Mmm... Me pregunto si esto lo lee alguien (?) xP.

Bueh... Si hay alguien leyendo espero que le agrade! Capitulo cinco..!

Florean Fortescue

Días después, la muchacha veía a Sirius con una sonrisa tan tonta que el muchacho no podía soportar, a veces se preguntaba si la chica pensaba que en cualquier momento se le declararía, pero aquello era simplemente imposible, ellos dos no se "enamorarían" ni en un millón de años, y si llegaban a casarse seria por aquel compromiso que sus padres le habían asignado.

Porque Sirius debía admitirlo, quizás ser un Black no era del todo bueno, pero algo que nunca olvidaría de su crianza era el mantener por sobre todas las cosas su honor. Para él, sus amigos eran lo primero, pero… ¿Qué era una persona sin su honor?

Desde sus trece años se había previsto su matrimonio junto a la hija de Peter Mckay y él no podía simplemente decir que no lo haría, no mientras estuviera bajo las reglas y mandatos de sus padres.

Solía pensar que Eve tenía claro eso, que seria por obligación, pero la muchacha parecía decidida al matrimonio con amor y adoración. Luego de aquel beso, Sirius se dio cuenta de que la chica había adquirido nuevas y falsas esperanzas, cosa que aumentaba con las cartas que la joven recibía de parte de su prima, Narcissa Black, quien pronto seria una Malfoy y a quien le habían dispuesto el casarse con un Sangre Pura bastante arrogante del cual había terminado enamorándose.

Ahora era más probable que Eve pensara que él lograría enamorarse de ella.

Una semana antes de volver a Hogwarts su madre le avisó que irían al Callejón Diagon a comprar sus útiles y Sirius se emociono al pensar en enviarle una carta a James para verlo allí, emoción que se fue debilitando a medida que escuchaba una conversación que Eve mantenía con su madre a la hora del desayuno.

-Espero que al Señor Black le guste la cena que tenemos para esta noche- dijo contenta Eve, ya que Orion Black había pasado varias semanas fuera de casa por negocios.

-Claro que le gustara- Walburga se le quedo viendo a la muchacha pensativa por un momento -¿Nada especial para hoy querida?- le preguntó, a lo que Eve la vio con los ojos brillando.

-Sirius y yo iremos a comer un helado- le contestó con una sonrisa, a lo que la Señora Black vio a su hijo complacida.

-¿Y él te invitó?- le preguntó Regulus sorprendido, Evelyne bajó la mirada y sus mejillas tomaron un escandaloso tono rojo, Walburga le lanzó una mala mirada al menor de sus hijos, advirtiéndole para que se mantuviera en silencio.

-Si, yo lo hice- les dijo para evitar que la muchacha siguiera pasando por aquella vergüenza.

-Ya era hora- Eve levantó la mirada al escuchar a su futura suegra y la vio con una sonrisa, una de las cosas que mas agradecía era el constante apoyo que recibía de parte de la familia de Sirius.

Mientras que a Sirius eso era de lo que mas detestaba, aquello parecía ser el complot mas organizado que él había visto en su familia.


La mirada castaña se cruzó con la azulada y con sonrisas en la cara Sirius y James se saludaron con un fuerte abrazo.

-Ya falta menos Canuto- le dijo James al separarse, a lo que Sirius soltó una risita.

-Espero que esta semana pase volando- su amigo le dio unas palmaditas en la espalda antes de que los dos empezaran a caminar.

-Entonces… hoy tienes una cita- se burló el castaño y Sirius soltó un resoplido.

-No se en que estaba pensando Cornamenta- James soltó una carcajada al ver la cara de tragedia de su amigo.

-Estabas dormido y te agarró desprevenido- intento explicarle, pero el joven Black negó con la cabeza.

-¡Ni así debió pasar!- exclamo molesto, de pronto James se detuvo, cerca de ellos estaba el establecimiento de Florean Fortescue y en la entrada les esperaba Eve, que vestía una túnica de color verde esmeralda, túnica que le había obsequiado su madre al llegar ese verano y que no había dejado de usar desde que lo hubiera recibido.

-¿Cómo estas James?- le preguntó cortésmente la muchacha al tenerlos frente a ella.

-Muy bien Evelyne- le contestó el Merodeador exagerando su manera de hablar, Sirius tenia ganas de reírse pero prefirió que Eve pensara que su amigo era así y no que se estaba burlando de ella.

-¿Entramos ya?- preguntó volviéndose a ver a Sirius, que se le quedó viendo a James, la verdad, no quería que lo dejara solo con ella.

-Los dejo solos tortolitos- anuncio con una sonrisa el muchacho y el otro Merodeador soltó un resoplido, aquello no hacia sino darle alas a la muchacha. James se despidió con una inclinación de cabeza para cada uno, se dio media vuelta y se fue.

-Es agradable- dijo con una leve sonrisa Eve.

-Si claro, un amor- el sarcasmo en la voz del Gryffindor puso a la defensiva a la muchacha, acaso... ¿Estaba molesto? ¿Que debía hacer?

Entraron en la heladería y los dos pidieron un helado sabor Avellanas con Miel, decidieron ir a la terraza mientras esperaban; se sentaron uno frente al otro, pero sus miradas se fijaron en la calle, no sabían como empezar ni quien lo haría.

Eve inhalo y exhalo una vez – ¿Piensas quedar varias veces castigado este curso?- le preguntó con una pequeña sonrisa, Sirius también sonrió sin verla, los castigos siempre llegaban luego de una broma divertida así que… Si, probablemente esperaba ser castigado.

-No es como si me gustara el castigo, sino lo que pueda pasar antes- le explicó, de pronto las copas con sus helados llegaron hasta ellos flotando.

La muchacha fue la primera en probar el suyo y debido a su expresión Sirius imagino que debía de gustarle.

-Es lo más… dulce que he probado!- exclamó ella luego de limpiarse la boca con una servilleta, Sirius la miró complacido, aquel helado lo había probado gracias a su amigo Peter y desde entonces no había encontrado a quien aceptara con gusto tanto dulce.

-Cómelo poco a poco, podrías empalagarte – le advirtió antes de darle la primera probada a su helado. Eve lo vio fijamente y Sirius se asustó, no se había fijado en lo grandes que eran los ojos de la muchacha.

-Gracias por invitarme- susurró Eve y el joven Black apartó la mirada.

-No hay de que- le dijo en voz baja, la chica acercó su mano derecha a la que él tenia sobre la mesa y la tomo con suavidad, Sirius se le quedó viendo por unos segundos para luego soltarse del agarre y revolverse el cabello para disimular.

-Me gustaría que entendieras que esto no cambia nuestra… relación- le aclaró incomodo, Eve se le quedó viendo sin entender. Sirius soltó un suspiro y se recostó de su silla tratando de relajarse –No me gustas Eve- le dijo en voz baja, esperando que no escuchara, pero la muchacha se le quedó viendo sorprendida y con la boca medio abierta. De pronto llevó su mano derecha hacia su cuello masajeándolo para "liberar tensión".

-Pero el beso…- intento llevarle la contraria al Merodeador, para ella aquello había sido el principio de lo que esperaba fuera un matrimonio feliz.

-El beso fue solo eso, un beso- le aclaró Sirius con obstinación, el rostro de Eve cambió, de pronto parecía querer llorar y es que se sentía como una tonta, claro que para él era un simple beso, ¿Por qué no había pensado en eso? Pero no quería que él la viera de esa manera así que decidió levantarse e irse sin más.

-Idiota- se dijo a si mismo Sirius en un murmullo al verla caminar.


Se tardó lo mas que pudo en volver a Grimmauld Place pero nada evito que al entrar a la casa su madre se apresurara a recibirlo.

-¿Qué le hiciste?- le preguntó molesta.

-Ya voy a disculparme- le contestó el muchacho fastidiado mientras caminaba hacia las escaleras.

-Tendrás que enviarle una carta o esperar a verla en Hogwarts- lo detuvo Walburga, el Merodeador se dio media vuelta y la miro confundido. –Se ha ido- Le contestó ante la silenciosa pregunta de su hijo. Sirius apretó los ojos, quería aclarar las cosas con la joven, no ofenderla.