Tiempo para Relajarse.
Los días pasaban con lentitud y todas las horas que esperaban ser destinadas a planes de escapadas y bromas fueron sustituidas por horas de estudio. A pesar de ser una persona a la que las clases no le preocupaban mucho debido a su inteligencia, nada tenia que ver con el momento de hacer sus deberes. James era bastante inquieto y no lo dejaba concentrarse en terminar con rapidez, Remus lo sofocaba con cada uno de los pergaminos que usaba y Peter lo estresaba con las preguntas que hacia.
Por primera vez se sentía agobiado junto a sus amigos.
-Y ya esta… Pociones- exclamó contento el joven hombre lobo. Sirius soltó un resoplido, aquel no era el sábado que él esperaba.
-Entonces…- escuchaba que Peter le preguntaba a James –Si no son doce veces en sentido contrario, quien lo tome ¿morirá?- el muchacho que también estaba enfrascado en una redacción, asintió con la cabeza y Colagusano se apresuró a anotar algo en la suya.
-¿Falta mucho?- les preguntó un chico de su casa, quien esperaba que su amigo licántropo lo ayudara. Sirius resopló de nuevo.
-Así nunca terminare- exclamó molesto mientras se levantaba, en la sala común todos se le quedaron viendo pero al chico no le importó y salió por el hueco directo a los jardines, necesitaba respirar.
La clave para levitar era, como había observado el profesor Flitwick, el relajarse. Eve en ese momento había alcanzado unos veinte centímetros sobre la grama, flotaba sentada en posición de indio con los ojos cerrados. Aquello era sin duda alguna lo mas entretenido que había hecho en las pocas semanas que llevaba en Hogwarts.
Escuchaba varias risas burlonas a su alrededor pero no le importó, ya verían esas niñas tontas cuando llegaran a sexto y colapsaran por el estrés. Definitivamente adoraba estar en Ravenclaw, las ideas del jefe de su casa eran simplemente geniales.
-¿Por qué eres tan rara?- escuchó que preguntaban y al reconocer la voz, perdió concentración y cayó golpeándose con fuerza en el trasero. Abrió los ojos molesta y vio frente a ella al muchacho Black.
-A ti eso no te importa- le reclamó sentándose de nuevo, lo ignoraría.
-¡No pienso casarme con una loca!- Sirius solo buscaba pelear con alguien y ella se había "topado" en su camino en el peor momento.
-Y no lo harás Black, vas a casarte con una mujer que pudo hacer lo que quisieras pero a la que despreciaste, una mujer que va a ignorarte por el resto de tus días- allí no podría concentrarse así que… Eve decidió tomar sus cosas e irse de nuevo a su sala común, el muy idiota de Sirius no arruinaría su día.
-No puedes dejarme aquí hablando solo- le reclamó el muchacho al verlo levantarse.
-Mírame- le dijo la chica para luego darse media vuelta e irse caminando.
Sirius se dirigió entonces molesto hacia el lago, donde a orillas de este se recostó de un árbol. Aquel día no podía ser peor, todos estarían "comentando" sus dos rabietas del día. No entendía el porqué de que perdiera de esa manera el control. Tomó una roca y la lanzó al lago, pero la roca nunca golpeo el agua ya que un tentáculo salió y la tomó antes de que aquello pasara.
-Tu si que estas en forma- murmuro con una sonrisa en la cara.
El merodeador soltó un suspiro y pensó en sus amigos, debía disculparse. En su ataque de estupidez les había gritado y ellos no tenían la culpa.
Escuchó pasos acercarse a él.
-Sabia que te encontraría aquí- escuchó a James antes de sentirlo sentarse junto a él.
-Lo lamento- murmuró, James soltó una carcajada y le dio varias palmaditas en la espalda.
-Lo se Canuto… Remus esta preparando una poción con ayuda del viejo Sluggy- le comentó, Sirius lo vio extrañado.
-¿Una poción?- le preguntó, su amigo asintió con la cabeza.
-Para que te relajes- le dijo con burla, Sirius le dio un golpe en el hombro pero una sonrisa apareció en su rostro al escucharlo.
La noche había llegado y los cuatro muchachos bajaron al Gran Comedor conversando animadamente. Eve se encontraba en la entrada recostada de una de las puertas mientras hacia girar su varita en su mano derecha, al verlos llegar se paró derecha.
-Te estaba esperando- Sirius la vio aguantándose la risa ¿Qué? ¿Le daría una paliza?.
-¿Y por qué será?- se pregunto el muchacho en voz alta.
-Quiero enseñarte algo… sígueme- le ordenó dándose media vuelta y caminando de nuevo hacia las escaleras. Sirius vio extrañado a sus amigos que se hincaron de hombros, decidió seguirla, de cualquier manera podría vencerla en cuestión de segundos si se le ocurría algo "loco".
N/A: Hola.! Me encantaría saber que opinan de lo que voy escribiendo si no fuera mucha molestia... No es muy inspirador el pensar que no les gusta!
Lo olvidaba, gracias a Maru-Potter-Cullen-18 por agregarme a sus alertas, espero que lo que has leído te guste!
