Cap 13.- Los Merodeadores.

Sirius notó cierto cambio en la relación entre su hermano y Eve; desde que llegaran de aquel corto paseo, ninguno de los dos había pronunciado palabra y todo parecía bastante extraño. A veces, cuando estaba aburrido, comenzaba a pensar en el porqué de que eso pasara, ¿Qué podría hacer su hermanito como para molestar así a la muchacha? Lo conocía, y también sus sentimientos hacia la joven McKay, pero no estaba del todo seguro del comportamiento de Regulus mientras estuviera a solas con la chica. Por suerte, aquellos pocos días pasaron y ya se encontraban en Hogwarts, por lo que no dedicaba mucho de su tiempo a pensar en eso; más bien, con la llegada de la luna llena, su mente se centraba en sus planes con los chicos y en como los llevarían a cabo.

Desde hacía un tiempo, sus amigos y él estuvieron investigando como locos para conseguir una manera de ayudar a Remus con sus transformaciones, y vaya idea genial la que se les había ocurrido. Gracias a la profesora McGonagall, les llegó la idea de convertirse en animagos; no fue para nada sencillo, y tardaron años en poder desarrollar la idea, pero sin importar lo peligroso o difícil que pudiera ser, ellos lo lograron, porque Remus lo merecía y además… Porque parecía divertido todo lo que podrían hacer en sus respectivas formas animales.

Cada uno se transformó en algo que nunca imaginaron, James era un ciervo y Sirius, un perro negro, entre los dos ayudaron al más pequeño, a Peter, y la forma que él adquirió fue la de una rata, cosa que fue bastante valiosa, ya que era él quien los ayudaba a llegar hasta Remus en las noches de luna llena.

El plan para aquel mes, era simple: Confirmarían si habían acromántulas en el bosque prohibido. Habían leído sobre ellas en Cuidado de Criaturas Mágicas y con Hagrid como guardabosques, estaban casi seguros de que algo extraño encontraría. Si de verdad sucedía algo, simplemente correrían de vuelta a la Casa de los Gritos; lo que hacían en esos días era por simple diversión, por descubrir más del colegio en el que estaban, ya que desde que lograran merodear por allí, habían descubierto pasadizos que, incluso, los ayudaban a salir del colegio. Gracias a aquellos días, a sus transformaciones y a la capa de invisibilidad de James, entre los cuatro habían creado el Mapa del Merodeador. Un mapa de todo Hogwarts y sus alrededores, con el que podían saber hasta quien caminara por cualquier parte del colegio.

El mapa le había ayudado aquellos últimos días, ya que gracias a el tuvo mayores posibilidades de huir de Eve. Cada vez que la veía acercarse, simplemente se escurría por algún pasillo y se alejaba lo más que pudiera de ella; tenía que verla en clases, claro estaba, pero allí ella no lo molestaba, por suerte era una de esas Ravenclaws a las que les agradaba prestar atención, a las que les gustaba el conocimiento por sobre todas las cosas.

Aquel día, sólo él acompañó a Remus a la enfermería, James estaba en su entrenamiento de Quidditch y Peter se encontraba con él, el más pequeño de los merodeadores parecía deseoso de ser parte del equipo, pero debido a no ser muy talentoso con la escoba, se conformaba con sentarse en las gradas y vitorear cada vez que era necesario. Para Sirius, el Quidditch no era la gran cosa, se había criado con una familia no muy aficionada así que no era raro que algo de aquello se hubiera quedado con él.

Luego de dejar a su amigo, prometiéndole que los cuatro pasarían una gran luna llena, se dirigió a su Sala Común, se suponía que allí debía encontrarse con el joven Potter, ya que él era quien tenía el mapa, aunque en el camino se encontró con quien menos esperaba. Eve se encontraba en ese momento con varias chicas de su curso camino a la biblioteca y, como era de esperar, se detuvo al verlo. Sus compañeras se les quedaron viendo a los dos por un instante, para luego seguir su camino; Sirius supuso que la muchacha hablaría bastante de él con los demás.

–Sirius –Le dijo como saludo, el muchacho simplemente inclino un poco la cabeza– ¿Vienes de la biblioteca? –le preguntó con curiosidad, no veía ahí al muchacho muy seguido. Él negó con la cabeza.

–Vengo de la enfermería –le explicó, la chica lo vio alarmada.

– ¿Estas bien? –le preguntó, a pesar de que parecía estar perfectamente.

–Solo acompañaba a Remus –le aclaró con fastidio, el motivo por el que no soportaba hablar con Eve, era por sus constantes interrogatorios. Ella frunció el ceño.

–Siempre está enfermo ¿cierto? –a la muchacha aquello no le gustaba, ¿Qué tal si el muchacho tenía algo contagioso?

–Supongo que no es tu problema, Evelyne –soltó bruscamente, la última vez que alguien quiso investigar sobre las idas de Remus a la enfermería, justamente él se había ganado un buen regaño de todos, como si un susto no fuera lo que Quejicus necesitaba para dejar de husmear. La Ravenclaw levantó una ceja y lo vio molesta.

–Sólo hice una pregunta –se defendió, a veces no entendía el porqué de que siempre terminara peleando con el muchacho, ella intentaba empezar las conversaciones y él siempre parecía dispuesto a arruinar sus intentos de agradarle.

–James me está esperando así que… tengo que irme –le dijo antes de encaminarse de nuevo a su sala común, dejando a la muchacha sola en el pasillo. No podía creer que él simplemente se fuera; desde las navidades, Eve solía preguntarse si no era mejor el cambiar a Sirius por Regulus ya que los desplantes del hijo mayor de Orion Black se volvían cada vez más insoportables, incluso a veces se encontraba a si misma pensando en que vivir junto al muchacho podría llegar a ser como vivir un infierno en la tierra. Quizás el muchacho fuera diferente a otros que conocía, pero tal vez lo que ella necesitaba era exactamente lo que ya le era familiar.

Por otro lado, Sirius pensaba en algo muy diferente, se preguntaba si la chica quedaría con ganas de saber el porqué de que Remus fuera todos los meses a la enfermería, no quería tener que perseguirla por el bosque para salvarla de un hombre lobo, aunque de pronto se le ocurrió que podía dejarla simplemente ahí, quizás así no tendría que soportarla de nuevo. Sacudió la cabeza y soltó un resoplido antes de llegar a la entrada de su sala común, a veces pensaba en muchas tonterías; la señora gorda, que hablaba con una mujer del retrato de al lado se le quedó viendo.

– ¿Vas a entrar o no? –le preguntó apurándolo, quería seguir con su acalorada conversación.

–Slytherin, no –le dijo con mala cara, la puerta del retrato se abrió y lo dejó entrar. Subió a su habitación, pero no había nadie, James iba retrasado. Bajó y se sentó frente a la chimenea, pocos estudiantes se encontraban en la sala común, la mayoría parecía hacer sus deberes y mientras los demás conversaban. Se quedó viendo las llamas crepitar, mientras su cabeza vagaba por diferentes temas; uno de ellos era la contraseña para entrar a su sala común, que tonto sonaba a veces decir "Slytherin, no", ¿en que cabeza retrasada entraba poner esa contraseña? De pronto, Peter se sentó junto a él riéndose. ¿Cuándo había llegado? Se preguntó.

–Ya lo veras –le avisó el muchacho mientras veía la entrada y Sirius no tuvo tiempo de preguntar ya que segundos después de escucharlo, James entró como flotando en la sala común.

– ¿Qué te pasa? –le preguntó el chico Black extrañado, pero su amigo no contestó.

–Lily lo llamó James –le contestó Peter sin dejar de reírse tontamente. Sirius soltó una carcajada, si así de tonto era Cornamenta solo porque la chica lo llamara por su nombre, no se imaginaba como seria cuando aceptara alguna cita con él.

–Vamos, chico enamorado –le dijo levantándose, James se le quedó viendo con una sonrisita tonta y él le revolvió el cabello, intentando fastidiarlo. –Remus nos espera.

Colagusano se levantó de un salto, emocionado por lo que harían en la noche y también vio expectante al chico. Entre los dos lo jalaron y lo subieron a la habitación. Definitivamente, tendrían que planear algo para cuando Evans le aceptara una cita a su pequeño Jamie, la próxima vez no podrían arrastrarlo por todo Hogwarts, pero bueno… Por aquella vez lo dejarían disfrutar por un poco más de tiempo su reciente "victoria", de cualquier manera aún faltaba tiempo para el anochecer.


Muchísimas gracias a alissa-2012, Samantha Nimphadora Black y a DESIREE por sus reviews! Me alegra mucho que les guste lo que escribo!