3.

Adiós Soledad.

Retrocedí ante los gestos de los nuevos vampiros. Sabía lo que eran pero no sabía por qué sus ojos eran… dorados. Me asustaban. Quise correr pero al tan solo pensarlo el recién llegado, que supuse que era el tal "Edward", me advirtió:

-No puedes correr.

La humana detrás de él, Bella, se apegó más a su cuerpo con miedo. Eso me dejó completamente confundida.

-Edward, eres un maleducado.-habló la chica del cabello corto. Avanzó un paso hacia mi.-Hola, eres Ronnie, ¿no? Soy Alice.-luego echó un vistazo por encima de su hombro a Edward.-Ella no le hará ningún daño a Bella.-susurró.

Ah, de eso se trataba. Creía que iba a morder a la chica humana.

"Claro que no le haré nada" pensé con resignación "No bebo sangre humana…"

Saborear aquella sangre parecía ser una delicia, por eso me encontraba un poco resignada, pero no lo haría. No podía.

Con el rabillo del ojo pude ver a Edward asintiendo.

-Ronnie…-Alice me hablaba otra vez.-¿No das un segundo?

-Espera.-mi voz de campanitas como la del resto sonó muy aguda.-¿Cómo…Cómo sabes mi nombre?

Todos volvieron a mirarme. Alice suspiró.

-En un segundo, Ronnie.-pidió y se dio la vuelta. Todos intercambiaron algunas palabras, en especial Alice y Edward, pero no pude oír.

Luego, se giraron todos a verme. Algunos, preocupados, otros con entusiasmo. Los chicos, intrigados.

-¿Cómo se lo vas a explicar?-preguntó la mujer rubia. ¿De qué estaba hablando?

Edward dio un paso al frente, igual que Alice antes.

-Okay. Ronnie, sabes lo que somos, lo que eres.-asentí.-Conocemos tu historia también. Y queremos decirte algo antes…-me echó un vistazo.-Hay tres de nosotros que tenemos una especie de poder. Alice ve el futuro, Jasper,-señaló al rubio más joven.-Controla emociones, y yo leo mentes.

Se dio una pausa en la que yo entendí absolutamente todo. O algo asi. Edward continuó:

-Ellos son Carlisle, Esme.-apunto al rubio restante y a la chica del rostro maternal.-Jasper y Alice, Emmett y Rosalie.-los dos últimos eran la chica rubia y alta y el de cabello oscuro.-Bella y yo. Somos… la familia Cullen.

No hablé ni un momento. La verdad aun no entendía nada. Sólo dejé que siguiera hablando.

Aunque Alice lo interrumpió nuevamente.

-Edward lo haces horrible.-se rió.-Yo se lo explicaré.

Me hallaba en la casa de la familia. Habíamos ido corriendo, oportunidad que me dieron para decirme que era muy rápida incluso para nosotros.

Me habían explicado todo: Rosalie y Jasper, gemelos huérfanos y primos de Esme. Ellos eran de apellido 'Hale' y asi podían estar con sus novios, Emmett y Alice. Los padres de todos el resto, eran Carlisle y Esme.

Todo esto según los humanos. Pues ellos convivían con los humanos…

Y en cuanto a Bella…

Eso era algo que yo no llegaba a entender. Ahora estábamos con Bella y Edward discutiendo el tema:

-¡Pero tú sientes su sangre aun más dulce!-repetía yo.-¡Cómo lo haces!

-No puedo hacerle daño.-me decía él Edward sonriente.-Yo la amo.

Y Bella se sonrojaba.

-Yo le pido a Edward que me transforme.-me confió ella.-Pero aunque diga que no, tendrá que hacerlo.

Pregunté por qué y me contaron que el año pasado hubo un mal entendido con unos vampiros llamados Vulturi. Una verdadera historia de amor, según yo. Todo partió con Edward dejando a Bella y finalizó con ellos dos juntos otra vez y una condición: Bella, para que los Vulturi no la mataran, debía ser transformada.

-¿Por qué quieres ser vampira?-le pregunté.-Duele mucho.

Ellos rieron y Bella contestó:

-Quiero estar con él para siempre.

Asentí y en ese instante Alice apareció.

-¡Hey! ¡Chicos!-nos llamó.-¡Lo he visto!

-¿Qué cosa?-preguntamos yo y Rosalie, que estaba en el segundo piso.

Todos se asomaron de donde quiera que estuviesen, esperando pacientemente y expectantes la visión de Alice.

Ella sonrió.

-¡Ronnie ha dicho que sí!-anunció.

-¡Eso es estupendo!

-¡Genial!

-Sabía que diría que sí.

Todos celebraban, pero yo no entendía nada.

-¿De que están hablando?-pregunté alzando un poco mi voz.

-Carlisle te iba a preguntar si querías ser parte de nuestra familia.-dijo Edward respondiéndome.-Te dije que conocíamos tu historia, y Carlisle y Esme lo único que quieren es que no sigas sintiéndote sola. Diciendo que sí no estarás más sola.

-¡Y yo te he visto decirle que sí!-exclamó Alice contenta.

Me sorprendí.

-Soy…¿Soy su hermana entonces?

Todos sonrieron ante la idea. Yo me alegré, como nunca.

Tenía una familia… No necesitaba estar sola, ya no.