Pov. Ronnie.
Me separé de los brazos de Jacob mientras él con una de sus manos limpiaba la última lágrima que había resbalado.
-¿Estás bien?-repitió mirándome aun preocupado.
Asentí, sin querer decir una palabra.
"Edward, vete" pensé de malhumor. Sabía que me escucharía.
-Vale.-Edward de pronto no estaba en mi puerta.
Jacob se colocó a mi lado y me abrazó de lado estrechamente.
-Ronnie.-comenzó mientras yo seguía con la mirada clavada en el suelo.-Si quieres no esperamos a que ellos acaben con su boda… No los necesitamos. Podemos ir tú y yo a tu antiguo pueblo y descubrir…
Sacudí la cabeza antes de que terminara.
-Ellos saben más que yo, los necesito un montón.-susurré.
-Les interesa más la boda que lo que ocurre. No quiero verte así, no soporto verte así…
Negué con la cabeza lentamente.
-No tengo por qué ser su prioridad.-zanjé.
-Pero eres la mía.-murmuró.
Levanté la vista hacia sus ojos que estaban cargados de preocupación todavía y suspiré.
Él comprendió que yo no iba a cambiar de opinión, no aun. Desvió la vista y sin soltarme ningún momento, preguntó:
-Y bueno… ¿Liam quien es?
Pov. Jacob.
Noté a Ronnie tensarse un segundo después de que preguntara. Acaricié suavemente su cabello para tratar de tranquilizarla pero no vi que funcionara del todo.
-¿Hablé?-titubeó y me echó un vistazo.
-Hum, sí.-le sonreí, para demostrarle que todo iba bien.
-¿Mucho?
-Tranquila Ronnie… Sólo tengo curiosidad.-le dije al verla preocuparse.-No es nadie malo, ¿O si?
Ella negó con su cabeza distraídamente.
-Sólo alguien… importante que solía tener.
Me dejó con la intriga, y no me miró durante ningún segundo.
Con dos de mis dedos que puse debajo de su mentón, obligué sin ninguna fuerza a que me miraran esos ojos.
-Cuenta conmigo para lo que sea, Ron. Porque yo estoy dispuesto a todo por ti.-le prometí y conseguí sacarle una sonrisa.
-Te quiero mucho, Jacob.-se lanzó encima de mí, al parecer sin controlar su fuerza de vampiro y botándonos con su abrazo. Me reí y me imitó.
-Yo también, y lo sabes perfectamente.
Pov. Ronnie.
El mes se me ha pasado volando, o casi. Le he hecho caso a Carlisle, aunque sólo porque Jake me lo ruega. Me refiero a que he dormido lo que él me indica para no desmayarme por innumerables días seguidos. Y paso todos mis días con Jake: en La Push, en el bosque, en mi casa. Cazamos juntos, él me acompaña, no me deja sola casi por ningún momento. A veces su manada se molesta, se lo llevan y en esos ratos ayudo a Alice con todos sus planes para la boda de Edward y Bella, que ya se acerca. Lo que significa que nuestro "viaje" se acerca también.
Estaba en mi pieza, leyéndome uno de los libros que me habían regalado aquí. Edward había llamado a Jake hace mas o menos una hora… Y todavía no volvía.
Había recién dado vuelta a la página siguiente cuando la puerta de mi cuarto se abre de golpe y Jacob entra cerrándola sin ninguna sutileza.
-Volviste.-reí cerrando el libro y dejándolo a un lado.
Él por su parte, se deslizó a mi lado y me besó suavemente sin decir ninguna palabra. Le devolví el beso sin evitar sonreír, pero luego lo detuve retrocediendo un poco.
-Dime, ¿Qué pasó?
Él se encogió de hombros:
-Edward estaba preocupado por ti.
Abajo, en el primer piso, alguien masculló:
-Estúpido Jacob.
-No tenía que contarte.-se rió Jacob.
Reí también.
-¿Y por qué preocupado?
-Te ve ansiosa por…
-Ah.-lo interrumpí.
Nos quedamos en silencio por unos segundos. Cuando Jacob estuvo a punto de besarme de nuevo, me aparté y le dije, distraída:
-Queda muy poco.-traté de convencerlo, aunque me percaté de que quizás me estaba convenciendo más a mi misma.-Solo… dos semanas. La boda es mañana… Y luego Edward y Bella vuelven y…
-Shh, Ronnie.-él sonrió.-Ya lo sé, no te preocupes, ¿Vale? Después de mañana, todo será en un santiamén.
Asentí, mirándolo y suspiré, justo en el momento que alguien dio unos pequeños golpecitos en la puerta.
-Pasa.
Alice abrió la puerta con sus típicos ágiles movimientos y nos sonrió.
-¡Hola chicos!-dijo alegre.-¿Vienen un segundo?
-¿Qué paso?-inquirió Jake.
-Se me olvidó… un detalle de la boda. Con ustedes.
-¿Qué? ¿No cabemos?-bromeé.
-No.-rió ella alegremente.-Pero vengan, y verán.-sonrió.
Nos miramos con Jake al mismo tiempo. Luego miré a Alice.
-Vale, vamos.
