Pov. Ronnie
El viaje había sido realmente largo.
No hablo solamente del viaje hostigador que hicimos en barco sino que también el que tuvimos que hacer para llegar a Cheshire. Nos perdimos un montón: Jake esperaba que yo me acordara de todo, pero, ¿Cómo iba a hacerlo? No me acordaba ni de mi propio cumpleaños.
Jacob bromeaba sobre eso mientras rodeábamos las afueras del lugar.
-Pero estás segura de que tienes 15 años.-dijo pero no me lo estaba preguntando.
-Sí.-repetí cancinamente.
-¿Completamente?
-¡Sí!
Seguí observando la ciudad con nervios en la piel. Jacob se quedó callado, seguramente observándome. Cerré mis ojos. Trataba de recordar dónde quedaba…
-Lo tengo.-exclamé abriendo mis ojos.
-¿El qué?
-Recuerdo algo.-le informo y de la emoción me echo a sus brazos en un abrazo apretado.-¡Me acuerdo de algo!
Él me devolvió el abrazo sonriente.
-¿De qué?
-El callejón.
Jake me miró y yo lo miré por encima de los lentes de sol que tuvo que comprarme para ocultar los ojos rojos, que recuperé gracias a las bolsas de sangre donativa que él robó. Aun quedaba una que usaríamos en caso de emergencia.
Si es que me contenía hasta un caso así.
Le expliqué a Jacob lo del callejón, diciéndole que lo que más recordaba de mi anterior vida era el día en que me transformaron. Le expliqué que me venía del colegio con Cat y que en el pequeño trayecto que había desde su casa hasta la mía me atacaron por detrás… y el resto lo que él sabe. Y que había despertado en un callejón unos… tres días después.
Ese callejón.
No es que lo recordara con los mejores detalles y tampoco estaba muy segura de que estuviera cerca de la que había sido mi casa, pero se podía empezar por allí. Jacob estuvo de acuerdo, y tras un pequeño beso que me dio en los labios, tomó mis manos y dijo:
-Hay que ir ahí.
Le asentí decidida. Pero como estaba un poco tensa con todo este asunto, cerré mis ojos y me dije que me relajara. Cuando los abrí, miré el rostro inquisitivo de Jacob mirándome y le dije sonriendo lentamente:
-Una carrera hasta el centro de la ciudad.
Pov Jacob.
Ronnie desapareció de un segundo a otro después de tentarme con la carrera y me quedé por lo menos dos segundos desorientado.
Lo único que alcancé a pensar era que estaba empezando a ser ella misma otra vez.
La seguí, pero lamentablemente no podía transformarme en lobo, y por extraño que suene, este asunto de correr como humano me incomodaba mucho. No era lo mismo y Ronnie era muy rápida incluso para ser vampira. De pronto ya no la vi y dejé de correr. No valía la pena.
-Ganaste.-admití cuando llegué a su lado y deslicé un brazo por su cintura mientras ella sonreía satisfecha.
Pero no me tomó mucho en cuenta: a nuestro alrededor pasaba gente, había tráfico, edificios, tiendas, callejones y oficinas. Estábamos en el centro de la ciudad.
-Ronnie.-empecé pensando en que debía comunicarme con Sam y el resto de la manada.-Ronnie, hay que buscar un b…
Pestañeé un par de veces. La vampira no estaba a mi lado.
Giré sobre mi mismo desconcertado y un poco asustado. No conocía esta ciudad, no tenía idea donde estaba Ronnie.
-¿Ron…?
Gente apresurada pasaba a mi lado, cosa que me dificultaba la vista para encontrar a Ronnie. Empecé a abrirme paso entre ese mar humano, sin importar a quien empujaba y apartaba.
-¡Ronnie!-la llamé comenzando a preocuparme de verdad.
"No puede ser" gemí para mis adentros. "No puede pasar esto el mismo día que llegamos"
Me llevé ambas manos a las sienes tratando de aclararme la mente y de agudizar mis oídos. Me apoyé atrás en un ventanal de una tienda y dejé que el oído de licántropo actuara.
Con tanto ruido resultaba un poco difícil.
Bocinas de autos, gente hablando por teléfono, charlas, más autos, Pero no se oía nada que se pareciera a mi vampira. Traté de fijarme en el andar de las personas, o en el aroma, que eran cosas que podía reconocer por tener esos sentidos agudizados por ser un lobo… pero habían tantas esencias mezcladas que era completamente imposible.
-Ronnie.-suspiré bajando las manos y colocándolas en los bolsillos de mis jeans.
¿Qué estaría haciendo, qué le había pasado? ¡¿Cómo demonios había desaparecido así como así?
Trata de pensar como Ronnie lo haría.
Traté, pero ¿Cómo hacerlo si no sabía dónde estaba o que iría a hacer?
El callejón.
¡Claro!
Con más seguridad, me encaminé por la calle repleta de gente y miraba siempre a un lado metiéndome por los oscuros callejones.
En el primero no había nada. Seguí buscando, apresurado.
"Debo avisarle a Carlisle…"
Pasé por dos callejones más donde no había mas que cajas y basura.
"La manada podría hacerlo… Pero necesito un bosque para cambiar de fase…"
Entré por una calle más vacía llena de tiendas de librería. El cielo empezaba a oscurecerse por unas nubes que llegaron muy rápido.
"Vamos, Ronnie…"
Caminé buscando algún otro callejón, mirando la vereda con el ceño un poco fruncido y aumenté la velocidad de mi paso. Entonces el aroma golpeó de lleno mi nariz.
El olor de Ronnie.
Levanté la cabeza como si alguien hubiese dicho mi nombre reconociendo el olor y como había mucha menos gente que en la otra calle, traté de oír algún paso que fuese el caminar de la vampira.
Lo encontré.
Eché a correr, ya que ella también corría, y llegué al final de la calle donde había un callejón. Su paso se había detenido y yo lo hice también.
-¡RONNIE!-la llamé a gritos.-¡Soy Jacob…!
Escuché un grito que venía del callejón. Doblé en él justo para ver a Ronnie hundir sus dientes en el cuello de una chica.
