16.

Pov. Jacob.

Tal vez no debí haber reaccionado así. O tal vez sí, teniendo en cuenta de que la situación pudo haberme hecho cambiar de fase involuntariamente. Pero no lo hice.

No tenía planeado atacar a Ronnie, pero lo llevaba en mis genes. En cuanto el hilillo de sangre empezó a escurrirse por la garganta y cuello de Ron y la chica que era su presa dejaba de poner resistencia, me lancé sobre ellas.

Ronnie fue más rápida.

Me gruñó: un gruñido profundo y grave que salió de entre sus dientes y se apartó a una velocidad increíble haciendo que yo cayera encima de un montón de cajas.

Me levanté de un salto, al mismo tiempo que la vampira afirmada a la chica y empezaba a trepar por la pared de ladrillos. No podía perder tiempo, así que salté y la tomé del tobillo jalándola y haciendo que cayeran encima de mí. Tomé los hombros de la vampira y la empujé hacia atrás, pero ella puso una mano en mi pecho y me empujo con tal fuerza, que salí disparado hasta chocar con la pared contraria, cortándome la respiración.

-Ro..nnie.-escupí.

La otra chica yacía en el suelo inconsciente (preferí creer eso antes de que pensar que estuviera muerta) y Ronnie se abalanzó sobre ella. Pero esta vez fui yo el más rápido: me interpuse entre las dos y Ronnie alcanzó a ver mi movimiento. La tomé por sus hombros y la giré presionándola contra la pared.

Trató de zafarse, pero no lo consiguió. Intentó morderme, dejando mis manos llenas de sangre y finalmente tuve que apretar más fuerte para que se quedara quieta.

Miré sus ojos.

-Ronnie… Mírame.

Con una mano tomé su barbilla para que dejara de poner su atención en la chica herida y me observara a mí. Y en cuanto sus ojos se toparon con mi mirada, no hizo ningún movimiento más y relajó el cuerpo.

-Jacob…-susurró.

Pov. Ronnie.

La sangre era mía.

Enganché los dedos de una mano en las aperturas entre los ladrillos y empecé a escapar con presa, de este individuo que me quería atacar. Pero algo tomó mi tobillo derecho y nos jaló con fuerza haciendo que mis dedos se soltaran del ladrillo y cayera.

Aterricé de cuclillas, a la defensiva, aunque no pasó ni un segundo y las manos del intruso se pusieron en mis hombros. Volví a gruñirle y sin siquiera mirarlo, pues lo único en mi campo de visión era esta chica de la sangre dulce, puse mi mano en su pecho y lo empujé con toda la fuerza que tenía.

Se escuchó el golpe al chocar contra la muralla, un sonido que retumbó por toda la calle.

Miré a la muchacha y me lamí los labios para recordar la deliciosa sangre que sofocaba mi quemazón. Me lancé con elegancia sobre ella, olvidando casi por completo a mi atacante. Por eso fue que cuando me acerqué al cuerpo, él me cogió por los hombros y me empujó contra la pared de ladrillos con mucha fuerza. Me resistí, ¡Mi sangre, la chica! Mordí sus manos, sin quitar mis ojos del cuerpo que prometía aplacar el dolor de mi garganta, pero una de sus manos se puso bajo mi barbilla y me obligó a desviar la mirada.

-Ronnie…Mírame.

En cuanto vi sus ojos oscuros todo dentro de mí entendió. Dejé de forcejear, de oponer resistencia y me limité a mirarlo.

-Jacob…-susurré con la voz ronca.

Sus manos aflojaron en mis hombros y dejó que cayera sobre el piso.

Rápidamente me senté y apoyé mi rostro entre mis rodillas consternada.

-¿Estás bien?

Él se arrodilló a mi lado, frotándose la espalda. Recordé cómo lo había empujado violentamente contra la otra pared. Debió de pegarse muy fuerte…

-¿Siquiera recuerdas algo?

Sí que recordaba algo. Toda mi vida como vampira no recordaba nada y justo ahora recordaba absolutamente todo.

Fue el aroma de su sangre la que llegó hasta mi nariz. Dulce. Exquisita. Jacob estaba hablándome en ese momento, pero yo cerré mis ojos y dejé que la esencia me invadiera por completo. Y fue así como mi cerebro se desconectó de mi cuerpo y yo ya no era Ronnie, si no que era una cazadora.

Le seguí el paso hasta la chica, que si no calculo mal debía de tener 18 años. Con mi vista mejorada miré su pulso palpitar en su clavícula y la seguí más de cerca, olvidando todo lo que tenía a mi alrededor. Hasta que la calle vacía se cruzó en nuestro camino, y yo la tiré a rastras y a la fuerza me metí en el callejón para probar su deliciosa sangre.

Jacob llegó justo entonces.

-Jake, no…-traté de decirle que todo había sido mi culpa, que no tenía ya nada de autocontrol gracias a la sangre donada, que no podía ir ahora por ahí caminando entre las personas porque simplemente era demasiado peligroso. Que esto retrasaba muchísimo el viaje, que Carlisle y los chicos se decepcionarían de mí, pero nada de eso salió de mi boca, excepto un ahogado sollozo sin lágrimas (Ya que como dije sólo lloraba cuando estaba dormida).

-Tranquila, Ronnie.-murmuró mi Jacob abrazándome y apoyando mi mejilla sobre su pecho. Cerré mis ojos tratando de recuperar la compostura, abrazándome a él.-Tranquila…

-¿Está muerta?-susurré apretando mis ojos.

-Aún no lo sé.

Tuvo que dejarme apoyada en la pared y se dirigió hasta la chica que estaba en el suelo, que como vi, estaba casi desangrándose. Miré lo que había hecho horrorizada y volví a enterrar mi rostro en mis manos justo cuando Jacob dijo:

-Me temo que sí.

Mi alma se cayó a mis pies y luego sentí los cálidos brazos de Jacob envolviéndome nuevamente.

-Ven.-me dijo tratando de que me pusiera de mi y le hice caso.-Debemos salir de aquí.

-¿Y dejarla aquí? ¿Estás loco?

-¿Qué otra cosa podemos hacer?

Suspiré y luego miré mis manos. Estaban todas llenas de sangre seca. No quería ni siquiera mirar mi ropa, o mi cuello y mis labios. ¿Cómo íbamos a salir de aquí sin que al mirarme la gente piense que cometí un asesinato?

Es justo lo que acabas de hacer al fin y al cabo.

Aparte esa vocecita molesta de mi mente y me puse de puntillas para decirle a Jake algo al oído. Él asintió.

-Entonces es mejor que nos movamos. Mira, está empezando a llover.

Él tenía razón. Unas gotas cayeron sobre mi nariz y sobre mi cabello, hasta que luego eran más y caían más rápido.

El cadáver de la chica empezaba a hacer que la lluvia se tiñera de rojo y eso me recordó la sangre que tenía yo por todos lados.

-Luego nos preocupamos de eso. Lamentablemente, hay que llevarnos a la chica.-intervino Jacob como si estuviese leyendo mis pensamientos, y yo asentí.

Él se colocó el cuerpo al hombro sin ningún momento de titubeo y empezó a correr. Lo seguí, rogando porque nadie se diera cuenta del estado en que estaba.

Pov. Jacob.

A pesar de que fui advertido de que cualquier cosa podía pasar en este viaje, sobre todo si trataba con vampiros, no esperaba las cosas que sucedieron. ¿Ronnie matando a una chica? ¿Esconder el cuerpo en una ensenada? ¿Robar nueva ropa? Ambos teníamos todo manchado con sangre. Además, Ronnie me había mordido las manos, lo que costaba era horrible, ya que el veneno de ella hacía que la herida se retrasara mucho más de lo normal.

Encontramos un bosque donde pude cambiar de fase y estirar mis pies como lobo, donde Ronnie pudo cazar animales tranquilamente (o quizá no tan tranquilamente) y pude informar a la manada de lo que había ocurrido.

Sam, te lo suplico por favor, debes contárselo a Carlisle o a Alice… Manda a Seth o algo. Ronnie está mal. Está en un… estado de shock. Mal. Perdimos el móvil que nos dieron…

No te preocupes, Jacob. Para eso estoy, hermano.

Gracias, Sam, te lo agradezco de verdad.

Y todo se quedó en silencio, ya que Sam seguramente había cambiado de fase.

Yo también cambié de fase. Me puse la camisa, los jeans y las zapatillas que robamos en una tienda muy mal cuidada de la ciudad y me senté bajo un árbol a esperar a Ronnie.

Llegó no mucho después, completamente limpia, como si nada hubiese pasado. Se veía bien con sus nuevos jeans y su polera "nuevos". El cabello rojo le caía sobre los hombros, completamente mojado por la lluvia.

-Me cambié después de cazar.-confesó y de pronto ya no estaba en la otra punta del claro del bosque, si no sentada a mi lada.

"Tengo que acostumbrarme a que es veloz" me dije a mi mismo divertido.

-¿Estás bien?-le volví a preguntar. Se veía abatida.

Asintió pero no la noté muy convencida.

-Aun no puedo creerlo.

-Ni yo.-admití.-Pero escúchame… No fue tu culpa.

-¿No?-repitió irónica.

-No.-zanjé.-Va en tu naturaleza. Tú no elegiste ser así, ¿no? Yo tampoco elegí ser un lobo. Pero es así. Y da igual. No te culpes.

Ella tambaleó su cabeza hacia los lados un par de veces y luego comentó:

-¿Cómo está tu espalda?

-Bien.-mentí mientras trataba de ignorar el pequeño dolor que quedaba del golpe.

Ella suspiró.

-¿Sabes que lo siento?-murmuró.

-Sí, lo sé. Y yo te digo que no fue culpa tuya. En cierto sentido, no eras tú.

-Pero era yo.-insistió

Esta vez yo suspiré. Con chicas como Ronnie no había caso.

-Al menos hay una buena noticia.-comentó y alzó la mirada hasta la mía. La miré con gesto de pregunta.-El callejón donde todo… pasó. Era el callejón donde desperté.

Pestañeé un par de veces.

-Es como un callejón con una maldición o algo así, ¿verdad?

Ella me empujó con el hombro.

-No juegues. La cosa es que me trajo un recuerdo.-prosiguió con cautela.

-¿Cuál?-inquirí

Ella se quedó en silencio y finalmente contestó:

Pov Ronnie.

-Mi colegio.-mascullé con toda la imagen viva en mi cabeza.

Jacob se rio y no pude evitar sonreír un poco. Sí, era divertido. Es decir…

-¿Qué tiene que ver un callejón con tu colegio?-me preguntó divertido.

-No sé, de verdad, pero el recuerdo vino a mi.-me encogí de hombros.- Sé donde está, y mi casa, si no me equivoco, estaba a 5 cuadras de él. Podemos llegar.

Jacob parecía dudar y lo miré expectante.

-¿Y qué se supone que haremos allí? ¿Mirar la escena del crimen o algo?

-Algo así.-le dije sin revelarle que era por eso que quería tener a Carlisle o a Edward conmigo. Ellos sabrían que hacer cuando lleguemos hasta allí. No yo…

-¿Qué día es hoy?-salté de pronto.

-Lunes, ¿Por qué?

-Hay que hacer algo para que no vayamos al colegio cuando estén todos afuera.-le dije desviando la vista.

-No te preocupes. Podemos ocuparnos de eso sin problemas.-prometió y un bostezo de le escapó entremedio.

-Deberías dormir.-sugerí sonriendo y besé su mejilla.

Era increíble el tacto sobre mis labios helados como el mármol en su mejilla que hervía como el sol.

-¿Y vamos mañana?-preguntó y se notaba de lejos que estaba muy cansado.

"Diablos, Jake… Tú no tenías para qué venir y sufrir todo esto conmigo" pensé apenada.

-Y vamos mañana.-prometí yo esta vez y Jacob me sonrió.