17.

La chica y los recuerdos.

Pov. Ronnie

-Jacob.-lo zarandeé un poco. En respuesta, Jacob apretó un poco los ojos y roncó. Tuve que contener la risa.-¡Jake, despierta ya!

Nada. Dormía plácidamente… Seguramente podía seguir así hasta mañana.

Suspiré divertida y me senté con las piernas cruzadas como indio en el suelo, observándolo. ¿Qué podía hacer para que despertara?

De un segundo a otro, Jake levantó su enorme brazo y lo pasó tan cerca de mí que pudo haberme derribado para que cayera encima de él, pero yo di un salto con mucha gracilidad y terminé apoyada de cuclillas en una de las ramas del árbol debajo el cual Jacob dormía.

No sé como lo hacía, debía estar muy incómodo.

Mientras me balanceaba sobre la punta de mis pies aun en la rama, pensé en algún método para despertarlo. Y se me ocurrió el mejor y el más simple.

Era la parte buena de que Jacob fuera mitad humano.

Caí de pie con suavidad a su lado y me agaché, apretando con mis helados dedos la nariz del hombre lobo. Y luego esperé.

Uno, dos, tres, cuatro…

Jacob se levantó de golpes tomando una gran bocanada de aire y yo me empecé a reír a carcajadas.

-¡Que haces!-exclamó sacudiendo la cabeza y moviendo su nariz. Yo seguía riéndome y él, en venganza, pasó su brazo por mi cintura y me botó encima de él dejándome sentada-Eres una vampira muy mala…

-Tú eres un lobo bastante dormilón.-repliqué entre risas aun.

Se unió por un momento a mis risas, para luego inclinarse tan solo un poco y hacer que sus labios rozaran un poco los míos.

-Ronnie, te quiero. Te quiero un montón.-murmuró sobre mis labios y una sonrisa se me escapó.

-Y yo a ti, otro montón.

Por último, besó mis labios, colocando su dedo pulgar en mi barbilla. Le devolví el beso, contenta y con pensamientos vagos sobre que así eran mis días que comenzaban bien. Hasta que me aparté un poquito y le dije:

-Es hora de irnos.

Estuvo de acuerdo, y se puso de pie, limpiándose la ropa nueva de la toda la tierra que había al dormir en el suelo.

-¿Estuviste cómodo?-inquirí.

-No ha estado tan mal.

Me encogí de hombros ante su respuesta pues no parecía estar mintiendo y al ver su ropa, que aunque era nueva (Bueno, robada) estaba completamente hecha un desastre, recordé algo.

-Hum… supongo que debimos haberle hecho caso a Alice.-comenté mientras caminábamos a velocidad humana hacia la salida del bosque. Mientras, Jacob me pasó las gafas de sol que tenía que usar yo ahora por lo menos unos… muchos meses más.

-¿En qué?-preguntó Jake.

-Debimos haber traído una maleta con ropa.

Él se carcajeó y me abrazó de lado imitando mis palabras cuando Alice insistió en que llevásemos la dichosa maleta. Yo le saqué la lengua, pero me reía con él.

En el camino, pensaba en qué esperaba encontrar cuando estuviésemos allí. ¿Una tonelada de nuevos recuerdos? ¿Algunos amigos? Si había gente, me aterrorizaría: me colocaría a buscar a Cat o a Liam rápidamente, para saber si estaban vivos o… no quería ni pensar en que mi atacante había transformado a mis amigos también.

Para ser una vampira con recuerdos nublados, llegar a lo que antes era mi colegio fue realmente rápido.

Ahí estaba el viejo roble, un árbol de tronco grueso que no tendría menos de 100 años, más allá las rejas y el gran edificio que decía: "Instituto Pendery de Cheshire".

No había absolutamente nadie, pero a juzgar por el sol (Con Jacob habíamos perdido los celulares que Carlisle nos regaló para estar en contacto y no teníamos forma de saber la hora), los alumnos podían salir en cualquier momento. No era algo que debíamos dejar que pasara…

Pensar en eso, hizo que en la garganta se me formase un nudo. La chica…

No. Tenía que pensar en esto ahora. Mi casa, el colegio.

Hum…

-Jake…

-¿Qué?

-Vas a matarme pero…-miré el edificio oscuro tras mis lentes de sol, con muchos recuerdos del lugar pero ninguno de fuera.-No recuerdo.

-Esto de tus recuerdos no está ayudando mucho.-replicó Jacob mirándome.

Suspiré.

-Lo siento…

En ese momento un timbre resonó por todo el lugar: Era la campana que anunciaba la salida. Y era más o menos mi señal para retirarnos.

Cogí el brazo de Jacob rápidamente.

-Hay que irnos.-le dije apresurada y vi como los primeros alumnos empezaban a salir.-¡Ya!

-Eh, no tan rápido Ron.-dijo él completamente relajado. Lo miré exasperada.-Quizá tú no te acuerdes de tu casa, pero podríamos preguntar.

-¡Estás loco! ¿Es que no entiendes que perdí mi autocontrol? Puedo matar a alguien mucho más…

-Puedes hacerlo, Ronnie. Sólo afírmate de mí y desvía la mirada.

No sé como tenía tanta confianza en mí, yo realmente no me la tenía. Miré los ojos de Jacob sin saber cómo oponerme.

-Jake, por favor…

Él me ignoró:

-¡Eh…tú!-llamó la atención de una chica.

Me quedé completamente inmóvil al verla caminar hacia acá.

"Afírmate de mi y desvía la mirada"

Hice caso a las palabras de Jacob y de paso también aguanté la respiración. Por suerte no la necesitaba.

-No tan fuerte.-me susurró él con una mueca. Aflojé mi agarre y me medio-escondí detrás de él.

Aunque traté de no hacerlo, mis ojos se iban como un imán hacia la chica cuando estuvo enfrente de nosotros.

-¿Sí?

Tenía el cabello oscuro y largo hasta la cintura. Unos ojos grises y aparentaba unos 17 años aunque…

…aunque yo sabía que no los tenía.

-¿Puedo hacerte una pregunta?

La chica sonrió mirando de arriba abajo a Jake y yo, automáticamente, tomé su mano y entrelacé nuestros dedos.

-Sí, claro, ¿Qué cosa?

-¿Me podrías decir donde queda la casa de la familia Lawrence?

La chica se tensó. Y pude sentir perfectamente cómo su corazón se aceleraba. Bombeando su sangre más veloz…

Mi garganta estalló en llamas.

-Jake…-mi voz a penas se escuchó.

-¿Son parientes?-inquirió inquisitivamente la chica y me miró por un segundo en el que yo solo tenía ojos para su pulso del cuello.

-Ella lo es.-respondió Jacob y esta vez, miré a la muchacha por mis lentes. Ella me miraba fijamente escudriñando mi cabello rojizo.-Yo soy su novio.

-Queda a seis cuadras por aquí.-señaló una calle.-Se llama Pendery.-susurró finalmente.

-Muchas gracias.

La chica no dijo ni de nada y salió corriendo… en dirección a la calle que acaba de señalar.

Yo tiré a Jacob del brazo y lo arrastré conmigo hasta detrás del gran y viejo roble.

-¿Qué ocurre?-saltó él.

Levanté mi mano y la posé sobre mi garganta. Él sostuvo mi mirada unos segundos y luego me abrazó estrechamente.

-Lo siento. Lo siento mucho, Ronnie… No debí obligarte. Perdón…-pronunció atropelladamente.

-No te preocupes. Al menos tenemos lo que necesitábamos…

Él asintió:

-Por cierto, ¿Qué le pasaba a la chica? Lucía algo extraña. ¿Fue porque dije que era tu novio?-esperó mi respuesta, pero sólo me limité a echar un mechón de cabello hacia atrás.-¿Ronnie?

-Sé lo que le pasaba.-suspiré y subí la vista.-Esa chica era Cat.