Pov. Ronnie

Si aun tuviera corazón, se habría disparado a la velocidad de la luz.

Desvié mis ojos desde el rostro intimidante de Dan y los posé sobre mis manos, que se removían nerviosas sin que yo lo notara. También tragué saliva.

En realidad, no era mucho lo que debía decidir. Estaba… digamos que completamente claro. Esas "medidas diferentes" con las que amenazaba Dan en tomar eran claramente o 1. Torturar a Jacob hasta que yo diga que sí y ni siquiera dejarlo ir 2. Torturarme a mi. 3. Matarme. O peor… Matarnos a los dos.

Me entraron ganas de llorar, pero de impotencia. El idiota que tenía adelante no era confiable, y probablemente diría que dejará libre a mi Jake, pero quien sabe en qué condiciones. Necesitaba un plan, necesitaba conversarlo con él. ¿Dónde estará? Lo necesito, gimieron mis adentros mientras buscaba una solución para este aprieto.

Dan soltó una carcajada de repente que me sobresaltó y lo miré con odio. ¿Qué le pasaba ahora?

-Ronnie, no es tan difícil, lo prometo.-me dijo con una sonrisa odiosa y agarre la silla bajo mío fuertemente con mis dedos para controlar el impulso de romperle la cara.-Este lugar no es tan aburrido después de todo, harás varios amigos. Ni necesitarás a ese chucho, perdón… Lobo.-se corrigió al ver que yo hacía un ademán de saltar de mi silla.-Y sabrás todo lo que querrás saber y tu consciencia estará tranquila.

No confiaba en él, todo mi cuerpo me decía que no confiara en él. Ni en su sonrisa, ni en sus ojos, ninguna expresión de su rostro, ningún gesto, porque cada uno de esos detalles podían significar sus mentiras. Él me mentía y yo lo sabía.

-Jacob…-empecé, un poco balbuceante.-Necesito… conversarlo con Jacob.

-Oh no.-su sonrisa desapareció enseguida.-Puedes tomar decisiones tú sola. No te voy a dejar crear ningún plan en conjunto, si es lo que creías.

Diablos, estaba acorralada. Un escalofrío involuntario pasó por mi espalda y clavé mis ojos en los suyos, hasta que forcé mis labios a decirlo:

-Está bien.-tercié casi resoplando.-Es un trato.

La sonrisa reapareció en el rostro de Dan lentamente y creo que se inclinó un poco sobre la mesa, satisfecho.

-Perfecto, Ronnie. Perfecto.

Y no pude evitar pensar, que en qué me había metido.

(…)

Moví mi pierna de arriba abajo como un tic nervioso, hasta que me hartó el movimiento y me puse de pie de ese estúpido sofá en el que Dan me dijo que esperara, hace ya por lo menos dos horas. Dijo que tenía que arreglar unas cosas ahora que había dicho que sí, empezando por liberar a Jake. Le espeté "Sin ningún daño" para que lo tomara en cuenta, pero Dan solo asintió distraído y desapareció por aquella puerta cerrada… Sin olvidar recordarme, claro, que si intentaba escapar no sería sólo yo la que sufriría las consecuencias.

"Ay, Jake" pensé triste "No sé por qué te he traído aquí conmigo".

Justo en ese instante, la puerta se abrió y mis reflejos me hicieron saltar sobre el sofá, provocando que se cayera de espaldas, yo arriba de él. Cayó con un ruido sordo y yo levanté la cabeza para ver al recién llegado.

Era otro vampiro, sin duda, esta casa estaba llena de ellos. Más bajo que yo, de cabello negro y ojos rojos profundo, muy abiertos. Atractivo y con ropa un poco desgastada, tenía una rasgadura en el hombro. Cuando me vio, algo pasó por su semblante, algo que no logré identificar por el momento.

Me enderecé y en una fracción de segundo ordené el desastre que había hecho, para luego pararme en mitad de la habitación con postura y rostro inocente. Junté mis manos atrás en mi espalda, inclinando un poco la cabeza y observando a este vampiro desconocido…

Él se aclaró la garganta.

-Hola.

-Hola.

Se acercó un paso a velocidad normal y cerró la puerta tras de sí.

-¿Te ha mandado Dan?-inquirí con cautela.

-Sí. Soy Gabriel. Gabriel Hunter.-se presentó y mi alma se cayó a mis pies.-Hola, Ronnie.-saludó de nuevo.

-Gabriel…-susurré abriendo mucho mis ojos y en un segundo estuve a un centímetro de él.-¿Tú también?

Gabriel, ex – compañero de clase cuando aún asistía al instituto. Éramos amigos, quizás no los mejores como Cat y yo, pero si alguien con quien siempre contaba para salir. Gabriel. Siempre había estado flechado de Cat. Gabriel…

Y ahora estaba aquí también, transformado en un vampiro y sin ninguna posibilidad de seguir con su vida por culpa de ese maldito, despiadado y asqueroso Dan.

-Oh, Gabe.-gimoteé sin poder expresar bien lo que tenía por dentro.

-Shhh.-Gabe sonrió de lado y como estábamos tan cerca, me dio un pequeño y helado abrazo.-No está tan mal.

-¿Qué no está tan mal?-repetí sin poder creerlo.-Gabe, te arrebató todo, y a mi también, y a Liam…

Los ojos de Gabe relampaguearon al oír el nombre de Liam y sentí cómo me temblaba todo el cuerpo.

-¿Qué le hicieron, Gabe? ¿Es verdad lo que dijo Dan? ¿Lo cortaron en trozos y lo quemaron vivo?

Temía lo peor. Gabe respondió, lívidamente:

-Abajo está lleno de vampiros. No todos somos iguales. Verás, Dan…

Un estruendo interrumpió a Gabe, algo que nos sobresaltó a los dos y cuando quiso continuar, lo hacía más alterado:

-Ya habrá tiempo para contarte qué ocurre con Dan. La cosa es que los vampiros nuevos son muy descontrolados y Liam no era así, era tranquilo y sólo hacía comentarios de ti como: "Su cabello era lo que más me gustaba" y…Oh, Ronnie.-suplicó cuando mis ojos, por primera vez sin que estuviera durmiendo, se anegaban de lágrimas.-No llores ahora, por favor.

-¿No te parece raro que llore?-balbuceé.

-Créeme que no. Déjame continuar.-asentí y él me imitó.-Bueno nadie sabía por qué, pero era el preferido de Dan. Pensaban que era por lo manso que era pero… Yo sabía que era para llegar a ti.-sus ojos se apagaron.-Lo odiaban, porque lo dejaban salir a cazar más que al resto. Y de día. La mayoría piensa que el sol nos quema vivos.-sonrió burlona y tristemente.-Yo también lo creí por unos meses.

-¿Cómo podían creer eso?-pregunté anonadada.

-Dan nos miente mucho, Ron, dice más mentiras que verdades todo el tiempo. Sólo a los vampiros mayores que sobreviven a los nuevos nos confía la verdad.

-¿Nos?-susurré.

-Déjame terminar. Lo odiaban, y un día… Liam había vuelto de su caza, esta vez de noche. A nadie más lo habían dejado salir.-vi en los ojos de Gabriel cómo la escena estaba viva en su mente.-Liam no había sido cuidadoso y su camisa estaba teñida de rojo. Alguien hizo una broma al respecto, que Liam ignoró. Eso fue la gota que rebalsó el vaso.

-Lo mataron.-mascullé con ira.

Él asintió.

-Dan se puso… era una fiera. Murieron muchos por su culpa, cuando Dan se enoja muchos terminan descuartizados, aunque normalmente uno puede volver a armarse pero como habían creado fuego para que Liam no tuviera esa posibilidad, él los echó al fuego también.

-¡Aquí están todos locos!-repuse resignada.

-Sí. Pero escúchame… Dan te va a llevar a decirle adiós a Jacob. Sí, como escuchaste, es algo que sólo yo logré hacer que aceptara.

-¿Tú conoces a Jacob?-pregunté incrédula.

-Dan sólo confía en 4 de nosotros: Thomas, Kathleen, Mattis y yo. Somos los más antiguos que sobrevivieron a los nuevos.-repitió y asentí.-Tenemos la custodia de tu Jacob. Nos enseña cosas. Cosas que debes saber, por ejemplo, Thomas, Kathleen y yo aprendimos a inmovilizar con choques de electricidad.

Al ver me cara de confusión, Gabe sonrió y puso su mano al costado de mi brazo.

-Mira, te muestro.

Y entonces, una descarga de electricidad nació desde ese punto de mi brazo y se extendió por todo mi cuerpo causando que quisiera chillar y apartarme, pero no podía: mi cuerpo no respondió, aunque mis ojos se cerraron y mi cabeza se mantuvo gacha hasta que él retiró su mano.

Me recordó sutilmente a algo.

-¡Ellos usaban esto contra Jake!-jadeé.-¡Por eso no podía entrar en fase!

-Exacto, Ronnie.

-Malditos…-empecé a refunfuñar miles de insultos que me conocía en voz baja y Gabe rió.

-Mattis no aprendió a usar eso, por otro lado, él puede tocarte y dejarte ciego. Aunque es muy sensible ante el ataque de la electricidad, más que los otros…

Yo lo interrumpí:

-¿Por qué pueden hacer esas cosas?-repliqué.

-Todos fuimos convertidos por Dan, él nos dio esa posibilidad. Tú también puedes, si te enseño en este pequeño rato a…

-Pero Gabe…-volví a interrumpirlo, pensativa.-¿Por qué me enseñas todo esto? ¿No confía Dan en ti?

Y una sonrisa triste se extendió por su rostro, poniendo su mano en mi hombro para decir algo sumamente importante.

-Ronnie, te voy a ayudar a salir de aquí. Tú y el hombre lobo saldrán de aquí y con vida.