Hola a todooos!!! Gracias por seguir leyendo, por seguir eligiendo este fic (tomen eso otros fics ja ja! (ya se me subió)), por seguir leyéndolo y por dejarme lindos lindos reviews...aaa (suspiro) tengo una mala noticia. Ayer fui al médico y me diagnosticaron adicción a los reviews así que tengo que tomar unas pastillitas que dicen que me calman y me pueden dar sueño así que yo le dije al doctor: nada puede contra mi! y me mandé 50584905050 pastillas juntas y no me pasó nada. Já, qien rie ahora doctor ee?

(Coockie dejó de escribir porque acaba de caer dormida sobre el teclado. Su hermana, Sofia, pasa por al lado de ella, la observa, la zarandea y al ver que no despierta la empuja y se conecta al msn. Está dos horas chateando y pone música fuerte. Después su mamá la llama para que haga la tarea, y entonces entra en escena su hermano mayor Cristian, conocido por su sensatez. Cristian analiza a Coockie, le tira de los pelos, le pega cachetadas, la llama "bajita", le grita en el oído y ve que no reacciona. Finalmente se encoge de hombros y sigue su camino... Cinco horas más tarde, Coockie despierta y como si nada sigue escribiendo esto)

Acabo de bostezar, por eso me tardé en seguir escribiendo, si, por eso fue jejej...Las pastillas no pueden contra mi! En fin, me dejo de babosadas y los dejo leer en paz SIEMPRE Y CUANDO ME DEJEN UN LINDO REVIEW ASÍ RE FANTÁSTICO...jaja, tonto doctor, me llama adicta, jaja.

Una última aclaración a este comentario demasiado loco (inclusive para mí)

Este capítulo está dedicado con todo mi amor y afecto a mi amiga Isabel, quien fue un gran impulso para que escriba y termine este fic y se metió hasta en mis sueños para que lo termine. A vos, isa, hechizada, Gracias. Ojalá puedas ver esto y me entiendas.

Sin más que decirleees AQUÍ EL CAPÍTULOOO OOO OOOOOO

Nos vemos abajo.


4

Enfrentando a las Mosqueteras.

Dick se volvió a su cuarto hecho una rabia dispuesto a acuchillar a la primer mosquetera que se le cruzara. Nunca había supuesto que esas cinco podían ir tan lejos, definitivamente alguien tenía que pararlas o algo mejor...

-Hay que separarlas.-Le dijo Dick a sus cuatro amigos que lo miraban atentos. Frank alzó la mano como si estuviesen en clase y todos soltaron una lijera carcajada. Dick le dio la palabra cn un gesto de la mano.

-¿Cómo las vamos a separar, genio? Sería más fácil armar y desarmar una rana, esas cinco están unidas con cadenas de plata...-Dijo Frank con cierto odio y sarcasmo.-No se si me explico...

-Oh, amigo, ellas están más separadas de lo que tu crees...Sino... ¿Cómo crees que yo conseguí esa foto de Kori?-Frank sonrió al recordar aquel acontecimiento. Los otros tres no estaban ni enterados así que pusieron caras de desconcierto.

-De acuerdo... ¿Qué tienes planeado?-Preguntó Frank. Dick sonrió.

-Estaba esperando que preguntaras eso...-Dijo Dick frotándose las manos-Primero que nada, pongámonos un nombre...Un nombre que simbolice que somos tan fuertes como ellas...Mm...-Se puso a pensar caminando de un día para el otro. Los otros cuatro hicieron lo mismo.

-¿Qué les parece los Anti-Mosqueteras?-Propuso Robert, siempre tan ingenuo. Todos lo fulminaron con la mirada.-Era solo una propuesta...

-Bueno...Bueno...Yo tengo una idea mejor...-Dijo Frank con malicia. Todos voltearon a verlo.

-Te escucho.-Dijo Dick.

-¿Qué les parece los merodeadores? Después de todo, los cinco leímos esos libros, ¿Verdad?

-Yo no...-Confesó Robert. Los otros cuatro sonrieron.

-Perfecto.-Dijo Dick. Recordó el momento en que los cuatro se dieron cuenta de que había leído los mismos libros en casi el mismo tiempo. Los cuatro siempre habían sido muy unidos y si ustedes conocen la historia de los merodeadores sabrán porque estos cuatro se identifican con la misma.

Por una casualidad de la vida, los cinco jóvenes se encontraron y se hicieron amigos en el medio de una pelea en el primer año de primaria o por otra casualidad de la vida, Frank y Dick resultaron ser unos amantes de la lectura, pero lo ocultaban y, como eran mejores amigos terminaron leyendo los mismos libros...

Luego estaban Garfield y Víctor, la verdad es que Víctor también resultó ser un amante de la lectura por naturaleza y a Garfield lo habían amenazado desde su familia con que debía de leer más, así que Víctor le recomendó esos libros y así los cuatro terminaron leyendo la misma historia.

-De acuerdo...Ya está el nombre, Ahora...-Dick puso un pie en una silla y el otro en el suelo. Los miró a los cuatro con sus azules ojos y preguntó.- ¿Qué tienen planeado?-Los cuatro sonrieron a su nuevo líder y comenzaron a proponer ideas. Finalmente, la venganza fue la menos esperada...

* * *

Domingo a la mañana, Frank Bishop se puso su mejor ropa deportiva. Bajó las escaleras, eran como las siete de la mañana y tenía que encontrarla. No entendía porque a él le tocaba la más "Jodida", si bien era linda como las otras cuatro mosqueteras, a él le había tocado conquistar a Luna y sacarle toda la información que pudiese de su próxima venganza. La tarea no era sencilla, el tenía poco tacto para hablar con Luna, además sabía muy bien que cuando Luna se proponía algo, lo hacía. Además de tener pinta de loca, era bastante ruda, no tanto como Abby, que por suerte le había tocado a Víctor o como Tara que era el problema de Robert, y mucho menos como Rachel quien era la situación y la vida de Garfield. Frank lanzó un suspiro. Luna en verdad era la menos ruda de las mosqueteras. Bajó las escaleras y esperó a verla pasar. Y al fin, después de unos quince minutos, la vio. Luna corría a dos por hora, al trotecito lento. Ellos sabían que salía los Domingos a trotar porque las otras cuatro dormían, en cambio los otros días las demás se levantaban temprano le obligaban a quedarse con ellas y charlar un rato.

-¡EH LUNA!-Gritó. Ella volteó y siguió trotando, pero con un gesto de la mano y una sonrisa lo saludó. Frank se unió al trotecito lento de la muchacha.- ¿Cómo dormiste?-Sonrió como lo hacía con las muchachas que quería conquistar para que la chica se derritiera, pero nada pasó.

-La verdad es que bien... ¿Qué se te ofrece, Bishop?-Frank tragó saliva, lo disimuló y siguió trotando. No pensó que Luna pudiese ser tan intuitiva y se diera cuenta de que él venía por algo, pero no iba a perder esta batalla.

-Nada, solo que me doy cuenta de que, si te veo con dos ojos, eres muy linda, Lunita y solo quería hacértelo saber.-Frank le sonrió de modo que la chica se derritiera, pero, lo único que consiguió fue un ligero rubor en las mejillas de la chica.

-Gracias...-Balbuceó.-Eres muy amable.-Dijo aún con el sonrojo. El volvió a sonreír para ver si la cautivaba, pero ella volteó la mirada hacia otro lado. Frank sonrió para sus adentros, estaba ganando la batalla

* * *

Dick salió del cuarto de los merodeadores y se dirigió al de las mosqueteras. Con un simple golpecito en la puerta se percató de que no había nadie allí adentro. Se dirigió al gimnasio y allí la encontró. Haciendo volteretas, ella sola, al ritmo de la música de un CD bastante bueno. Aunque eran las seis y media de la mañana y estaba bañada en sudor se veía tan hermosa como él la recordaba. Se acercó al grabador, y sin que ella se percatase, apagó la música. Ella volteó y se encontró cara a cara con su peor enemigo.

-¿Qué quieres, Grayson?-Preguntó con frialdad. El se acercó a ella y admirando sus ojos esmeraldas contestó:

-Pedirte perdón por lo del Viernes, Anders, lo siento...-Sonrió como un pobre perrito esperando que la joven se conmoviera. Pero ella solo sonrió con malicia.

-Lo hecho, hecho está, Grayson, y no hay nada que puedas hacer para remediarlo.-Prendió la música e, ignorándolo, siguió con su rutina. Dick se mordió el labio inferior, volvió a apagar la música y se acercó nuevamente a Kori. Ella lo fulminó con la mirada.-¿Acaso no te bastó con lo que hicimos ayer, imbécil? ¿No te das cuenta de lo que soy capaz?-El sonrió.

-No.-Contestó orgulloso.

-De acuerdo, para mañana, ya no pensarás lo mismo...-Sonrió.

-¿A si?-Preguntó el líder de los merodeadores muy seguro de sí mismo.- ¿Por qué?

-Solo te diré que no te asustes si mañana alguien hace algo que te sorprenda...-Sonrió con malicia.

-¿Qué? ¿Vas a besar a Adam? ¡Uh! ¡Tienes razón! ¡El rostro de ese muchacho es tan horrible que si lo haces dejaré de molestarte! ¡Eso si es ser ruda!-Dijo a modo de burla. Ella se puso roja de rabia y de vergüenza.

-Grayson...Vas a morir...-El chico salió corriendo y trabó la puerta con una escoba. Comenzó a reírse, ya estaban preparados.

* * *

Garfield entró a la biblioteca, tragó saliva. La gente se reiría si lo veían allí. No entendía como alguien había tenido la grandiosa idea de inventar un lugar donde apilar libros y donde debías hacer silencio. La verdad es que Garfield no le veía el sentido a leer. No entendía como a Dick, Frank y a Víctor les podía gustar tanto, mucho menos entendía la rutina de Rachel de ir a leer un libro una hora antes del almuerzo. Dio un hondo suspiro y buscó a su amada con la mirada. La encontró en una mesa, sola por suerte. Buscó un libro cualquiera, cosa que fue un gran error, y se acercó con bastante sigilo para su estilo para sentarse frente a la gótica. Ella alzó la vista de su libro y preguntó en un murmullo audible.

-¿Qué rayos haces en una biblioteca, Logan? ¿Tratas de impresionarme de nuevo?-Preguntó con aire de pesadez Rachel. Garfield se estremeció, pero no iba a mostrarse débil, se lo había prometido a sus amigos.

-La verdad es que no, Rachel, de hecho, vengo a leer un poco...-Rachel soltó una risotada infernal. Garfield volvió a estremecerse, pero comprendió la única manera de lograr su cometido era mantenerse firme.

-Por favor, Logan... ¿Tú, leyendo? ¡Eso es de locos!-Pero la gótica no se percató de que una mujer de unos sesenta años de edad la observaba por detrás queriendo matarla.

-Señorita Roth.-La chica volteó asustada. Garfield sonrió.-No me esperaba esto de usted.

-Pero...pero...

-¡FUERA DE MI BIBLIOTECA!-Una mueca de maldad se dibujó en el rostro de Garfield Logan y antes de que Rachel se retirada cabizbaja la miró a los ojos y le dijo:

-¿Ahora quién se está riendo?-La gótica se mordió el labio inferior y salió hecha una rabia por la puerta de en frente. Garfield dejó el libro a un lado y apoyó los pies sobre la mesa. Después de todo, humillar a Rachel Roth no había sido tan difícil.

* * *

Robert se dirigió al patio, donde seguramente Tara estaría haciendo sus casuales abdominales antes de ir a almorzar. Admitió que esas cinco chicas tenían unas costumbres bastante extrañas pero por suerte no le había tocado lidiar con la muerte, es decir, con Abby. Entró al patio y se sentó junto a la Barbie de las mosqueteras. La observó por unos instantes y ella se levantó.

-Pero miren nada más lo que tenemos aquí, si es Groffic el que le tiene miedo a las pelotas de Football...¡Cuidado allá están jugando un partido de utilizando esas pelotas! ¿Sabes? -Quizá había subestimado a aquella mosquetera, pero no iba a perder la batalla, o por lo menos no tan fácilmente.

-Pero querida...Ya entiendo porque no tienes a tu príncipe azul...Y luego tú estabas con la duda...-El rostro de la muchacha se contorsionó.

-¿Tú qué sabes?

-Demasiado.-Sonrió. Sus padres siempre le habían dicho que sería un gran hombre de negocios porque sabía mentir como nadie.

-¿A sí? Pues...A ver, ¿Por qué?-La muchacha parecía asustada.

-Bueno, pues porque eres una desdichada e inútil rubia que trata mal a todo chico que se le acerca...Excepto a los muñecos Ken...Ja, ja...-Robert comenzó a reír con ganas y Tara se levantó y lo fulminó con la mirada.

-Mañana sufrirás mi ira, Groffic-Advirtió.

-¿Qué ira?-Preguntó animado el rubio.

-Mañana, cuando tengas gimnasia, cuida tu dignidad...-Advirtió. Se fue y Robert sonrió, todo estaba solucionado.

* * *

Tragó saliva con dificultad. No le gustaba la cancha de boxeo y aunque siempre se había llevado bien con Abby, su humor no era el de una cerecita. Entró en la habitación y allí la encontró, dando sus matutinas clases del Domingo. Tan bella como siempre, solo que los guantes de Box podrían no ser un accesorio.

-Hola, Abby, ¿Cómo estás?-Preguntó tratando de sonar bastante seguro de sí mismo.

-Lo siento muchísimo Víctor.-Ella alzó sus dos puños.-Pero si quieres vivir, tendrás que correr...-Comenzó a avanzar hacia él sin detenerse, con postura amenazante.

-Tranquila, no te he hecho nada...Tranquila, vengo en son de paz.-Sonrió nervioso pero fue inútil. Abby comenzó a correr hacia él con los puños en alto y no tuvo otra opción que salir corriendo. Salió jadeando y hasta que no estuvo como tres pisos más abajo del salón no paró.


Ahora, quiero qe me digan, ¿no es verdaderamente conmovedora la valentía de estos malditos hijos de puta? Con el tiempo los odiarán tanto como yo los quiero jajaja, vamos Merodeadores! Ustedes pueden hacer algo mejor que ser imbéciles, y de hecho lo harán, oh, si y yo lo disfrutaré al igual que mis lectoras.

Ahora...(Música de suspenso) Preguntas

1)-¿Les pareció impactante la decisión de los merodeadores?
2)-¿Se esperaban ese nombre?
3)-¿Sobrevivirán a la guerra con esa conducta?
4)-¿Logrará Kori salir del Gimnasio?
5)-¿Se cautivara Luna por esos baratos comentarios por parte de Frank?
6)-¿Alguna vez cesara mi locura por dejar preguntas? (yo se las paso a esa respuesta: NO! MUAJAJAJA AAJAJAJJA JAJAJA COF COF COF (Coockie se ahogó y dos paramedicos le practican la maniobra esa cuyo nombre no me sale para que no se ahogue)
7)-¿Debo continuar esta historia?

Se aceptan sugerencias, tomatazos, palazos, putiadas, paramedicos, negros caribeños sexys con rastas, hermanos solteros, números de chicos lindos, e-mails de lectores, bombachas, calzones, remeras, chocolates, galletas, halagos, calcetines, y mucho más pero todo en un review!!

Gracias por seguir agregando a favoritos y a alertaaas ! en serio! GRACIAS POR LEEER

me encanta poder actualizar tan seguido, sigan dejándome reviews y sigan siendo mi público maravilloso (Ya, se me subio definitivamente)

Un beso grande, los dejo en paz

With Love

Coockie

PD: Si me siguen dejando Review habrá una sorpresita para ustedes dentro de poco. En serio. No es gran cosa, pero es algo especial. Ojalá disfruten de la historia y recen para que a mi no se me pase la locura. Gracias por leer.