¡Gracias y felicitaciones! Lograron leerse todo el segundo período. Luego de este capítulo vienen unos muchos mejores que escribí este verano y después, muuucho después vendrá el...Chan chaan... ¡EPÍLOGO! ¡WAAAA! (Todavía en refacción, o sea que no lo terminé aún xD). Acá estaba en plena época de escribir muchito y hacer parrafos espesitos, bien bonitos así que dísfrutenlo. Es uno de esos capítulos de relleno xD, jajaja, no prometo nada interesaaante, pero en el que viene SÍ. Agrrarrense los pantalones porque ¡Ya estamos por llegar a los 100! ¡Todo un sueño, gente! ¡Y todo gracias a ustedes nada más! ¡Gracias, Gracias, Gracias!

Nos leemos abajo!


13

De castigos y nuevas costumbres

Dick entró de puntillas de pie al salón. La venganza de la noche anterior le había quitado como cinco o seis horas de sueño. Llegaba tarde, es más, la profesora ya había entrado. ¿Lo peor? La dicha profesora de biología tomaba lección oral todos los días de lo dado el día anterior o la última clase que habían tenido con ella. No había podido estudiar de las ansias y la vigilancia puesta a 24 horas en la puerta del cuarto de las Mosqueteras. No había podido pensar en otra cosa.

Trató de ser tan sigiloso y silencioso como un ratón. Escurridizo y rápido, cualidades que le servían con las chicas y en todos los deportes.

Pasó por detrás del banco de Ethelvina Roberson justo al tiempo que ella alzaba la mano para decir "presente". La profesora estaba a punto de llegar a la lista de los varones, pero para su suerte le quedaban 10 apellidos más de mujeres y siete más hasta el suyo. Se deslizó sutilmente hasta ponerse detrás del banco de Johana Rodríguez mientras ella levantaba la mano para hacer lo mismo que Ethelvina y para su suerte (o quizá mala) se levantaba del banco a mostrarle algo a la señora Morrison. Dick suspiró al tiempo en que Frank le hacía señas para que se apurara a llegar a su banco. Dick hizo un pequeño trote agachado al tiempo en que Johana Rodríguez volvía a su asiento y para su suerte otra alumna se levantaba para discutir sobre una de sus notas en una evaluación. Se movió rápidamente y fijó sus azules ojos en su banco. Frank alzó las cejas y luego el pulgar. Significaba que quizá no había peligro, pero luego formó un nueve con sus dedos, lo que significaba que era un 99% de seguridad, no un 100%. Avanzó con firmeza y llegó a su banco. Suspiró y se volvió a Frank.

-Gracias-Murmuró. La alumna volvió a su banco y Frank la observó detenidamente. Dick se volvió a la alumna y la observó fijamente. Cabizbaja por rara vez y sus castaños cabellos atados de una forma poco común en ella, que solía llevarlos sueltos. Sus ojos miel no destellaban como siempre y parecía ser que era un día muy extraño ya que Luna Ertobrack no parecía querer sonreír.

Frank volvió sus ojos del color del césped recién cortado a su mejor amigo.

-¿Crees que está así por lo que les hicimos nosotros?-Dick alzó una ceja y contestó con sarcasmo:

-No, de seguro porque su novio la dejó.-Frank lo interrogó con la mirada.- ¿Y tú cómo te pondrías si destruyeran lo más preciado que tienes, Frank? ¡Tú mismo lo dijiste! ¿Qué esperan ellas? ¿Flores y un admirador secreto?

-Tienes Razón-Aceptó Frank con cierto pesar. Había comenzado, aunque a escondidas de sus amigos, a tenerle cierto afecto a Luna como una gran amiga.-, no hay tiempo para echarse para atrás.

-Bien dicho-Lo apoyó Dick dándole unas palmaditas en el hombro.

-Señor Grayson-La profesora lo observó por encima de sus lentes cuadrados.- ¿Cómo está usted?-Dick tragó saliva estruendosamente. Sabía perfectamente lo que significaba esa clase de saludo.

-Muy bien, ¿Y usted profesora?-Alcanzó a balbucear el líder de los Merodeadores tomando toda la dignidad y firmeza que podía.

-Oh, Grayson, he tenido mejores días-Aceptó la profesora mirando al techo con melancolía.-Pero, ¿Sabe qué? Quizá usted podría arreglarlo.

-¿Ah sí? ¿Cómo?-Quiso saber Dick. La profesora sonrió y a Dick le dio un vuelco al corazón. Estaba perdido.

-Pasando a dar una lección maravillosa.-Dick sonrió irónicamente y se puso de pie.

-Suerte-Oyó que le decía Frank en un susurro.

"¿Suerte?" Repitió Dick en su mente "¡Ni con toda la suerte del mundo podré safar de esta!". Volvió a tragar saliva. ¡Qué mal se sentía! Consiguió llegar al escritorio de la maestra muy derecho. La profesora le mostró una silla frente a ella y con un gesto de la cabeza le indicó que se sentara.

-Dígame, Señor Grayson. ¿Qué había que estudiar para hoy?-Preguntó ella con una voz amable. Parecía, inclusive, que no lo hacía a propósito. Es más, parecía que no tenía idea de que Dick jamás estudiaba para sus lecciones orales y que antes de entrar (o durante su clase u otras) leía algo del material del día anterior. Pero con la venganza hacia las Mosqueteras no había tenido tiempo ni de leer un mísero renglón.

Sin embargo él estaba tan seguro de que ella sabía de su "plan" que había llegado a rezar para que no lo llamara nunca en el año. Pero el modo peculiar de llamar a sus alumnos le había enseñado que con esta profesora uno nunca podía estar seguro, a menos que hubiera estudiado.

Sonrió nervioso, pero no le importaba mucho mentir. En ése momento solo le importaban tres cosas: Kori Anders, sus amigos y ganar la guerra, en ese preciso orden.

-Eh...No lo sé, profesora.-Contestó con nerviosismo. La profesora torció su sonrisa y formó una mueca de disgusto y decepción. En verdad era cierto: nunca jamás se había enterado de que Dick no estudiaba. El Merodeador sonrió para sus adentros.

-No me diga...Si tuviera que contar las veces que me han dicho esto en el año, toda la gente de este salón que me lo ha dicho… ¡Ay, señor Grayson! ¡No me alcanzarían las estrellas del cielo!-Soltó la profesora muy apenada.-Por lo menos, dígame, señor Grayson. Pero, por favor, dígamelo con mucha, muchísima sinceridad, toda la que tenga… ¿Por qué no estudió?

-Pues...-Dick pensó unos instantes. ¿Valía la pena poner en riesgo el poco progreso que tenía como enemigo/ amigo de Kori Anders con tal de ganarse una buena impresión de un docente? No, no. De ningún modo, de lo contrario, ¿Qué honor le quedaba?-Simplemente no pude hacerlo.

-¿Espera que me trague eso, Grayson? Me parece que le faltó el relleno del bombón. ¿O acaso tengo que especificar?-Dick sintió como empalidecía con la rapidez a la que viajaban los autos de carreras.

-No puedo decírselo-Aseguró.-, es personal.

-Ajá, ¿Puede el señor Bishop respondérmelo?-Inquirió ella alzando una ceja. "¡Oh no!" pensó Dick. La peor señal: La ceja alzada, señal de impaciencia en aquella profesora.

-No-Respondió Dick con mucha rapidez, casi sin pensarlo.-. Él tampoco lo sabe...

-Se me hace que tampoco lo puede decir, ¿O me equivoco?-Dick no dijo nada y por unos segundos intercambió una sutil mirada con la profesora. La mujer de mediana edad apoyó la planilla con las notas de los alumnos y se volvió a la clase.-Bishop-Llamó. Frank se volvió rápidamente a la profesora.-, castigado, junto a Grayson.

-¿Por qué?-Preguntó el aludido confundido.

-Mm...A ver, ¿Qué es lo que debían estudiar para hoy, Señor Bishop?-Inquirió la maestra golpeando el piso con la suela de su zapato.

-Eh...

-Suficiente-Colocó sus libros en su escritorio con una leve brusquedad.-. Castigados.

-¡Pero tengo práctica de Volley!-Se quejó Dick. La profesora le dirigió una mirada llena de rabia.

-Pues entonces debió haberme dicho el motivo por el cual no estudió.-Replicó la profesora.-Siéntese.

Dick soltó un bufido y se puso de pie. Volvió cabizbajo al igual que Luna al banco. Se sentó y lo primero que hizo la profesora fue dictarles la información que debían estudiar y buscar para la clase siguiente.

Recibió un papelito de Frank casi al instante en que tomó la lapicera para comenzar a escribir.

¿Qué pasó ahí? ¿En qué lío me metiste?

Dick tomó su lapicera y respondió rápidamente:

No fue nada grave. No quise decirle el motivo por el cual no estudié. Se hubiera acabado la diversión, ¿No crees?

Frank leyó el papelito rápidamente y le dedicó una sonrisa a su mejor amigo. La guerra recién comenzaba y no serían ellos los que se echarían para atrás primero.

* * *

Eran más o menos las 4:30 de la tarde y Dick y Frank estaban sentados en la sala de Biología observando a los niños de primaria. Se mordieron el labio inferior al mismo tiempo al ver el reloj. Aún les quedaba media hora. Frank se estiró con brusquedad y Dick suspiró. Intercambiaron miradas y sonrieron divertidos. Los castigos serían lo que menos les importaría en todo lo que les quedaba de año...Y de guerra. A pesar de que Dick sabía que le tocaría trotar solo y calentar como un esclavo de la época colonial en Volley, valía la pena. La diversión apenas estaba por comenzar.

Los niñitos de primaria examinaban una rana ya disecada al tiempo en que una de las niñas de descomponía. Otra se hacía la desmayada para llamar la atención y los chicos comenzaban a inventar juegos para el receso. La profesora solo sonreía y corregía evaluaciones de los alumnos del último curso, es decir, de Dick y de Frank. No parecía conforme.

Mientras tanto, a sólo dos pisos más abajo de allí, Kori Anders, estrenaba (en contra de su voluntad) un look alternativo: ropa rosada, accesorios rosados, broche rosado y lo peor de todo, cabello rosado. La tintura de los Merodeadores había sido metida en su botella de Shampoo por lo que ahora ella tenía sus mechas anteriormente coloradas de un tono rosa-chicle. No le gustaba para nada y el color no le estaba ni siquiera simpatizando. A pesar de que Tara aseguraba que se acostumbraría tanto que le empezaría a encantar ese color, a ella no le hacía ninguna gracia ir por ahí con el cabello rosa.

Entró al gimnasio y se dirigió a la capitana de Volley. Esbelta y formada, con piernas musculosas y torneadas tenía su cabello castaño con tonos rubios en las puntas atado y se dejaba unos mechones sueltos alrededor de su rostro para que le hicieran marco a su cara redonda. No parecía estar muy contenta. El resto del equipo trotaba como infelices alrededor de todo el gimnasio.

-¡HASTA QUE NADIE ME DIGA DONDE ESTÁ GRAYSON NO PARAN!-Les gritó.

Kori frenó en seco. ¿Le habían informado mal? ¿Era esta chica una estúpida admiradora de Dick Grayson o tenía cerebro? Pero antes de que pudiera meditarlo, la ruda capitana giró en sus talones y clavó sus ojos en ella.

-¿Qué quieres?-Preguntó con brusquedad, aunque se asemejaba más a una advertencia o quizá, a un insulto.

-Eh...-Balbuceó Kori. La chica frunció el ceño.

-No voy a repetirlo. Si sólo quieres venir a molestar o a no hacer nada puedes irte con las porristas. Digo, desde que se fue Anders, esas chicas son...

-Mucho cuidado-Advirtió Kori con frialdad al recordar que el concepto de porristas había cambiado cuando ella era capitana. Ahora volvía al anterior gracias a Kitten.-Yo era una de esas porristas.-La capitana abrió muchos los ojos y las pecas verdes que formaban un tono pardo en ellos se notaron tanto que Kori ahogó un grito a tiempo.

-¿Perdón? Yo sé bien quien es Kori Anders, querida. No eres tú. Aparentemente eres una de esas porristas amigas de Kitten.

-Más respeto-Exigió Kori con desdén.-. Yo soy Kori Anders.

-¡Oh, sí! ¡Y yo soy Christina Aguilera!-Ironizó la capitana.- ¡No me vengas con estupideces porque te juro…!

-¿Por qué no me crees?-Inquirió Kori desesperada.

-Es muy fácil:-Aseguró la capitana.-Anders odia el rosa.

-¿Y te parece que a mí me hace gracia estar así?-Preguntó con sarcasmo Kori.

-¿Quién eres?-Inquirió la capitana curiosamente.

-Yo fui la que alguna vez hizo que esas porristas no exhibieran sus traseros frente a los jugadores de rugby. Yo fui la que organizó la coreografía que le dio el primer campeonato de porristas a esta pobre secundaria. Yo fui alguna vez una persona llena de honores que podía decir: me llamo Kori Anders.-Contestó Kori. La capitana sonrió y se puso una mano en la cadera.

-Deberías ser actriz, Koriana-Repuso ella.

-¿Eh?-Nadie la llamaba por su nombre completo desde el preescolar.

-Lo que oíste, Anders.-Tendió una fuerte mano.-Soy Mary Jolie, pero todos me dicen Jo, así que acostúmbrate, porrista-Le guiñó un ojo.-Ponte a correr, ¡Ya!

-¿Puedo preguntarte algo?-Mary Jolie se volvió a Kori y la interrogó con la mirada.-¿Por qué preguntabas por Dick Grayson? ¿Te gusta?

Mary Jolie se echó a reír. Su risa era tan potente que retumbaba en el gimnasio y aturdía a su cansado equipo.

-Ya quisieras tú, chica. ¿No lo odias, acaso?-Preguntó.

-Pues la verdad es que, para que te des una idea, el fue el que me hizo esto.-Señalo su cabello y sus vestimentas.

-Ya veo...Pues, la verdad es que no. En ABSOLUTO. No lo detesto, pero es mi mejor armador. Necesito dos para el equipo, así que somos él y yo, hasta que alguien sea mejor.-Explicó ella con toda tranquilidad.-¡A CORRER, ANDERS!-La, ahora, "pelirrosada" se echó a correr con todas sus fuerzas. Sonrió al sentir el sudor en su rostro, al fin estaba de nuevo en su lugar. Y aunque tendría que convivir con Grayson eso no importaba.

Estaba Feliz.


Venga que Marie Jolie era un plan de alterego para una persona que yo solía considerar mi amiga hasta hace poco. No saldrá mucho más, pero bueno xD jajajaja, EN FIN, solo espero que lo disfruten, que me dejen review que siempre son bienvenidos y me disculpo por las crudas disculpas que envié: estaba verdaderamente muuuy cansada y poco inspirada. También las invito a darse una vueltita por mi otro fic: "La verdad" (lo pueden encontrar en mi profile) Especial para todos los que han tenido un mal día, con el honesto motivo de sacarles una sonrisa.
No queda más que decir que FIN DEL SEGUNDO PERÍODO. Fetejen y cumplan sus sueños, porque ahora se viene lo importante y ¡Presten atención! Todas sus dudas se aclaran.

Recuerden que me pueden dejar preguntas y las respoderé con mucho gusto en mi próxima continuación. Gracias por leer, todo un honor como siempre y ¡Perdón por atrasarme tanto! ¿Cuánto tardé? ¿Una semana? Noooo!

En fin, espero poder leer muchos reviews de ustedes y nos leeremos. Muchos muchos pero muchísimos besos!

With Love

Coockie