Hola queridas lectoras! La semana parece haber durado un mes y tal vez no se acuerden de mi, pero sus alertas no las dejaran tranquilas xD jajaja., En fin, queridas amigas, como siempre GRACIAS por dejar Review, por disfrutar este fic, por leerlo y seguir eligiéndolo.

¿Lo que pasó en el capítulo anterior fue una experiencia mía?

Pues.. Sí y no. Sí por el hecho de uqe he sido consultada por chicos para consejos emocionales (uno en particular que es parecido a Frank) y no porque...Bueno, para qué arruinar la sorpresa muajajaja

Acá viene un capi que me gusta mucho y que SÉ QUE A HECHIZADA le va a gustar mucho más. Solo les voy a decir que no todo es miel sobre ojuelas...Saben? Y menos en la vida

Nos vemos abajo


16

La crisis de Abby

Kori leía el periódico escolar mientras caminaba hasta el patio. Generalmente, los artículos no le interesaban, pero como no formaba parte del equipo de porristas, debía enterarse de lo que pasaba en el colegio, puesto que nadie iba a contárselo. Ella quería saber que pasaba con las porristas y que tramaba Kitten en esos momentos, ya que ella, al dedicar muchos años de su vida a ser porrista, había descubierto como leer el lenguaje corporal en cada movimiento. La pelirroja confiaba en que los movimientos de Kitten serían brutos y simples. Sabía que la rubia no estaba dispuesta a esforzarse ni un poquito, que lo único que quería lograr al tener el equipo era la infelicidad de Kori. La líder de las mosqueteras sospechó que a Kitten le gustaba Dick, pero luego meditó en sus pensamientos y se convenció de que ningún ser humano podría ser tan imbécil como para sentir la más ligera admiración por ese engendro al que sus padres habían llamado Dick Grayson.

Sumida en sus pensamientos, Kori se dio cuenta de que no estaba leyendo el periódico realmente, sino que estaba escuchando a su cabeza. Decidió dejar sus pensamientos de lado y comenzó a leer la sección de opinión, ya que si no leía el periódico, su compra habría sido en vano. Buscó la sección "Editorial" y se detuvo en el primer artículo.

Más vale tarde que nunca

A la tierna pero madura edad de 17 años, Kori Anders se ha decidido a ser un poco más femenina. No se sabe si es porque ha perdido su equipo de porristas o si es porque ha perdido la razón por completo, porque, aunque los colores que utiliza son femeninos, la combinación parece ser excesiva y deja a la luz su poco sentido de la moda.

Se la vio salir de la clase de lengua con una minifalda rosada (muy corta, para ser sinceros), una musculosa ajustada en exactamente el mismo tono que la pollera y todos los accesorios en el mismo tono. También sus cabellos se volvieron de ese color. Parece ser que esta porrista ha perdido el ritmo de su equipo y de su vestimenta.

Siempre se le ha sugerido usar un look más femenino, pero esto es demasiado. No se sabe si es una burla a la sociedad o un ataque de locura. Hemos procurado permanecer en silencio para no alterar su estado mental y psicológico pero en realidad nos parece mucho mejor hablar esto con el director de la secundaria, pues esta extraña combinación al mejor estilo de un enterito y se considerará su estadía en la escuela...

Aunque el artículo seguía, Kori lo arrancó del periódico, desechó el resto y corrió al patio a buscar a alguna de sus amigas. Buscó la firma del periodista y no le sorprendió comprobar que había sido Kitten, quien parecía decidida arruinar su vida. Ya era suficiente, no aguantaba más.

La pelirroja salió a la luz del sol al tiempo en el que sentía sus ojos sensibles por ver la luz de repente, pero sabía que sus amigas debían estar ahí.

* * *

Luna observaba risueña a sus compañeros jugar al football. En realidad, estaba observando como jugaba su amigo Frank y no podía dejar de pensar en lo que le había dicho hacía un par de noches.

La castaña no sabía muy bien porqué no podía dejar de pensar en la cantidad de abrazos que el chico le había dado últimamente puesto a que nunca lo había visto abrazar a ninguna mujer y eso que lo había visto con muchas chicas. Además, algo de eso no le quedaba muy claro y estaba convencida de que había gato encerrado. No sabía si tenía sospechas de él porque creía que tramaba algo o porque se comportaba "demasiado" cariñoso con ella.

Luna no era ninguna tonta. Pero ella tampoco podía negar que sentía atracción por su "mejor amigo" y debía admitir que disfrutaba los dulces encuentros con el muchacho a pesar de todo. Siguió mirando el partido y comprobó que Frank se detuvo en la cancha para sonreírle y guiñarle un ojo. Ella sonrió y lo saludó con un gesto de la mano al tiempo en que Kori, cegada por la furia, se sentaba a su lado en la mesa.

-Basta, ¡ME CANSÉ!-Declaró Kori casi gritando, provocando que los pájaros de un árbol cercano volaran ante el potente ruido. La pelirroja, exhausta, colocó el pequeño artículo sobre la mesa Luna lo observó.-Es Kitten otra vez...

-"Hemos procurado permanecer en silencio para no alterar su estado mental y psicológico"-Leyó Luna analíticamente.- ¿Publicar un artículo al respecto es permanecer en silencio?-Kori no le respondió ni siquiera con un gesto de la cabeza. Estaba tan enojada y tan decidida a vengarse de Kitten. Estaba exhausta de que esa rubia hiciera de las suyas y siempre en su contra. Nadie le había dado una licencia para arruinar su vida.

Luna observó a una de sus mejores amigas dándose cuenta de que, otra vez, por enésima vez en su vida, era ignorada. No entendía porqué. Su personalidad no era para ser ignorada, pero ella no podía comprender porque sus amigas la lastimaban tanto ignorándola. Quizá su excentricidad hacía que fuese ignorada, pero la castaña consideraba que ninguna persona, por más insignificante que fuera, merecía ser ignorada.

Sin querer demostrar lo que sentía, tal vez por un reflejo de su conciencia, Luna suspiró cansada y se dejó caer sobre la mesa. Kori, sin perder un segundo, lo notó y volvió a su amiga.

-¿Luna?-La aludida no estaba interesada en la atención de su líder, ya que confiaba en que sería para hacer un comentario sobre su venganza contra Kitten. Luna levantó los ojos por encima del brazo y observó fijamente a su amiga.

-¿Mmh?-Kori la observó preocupada y se sentó, ya que la ira la había hecho ponerse de pie. Miró fijamente a su amiga y sus miradas se cruzaron. Observó que Luna tenía los ojos vidriosos y que de repente se ocultaba. Eso no era típico de ella.

-¿Estás bien?-Luna desvió la mirada, pero Kori conocía su jugada: otra vez quería ocultar lo que le pasaba. Cambió la pregunta.- ¿Qué te pasa?-Pero Kori creía poder adivinar su respuesta.

A pesar de no hablar mucho, Kori conocía muy bien a cada una de sus amigas. Sabía que Luna negaría sentirse mal. La castaña odiaba hablar de sus problemas, prefería hacer de cuenta de que no pasaba nada y arreglárselas sola. Kori sabía que Luna respondería que no le pasaba nada.

-Nada. Estoy perfectamente bien, ¿Y tú?-Kori frunció el ceño. Luna se mostraba evasiva con respecto al tema. Estaba muy decidida a negar todo.

La pelirroja comprendió que era conveniente que ella se abriera primero para que Luna se sintiera más cómoda. No le causó ninguna gracia, a ella tampoco le gustaba hablar de sus problemas.

Kori suspiró y dirigió sus verdes ojos directamente a los de Luna.

-Sé que creerás que no es cierto, que lo negarás mil veces, pero…-Kori tomó aire y volvió a suspirar. Advirtió que su amiga la miraba fijamente, muy interesada.-La verdad es que esta guerra me está matando. No puedo soportarlo más.

Luna no dijo nada y se dedicó a mirar a su amiga fijamente.

-Sé lo que vas a decirme…

-Kori, nadie te obliga a seguir si no quieres-La interrumpió Luna

-¡Sí, Sí! Yo me obligo! No quiero decepcionarlas a todas ustedes. ¡Se han metido con gente como Yazmín Wolf solo para ayudarme! ¡Yazmín Wolf!-Exclamó Kori, lo suficientemente despacio para que no se oyera, pero lo suficientemente fuerte para que Luna entendiera el motivo de su comentario.- ¿Entiendes, Luna? Ya no sé que hacer…

-Nadie te obliga a seguir con esto. Eres tú la única que puede ponerle un freno.

-Pero, quedan TANTAS cosas por hacer, Luna. Muchas venganzas sin concretar, no es justo para ustedes y además-Luna puso su mano sobre la de Kori y la observó fijamente, con seriedad.

-Estaremos bien. Sobreviviremos, Kori.-Repuso la castaña interrumpiéndola con suavidad.

Kori la observó fijamente por unos instantes esperando que Luna dijera lo que le pasaba, pero sabía que ella no se abriría tan fácil. Conocía a su amiga.

-Yo también tengo un problema...-Repuso Luna.- ¿Cómo te sentirías si te enamorarás de la persona más equivocada de todos los tiempos?

-El amor nunca se equivoca-Replicó Kori. Luna la observó fijamente.- ¿Por qué dices que es la más equivocada de todos los tiempos?

-Ay, Kori, porque sí. Simplemente sé que no puedo estar enamorada de esa persona.-Luna volvió a desviar la mirada.

-Cuéntame quién es. Quizá lo entienda mejor.-Luna abrió la boca para responder, pero fue interrumpida por la llegada de Rachel.

La pelinegra venía corriendo y jadeaba. Sus ojos estaban sobresaltados y se apoyaba en Kori para mantenerse en pie. Se dirigió a sus amigas con la mirada y exclamó ya sin fuerzas:

-¡Abby entró en crisis!-Kori y Luna se miraron fijamente sin entender y luego miraron a su amiga.

-¿Qué?-Preguntaron al mismo tiempo.

-¡Abby está en crisis!-Rachel giró sobre sus talones y les indicó con un gesto de la mano que fueran detrás de ella. Las dos se miraron y entendieron que debían dejar su charla para más tarde. Comenzaron a seguir a Rachel

* * *

En la puerta de la habitación de las mosqueteras estaba Tara esperándolas con varios almohadones a sus pies. Ella llevaba un bate de Baseball en sus manos y estaba muy seria, cosa que no era común en ella. Kori recordó que no la veía así desde que Garfield Logan se había encargado de romper su corazón. Tara no desviaba sus ojos azules de sus amigas y no había señales de una posible sonrisa en su perfecto rostro. Al llegar hasta ella, las jóvenes la observaron fijamente, pero Tara siguió en silencio. La rubia procedió a darle a cada una un almohadón y les indicó con un gesto de la mano que se prepararan.

-Juro que Nunca la vi tan mal-Comentó la rubia antes de abrir la puerta. Giró el picaporte y bateó una enorme caja de plástico que venía hacia ellas. -¡VAMOS, ENTREN!-Gritó. Las chicas no necesitaron que se los repitieran dos veces. Avanzaron mientras esquivaban los objetos que Abby arrojaba.

La chica de piel morena quien siempre se había mostrado tan calma en los momentos de crisis, siempre dispuesta a ayudar a sus amigas con su enorme y preciosa sonrisa, estaba en ese momento en su peor hora. Gemía del dolor que sentía y arrojaba cosas a su alrededor sin mirar. No podía controlarse. Sus ojos estaban muy rojos por todas las lágrimas que surcaban su rostro. Su ceño estaba fruncido y parecía agitada y cansada, pero no podía parar de tirar objetos a todos lados. En sus crisis no podía controlarse, sólo quería descargarse. Era entendible, pero no era necesario recurrir a la fuerza bruta.

Tara bateó varios objetos en su camino mientras las chicas se bloqueaban con los enormes almohadones. De repente, Luna, que iba delante de Kori y Rachel, se agachó para esquivar una cajita de música que le dio de frente en el rostro a Kori. La pelirroja cayó al suelo, pero no quedó inconsciente. Se mordía el labio para no gritar del dolor que le había causado el golpe. Rachel se agachó para llegar a su amiga, pero no tuvo que hacerlo por mucho tiempo. Kori se puso de pie y tomó su almohadón.

-¡ABBY!-Gritó la líder de las mosqueteras, con un enorme moretón en su mejilla derecha.-¡ABBY BEE!

Era inútil. La boxeadora parecía sorda en su dolor. Tara miró a Kori con firmeza y luego tiró su bate a un costado, dejando a sus amigas atónitas. Corrió hacia Abby y esquivó el objeto que le tiró que al impactarse con el suelo se rompió en miles de pedazos. La rubia llegó hasta su amiga y le sostuvo las muñecas impidiéndole que siguiera destrozando el lugar. Los ojos de las dos se cruzaron y Abby seguía gimiendo del dolor al tiempo en que más lágrimas se deslizaban por sus mejillas a una velocidad impresionante. Tara se mantenía fría y la observaba fijamente a los ojos sin quebrarse en su fuerte postura. Finalmente, Abby cayó sobre sus rodillas al suelo y bajó la cabeza. Tara se agachó y les indicó a sus amigas que se acercaran.

-¿Quién te hizo esto?-Preguntó la rubia.- ¿Qué ocurrió?

Abby no podía hablar entre sollozos así que señaló una nota en la cama de Luna. Kori se puso de pie y recogió la nota para leerla.

Alguien es más rápida que tú

O quizá más lista, cosa que no me sorprendería, personalmente

Siempre supe que eras mala

Por eso es que te informo

Que Víctor Stone tiene novia

Y como tú bien sabes

Puedes confiar en mí,

Yazmín Wolf

Rachel y Kori se miraron y le pasaron la nota a Luna y a Tara. Tara se puso de pie de repente y observó a su amiga desde arriba, parecía una indefensa ratita que lloriqueaba para no morir.

-Juro que voy a vengarte, amiga.-Declaró Tara. Luego se dirigió a sus amigas.-Kori, ven conmigo. No sé que rayos le pasó a la estúpida esta pero...

Luna abrió mucho los ojos al ver la nota y comenzó a pensar en Yazmín y en su último encuentro.

-¡Espera!-Gritó. Tara y Kori, que estaban a punto de salir, se volvieron a su amiga.-¡Ya sé lo que es! ¿Recuerdas que le mentimos a Yazmín?

Las mentes de Tara y Luna parecían estar coordinadas.

-¡Claro! ¡Esto es una venganza! Entonces...

-Significa que Frank también está en problemas-Completó Rachel.-¿Pero por qué no se ha vengado de mí?

-Quizá está a punto de hacerlo.-Repuso Tara.-¡Ustedes dos avísenle a Frank!

-Un minuto-Las atajó Kori.- ¿Qué rayos tiene que ver Bishop en todo esto?-Luna, Tara y Rachel se miraron aterrorizadas, pero no había vuelta atrás. Kori se iba a enterar.

-Yo te explicaré camino a lo de Yazmín-Declaró Tara.-Vamos, puede que no lleguemos a tiempo.

-De acuerdo.

Las cuatro chicas partieron por lados opuestos cerrando la puerta con llave para que su amiga se encontrara a salvo. Aparentemente, Yazmín haría lo que fuera para conseguir lo que quería y parecía que no le importaba lastimar a la gente. Ni siquiera si eso implicaba poner en juego la vida de una persona, o varias.


Como verán, todos nuestros actos tienen consecuencias y siempre debemos pensar en ello, nunca sabemos cuando puede pasar lo peor... Veremos si las cosas son sencillas o se complican. ¡Gracias por leer!

Cook