La Marquise Rebelle.

Cap. 2. Lady Lita Hansford.

Marzo de 1858, Londres, Inglaterra… Abadía de Westminster.

A las afueras de la Abadía de Westminster las personas de la alta sociedad de Londres se congregaban para celebrar el enlace nupcial entre el Marques de Bristol Andrew Hansford y quien dentro de horas seria su esposa, la señorita Lita Miller, que pese a no ser hija de una familia noble como lo era Andrew, era proveniente de una familia cuyo jefe de familia a base de esfuerzos fue acumulando una fortuna colocándose como uno de los hombres mas ricos no sólo del condado de Kent (que era de donde era proveniente la familia Miller) sino también de todo Inglaterra.

Mucho se había murmurado sobre el enlace nupcial entre el actual marques de Bristol y la señorita Miller en las altas esferas de la sociedad londinense, algunos se habían esperado que el Marques escogiera por esposa entre las jóvenes casaderas hijas de familias nobles pero para nadie era un secreto que tras la muerte del anterior marques, cuando Andrew era un niño, la fortuna de los Hansford se había ido perdiendo por lo cual llegó un punto en el que Andrew al asumir el marquesado no podía sustentar sus propiedades por lo cual había optado por la salida mas fácil y conveniente: casarse con una joven cuya familia le ofreciera una cuantiosa dote y que estuviera interesada en emparentar con un noble como él lo era.

De pronto se observó la carroza adornada con lirios del valle en color blanco anunciando que dentro venia ya la novia por lo cual los invitados que aun estaban afuera entraron a la Abadía donde él novio estaba dentro desde que había llegado, esperando en su lugar a la que pronto seria su esposa.

El carruaje donde iba la novia se detuvo de pronto frente a la Abadía de donde bajaron la madre y la hermana menor de la novia, después su padre quien esperaba impaciente a que su hija bajara del carruaje para dirigirse al altar donde la entregaría al que en adelante seria su esposo.

"Te ordeno que bajes en este mismo momento Lita." Dijo Joseph enérgicamente, tratando de quebrantar la voluntad de su hija a quien a la fuerza había tenido que obligar a subir al carruaje.

"Padre por favor." Habló Lita en un tono de voz suplicante mientras las lágrimas salían de sus ojos cayendo por sus mejillas. "No me quiero casar con ese hombre, no lo amo, no me obligue por favor."

Joseph miraba desesperado que los invitados ya se estaban adentrando y que la marcha nupcial esperaba a entrar para que al final la reluciente y elegante novia protagonista de aquel enlace entrara, pero Lita se negaba y Joseph que conocía de sobra lo rebelde que podía ser su hija la tomó fuertemente del brazo.

"¡Escúchame bien Lita Miller!" Le habló enérgicamente. "¡En este mismo momento te vas a bajar y vas a entrar en…

"¡No me casare!" Lo interrumpió Lita.

"¡No me interrumpas!" Le habló Joseph entre dientes. "¡Escuchame bien Lita!... Deberías antes que nada agradecerme que te haya buscado por marido a un hombre que no sólo te dará riquezas y él estilo de vida al que estas acostumbrada sino que además de ello al casarte con él te dará un estatus social mas alto del que tienes… ¿Es que acaso no comprendes la magnitud de lo que significa ser la marquesa de Bristol?"

"¿Y usted no puede comprender que no amo a ese hombre?... ¿Qué no soportare la idea de que me toque, de que…

"¡Calla!" La interrumpió Joseph Miller. "No quiero un berrinche mas Lita. Soy tu padre y tienes que obedecerme. En este mismo momento bajaras del carruaje y te casaras con el marques. Y te advierto, si te atreves a hacer un escandalo y manchar el apellido Miller ante la sociedad entonces no me tentare el corazón y te mandare a un convento en América de donde nunca saldrás hasta que mueras!"

Lita de pronto dejó de llorar y se limpió las lágrimas con el dorso de su mano. Sabia perfectamente que su padre era capaz de cumplir su palabra de enviarla a América donde seguramente jamás podría volver a rencontrarse con su amado Sapphire, donde no seria libre hasta el ultimo de sus días y entonces se preguntó que seria lo peor que le pudiera ocurrir en ese momento.

Por una parte, bien en la iglesia podía negarse a contraer nupcias con el marques pero su padre entonces la embarcaría rumbo a América y ella pasaría su vida en un convento esperando hasta el día de su muerte, olvidándose de ella como su hija, y ahí, tan lejos, seguro nunca mas podría volver a ver a su amado Sapphire, no podría saber nunca que era lo que había sucedido con él, pues aunque se las ingeniera para escapar, por si sola no podría reunir el dinero suficiente para volver a Inglaterra y por ende jamás podría localizar a Sapphire, ni siquiera saber si acaso él habría muerto… ¿Y como iba a localizarlo si él siempre estaba en constante cambio?... Lo había conocido cuando había estado de paso como miembro del ejercito en Pluckley pero después lo habían trasladado a Londres y en este momento él estaba en la India, así que bien podrían transferirlo a otro lugar y después si el la buscaba seguro su padre haría todo lo posible porque no la encontrara, aunque también existía la posibilidad de que estuviera herido, o de que… de que alguna fatalidad peor hubiera ocurrido que evitara el encuentro de ambos.

Por otro lado, si se casaba con el marques, tenia entendido que se quedaría a vivir con él en Londres, salvo que cambiara de parecer y se la llevara a Bristol pero de cualquier manera, se encontrara con Andrew en Londres o en Bristol o en cualquier lugar de Inglaterra, si Sapphire estaba con vida, como ella quería creer, al saber que había contraído nupcias con el marques en cualquier momento podría buscarla y llevarla a su lado.

¿Los riesgos de casarse con el marques?... El único riesgo era que él la obligara a cumplir con sus deberes como esposa, algo que ella no soportaría, pero en ese momento si sopesaba casarse o no casarse con el marques, le resultaba peor que al no casarse su padre la mandara tan lejos que no pudiera volver a ver a Sapphire por lo cual sin decir nada y sin limpiarse las lagrimas de los ojos bajó del carruaje donde su madre y su hermana se acercaron intentando limpiar sus lagrimas.

"Hija, no llores, veras que con el tiempo…

"Él amor no se obliga madre." Dijo Lita mirándola con rabia contenida. "Me están condenando a ser la mujer mas infeliz, así que no me hable del tiempo porque el tiempo no hará que ame al hombre que tanto desprecio."

Lita de mala gana tomó el brazo de su padre y después de que el abad y la corte nupcial entraran dentro de la Abadía, al fin hizo Lita su entrada nupcial del brazo de su padre ignorando las miradas de todos los invitados que en ese momento se centraban en ella, contemplando su elegante vestido en color blanco, odiando a su futuro marido que vestido con uniforme militar en color azul marino esperaba por ella en el altar mientras esbozaba una media sonrisa mientras ella a cada paso que daba sentía un profundo dolor en su alma al ver que quien la esperaba en el altar no era el hombre que ella amaba.

Andrew, al tener a su novia frente suyo le levantó el velo, contemplando su cabello castaño peinado en unos cuantos bucles que llevaba sueltos, adornándolo tan sólo con lirios blancos en la cabeza y aquel hermoso rostro de finos rasgos entre los que destacaban sus grandes orbes color esmeralda. Supo al verla que había estado llorando, sabia él de sobra que Lita Miller no quería casarse con él y por un momento al ver la tristeza en su mirada sintió un poco de pena, pero se dijo así mismo que no era momento de sentir pena, pues aquel matrimonio con Lita Miller conllevaba consigo recibir una cuantiosa dote y después de todo convencido de su atractivo físico estaba seguro de algún día lograr que aunque su esposa no lo amara, al menos se le entregara con placer en la cama.

"Te odio." Le dijo Lita entre dientes y entonces Andrew al escucharla olvidó por un momento la pena que había sentido por ella y quiso echarse a reír, mas se contuvo, pues no era el momento preciso para hacerlo.

La ceremonia comenzó, entre palabras del abad que hacia mención de pasajes bíblicos a los que nadie prestaba atención pues la mayoría estaban entretenidos en comentar sobre la joven novia que en vez de estarse casando parecía estar en un funeral al encontrarse no derramando precisamente lagrimas de felicidad, sino sollozando abiertamente, con un dolor que parecía salir desde el fondo de su alma.

Algunos minutos después, el abad incitó a los novios a que se tomaran de las manos y comenzó con la pregunta de rigor al novio:

"Lord Andrew Hansford, Marques de Bristol y conde de Wessex… ¿Acepta a la señorita Lita Miller como su esposa? ¿Promete serle fiel en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarla y respetarla todos los días de su vida?"

"Sí. Acepto."

El abad entonces clavó sus ojos en Lita, haciéndole la misma pregunta.

"Señorita Lita Miller…¿Acepta al señor Andrew Hansford? ¿Promete serle fiel en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, amarlo y respetarlo todos los días de su vida?"

Lita se quedó en silencio y de nuevo el llanto se apoderó de ella. Volteó hacia la puerta de la Abadía, deseaba que por esa puerta entrara Sapphire y la sacara de ahí llevándosela a su lado, pero eso no ocurría. Él abad volvió a repetir la pregunta, pero Lita se negaba a responder, ignorando la mirada severa de su padre, las murmuraciones de los invitados y el rostro de su prometido que parecía suplicarle con la mirada que aceptara.

Queria gritar "No", pero entonces la idea de que su padre la enviara a un convento lejos de Inglaterra le aterró y de ahí sacó las fuerzas para aclararse la garganta y responder:

"Sí. Acepto."

"Ustedes han declarado su consentimiento ante la iglesia. Que el señor en su bondad fortalezca su consentimiento para llenarlos a ambos de bendiciones. Lo que dios este día ha unido, no debe separarlo el hombre." Dijo el abad.

Él abad siguió hablando un poco mas, haciendo hincapié en como debe ser un matrimonio perfecto, diciendo discursos que en cada ceremonia se repiten una y otra vez hasta que dijo la tan esperada frase "Él novio puede besar a la novia", pero entonces cuando Andrew se acercó a Lita y la tomó de la barbilla para besarla ella se separó de su lado y sin importarle lo que la sociedad pudiera murmurar salió a grandes zancadas de la iglesia, ignorando las habladurías de los invitados por su comportamiento.

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Dentro de uno de los majestuosos salones de las propiedades de la propiedad de Andrew en Londres, se acababa de dar el brindis por la felicidad del Marques y la Marquesa de Bristol, unidos en recién matrimonio, evento al cual no sólo habían asistido los familiares de los novios sino también la familia real de Inglaterra pues al ser boda del marques estaban invitados a ese evento que por meses había estado en boca de todos. No obstante, a pesar del protocolo que debían de seguir no sólo los invitados, sino también los novios, la ahora marquesa, Lady Lita Hansford no era precisamente un buen ejemplo de comportamiento, pues durante el momento en que se hacia el brindis no había dejado de llorar como si casarse con el marques de Bristol fuera lo peor que le hubiera pasado.

Poco a poco los invitados se fueron acercando a la pista de baile para danzar al son del vals y entonces, Andrew se acercó a su esposa que estaba en un rincón del salón.

"Querida esposa." Le dijo mirándola con una sonrisa. "¿Me concederías el honor de esta pieza?"

Lita levantó su vista y esbozó una sonrisa burlona.

"No me da la gana de concederle nada Lord Hansford." Respondió ella.

Andrew soltó a una carcajada que a ella la indigno y la hizo rabiar.

"¿Qué es tan gracioso?" Preguntó ella, pero Andrew no le respondió y la tomó fuertemente del brazo.

"No me importa si no me amas Lita." Le dijo él. "Pero eres mi esposa y al menos en sociedad te vas a comportar como tal. Así que vamos a la pista a bailar y mas te vale que sonrías."

"¡Dije que no me da la gana de concederle nada!" Gritó Lita soltándose de Andrew y haciendo que los músicos dejaran de tocar y los invitados se volvieran hacia ella.

Todos en el salón propiedad de los Miller murmuraban, algunos en susurros criticaban la mala elección del marques, hasta que de entre los invitados apareció Joseph Miller, el padre de la novia y se acercó a su hija tomándola del brazo.

"¡Te ordeno que te comportes y respetes a tu marido Lita!... ¿Qué clase de comportamiento es ese para con…

"¡Usted no me ordena nada Joseph Miller!" Exclamó Lita sin importarle que la atención de todos estuviera presente en ella. "¡Recuerde que para bien o para mal ahora soy la marquesa de Bristol, así que usted padre deje de darme ordenes que eso a usted ya no le corresponde. Le dije que si me obligaba a casarse se atuviera a las consecuencias!" Lita se dio cuenta de que todos la miraban y esbozó una sonrisa cargada de sentimientos de amargura y burla. "¿Qué?... ¿Acaso van a hablar del comportamiento poco decoroso de la marquesa?... ¿De la mala elección del ridículo marques de Bristol?... ¡Pues me importa muy poco lo que la sociedad de hipócritas aquí presente piense o diga!... ¿Por qué saben una cosa?... ¡Me case a la fuerza, me case obligada por la ambición de Joseph Miller que me vio como un objeto de compra-venta mas que como a su hija!"

Andrew, quien debería estar enojado por las palabras ofensivas y el mal comportamiento de su esposa ante la sociedad no pudo evitar romper con el protocolo y estallar en sonoras carcajadas que dejaron perplejos a los invitados. Ciertamente el comportamiento de Lita era vergonzoso, pero poco le habían importado a él en su vida las convenciones sociales pese a formar parte de la nobleza.

En cuanto al hecho de que su esposa no lo amara, la verdad era que le tenia sin cuidado, para él Lita sólo había significado una dote con la cual poder salir de aquel estado de banca rota y poder ser el aristócrata acaudalado que sus antepasados habían sido siempre.

Las horas pasaron lentas, mas antes de lo esperado, cuando los invitados se hubieran retirado, Lita fue conducida a la recamara nupcial por una de las mujeres que habían estado al servicio de los Miller por años y su madre, ayudándole a vestirse con una bata de seda en color rosa sujeta por dos tirantes y cepillándole los cabellos rizados, mientras ella sentada frente al tocador no dejaba de llorar, mirando la que ahora seria su habitación.

"Lita por favor." Trataba de tranquilizarla su madre. "No llores hija. Mira, es tu obligación cumplirle a tu marido. Al principio dolerá un poco, puede ser molesto, pero es la manera en que tu le podrás dar hijos."

"¡No quiero!" Lloraba Lita, sintiendo que a cada minutos que pasaba el miedo se iba apoderando mas y mas de ella. "¡No lo amo madre, por favor, no me dejes sola!" Pedía Lita, quien se postró a los pies de su madre, suplicándole que no la dejara sola con Andrew. "¡Por favor madre, hare lo que quieras, pero ayúdame, no me dejes, yo no quiero estar con ese hombre, no lo amo!"

"¡Hija, él es tu marido, tienes que cumplir con tu obligación. Todas las mujeres pasamos por eso!"

"¡Madre, por favor por lo que mas quiera!" Hablaba Lita entre sollozos y con voz temblorosa. "¡Por favor, por favor!"

De pronto se escuchó que alguien llamaba a la puerta y al abrirla la doncella de cámara que estuviera ayudando a Lita a vestirse para su noche de bodas, tanto la doncella, como Hellen Miller y Lita miraron a Andrew que estaba al pie de la puerta y después se abría paso en la habitación.

"¡Déjenme a solas con mi esposa por favor!"

Lita, al ver como la doncella y su madre salían de la habitación dejándola a solas con Andrew, sintió tanto miedo como el que no recordaba haber sentido antes en su vida; sentía como sus manos sudaban y el corazón le golpeaba violentamente el pecho. Sabia que aunque ella luchara contra Andrew, si él se lo proponía, podía doblegarla, forzarla y hacerla suya a la fuerza, pero no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente, a darse por vencida y entonces, armándose de valor tomó un jarrón con flores que se encontraba en una mesita redonda dentro de la mesa y lo quebró, mirando amenazadoramente a Andrew.

"¡Intente acercarse Lord Hansford y no sabe de lo que soy capaz!" Dijo Lita amenazándolo con el pedazo de vidrio que sostenía en su mano. "¡Atrévase a ponerme una mano encima, inténtelo y soy capaz de cortarle esa parte del cuerpo que tiene entre las piernas y de la que se siente tan orgulloso!"

Lita miró como Andrew esbozaba una sonrisa, una de esas sonrisas retorcidas y cínicas que había visto en él durante las pocas veces que lo había visto desde que se había formalizado el compromiso, y al ver que no había miedo en su mirada sintió como el pánico le erizaba la piel, quería demostrarle que ella era capaz de todo, pero antes de que pudiera decir algo él llegó rápidamente hasta donde ella se encontraba y la tomó fuertemente del brazo arrebatándole aquel pedazo de vidrio cortado con el que intentaba defenderse.

"¿Dónde dejaste tu valentía querida esposa?" Se burló Andrew y con una mano le tomó las dos, colocándoselas por detrás mientras la tomaba por la cintura y la tumbaba sobre la cama, para después él tumbarse encima de ella y colocarse entre sus piernas. "¿Qué me decías?" Le preguntó Andrew metiéndole la mano por debajo de la bata, tocándole la pierna. "¡Eres mi esposa y te voy a hacer cumplir!"

Lita comenzó a forcejear con Andrew, intentando defenderse, pero él le colocó las manos por encima de su cabeza y se las ingenió para levantarle la bata. Lita supo lo que enseguida vendría, sabía que la haría suya, no quería que la viera llorar, no quería mostrar debilidad ante él, no quería suplicar, pero entonces una traicionera lágrima salió de uno de sus ojos verdes.

"¿Qué me decías querida esposa?" Continuó Andrew. "¿Te comieron la lengua los ratones?... ¡Pues esta noche serás mía y te hare pagar el escandalo que hiciste frente a los invitados!"

Lita no pudo seguirse conteniendo, aquello que pretendía hacerle su marido era la peor de las humillaciones que nadie le pudiera hacer. Desde que había conocido a Sapphire, había imaginado que su primera vez seria con él, que estaría entre sus brazos y que él seria su único hombre, pero entonces, al saber que Andrew le iba a exigir sus derechos de esposo, al escuchar su risa burlona y triunfal su fuerza se resquebrajó y cuando menos se dio cuenta las lagrimas comenzaron a salir a borbotones de sus ojos.

"¡Déjame por favor!" Pidió Lita entre sollozos. "¡Por favor, te lo suplico!"

Andrew al escuchar su voz suplicante se detuvo y se le quedó mirando a los ojos.

"¿Y porque habría de detenerme?" Le preguntó mientras entre sus manos tomaba su rostro. "¿Sólo porque tú me lo pides?... ¿Crees que lo mereces después de haberte comportado como lo hiciste?"

"¡Por favor!" Suplicó Lita entre lágrimas.

Andrew se puso de pie y de entre las bolsas de su pantalón sacó un pañuelo blanco que tiró sobre la cama.

"¡Límpiate las lagrimas!" Le ordenó Andrew. "¿Acaso creaste que iba a tomarte a la fuerza querida?... ¡Por supuesto que no niña, no eres la única mujer sobre la tierra!... Tú serás mía, pero no sere yo quien te forcé, serás tú quien no se resistirá a mi y me pedirás que te caliente la cama."

Lita hubiera querido gritarle que no, que jamás le pediría que estuviera en su cama, pero después de tenerlo bajo su cuerpo, después de que había amenazado con hacerla suya a la fuerza, el miedo aun estaba latente y tomó el pañuelo limpiándose las lagrimas que salían de sus ojos.

"¡Te odio!" Le dijo, pero ya no con la misma altanería, sino con un dejo de miedo en su voz. "¡Eres un salvaje!"

"¡No me importa que me odies!" Le dijo Andrew. "Entiéndelo bien niña. Tú padre te ofreció por esposa porque bien que quería emparentar con una familia noble y yo acepte por la cuantiosa dote que representas, porque eso eres para mí, tan sólo una dote, así que tampoco te amo. Y con tu permiso, voy a festejar mi noche de bodas."

"¡Sinvergüenza!" Le gritó Lita.

Andrew volteó a verla y esbozó una sonrisa antes de salir de la habitación. Una vez que Lita se hubiera quedado dentro de la habitación, corrió y la cerró con llave, sintiendo como poco a poco el miedo desaparecía y se tranquilizaba poco a poco. Esa noche Andrew no había reclamado sus derechos de esposo, pero bien podía cambiar de parecer cualquier día, quizá mañana, quizá en las siguientes horas, así que tenia que urdir un plan antes de que a su marido se le ocurriera querer reclamar sus derechos.

"Dijo que iba a festejar su noche de bodas." Pensó para si misma. Sí algo sabia de su ahora marido, a quien poco conocía, era que era muy dado a tener amoríos a veces con chicas de la servidumbre, con doncella hermosas tanto de baja y alta clase social e incluso con mujeres casadas y que por si fuera poco era asiduo a acudir a los burdeles donde acudían los hombres de las altas esferas de la sociedad londinenses.

Pensó que quizá Andrew se descuidaría esa noche, que buscaría calor y placer mundano en la cama de otra mujer, así que Lita pensó que no podía perder el tiempo. Si quería huir de él entonces tenia el tiempo contado por lo cual rápidamente abrió su guardarropa y sacó un vestido sencillo en color rosa pálido y rápidamente se despojó de la pijama para vestirse con aquel vestido. Sabia que si quería huir no debía perder el tiempo, así que rápidamente tomó una capa en color café que puso sobre sus hombros y tomando tan sólo para llevar en su equipaje dos vestidos, un espejo y un cepillo creyó que seria suficiente para su huida.

"Por donde huir." Pensó para si misma. La sola idea de abrir la puerta le daba miedo. Le aterraba que al abrirla su marido estuviera ahí afuera y entrara a la habitación para forzarla a cumplir con sus obligaciones de esposa; incitada entonces por un impulso se asomó por el balcón que daba a su habitación, considerándolo como su medio de salir de la Mansión Hansford y entonces miró que allá afuera estaba Andrew platicando con el hombre a su servicio que solio conducir su carruaje.

¿Acaso tendría planes de salir?.

No lo sabia, pero entonces sus sospechas se vieron confirmadas cuando Andrew subió al carruaje y este se alejó conducido por uno de sus empleados.

No había mucho que pensar. Lita sabia que posiblemente si pretendía salir por la entrada principal habría hombre de la guardia del marques que se lo impidieran. Quizá Andrew hubiera ordenado que la vigilaran como su padre lo había hecho en los días previos a su boda y antes que correr riesgos, decidió bajar por el balcón, apoyando los pies en los barrotes del techo y ayudándose con las enredaderas que colgaban de la mansión y la cortina que rápidamente había atado al balcón hasta al fin llegar abajo.

"Listo." Habló para si misma tratando de tranquilizarse una vez que estuviera abajo. Rápidamente entonces tomó su pequeño equipaje y corrió hacia donde sabia se encontraban las caballerizas. Para su suerte no había nadie que cuidara de los caballos, pero aun así no podía demorarse y rápidamente abrió la primera puerta donde se encontraba un caballo purasangre en color negro. "Hola, no tengas miedo." Dijo Lita acariciando el lomo del caballo. "No pretendo robarte, tan sólo te tomare prestado para que me lleves hasta el puerto."

Lita al ver que el caballo no se ponía agresivo y que parecía notarse manso, no lo pensó mucho y subió al caballo, saliendo de ahí sigilosamente y entonces cuando se dio cuenta de que estaba sola comenzó a cabalgar a todo galope hasta alejarse cada vez mas y mas de la mansión Hansford.

No sabía cuanto tiempo tardaría su marido en darse cuenta de que había desaparecido. No sabia si mandaría a buscarla con todos los hombres de su guardia para obligarla a volver a su lado pero no había mucho que pensar y no se detuvo en ningún momento, sintiendo en su corazón como cada vez estaba mas cerca de su amado Sapphire.

"Querido Sapphire pronto estaremos juntos." Pensaba para si misma.

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Dentro de uno de los burdeles mas lujosos llamado "Le petite mort" donde solían reunirse hombres mayores y algunos también jóvenes de las altas esferas de la sociedad londinense, en medio del escenario las hermosas mujeres de la vida galante, vestidas con vestidos de escote revelador bailaban en el escenario el can can, baile atrevido y provocativo para sus clientes masculinos que concurrían asiduamente al lugar para ser escuchados y buscar los placeres de la carne que las jóvenes del lugar a cargo de Madame Trista podían darles para hacerles olvidar los problemas que pudieran tener.

Una vez que el baile cesara, las jóvenes bajaron del escenario dirigiéndose a los clientes, a excepción de la estrella principal del burdel, una hermosa joven de cabellos rubios, ojos azul claro ataviada en un vestido color azul rey que molesta se alejó en un rincón de aquel salón.

"Serena." Se acercó a ella Trista. La madura dueña del burdel que a pesar de tener una edad que oscilaba alrededor de los 40 y 45 años aun tenía rasgos de belleza en su rostro pálido y en aquel cabello negro en el cual algunas pocas canas brillaban. "Ve a atender a los clientes. No te pago para que estés de adorno."

Serena volteó y recorrió de pies a cabeza a la mujer que estaba ataviada en un vestido en color negro con rojo.

"Aun no llega Andrew." Dijo Serena. "¿Lo ves por un lado Trista?... Porque yo no y te recuerdo que soy su exclusiva. Su favorita… ¿Acaso quieres que se moleste por no atendérsele como le gusta?"

"Serena." Volvió a tomar Trista la palabra. "Sé que eres la favorita del marques y que sueles ser tu quien lo atiende cuando él está en Londres. Pero te recuerdo que este día es su noche de bodas así que lo mas seguro es que no vendrá por aquí."

Serena iba a decir algo pero entonces sus ojos en los que se reflejaba la rabia se iluminaron cuando vio entrar por la puerta del lugar al marques que como siempre iba vestido elegantemente tal como los hombres de su circulo social. Serena no se hizo esperar y antes de que él la encontrara (pues era obvio que la buscaba con la mirada) se acercó a él.

"¡Andrew!" Lo llamó por su nombre, como siempre solio hacerlo, pues aunque Trista y el resto de sus compañeras se dirigían a él como Lord Hansford, a ella sí le permitía llamarlo por su nombre de pila.

"¡Serena!" Exclamó Andrew que se acercó a ella y besó el dorso de su mano como si fuera todo una dama de sociedad a quien tuviera frente a él. "¿Cómo está la mujer mas hermosa de "Le petite mort"?"

"Esperando por ti como siempre." Respondió Serena mientras se acercaba y le daba un beso en los labios. "Aunque por un momento pensé que no vendrías… ¿No me digas que tan pronto te aburrió tu marquesa?"

Andrew esbozó una sonrisa al recordar los acontecimientos vividos durante ese día con su esposa y posó sus ojos en Serena.

"Algo asi." Dijo Andrew. "La verdad no hay mujer que pueda complacerme tanto como tu lo haces." Le dijo. "Vamos a tu habitación."

Ambos se dirigieron hacia donde se encontraban los dormitorios de las jóvenes que trabajaban en el burdel hasta llegar al dormitorio de Serena, donde tan pronto llegar Andrew la desnudó y se desnudó así mismo, dándole placer a Serena y llenándose de placer al estar en la cama con aquella mujer que desbordaba pasión y lo volvía loco como ninguna otra en el burdel lo podía hacer, repitiendo una y otra vez sus demostraciones de pasión que sentían el uno por el otro hasta que extasiados de placer durmieron algunas horas."

"¿Serena?" Balbuceó Andrew quien horas después despertó. Mirando a su amante de todas las noches completamente desnuda.

"¿Qué sucede Andrew?" Preguntó Serena que tan sólo escuchar la voz de Andrew despertó.

"Ya me voy." Dijo Andrew poniéndose de pie y comenzando a vestirse rápidamente. "Mañana te…

"¿Tan rápido te vas?" Preguntó Serena. "¿Cuál es la prisa?"

"Mañana tengo cosas que arreglar con mi administrador. Tú sabes, sobre los negocios que tengo con mi suegro que por cierto mañana parte para Pluckley."

Serena rápidamente se vistió y acompañó a Andrew hasta afuera del dormitorio, donde como siempre se despidieron con un beso pasional y Andrew aun estando afuera y sin importarle que sus compañeras que pudieran estar despiertas a esa hora lo vieran, tocó su cuerpo con ansiedad, como sabia hacerlo él para dejarla extasiada.

"¡Andrew!" Escuchó tras de él una voz conocida y entonces al voltear, Andrew reconoció a su suegro que iba saliendo de una de las habitaciones donde seguramente había comprado las caricias de una de las jóvenes de ese burdel. "¿Qué haces aquí?" Le preguntó con espanto.

Andrew esbozó una sonrisa; aquella pregunta le parecía tonta, pero no iba a decirle eso a su suegro.

"¿No es ovbio?" Le respondió Andrew con una pregunta. "Vine a lo mismo que usted vino suegro." Joseph Miller no dijo nada y por el contrarió se ruborizó lo cual hizo que Andrew no pudiera reprimir una carcajada. "Suegro, lo veo por la mañana para que entonces pueda partir con tranquilidad a Pluckley… ¿De acuerdo?"

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Lita seguía cabalgando, poco le faltaba para llegar al puerto de Londres donde tomaría el primer crucero que la llevara a la India donde podría encontrarse con su amado Sapphire que esperaba se encontrara con vida. Mas de pronto, escuchó como el caballo relinchó, Lita trató de no soltarle las riendas del animal al cual trataba de controlar para no caer pero en un momento ya no pudo mas y cayó del caballo golpeándose en la cabeza.

"Sapphire, mi Sapphire." Balbuceó entre quejidos, sintiendo como cada rincón de su cuerpo dolía y como la vista se le nublaba poco a poco.

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Lita sentía como si a cada movimiento que trataba de dar le doliera todo el cuerpo. Abrió lentamente los ojos, tenia la vista nublada, no sabia donde estaba hasta que poco a poco la vista se le fue aclarando y a la primera persona que miró frente a ella fue a su marido que clavaba sus grandes ojos azules en ella.

"¿Te sientes mejor?" Escuchó que le preguntaba.

"¿Qué haces usted aquí conmigo?" Le preguntó Lita de mala gana. "¡Largase de mi habitación!"

"Te recuerdo querida esposa que esta también es mi habitación, porque la que tú llamas tu habitación es parte de la Mansión Hansford y si bien te recuerdo la Mansión Hansford es mia." Dijo Andrew. "¿Cómo te sientes?"

Lita trató de incorporarse, pero el hecho de tan sólo querer sentarse hizo que un dolor recorriera su pierna derecha.

"No hagas fuerzas." Le dijo Andrew. "Estas lastimada y si das un mal movimiento podrías lastimarte mas. Él medico se ha ido hace poco pero ha recomendado que guardes reposo."

"¿Y mis padres?... ¿Ya regresaron a Pluckley?... ¿Cómo se supone que me encontró usted?" Preguntó Lita.

"Muchas preguntas a la vez milady." Dijo Andrew. "Arregle unos asuntos que tenia pendientes con tu padre. Ellos estuvieron aquí muy temprano en la mansión esperando que te pusieras de pie para despedirte de ellos, porque como sabes hoy regresan a Pluckley, pero al darnos cuenta de que no salías mande a una de las doncellas a que entraran a tu cuarto y entonces nos dimos cuenta de que no estabas." Andrew hizo una pausa y se puso de pie, dando vueltas alrededor de la habitación. "Tus padres estaban muy avergonzados. Pensaron que habías huido con tu amante, estaban apenados conmigo aunque si te soy sincero a mi me daba igual." Continuó hablando Andrew. "Hasta llegue a pensar que por la afrenta que me ibas a hacer pasar en sociedad tus padres me iban a dar una fortuna mas cuantiosa." Dijo Andrew con una sonrisa.

"¡Es usted un cínico!" Exclamó Lita.

"Lo se." Respondió. "Y eso me hace encantador."

"Además de imbécil."

"El caso es que mandamos a buscarte. En realidad lo que me puso mal fue que Thor hubiera desaparecido de las caballerizas y no que tú te fugaras." Dijo Andrew que después clavó sus ojos azules en los orbes esmeraldas de Lita y movió negativamente la cabeza. "Mala elección la que hiciste. Thor es un caballo muy salvaje y difícil de controlar y ahí tienes las consecuencias. Te encontramos, llamamos a un medico y bueno, nadie se dio cuenta de que tratabas de huir. Pero veámosle el lado positivo, para contrarrestar su vergüenza tus padres me dieron un poco mas en la dote."

"¿Es lo único que le interesa verdad?" Preguntó Lita molesta. "¡La maldita dote!"

Andrew posó sus ojos sobre ella y esbozó una sonrisa maliciosa.

"No tiene por qué ser así. También podría estar interesado en otras cosas que tú pudieras darme."

"¡Depravado!"

"¿Y no es lo mismo?" Le respondió Andrew. "¿De que te espantas sin en tu carta me dijiste que no eras virgen?" Lita iba a decir algo, pero de nuevo Andrew le ganó la palabra. "Por cierto, yo me retiro. Tus padres entraran para que te despidas de ellos."

Tan pronto como Andrew saliera de la habitación, entraron en ella los padres y la hermana de Lita, reprendiéndola y reprochándole sobre lo que había hecho, una discusión acalorada en la cual se escucharon mas que nada palabras de reproche tanto por Joseph Miller y la que ahora era marquesa de Bristol y una despedida poco emotiva entre madre e hija.

"Cuidate mucho hermana." Dijo Molly que era la última que quedaba en la habitación. "Por favor hermanita, busca ser feliz. Tu marido es joven, guapo y muy amable, por favor no arruines tu vida."

"No te prometo nada Molly." Le respondió Lita. "No amo y no amare nunca a Andrew. Espero que tú si seas feliz si ese hombre que te corteja pide tu mano."

Ambas hermanas se dieron un abrazo y después Molly salió de la habitación, dejando sola a Lita que al ver partir a su familia se echó a llorar en silencio. Sentía rabia y rencor contra su padre que la había visto como un objeto de compra-venta y la había obligado a casarse con un hombre que no amaba, sentía rabia con su madre que sumisa y callada no la había defendido ni la había apoyado para que no se casara con un hombre que no amaba y sentía rabia contra Andrew que ambicioso había aceptado aquel matrimonio, pensando sólo en sus beneficios y no en los sentimientos de ella.

"¿Estas bien?" Escuchó de pronto la voz de su marido que entraba en la habitación.

"¿Crees que puedo estar bien cuando se me ha obligado a casarme con un hombre que no amo?"

Andrew esbozó una sonrisa.

"Ya lo creo que no." Dijo Andrew. "Por lo pronto preocúpate por recuperarte. Cuando te recuperes, entonces si quieres irte a buscar a tu amante hazlo, pero para la próxima no se te ocurra tomar a un caballo tan salvaje como Thor. Te mandare a una doncella para que te ayude en lo que sea que ocupes o por si te sientes mal."

"Odioso." Respondió Lita mientras se limpiaba las lágrimas con el pañuelo que la noche anterior le había regalado su marido, pero al darse cuenta lo lanzó con rabia al piso. "¡Te odio estúpido marques!"

Adelantos del próximo episodio…

Lita esbozó una sonrisa y se limpió las lágrimas.

"No me ha tomado como su mujer." Confesó Lita. "Bueno, durante la noche de bodas entró a la habitación, creí que me forzaría… pero sólo me asustó y después me advirtió que seria yo quien le pidiera estar mi lecho… ¡Estúpido!... Como si yo quisiera estar con él."

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"¿Sabes Lita?... Afuera hace un clima muy agradable." Se acercó él a la cama y la levantó en brazos.

"¿Qué haces imbécil?... ¡Suéltame idiota!"

Andrew tomó una bocanada de aire y la dejó de nuevo sobre la cama.

"No pensaba hacerte nada Lita. Sólo pensé que quizá querrías tomar un poco de aire fresco en el jardín, pero si quieres quedarte aquí encerrada entonces ese es tu problema." Andrew se quedó en silencio un momento y caminó hacia la salida. "Espero que te recuperes pronto y entonces no habrá problema de que te vallas con tu amante. Te veo después querida."

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Lita le entregó su mano a la joven gitana, quien comenzó a mirar con detenimiento las líneas de su mano y a tocarlas con la punta de sus suaves dedos.

"Ha sido usted una señorita a la cual no le gusta someterse a las reglas… que se revela y siempre lucha por lo que quiere, aun cuando valla en contra de la sociedad... Veo que ahora en su presente algo la acongoja, algo no la deja ser feliz, pero al mismo tiempo la veo a usted cegada… y veo el amor cerca de su vida, aunque usted necesitara abrir su corazón y perder el miedo para luchar por ese sentimiento."

N/A: Hola chicas, aquí está un capitulo mas de "La marquise rebelle"… ¿Les gustó?... Espero que si y gracia a todas ustedes por su apoyo: Lucely, Maga, Anita y por supuesto a mi nueva lectora Lita Wellington.

Espero sus comentarios chicas.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.