Capítulo 11

Era un lindo día y el sol brillaba sobre el firmamento. Nuestra linda amiga de ojos achocolatados y negra cabellera descendía rápidamente por las escaleras que conducían al templo familiar y a su casa. Iba vestida con unos jeans, tenis y una suave blusa rosa en algodón; su cabello lo adornaba una diadema del mismo color. Llevaba en sus brazos a su cachorro blanco, el cual ya no era tan pequeño, con un collar rojo y una cadena.

¡Hermana, aguarda! — le gritó un niño que trataba de llevarle el paso. El vestía short de mezclilla, tenis y una playera amarilla.

¡Apúrate Sota! — respondió Aome guardándose una carcajada ante el esfuerzo de su hermanito —. Nos están esperando.

Efectivamente, estacionada al inicio de las escaleras, en la avenida principal que pasaba frente a su domicilio, se encontraba una limusina blanca; un vehículo en donde varios días atrás Aome había asistido a una gran mansión. Junto al auto se encontraba un apuesto muchacho vestido de manera casual, como si fuera jugador profesional de golf.

¡Aome! — la saludó agitando la mano y fue a alcanzarla.

¡Hola Shinosuke! — contestó la muchacha al tiempo que se detenía cuando él llegó a su lado —. Lamento la tardanza.

No te apures, sólo fueron diez minutos — le contestó el muchacho con una sonrisa, con un tono de "no pasa nada" —. Este perrito debe ser "Inu" ¿verdad? — observó divertido.

El cachorro ladró de contento, como si estuviera saludando.

Sí… y te presento a mi hermano Sota — sonrió Aome mientras el aludido llegó a donde ellos se encontraban.

¡Hola Sota! — saludó Shinosuke amablemente dándole un apretón amistoso en la mano —. A mis primos les agradará conocerlos, a ti y al pequeño "Inu".

Mucho gusto — dijo el niño un tanto sofocado por haber corrido.

Bien, la limusina espera. — continuó el muchacho, y le ofreció a la joven su brazo derecho —. Adelante Sota… Aome por favor.

Shinosuke, no seas así — contestó la pelinegra sonrojándose.

"Inu" ladró y movió la cola. Sota lo miró con ojos como platos.

No te apures — le dijo el muchacho al ver la cara asombrada del niño —. Se que tu hermana tiene un novio… algo celoso — y le guiñó un ojo con picardía.

Shinosuke… por favor — la chica aun estaba sonrojada.

Ya deja de apenarte — ahora el muchacho le sonreía a ella y hasta le palmeó un hombro con cariño —, que mi hermana y mis primos aguardan por ustedes.

Subieron a la limusina y tomaron rumbo a la gran mansión del gerente general y accionista mayoritario de la SONHY, el Gran Sesshōmaru.

Aome iba recordando lo sucedido el día anterior en el Instituto, mientras su hermano y su amigo platicaban algunas cosas de chicos e "Inu", como todo perro bien portado, se recostó muy tranquilito en su regazo.

********** Flash Back **********

A la hora del almuerzo Aome y Shinosuke se habían citado para hablar de negocios; como de costumbre no faltaban chicas odiosas, que la miraban con envidia. Esta vez una de ellas llegó demasiado lejos.

¿¡Takahashi, como es posible! — la voz molesta de una muchacha, que llevaba mechas doradas entre su cabello café oscuro, los hizo levantar la vista de los últimos dibujos de Rumiko —. ¡Es el colmo contigo!

Por toda respuesta el muchacho le lanzó una mirada enojada, y después la ignoró.

¿En dónde nos quedamos Aome? — le dijo volviendo a ver los dibujos, cómo si únicamente hubieran sido interrumpidos por una mosca —. Continuemos, ¿qué te parece esta concepción…?

Aome apreció que la muchacha era una chica linda. Miró como se acercaba a donde ellos estaban y, al llegar, azotó una mano en la mesa.

¿Cómo puedes hacerme esto? — dijo muy enojada dirigiéndose al chico —. Tú sabes que yo puedo hacer muchas cosas por ti — agregó un poco suplicante.

Él levantó nuevamente la mirada, una mirada algo gélida como las de su "abuelo" (seguramente Shinosuke había pasado mucho tiempo practicando), mientras la pelinegra se tapó la boca de la impresión.

Ya habíamos hablado de esto Hiratori — respondió sin inflexión en la voz —, nunca te prometí nada — y desvió la vista una vez más dirigiéndola hacia Aome, y la hizo más amable al instante —. Creo que mejor nos vamos — habló en tono más alegre —, aquí sólo nos distraen — Y le ofreció la mano para ayudarla a levantarse.

¡Te estoy hablando Shinosuke! — la joven de mechas levantó un poco la voz, no pensaba rendirse —. ¡Y tú — dirigió un dedo amenazador hacia la de cabellos negros —, no me lo vas a quitar!

Eee… — tartamudeó algo cohibida… en realidad ella nunca había pensado en un romance, y él menos lo había insinuado.

De una vez por todas… — interrumpió Shinosuke sin perder la calma y sin voltear a ver a la muchacha, su voz era serena pero… había algo en su tono que hacía temblar — te lo dije y te lo vuelvo a decir… no me interesas y no quiero salir con chicas por ahora… — y no le había soltado la mano a Aome —. Además la señorita Higurashi tiene un novio muy especial al que nunca quiero molestar.

Las dos jóvenes se quedaron en shock por sus palabras.

Así que… — continuó el muchacho sin interrumpirse y esta vez miró de soslayo a la muchacha —… mejor busca otro novio y no te molestes con la señorita Higurashi. ¿Nos vamos Aome? — le dedicó una sonrisa a su amiga.

Por supuesto — respondió la aludida y se aprestó a irse con él, no sin antes darse tiempo de dirigirle a la otra una mirada de "Lo siento… no es mi culpa".

Adiós… de verdad no quise ser grosero contigo — fueron las últimas palabras que Shinosuke le dirigió a esa joven antes de salir de la cafetería.

Varios curiosos habían escuchado eso y, al igual que su compañera, se habían quedado en estado de shock… Shinosuke Takahashi era un muchacho muy especial, a nadie le cabía la menor duda.

Lo que nunca entenderán es que eres mi "tía abuela" y debo protegerte de los peligros de esta época — dijo el joven a la pelinegra con su tono alegre y jovial, casi se le sale una carcajada —. Me parece que le pediré al "abuelo" permiso para que podamos platicar en casa… o yo puedo ir a la tuya si no hay problema.

¿¡Cómo dices! — la joven se sonrojó ante esas palabras —. ¿¡Tú tía abuela!

Es un decir — esta vez no pudo reprimir la risa y hasta le guiñó el ojo. La muchacha se abochornó más —. Te hablaré en la tarde para confirmar… y puede acompañarte tu hermano y el cachorro también, que mis primos se mueren de ganas de conocerlo.

Llegaron al aula de la pelinegra… sus amigas la esperaban en la puerta para la siguiente clase.

Nos vemos luego — se despidió Shinosuke sin dejar de sonreír —. Pórtate bien.

Sus tres compañeras pensaban sacarle información vital… afortunadamente para Aome el catedrático se apareció en ese mismo momento.

********** Fin de Flash Back **********

¡Uau! — Sota admiró la mansión con los ojos bastante abiertos… se veía tan majestuosa —. ¡Qué grande y hermosa es!

¿Verdad que sí? — dijo Aome sonriendo.

Bien — intervino Shinosuke en cuanto llegaron —, el abuelo tuvo que ir al cielo a arreglar unos asuntos personales. No volverá hasta más tarde, posiblemente de noche… Así que siéntase cómodos. — descendieron del auto y caminaron a la entrada.

El chicuelo siguió con la boca abierta en cuando traspasaron el umbral de la puerta. Su hermana ya le había platicado que el gerente de la SONHY era el hermano mayor de Inuyasha, un yōkai en su totalidad, pero aún así no dejaba de sorprenderle que una criatura tan poderosa hubiera "adoptado" a los humanos bajo su protección y… tuviera una forma tan holgada de vida.

¡Shinosuke! — gritaba la pequeña Lin, bajando por las escaleras en cuanto ellos entraron —. ¡Hola Aome! — saludó en cuanto llegó donde se encontraban.

¡Hola Lin! — la saludó Aome con una gran sonrisa —. Te presento a mi hermano Sota y… a "Inu" — terminó señalando a su hermano y al cachorro, que en ese momento venía caminando a su lado, educadamente jalado de la cadena.

Hola Sota, me da gusto conocerte — saludó la niña muy contenta y amable —. Vamos a jugar con "Inu" al jardín.

El gusto es mío — saludó el aludido respondiendo a la sonrisa, el perrito movió la colita a modo de respuesta.

¡Aome! — saludaron los gemelos, que llegaban por la parte de atrás —, ya te esperábamos.

¡Chicos! — contestó la aludida abrazándolos.

Sota — le dijo Lin mientras Aome saludaba a los muchachitos —, ellos son mis hermanos Kotaru y Kohaku…

Y él es mi hermano Sota — Aome no dejó de sonreír cuando soltó a los niños —, y esta cosita tan linda es "Inu" — se agachó a acariciar al cachorro.

¡Hola amigo! — saludaron los dos —. Vamos a jugar con el perrito al jardín.

Por cierto el pequeño "Inu" movía la naricita olfateando todo, como si le llegara la esencia de otro ser canino en esa casa pero, en cuanto escuchó su nombre, salió disparado hacia el jardín para jugar con los niños, ladrando de contento (a cualquier cachorro le gusta jugar). Rumiko entraba en ese momento al recibidor.

El señor Jaken está de un humor espantoso — se dirigió a su hermano en cuanto llegó —. Disculpa Aome, ¿cómo has estado? — saludó un poco apenada. Vestía una falda azul, una blusa en azul más claro y finos zapatos blancos.

Muy bien Rumiko, gracias — respondió el saludo y preguntó extrañada —. ¿Y eso de que Jaken este de mal humor?

Es que el abuelo no lo lleva cuando tiene asuntos que tratar personalmente — contestó Shinosuke un poco serio —, y por eso llora a lágrima viva. Déjalo hermana, ya sabes que se le pasará… Adelante señoritas, por favor — y les cedió el paso a las dos muchachas para dirigirse a la sala.

¿Y por qué no lo llevó? — preguntó Aome mientras caminaban. Le extrañaba que Sesshōmaru hubiera dejado al sirviente —. Que yo recuerde siempre iba con él.

Los hermanos se miraron con complicidad, y luego se echaron a reír.

¿Qué es lo gracioso? — preguntó la muchacha apenándose… tal vez había preguntado algo indebido.

Perdón — contestó Shinosuke calmándose —. Es que los asuntos personales del abuelo en el cielo no son de la incumbencia del señor Jaken… ni de nosotros.

Así es — contestó Rumiko serenándose también —. El abuelo va solo al cielo una vez cada quince días… a ver a la abuela, su esposa.

¿¡Su esposa está en el cielo! — Aome se sorprendió otra vez… Sesshōmaru era toda una caja de sorpresas que nunca terminó de conocer en el Sengoku.

Sí, pero no podemos contarte nada más — el joven le guiñó un ojo con picardía —. Recuerda lo que te dije… mejor entérate a su debido tiempo.

Eee… — tartamudeó algo indecisa, se moría de ganas de saber más cosas.

Sí, mejor veamos los avances de la serie — intervino la chica de gafas —. Veremos la premier de la primera temporada.

¿En serio? — se emocionó la joven —. ¿Ya saldrá en T.V.?

Faltan mejoras, pero en quince días irá al aire — concluyó Shinosuke —. Ahora vamos a verlo… Rumiko, será bueno que llames a los niños para que la veamos juntos.

En seguida — contestó la aludida y se dirigió al jardín mientras ellos doblaron en otro pasillo. La escucharon gritarle a los niños —. ¡Vengan a ver la premier en la sala de T.V.!

Vamos Aome — el joven la tomó de la mano y apuró el paso —, antes de que nos ganen los mejores lugares.

Caminaron con rumbo a una sala apartada, ubicada al lado izquierdo del despacho de Sesshōmaru. Nuestra amiga no dejaba de sorprenderse. Era un cuarto bien acondicionado con su Home Teather SONHY (obvio), perfecto para disfrutar de buenas películas con calidad de cine. Los cómodos sofás eran rojos con acabados de fina madera negra… En un rincón de la habitación se encontraba Jaken, llorando a moco tendido.

Mi mamá está preparando unos bocadillos… iré a ayudarla — dijo Shinosuke mientras la acomodó en un sofá, el de mejor vista a la pantalla —. Por favor espera aquí y siéntete como en tu casa — y abandonó la sala, no sin antes agregar y guiñarle un ojo —. Y no te preocupes por el señor Jaken.

En cuanto su joven anfitrión salió, Aome se acomodó mejor en el sofá, tal vez un poco recostada… realmente eran muy placenteros como para echarse un sueñito; pero no podía dejar de sentir algo de pena por el pobre y diminuto sirviente, que lloraba como si no la hubiera visto.

Amo Sesshōmaru, ¿por qué deja a su fiel sirviente? — susurraba mientras sollozaba.

¡Ya supérelo señor Jaken! — dijeron dos voces infantiles al unísono… los gemelos irrumpieron en la estancia, llevaban una bandeja con palomitas de maíz.

Si no se calla lo mandamos fuera — concluyó Kohaku con un tono de seriedad mientras acomodaban la bandeja en una mesa de servicio —. No queremos perdernos el show.

Lin entró con Sota e "Inu", el cual se había entretenido frente a la puerta del privado de Sesshōmaru, olfateando y ladrando un poco. El niño tuvo que tirar de la cadena.

Ven "Inu" — le dijo con voz desesperada—, ahí no puedes meterte.

La chiquilla tuvo que ofrecerle croquetas al cachorro para que se apartara de ese lugar. Menos mal que el perrito ya había progresado en sus lecciones porque si no… hubiera querido marcar "su territorio" (jajaja).

¡Es increíble! — exclamó Sota al ingresar en la sala, admirando el Home Teather.

Rumiko y Shinosuke llegaron en ese instante, llevando un carrito con el servicio de bocadillos (sándwiches, jugo, galletitas y otras botanas), acompañados por su mamá, una mujer de castaña cabellera muy sonriente y amable. Los bocadillos fueron servidos en tanto que el joven anfitrión ponía el DVD de promoción. Todos disfrutaron los capítulos de la primera temporada, la cual abarca aproximadamente hasta donde Sango se une con Aome y los demás; se emocionaron con la aparición de Sesshōmaru (a Jaken volvieron a salirle lágrimas) y con las grandes peleas de Inuyasha; se divirtieron de lo lindo con las manías de Miroku, las genialidades de Shippou y todas las peripecias ocurridas en el transcurso del viaje. Los dibujos y la música de ambiente eran sensacionales. De verdad se sintieron transportados a la época Sengoku. Hasta "Inu" disfrutó de la función, echadito en la alfombra y comiendo croquetas.

¡Estuvo genial! — dijo Sota emocionado en cuanto terminaron de pasar los créditos.

¡Me encanta! — dijo Aome muy contenta —. ¡Creo que será un éxito!

¡Si! — los niños gritaron también con emoción. Afortunadamente Jaken ya había salido de la sala, aunque no dejó de llorar, muy sensible por los recuerdos de aquellos lejanos siglos.

Bueno — intervino amablemente la mamá de Shinosuke —, si me disculpan iré con mi esposo a una cena de negocios entre los accionistas, y necesito hacer algunas compras. Hijo — se dirigió al mayor — por favor, no lleves muy tarde a la señorita Higurashi y a su hermano a su casa.

No te preocupes mamá — respondió el aludido con tono educado.

Y ustedes niños… — esta vez miró a los gemelos con algo de seriedad — pórtense bien y no hagan enojar al señor Jaken, que hoy está muy sensible.

¡No tía! — respondieron los pequeños al unísono.

Y tú Rumiko — ahora miró a su hija —, no olvides que te toca la lección de piano.

¡Es cierto! — observó la chica levantándose rápidamente del sofá —. Discúlpenme pero el maestro es muy puntual… y ya faltan diez minutos para que llegue — y salió precipitadamente —. ¡Hasta luego! — se despidió desde el pasillo.

¡Adiós! — le dijeron todos.

El maestro de Rumiko llegó y ella tuvo que estar con él en la sala de estudio, acompañada por Jaken. El hecho de que el sirviente hiciera esto se debía a la protección del "abuelo". Su "nieta" ya es una linda jovencita y el pequeño demonio tenía el encargo de vigilarla muy de cerca. "Los humanos a veces suelen hacer cosas enfermas con sus mujeres" había dicho Sesshōmaru cuando Jaken protestó… recibiendo, como ya era costumbre, un "generoso" golpe en la cabeza, cortesía del amo. Como al maestro le pagaban muy bien, la presencia de un extraño ser verde parecía no afectarle demasiado. Así la señora Takahashi se fue más tranquila a hacer sus compras, conduciendo su propio vehículo, un hermoso BMW en color gris metálico. La despidieron en la puerta y los más pequeños fueron nuevamente a jugar.

Aome se sentó con Shinosuke en la amplia terraza ubicada cerca del área de juegos, para vigilar que los niños no hicieran muchas travesuras. Aún no era tan tarde, por lo que Sota e "Inu" podían divertirse un poco más con sus nuevos amigos. Kotaru y Kohaku eran incansables

Por cierto… — dijo la pelinegra después de un momento en que vieron al cachorro correr como loco tras los gemelos, ladrando de contento, mientras los otros dos reían —, ¿qué es lo que puedes contarme que a tu abuelo no le molestaría? — se sonrojó un poco —. Tengo algo de curiosidad.

Bueno… — dijo el joven y la miró profundamente con algo de suspicacia —, yo soy de la idea que lo mejor es que las cosas las conozcas a su tiempo… en su tiempo.

Por favor — la muchacha le dirigió una mirada suplicante.

Mmm… — el muchacho pareció meditar un poco —. Por eso el "tío" Inuyasha se enamoró de ti… — rió divertido, consiguiendo que ella se sonrojara más —. Al parecer la sacerdotisa Kikyō era un poco más fría en su carácter — Aome agachó la cabeza apenadísima —. Está bien — Shinosuke le palmeó el hombro para confortarla —, te contare un poco… pero sólo un poco ¿eh? — agregó en tono jocoso.

¡Gracias! — respondió ella y volvió a sonreír en cuanto lo miró nuevamente.

Bien… — continúo él aspirando un poco más de aire— lo que debes saber es lo siguiente… — carraspeó tantito como para darse valor.

"Es casi un hecho que Inuyasha esperó tu regreso por un largo periodo… por alguna extraña razón sabía que volverías, como si estuvieran conectados más allá del cambio de época ("Eso es lo que yo siento" pensó la joven recordando algunos sucesos recientes). Tus amigos Sango y Miroku, o sea mis tíos también por parte de Kohaku, se casaron después de que desapareciste en el tiempo y tuvieron una numerosa familia. Como pudimos apreciar en tu historia el monje era muy mañoso…

No sabes cuanto — dijo Aome en un susurro para no interrumpir la interesante narración.

… pero incrementó su nivel espiritual — continuó Shinosuke ignorando el murmullo de su amiga —, al parecer, el tener ya una familia le hizo tomar las cosas más en serio… hasta llegó a tener discípulos…

"Kohaku, mi ancestro directo, continuó con su peligroso oficio. Entre él y su hermana formaron una escuela de exterminadores porque, debido a lo que vimos, Naraku había acabado con toda su aldea. A partir de aquí la historia es un poco más confusa… Lin se quedó en la aldea al resguardo de la anciana Kaede, la hermana de Kikyō, y de Sango, la hermana de Kohaku, por petición del gran Sesshōmaru. Pasado el tiempo, cuando llegaron a la edad casadera de la época, Kohaku y Lin unieron sus vidas en matrimonio y también tuvieron una gran familia. El "abuelo" le juró a su pequeña que la protegería por la eternidad, mientras él aun siguiera con vida en el mundo, y tal vez incluso más allá de la misma muerte, a ella y a su descendencia… siempre y cuando así lo quisieran…"

Aome escuchaba la historia absorta, con los sus grandes ojos cafés abiertos como platos. Nunca se había imaginado que Sesshōmaru cambiaría tanto por la pequeña Lin. Shinosuke hablaba pausadamente, dándole a su tono un énfasis respetuoso.

"Sabes que las guerras civiles continuaron y, por supuesto, no muchos humanos aceptaban la convivencia con los yōkai. Entre ellos varios de los descendientes, que se dejaron influenciar por la gente perversa, despreciaron la protección ofrecida por el "abuelo". Él no los detuvo… si no aceptaban su ayuda eran libres de hacer lo que quisieran. Fueron muchos años terribles, fueron numerosas batallas entre monstruos y humanos. Te imaginarás que para Inuyasha fue más difícil, por ser Hanyō y tener una casta más humana.

"El periodo se estabilizó a su debido tiempo, aunque las pérdidas fueron muchas. Los demonios poderosos tuvieron que admitir que el mundo no les pertenecía, que tendrían que aprender a vivir entre y con los humanos… Por eso el "abuelo" tuvo que involucrarse más en los asuntos humanos…"

El joven exhaló un suspiro… parecía algo cansado de hablar. La pelinegra le sirvió un vaso con jugo para que refrescara su garganta. En su rostro se reflejaban emociones… no sabía que en algún momento llegara a pensar que Sesshōmaru sería toda una "ternurita".

Gracias… — dijo Shinosuke después de beber el jugo —. Aunque el "abuelo" sigue pensando, y tiene algo de razón, que los humanos no somos capaces ni de convivir entre nosotros — agregó ya para terminar la narración —. Al final la familia de Kohaku y Lin se esparció por todo Japón. La mayoría permanecieron fieles viviendo muy cerca de él. Otros se alejaron y… ¡sorpréndete! — culminó con un poco de emoción —, parte de esa descendencia fraccionada es tu ascendencia materna.

¿En serio? — preguntó Aome abriendo los ojazos, de verdad que se sorprendió por esa información desconocida para ella.

Sí — contestó el muchacho sin disimular una sonrisa —. Me encargue de investigar un poco en la biblioteca del abuelo… algo difícil porque guarda muy bien sus cosas; tuve que rogarle a través de Lin — frunció tantito el ceño, recordando lo que le había dado a su primita por tan vital información — Otros datos los obtuve del Internet, y así pude establecer la relación de parentesco muy lejano por parte de tú mamá.

¡Oh! — la joven seguía con los ojos muy abiertos… eso explicaba porque a veces sentía que Lin, la original, y ella eran tan parecidas —. Entonces seremos más que parientes políticos… ¡Ahhh, me casaré con mi "tío" muy, muy lejano! — casi grita desesperada.

¡Tranquila! — se río Shinosuke al ver su desesperación —. Será tu "tío marido", pero sólo porque el abuelo adoptó a Lin como hija suya… él tiene su propio linaje en el cielo.

¡¿En serio! — la pelinegra volvió a sorprenderse.

Sí, pero eso es otra historia — le contestó él guiñándole un ojo —… la cual no puedo platicarte. Así lo hizo saber al entregar personalmente a Lin como esposa de Kohaku — se levantó y se estiró como para desentumirse —. Pero en otra ocasión platicaremos más… ya se hace tarde y no quiero que mamá se enoje conmigo por haberte entretenido — y puso momentáneamente los ojos en blanco —. Además el "abuelo" también se disgustaría… y no me conviene que se moleste de más por ahora, ya de por si el señor Jaken lo hizo enojar con sus quejidos — tomó suavemente de la mano a su compañera mientras le gritaba a sus primos —. ¡Niños, Aome y Sota deben regresar a su casa!

¡Y también "Inu"! — agregó ella muy sonriente.

Los niños se acercaron corriendo. El patio era lo suficientemente grande para tener una amplia área de juegos, así que Sota e "Inu" habían jugado bastante y se veían cansados y sudorosos.

¿Cuándo vienen otra vez? — preguntó Lin un poco jadeante, sus mejillas estaban sonrosadas por el ejercicio.

Muy pronto, cuando Shinosuke me invite otra vez — le contestó la pelinegra —. O si gustan pueden ir a la casa para jugar.

Tal vez después de los exámenes — contestó el aludido guiñándole un ojo a su prima y despeinándola un poco.

Antes de irse les ofrecieron, al niño un jugo helado para que se le bajara el calor, y al pequeño cachorro un cuenco con agua fresca. Rumiko terminó sus lecciones a tiempo y también se fue a despedir de ellos dándoles un fuerte abrazo, haciendo que el hermano de Aome se apenara. Nuestra amiga también abrazo a los gemelos y a Lin.

¿Y a Shinosuke por qué no lo abrazas? — preguntó la niña con curiosidad.

Ella se sonrojó un poco y le dio un abrazo a su amigo.

No te preocupes — dijo él sonriente y se dirigió a su pequeña prima —, es que Aome tiene un novio muy celoso… es el que viste en el anime, el hermano del abuelo.

¿El hermano del abuelo? — la chiquilla abrió sus ojos como platos —. ¿En serio?

Los gemelos y Sota se rieron. Hasta "Inu" soltó un ladrido como una carcajada.

¡Oigan, no se rían! — dijo Lin algo ofendida.

No te enojes — le dijo Sota al serenarse —. Mi hermana regresará con "El Orejas de Perro"… para casarse con él — y Aome se sonrojó más al oír las palabras de su hermanito.

Bueno… — dijo la niña dirigiéndose a la joven — yo pensé que mi primo era tu novio.

¿Cómo crees? — el muchacho le dio un pequeño apretón en la mejilla —. Tú sabes que me iré fuera a estudiar y no quiero tener una novia a la que después deje sola. Aome será más feliz con Inuyasha.

¡Está bien! — sonrió la niña.

¡Adiós! — se despidieron de ellos agitando la mano

Aome, su hermano y el perrito subieron a la limusina y el auto los llevó a su casa… Definitivamente, ese había sido un buen día.