La marquise Rebelle.
Cap. 3. Beso.
Finales de marzo de 1858…
Dos semanas habían pasado desde que se había celebrado la boda entre Andrew y Lita, acontecimiento del cual aun se seguía hablando en las altas esferas de la sociedad londinense pero al cual los dos protagonistas de tan escandaloso suceso eran a los que menos les importaba, pues mientras por un lado para nadie era un secreto que él joven marques todas las noches asistia a "Le petit mort" a encontrarse con su amante favorita, su esposa se encontraba en cama, recibiendo la visita del medico cada tres días que iba a revisar como iba su recuperación a causa de los golpes que se había echo al caer del caballo el mismo día de su boda en que intentaba huir.
Durante esos días en que Lita se había pasado en cama, Andrew no había dejado de estar al pendiente de ella en ningún momento, tenia encargado a las doncellas a su servicio que frecuentemente fueran a preguntarle como se sentía, a llevarle la comida, ayudarle a ducharse y a hacer los ejercicios de su recuperaciónm en cuanto a él todos los días había ido personalmente aun cuando ella siempre lo trataba de manera grosera, como si fuera el peor de sus enemigos, dejándole en claro que jamás estaría con él como una esposa tiene que estar con su marido y que tan pronto como se recuperara se marcharía. Durante esos días Lita se había alimentado del recuerdo de su amado Sapphire, algunas veces sonriendo ante la esperanza de pronto estar a su lado, algunas veces llorando de desesperación al saberse encerrada y tan lejos de él, al saber si estaría bien, aburrida, sin nadie con quien hablar hasta que en uno de esos tantos días, Amy, una de sus amigas de la infancia se encontraba de vacaciones en Londres y había aprovechado para ir a visitarla. Al encontrarse solas en la habitación ambas se habían dado un fuerte abrazo, habían manifestado gusto por verse, Amy le había contado sobre su monótona vida marital con aquel hombre que le llevaba 36 años de edad y por supuesto, cuando a Lita le tocó hablar sobre su matrimonio forzado, sobre Andrew, sobre su intento de huida entonces por la expresión de la siempre obediente Amy supo que la regañaría.
"Sólo a ti se te ocurre hacer semejante estupidez Lita." Le dijo Amy con una expresión de espanto. "Haces un escandalo en tu boda, tratas mal al marques y encima se te ocurre huir… ¿En que se supone que estabas pensando?"
"En que mas voy a pensar Amy." Respondió Lita. "En reunirme con Sapphire. Pensaba tomar el primer crucero a la India y buscarlo en cuanto llegara."
"¿Acaso estas loca?... Sabes perfectamente como es la vida de los hombres de la armada. Un día están de paso en un lugar y al siguiente día pueden estar en otro… ¿Qué hubiera sido si no lo encontraras?... ¡Y luego viajando tú sola en un barco!... Cualquier canalla al verte sola y sin la compañía de un hombre o una carabina podría haber querido abusar de ti!"
"Se defenderme." Respondió Lita. "¿Acaso no recuerdas que Anthony me enseñó?" Dijo Lita refiriéndose a su difunto hermano, quien había fallecido 4 años atrás a la temprana edad de 19 años.
Un silencio profundo se formó entre ambas chicas, aunque a Lita le había dolido la muerta de su hermano (pues siempre había sido mas unida a él que a Molly) sabia que a Amy le había dolido aun mas la muerte de Anthony, pues desde siempre había estado enamorada de él y aunque había sido correspondida, aquel amor había sido efímero.
"Perdon Amy." Rompió Lita el silencio. "No quise hacerte sentir mal." Dijo Lita apenada al ver que de los ojos azul claro de Amy salían un par de lágrimas.
"No te preocupes Lita." Dijo Amy mientras se secaba las lágrimas y recuperaba el control sobre sus emociones. "Sólo fue un momento de nostalgia." Sonrió Amy. "Pero volviendo al tema de tu matrimonio amiga. Disculpa que te lo diga pero creo que no deberías seguir con ese intento absurdo de querer escapar, mira, si tú abandonas a tu marido por ir a buscar a Sapphire corres el riesgo de no encontrarlo… ¿Qué tal si en este tiempo él se hubiera conseguido a otra?... ¿Qué tal si él se resigno a perderte?... ¿Qué tal si…" Amy se quedó en silencio, sabia que la vida de un militar siempre estaba en juego, no quería siquiera mencionar la idea pues ella mejor que nadie sabía lo doloroso que era perder al ser amado.
"Dilo Amy." Dijo Lita. "Sabes que puedes decirme lo que sea."
"¿Qué tal si hubiera muerto?... Entonces… tú estarías sola, probablemente tu marido ya no te querría a su lado… ¿Sabes lo que eso significa?... Serias señalada por la sociedad, una mujer divorciada… y no conforme con eso corres el riesgo de que tus padres tampoco te acojan y hasta de manchar el honor de tu familia y que ningún hombre quiera desposarse con tu hermana.
Lita tan sólo de pensar en la idea de que a Sapphire le hubiera pasado algo, de que jamás pudiera volverlo a ver, sintió un profundo vacío, como si le arrancaran el alma; no era la primera vez que pensaba en ello, la sola idea era el principal motivo por el que día tras día y noche tras noche lloraba la no poder saber de Sapphire o estar sana para ir a buscarlo y entonces clavó sus ojos verdes en los de Amy.
"Por supuesto que me aterra pensar en la idea de que algo le pasara a Sapphire, pero en todo caso prefiero saberlo a estar con esta agonía que me mata Amy." Dijo Lita que en silencio comenzó a derramar algunas lágrimas. "No comprendo porque no llegó el día en que íbamos a huir."
Amy tomó la mano de su amiga, queriéndole transmitir su apoyo.
"Lita… amiga, es sólo algo que pudo haber pasado, no quiere decir que sea así." Dijo Amy. "Mira amiga, si Sapphire está bien y te ama entonces te aseguro que no tardara en dar contigo. Él sabia quien era él hombre con él que estabas comprometida y que ahora es tu marido, todo mundo sabe quien es el marques de Bristol y donde están sus dos propiedades principales, si él te ama entonces te buscara y…
"Tal vez no lo sabe." Dijo Lita. "Él puede pensar que yo me resigne y que acepte mi matrimonio como muchas mujeres terminan aceptándolo, pero no es así, yo no amo a mi marido, lo quiero lejos de mi, no lo soporto… me aterra la idea de que cualquier día me pida que cumpla con mis obligaciones como esposa y entonces yo no podre soportar que él me toque."
"¿No te toca?" Preguntó Amy sorprendida. "¿A que te refieres con que… ¿Acaso él no visita tu recamara?"
Lita esbozó una sonrisa y se limpió las lágrimas.
"No me ha tomado como su mujer." Confesó Lita. "Bueno, durante la noche de bodas entró a la habitación, creí que me forzaría… pero sólo me asustó y después me advirtió que seria yo quien le pidiera estar mi lecho… ¡Estúpido!... Como si yo quisiera estar con él."
Amy esbozó una sonrisa.
"Tienes suerte." Dijo Amy. "¿Sabes?... Nunca le he hablado a nadie de mi noche de bodas… pero fue… bueno, sólo quería que terminara rápido… yo no quería pero él me obligo… y al final decidí que tendría que poner de mi parte para que todo pasara rápido y no fuera tan incomodo."
"¿Cómo es eso?" Preguntó Lita con curiosidad. Durante su noche de bodas, cuando su madre y una doncella la arreglaban para su marido, había escuchado que le decían que era un poco incomodo, que era su obligación para engendrar hijos, que era doloroso pero que si se embarazaba pronto y tenia un hijo varón seguro su marido dejaría de molestarla por mucho tiempo. Muchas eran lo que había escuchado esa noche y tiempo atrás entre las doncellas de la familia Miller, pero nada en concreto.
"¡Lita!" La regañó Amy. "No me apenes."
"Por favor Amy." Habló Lita con voz suplicante.
"Me da vergüenza."
"Pero somos amigas y yo no le diré a nadie."
Lita no tardó mucho en convencer a Amy, asi había sido siempre, desde que eran un par de niñas Amy siempre se había caracterizado por ser la niña tranquila, dulce y obediente mientras que en contraste, Lita se había distinguido por ser siempre parlanchina, extrovertida, aventurera y por supuesto era siempre quien terminaba convenciendo a la dulce Amy a ponerle un poco de "emoción" o como diria Amy, "peligro" a sus juegos los cuales por supuesto mas de una vez les había valido un buen castigo.
"¡Está bien!... Tú ganas" Dijo Amy. "La verdad es que duele mucho. Es incomodo, a los hombres les causa placer pero para la mujer la primera vez es doloroso e incomodo, aun con el paso del tiempo no deja de ser incomodo, pero te acostumbras y es mejor no resistirse porque entonces se torna mas incomodo… La verdad es que odio que llegue cada noche, pero siempre espero porque él termine y se retire." Amy se quedó en silencio por unos momentos. "A veces, cuando he sentido que puedo obtener un poco de placer, entonces algo pasa y todo acaba… pero lo mejor es que no grites. Una mujer decente se queda en silencio."
Lita supuso que para Amy quizá era difícil hablar de eso, por lo cual ya no siguió preguntando.
"Gracias y perdón que te haga hablar de eso."
"No te preocupes Lita." Respondió Amy. "Y que suerte tienes de que te haya tocado un marido comprensivo y que no te obliga a cumplirle. Quizá deberías darle una oportunidad." Amy sonrió y sus mejillas se ruborizaron. "Con todo respeto debo decirte que es muy atractivo."
"¿Atractivo?" Río Lita. "Créeme que en lo ultimo que me he fijado es si es o no atractivo."
Ambas siguieron hablando por largas horas, de un momento a otro el tema de la vida marital de ambas quedó de lado y comenzaron a rememorar anécdotas de su infancia, de aquellos juegos infantiles en la mansión de los Miller o de los Anderson (los padres de Amy) hasta que finalmente una de las doncellas apareció en la habitación para informarle a Amy que su marido había llegado y Lita de nuevo quedó sola en la habitación.
Mucho tiempo no paso ahí en su soledad desde que se fuera Amy, pues a los minutos se abrió la puerta y miró a su marido de pie que esbozando aquella sonrisa cínica entró en la habitación y se sentó en el borde de la cama.
"¿Cómo estas?"
"¿Qué quiere usted aquí Lord Andrew Hansford?"
"¿Acaso no entiendes ingles?" Le regresó él la pregunta a modo de burla. "¿Por qué siempre me contestas mis preguntas con otra pregunta?"
Ambos se quedaron mirándose retadoramente él uno al otro, sin intención de ser ninguno quien primero apartara la mirada, pero aquel silencio incomodo fue él quien lo interrumpió, queriendo dejar de lado las diferencias para llevar un trato al menos cordial.
"¿Sabes Lita?... Afuera hace un clima muy agradable." Se acercó él a la cama y la levantó en brazos.
"¿Qué haces imbécil?... ¡Suéltame idiota!"
Andrew tomó una bocanada de aire y la dejó de nuevo sobre la cama.
"No pensaba hacerte nada Lita. Sólo pensé que quizá querrías tomar un poco de aire fresco en el jardín, pero si quieres quedarte aquí encerrada entonces ese es tu problema." Andrew se quedó en silencio un momento y caminó hacia la salida. "Espero que te recuperes pronto y entonces no habrá problema de que te vallas con tu amante. Te veo después querida."
"¡No soy tu querida imbécil!" Gritó ella.
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Una semana después de recibir la visita de Amy, Lita se había recuperado y al fin había podido ponerse de pie para dirigirse al jardín y hasta para salir al pueblo acompañada de una de las doncellas a su servicio y de John, el hombre que se encargaba de conducir el carruaje propiedad de los Hansford.
"Lady Lita, le recuerdo que es preciso que no demoremos mucho." Dijo la joven doncella, una jovencita de cabellos rojos y ojo verdes. "Lord Andrew ha dicho que…
"Lo que el señor haya dicho me tiene sin cuidado Elizabeth." Interrumpió Lita a la joven doncella. "Iremos a la tienda de telas a comprar algo para mandarme a confeccionar unos vestidos, listones y después iremos al correo a depositar una carta para mis padres." Dijo Lita, quien había salido no precisamente porque se muriera de ganas de comprar telas o comunicarse con sus padres, sino mas bien por depositar una carta en el correo, pero una carta que en vez de ser para sus padres estaba dirigida a la India, dirigida a Sapphire.
Después de recibir la visita de Amy, Lita había pensado seriamente en los riesgos que corría si se lanzaba a la aventura de ser ella quien buscara a Sapphire, por lo cual había decidido enviarle una carta y esperar alguna temporada para tener noticias suyas antes de tener que tomar la decisión de buscarlo por ella misma.
Entró al fin en una de las tiendas, con la idea de comprar algunos listones y con ellos regresar a casa, pues extraño seria que regresara sin haber comprado nada, mas cuando estaba entretenida viendo un par de listones escuchó una suave voz femenina que la hizo sobresaltarse:
"¿Le gustaría que le lea la mano señorita?"
Lita volteó y se quedó mirando detenidamente a la gitana frente a ella, una hermosa jovencita de piel blanca, cabellos obscuros y unos extraños ojos de mirada penetrante en color amatista la cual vestía con una falda larga en color morado, blusa en color rojo, en la cabeza un paño color morado .
"Lady Lita, será mejor que nos alejemos, esta mujer podría maldecirnos." Susurró Elizabeth con temor a Lita pero sus palabras no lograron que se asustara o que Lita quisiera salir huyendo, pues aunque acudir a los gitanos para preguntar la suerte o pedir remedios iba en contra de las enseñanzas cristianas en que había sido criada Lita, la curiosidad fue mayor.
"¿En verdad eres gitana?" Le preguntó Lita. "No sabia que ahora en Londres estuviera un campamento de gitanos aquí."
La joven esbozó una sonrisa y agachó la mirada.
"De hecho no hay aquí en Londres un campamento por ahora señorita." Respondió la joven. "Digamos que simplemente me separe del campamento porque no encajo en el mundo de los gitanos, ellos me desdeñan, pero tampoco encajo en el mundo de los payos."
"¿Payo?" Preguntó Lita con curiosidad.
"Así es como los gitanos nos llaman a los que no formamos parte de ellos." Le susurró Elizabeth.
"La señorita le ha dado la explicación correcta." Dijo la joven gitana logrando asustar a Elizabeth. "¿Quiere entonces que le lea la mano señorita?"
Lita esbozó una sonrisa y le entregó su mano.
"Entonces digame mi suerte…quiero saber mi futuro"
Lita le entregó su mano a la joven gitana, quien comenzó a mirar con detenimiento las líneas de su mano y a tocarlas con la punta de sus suaves dedos.
"Ha sido usted una señorita a la cual no le gusta someterse a las reglas… que se revela y siempre lucha por lo que quiere, aun cuando valla en contra de la sociedad... Veo que ahora en su presente algo la acongoja, algo no la deja ser feliz, pero al mismo tiempo la veo a usted cegada… y veo el amor cerca de su vida, aunque usted necesitara abrir su corazón y perder el miedo para luchar por ese sentimiento."
Lita esbozó una media sonrisa, las palabras de la gitana la llenaron de esperanza, la había dejado sorprendida con lo que le había dicho sobre su pasado, sobre su presente y entonces, cuando le habló de lo cerca que estaba el amor en su futuro y sobre la importancia de abrir su corazón y perder el miedo la esperanza de ver a Sapphire una vez mas y estar a su lado la llenó de alegría. Tenia que ser así, tenia que ser cierto, ese amor que estaba cerca sólo podía ser Sapphire y de los miedos de los que hablaba la joven era seguro del miedo que ella sentía a perderlo, a los riesgos que implicaban reunirse a su lado, porque aunque lo negara, él saber que se enfrentaría al desprecio de la sociedad al alejarse con él si le daba un poco de temor.
"¿Pero estaré con mi amor toda la vida?... ¿Si estaremos juntos?"
"Así no funcionan mis poderes señorita." Dijo la joven. "Yo le digo lo que veo, las piezas que el destino pone en su vida pero es usted quien decide como las mueve."
"Entonces estas diciendo que yo soy quien decide que hacer con mi vida."
"Asi es señorita. El destino pone situaciones en su vida y es usted quien decide como moverse en ellas." Le dijo la joven. "Eso si, tenga cuidado, defienda ese amor porque le aseguro que habrá quien quiera interponerse."
Lita sacó unas cuantas monedas que entregó a la joven gitana que tras dar las gracias estaba a punto de irse, pero entonces Lita la llamó:
"Espere."
"¿Se le ofrece algo mas señorita?"
"Mi nombre es Lita Miller." Dijo Lita usando su apellido de soltera y extendiéndole la mano a la joven. "¿Cómo te llamas tú?"
"Mi nombre es Reizel Kellaway." Se presentó la joven. "Pero la gente suele llamarme Rei. Un gusto conocerla señorita Miller."
"Me dijiste que no sigues a los del campamento de gitanos." Dijo Lita tratando de continuar la conversación. "¿Dónde es que vives?... ¿A que te dedicas?... ¿Vives sólo de leer la suerte?"
Reizel esbozó una sonrisa que pronto desapareció de sus labios para entonces tornarse en una expresión de tristeza.
"Naturalmente no se puede vivir tan sólo de leer la mano señorita." Dijo Rei. "Muchos de ustedes los payos juzgan a los gitanos, yo soy rechazada en ambos mundos y… digamos que a veces me dedico a satisfacer a los hombres."
Lita se quedó en silencio, sintió pena de aquella jovencita y no supo en que momento se atrevió a proponerse ayudarla y al mismo tiempo tener a esa joven que bien podría serle de ayuda a futuro:
"¿Te gustaría ser mi ayudante de cámara Reizel?... ¿Te gustaría ser una de las doncellas a mi servicio?" Lita se dio cuenta de como Rei la miraba desconcertada, suponía que no podía creer que le hiciera propuesta tan buena. "Estoy hablando en serio Reizel… ¿Te gustaría ser una de mis doncellas?... Te pagaría muy bien, tendrías comida todos los días, mas que una empleada serias mi amiga y vivirías en la mansión del marques de Bristol… ¿Qué te parece?"
Rei tan sólo escuchar que Lita mencionaba la casa del marques de Bristol abrió los ojos como plato y se mostró sorprendida, lo cual no paso desapercibido para Lita.
"Creo que aquí hay algo mas que tengo que explicarte." Dijo Lita. "Mira, me presente ante ti como Lita Miller, ese era mi nombre hasta hace poco, pero he contraído nupcias con el marques de Bristol y bueno, mi nombre ahora es Lita Hansford, aunque no soy feliz con mi matrimonio." Lita tomó una bocanada de aire y continuó hablando. "¿Te gustaría entonces ser mi doncella de cámara?"
"Marquesa." Susurró Rei sorprendida. "¿Está hablando en serio?... Yo soy una…
"Hablo en serio." Dijo Lita. "Y no me llames marquesa, no soy feliz de ser quien ostente el titulo de consorte del marques. Llámame Lita… ¿Quieres ser mi doncella si o no?"
"Claro que quiero." Respondió Rei emocionada. "Por supuesto que quiero. Muchas gracias Lady… Lita."
"Entonces vallamos a alguna de las tiendas." Dijo Lita. "Escogerás dos vestidos y te llevare a casa para presentarte como mi doncella de cámara, asignarte una habitación, decirte cuales serán tus obligaciones y tus privilegios en esta nueva vida. Después podrás pasar a tu casa para que tomes lo que quieras y te lo traigas a la mansión… ¿Quieres?... No se si tengas algo que te retenga aquí en Londres porque no tengo la certeza de que en algún momento vallamos a Bristol o a alguna otra parte."
"¿Cree que a su marido, cree que al marques le agrade la idea?"
"No tengas miedo Rei." Respondió Lita. "No veo porque él tenga que tener prejuicios absurdos por que yo tenga como ayudante de cámara a una…" Lita se quedó en silencio, no quiso referirse a Rei como una de esas mujeres que se dedican a vender placer y caricias a los hombres, pues le había caído demasiado bien como para referirse a ella de esa manera. "Perdon Rei, pero si mi marido no tiene prejuicios para comprar los placeres que le dan las mujeres de algún burdel entonces no veo porque valla a tener pretexto que poner para que yo te contrate a mi servicio. Así que tu no te preocupes por nada y déjalo todo en mis manos."
Lita esbozó una sonrisa, aquella joven gitana le había agradado y le había inspirado deseo de ayudarla pero debía aceptar que el hecho de tenderle su mano era también en parte por el deseo egoísta de satisfacer una necesitad: molestar a su marido, molestarlo tanto hasta que maldijera haberla tomado por esposa.
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Dentro del despacho de la mansión Hansford se encontraba Andrew sentado frente a su escritorio, mientras que del otro lado, más bien precisamente frente a él, se encontraba Darien hablándole sobre los gastos que se habían hecho en el ultimo bimestre y las ganancias que se habían obtenido de los negocios de la plantación de algodón.
"Como puedes ver Andrew todo marcha perfectamente bien y el negocio va viento en popa." Comentó Darien. "Así que dos bimestres mas seguro triplicaremos el dinero invertido." Darien hizo una pausa y continuó hablando. "Y todo sin duda, gracias a la dote que te dio Joseph Miller."
Andrew se puso de pie y caminó hacia el amplio ventanal donde justo miró el carruaje llegar a la mansión y a John ayudar a bajar del carruaje a Lita, a Elizabeth y a una joven vestida con indumentarias típicas de las mujeres gitanas.
"Mi querida mujercita no pierde el tiempo de molestarme." Dijo Andrew soltando una carcajada dentro de su despacho, al verla como caminaba a la entrada de la mansión con altivez, con aquel porte elegante que causaba miradas por donde quiera que ella pasara.
"¿Qué sucede Andrew?" Preguntó Darien desconcertado. "¿Qué te causa tanta gracia?"
"En un momento lo veras amigo." Respondió Andrew caminando hacia la silla frente a su escritorio, sentándose de nuevo. "Mi mujer no pierde tiempo en hacerme rabiar. Creo que después la dote me ha costado demasiado cara." Continuó hablando Andrew. "Primero cuando estábamos comprometidos me desdeñó, después en la boda no perdió la oportunidad de querer hacerme quedar en ridículo, después trató de llevarse a Thor en su huida, ahora que ha estado enferma tampoco ha sido muy amable y ahora intenta molestarme de nuevo."
"Pues así como te ríes mas bien parece que encontraras divertido todo lo que tu mujer hace."
Andrew siguió carcajeándose hasta que de nuevo recuperó la compostura.
"En eso tienes razón. No te voy a negar que el día de la boda casi me da un ataque de risa en plena misa." Dijo Andrew. "Tuve que hacer un esfuerzo por al menos yo mantener la compostura, aunque no te voy a negar que durante la fiesta si me molestó su actitud, aunque si lo pienso con la cabeza fría en parte yo tengo la culpa, ella no me ama y me advirtió que no era su deseo casarse conmigo, yo sin embargo acepte por la dote que su padre ofrecía."
"¿Se ha sabido algo sobre su amante?" Preguntó Darien.
"Nada." Respondió Andrew. "En verdad te diré que me da un poco de pena. Honestamente pienso que si ese hombre tanto la amara ya estuviera aquí o la hubiera raptado. Digo, supongo que ese hombre debe saber con quien se iba a casar Lita y todo mundo sabe donde me encuentro viviendo."
La conversación de ambos amigos se vio interrumpida, pues entonces se escuchó que alguien tocaba a la puerta del despacho, una de las doncellas a la que Andrew hizo pasar para informarle que la marquesa estaba en la sala y quería conversar con él.
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Lita se encontraba en la sala, con Rei sentada a su lado, conversando sobre trivialidades hasta que entonces apareció Andrew acompañado de Darien.
"Buenas tardes señor Shields." Se dirigió Lita a Darien, poniéndose de pie cuando miró entrar a Andrew y a Darien. "Buenas tardes Lord Andrew Hansford." Se dirigió Lita a su marido. "Deseo presentarles a la señorita Reizel Kellaway, mi nueva ayudante de cámara."
"Un placer conocerla señorita Kellaway." Se acercó Andrew, quien galantemente tomó su mano y le besó el dorso como si estuviera ante una princesa o una duquesa.
"Él gusto es mio mi Lord."
"No seas timida." Dijo Andrew. "Si trabajaras para los Hansford mas vale que te vallas acostumbrando y dejes la timidez de lado." Andrew volteó hacia atrás, llamando a Darien. "Y como será mejor que conozcas a quienes trabajan a mi servicio entonces te presentare de una buena vez a mi amigo y administrador, el señor Darien Shields."
"Un placer conocer a tan bella dama." Dijo Darien tomándole la mano y besando su dorso. "Un placer conocerla señorita Kellaway."
"Él gusto es mio señor Shields."
Lita quiso sonreír al darse cuenta de como Rei se ruborizaba, por la expresión que miraba en su rostro sabia que le había atraído Darien, pero entonces de nuevo se encontró con los ojos de su marido.
"¿Qué me dices querido?... ¿No pones objeción alguna a que contrate a la señorita Kellaway?"
"No." Respondió Andrew. "Sera tu ayudante de cámara. Es básicamente contigo con quien trabajara así que yo ahí no me meto. Por cierto querida, yo y Darien nos vamos porque tenemos unos negocios que arreglar fuera, así que nos vemos a la hora de la cena."
Lita miró como Andrew salía en compañía de Darien, esperaba que le reclamara haber escogido a una ex meretriz y además gitana para trabajar al servicio de los Hansford, pero el ver su indiferencia le hizo sentirse molesta, rabiosa.
¿Acaso no había alguna manera de que fuera él quien algún día rabiara como ella rabiaba de coraje por su causa?
Estaba tan sumida en sus pensamientos, que entonces cuando escuchó la voz de Rei se sobresaltó:
"Lady Lita… creo que debería de dejar de retar a su marido."
"¿Retarlo?" Desconcertada Lita. "¿Por qué abría de retarlo?"
"Me doy cuenta Lady… Lita." Dijo Rei. "Me doy cuenta Lita de que tú lo único que buscas es provocar a tu marido, por eso me has traído aquí."
Lita se apenó ante las palabras de Rei.
¿Cómo negarle que el ofrecerle su ayuda había sido en parte por un deseo egoísta?
"La verdad en parte si te he traído aquí por eso." Confesó Lita y tomó las manos de la gitana. "Pero no fue sólo por molestarlo. Aunque no lo creas, también te traje porque me caíste bien y me conmoviste, me dieron ganas de ayudarte. Supongo que debe ser difícil que te hayan expulsado de un grupo a donde has pertenecido siempre, tener que ser señalada por la sociedad, que te cataloguen no sólo como bruja sino también como…
"Dilo Lita." Dijo Rei. "Como una meretriz barata."
"Eso es lo que quería decir."
Ambas jóvenes se quedaron en silencio un momento hasta que Rei se atrevió a hablar.
"Ya que me has pedido que te hable como si fuéramos iguales y por tu nombre de pila, creo que entonces puedo tomarme el atrevimiento de darte un consejo… ¿Verdad?"
"Por supuesto." Sonrió Lita.
"Mira, aunque me doy cuenta de que en parte me ofreciste tu ayuda buscando con ello hacer enojar a tu marido, sé que eres buena, veo en ti un aura que me agrada, sé que me ayudaste de buen corazón." Dijo Rei. "Si no me equivoco aunque eres rebelde y te gusta romper las reglas también eres una persona noble y amable, pero no lo estas siendo con tu marido."
Lita no solía hablar mucho de su vida privada, de sus sentimientos, pero Reizel tenia algo que le inspiraba confianza, así que la invitó a caminar por el jardín mientras a grandes rasgos le platicaba a Rei como fue que se había visto obligada a casarse con el marques.
"Como puedes ver Rei, no me case por amor, no amo a mi marido." Dijo Lita. "Por eso no soy amable con él."
"Entiendo que no amaras a tu marido." Dijo Rei. "Pero Lita, yo percibo en él a un hombre noble, de buen corazón, amable, simplemente con el trato que me ha dado ahora que me presentaste con él me doy cuenta. Cualquier otro señor que no ostente ni titulo me hubiera echado a patadas de su casa."
"¿Y por eso tengo que amarlo?... ¿Por qué es amable?"
"No es eso Lita." Dijo Rei. "Recuerda lo que te dije hace rato sobre el amor, tú tienes que aprender a abrir tu corazón, a dejar los miedos. No se si algún día amaras a Andrew, pero creo que no deberías de ser tan grosera con él, cualquier otro marido te abofetearía por tu comportamiento insolente. Sólo piensa un poco… ¿Él te ha lastimado?... ¿Te ha obligado a algo?... ¿Ha sido grosero contigo?... No me contestes, sólo medítalo tú sola, contigo misma."
"Gracias Rei, lo pensare." Dijo Lita. "Creo que seremos grandes amigas."
De regreso a la mansión, Lita seguía conversando con Rei, pero ahora explicándole sobre las obligaciones que tendría como ayudante de cámara, aunque claro sin dejar de meditar en silencio sobre lo que Rei le había dicho.
Durante el casi mes que había pasado desde que había contraído matrimonio no había habido algún momento en que ella ignorara a Andrew cuando le hablaba o en que se hubiera comportado grosera con él. Sí, tenia razón en que Andrew no se había resistido a casarse con ella aun cuando ella se lo había implorado, pero por otro lado tenia que reconocer que hasta el momento Andrew le había tenido paciencia por demás.
¿Qué marido hubiera soportado el escandalo que ella le hizo en la boda sin después darle una tunda?
¿Qué marido no la hubiera obligado a cumplirle como esposa?
¿Qué marido la dejaría salir libremente al pueblo cuando ella ya había tenido un intento de huida?
La respuesta era más que clara, otro en su lugar la hubiera golpeado por su insolencia, le hubiera obligado a cumplir con sus deberes de esposa hasta quedar encinta y la tendría encerrada y vigilada para que no huyera.
No pensaba siquiera poder llegar a tomarle un poco de aprecio a Andrew, verlo como a un amigo, pero al menos trataría de mantener la boca cerrada, de no buscar como hacerlo enojar, siempre y cuando claro él se mantuviera lejos de ella y no la molestara o se burlara de ella en su cara con aquella risa burlona que él parecía tener puesta siempre en la cara.
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Algunas horas después…
Andrew acababa de llegar de "Le petite mort" donde había estado dándole rienda suelta a su placer con Serena. Había salido de ahí hasta tarde, muy tarde, alrededor de las 4:00 de la madrugada y al llegar a casa y bajar del carruaje no pudo evitar voltear hacia la habitación donde a esas horas su esposa dormía. No podía evitarlo, mucho mas allá de la jugosa dote que había recibido para contraer nupcias con Lita, cuando supo que seria su esposa también le había incitado la idea de tenerla bajo su cuerpo, recorrerla con sus dos manos, hundirse en su sexo, aspirar el olor de su fragancia y gozar de los placeres que ella podría darle, pues contrario a molestarse o sentirse indignado por saber que no era virgen, la idea de saber que ya tenia experiencia le había motivado pues contrario a los demás hombres de la sociedad a él no le apetecía estar con una mujer virgen que no se moviera ni expresara su placer y si algo percibía en Lita era que ella podía ser una mujer muy pasional.
Bajo del carruaje, entró a la mansión y después subió las escaleras con la intención de llegar a su recamara y dormir pero entonces al cruzar el pasillo se encontró con su esposa que estaba vestida con una bata larga que cubría su cuerpo y sus cabellos castaños sueltos.
"Lita… buenas noches."
Lita se quedó mirándolo un momento, en otra ocasión no le hubiera respondido o le hubiera contestado con una ironía, pero le devolvió el saludo.
"Buenas noches mi Lord."
"¿A dónde vas?
"No lo se." Respondió ella. "Sólo tengo un poco de insomnio."
"¿Pensando en tu amante?" Le preguntó él.
Si Lita pensaba guardar la compostura y no ser grosera con él, sus provocaciones le hicieron olvidarlo.
"Eso es algo que no le importa mi Lord."
"Perdón Lita." Se disculpó Andrew. "Tengo una propuesta para ti." Le dijo.
"Creo que no me interesa ese tipo de propuestas mi Lord." Le respondió Lita ofendida de pensar que pudiera pedirle que le cumpliera como esposa a cambio de un beneficio.
"No te enojes." Se burló Andrew de ella. "Te dije que serás tú quien me pida que caliente tu cama, yo no te lo propondré querida, serás tu quien suplicara."
"¡Depravado!"
Andrew la jaló del brazo y la obligó a entrar al despacho, mientras ella asustada le pedía que la soltara.
"Tranquila, te dije que no te hare nada." Se sentó él frente a su escritorio.
"¿Qué es lo que quieres?"
"En dos semanas es la boda de mi prima Minna, la baronesa de Ashley, entonces me gustaría que fueras conmigo y que te comportaras a la altura de una marquesa de Bristol." Dijo Andrew. "Sobre tu comportamiento no te preocupes, si te cuesta trabajo contratare a alguien que te de unas clases intensivas de buenos modales."
"¿Qué estas sugiriendo?" Le gritó Lita. "¿Qué no se comportarme en sociedad?"
Andrew no pudo evitar soltar una carcajada, siempre terminaba así, riéndose a costillas de Lita.
"¿Pues que quieres que piense Lita?" Le preguntó él y de nuevo su voz fue interrumpida por un ataque de risa ante la cara de rabia que ella ponía. "Nunca he visto que te comportes como una dama desde que te conozco. Sí por algo te distingues es por hacer escándalos y estar en boca de la sociedad… ¿Sabias que en todo Londres ya te llaman La marquise Rebelle"
Lita no supo que contestar, él la dejaba sin palabras, le molestara o no tenía que reconocer que su comportamiento en sociedad había dejado mucho que pensar desde el día de su boda.
"No me da la gana de ir." Respondió Lita enojada.
Andrew se puso de pie, no pensaba discutirlo y la miró con seriedad.
"Iras porque yo lo digo y te comportaras como una marquesa de Bristol."
"No si no se me da la gana."
"Entonces te llevare por la fuerza."
"Y yo te hare pasar el peor ridículo de tu vida." Le respondió Lita.
Andrew se acercó peligrosamente a ella, recargándola contra la pared y pegando su cuerpo al de ella.
"¡Sueltame!" Le pidió ella, sintiendo un poco de miedo y… ¿Acaso le estaba gustando tenerlo cerca?
Andrew le metió la mano por debajo de la bata hasta tocar su muslo.
"Iras y te comportaras como una dama, si te rehúsas a ir yo mismo te hare que me cumplas como esposa." Le dijo Andrew.
"¡Y yo te odiare mas!"
Andrew esbozó una sonrisa, la rodeó con uno de sus brazos y con la otra mano la tomó de la nuca, robándole un beso posesivo y pasional, sintiendo al principio como ella se resistía y después como cedía hasta que la falta de aire los hizo separarse y aun a pesar de la semioscuridad pudo notar las mejillas de su esposa sonrosadas.
Lita levantó su puño en alto, estaba dispuesta a golpear su cara pero él le detuvo la mano.
"No lo niegues querida, te encantó." Le dijo él.
"¡Eso no es cierto!"
"Tú te lo pierdes." Le dijo él. "Pero en fin, como te decía vas a ir conmigo y si me ayudas te ira bien." Andrew se le quedó mirando detenidamente. "Si vas conmigo te prometo que yo mismo te acompañare a la India para que te encuentres con tu amante y te daré el divorcio para que te puedas casar con él… ¿De acuerdo?"
Lita estaba demasiado impresionada para poder responder algo, lo miró salir mientras ella seguía ahí, petrificada, como hipnotizada, sintiendo que él corazón le latia y las mejillas le ardían tan sólo de recordar los labios de él sobre los suyos, su saliva y él sabor de su aliento fresco y un poco acido a causa del embriagador vino que seguro había bebido.
¿Le había gustado que la besara?
No lo sabia, pero instintivamente se llevó los dedos a los labios.
"¡Odioso!" Susurró en voz baja.
"No me desees tanto, si lo pides te puedo besar otra vez." Escuchó la voz de Andrew que la hizo sobresaltarse y al voltear sintió rabia y vergüenza al verlo ahí de pie.
"¡Quítate!" Lo empujó a un lado y caminó hasta su habitación donde tan sólo llegar se encerró bajo llave. "¡Es un maldito odioso!"
Adelantos del próximo episodio…
Lita no pudo seguir hablando, pues de pronto sintió que aquella joven le metía una sonora bofetada.
"¿Sabes lo que cuesta este vestido idiota?"
"¡Tan poco que podría comprarte diez iguales a esos!" Le gritó Lita y le metió un puñetazo en una de las mejillas haciéndola caer al piso.
"¿Cómo te atreves mujer vulgar?... ¿No sabes quien soy yo?... Soy la mujer del marques de Bristol y te hare pagar cara tu insolencia." Serena pensaba a írsele a los golpes de nuevo, pero entonces llegaron John y Rei a interponerse y evitar que aquella mujer agrediera a Lita…
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Andrew la atrajo de nuevo hacia él y le robó un beso; un beso al que ella intentó resistirse pero al cual terminó cediendo, perdiéndose en las sensaciones que le provocaban, abriendo la boca para permitir que él la recorriera, que la saboreara, sintiendo en su cuerpo un extraño calor abrasador recorriéndola, una ardiente necesidad de que su marido fuera mas lejos.
"Por supuesto que no hay punto de comparación." Le dijo Andrew con un tono de burla en su voz. "¿Y sabes porque no lo hay mi lady?... Porque si yo fuera ese hombre te hubiera llevado a mi lado mucho antes de que te hubieran obligado a casarte con un hombre que no amas y pasaría hubiera pasado encima hasta del mismo rey con tal de tenerte a mi lado. Seria yo quien iría a buscarte en vez de esperar a que tu tuvieras que buscarme, por eso no hay punto de comparación.
N/A: ¿Qué tal chicas?... Pues bien, este es el tercer capitulo de "La marquise rebelle"… ¿Les gustó?... Espero que si y también espero sus review chicas, sean buenas.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
