La Marquise Rebelle.
Cap. 4. Rencuentros.
Lita iba arriba del carruaje en compañía de Rei, pues habían salido muy de mañana para ir a una prestigiosa tienda de ropa para damas donde compraría un vestido apropiado para acudir a la boda de la Baronesa de Ashley para la cual ya faltaba poco mas de una semana. Estaba esperanzada, pues sabia que ese podía ser su gran pase para reunirse con su Sapphire, pues Andrew le había prometido a cambio ayudarla a buscarlo, mas desde aquel día en que se lo había prometido y que también la había besado, no había día en que no hubiera pensado en aquel beso que su marido le había robado y mas de una vez se había asustado al fantasear que la besara de nuevo.
"¿Por qué estas tan seria Lita?" Preguntó Rei, quien ya no vestía mas con la indumentaria típica de una chica gitana, sino ahora con vestidos de señorita de la alta sociedad, mas precisamente con un lindo vestido en color lila.
"¿Perdon?"
"No te conozco mucho pero noto como que estas muy extraña."
"Perdón, es que pensaba."
"¿Se puede saber en que?"
"En el hombre del que te he hablado, aquel del que mis padres me separaron." Respondió ella rápidamente.
El carruaje se detuvo y entonces Lita y Rei bajaron con ayuda de John y se encaminaron juntas a las mas prestigiosas tiendas buscando el vestido perfecto para que Lita acudiera a aquella boda, mas nada había encontrado Lita que le convenciera lo suficiente, todo era hermoso, pero como que ese día no tenia ganas de andar de tienda en tienda y entonces, cuando salía de una de tantas tiendas lo miró a lo lejos. Era él, su amado Sapphire caminando entre la multitud de la gente.
¿Qué más podría significar eso?
Había averiguado que ella no se encontraba en Bristol, la mansión principal de Andrew, sino en Londres y se encontraba ahí por ella, para rescatarla y llevarla a su lado. No se detuvo a pensar mucho, si Sapphire estaba ahí, entonces ella estaba dispuesta a huir con él en ese preciso momento, ya no necesitaba acudir a bodas absurdas para que Andrew le diera a su ayuda, comenzó a correr tras él, ignorando a Rei que corría tras ella, pero de pronto, al querer dar vuelta en una callejuela tropezó con alguien y entonces miró a una hermosa joven rubia que caía al piso sentada. Se debatió entre seguir corriendo tras Sapphire o quedarse a pedir disculpas, pero entonces lo había perdido de vista y las palabras de aquella joven irritada y molesta la hicieron volver a la realidad:
"¿Se puede saber que estabas pensando estúpida?... ¡Has estropeado mi vestido!"
Lita le ofreció su mano para ayudarla a levantarse, pero la joven no la aceptó y se puso de pie por si sola.
"Discúlpeme señorita, yo puedo pagar…
Lita no pudo seguir hablando, pues de pronto sintió que aquella joven le metía una sonora bofetada.
"¿Sabes lo que cuesta este vestido idiota?"
"¡Tan poco que podría comprarte diez iguales a esos!" Le gritó Lita y le metió un puñetazo en una de las mejillas haciéndola caer al piso.
"¿Cómo te atreves mujer vulgar?... ¿No sabes quien soy yo?... Soy la mujer del marques de Bristol y te hare pagar cara tu insolencia." Serena se puso de pie y pensaba írsele a los golpes de nuevo, pero entonces llegaron John y Rei a interponerse y evitar que aquella mujer agrediera a Lita.
"¡Mucho cuidado con hacerle daño a la marquesa!" Le gritó Rei.
"¡Hasta que alguien me defiende!" Exclamó Serena sintiéndose orgullosa. "¿Sabe que esta zorra me ha…
"Señorita Serena, mas vale que no se atreva a insultar a Lady Lita Hansford, le recuerdo que ella es la esposa del marques y no querrá perder su amistad con él… ¿Verdad?" Le dijo John quien ya la conocía de tantos días de llevar a su patronal burdel.
"¿John?" Desconcertada Serena quien clavó sus ojos en Lita. "¿Marquesa?"
Lita se dio cuenta de que Serena no comprendía lo que estaba sucediendo, suponía que no todos la conocían de vista en Londres para ubicarla como la esposa del marques y aunque no amaba a Andrew y no le importaba que tuviera un amorío con cualquier mujer, aquella en especial se había ganado su antipatía y aprovecharía ser la marquesa para humillarla.
"¿Ahora seguirás ostentando ser la marquesa?" Se burló Lita. "¡Mira maldita mujerzuela, mas te vale no volverte a cruzar en mi camino o para la siguiente te sacare los ojos!... Ya te diste cuenta de que no ocupo a John o a alguien que me defienda… ¿Verdad?... Así que si quieres seguir manteniendo tu cara hermosa que tanto le agrada a mi marido mas te vale no volver a faltarme al respeto."
Lita pasó por un lado de John que se encontraba interponiéndose entre ambas y le metió una sonora bofetada a Serena.
"Ya escuchaste, mantente alejada." Le advirtió Lita y después volteó a ver a John. "¿Nos vamos John?"
"Por supuesto Lady Lita."
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Serena llegó al burdel echando chispas, con el vestido rojo estropeado y manchado de lodo en la parte trasera y con un gran moretón en una de las mejillas a causa del puñetazo que le había arremetido Lita. Sabia que si Trista la veía así se molestaría, pues con aquel moreton adornando su rostro no se veía muy bien lo cual no era bueno para "Le petit mort", pero mas que la rabia de Trista lo que le preocupaba eran las burlas de sus compañeras.
Queria huir, esconderse en su habitación antes de que alguien la viera, pero entonces en su camino se encontró con Victoria, una joven de cabellos rubios y ondulados que también trabajaba para el burdel.
"Mira nada mas, creo que esta noche alguien no podrá trabajar… ¿Verdad Serena?"
"¡Apartate de mi camino maldita Victoria!"
"¿Apartarme?" Se burló Victoria. "No puedo, también trabajo aquí."
Serena pasó de lado, pretendía ignorarla, pero de pronto escuchó un comentario de Victoria que la hizo perder los estribos:
"Y decias que la marquesa era tan fea que por eso el marques buscaba tus favores."
"¡Callate estúpida!" La tiró Serena de los cabellos.
Victoria la empujó y la hizo caer al piso, se posó sobre ella y le metió una sonora bofetada a la cual Serena respondió con otra y así, pronto ambas jóvenes estaban rodando en el piso, tirando jalones de cabello y golpeando mientras alrededor sus compañeras estaban haciendo apuestas y gritando el nombre de "Victoria" en señal de apoyo.
"¡Que demonios pasa aquí!" Escucharon de pronto la voz de Trista, la dueña del burdel que las hizo callarse. "¡Serena, Victoria, sepárense!"
Ambas jóvenes se separaron, las dos estaban con los vestidos rotos, con el cabello alborotado, rasguñadas, pero quien peor se miraba era Serena pues además del moretón en su mejilla ahora tenía un rasguño en la otra.
"Definitivamente esta noche no sales a trabajar Serena." Dijo Trista. "¡Estas horrible!... Ya me dijeron como te portaste de agresiva con la marquesa el día de hoy y…
"Pero Trista, fue…
"¡Sabes que odio que me interrumpan Serena!" La hizo callar Trista. "Mas te vale que no se te ocurra volver a agredir a la marquesa, no me importa quien comenzó y quien terminó, aléjate de ella y no intentes agredirla, porque el marques es muy buen cliente y no quisiera perderlo por tu culpa." Trista se les quedó mirando a Serena y a Victoria por un momento. "Y si las dos se quieren matar a golpes mátense, pero no aquí en mi burdel, pero eso si les recuerdo, si quedan muy feas se me van de aquí."
Serena no dijo nada, se sentía demasiado humillada y caminó en silencio a su habitación, escuchando tras ella la burla de sus compañeras entre las que no era nada querida.
"¡Maldita marquesa estúpida, me las pagara!" Susurró mientras dos lágrimas de rabia salían de sus ojos azules. "Esto lo va a saber Andrew y entonces la pondrá en su lugar."
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La noche había caído en Pluckley, una preciosa noche de luna llena en la cual Lita se encontraba en el balcón de su habitación, mirando el amplio jardín de la mansión Hansford mientas una y otra vez miraba la gargantilla de esmeralda y zafiros que muchos meses atrás le hubiera regalado Sapphire como prueba de su amor.
"¿Dónde estarás amor mio?" Pensó Lita en silencio. "¿Estarás esperando el momento oportuno para sacarme de aquí?"
"¿Podemos hablar un momento Lita?"
"¡Andrew!" Exclamó ella asustada. "¿Qué haces en mi habitación?... ¿Quién te dio permiso de entrar sin llamar a la puerta?" Lita se molestó al ver como él reía. "¿Qué es gracioso?... ¿Por qué siempre se esta burlando de mi?"
"No me burlo de ti." Le dijo él. "Es sólo que me llamaste Andrew… ¿No te diste cuenta?...Por primera vez no me llamaste mi Lord."
"¡Pues no me di cuenta, así que ahora vallase de mis aposentos!" Dijo Lita apuntando hacia la puerta, pero Andrew no se fue, sólo se quedó de pie ahí y ella sintió como las mejillas se le calentaban al sentir la mirada de él sobre ella." ¿Qué quiere?"
"Sólo te quería preguntar si no te lastimó Serena."
"Serena." Sonrió Lita. "Así que así se llama tu amante."
"Bueno, en algún lugar tengo que conseguir lo que tu no me das." Le respondió él." ¿Qué esperabas?... Yo tengo necesidades." Le dijo y después se acercó a ella, rodeándola entre sus brazos. "Pero si tu quisieras…
"¡Suélteme!" Se apartó Lita. "Mucho cuidado con volverme a tocar."
"No te enojes Lita, tranquila." Él hizo una pausa y se le quedó mirando. "Sólo quería pedirte disculpas por lo que te hizo Serena esta mañana. Créeme que yo mismo la pondré en su lugar."
"Es lo menos que esperaba de usted." Respondió Lita. "Que la ponga en su lugar porque donde vuelva a tocarme entonces yo misma le sacare los ojos mi Lord."
Andrew no dijo nada, cada palabra que ella decía hasta cierto punto la consideraba graciosa.
"Bajare a cenar." Dijo Andrew. "No se si te gustaría…
"Sabe que no me apetece comer con usted." Respondió Lita. "Si yo tengo hambre entonces bajare a la cocina y me preparare algo."
Lita miró a Andrew salir de su habitación y entonces corrió a la puerta para cerrarla bajo llave. No sabia que sucedía con ella, pero cada que tenia a Andrew frente suyo no podía evitar recordar aquel beso que le había robado y que se le acelerara el pulso.
¿Qué significaba eso que Andrew le hacia sentir?... ¿Era acaso que le gustaba?... ¿Qué se sentía atraída por él?
Para sus adentros tenia que reconocer que su marido le parecía un hombre bastante atractivo, algo de lo que se había dado cuenta desde que lo conoció pero que paso por alto al estar urdiendo como librarse de ser su esposa y algo que por supuesto había dicho no notar cuando Amy y Rei se lo habían comentado.
¿Podría llegar a amarlo?
Por supuesto que no. Andrew era un interesado, cínico y mujeriego contrario a Sapphire que además de atractivo era romántico, noble y desinteresado; mas si de algo estaba segura era de que quizá de no haber conocido a Sapphire quizá habría estado gustosa de ser la esposa del marques, pues durante su niñez y cuando recién entró en la etapa de la edad casadera siempre había rezado para que al menos el marido que le escogieran sus padres fuera rico y guapo. Más después de haber conocido a Sapphire había conocido también lo que era ese sentimiento llamado amor, ese sentimiento que va mucho más allá de lo físico, un sentimiento que no había sentido por otro hombre por muy atractivo que fuera.
"Deja de pensar en ese estúpido marques." Se reprendió así misma y entonces caminó hacia la mesita que se encontraba cerca del balcón de sus aposentos y después de sentarse, tomando un poco de papel, el tintero y la pluma que siempre estaba ahí comenzó a escribir una carta para Sapphire donde le decía lo mucho que lo extrañaba. Sabía que Sapphire estaba en Londres, que seguro pronto estarían juntos y no habría necesidad de darle una carta, mas ella tenia tantos deseos de verlo, de abrazarlo, besarlo y decirle tantas cosas que sentía que la única manera de poder controlar sus ansias por un momento era a través del papel.
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Serena se encontraba parada frente al espejo mientras con un cubo de hielo trataba de que aquel morete que le había hecho la marquesa desapareciera de su rostro. Desde su habitación podía escuchar el ruido de la música en el salón donde tanto ella como sus compañeras se solían reunir con los clientes, donde ella se solía reunir con Andrew antes de pasar a la habitación, pero esa noche no saldría a trabajar, no con el rostro estropeado.
Miró el reloj que tenia sobre el tocador, Andrew se estaba tardando, siempre solía llegar poco mas de una hora antes que la hora que en ese momento marcaba el reloj.
¿Acaso estaría enojado?
¿Acaso aquella estúpida mujer lo había puesto en su contra?
Tan sólo de recordarla sentía que ardía de rabia. Mucho había escuchado comentar sobre el comportamiento de la esposa de Andrew el día de la boda, había escuchado comentarios sobre que era una mujer hermosa, pero ella no lo había creído pues cada noche Andrew estaba ahí para saciar su deseo carnal; mas ese día había comprobado que la marquesa era una mujer de fina y delicada belleza y eso la irritaba de sobremanera.
Escuchó que de pronto alguien tocaba a la puerta, maldijo pensando que era Trista para regañarla pero al abrir, su mal humor desapareció al ver al pie de la puerta a Andrew.
"¡Andrew, pensé que no vendrías!" Exclamó ella y le echó los brazos al cuello. "¡No sabes el gusto que me da verte, tengo que hablar con…
"No vengo a acostarme contigo ahora Serena." Habló Andrew con seriedad, apartándola sin delicadezas de su lado, algo que nunca antes había hecho con ella.
"Andrew yo…
"Escúchame bien." La tomó del brazo. "Yo la paso muy bien contigo Serena, tenemos conversaciones muy agradables, me encantas en la cama pero no voy a permitir que agredas a mi mujer." Andrew se quedó en silencio, clavando sus grandes ojos azules en ella. "Así que escúchame bien Serena, mantente alejada de mi esposa o de lo contrario terminaremos nuestra amistad… ¿Entiendes?... Tú me agradadas, pero ella es mi esposa y no voy a permitir que nadie la agreda o la ofenda."
"Te lo prometo y perdóname."
"Perdón pídele a mi esposa cuando te la vuelvas a encontrar."
Serena miró que Andrew se dirigía a la salida y lo tomó del brazo.
"¿No te quedaras esta noche?"
"Esta noche no me apetece estar contigo." Andrew abrió la puerta para salir pero antes volteó a verla. "Y por favor no vuelvas a llamarla con ese sobrenombre de marquise rebelle."
"No fui yo quien le puso ese sobrenombre."
"Sólo no quiero escucharlo. Adiós."
Serena al verlo salir tomó un pequeño cenicero que estaba sobre una de las cómodas al lado de su cama y lo lanzó contra el piso queriendo con ello desquitar su rabia. Andrew nunca le había hablado de esa manera e incluso reía a carcajadas cuando ella le contaba de como se burlaba de las damas de sociedad… ¿Por qué entonces ahora defendía a su esposa a capa y espada?... ¿No se suponía que su esposa sólo era un adorno mas en casa?
Las lagrimas comenzaron a salir a borbotones de sus ojos y caer por sus mejillas. Ella había sido la amante de Andrew desde hacia varios años, era el mejor amante que había tenido y ella era de entre todas e incluso por sobre Trista la única que podía darse el lujo de llamarlo por su nombre de pila; muchas veces había soñado con ser la marquesa de Bristol, había sido paciente con la esperanza de ser quien ostentara ese titulo… ¿Y ahora otra le quitaba ese privilegio así como si nada?
Lo consideraba injusto, y ahí, en la soledad de su habitación se juró algún día vengarse de la Marquesa.
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Una semana después…
Poco más de una semana había pasado desde que Lita tuviera aquel encuentro con la amante de Andrew quien la había agredido. Después de eso no había vuelto a encontrarla, aunque por boca de Andrew se enteró del apodo que ya le estaban dando en Londres, "La marquise rebelle", pero no le importaba, pues lo único que tenia en mente era a Sapphire a quien no había vuelto a ver después de aquella ocasión muy a pesar de que todos los días salía con el pretexto de buscar los mejores accesorios para ponerse el día de la boda de la baronesa de Ashley que al fin había llegado.
¿Cómo debía sentirse?
No lo sabía. Lo único que tenia en claro era que después de esa noche seria libre. Andrew no tenía cara de ser un hombre que no cumpliera su palabra así que estaba segura de que podía contar con que se divorciarían de la manera mas discreta posible y que después ella seria libre para amar a Sapphire y estar a su lado. Mas no todo era color de rosa, pues en medio de todo se preguntaba porque Sapphire no había aparecido.
¿Tendría miedo de acercarse a la propiedad de Andrew para sacarla?
Podría ser, aunque estaba segura que mas que miedo era cautela. Seguro Sapphire estaría esperando el momento oportuno pero… ¿Por qué no aparecer en el pueblo como ella aparecía cada mañana?
No tenia la respuesta, temía que las cosas no salieran como ella pensaba pero… ¿Por qué algo tendría que salir mal?
Si ponía las cosas en una balanza tenia que reconocer que hasta cierto punto tenia suerte: el matrimonio no se había consumado, Andrew le había dado un trato digno, estaba dispuesto a darle el divorcio procurando que todo fuera lo mas discreto posible y hasta ayudarla a llegar a los brazos de su amado.
¿Debería quejarse?
¡Por supuesto que no!
Se miró una vez mas al espejo, admirando aquel vestido verde cuyo corset se ceñía a su cintura, de falda vaporosa y hombros descubiertos y su cabello semiagarrado con un par de mechones castaños cayendo por sobre su rostro.
"Te vez preciosa Lita." Escuchó la voz de Rei tras ella.
"Gracias."
Lita se dio media vuelta y tomó ambas manos de Rei.
"¿Sabes?... No se si en algún momento tengamos la oportunidad de volver a vernos, pero no me quiero ir sin darte las gracias por ser tan buena conmigo y por leerme las cartas. El que en estas semanas que tenemos me escucharas me ha ayudado a soportar el estar lejos de mi amado." Sonrió Lita. "Te lo digo porque no se si mas tarde o mañana tenga tiempo de verte a solas, pero te prometo que de igual manera hablare con Andrew para pedirle que te de trabajo y en caso de que su respuesta fuera negativa te daré algunas joyas para que puedas venderlas y subsistir por un tiempo."
"No agradezcas nada Lita." Sonrió Rei. "Gracias a ti por tratarme como a un ser humano."
Lita volteó a ver sus maletas, las cuales estaban sobre la cama, dentro de las cuales aun había equipaje que guardar.
"Por las maletas no se preocupe." Dijo Rei. "En caso de que fuera necesario yo se las termino de arreglar."
Lita iba a decir algo, pero entonces escuchó que alguien llamaba a la puerta y al abrirla se encontró con su marido que venia galantemente vestido.
"¿Puedes dejarme un momento a solas con la señora, Rei?"
"Como usted ordene mi Lord."
Una vez que Rei saliera, Andrew se acercó a la cama donde miró las maletas a medio empacar.
"Por lo que veo estas ansiosa por irte."
"¿No es obvio?" Le contestó Lita con una pregunta.
Andrew no dijo nada, dio la vuelta alrededor de ella y se colocó por detrás, acercando su rostro al cabello de Lita para aspirar el olor a rosas que emanaba de su cuerpo y de su cabello.
"Siempre hueles a rosas." Susurró él.
"¿Acaso eres un perro que todo olfatea?" Le preguntó Lita dándose media vuelta, logrando que el soltara una carcajada.
"¿Sabes?... Creo que cuando te vallas hasta extrañare tus desplantes." Andrew sacó de las bolsas de su gabardina una caja de terciopelo negro la cual abrió frente a los ojos de Lita, mostrándole una gargantilla de Diamantes la cual traía cinco piedras esmeralda en forma de gota: dos a cada lado de la gargantilla y una en el centro, además de un brazalete similar a juego y un par de pendientes de diamantes de esmeralda en forma de gota. "¿Te gusta?"
"Es precioso."
"Es un regalo para ti." Le dijo Andrew. "Quiero que uses estas joyas el dia de hoy."
"No me interesa recibir regalos tuyos." Le respondió ella.
Andrew dejó la caja de terciopelo sobre el tocador y entonces la tomó por la cintura y comenzó a besar su cuello mientras con una de sus manos acariciaba la piel del inicio de sus senos.
"¡Dejame!" Suplicó ella.
"Siempre tienes la opción de arrepentirte y no ir a la boda." Susurró él en su oído, lamiéndole después el lóbulo de la oreja, gozando al sentir como ella se estremecía entre sus brazos. "Sólo que sabes cual es el precio de no ir."
"Sabes que iré." Le dijo ella empujándolo. "¡Y no vuelvas a intentar forzarme!"
Andrew esbozó una sonrisa burlona que a ella la hizo tanto irritarse como avergonzarse.
"Pues tu cuerpo parecía disfrutarlo."
"¡Depravado, ni aunque fueras el ultimo hombre sobre la tierra querría estar contigo!" Le gritó Lita. "¡Jamás, no después de haber conocido al hombre que verdaderamente amo, porque quiero que sepas que tú a su lado no eres nada. No tienen punto de comparación!"
Andrew la atrajo de nuevo hacia él y le robó un beso; un beso al que ella intentó resistirse pero al cual terminó cediendo, perdiéndose en las sensaciones que le provocaban, abriendo la boca para permitir que él la recorriera, que la saboreara, sintiendo en su cuerpo un extraño calor abrasador recorriéndola, una ardiente necesidad de que su marido fuera mas lejos.
"Por supuesto que no hay punto de comparación." Le dijo Andrew con un tono de burla en su voz cuando sus labios se apartaran de los de ella. "¿Y sabes porque no lo hay mi lady?... Porque si yo fuera ese hombre te hubiera llevado a mi lado mucho antes de que te hubieran obligado a casarte con un hombre que no amas y hubiera pasado encima hasta del mismo rey con tal de tenerte a mi lado. Seria yo quien iría a buscarte en vez de esperar a que tu tuvieras que buscarme, por eso no hay punto de comparación.
Lita se quedó en silencio, sus mejillas se encendieron y no pudo evitar que la rabia que sentía se le notara. Muchas veces se había preguntado porque Sapphire no habría ido a rescatarla, porque ahora que estaba casada no iba a su lado y se había negado a creer que él no luchaba lo suficiente por ella, razón por la cual las palabras de Andrew la molestaron.
"No tienes nada que decir… ¿Verdad querida?" Le dijo Andrew. "Te doy cinco minutos para que bajes y por supuesto portando esas joyas. Si en cinco minutos no estas en la planta baja entonces subiré, te tumbare sobre la cama, te arrancare ese vestido y te hare mía."
Lita no supo que mas decir, lo miró salir y entonces se le secó la garganta al imaginarse lo que sucedería si no lo obedeciera, al imaginarse que él irrumpiera en la habitación, la tumbara sobre la cama y entonces la besara como la había besado, en que le arrancara la ropa y entonces acariciara su cuerpo desnudo, besando cada rincón de su piel, la sola idea de pensar en todo ello de pronto la hizo sonrojarse y rápidamente se dijo así misma que tenia que pensar sólo en que pronto estaría con Sapphire, así que rápidamente se dispuso a quitarse el brazalete que le había regalado Sapphire y ponerse las joyas que le regaló Andrew, bajando rápidamente a la sala donde él la esperaba y al verla llegar le ofreció su brazo.
"¿Nos vamos milady?"
"Si mi Lord."
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El carruaje donde Andrew y Lita eran transportados se detuvo a las afueras de la abadía de Westminster donde ya algunas personas de la nobleza y de las altas esferas de la sociedad londinense se encontraban congregadas esperando la llegada de la novia y con ello el inicio de la ceremonia.
"¿Sabes como te tienes que comportar verdad?" Le preguntó Andrew a Lita antes de bajar.
"Sí." Respondió ella. Miró que Andrew estaba a punto de bajar del carruaje, pero entonces lo detuvo. "Espera."
"¿Qué quieres Lita?" Preguntó él con algo de desgano. "Por favor, al menos este día cumple con tu papel de marquesa. Es todo lo que te pido."
"Sólo te quería dar las gracias." Dijo ella, dejando desconcertado a Andrew, pues en el mes que llevaban de casados nunca había escuchado que ella le dijera algo amable. "Sé que me he portado muy grosera contigo, pero te quiero agradecer que no me hayas forzado a… bueno, tu ya sabes y también que me vallas a dejar irme. No tengo como pagártelo."
Andrew tomó las manos de ella, besándolas suavemente.
"Tú padre me pago una fortuna por casarme contigo. Creo que después de todo tienes derecho a sentirte molesta por haber sido obligada a casarte conmigo, aunque no creo merecer el trato que a veces me das." Dijo él. "Sólo se feliz Lita. Espero que ese hombre sepa valorarte, eres una verdadera joya de mujer, no cualquiera defendería su amor como tu lo has hecho… ¿Nos bajamos?"
"Sí."
Andrew bajó del carruaje y entonces cuando Lita iba a bajar no la ayudó tomándola de la mano, sino que la tomó de la cintura y después la puso de pie.
"Listo." Dijo él ofreciéndole el brazo, a lo cual ella con extrañeza lo tomó, pues si algo sabia sobre el protocolo de los miembros de la nobleza era que en el caso de ella que era la esposa del marques le correspondía caminar dos pasos detrás de él y no a su lado. "Quiero que tomes mi brazo y que camines a mi lado."
"Pero el protocolo."
"milady pero si ya has roto el protocolo mas de una vez… ¿Qué mas da que no camines detrás de mi?"
Lita sonrió ante el comentario de Andrew y pronto llegaron hasta donde todos se encontraban reunidos. No entraron, sino que esperaron a que la prima de Andrew llegara y no paso mucho tiempo cuando miraron llegar el carruaje adornado de flores de donde bajó la prima de Andrew, una hermosa joven rubia de ojos azules quien vestía un precioso vestido de novia en color blanco, tomada del brazo de un joven y acompañada de una mujer madura muy parecida a ella. Andrew inmediatamente se acercó, llevando a Lita con él hasta llegar con sus familiares.
"¡Primo viniste!" Lo abrazó Minna en un fuerte abrazo caluroso.
"¿Cómo iba a perderme la boda de mi prima favorita?... No soy tú que ni siquiera fuiste a mi boda."
"Perdónanos Andrew." Se disculpó la mujer de edad madura que acompañaba a la novia. "No sabes en verdad cuanto lamento no haber estado ahí."
"No se preocupe tia." Dijo Andrew. "Lo importante es que ya están aquí y me da gusto que su salud haya mejorado." Andrew volteó a ver a Lita y entonces comenzó a hacer las presentaciones. "Por cierto, no les he presentado a mi esposa, ella es Lita Hansford, mi marquesa."
Tanto la hermosa novia como sus acompañantes rieron ante el comentario de Andrew y entonces Lita se dio cuenta de que al parecer su marido tenia una relación muy estrecha con su familia.
"Lita, ellos son mi familia, quienes me acogieron a la muerte de mis padres." Dijo Andrew. "Mi tía la señora Catherine viuda de March, mi primo el señor Jedite March y mi prima la baronesa de Ashley Mina viuda de Chisholm.
Tanto Catherine como Jedite y Minna manifestaron tener gusto por conocer a Lita, al igual que ella que se expresó con amabilidad.
"Un gusto conocerle baronesa." Dijo Lita al tomar la mano de Minna.
"El gusto es mio y no me llames baronesa, después de todo somos familia y si tuviéramos que guiarnos por los títulos el de marquesa esta muy por encima del titulo de baronesa." Dijo Minna. "¿Te gustaría mejor llamarme Minna, Lita?"
"De acuerdo Minna." Respondió Lita.
"Bueno hermanita, creo que ya es hora de que entres a la iglesia, tu novio debe estar desesperado." Le dijo Jedite
Andrew y Lita se alejaron de la novia para buscar el asiento que les correspondía dentro de la iglesia y esperar a que diera inicio la ceremonia. Al entrar, Andrew buscó el lugar que le correspondía tanto a él como a Lita, en una de las bancas de enfrente como correspondía a los familiares más cercanos a la novia.
Lita al ver al novio quien estaba de espaldas, un apuesto hombre vestido con traje militar en color azul marino, no pudo evitar recordar a Sapphire, pues además del traje militar el hombre tenia mas o menos la misma altura y porte de su amado, además del cabello obscuro. Mas entonces, cuando de pronto se escuchó la marcha nupcial anunciando la entrada de la novia, vio girarse al apuesto novio para comprobar que quien estaba frente a ella era nada mas y nada menos que… ¿Sapphire?
Por un momento cerró los ojos, ignorando el ruido de la música que tocaban al entrar la novia, quería pensar que eran imaginaciones suyas, que era tanto lo que extrañaba a Sapphire que ya estaba viéndolo en otros hombres pero entonces la voz de Andrew la hizo salir de aquello que ella quería creer era una pesadilla y abrir los ojos para comprobar la realidad:
"¿Sucede algo Lita?... ¿Te sientes mal?"
"Nada." Respondió Lita aferrándose al brazo de Andrew, algo que hizo inconscientemente, como si buscara que alguien la apoyara en aquellos momentos tan difíciles.
Andrew la notó tensa, supuso que estaba nerviosa al no saber donde estaba su amante, que quizá su expresión de tristeza se debiera a que su sueño habría sido casarse con aquel hombre que él desconocía y tomó su mano.
"Te prometo que después de la boda yo mismo te ayudare a que estés con tu amor… ¿De acuerdo?" Le dijo él con un tono de voz tranquilo. "Por favor quita esa cara, no tengas miedo, veras que todo sale bien."
Lita se limitó a asentir. En ese momento no tenia cabeza para pensar que es lo que haría en adelante, miraba a partir de ese momento como si su futuro fuera incierto y prefirió no abrir la boca para decir palabra alguna o creyó que entonces rompería a llorar. Sintió los ojos de Sapphire que se clavaban en los suyos, y lo supo, era él, mirándola ahora con nerviosismo seguramente ante la idea de que ella pudiera hacer algo para impedir la boda.
La novia llegó al altar, donde fue entregada a su futuro marido y la ceremonia transcurrió entre el sermón del abad al que Lita no prestaba atención y los rituales de rigor propio de una boda. Aquello para Lita era como una pesadilla, un mal sueño y las únicas palabras que quedaron grabadas en su mente y se clavaron como una daga filosa en su corazón fue cuando él dijo "Sí, acepto." Creyó que después de ese "Sí" que él daba nada podía ser peor, pero cuando miró a él acercarse a ella para darle un suave beso en los labios no pudo evitar que un par de lagrimas traicioneras salieran de sus ojos y comenzaran a caer por sus mejillas.
"¿Estas bien Lita?" Le preguntó Andrew al darse cuenta de que lloraba. Lita movió la cabeza negativamente, no era capaz de abrir la boca para decir "No" y entonces, sabiendo Andrew que tendrían que esperar a que los novios salieran para después salir ellos como invitados que era decidió tomar a Lita de la mano y salir discretamente por una puerta que estaba a los lados y llegar al carruaje donde inmediatamente subieron. "¿Qué te sucede Lita?... ¿Estas bien?... ¿Por qué lloras?...¿La boda te recordó…
Andrew se quedó en silencio al ver que Lita rompía a llorar. Ciertamente el día de la boda ya la había visto llorar, pero nunca la había visto llorar con tanta tristeza, tan desconsoladamente, sintió pena de verla así e impulsivamente se acercó a ella pasando un brazo por alrededor de su cintura y atrayéndola hacia él, dejando que ella llorara en su hombro.
"Tranquila Lita, no me gusta verte así." Le dijo él. "Si lo que quieres es separarte de mi sabes que yo no hare problema por eso. Te dejare que seas libre." Andrew sacó un pañuelo que guardaba en una de las bolsas de su gabardina y separó un poco a Lita de él para ver su rostro y limpiarle las lágrimas. "¿Quieres que nos vallamos a casa?... Mira, mi oferta de que te vallas sigue en pie, no romperé mi promesa, pero si esto te está haciendo sentir mal entonces podemos…
"Vamos a la fiesta mi Lord." Respondió Lita. "Ya estoy bien. Sólo fue un momento de… tristeza, nostalgia, no lo se."
"¿Estas segura?" Le preguntó él.
"Sí."
"Entonces eso haremos Lita. Iremos a la fiesta, pero si te sientes mal no dudes en decírmelo… ¿De acuerdo?"
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Lita y Andrew se encontraban dentro del salón de la casa que siempre había sido propiedad de los barones de Ashley y la cual ahora pertenecía a Minna por ser quien había comprado dicho que la corona inglesa había puesto en venta.
"¿Entonces fue tu prima quien compró el titulo?" Preguntó Lita después de que Andrew le contara que si bien Minna se había casado con un hombre rico, no era por él por quien había obtenido el titulo de baronesa.
"Así es." Respondió Andrew. "Mira para que me entiendas mejor te explicare un poco. Mi tía Catherine es hermana de mi difunta madre. Ambas eran hijas de un comerciante al cual le iba muy bien, mi madre contrajo nupcias con mi difunto padre y por eso obtuvo el titulo de marquesa. En el caso de Minna no fue ni por su familia ni por su marido que obtuvo el titulo de baronesa. Mi tía Catherine, al igual que mi abuela se casó con un comerciante y en el caso de Minna ella también se casó con un hombre muy rico que al morir la dejó como heredera de todos sus bienes. Fue entonces que a pocos meses de la muerte de su marido, la corona inglesa comenzó a querer vender las tierras y el titulo de baron de Ashleyy y asi Minna invirtió una parte de su fortuna en comprar el titulo y poder convertirse en Baronesa."
Lita esbozó una sonrisa forzada, algo que no paso desapercibido por Andrew.
"¿En verdad no quieres regresar a casa?"
"No." Respondió Lita.
Andrew se quedó mirándola por un par de segundos, deseaba abrazarla y consolarla por la tristeza que seguramente estaba sintiendo, pero él no era muy dado a expresar sentimentalismos y mucho menos delante de tantas personas entre las cuales se encontraban personajes ilustres de la nobleza.
"Andrew querido." Escuchó la voz de su prima tras de él y se dio media vuelta, al igual que Lita, para encontrarse con Minna y su esposo al cual no conocía. "Primita… ¿Es que al fin me presentaras a tu marido?"
"Por supuesto." Respondió Minna, quien después clavó sus ojos en su marido. "Sapphire querido, él es mi primo el marques de Bristol y Conde de Wessex Lord Andrew Hansford y su esposa Lady Lita Hansford marquesa de Bristol y condesa de Wessex." Minna entonces clavó sus orbes azules en Andrew y Lita. "Andrew, Lita, él es mi marido, teniente de la real armada británica, el señor Sapphire Black y ahora por supuesto Baron de Ashley."
"Un placer conocerlo Lord Andrew." Dijo Sapphire estrechando la mano de Andrew y después clavando sus ojos en los orbes esmeraldas de Lita. "Un gusto conocerla Lady Lita." Estrechó la mano de ella, hablándole como si no la conociera.
"Él gusto es mio." Respondió ella.
Los cuatro se quedaron en silencio por un momento, hasta que Andrew se atrevió a hablar.
"Me gustaría que simplemente me llamaras Andrew… ¿Qué te parece Sapphire?... Digo, después de todo vamos a ser familia, vendrías a ser como mi primo."
"Me parece perfecto."
Los cuatro estuvieron hablando sobre trivialidades como el contratiempo que Minna había tenido para llegar a la boda, sobre los nervios de Sapphire como novio primerizo, hasta que Lita, sintiendo que no podía soportar mas estar ahí y fingir que no pasaba nada decidió que tenia que alejarse y estar a solas antes de echarse a llorar.
"Si me disculpan un momento tengo que ir al tocador."
"¿Te sientes bien Lita?" Le preguntó Andrew.
"Sí, ahora vuelvo, no me tardo."
Lita se abrió paso entre los invitados y se dirigió a uno de los salones dentro de la propiedad, donde al llegar se sentó en el sofá que estaba dentro y comenzó a sollozar para darle rienda suelta al dolor. Sabia que no hubiera podido seguir reprimiendo su tristeza, su dolor, se había negado a la oferta de Andrew de regresar a casa tan sólo por enfrentar a Sapphire, pero el ver la indiferencia con que él se dirigía a ella, como si nunca se hubieran conocido la hizo sentirse arrepentida de siquiera haber acudido a la fiesta en honor de la boda de quien ahora era la señora Black.
Siguió llorando, no supo cuanto tiempo pasó, pero entonces escuchó que la puerta del salón se abría y al levantar su rostro se encontró con Sapphire que clavaba sus ojos azules sobre ella.
"Lita." Susurró él.
Lita se puso de pie, caminó hacia donde estaba él y le soltó una sonora bofetada en la mejilla.
"¿Por qué me engañaste?... ¿Por qué no me dijiste que no me amabas?" Le reclamó ella entre sollozos mientras con los puños apretados golpeaba su pecho. "¡Yo te amaba y tu solo jugaste conmigo, me usaste!"
"Lita, por favor, tienes que tranquilizarte." La estrechó Sapphire en un abrazo para inmovilizarla e impedir que siguiera golpeándolo.
"¿Cómo pides que me tranquilice?... ¿Cómo Sapphire?... ¡Yo quería huir contigo, yo quería una vida contigo y tu nunca llegaste…
"¡Me case con Minna para estar cerca de ti!" Exclamó él. "¿Acaso no puedes entender eso?... Tienes que escucharme, el dia en que teníamos planeado huir juntos no pude ir a tu encuentro porque caí gravemente enfermo.
Lita se le quedó mirando por unos momentos, una parte de ella, su corazón de mujer enamorada quizá creer en él, pero su razón le decía que eso era falso, que no tenia razón de ser.
"¿Y crees que voy a creerte esa estupidez Sapphire?"
"Tienes que creerme." Le dijo Sapphire. "Enferme de fiebre, no me podía mover y estuve muchos meses en cama, inconsciente, delirando y entonces cuando me recupere supe que tu familia se había marchado de Pluckley, inmediatamente fui a buscarte a Bristol, no tenia idea de que tú marido y tu estuvieran viviendo en Londres… estaba desesperado, no sabia como encontrarte y entonces se me presentó la oportunidad de casarme con Minna y cuando supe que era prima de tu marido mire en ella la oportunidad de poder estar cerca de ti. Sabes que tu marido es un hombre muy poderoso, que si te raptara conmigo siendo yo un simple teniente seguro nos daría búsqueda, a mi podría hasta matarme y a ti podría hacerte incluso lo mismo para limpiar su afrenta… ¿Y quien diría algo?... ¿Quién haría justicia?... ¡Nadie Lita, tu marido es un hombre muy poderoso que seguro tiene como comprar al parlamento!"
Lita se le quedó mirando un momento, unas lágrimas silenciosas comenzaron a salir de sus ojos. Su mente se debatía entre creer y no creer, pero al final su corazón de mujer enamorada le ganó a la razón y cuando sintió los labios de Sapphire estrechándose sobre los suyos ella no pudo mas que responderle con la misma entrega y pasión.
"Te amo." Susurró ella con voz entrecortada.
"Y yo a ti mi vida."
Ambos se volvieron a besar, como si se hubieran olvidado de todos y de todo, mas entonces la magia del momento se vio interrumpida cuando escucharon el ruido de la puerta que se abría y rápidamente se separaron…
Avances del siguiente episodio…
. "Andrew supo desde el principio que yo no lo amaba. Le dije que amaba a otro hombre, a un militar que estaba en la India pero no le dije tu nombre. En este tiempo intente reunirme contigo en la India pero tuve un accidente y… El caso es que Andrew se casó solo conmigo por la dote. Él está dispuesto a dejarme ir después de está noche." Dijo Lita. "Ni siquiera se ha consumado nuestro matrimonio y… ¡Sapphire, después de que termine esta fiesta yo seré libre y entonces podremos estar juntos!
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Lita esbozó una media sonrisa, se acercó a Andrew y se puso de puntillas para darle un beso suave en los labios; mas que un beso, un suave roce que apenas pudo sentir pero que hizo que las mejillas se le calentaran y que deliciosas sensaciones comenzaran a recorrer todo su cuerpo; pues aunque ciertamente no amaba a Andrew, no podía negar que las dos veces en que la había besado le había gustado y se había quedado con las ganas de sentir sus carnosos labios sobre los suyos una vez mas.
¿Pensaría Andrew que era una atrevida?
Quizá sí, pero él decía que no le importaba y aun así… ¿Qué mas daba?... La había aceptado por esposa aun cuando ella le había dicho no ser virgen.
N/A: Chicas, pues bien, aquí estoy una vez mas con un nuevo capitulo… ¿Les gusta?... Espero que si y gracias a cada una de ustedes por su apoyo: Lucely, Maga, Lita Wellington y a mi amiga corazón de diamante.
Saludos también a los lectores silenciosos (no sean tímidos, dejen un review, eso lo agradecemos mucho los escritores de fanfics)
Atte:
Made.
