La marquise rebelle.
Cap. 4. Amor y Deseo.
Lita y Sapphire se quedaron como petrificados, habían escuchado cuando se habría la puerta, sabían que alguien estaba detrás y el miedo no se hizo esperar mas los segundos pasaron y nadie entraba en la habitación.
"¿Quién está ahí?" Preguntó Sapphire dos pasos al frente. "¿Hay alguien ahí?"
Sapphire sabía que no había otra opción, que no quedaba mas que enfrentarse a quien estaba del otro lado de la puerta y en dos zancadas llegó y la terminó de abrir dándose cuenta de que no había nadie. Volteó a un lado del pasillo y al otro. Estaba solos, no había nadie cerca.
"¿Quién está ahí?" Preguntó Lita con nerviosismo.
"Nadie." Respondió él y de nuevo volvió a cerrar la puerta, pero ahora bajo llave. "No es preciso que nos vean. Voy a salir por la ventana y me las ingeniare para entrar al salón sin que nadie se de cuenta. Argumentare que salí a tomar un poco de aire. Tú te quedaras un buen rato y después saldrás. Le dices a tu marido que estabas en el tocador, en el balcón o donde tú quieras."
Lita lo miró con extrañeza, esperaba que ahora que estaban juntos él le propusiera que en ese momento buscaran la manera de huir para después ella explicarle que Andrew la dejaría ser libre y entonces él podría dejar a Minna, mas lo que escuchó de su boca no le agradó y frunció el ceño molesta.
"Escúchame bien Sapphire." Dijo ella. "Mi marido sabe que si no me quería casar con él es porque…
"¿Le dijiste que tú y yo tuvimos algo que ver?" Le preguntó con un tono de miedo en su voz.
"¡No!" Exclamó Lita. "Dejame hablar." Lita tomó una bocanada de aire y comenzó a hablar de nuevo. "Andrew supo desde el principio que yo no lo amaba. Le dije que amaba a otro hombre, a un militar que estaba en la India pero no le dije tu nombre. En este tiempo intente reunirme contigo en la India pero tuve un accidente y… El caso es que Andrew se casó sólo conmigo por la dote. Él está dispuesto a dejarme ir después de está noche." Dijo Lita. "Ni siquiera se ha consumado nuestro matrimonio y… ¡Sapphire, después de que termine esta fiesta yo seré libre y entonces podremos estar juntos!... No es necesario que sigas casado con la baronesa."
"No digas tonterías Lita, no podemos hacer eso."
"¿Por qué no?" Lo retó ella. "¿A que le tienes miedo?"
Sapphire se quedó pensativo y comenzó a caminar de un lado a otro nerviosamente, dándole argumentos de lo inconveniente que seria para ambos huir en ese momento.
"No será tan fácil. Es posible que tu marido ni siquiera piense en cumplir su palabra y sólo te haya mentido… En todo caso si estuviera pensando en cumplir su palabra… ¿Crees que pensaría lo mismo si sabe que ese hombre al que amas es el esposo de su querida prima?... ¡Por supuesto que no Lita!"
"¿Entonces que sugieres?" Preguntó Lita molesta. "¿Jugar a ser el barón de Ashley por tiempo indefinido?... ¿En verdad tanto miedo tienes de lo que pueda hacernos mi marido?... ¡Nunca pensé que fueras tan cobarde!"
"Lita yo…
"Conmigo es todo o es nada Sapphire." Dijo ella. "¿Tanto miedo tienes de mi marido?... Bien, entonces aprovechemos la distracción de todos que están en la fiesta y larguémonos hasta el fin del mundo en este preciso momento… ¿A dónde?... No me importa.
"Lita pero entiende que puede ser…
Lita le propinó una sonora bofetada.
"Conmigo pretextos no." Le dijo Lita. "¿No quieres dar el todo por mi?... ¡Pues entonces se muy feliz mi querido Baron de Ashley!"
Lita salió de la habitación y entonces discretamente volvió al salón y se acercó a Andrew que se encontraba conversando animadamente con su tía y con Minna.
"Ya estoy aquí Andrew."
"Hasta que vuelve mi marquesa." Dijo Andrew pasando un brazo por alrededor de la cintura de ella. "¿Te sientes mejor querida?"
Lita asintió y entonces Catherine y Minna se sonrojaron al ver las atenciones que Andrew tenia para con ella.
"Andrew querido, creo que no es propio que tengas esas demostraciones de afecto para con tu esposa." Susurró Catherine. "No se ve bien de parte del marques de Bristol."
Andrew se limitó a sonreír ante el comentario de su tía, a pesar de que su tía no tenia nada que ver con el marquesado, siempre había aconsejado a Andrew sobre el buen comportamiento de un marques en publico, algo que a Andrew poco le importaba.
"Créame que no me importa mucho mi querida tía." Dijo Andrew. "Sólo quiero que mi esposa este bien. De hecho quizá nos marchemos temprano, ha estado un poco indispuesta… ¿Verdad querida?"
Minna esbozó una sonrisa y clavó sus ojos en los de Lita.
"Quiza sea que Lita está embarazada." Comentó Minna. "¿No será que pronto habrá un heredero al marquesado de Bristol?"
Lita se ruborizó, el comentario era absurdo, no podía estar creciendo en su vientre un hijo de Andrew pues no se había consumado el matrimonio.
"Quiza." Se adelantó a responder Andrew, algo que Lita no desmintió. "Ahora si me disculpan, nosotros las dejaremos solas." Dijo Andrew volteando a ver a su esposa. "Querida… ¿Me concederías el honor de esta pieza?" Le preguntó cuando uno de los vals de moda comenzó a ser tocado.
Lita no dijo nada, esbozó una sonrisa y por toda respuesta tomó la mano de su marido y se dirigió con él al área del salón donde los invitados se encontraban danzando, donde ellos estuvieron bailando poco menos de una hora.
"¿Te gustaría irte a casa?" Le preguntó Andrew, dándose cuenta de que al parecer ella no estaba comoda. "Creo que quizá seria bueno que descanses. Se te ve muy decaída."
Lita volteó a verlo a los ojos y asintió pues no soportaba mas seguir en esa fiesta donde tenia que ver a su amado Sapphire como marido de la novia. Sus planes de irse lejos ya no importaban, ya no tenían sentido, había perdido todas las ilusiones y por tanto no tenia que aguantar estar en esa fiesta para adquirir una libertad que ya sin Sapphire no le valdría de nada.
"Entonces nos iremos." Le dijo él. "Nos despediremos de mi prima y después nos iremos… ¿Te parece?"
Lita no quería tener que volver a pasar por tener a Sapphire de frente y soportar que él la tratara como a una desconocida, como si entre ellos no hubieran tenido nunca nada que ver y entonces miró a Andrew con ojos suplicantes:
"¿Tenemos que esperar hasta que el vals termine para despedirnos de tu prima y su marido?"
Andrew esbozó una sonrisa, la tomó de la mano y discretamente buscaron una salida, encontrándose con su primo quien estaba afuera conversando con una jovencita.
"Jedite… ¿Te puedo molestar un momento?"
"Tú diras Andrew."
"Mi esposa está un poco indispuesta." Dijo Andrew. "Queríamos esperar a que el vals termine pero ella se siente mal… ¿Podrías despedirnos de mi tía y de Minna?"
"Por supuesto." Sonrió Jedite. "Si tu esposa se siente mal será mejor que la lleves a casa. No es bueno que este en un lugar donde no se sienta cómoda."
"Muchas gracias primo.
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Durante el trayecto de la mansión de la baronesa a la mansión Hansford, Lita había estado sumida en un profundo silencio que Andrew respetó sin atreverse a interrumpir hasta que llegaron a la mansión y él la ayudó a bajar del carruaje. Estando ya dentro de la mansión, Lita le dio las buenas noches a Andrew y subió escaleras arriba, entrando en su habitación, donde al fin a solas tiró las maletas de la cama y se echó a llorar.
¿Qué haría ahora?
No lo sabía. Durante el tiempo que había estado sin saber de Sapphire había sobrevivido alimentándose de su recuerdo, esperanzada a que en algún momento estarían juntos porque él la amaba tanto como ella a él.
¿Se tendría que ir de la mansión Hansford?... ¿A dónde iría ahora?
Naturalmente ya no tenia caso viajar a la India a buscar a Sapphire ni a ningún lado. En cuanto a irse de la mansión de su marido, aun no lo sabia, no sabia si él querria que se fuera, si ya no la quería a su lado y en todo caso seguramente sus padres no la recibirían de buena gana en la casa paterna puesto que ella había sido educada como toda buena dama de sociedad para estar al lado del hombre que le tocara por marido hasta que la muerte los separara.
Su mente era un cumulo de preguntas que hacerse sobre a donde dirigir su vida, se sentía sola, como si estuviera en un callejón obscuro y sin salida. Sentia que si no hablaba de lo que le estaba sucediendo entonces explotaría y entonces decidió que iria a la habitación de Rei para ver si estaba despierta y hablar con ella, pero para su sorpresa, cuando abrió la puerta se encontró con Andrew que estaba de pie frente a ella.
"Mi Lord… ¿Qué hace aquí?"
"¿Estas bien?" Lita no dijo nada y se echó a llorar desconsoladamente. Él no sabia lo que le estaba sucediendo, ¿porque estaba triste?, ¿acaso no debería estar feliz porque se iría como ella lo deseaba?, sin duda no tenia la respuesta, pero al verla así, en ese estado de tristeza en un deseo por querer consolarla la estrechó entre sus brazos. "No llores así milady." Le susurró él. "¿Qué es lo que te aflige?... ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte?"
Lita no respondió, siguió llorando y él no la separó de su lado, queriendo de alguna manera aliviar su dolor.
"Ya pronto te iras Lita. Estarás al lado del hombre que amas y serás muy feliz."
"¿Podemos hablar un momento?" Levantó Lita su rostro, encontrándose con los ojos azules de su marido.
"Claro." Respondió Andrew. "¿Quieres que vallamos a mi despacho o me vas a permitir entrar a tu habitación?"
"Después de todo esta es tu casa… ¿No?... Tienes derecho a entrar libremente a cualquier habitación."
"Pero eso a ti no te importa, siempre me echas de tu lado." Le dijo él y se le quedó mirando por un par de segundos. "¿Sabes?... Prefiero ver a la Lita que me maltrata y es grosera. No me gusta ver tus ojos tristes."
Lita lo invitó a entrar dentro de la habitación y se sentó al borde de la cama, mientras que Andrew se quedó de pie frente a ella.
"Sientate." Le pidió ella.
"¿Quieres que me siente en tu cama?"
"Todo lo que vez aquí es tuyo… ¿No es así?"
"Pero mientras estés viviendo aquí esta habitación es tuya." Dijo Andrew tomando su mano en un impulso por apoyarla ante un dolor que él no sabia que lo causaba. "¿Qué es lo que me quieres decir Lita?"
Lita se quedó pensativa un par de segundos. No sabia que palabras usar para decirle que no tenia a donde ir, que ya no huiría con su novio pero sin tener que decirle porque. No sabia como pedirle que la dejara quedarse en la mansión después de todos los desplantes que le había hecho. Sabia que él le preguntaría porque razones había cambiado de opinión, y claro, mas al fin decidió que ya no había mucho que hacer, que no había porque luchar, que ya no había nada que arriesgar y decidió pedirle que le permitiera quedarse en la mansión, inventando claro, un argumento absurdo para que no descubriera sus razones:
"No estoy segura de querer irme." Dijo ella con seriedad. "¿Sabes?... Creo que si mi…" Lita iba a decir mi novio pero se detuvo. "Creo que si él de verdad me amara me hubiera llevado a su lado. Antes de que nos casáramos se presentó la oportunidad y el esgrimió muchas absurdeces para no llevarme a su lado, unos meses antes de nuestro boda, cuando yo regrese a Pluckley lo mire y quedamos en que esa misma noche huiríamos, pero él no llego por mi y mi padre me llevó de regreso a Londres.-Lita hizo una pausa y rompió en llanto. "Pero él no hizo nada para llevarme a su lado, no me busco, no vino por mi."
"Eso mismo te dije yo en la tarde antes de irnos a la boda." Dijo Andrew. "¿Es por eso que estas así?" Lita asintió y Andrew, como ya lo había hecho tantas veces durante ese día la estrechó entre sus brazos, acariciando su cabello. "Perdóname, no quise lastimarte."
Lita levantó su rostro y buscó la mirada de Andrew, que en la semioscuridad de la habitación parecía brillar.
"¿En verdad crees que si el me amara estuviera aquí por mi?"
"¿Quieres que te responda con honestidad?" Lita asintió y entonces él tomó una bocanada de aire para darle una respuesta honesta que seguro le dolería. "La verdad eso que te dije es lo que realmente pienso. Si ese hombre te amara hubiera buscado la manera de llevarte a su lado antes de la boda. Al menos eso hubiera echo yo si estuviera en su lugar, te hubiera llevado a mi lado donde nadie jamás nos encontraría a donde pudiera ser libre para amarte."
Lita se ruborizó ante las palabras de Andrew… ¡Como le hubiera gustado que fuera Sapphire quien le hablara de esa manera!
"No tienes por qué disculparte." Dijo Lita. "Aunque muchas veces me había pasado por la mente no lo quería aceptar. Tambien Amy me había dicho algo similar cuando vino de visita." Lita hizo una pausa y continuó hablando. "Papá seguro no me querrá de nuevo en casas… eso mancharía el apellido de los Miller y podría causar problemas en el compromiso de Molly." Lita se puso de pie, estaba nerviosa, sabia que no podía regresar a la casa de sus padres, pero no encontraba las palabras adecuadas para pedirle a Andrew que la dejara quedarse. "¿Podria quedarme aquí?... No tengo a donde mas ir.
Andrew se puso de pie y se acercó a ella, poniendo sus manos sobre los hombros de Lita.
"Puedes quedarte siempre que quieres Lita." Le respondió él. "Después de todo eres mi esposa."
"Y te prometo que si tu me permites quedarme aquí yo me esforzare por ser una buena esposa y me comportare a la altura de una marquesa" Dijo Lita deseando que no se le ocurriera en algun momento querer abandonarla o devolverla a la casa paterna. "Te prometo que ya no seré grosera contigo, perdóname por todos los desplantes que he hecho. Estoy dispuesta a cumplir con mi papel como marquesa y…" Lita se ruborizó ante lo que estaba pensando. "Hasta podría cumplirte como esposa."
Andrew se le quedó mirando un momento y después soltó una risa socarrona que a ella le hizo sentirse mas apenada y ruborizarse. Sabia que no era propio de una mujer decente sugerir eso, ni aunque fuera a su marido, pero lo dicho ya estaba dicho y no había como cambiarlo.
"No pienses mal de mi, yo no soy una…
"No tengo ningún tipo de prejuicios para con una mujer liberal." Dijo Andrew. "Pero no es necesario que me hagas favores de ese tipo para poder quedarte en mi casa. Ni siquiera te lo pediría."
Andrew seguía riéndose, y Lita al verlo reír de esa manera y con lo sensible que se encontraba a causa de Sapphire se sintió dolida. No es que quisiera cumplir con su deber de esposa, pero ya era bastante con saber que Sapphire la había cambiado por otra como para ahora encima tener que pasar por la humillación de ser rechazada por su esposa cuando ella prácticamente se le estaba ofreciendo.
"Perdon." Respondió ella con tristeza. "De verdad que soy una inútil que no sirve para nada y mi única gracia es haber tenido una buena dote. Para mi padre yo siempre fui la hija malquerida, seguro hubieran preferido que muriera yo y no mi hermano, el hombre que decía amarme tanto no dio el todo por nuestro amor y tú me tomaste por esposa sólo por la dote que implicaba casarte conmigo. Ni siquiera me deseas como deseas a las meretrices."
Andrew la tomó de la barbilla con una de sus manos y con la otra le removió unos mechones de cabello y le limpió las lágrimas.
"No digas eso Lita." Le susurró con voz aterciopelada. "Tus padres te aman, quizá suelen quejarse mucho de ti porque no eres como la mayoría de las mujeres, porque eres rebelde y luchas por lo que quieres… ¿Pero te digo una cosa?... Eso precisamente es tu encanto." Le dijo Andrew. "Eres una mujer única y si ese hombre no supo dar el todo por ti, entonces no se merece tus lagrimas. Eres también una mujer hermosa y deseable, la verdad es que me encantas… pero no te quiero obligar a hacer algo que no quieras."
Lita esbozó una media sonrisa, se acercó a Andrew y se puso de puntillas para darle un beso suave en los labios; mas que un beso, un suave roce que apenas pudo sentir pero que hizo que las mejillas se le calentaran y que deliciosas sensaciones comenzaran a recorrer todo su cuerpo; pues aunque ciertamente no amaba a Andrew, no podía negar que las dos veces en que la había besado le había gustado y se había quedado con las ganas de sentir sus carnosos labios sobre los suyos una vez mas.
¿Pensaría Andrew que era una atrevida?
Quizá sí, pero él decía que no le importaba y aun así… ¿Qué mas daba?... La había aceptado por esposa aun cuando ella le había dicho no ser virgen.
Andrew esbozó una sonrisa. Estaba consciente de que ella no lo amaba y por supuesto él tampoco la amaba, pero si había algo seguro era que su esposa le gustaba tanto por su hermosura física como por su carácter y si algo el sabia era que aunque ella tampoco lo amara al menos si se encendía con sus besos y eso lo había comprobado las dos veces que la había besado a la fuerza y había sentido como ella por momentos cedía a la pasión. No lo pensó mucho, tenerla ahí, dispuesta a entregársele, aspirar su aroma hizo que la sangre se le calentara y entonces estrechó sus labios contra los de ella, besándola al principio suavemente e intensificando el beso cuando sintió como ella correspondía con pasión a aquel beso y le echaba sus brazos femeninos alrededor del cuello.
Las manos de Andrew cayeron por sobre los hombros femeninos de su esposa, acariciando suavemente y después deslizándolas mas abajo, comenzando a aflojar el corset del vestido que le permitían descubrir su suave piel.
El beso se vio interrumpido por la falta de aire y de los labios de Lita emergió un gemido de placer al sentir las manos masculinas de su esposo acariciando la piel de su delicada espalda. Andrew esbozó una sonrisa de satisfacción al escuchar aquel sutil gemido que a ella le provocó un sonrojo.
A pesar de que su esposa decía ser una mujer liberal y sin escrúpulos, su experiencia de hombre conocedor le hacia saber que no era tan experimentada como presumía, pero eso contrastando con sus mejillas sonrojadas, el placer que trataba de reprimir y su hermosura provocó en Andrew una ansiedad por saborearla, una ansiedad y deseo que no había sentido por otra mujer y acercó su boca a uno de sus oidos, susurrándole palabras ardiente mientras lamia el lóbulo de su oreja y poco a poco la iba desnudando, dándose cuenta de que a su esposa al parecer no le gustaba usar mucha ropa bajo el vestido como correspondía a una mujer decente.
"Veo que no le gusta usar mucha ropa milady." Susurró Andrew mientras con sus manos le iba acariciando la piel ya desnuda.
"Y veo que usted a descubierto mi sucio secreto mi Lord" Respondió Lita con voz traviesa al comentario de su marido que había descubierto como a ella le gustaba usar poca ropa interior o nada.
Andrew la levantó en brazos, atrapando de nuevo sus labios en un beso, llevándola a la amplia cama donde la dejó acostada de espaldas, admirando la blanca piel que se cernía a su delicioso cuerpo, recorriendo con su mirada su largo cuello, sus senos redondos de pezones rosados, su cintura pequeña, las caderas ensanchadas, aquellas piernas largas y torneadas que en combinación con su mirada traviesa y a la vez inocente le hacían desear tomarla.
"Y me encantas sin ropa." Susurró el con voz lujuriosa mientras se acomodaba sobre su cuerpo, comenzando a besar la piel de su cuello. "Eres tan hermosa que es un desperdicio que tengas que usar ropa, si por mi fuera te tendría siempre desnuda."
"¡Andrew!" Susurró Lita con lujuria, enredando sus brazos alrededor de la ancha espalda masculina mientras se mordía los labios para evitar gritar al sentir aquel delicioso placer que le provocaba sentir su lengua ardiente lamiendo su cuello, sus dientes mordiendo su sensibilizada piel y sus manos masculinas recorriendo las curvas de su cuerpo.
La boca de Andrew abandonó su cuello, dejando un sendero de besos húmedos en su clavícula donde después mordía, estimulando con sus manos uno de sus los pezones haciendo que ella por toda respuesta le encajara las uñas en la espalda ante la necesidad de que le diera algo que su cuerpo pedia a gritos y que ella aun desconocia.
Andrew al sentir las uñas de ella encajándose en su espalda dejó escapar de su garganta un gruñido de placer, sabia que eso y el cuerpo sudoroso de su esposa retorciéndose bajo su cuerpo no era mas que la respuesta al placer que ella trataba de reprimir y entonces en su boca tomó uno de sus redondeados senos, mordiéndolo, lamiendo la areola y después el pezón palpitante que al contacto de su lengua comenzó a endurecerse mas.
Lita al sentir la lengua de él saboreando su pezón apretó su cabeza contra su seno. Nunca había pensado que los senos pudieran tener otra función pero le encantaba y quería que no se detuviera, quería algo mas y entonces sintió como él le mordia el pezón provocándole un dolor placentero que la hizo gemir una y otra vez, olvidándose de que una mujer decente no debía hacer ruidos en la alcoba.
Para Andrew los gemidos de ella eran como un estimulo que le hacían sentir que la sangre se le calentaba, que le provocaba, que le incitaba a devorar sus senos con ansiedad y a estrujar con sus manos las curvas de aquel cuerpo caliente por el deseo.
"¡Me encantas!" Le susurró sorprendido de que aun le quedara voz. "¡Eres tan deliciosa, tan perfecta!"
Lita, aunque inexperta, querida darle el mismo placer que recibía y dejándose llevar por la euforia del momento deslizó sus manos bajo la camisa masculina, jalando con tanta fuerza que algunos botones comenzaron a caer dejándole sentir la piel del duro torso de su marido.
"Así que eres una fierecilla." Susurró Andrew mirándola a los ojos, dándose cuenta de que había dejado de reprimirse y sacaba a la mujer pasional que llevaba dentro. "Es así como me encantas mi diosa." Dijo él en sus labios, besándola nuevamente en los labios mientras sus manos se deslizaban desde su cintura pequeña hasta las caderas y después a los muslos humedecidos.
Lita sintió de pronto uno de los dedos de él deslizándose sobre su altar de venus, aquel lugar prohibido e instintivamente movió sus caderas ante el deseo de que él apagara el ardor de su cuerpo, de que el satisficiera aquella ardiente necesidad que su cuerpo pedía.
Andrew abandonó los labios de su esposa, se hincó sobre la cama y con la experiencia que tenia de años en las artes amatorias se deshizo rápidamente de su ropa y de sus zapatos, llenándose de orgullo masculino al notar la mirada sorprendida de su esposa al posarse sobre su bien dotado miembro viril que palpitaba de deseo por ella.
"¡Oh dios!" Exclamó Lita sorprendida y sonrojada al ver la perfecta desnudez masculina de su marido, o mas bien precisamente al ver la tira de bello rubio que recorría bajó su ombligo y más abajo él dotado miembro masculino. Apenada desvió su mirada, mas entonces de nuevo sintió el calor del cuerpo de su marido que ahora estaba desnudo, su duro torso frotándose contra sus senos, sus vigorosos brazos que la aprisionaban, sus labios besando sus mejillas y lo que le provocaba mas placer, su gruesa y húmeda virilidad frotándose contra su sexo que le hacia pronunciar su nombre con lujuria.
"¡Andrew, si…quiero ser tu mujer!"
"¿A si?" Le preguntó él con un tono de voz cargado de lujuria, de deseo, de locura mientras seguía frotando su miembro viril contra el sexo de su esposa que prometía recibirlo. "Pues hace poco no decías lo mismo." Susurró el mordiéndole el lóbulo de la oreja mientras con una de sus manos le retorcía un pezón y con la otra le acariciaba sus suaves curvas, frotándose contra ella, abriendo con su miembro viril los labios vaginales de su esposa.
"¡Me encantas!" Susurró ella con voz lujuriosa, deslizando sus delicadas manos desde la ancha espaldas de su esposo hasta más abajo, apretándole los gluteos ante la ansiedad de querer sentirlo. "¡Te deseo!"
Andrew clavó sus orbes azules en los ojos oscurecidos por la pasión de su esposa, recorriendo con la mirada sus finas facciones, su frente perlada de sudor y sus labios rosados entreabiertos. Le llenaba de orgullo masculino que fuera ella quien pidiera por él, quien clamara por sus caricias, que fuera ella, quien desde hace tiempo era la dueña de sus fantasías quien le pidiera tomarla como su mujer y entonces con una envestida se clavó en él estrecho y húmedo sexo de su esposa, descubriendo una barrera que le indicaba que nunca nadie había estado ahí antes, algo que comprobó cuando al seguir empujando sintió que algo dentro se rasgaba y miró un gesto de dolor en el rostro de su esposa acompañado de un quejido.
Los ojos de Lita se humedecieron al sentir aquella intrusión en su intimidad y como respuesta ante el dolor clavó sus uñas en la espalda masculina. Dolía, pero era un dolor placentero en el que los primeros quejidos de dolor fueron sustituidos por gemidos de placer que comenzaron a salir de su garganta, gemidos que Andrew escuchó complacido, apretando los dientes al sentir como las paredes vaginales abrazaban su hombría.
"Me encantas." Susurraba Andrew en su oído, lamiéndole el lóbulo de la oreja y susurrándole otras palabras lujuriosas mientras se clavaba una y otra vez en el sexo de Lita, cada vez con más fuerza, haciendo presión en sus caderas mientras sus manos acariciaban las suaves curvas del cuerpo femenino y sentía como en respuesta ella temblaba bajo su cuerpo.
Lita quería darle el mismo placer que él le daba y comenzó a deslizar sus manos por los brazos vigorosos de su esposo, después por su ancha espalda, llenándose de placer al darse cuenta de que el disfrutaba de sus caricias. Sintió los labios de él que se apartaron de su oído, atrapando sus labios en un pasional beso que ahogó sus gemidos, abriendo la boca para recibirlo, aspirando su aliento y atreviéndose a morder los labios masculinos.
Andrew al sentir los dientes de su esposa encajados en su labio inferior protestó contra su boca, pero le encantaba, le encantaba ser él quien descubriera ese lado salvaje de su marquesa en la cama y por toda respuesta retorció uno de sus pezones sintiendo como ella abría su boca y dejaba escapar los gemidos que había estado ahogando.
"Sabia que lo disfrutarías." Susurró él, aferrándose a las caderas de su esposa, clavándose cada vez con mas fuerza mientras se perdía en las deliciosas sensaciones que le provocaba sentir las manos de ella recorriéndolo, sus orbes clavados en los suyo, su cuerpo sudoroso a causa del placer que le daba y la manera tan deliciosa en que levantaba sus caderas para recibirlo.
Lita gemia y gritaba con cada envestida en su sexo, no podía negar que lo estaba disfrutando, pero de pronto sintió una extraña necesidad en su cuerpo que sabia sólo Andrew podía saciar, como una extraña anticipación a un placer desconocido y de pronto sintió como su cuerpo comenzaba a temblar involuntariamente, provocándole sentir un delicioso y placentero calor abrasador que nacia en su vientre expandiéndose por cada rincón de su cuerpo, haciéndola gritar, provocando que ante tanto placer algunas lagrimas involuntarias escaparan de sus ojos. La imagen del rostro de Lita al alcanzar la cúspide del placer fue algo que Andrew supo quedaría grabado por siempre en su memoria como la imagen mas pura y fiel del erotismo, le llenaba de placer saber que sólo él era el dueño de ese recuerdo, de ese momento y poco después él sintió como su miembro palpitante se convulsionaba, derramando su semilla caliente dentro del cuerpo de su esposa mientras dejaba escapar de su garganta un profundo gruñido de placer.
Lita sintió como él se dejaba caer sobre su cuerpo, aprisionándola entre sus brazos y para sus adentros tenia que reconocer que cumplir con su papel de esposa lejos de parecerle una incomoda tortura como su madre y Amy le habían dicho, le había gustado, le había dejado satisfecha y con una sensación de éxtasis muy a pesar de que no amara a Andrew y le encantaba estar así, en el silencio de su habitación, sintiendo el peso de su cuerpo, teniéndolo aun dentro de ella, aspirando su olor varonil, su olor a humedad y placer. Andrew, por su parte, se negaba a salir de su delicioso cuerpo sudoroso, complacido al recordar que era ella quien le había pedido hacerla suya, disfrutando de la suavidad de su piel, del calor de su cuerpo y ese delicioso olor a rosas que siempre emanaba de ella.
No supieron cuanto tiempo pasaron así, abrazados el uno al otro, hasta que Lita, perdida en sus pensamientos de pronto sintió a Andrew moviéndose y miró como levantaba su rostro, permitiéndole ver en medio de la semioscuridad sus orbes azules y una sonrisa retorcida que a ella sintió que le robaba el aliento y le hacia sentir el corazón golpeteando contra su pecho, una deliciosa sensación que nunca antes había sentido, ni siquiera cuando Sapphire le sonreía.
"Eres tan hermosa." Le susurró él suavemente mientras con el dorso de una de sus manos le acariciaba una de las mejillas.
"Y me esforzare por ser también una buena esposa." Respondió ella acariciando su rostro y después enredando sus dedos en el cabello rubio.
"Y yo te prometo que te enamoraras de mi." Andrew se acercó sus labios y de nuevo comenzó a besarla, al principio suavemente, después tornándose posesivo y abriéndose paso en su boca para saborearla y llenarse de su sabor mientras sus manos comenzaban a explorar de nuevo su precioso cuerpo.
Lita se estremeció al sentir como él abandonaba sus labios para besar su cuello, utilizando también sus dientes para morderla mientras con el dorso de su mano le acariciaba la curva de uno de sus senos y después con lengua jugueteaba alrededor del pezón, estimulándola y enseguida lamiéndoselo, succionándolo y mordiendo mientras con la otra mano le daba placer en el otro pezón. Sintió como su cuerpo respondía a las caricias de su marido, el deseo desbordándose por su cuerpo y la deliciosa sensación de como la virilidad tibia de él crecía dentro de su sexo, llenándola poco a poco con su grosor.
Andrew de nuevo comenzó a moverse dentro de su sexo, clavándose una y otra vez mientras como una fiera salvaje estrujaba su cuerpo, aspiraba su aroma y devoraba sus labios, su cuello, sus senos, llenándose de placer al escucharla gemir y gritar, al sentirla retorcerse bajo su cuerpo mientras con sus frágiles brazos se aferraba a su espalda.
En algún momento el incontrolable placer que recorría sus cuerpos, los hizo gemir y gritar dentro de aquella habitación testigo de la pasión que sentían el uno por otro hasta quedar agotados y satisfechos.
Despues de algunos minutos ambos se encontraban relajados, ella tumbada de espaldas en la cama, con una media sonrisa de placer dibujada en su rostro, mientras él estaba acostado de costado al lado suyo, con uno de sus brazos aprisionándola por la cintura. Él dirigió su vista a una de las sabanas que cubría ahora sus cuerpos y sonrió con satisfacción en su ego de hombre al ver la mancha de sangre que había quedado como prueba de que él había sido el primero en la vida de su esposa.
"Valla y decía que usted ya había conocido a muchos hombres milady." Susurró él con un tono sarcástico en su voz, ganándose una mirada de fingido reproche por parte de Lita.
"No se me ocurrió algo mejor que decir." Respondió Lita. "Cualquier hombre en su sano juicio hubiera desistido de casarse con una mujer que ha perdido su virtud."
"Pero yo no soy cualquier hombre milady." La besó él en una de sus mejillas. "Que haya sido o no el primero me tiene sin cuidado. Y si te soy honesto no me apetecía mucho la idea de una mujer virgen e inexpresiva." Lita lo miró con extrañeza, pensando que quizá ella no lo satisficiera, mas entonces Andrew se acomodó de nuevo entre sus piernas y acercó sus labios a su oído. "Pero tu me encantas."
Los ojos de ambos se encontraron y entonces Lita se atrevió a hacer una pregunta que quizá podría sonar inapropiada, pero que no podía estarse tragando:
"¿Lo haremos todos los días?" Le preguntó, ganándose una mirada maliciosa de Andrew que la hizo ruborizarse. "Es decir, no pienses que soy una…
Las palabras de Lita murieron en la boca de Andrew que atrapó sus labios en un suave beso.
"¿Por qué mejor no dices que te encanta y que deseas que te haga el amor todos los días?"
"¡Andrew!" Susurró ella apenada, mas los besos de él pronto acabaron con su pena y de nuevo se encontraban enredados el otro al otro, disfrutando de la unión de sus cuerpos, gritando y gimiendo de placer sin pensar en nada más que no fueran ellos dos y la ansiedad con que sus cuerpos se necesitaban y se deseaban.
Avances del siguiente episodio…
Lita estaba perdida en aquella deliciosas sensaciones, acariciando con ansiedad los brazos de su esposo y la ancha espalda, levantando su pelvis para frotarse contra él ante la necesidad de su cuerpo que aun a pesar de adolorido clamaba por sentirlo hundirse dentro de ella, mas aquel momento de pasión se vio interrumpido cuando escuchó que la puerta se habría acompañado por los canturreos de Elizabeth por las mañanas:
"Lady Li…
Elizabeth se quedó sin palabras cuando al abrir la puerta miró a su señor sobre el cuerpo de su esposa, besándola con ansiedad y a ella correspondiéndole con ardientes caricias, momento que se interrumpió cuando ambos se percataron de que ella estaba dentro y clavaron sus ojos en ella:
"¡P… Perdón… Lord…
"¡Elizabeth, lárgate ahora mismo!" Le pidió Andrew entre jadeos, no solía hablarle de esa manera a sus sirvientes, pero en ese momento lo único que deseaba era que lo dejaran solo con su esposa…
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Lita miró como en el rostro de su marido se dibujaba una sonrisa retorcida, una sonrisa llena de malicia mientras sus ojos la recorrían con malicia, con deseo, con lujuria, como si con la mirada la estuviera desnudando. Dio unos pasos queriendo huir a un lugar donde no tuviera que sentir su mirada penetrante pero de pronto Andrew se acercó a ella y la levantó en brazos, diciéndole algo que la hizo apenarse:
"Si no puedes caminar bien entonces quédate en la cama con las piernas abiertas para mi."
"¡Andrew, no seas tan descarado!" Le dijo ella con una mezcla de molestia y vergüenza. "¿Qué acaso no te da vergüenza?"
Notas Finales: Hola chicas, pues como ven, aquí esta un capitulo mas de "La marquise Rebelle"… ¿Les gustó?... Yo espero que si y por cierto, muchas gracias a cada una de ustedes por su apoyo, sobre todo a Cinthya y Lucely que siempre me dejan su review y bueno, como ustedes saben y ya es mi costumbre, cada que un nuevo lector me deja review le mando un mensaje de agradecimiento, en este caso quiero dejarle un mensaje por este medio a ROSA DE GUADALUPE quien al parecer no tiene cuenta en FF pero se atrevió a dejarme un review.
Bien Rosa de Guadalupe (que nombre tan chistoso parece nombre de telenovela de televisa), comprendo que quizá no te guste la historia, comprendo que lo que uno hace no siempre le va a gustar a todos, pero si te aconsejaría que cuando vallas a dejar un review dando a conocer que algo no te agrada, que algo te parece malo des buenos fundamentos del porque te parece malo, bien, para comenzar me dices que no he aprendido, que te decepciono, pero me parece que mas carente es tu manera de expresarte que los errores e incoherencias que pueda yo tener en esta historia… ¿Qué es lo que debo de aprender?... ¿Por qué no te gusta?... Comprendo que quizá a muchos no les guste lo que escribo y así como yo reconozco que tengo mucho que aprender como escritora creo que tú tienes mucho mas que aprender como a la hora de dar una critica.
Saludos:
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
