La Marquise Rebelle.
Capitulo 6. Delicioso deber.
Andrew abrió los ojos dándose cuenta de que ya había amanecido, pues la luz de la luna se filtraba a través de la ventana. Sonrió con satisfacción al ver su ropa y la de su esposa en el piso, pero sobre todo al verla ahí, durmiendo con la cabeza apoyada en su pecho y sentir sus frágiles brazos abrazándolo y el roce de su delicioso cuerpo desnudo bajo las sabanas.
Antes de Lita nunca había estado con mujeres vírgenes, pues le apetecían las mujeres con experiencia ya fuera alguna hermosa meretriz de algún burdel o mujeres tanto solteras como esposas insatisfechas que estaban dispuestas a complacerlo en todos los sentidos. Mas sin embargo, Lita a pesar de virgen había superado sus expectativas, antojándosele como la mujer mas erótica y sensual que nunca antes hubiera tenido entre sus brazos, pues su hermosura física contrastante con su inocencia y esa pasión que desbordaba le parecía una mezcla exquisita, deliciosa.
La vio moverse, no le pasó desapercibida la sonrisa traviesa que se dibujaba en su rostro a pesar de estar dormida y al verla así su virilidad reaccionó sintiendo la ardiente necesidad de besarla de nuevo, de saborear su cuello, su boca, sus deliciosos senos, aspirar su aroma, perderse en sus esmeraldas y clavarse en el dulce botón de su placer; mas verla así, tan hermosa le hacia pensar en siquiera perturbarla, querer dejar que siguiera durmiendo, mas cambió de parecer al escuchar que en la profundidad de sus sueños susurraba su nombre con lujuria:
"A… Andrew."
¿Estaba soñando con él?
Eso sin duda era obvio pero…
¿Qué era lo que estaba soñando?
Andrew no creyó tan difícil descifrar que estaría soñando, pues al ver aquella sonrisa en su rostro supuso que el sueño era demasiado agradable, mas él podía hacer que la realidad fuera mas agradable que aquel sueño y con una de sus manos comenzó a acariciar la espalda de su esposa hasta llegar a su espina dorsal haciendo que sus ojos verdes se abrieran al nuevo dia susurrando su nombre con placer.
"Andrew."
"¿Asi que estabas soñando conmigo?" Le preguntó Andrew mientras apretaba sus glúteos.
"¡No!" Respondió ella ruborizándose al recordar que precisamente en su sueños había estado reviviendo lo que habían echo la noche anterior.
Andrew la obligó a girar sobre la cama, siendo ahora ella quien estaba acostada de espaldas, aprisionada por le peso de su cuerpo.
"Mentirosa." Le susurró él mientras clavaba sus orbes azules en los ojos color esmeralda de ella. "¿Por qué no aceptas que estabas teniendo un sueño muy delicioso conmigo?" Le preguntó en un susurro mientras con una de sus manos le sujetaba sus dos delicada manos por encima de la cabeza clavaba sus dientes en el fino cuello mientras con su otra mano le acariciaba su monte de venus sintiendo como se humedecía, preparándose de nuevo para recibirlo. "¿Vas a negarlo?" Le preguntó mientras con uno de sus dedos abria los pliegues vaginales y comenzaba a frotar el centro de su placer femenino, haciendo que de la boca de ella escaparan suaves gemidos de placer.
Lita de nuevo se sintió dominada por él. Luchaba con sus manos por soltarse de su agarre sin lograrlo… ¿Cómo era posible que él con una sola mano estuviera inmovilizándole a ella sus dos manos?... Quería también recorrer con ansiedad los brazos y el torso masculino, que se clavaba dentro de su sexo, que hiciera presión contra sus caderas adoloridas pero tampoco quería gritar como una cualquiera a esas horas de la mañana cuando seguramente el personal que laboraba en la mansión Hansford ya se estaba despertando.
"¿Vas a negarme que te encanta?" Escuchó la voz varonil de su marido retarla, queriéndola obligar a aceptar cuanto le gustaba lo que él le hacia en el lecho nupcial, ella estaba dispuesta a no decírselo, poniendo primero su papel de mujer decente por sobre el placer promiscuo pero al sentir sus dedos frotándose rápidamente contra su sexo no soportó mas y entre incontrolables gemidos y gritos de placer lo aceptó…
¡M… Me encanta, me encantas tú!
Andrew sonrió con satisfacción al verla doblegada, atrapó los labios de Lita en un beso fiero, pasional mientras le soltaba las manos para él con las suyas comenzar a acariciar los puntos mas sensibles del delicioso cuerpo femenino: sus grandes senos en los cuales estaban sus pezones rosados, su frágil y delicada espalda mientras con su miembro ya palpitante de deseo por ella frotaba su monte de venus sintiendo como se humedecía.
Lita estaba perdida en aquella deliciosas sensaciones, acariciando con ansiedad los brazos de su esposo y la ancha espalda, levantando su pelvis para frotarse contra él ante la necesidad de su cuerpo que aun a pesar de adolorido clamaba por sentirlo hundirse dentro de ella, mas aquel momento de pasión se vio interrumpido cuando escuchó que la puerta se habría acompañado por los canturreos de Elizabeth por las mañanas:
"Lady Li…
Las palabras de Elizabeth murieron en sus labios cuando al abrir la puerta miró a su señor sobre el cuerpo de su esposa, besándola con ansiedad y a ella correspondiéndole con ardientes caricias, momento que se interrumpió cuando ambos se percataron de que ella estaba dentro y clavaron sus ojos en ella:
"¡P… Perdon… Lord…
"¡Elizabeth, lárgate ahora mismo!" Le pidió Andrew entre jadeos, no solía hablarle de esa manera a sus sirvietes, pero en ese momento lo único que deseaba era que lo dejaran solo con su esposa.
Elizabeth agradeció que su señor estuviera cubierto con una sabana de la cintura baja hacia abajo, impidiéndole ver algo mas que el torso masculino o la desnudez de su señora y sin decir nada cerró la puerta.
"¡Que vergüenza!" Susurró Lita, sintiendo que las mejillas le ardían. "¿Qué pensaran ahora las doncellas de…
Sus palabras murieron en su boca, pues Andrew atrapó sus labios en un beso, recorriéndola con sus manos ardientes que le hicieron olvidar el momento bochornoso y de nuevo ceder ante la ardiente pasión que había descubierto podía sentir por él. Con cada caricia ella gemía, con cada vez que con sus dientes mordían su blanca piel, logrando que ella gritara presa del éxtasis cuando sintió su grueso y palpitante miembro viril golpear en su sexo, clavándose profundamente.
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En el pasillo del ala norte de la mansión Hansford, mientras Lita y Andrew estaban en la habitación dándole rienda suelta a la pasión, se encontraba Elizabeth quien avergonzada y con las mejillas sonrojadas le contaba a tres de las doncellas el momento bochornoso que había pasado al encontrar al marques en el lecho de la marquesa.
"¡Que bochorno tan grande Elizabeth!" Exclamó una de las doncellas. "¿Ahora con que cara veras a lady Lita?"
Las tres seguían comentando ese momento bochornoso, reprendiendo a Elizabeth por haber entrado sin tocar a la habitación de Lita cuando además el trabajo de doncella ayudante de cámara le correspondía a Reizel.
"¿Qué sucede aquí?" Se acercó Reizel al darse cuenta de que discutían. "¿No deberían estar trabajando?" Rei clavó sus ojos en Elizabeth, dándose cuenta de que algo había ocurrido. "¿Qué hiciste Elizabeth?"
"Hay Rei…yo…
"Tú que."
"Me pareció extraño que no fueras a la habitación de Lady Lita para ayudarla a vestirse y entonces decidí ir para averiguar si se lo ofrecía algo, pero la encontré con…" Elizabeth se quedó callada, buscando las palabras apropiadas para referirse a lo que había visto pero Rei soltó una sonora carcajada que dejó desconcertada tanto a Elizabeth como a las demás doncellas.
"Ya lo imagino. Encontraste a Lady Lita en brazos de Lord Andrew." Comentó Rei sin dejar de reírse. "Elizabeth, te recuerdo que aquí la ayudante de cámara de la Lady Lita soy yo, ese es mi trabajo y por algo no me presente esta mañana a su habitación. Mejor encárgate de los deberes que te corresponden que yo me encargo de los míos."
Elizabeth asintió y entonces para bochorno tanto de ella como de las otras dos doncellas, a excepción de Rei, del fondo del pasillo, más precisamente proveniente de la habitación de la marquesa se empezaron a escuchar gemidos que fueron tornándose mas ruidosos, convirtiéndose en gritos en los que la marquesa pronunciaba con lujuria el nombre de su marido.
"¡A… Andrew, me encantas!"
Pronto se comenzaron a escuchar también los roncos gemidos de él, salidos desde lo profundo de su garganta, acompañados de palabras lujuriosas que a cualquier mujer decente hubieran ofendido por ser propias para una meretriz, pero que lejos de eso a la marquesa parecían agradarle, pues siguió gritando y gimiendo con mas fuerza.
"¡Por dios la marquesa grita como una meretriz!" Comentó Elizabeth.
"¡Que bochorno!... ¡Que indecencia! "Dijo otra.
"No tiene nada de malo que una mujer exprese su placer." Comentó Rei. "¿Por qué creen que los burdeles están llenos de hombres?... Para ellos no hay nada peor que una mujer inexpresiva."
"¡Rei!" Exclamó Elizabeth espantada.
"Bien, ya estuvo bueno de chismorreos." Dijo Rei. "A trabajar que hay mucho que hacer todavía. Regresen a sus labores que yo me voy a las mías."
"Ni que fueras el ama de llaves." Comentó una de las doncellas.
"Pero si no trabajan le diré a la marquesa."
Cada una de las tres doncellas se dispersó por la mansión, dirigiéndose a cumplir con sus labores, aunque en el fondo, dentro de si el morbo les daba deseo de querer quedarse para seguir escuchando los gritos de placer de su señora.
Mucho sabían desde antes que su señor era muy dado a tener amoríos con meretrices de finos burdeles, con mujeres solteras, casadas y viudas de los altos círculos de la sociedad lo que les hacia suponer que debía ser muy bueno en lo que hacia, demasiado bueno, algo que ahora quedaba comprobado con los gritos de la marquesa y que aunado a su porte varonil y atractivo físico muy en el fondo de sus pensamientos las hacia fantasear, aunque jamás fueran a aceptarlo.
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Lita se encontraba acostada en la amplia cama de su habitación después de algunas horas de haber estado cumpliendo con su delicioso deber de esposa. Andrew tenia ya bastante que se había retirado, no sin antes besarla en los labios, pedirle que durmiera si estaba cansada y prometiéndole que regresaría a la hora de la comida pues tenia algunos asuntos pendientes que arreglar con Darien sobre el negocio de la plantación de algodón.
El recuerdo de lo que había hecho anterior con su marido aun estaba latente en la mente de Lita, haciendo que su dolor por el matrimonio de Sapphire quedara un poco opacado. Para sus adentros reconocía que había sido sumamente delicioso y que ansiaba que la noche llegara para de nuevo cumplir con su deber de esposa; mas por otro lado estaba apenada preguntándose si las doncellas habían escuchado sus gritos, preguntándose que pensaría Andrew de ella por haber estado gritando… ¿Pero porque él debía de pensar algo de ella?... Después de todo era el mismo quien le había provocado gritar, gemir y decirle que le encantaba, que lo deseaba, mas eso no quitar que estuviera un tanto arrepentida.
Sabia que en algún momento tenia que ponerse de pie, que tenia que vestirse y bajar pero…
¿Con que cara vería a Elizabeth?
Hubieran o no escuchado sus gritos el personal que laboraba en la mansión si algo era seguro era que Elizabeth a alguien le contaria lo que había visto. Una y otra vez se dijo en silencio que la noche anterior debía haber cerrado la puerta bajo llave, pero ya era demasiado tarde para lamentarse. Mas lo que mas le preocupaba era Andrew:
¿Con que cara lo miraría ahora?... ¿Cómo seria capaz de bajar al comedor a la hora de comida y verlo a los ojos cuando ella no se había comportado como una dama en la cama?
Sabia que en algún momento tenia que enfrentar a Elizabeth, a sus doncellas, a Andrew, pero no era capaz de siquiera pensarlo. Por otro lado, a pesar del gozo que había sentido entre sus brazos, por momentos no podía evitar recordar a Sapphire, las promesas de amor que muchos meses atrás le había echo y el dolor que había sentido cuando la misma noche anterior lo había visto casándose con otra.
Sin duda dentro de si tenia sentimientos encontrados, pero si algo era seguro era que se había acostado con Andrew por despecho, por querer empezar a cumplir con su papel de esposa para quedarse a su lado, aunque finalmente había terminado gustándole, había terminado convirtiéndose en una adicta a ese deber que tenia como esposa.
Decidió entonces que se levantaría, que se vestiría y después bajaría para pedirle a una de las doncellas que le preparara un baño caliente, mas entonces, cuando intentó moverse sintió como sus caderas y sus muslos dolían, pero sobre todo era en su sexo donde dolía, como si aun lo tuviera dentro. Se puso de pie y entonces escuchó que alguien tocaba a su puerta:
"¿Puedo pasar Lita?" Escuchó la voz de Reizel del otro lado de la puerta.
Lita titubeó un poco, estaba apenada, pero después de todo se dijo que Rei había sido una meretriz, no tenia porque espantarse y tomó pijama poniéndosela y después ordenándole que entrara.
"Buenos días Lita… ¿Cómo estas?"
Lita se ruborizó al ver a Rei frente a ella. Ni como ocultar lo que había sucedido, pues su ropa de la noche anterior estaba tirada en el piso, así como la gabardina de Andrew y en la cama la sabana manchada con su sangre.
"Supongo que bien." Sonrió Lita con timidez.
Rei esbozó una sonrisa y se acercó a las maletas de Lita, sacando la ropa para acomodarla en el guardarropa, pues si algo era seguro era que Lita ya no se iría de la mansión Hansford. Se quedó unos momentos en silencio, haciendo su labor, respetando el silenció de Lita que estaba sentada al borde de la cama, hasta que se atrevió a interrumpir sus pensamientos.
"Lita, creo que seria bueno que te preparara un baño… ¿Verdad?" Preguntó Rei. "No falta mucho tiempo para que Lord Andrew aparezca por aquí a la hora de comida y entonces supongo querrás estar linda para él."
Lita dejó escapar una risita nerviosa al escuchar el comentario de Rei, sabia que no tenia caso ocultar lo que seguro ya sabía y decidió abordar el tema:
"¿Te comentó algo Elizabeth?"
"Si usted se refiere a que la encontró con su marido, sí." Respondió Rei. "De hecho las doncellas estaban muy entretenidas en el pasillo escuchando tus gritos de placer Lita...
"¡Que pena!"
"Pero no te apenes Lita, que delicia que tu marido te haga gozar." Dijo Rei. "No todas las mujeres de sociedad que contraen matrimonio tienen la suerte de conocer lo que es el placer que puede dar un hombre que sabe como tratar a una mujer en la cama."
"¡Rei, no digas eso!"
"Es la verdad." Dijo Rei. "Además a los hombres les encanta una mujer expresiva… ¿Por qué crees que los burdeles están llenos de ellos?"
"¿Entonces crees que no debo sentir pena de verlo?" Preguntó Lita. "Es que no sé que sentir Rei, la verdad es que aunque no lo amo me gustó cumplir con mi deber." Siguió hablando Lita, mientras sentía como sus mejillas ardían de pena. "Pero tengo vergüenza verlo a la cara, no es correcto que una mujer grite o… ¿Cómo voy a verlo a los ojos Rei?"
"Tú no te preocupes Lita." Le dijo Rei tomándola de las manos. "Si algo es seguro es que precisamente eso le ha encantado de ti a tu marido, no por algo esta mañana lo vimos salir con una sonrisa de satisfacción que al parecer dicen las empleadas no le habían visto desde hace mucho. Te voy a mandar a preparar un baño con esencia de rosas y mientras te bañas yo ordenare la habitación y te preparare el vestido mas lindo para que lo deslumbres. Veras que tu marques no necesitara mas visitar esos burdeles teniéndote a ti."
Lita se tomó un baño y después decidió vestirse con un elegante vestido en color verde claro el cual era de falda vaporosa, ceñido a su fina cintura y dejando a la vista sus hombros y el inicio de sus senos redondeados, después se peinó sus cabellos ondulados dejándolos sueltos y cuando al fin estuvo lista abrió él pequeño alhajero donde guardaba sus joyas, mirando aquel brazalete de zafiros y esmeraldas que Sapphire le había regalado meses atrás, por un momento lo tomó en sus manos, pero pensó que ya no era momento de usarlo, no sabia que hacer con él, pero eso en otro momento lo decidiría, así que tomó su anillo de compromiso y lo puso en su dedo anular, como señal de que al fin aceptaba ser la marquesa de Bristol, la señora Hansford.
"¿Está bien Lita?" Escuchó que Rei le preguntaba, sacándola de su ensoñamiento. Por un momento pensó en contarle sobre Sapphire, confesarle que el esposo de la prima de Minna era nada mas y nada menos que él hombre que amaba, aquel con el que pretendía irse, pero decidió que ese seria su secreto, ya Rei sabia que ella amaba a otro hombre, Andrew también lo sabrían, pero decidió que nadie sabría que ese hombre era Sapphire; era lo mejor para que su matrimonio funcionara.
"Sí." Respondió Lita.
Ambas siguieron conversando sobre trivialidades, mientras acomodaban la ropa hasta que la charla se vio interrumpida cuando una de las doncellas tocaba a la puerta.
"Señora, la comida está por servirse. El marques ha llegado y la está esperando en el comedor."
"Muchas gracias Meg. En un momento bajo." Respondió Lita sintiéndose nerviosa, al saber que de nuevo volvería a verlo fuera de la alcoba, lo que significaba tener que enfrentarlo.
¿Qué le diría cuando lo viera?
¿Cómo se comportaría?
Sentía sus mejillas ruborizarse y sus manos sudar tan sólo de pensarlo, pero no había marcha atrás, tenia que salir y dar la cara. Se dispuso a dirigirse fuera de la habitación, pero al dar unos cuanto pasos se dio cuenta de que sus piernas todavía dolían, de que aun sentía la sensación de tenerlo dentro y de que le costaba trabajo mantenerlas cerradas.
"Lita, tienes que caminar bien." Le dijo Rei.
"Eso intento." Respondió Lita
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Andrew se encontraba sentado a la cabecera del lujoso comedor en el cual había un lugar para Lita al lado derecho de él. La mesa estaba ya servida con deliciosos platillos como ensaladas de distintos tipos de vegetales, rebanada de pan, pavo y ganso y una botella de vino, los cuales Andrew había mandado preparar pues quería lo mejor para su primera cena con su esposa.
Los minutos pasaron, se estaba desesperando al no verla aparecer, suponía que quizá el pudor o el estar avergonzada por no haberse comportado la noche anterior como una dama era la razón por la cual lo pudiera estar evitando, pero cuando apenas se había puesto de pie para ir a buscarla la miró entrar en el comedor y al verla ahí, vestida con aquel vestido que en vez de mostrar sus hombros y su fino cuello (como acostumbraba) los tapaba con un vestido de cuello alto esbozó una sonrisa, sintiéndose orgulloso al recordar las marcas que había dejado en su cuello y en sus senos.
"Buen dia mi Lord." La escuchó decir, notando nerviosismo en su voz además de sus mejillas sonrosadas y la manera en que ella desviaba su mirada para evitar verlo, distinto a las tantas veces en que lo había retado.
"¿Mi Lord?" Preguntó Andrew mientras en unas cuantas zancadas se acercaba a ella y la tomaba de la mano, dándose cuenta de que por primera vez portaba su anillo de compromiso y su argolla de matrimonio. "Precisamente anoche me llamabas Andrew y no mi Lord." Dijo él esbozando una sonrisa retorcida, haciendo que Lita se sonrojara aun más y comenzara a titubear.
"¡A… Andrew!" Exclamó ella. "No estamos solos, aquí está Charlotte… ¿Acaso no te has dado cuenta?" Le preguntó Lita molesta, recordándole que en el comedor estaba la doncella encargada de servirles la comida.
"¿Qué?" Preguntó Andrew haciéndose el inocente. "Yo no dije nada, sólo dije que prefería que me llamaras Andrew. Digo, después de todo ayer quedamos en que haríamos lo posible por llevarnos bien… ¿Acaso no recuerdas la noche anterior?"
"¡Andrew!" Exclamó ella, mirándolo entre furiosa y apenada.
"No se preocupe milady." Le dijo él. "Vamos a comer, he mandado preparar esta comida especialmente para ti y de postre tenemos tarta de cerezas. Alguna vez cuando fui a casa de tus padres había escuchado que era tu favorita."
"Gracias."
A Andrew no le pasó desapercibido que ella caminaba con dificultad, y eso le hacia sentirse orgulloso al recordar el placer que le había provocado, mas no dijo nada y al llegar a la mesa le abrió la silla galantemente para que se sentara.
La cena transcurrió aparentemente tranquila, Andrew hablándole sobre sus negocios de la plantación de algodón, sobre planes que tenia en mente de llevarla a pasar alguna temporada en Bristol durante el verano y quizá después ir a Wessex. Lita por su parte se mostró interesada en la platica, haciéndole preguntas sobre los negocios, sobre Ickworth House, sobre cualquier trivialidad, mas dentro de todo no podía evitar imaginarse a Andrew desnudo, preguntándose si él estaría pensando en las formas de su cuerpo lo cual le provocaba no ser capaz de sostenerle la mirada y comer poco, haciendo que ella se pusiera aun mas nerviosa cuando dejó de hablar sobre sus negocios y propiedades para querer tener una conversación mas intima con ella:
"¿Te sientes bien milady?"
"S… Sí." Respondió Lita queriendo mantener sus emociones bajo control.
"Pues yo no lo creo." Dijo Andrew buscando su mirada, queriendo clavar sus ojos en los orbes esmeralda de ella, pero era imposible, pues ella clavó sus ojos en el plato, negándose a darle la mirada. "¿Por qué evitas verme?" Le preguntó él esbozando una media sonrisa.
Lita no supo que decir, no podía seguir comiendo mas y se puso de pie, no sabiendo si huir de Andrew o quedarse ahí parada para evitar que él viera como caminaba.
"¿No vas a seguir comiendo?" Le preguntó él.
"No tengo hambre. Muchas gracias por todo."
Lita miró como en el rostro de su marido se dibujaba una sonrisa retorcida, una sonrisa llena de malicia mientras sus ojos la recorrían con malicia, con deseo, con lujuria, como si con la mirada la estuviera desnudando. Dio unos pasos queriendo huir a un lugar donde no tuviera que sentir su mirada penetrante pero de pronto Andrew se acercó a ella y la levantó en brazos, diciéndole algo que la hizo apenarse:
"Si no puedes caminar bien entonces quédate en la cama con las piernas abiertas para mi."
"¡Andrew, no seas tan descarado!" Le dijo ella con una mezcla de molestia y vergüenza. "¿Qué acaso no te da vergüenza?"
"¿Usted hablando de vergüenza milady?" Le preguntó. "Creí que esa palabra no la conocía."
Andrew subió las escaleras llevando a Lita en brazos y tan pronto llegar a habitación la dejó de pie frente al tocador, haciendo presión contra ella mientras le iba desabotonando el vestido y el corset al mismo tiempo que iba besando la suave y blanca piel de su cuello que iba quedando al descubierto.
Lita, quien tenia las manos apoyadas en el tocador, sintió un delicioso calor abrasador recorriendo su cuerpo, un rubor en sus mejillas a causa en parte de pena y del placer que la estaba recorriendo. Él mirar a través del espejo como Andrew la estaba devorando la blanca piel de su fino cuello lo cual le provocó morderse los labios para evitar esbozar un gemido de placer, mas entonces, a travez del espejo miró las pupilas azules de su marido oscurecidas que se clavaban en sus ojos:
"Ese vestido era horrible." Le susurró Andrew con lujuria, excitándose al ver frente al espejo los pezones rosados de su esposa que comenzó a estimular, llenándose de placer con el placer que ella reflejaba en sus ojos, en su lucha por reprimir expresar ese placer. "Y a mi me encanta verte desnuda." Siguió hablando mientras sus ojos la recorrían, mirando con orgullo las marcas que había dejado la noche anterior en su cuello y en sus senos. "¿Quién te hizo esto querida?" Le susurró mientras lamia y después succionaba una parte de su fino cuello donde estaba una marca.
"E… Esas marcas me las hizo el honorable marques de Bristol." Respondió Lita, sorprendida de que aun le quedara voz. "¿Lo conoce usted?" Le preguntó mientras le dedicaba una mirada traviesa."
"Así que el marques de Bristol." Susurró Andrew con voz entre cortada mientras le echaba el cabello hacia enfrente, deslizando su lengua ardiente por la espina dorsal de su amada, sintiendo como su suave piel comenzaba a humedecerse por él y para él. "¿Y usted permitió que el marques le hiciera eso milady?... ¿Por qué lo permitió?"
"¡Porque el señor marques me encanta!" Se atrevió Lita mientras un delicioso escalofrió la recorría al tener tal atrevimiento y al sentir la lengua húmeda de su marido acariciar su espina dorsal.
A Andrew pareció calentársele la sangre cuando la escuchó hablar de aquella manera, terminó de bajarle el vestido y las bragas, dejándola completamente desnuda y de nuevo se puso de pie, tomándola en brazos para tumbarla de espaldas en la cama donde rápidamente se posicionó entre sus piernas, clavando sus ojos en los preciosos ojos de ella.
"¿Qué me diste para tenerme así?" Le preguntó mientras recorría su desnudez.
"No lo se." Respondió Lita, quien dejándose llevar por el deseo comenzó a pellizcarse los pezones con sus dedos, sin apartar sus ojos de los orbes azules de su marido.
Andrew se desabotonó la camisa que fue a parar al piso, dejando a la vista de Lita el duro y bien formado torso desnudo que con la luz del día se podía apreciar mejor, y al verlo así, no pudo mas que quedarse boquiabierta, recorriendo su cuerpo que le parecía como si fuera el cuerpo de algún dios griego, siguiendo su vista mas abajo, hasta que en su vientre miró la mata de vello rubio perdiéndose bajo su pantalón. Ansiaba poder tocarlo, sentir su cuerpo duro y tibio frotándose contra el suyo, aquellos brazos vigorosos apretándola con fuerza y entonces dejó de tocarse los pezones para con sus manos tocar el cuerpo de su marido, pero antes de que sus manos pudieras siquiera rozar su piel, él le tomó ambas manos con las suyas, aprisionándoselas a cada lado de la cama mientras con su barbilla y sus labios comenzó a acariciarle la curva de sus senos, atrapando después el pezón en su boca para saborearlo y morderlo.
Lita comenzó a gemir, a gritar el nombre de Andrew al sentir como devoraba sus senos y después iba dejando un camino de húmedos besos en su vientre. Sintió en algún momento la lengua de él recorriendo su monte de venus, nunca le pasó por la mente imaginarse la lengua de Andrew paseándose en ese lugar de su cuerpo, pero le estaba gustando y de pronto, cuando se detuvo un dejo de decepción le hizo abrir los ojos, encontrándose con la frente de Andrew perlada de sudor y su mirada cargada de deseo.
"Te quiero saborear aquí." Escuchó que le decía con voz profunda mientras le clavaba un dedo en su sexo, arrancándole gemidos al frotarle el botón de su dulce placer.
Lita sintió que de nuevo el ardor recorría su cuerpo, mas antes de poder siquiera decir algo, antes de siquiera poder gemir, sintió la boca de Andrew besando su sexo, su aliento quemándole y después la lengua ardiente saboreando los pliegues de su intimidad, el botón de su placer, arrancándole gemidos y gritos, mientras ella con sus puños se aferraba a la colcha de la cama hasta que sintió alcanzar la cúspide del exquisito placer..
Andrew sintió el dulce sabor del orgasmo de su esposa en su boca, y con deleite lo saboreó, deslizando su lengua por sus muslos, notando como de nuevo la pasión en ella se encendía. Abandonó después sus muslos y de nuevo comenzó a besar su abdomen, sus senos, su cuello, su boca y cuando la sintió de nuevo entregada al placer se hundió con una profunda embestida, dejando escapar un gruñido al sentir como el sexo cálido y estrecho de Lita lo recibía.
Lita le enredó los brazos alrededor del cuello, metiendo sus manos por entre el cabello rubio. Sintió los labios de él atrapando los suyos en un beso fiero que ella correspondió y se entregó a las deliciosas sensaciones que le provocaba sentir sus manos grandes paseándose por su cuerpo, su duro torso frotándose contra sus senos y lo que mas le gustaba, aquella sensación que la hacia desbordarse de placer al sentir como él se clavaba una y otra vez en su sexo.
De un momento a otro él aceleró el ritmo, envistiéndola cada vez con mas fuerza; ella en respuesta se aferró a su espalda con sus brazos, rodeó su cuerpo con sus piernas, queriendo sentir su grosor en toda su plenitud y de pronto, entre gemidos y gritos de placer ambos alcanzaron la deliciosa sensación del placer-
Pasados algunos minutos sintieron como sus cuerpos se relajaban poco a poco, él seguía aun dentro ella, rodeándola entre sus brazos, susurrándole palabras al oído con las que le decía lo mucho que le gustaba, lo mucho que la deseaba:
"Me encantas completita, eres deliciosa."
"Y usted a mi señor marques." Le respondió ella.
Andrew con mucho pesar al fin salió de su cuerpo y ella sintió entonces algo liquido y caliente saliendo de sus entrepiernas.
¿Qué era aquello?
No lo sabia, pero estaba segura de que era algo de Andrew y se sentó en la cama mirando aquel líquido semitransparente, mas entonces una carcajada de Andrew la hizo salir de sus pensamientos:
"¿Por qué te quedas así querida?" Río Andrew quien se agachó para de las bolsas de su pantalón sacar un pañuelo. "¿No se supone que usted mi querida marquesa que ha estado con muchos hombres debería saber que es eso?"
"¿Te vas a burlar de eso toda la vida?" Le preguntó ella con un tono de reclamo en su voz.
Andrew regresó a la cama y con el pañuelo limpió los restos de semen en los muslos y en el sexo de Lita, lanzándolo después al piso y acostándose a un lado de ella, estrechándola entre sus brazos.
"No me estaba burlando de ti milady." Le dijo él mientras le acariciaba una de las mejillas. "Es que me encantas, eres tan inocente y a la vez tan apasionada, con ese rostro tan angelical pero a la vez con esa sonrisa maquiavélica, tan burlona y tan perfecta."
Lita le regaló una sonrisa y después recargó su cabeza en el pecho de él. Al estar así, entre sus brazos, escuchando las palabras que él le dedicaba, al recordar que antes no la había juzgado por pensar que no fuera virgen, al pensar en los momentos en que la había consolado o la manera en que la había cuidado cuando había caído del caballo, sin buscar obligarla a cumplir con su deber de esposa en algún momento, le hizo sentir una extraña sensación al estar entre sus brazos…
¿Cómo podía llamarle a aquello que sentía?
No lo sabias, pero lo único que le quedaba claro era lo que sentía: le gustaba estar entre sus brazos, aspirar su aroma masculino, escuchar su voz, que la besara, eso le gustaba mucho, que la besara, pero sobre todo que le hiciera el amor. Le gustaba además de eso, la seguridad que sentía entre sus brazos y escuchar cuando la llamaba "mi marquesa" o "milady".
"¿Qué te gusta?" Preguntó ella rompiendo el silencio en el que ambos se encontraban sumergidos.
Andrew le tomó la barbilla y se le quedó mirando a los ojos, no entendiendo a que se refería, que es lo que quería.
"¿A que te refieres?" Le respondió con una pregunta.
"Te quiero conocer mejor." Le dijo Lita sintiendo como sus mejillas se ruborizaban. "Me gustaría saber que le agrada a mi marido el marques de Bristol… ¿Qué te gusta comer?... ¿Hay algún postre que te guste?... ¿Algún platillo en especial?"
Andrew la tumbó sobre la cama y de nuevo se acomodó entre sus piernas.
"Mi postre favorito es…" Le dijo mientras con su mirada recorría su cuerpo. "Lo que mas me gusta es comerme a mi marquesa."
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Rei, quien se dirigía a la puerta principal de la mansión Hansford para ir a comprar algunas telas y encajes que Lita le había encargado, se encontró con Darien al abrir la puerta y al verlo ahí, tan galante, le regaló una sonrisa que el correspondió.
"Muy buenos días señor administrador… ¿Le puedo ayudar en algo?" Le dijo con voz amable.
Darien la recorrió con la mirada, antojándosele como la mujer más hermosa en que sus ojos se habían posado. Antes ya la había visto vestida con la indumentaria propia de las mujeres gitanas, que fue con la que lo hipnotizó y ahora, vestida como una señorita, le causaba la misma sensación de deseo por recorrerla, por saborearla.
"¿Me podría usted leer la mano linda señorita Reizel?" Le respondió él con otra pregunta.
Rei le tomó la mano y movió el rostro negativamente mientras esbozaba una sonrisa maliciosa.
"Me parece que hoy no está de suerte." Le dijo Rei. "Veo que tiene que regresar a su casa porque el marques no pretende atenderlo pronto."
"Entonces, usted y yo podríamos…
"Podríamos nada." Dijo Rei alejándose de él. "Yo aun tengo mucho trabajo que hacer."
"¿Te seguirás negando?"
"Sí." Respondió Rei. "Al menos o aquí. No querrás que se den cuenta… ¿Verdad?"
Avances del siguiente episodio…
"No me importa lo que diga la sociedad." Dijo Andrew con voz entrecortada una vez que sus labios se separaran por la falta de aire. "Tú eres mi marquesa, la marquesa que yo amo." Lita no supo que decir ante las palabras de Andrew, pero al escucharle decir un te amo, sintió una sensación de alegría y plenitud, un delicioso calor abrazador recorrer su cuerpo y su corazón golpeando violentamente contra su pecho, latiendo al mismo ritmo que el corazón de su marido y amante.
¿Acaso ella estaba también sintiendo amor?
No lo sabia, pero le encantaba aquello que Andrew le hacia sentir a su alma y a su cuerpo.
"Y si quiere niños." Dijo Andrew mientras besaba su cuello y sus manos recorrían su cuerpo. "Pues entonces no te preocupes, pronto quedaras embarazada, quiero que me des una niña tan preciosa como tú, con tu color de ojos."
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"Mira Lita, sé que Andrew es feliz contigo, que no tiene necesidad de buscar a las meretrices porque tú le encantas, porque eres una mujer ardiente, apasionada, pero si quieres tenerlo mas loco por ti entonces te diré algo que puedes hacer en la cama para volverlo loco."
"¿Algún hechizo?" Preguntó Lita.
"No es necesario ningún hechizo. Tú lo has conquistado con tu encanto." Dijo Rei. "Sólo te diré algunos de los secretos de las cortesanas. Te diré que hacerle a tu marido, para que lo derritas de placer… ¿Qué te atrevas a hacerlo?... No lo se, pero podríamos comenzar a ensayar una vez que lleguemos a Londres.
"¿Ensayar?" Preguntó Lita.
"Ensayar." Dijo Rei quien entonces tomó un plátano que estaba en la charola donde estaba el desayuno de Lita. "Y mi primera lección será con el plátano."
Notas Finales: Hola chicas, como siempre muchas gracias a cada una de ustedes por sus review, sobre todo a mis queridas Maga y Lucely que siempre están al pie del cañon apoyándome, a mi tocaya Sailor Gaby y por supuesto, sin desmeritar a los que leen en las sombras, pero claro jajaja, no podemos dejar de mencionar a "La Rosa de Guadalupe" (que nombre tan ñoño jajaja).
Mira Guadalupe, por supuesto que estoy enterada de ese programa… ¿Cómo no habría de estarlo si es inevitable que escuche los comerciales cuando al llegar del trabajo la televisión de mi casa está prendida?... Pero bueno, creo que despues de todo eso no te va ni te viene, en fin, a lo que realmente me causa motivo de gracia, tus review de erucdita en el tema de la buena critica, desglosemoslo por partes.
"Hola querida espero que actualizes pronto porque la verdad todavia me decepcionas digo "
Dices que no te gusta mi fanfic pero lo curioso es que estas ansiosa porque actualice pronto, no se porque tengo la ligera impresión de que mi fanfic te encanta o al menos te hace rabiar porque pongo a tu adorada Serena de mala y por eso lo lees (¿se fija chicas?... Aquí a la virgen María, a no, no, era a la Lupe, le gusta la mala vida… ¿Quién en su sano juicio lee algo que no le gusta?... A si, claro, los críticos literarios para dar su punto de vista, pero bueno, la diferencia es que ellos si critican con buenos argumentos… ¿o no?
" ¿Tienes que poner siempre a el mismo persona como el de Serena Tsukino como villana? ¿Acaso no hay otros personajes que lo puedan ser? ¿O realmente no tienes un ingenio para escribir?"
Haber… ¿No tengo ingenio porque siempre pongo a Serena de mala?... Entonces supongo que las demás escritoras del fandom que siempre la ponen de protagonista tampoco tienen ingenio porque siempre ponen de protagonista a Serena… ¿Sera ese un buen argumento de mi parte?
" pero piensa con mas claridad necesitas aprender mucho,no tomes esto como un insulto,yo no insulto yo solo escribo a mi parecer y de las criticas buenas o malas se aprende a ser algo mejor sin ofenderte espero que no me decepciones la proxima vez"
Y lo malo de este review es que ni siquiera me dices que es lo que no tengo que aprender… ¿Acaso será que tengo que aprender a no poner a Serena de mala o ponerla de protagonista?... No hago fanfics de ella porque la verdad estoy asqueada de ese personaje pero tampoco critico a quien escribe de ella ni pienso que las que ponen a las otras sailor de malas sean malas escritoras, pero yo a lo que vuelvo, me dices que tengo que aprender… ¿Pero que tengo que aprender?... ¿A redactar?... ¿A ser coherente en la trama?... Lo gracioso es que en ese fragmento se ve tu rabieta de fan obsesiva haciendo chile con la cola porque puse a su favorita de mala, ay pobrecita.
"y la verdad si no me gusta una historia no veo el motivo de que te ofendas"
En ningún momento me he ofendido virgencita, digo Lupe, al contrario, yo agradezco una critica cuando es constructiva, cuando me hacen hincapié en detalles de ortografía como lo ha hecho Leonor de Eboli o cuando me hacen alguna critica en cuanto a la trama, como lo ha hecho Wolfgang, ellos en su momento me han hecho ver cosas que debería de mejorar y no me he enojado con ellos pero tu critica la verdad que es muy pobre.
"lei otras historias de otros autores medias parecidas a las tuyas y me agradan pero no todo es tiene que ser bueno,estas acostumbrada a que uno le gusten tus hisotrias que no aceptas una opinion critica y no hay nada que tengo aprender."
Haber mis historias no me gustan pero otras parecidas a las mías te agradan… ¿No es como que contradictorio?... a… ¡Bingo!... Te gustan porque seguro la protagonista es Serena, mira nada mas que opinión tan subjetiva de la lupe y lo que dices al final… ¿Así que no tienes nada que aprender?... Hasta soberbia la Lupe, chiquita, en esta vida el ser humano siempre tiene algo que aprender, pero en fin Lupe, ya te di mucho de mi tiempo, espero aprendas a hacer una buena critica o mínimo copia una en google o en otra parte.
Bien, saludos a todas, también a la virgen del Tepeyac hahahah.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
