La Marquise Rebelle.

Cap.7. Amores que duelen.

Julio de 1858.

Aquel día caluroso de principios del mes de Julio se cumplían cuatro meses desde que Lita hubiera contraído nupcias con Andrew y por tanto se hubiera convertido en la marquesa de Bristol y condesa de Wessex. Cuatro meses en los que si bien al principio Lita sufrió pensando una y otra vez en su desdicha, en huir con Sapphire; los últimos poco mas de dos meses los había pasado en armonía en compañía de su marido, luego de que tras desilusionarse de Sapphire hubiera decidido asumir su papel de esposa, descubriendo que aunque su matrimonio hubiera sido concertado, podía encontrar felicidad que al principio se había rehusado a tener.

De cierto era que no amaba a su marido, o al menos no estaba segura de ello, pero tras decepcionarse de Sapphire y decidir asumir su papel de esposa e intentar ser feliz con ello, se había dado cuenta de que a diferencia de muchas mujeres ella era muy afortunada: se había casado con un hombre que no sólo poseía un titulo nobiliario y era atractivo, sino que además de todo había perdonado sus altanerías del pasado, que lejos de ser autoritario le dejaba opinar, tener voz, con él que podía conversar de casi cualquier cosa, que sabia satisfacerla en la cama sin espantarse cuando ella expresaba con gemidos su placer y mas que por sus palabras, sino por sus acciones al tratarla como a una dama le hacia sentir un extraño sentimiento que aun no sabia definir.

¿Seria amor lo que estaría comenzando a sentir por Andrew?

No lo sabia, aun no tenía la seguridad de que fuera amor lo que estuviera comenzando a sentir por Andrew, pero si era un sentimiento distinto del que había tenido por Sapphire. Lo que sentía por Andrew era distinto, era una sensación de sentirse completa cuando estaba a su lado, una sensación de ternura y pasión cuando la abrazaba, cuando la besaba o cuando cada noche estaba sobre su cuerpo haciéndola vibrar de placer, haciéndola sentir mujer.

¿Era eso amor?

No lo sabia con certeza, pero mientras tanto estaba comenzando a ser feliz y que mejor si esa felicidad era con su marido, un hombre que además de tratarla como a una dama, sabia complacerla y era extremadamente atractivo.

En cuanto a sus sentimientos por Sapphire, de cierto era que no lo había olvidado. Durante esos pocos mas de dos meses en que había decidido asumir su papel de esposa y de marquesa de Bristol no todo había sido felicidad y placer en los brazos de Andrew; pues Sapphire, como su primer amor que había sido, muchas noches había aparecido en sus sueños y venia a sus pensamientos, haciéndole sentir como si le arrancaran el alma, pero esos sentimientos de dolor poco a poco fueron siendo desplazados por la felicidad que comenzaba a sentir al lado de Andrew, por aquella sensación de plenitud y de deseo cada que estaba a su lado.

En definitiva no había olvidado a Sapphire y tal vez nunca lo olvidara, pero si algo era seguro era que su recuerdo aparecía ahora pocas veces en su mente y cuando aparecía poco a poco había comenzado a dejar de doler cada vez menos.

Durante esos dos meses, para su fortuna no había vuelto a ver a Sapphire, pues sabia que él se había ido de luna de miel con su esposa y en lo que se refería a ella y Andrew, una semana después de la boda de Minna y Sapphire, se habían ido a pasar tres semanas a Wessex y él tiempo restante a Bristol, lugares de donde ella era ahora Condesa y Marquesa respectivamente. Esos últimos dos meses, alejados de la sociedad londinense, habían sido para ellos como tener la luna de miel que no habían tenido, pasando el tiempo juntos, conviviendo como pareja, conociéndose, dándole rienda suelta a la pasión que sentían al estar juntos y buscando de todas las maneras posibles darse placer él uno al otro.

"¿De que es este pastel?" Le preguntó Andrew a Lita, después de que tras la doncella retirara los platos de la cena, ella se dispusiera a servirle una rebanada de aquel pastel.

"Es de pétalos de rosa." Le respondió ella, regalándole una sonrisa. "Lo he preparado especialmente para ti."

Andrew esbozó una sonrisa y tomó una de las manos de Lita besándole suavemente el dorso. Meses atrás había quedado la Lita grosera y altanera que lo retaba, que a sus comentarios con groserías respondía, para mostrarle que tras esa apariencia engreída y altanera había una dulce, tierna, delicada y sensual mujer que en el fondo de su corazón deseaba amar y ser amada con intensidad, una mujer con decisión firmeza, con voluntad propia, que poco a poco había ido ganándose un lugar en su corazón y haciendo que él dejara de buscar el placer en mujeres fuera de casa, prometiéndose para si mismo serle fiel y esforzarse para que ella llegara a amarlo como él creía la estaba comenzando a amar.

"Prueba." Dijo ella ofreciéndole una rebanada que había tomado con una cuchara, poniéndola sobre sus labios. "Prueba y dime si te gusta."

Andrew abrió la boca, aceptando aquel bocado de pastel de sabor exquisito. Nunca antes le había apetecido comer algo que fuera preparado con pétalos de rosa, pero por Lita era capaz de hacerlo y al final decidió que le había gustado tanto como los otros muchos postres o platillos que durante aquella estancia en Bristol le había preparado.

"Es delicioso." Respondió él. "Como todo lo que haces."

"Gracias." Respondió ella.

"Sabes que no es necesario que cocines si no lo deseas." Dijo Andrew. "Lo ultimo que deseo es enfadar a mi marquesa."

"Cocinar es algo que me encanta." Respondió Lita. "Siempre me ha gustado."

"Y lo haces de maravilla."

Ambos siguieron conversando de trivialidades, riendo sobre alguna tontería, mirándose con complicidad, como lo hacen dos amigos que también son amantes, como lo hacen dos personas que sin necesidad de muchas palabras saben lo que piensa y quiere el otro, perdidos en la mirada del otro, disfrutando de aquella velada, de su compañía, hasta que entonces Lita notó algo que le preocupaba a Andrew, algo que le ocultaba, que seguramente aun no quería decirle.

"¿Te sucede algo Andrew?" Le preguntó ella. "Te noto extraño, ¿Te ha dicho Darien algo que te desagradara en la carta que te envió?"

Andrew esbozó una sonrisa. Sin duda su esposa estaba aprendiendo a conocerlo, a descifrar cada una de sus emociones, cada uno de sus sentimientos y su manera de actuar. No pensaba ocultarle lo que ocurría, no tenia caso, así que se decidió a hablar con la verdad, después de todo, no podría seguir ocultándolo por mucho tiempo.

"Pues en efecto Darien me ha dado noticias que no son muy buenas." Le respondió Andrew. "Mi tía Catherine al parecer ha caído gravemente enferma y…" Andrew hizo una pausa y después decidió continuar hablando. "Bueno, tú sabes que ella ha sido como una madre para mi. Darien me comentó que él medico que la atiende no le da muchas esperanzas de vida, así que es preciso que regresemos a Londres. Lita, no hubiera querido arruinarte este viaje pero…

Las palabras de Andrew murieron cuando de pronto Lita se puso de pie y se paró detrás de él, enredándole los brazos alrededor del cuello y hablándole sobre su opinión al respecto:

"Lo comprendo." Respondió ella. "No te preocupes por nada. Yo estoy bien y en otra ocasión podemos volver a viajar. Si tu tía está enferma tal vez será mejor que regresemos a Londres" Dijo Lita, tratando de tranquilizar a su marido.

Andrew esbozó una sonrisa, se puso de pie y entonces estrechó a Lita en un abrazo. En un principio había temido decepcionarla con aquella noticia, que no quisiera volver, pero una vez mas confirmaba que pese a ver sido altanera y grosera con él al principio de su matrimonio, Lita era una mujer dulce, noble, comprensiva, de buenos sentimientos, aunque terca, dura y obstinada cuando se trataba de defender sus ideales.

"Gracias por comprenderme Lita." Respondió Andrew. "Si te parece bien, pasado mañana partiremos."

"Entonces que así se haga Andrew." Dijo Lita, aunque en el fondo, aunque no lo dijera, la idea de regresar a Londres no le agradaba en absoluto.

Desde que hace dos meses ella y Andrew habían partido de Londres, con el propósito de tener la luna de miel que no habían tenido y que ella fuera presentada en Bristol como Marquesa y en Wessex como condesa, había sido como cortar de tajo sus ilusiones para con Sapphire para decidirse a ser feliz con su marido, por lo cual la idea de regresar a Londres no era de su agrado, pues sabia que de alguna manera u otra, al regresar de nuevo se encontraría con él, temía que el verlo le reavivara aquellos sentimientos que ahora parecían estar quedando atrás con la presencia y las atenciones de Andrew.

Aunado al nerviosismo al saber que de nuevo se encontraría con Sapphire, también había muchas cosas mas que la preocupaban, como el echo de recordar que Andrew antaño había tenido por amante a una meretriz, a la que tenia que reconocer, temía que volviera a frecuentar.

¿Acaso eso eran celos?

Sí, estaba segura de que eran celos. Le hacia rabiar pensar en tener que compartir la atención de Andrew con otra. Que fueran celos porque lo amara, no lo sabia, pero eran celos y si aun no lo amaba, entonces estaba segura de que si Sapphire no se atravesaba de nuevo en su camino, entonces un día terminaría perdidamente enamorada de Andrew.

Por si fuera poco, también tenia que enfrentarse de nuevo a la sociedad londinense, a aquellos que si bien de frente la respetaban como señora, a sus espaldas la llamaban "marquise rebelle" debido al comportamiento que había tenido aquella vez en su boca.

¡Como se arrepentía de haberse comportado de esa manera!

¿Pero entonces ella como iba a saber que Sapphire la abandonaría?... ¿Cómo iba a saber que podría llegar a tener sentimientos que podrían ser confundidos con amor por su marido?

Sabia que no tenia caso arrepentirse, no tenia caso pensar en lo que debía o no debía haber echo y que tenia que enfrentarse a todos esos fantasmas que la esperaban y que después de dos meses la alcanzaban cuando se encontraba viviendo en armonía y felicidad al lado de su marido. Mas no le quedaba remedio, tenia que partir con Andrew y hacer frente a la socidad (que esperaba con suerte ya se hubiera olvidado de su escandalo), a la ex amante de Serena (a la que quería muy lejos de su marido) y a Sapphire (a quien sabia que tendría que ver por ser esposo de Minna).

Lita estaba tan sumida en sus pensamiento, pensando en lo que se venia con su regreso a Londres, que se sobresaltó cuando de pronto Andrew la levantó en brazos.

"¡Andrew!... ¿Qué haces?"

Andrew le regaló una sonrisa que a ella le provocó un cosquilleo en el estomago, se acercó a sus labios, besándola posesiva y arrebatadoramente, dándole como siempre una pequeña probada de lo que sabia que le daría en la cama.

"Le quiero hacer el amor milady." Le susurró Andrew. "Tengo ganas de desnudarla, de besar su cuerpo. Tengo ganas de hacerle un hijo."

"¡Entonces hágame un hijo mi señor marques, hágamelo!" Le respondió Lita con voz lujuriosa, ignorando a las doncellas a su servicio que estaban sonrojadas al escuchar aquellas muestras de pasión entre sus señores.

Andrew no esperó mas, rápidamente salió del comedor y con ella en brazos subió las escaleras hasta llegar a la recamara que compartía con ella. La pasión entonces no se hizo esperar, la ropa de ambos comenzó a caer y entonces sus cuerpos que ardían por el otro se encontraron, frotándose piel contra piel, expresando su deseo con besos y arrebatadoras caricias, gritando y gimiendo al sentir el delicioso éxtasis que les provocaba unirse el uno al otro, como marido y mujer.

Las horas pasaron, ambos haciendo el amor hasta la saciedad, hasta sentir que alcanzaban los limites del placer, hasta que el agotamiento hizo presa de ellos y terminaron abrazados el uno al otro, sintiendo la tibieza y el sudor de sus cuerpos.

"¿Le preocupa algo a mi marquesa?" Preguntó Andrew mientras acariciaba el cabello castaño de su esposa.

"No es nada." Respondió Lita.

Andrew supo que Lita le mentía, en el tiempo que llevaban juntos había aprendido a conocer sus gestos: la manera en que se arqueaban su ceja izquierda cuando mentia, su mirada cuando estaba triste y la manera en que se mordía el labio inferior cuando estaba excitada o bien, también cuando estaba nerviosa; levantó entonces el rostro de su esposa con el dorso de su mano y al ver sus orbes esmeraldas confirmó que en verdad algo estaba callando, algo que la tenia nerviosa y preocupada.

"No me mientas… ¿Qué te preocupa?"

Lita al encontrarse con los orbes azules de su marido, se arrepintió una vez mas de los escándalos que alguna vez le había hecho, de lo mal que se había comportado cuando lo conoció y en el presente se sentía mal por no decirle que Sapphire era el hombre con el que ella pensaba reunirse cuando lo abandonara.

¿Pero para que decírselo?

¿Para que arruinar lo que tenia con Andrew al ponerle cara y nombre al hombre por el que lo pensaba abandonar?

Una cosa era que Andrew fuera un hombre liberal, que en un principio no le hubiera importado la idea de pensar que ella no fuera virgen, de que aceptara que ella se fuera por otro; pero pese a todo eso, Andrew era hombre y ningún hombre toleraría saber que tiene tan cerca a su rival.

"¿No me lo vas a decir?" Insistió Andrew.

"Es sólo que tenemos ya cuatro meses de casados y aun no quedo embarazada." Dijo Lita. "¿Te imaginas que pensara la gente?"

Andrew soltó una carcajada al escuchar lo que decía Lita, le parecía muy tierna al escucharla hablar así, sobre la preocupación por no haberle dado aun un hijo y entonces la estrechó entre sus brazos.

"No te preocupes por eso milady, además, te recuerdo que hasta hace poco mas de dos meses tú no me permitías hacerte el amor… ¿Cómo entonces ibas a embarazarte pronto?"

Lita esbozó una sonrisa en su rostro al escuchar la manera tan relajada en que Andrew le hablaba, sintió la piel ponérsele de gallina al sentir su tierna mirada sobre ella y una de sus manos acariciando una de sus mejillas.

"Pero aun así, dos meses sin haber quedado embarazada es mucho, además cuando regresemos a Londres la sociedad va a empezar a preguntarse cosas y…

Lita no pudo seguir hablando, pues sus palabras murieron en los labios varoniles que atraparon los suyos en un beso fiero, salvaje y posesivo, un beso que ella correspondió con la misma intensidad, embriagándose con el sabor de su marido, con el olor de su cuerpo, con la sensación de sentirse tan frágil y tan protegida entre sus brazos.

"No me importa lo que diga la sociedad." Dijo Andrew con voz entrecortada una vez que sus labios se separaran por la falta de aire. "Tú eres mi marquesa, la marquesa que yo amo." Lita no supo que decir ante las palabras de Andrew, pero al escucharle decir un te amo, sintió una sensación de alegría y plenitud, un delicioso calor abrazador recorrer su cuerpo y su corazón golpeando violentamente contra su pecho, latiendo al mismo ritmo que el corazón de su marido y amante.

¿Acaso ella estaba también sintiendo amor?

No lo sabia, pero le encantaba aquello que Andrew le hacia sentir a su alma y a su cuerpo.

"Y si quiere niños." Dijo Andrew mientras besaba su cuello y sus manos recorrían su cuerpo. "Pues entonces no te preocupes, pronto quedaras embarazada, quiero que me des una niña tan preciosa como tú, con tu color de ojos."

"¿Una niña?" Preguntó Lita extrañada, pues sabia de sobra que los hombres siempre ansiaban tener un hijo varón, eso era lo que siempre había escuchado en su padre, en sus tíos, en todos los hombres de su familia.

"Sí." Dijo Andrew clavando sus orbes azules en los de ella, mientras con su miembro viril hacia presión en su sexo. "Dije que quiero una niña, preciosa como su madre."

Andrew clavó entonces su miembro viril en el sexo de su esposa, llenándose de placer al sentir como era recibido por su estrecha y húmeda intimidad, deleitándose al ver la expresión del más exquisito placer en su rostro y entonces comenzó a clavarse una y otra vez en su sexo, haciéndola gritar, gemir, sudar, retorcerse de placer bajo su cuerpo. Quería llevarla mas allá de los limites del placer, hacerla olvidar sus preocupaciones y si se podía, embarazarla esa noche, dejar su semilla en el vientre de ella y que en poco tiempo le diera un pequeño retoño, si se podía, una linda niña.

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Dos días después…

Dentro de su recamara, Lita conversaba con Rei mientras esta le apretaba el corset que como toda dama debía llevar bajo el elegante vestido. Era aun muy de mañana, pero desde el día anterior habían planeado que partirían rumbo a Londres por lo cual tanto Lita como Andrew y los sirvientes estuvieron de pie mas temprano de lo normal.

"¿Te preocupa algo Lita?" Preguntó Rei.

"La verdad si." Dijo Lita dándose media vuelta, tomando el vestido de algodón en color dorado que estaba sobre la cama para ponérselo. "Son muchas cosas las que me preocupan." Lita hizo una pausa y continuó hablando. "Me preocupa que en Londres nadie haya olvidado el escandalo que hice el día de mi boda con Andrew, me preocupa no ser una buena esposa y me preocupa que mi marido vuelva a buscar a esa amante que tanto satisfacía sus necesidades de hombre." Confesó Lita, omitiendo, claro, hablar sobre sobre Sapphire, pues aunque confiara en Rei, ese era su secreto y era mejor que no lo supieran mas personas además de ella y Sapphire.

"¿Eso es todo Lita?" Preguntó Rei, clavando sus grandes orbes amatistas que parecían adivinar todo en los ojos de Lita. "Hay algo mas… ¿verdad?"

"Sí." Respondió Lita. "También me preocupa que durante estos dos meses que he estado…" Lita se ruborizó y continuó hablando. "Bueno, tu entiendes, ahora que he estado con mi marido. Me preocupa el echo de que no he quedado embarazada, de que pueda desesperarse."

Rei esbozó una sonrisa, y con la confianza que ya le había dado Lita para hablarle con familiaridad e incluso aconsejarla, se atrevió nuevamente a decirle lo que pensaba al respecto:

"Si no es mucho atrevimiento Lita, me gustaría darte un consejo." Dijo Rei, parándose tras su ama que ahora se había sentado en la silla frente al tocador para que le peinara los cabellos.

"Tú diras." Dijo Lita, mirando por el reflejo del espejo a Rei quien estaba tras ella peinándole el cabello.

"Sé que no hace mucho tiempo me contrataste para ser tu doncella de cámara." Dijo Rei. "Contigo es con quien tengo mas trato, mas que con el señor marques, pero de lo poco que lo he tratado me he podido dar cuenta de que es un hombre bueno, noble de corazón y no sólo por su titulo nobiliario, respetuoso, un buen marido e incluso me atrevo a decir que te ama." Rei hizo una pausa y continuó hablando. "No lo traiciones Lita, confía en él, sé que tú también estas comenzando a amarlo, no lo traiciones, porque una traición es algo que seguro él no soportaría y mira que eres muy dichosa al tenerlo por marido, la mayoría de las mujeres casi siempre se ven obligadas a casarse con hombres que no aman, que incluso las ven como meros objetos que sólo sirven para darles hijos, obedecer y callar, no en el caso tuyo que has conseguido a un hombre que se nota que te ama y que te trata como a una dama dentro y fuera de casa, así que cuida eso Lita."

"¿Por qué me dices eso?" Preguntó Lita con cierto nerviosismo, recordando que pronto vería a Sapphire, temiendo que él de nuevo le provocara aquellos sentimientos que parecían haberse estado apagando en esos meses alejada de él y conviviendo con Andrew.

"Te lo digo porque si bien recuerdo tú hasta hace poco querías irte a la India a buscar al que fue tu novio." Dijo Rei. "En cuanto a lo de la meretriz." Rei esbozó una sonrisa. "Por eso no te preocupes, si eres una esposa fiel, entregada y apasionada como hasta ahora, entonces puedes tener a tu marido a tus pies, contento contigo y sin la necesidad de que valla a buscar el calor en otra. Ahora que si eres atrevida y haces cosas impropias de una dama en el lecho conyugal, entonces lo volverías aun mas loco de placer."

Lita se quedó intrigada al ver la manera maliciosa en que hablaba Rei, al ver aquella sonrisa que se dibujaba en su rostro. Sabía que en el pasado, Rei había estado con otros hombres, por lo cual seguro no tenia escrúpulos y seguro habría hecho muchas cosas impropias de una dama para tenerlos contentos.

"¿A que te refieres exactamente que haga?" Preguntó Lita, sintiendo como sus mejillas se ruborizaban. "Bueno, he hecho algunas cosas como… desnudarme completamente cuando estoy con Andrew o… gritar cuando él me toca."

Rei soltó una carcajada que dejó desconcertada a Lita y la hizo avergonzarse aun más.

"Pero Lita, si desnudarte cuando estas con tu marido es algo normal." Rei de nuevo comenzó a carcajearse hasta que pudo guardar la compostura y seguir hablando. "Bueno, es normal que uno sienta deseos de desnudarse cuando está con un hombre que le gusta, que ante el placer uno gima y grite, eso a los hombres les encanta… ¿Sabe porque los hombres buscan a las meretrices?"

"Porque ellas hacen cosas impropias." Respondió Lita.

"Porque les dan placer." Dijo Rei. "Porque les gustan las mujeres ardientes, no las mujeres frías que muchas veces tienen en cama. Aunque si algo hay que aceptar es que en parte muchos hombres son los culpables de la falta de ganas de sus esposas, porque ellos no se esfuerzan en complacer a una dama y se dejan caer sobre el cuerpo femenino cual costal de papas para en tres minutos terminar con sus necesidades. En pocas palabras Lita, vivimos en una sociedad hipócrita, por un lado a las mujeres se nos exige comportarnos como damas incluso a con el propio marido, pero en parte los hombres buscan a las meretrices porque comportarse tener a una mujer que se comporta como una dama en la cama les parece aburrido."

"¿Y que puedo hacer?" Preguntó Lita. "Bueno… mi madre y mi amiga Amy me decían que estar con el marido era doloroso, incomodo, pero si te confieso un secreto a mi me encanta estar con Andrew."

"¿En verdad te gusta estar con tu marido?" Preguntó Rei con cierto sarcasmo en su voz. "No, si no me había dado cuenta Lita." Rei soltó de nuevo una carcajada y después continuó hablando. "Eso es algo que todos sabemos Lita… ¿O a que crees que le atribuimos que hagas tanto ruido cuando el marques entra en tu cuarto?"

"Me apenas Rei." Dijo Lita. "Pero la verdad es que me gusta mucho conversar contigo."

"Mira Lita, se que Andrew es feliz contigo, que no tiene necesidad de buscar a las meretrices porque tú le encantas, porque eres una mujer ardiente, apasionada, pero si quieres tenerlo mas loco por ti entonces te diré algo que puedes hacer en la cama para volverlo loco."

"¿Algún hechizo?" Preguntó Lita.

"No es necesario ningún hechizo. Tú lo has conquistado con tu encanto." Dijo Rei. "Sólo te diré algunos de los secretos de las meretrices. Te diré que hacerle a tu marido, para que lo derritas de placer… ¿Qué te atrevas a hacerlo?... No lo se, pero podríamos comenzar a ensayar una vez que lleguemos a Londres.

"¿Ensayar?" Preguntó Lita.

"Ensayar." Dijo Rei quien entonces tomó un plátano que estaba en la charola donde estaba el desayuno de Lita. "Y mi primera lección será con el plátano."

Lita miró como Rei pelaba el platano y después se lo metia a la boca, sacándoselo lentamente, volviéndolo a succionar, después lamiéndolo a los lados, otras veces lamiéndole la punta, rozándolo a veces con los labios y encajándole suavemente los dientes. No comprendía lo que Rei estaba haciendo, ni que tenia que ver el plátano con aquella primera lección, pero estaba dispuesta a aprender.

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Día siguiente…

Andrew abrió los ojos, encontrándose entonces con su esposa que aun dormía con la cabeza apoyada en su torso, su delicado brazo por sobre su abdomen y con una de sus piernas torneadas entre las suyas. La ropa estaba esparcida en el piso, lo cual le recordaba la noche anterior en que llegando al fin a Londres después de tan largo y ajetreado viaje desde Bristol, se había encerrado en el cuarto con su esposa, donde con ansiedad ella había comenzado a desvestirlo ante la apremiante necesidad que decía sentir de querer tenerlo cerca, de querer tenerlo muy dentro de ella.

Sabia que estaba cansada, pues el viaje había sido largo y agotador. No quería despertarla, se miraba tan hermosa así, desnuda y durmiendo entre sus brazos que tampoco le apetecía a él apartar de su lado su exquisito cuerpo femenino para tener que salir de la cama, aunque si bien recordaba, tenia que ir a visitar a su tía Catherine y ella le había dicho que tan pronto amaneciera, si él despertaba primero, entonces la despertara.

La sintió entonces removerse entre sus brazo y en pocos segundos miró sus preciosos orbes color esmeralda que se clavaban en los suyos. Se sentía tan feliz así, viéndola cada mañana cuando él despertaba, esperar a que ella abriera sus ojos para que fuera a quien primero viera por las mañanas, poder sentir la suavidad de su piel, aspirar su fragancia, que entonces, estaba seguro de que ya no podría concebir una vida sin su adorada marquesa a su lado.

"Buenos días Andrew." Respondió ella. "¿Cómo dormiste?"

"Bien… ¿Y tú?"

"Feliz de amanecer con mi marquesa." Andrew metió su mano por entre los cabellos de ella, acariciándole la nuca y entonces acercó el rostro de ella al suyo para besarla suavemente en los labios. "Me encantas."

"Y tú a mi." Dijo Lita, quien se apartó de su marido y se sentó al borde de la cama, dejando a la vista de él su espalda larga y delgada. "Aunque supongo que ya va siendo hora de que nos levantemos. Aun tenemos que bañarnos y…

Andrew no la dejó hablar, pues de pronto la tomó de la cintura y la tumbó de espaldas sobre la cama, acomodándose entre sus piernas mientras con sus fuertes brazos la aprisionaba.

"Creo que aun tenemos tiempo para nosotros… ¿No lo cree así milady?" Le susurró Andrew al oído mientras lamia el lóbulo de su oreja y con sus manos comenzaba a acariciar los puntos sensibles de su cuerpo, aquellos lugares donde la hacia enloquecer, gritar y gemir de placer.

"Sí." Susurró ella con voz lujuriosa, mientras sentía como poco a poco el placer que le provocaba Andrew la iba dominando, arrebatándole la voluntad, placer que ella manifestó encajando sus uñas en la espalda varonil, dejándose llevar por las deliciosas sensaciones que su marido sabia provocar en ella.

Temía tener que enfrentarse a la sociedad de Londres, a la ex amante de Andrew, pero sobre todo, tenia miedo de enfrentarse a Sapphire, tenia miedo de que al verlo sus sentimientos por él de nuevo tomaran fuerza; por lo cual sentir a Andrew sobre su cuerpo, haciéndole el amor, dedicándole palabras cariñosas que la hacían estremecerse, hizo que por un momento sus temores desaparecieran.

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Algunas horas después…

Andrew y Lita se encontraban arriba del carruaje que era conducido por uno de los hombres a su servicio, después de que salieran de casa para dirigirse a hacer una visita a la señora Catherine.

Lita sabia que aquella mujer había sido como una madre para su marido, que lo había educado luego de que sus padres murieran, que le dolía y le preocupaba lo que a su tía le pudiera pasar, eso era algo que notaba en su mirada y en ese silencio sepulcral en que se había mantenido desde que poco antes de abordar el carruaje, Darien hubiera llegado para decirle que la salud de su tía se había complicado un poco mas. Por su parte, ella sabia que de alguna u otra manera Minna tendría que presentarse en algún momento, sólo esperaba que tardara un poco mas, o que al menos no se viera obligada a tener que encontrarse con Sapphire, mas eso era algo poco probable, pues al ser ahora el esposo de Minna, tendría que estar ahí para apoyarla.

"¿Tú prima Minna está en Londres?" Preguntó Lita rompiendo el silencio en el que ambos habían estado sumidos.

"No lo se." Respondió Andrew. "Pero si no es así, supongo que debe estar de llegar en cualquier momento. Supongo que Jedite le habrá escrito para informarle que tía Catherine está enferma."

De pronto el carruaje se detuvo y Lita se dio cuenta de que habían llegado a la propiedad perteneciente a la tia de Andrew en Londres. Él fue quien primero bajó del carruaje y después galantemente la ayudó a ella a bajar para dirigirse a la mansióndonde fueron recibidos por una de las doncellas y por Jedite que como anfitrión les dio la bienvenida.

"Primo, Lita, disculpen que haya interrumpido su viaje, se que estaban teniendo la luna de miel que no habían tenido al principio de su relación pero…

"Olvídate de formalidades Jedite." Lo interrumpió Andrew. "Sabes que tía Catherine es como una madre para mi, jamás me perdonaría ni te perdonaría si a ello algo le hubiese pasado y tu no me hubieras avisado… ¿Cómo está ahora?... ¿Puedo pasar a verla?"

"No." Respondió Jedite. "Ahora el medico está con ella. Es preciso que esperes hasta que el medico salga de la habitación."

"Lo entiendo." Dijo Andrew.

Mientras el medico estaba dentro, Jedite estuvo hablándole a Andrew de como la salud de su madre había ido empeorando poco a poco, con los días, hasta que al fin ya no pudo sostenerse en pie y entonces la enfermedad le llevó a pasar cada uno de los días siguientes en cama, delirando, hablando como si se estuviera despidiendo, suplicando por ver a Minna y a Andrew.

Lita, por su parte, se mantuvo en silencio, sintiendo un escalofrió recorrer su cuerpo al pensar en que en cualquier momento por esa puerta entrara Sapphire acompañando a su mujer y como si le hubieran leído la mente, Andrew preguntó por su prima.

"¿Y Minna?" Preguntó Andrew. "¿Cómo está Minna?... ¿Ya le informaste?"

"De hecho ella y su marido ya están en Londres." Respondió Jedite, provocando que a Lita le diera un vuelco al corazón. "Ella y su marido han llegado justo hace dos días, se vieron obligados a suspender su luna de miel en Italia." Jedite hizo una pausa y siguió hablando. "De hecho mi hermana está devastada, le a afectado saber que mamá está enferma y eso en su estado es algo que me preocupa."

"¿En su estado?" Preguntó Andrew.

Jedite iba a decir algo, pero entonces entró en la sala una de las doncellas detrás de la cual venia Minna, caminando del brazo de su marido.

"¡Andrew!" Exclamó Minna con emoción en su voz al ver a su primo. "¡Que gusto verte!"

"Prima." Se dirigió Andrew a ella estrechándola en un abrazo. "¿Cómo has estado?" Preguntó Andrew. "Por lo que veo el matrimonio te ha sentado muy bien. Te vez preciosa."

"Gracias primo." Respondió Minna. "No sabes cuanto gusto me da verte. Mamá está muy enferma, sabes que ella te quiere como si fueras su propio hijo. Desde que llegue no ha dejado de preguntar por ti ni estando despierta ni estando dormida." Minna clavó sus ojos entonces en Lita y se separó de Andrew para acercarse a saludarla. "Lita… ¿Cómo has estado?... ¿Fue bueno ese viaje a Bristol?"

"Sí." Respondió Lita, intercambiando algunas palabras de cortesía con Minna, palabras que no sabia como podían salir con fluidez de su garganta, cuando el saber que estaba en la misma habitación con Sapphire le ponía nerviosa, le robaba el aliento y hacia que sus mejillas se encendieran y las manos le sudaran.

Lita quiso alargar la conversación, deseaba poder salir huyendo para no tener que enfrentarse a Sapphire, pero como era propio de un caballero, después de saludar a Andrew, él se acercó a saludarla.

"Lady Lita… ¿Cómo ha estado?" Le preguntó él mientras le tomaba la mano para depositarle un beso.

"Muy bien." Respondió Lita, sorprendida de si misma al no perder el autocontrol y poder hablar sin que se le cerrara la garganta. Sabia que por cortesía tenia que preguntarle como estaba, intercambiar un par de palabras, pero para su suerte, el medico llegó a la sala acaparando la atención de todos, incluida la de Sapphire que por educación tuvo que fingir prestar atención al medico, aunque de vez en cuando volteara a verla.

"La señora está muy enferma." Dijo él medico. "Le he dejado algunos remedios que aliviaran su dolor, pero aun asi deben estar preparados para lo peor. Ella está muy débil, así que no resistirá mucho."

Minna comenzó a sollozar y su hermano entonces la atrajó hacia él dándole un abrazo, mientras que Andrew tomaba su mano en señal de apoyo.

"¿Podemos pasar a verla?" Preguntó Andrew.

"Claro." Respondió él medico. "La señora no ha dejado de preguntar por sus hijos. Verlos a los tres le hara bien."

Despues de que el medico se fuera, Andrew, Minna y Jedite subieron las escaleras de la mansión para dirigirse a la habitación donde estaba descansando Catherine, dejando solos a Lita y Saphire quienes se quedaron en la sala, mirándose al uno al otro, pero no de la misma manera, pues mientras ella lo evitaba y quería huir de su lado, él la miraba con insistencia, como si quisiera entablar conversación, tenerla cerca.

"¿Cómo has estado Lita?" Preguntó él.

"Creo que eso ya se lo respondi cuando llegó señor baron de Ashley." Respondió Lita. "Ahora con su permiso, yo me dirijo a la cocina. No es propio que una dama este a solas con un hombre, menos si ese hombre es casado."

Lita iba a salir de la sala, mas Sapphire fue mas rápido que ella y en unas cuantas zancadas la alcanzó y la tomó fuertemente del brazo, haciéndola virar y que ella se detuviera, encontrándose en la mirada del otro.

"¿Qué es lo que quiere señor baron?" Preguntó Lita.

"No me hables asi Lita." Dijo él. "Tú actitud me lastima."

"Eso es algo que usted debio pensar antes." Respondió Lita. "Ahora con su permiso."

Lita agradeció que al salir de la sala una de las doncellas se atravesara en su camino, pues asi Sapphire tuvo que dejar de seguir insistiendo en querer hablar y ella se dirigió con la doncella a la cocina, argumentando el pretexto de querer ayudar en la preparación de alimentos para la hora de la comida.

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Despues de algunas horas de haber llegado, Lita y Andrew se encontraban en el comedor de la mansión donde tras comer el plato fuerte, estaban compartiendo el postre, el cual era un pastel de petalos de rosa que había sido preparado por Lita, mientras conversaban sobre la salud de Catherine, sobre negocios y sobre los viajes que tanto Minna y Andrew habían hecho con sus respectivas parejas.

"Bueno, dejando de lado las cosas malas." Dijo Minna. "Me gustaría mucho felicitarte Lita, este pastel es exquisito."

Lita, quien hasta entonces había estado en silencio, agradeció el cumplido, y entonces sintió como Andrew le tomaba la mano, entrelazando sus dedos con los suyos.

"Mi esposa cocina de maravilla." Respondió Andrew, llenándola aun de mas halagos. "No sólo sabe hacer pasteles, sino que sabe preparar todo tipo de platillos y lo hace con gusto. Sin duda soy muy afortunado de tenerla por esposa, mi marquesa es mucho mas que una cara bonita que presentarle a la sociedad."

"Eso sin duda Andrew." Respondió Minna. "Y bueno, hablando de buenas noticias, hay algo que tengo que decirles." Sonrió Minna. "Bueno, Jedite ya lo sabe, pero ustedes aun no." Dijo Minna mirando a Lita y luego a Andrew. "Estoy embarazada."

Lita sintió como si aquella noticia la desarmara, como si le robara el aire, como un golpe bajo a su orgullo, a su amor propio. Durante aquel viaje había creido olvidar a Saphire, incluso al verlo de nuevo creyó que con un poco de esfuerzo podría mantener bajo control lo que alguna vez había sentido, pero aquella noticia, el saber que Minna le daría un hijo al hombre con el que ella alguna vez soñó casarse le hizo darse cuenta de que seguía amando a Sapphire, de que aun añoraba lo que algún día habían tenido.

Avances del siguiente capitulo…

"Si no te dolió mi ausencia mucho menos creo que te duela mi desprecio." Respondió Lita. "Ahora por favor te voy a pedir que me dejes tranquila. Yo soy ahora la señora Hansford, marquesa de Bristol y condesa de Wessex, le debo respeto a mi marido y también lo amo, asi que ahora mismo lárgate o yo misma hare que te saquen a patadas."

Sapphire esbozó una sonrisa, dentro de si algo le decía que aun Lita lo amaba, que no había dejado de tener sentimiento por él y entonces, sin que se lo esperara, la tomó de la cintura y atrapó sus labios en un beso. Ella al principio luchó por separarse de su lado, pero entonces se dejó arrastrar por la pasión y terminó cediendo al probar de nuevo aquellos labios que en muchas veces había añorado, aquellos labios que besaban con pasión y que siempre recordaría como su primer beso.

Notas Finales: Hola chicas, pues bien, aquí he terminado un capitulo mas el cual como siempre espero sea de su agrado. A cada una de ustedes que me han poyado se los agradezco: Maga, Lucely, Lita Wellington, Sailor Gaby, Yannin, Jahy Kino y por supuesto también a mi querida Mars Fan, Diana, quien espero siga por aquí y me alegre el día con sus reviews.

Gracias también al lector silencioso y por supuesto no puedo dejar de agradecerle también a la Rosa de Guadalupe (y no es sarcasmo) por tomarse su tiempo, chica, si no deseas leer mas estas en todo tu derecho y de hecho lo comprendo puesto que yo no leo algo que no me guste y veo que el tipo de historias que yo hago no son de tu gusto.

En fin, nos vemos en el próximo episodio y por supuesto no se olviden de leer Pasión Obscura que hoy también está actualizado.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.