Capitulo 14 parte 1

Dedicado a la época actual, porque, aunque no es en sumo lo más interesante, tiene sus momentos de emoción. La vida de Aome no fue aburrida en realidad, pero ella extrañaba a Inuyasha y a sus amigos de la época Sengoku.

El ciclo escolar pasó muy rápidamente, la culminación del primer año de estudios en el Instituto… y siempre hubo muy buenos momentos para recordar. Especialmente los contactos en esencia entre la época Sengoku con la actual, que llenaban a Aome de alegría y esperanza.

Aome se enteró que su antiguo pretendiente, y buen amigo Houjo, salía con una linda chica que había conocido en la secundaria, la cual cursaba actualmente el segundo año de ese ciclo; él mismo le dio la noticia una vez que coincidieron en la biblioteca central de la ciudad. La buena nueva le dio mucho gusto por el muchacho… Houjo era un chico maravilloso, y se merecía una novia que lo quisiera de verdad.

Sus amigas también se calmaron un poco con respecto a su interesante vida amorosa, y esto porque Ayumi se consiguió un galán. Era un muchacho muy amable que estudiaba con ellas en el mismo grupo, y se animó a invitarla a salir en la proximidad del fin de cursos. Así que ahora la acosada era su simpática e inteligente compañera, porque a las otras chicas, Eri y Yuka, no les había hecho mucha gracia que su tímida camarada tuviera galán y ellas no. La pelinegra la compadecía, y no le hacía las típicas preguntas acerca de su enamorado.

En cuanto a su desempeño escolar y otras actividades relacionadas con lo mismo… Ascendió muy pronto de nivel en el club de arquería, ya era maestra en tercer grado, un verdadero logro para ser novata. ¡Cómo olvidar las prácticas en la época Sengoku!, le fueron de gran ayuda. Un divertido incidente le dio el pase a la fama.

********** Flash Back: Aome y su puntería... (Narrado personalmente por ella) **********

Me ha costado algo de trabajo subir de nivel… no quiero presumir entre las nuevas mis aptitudes y destrezas en el manejo del arco, ni apantallar a las avanzadas. Pero tengo que tomar una decisión ahora, porque la líder del club me ha retado a desplegar mis habilidades. Esto me lo dijo el día anterior. En este momento, última práctica antes de lo que será la exhibición anual de avance de los clubes, es la mejor oportunidad para demostrarles quien soy yo… y estoy más que resuelta.

Muy bien, Aome — la guía se me acercó en cuanto me encaminaba hacia el área de tiro, hablándome con tono serio —, tienes talento pero no has mostrado mucho, así que ya es la hora de enseñarnos lo que sabes hacer — y se quedó parada muy cerca del lugar, para no perder detalle de mis movimientos.

Ocupo mi puesto delante del blanco, a la distancia reglamentaria para el primer tiro, y me concentro en el objetivo.

"¿Con que quieren ver de lo que soy capaz, eh?" ese pensamiento cruza por mi mente en cuanto levanto el arco, apuntando con precisión. En ese intervalo distinguí claramente ante mis ojos una imagen no grata… el rostro de Naraku riéndose de mí, como en múltiples ocasiones lo hizo.

¡Bribón! — un pequeño grito sale de mi garganta… recordé algunas de las más cruentas batallas que tuvimos con ese despreciable ser —. ¡En el blanco! — suelto la flecha al instante, sin percatarme de que se cargó de mi poder espiritual.

La saeta da exactamente en el centro del objetivo, explota y… destruye una pequeña área alrededor. No puedo hacer nada más que parpadear de asombro. Me doy cuenta que todos los presentes realizan el mismo gesto que yo y me quedan viendo, como si de un momento a otro fuera a transformarme en algo peligroso. Siento como sube el calor a mis mejillas… deseo que la tierra se abra y me trague en este preciso segundo. "Veo que me deje llevar" pienso avergonzada por mi comportamiento, y lo único que se me ocurre es sonreír como boba y preguntar fingiendo indiferencia:

¿Estuvo bien? — cambio mi expresión por una cara inocente —. ¿Qué pasó? — agrego como si no estuviera consiente de lo sucedido.

Si… — me responde la líder, observando con ojos desorbitados el desorden ocasionado por mi energía espiritual… me queda claro que nadie tiene la menor idea de la realidad —. Nos tomaremos un descanso y pediremos que arreglen todo esto — concluye y se retira con paso apurado.

Me sorprende saber que, en menos de media hora, todo el colegio se enteró que yo, Aome Higurashi, tengo algo diferente a la mayoría… y lo que había ocurrido en la práctica de tiro.

********** Fin de Flash Back **********

La historia "Un cuento de hadas de la época feudal", sus aventuras en el Sengoku, iba viento en popa. Ganó el segundo lugar del concurso inter escolar de novela fantástica (el primer lugar fue una historia de vampiros jejeje). No se podía quejar, las tres temporadas que ya habían salido en T.V. estaban en boca de todos y las críticas fueron bastante positivas; así que el porcentaje de ganancias era muy bueno. Aome le abrió una cuenta bancaria a su mamá, para que siempre tuviera dinero aunque ella volviera al pasado, en la época antigua, y definir así su "futuro". De esa forma también aseguraba el porvenir estudiantil de su pequeño hermano (que complicación, el "futuro en el pasado").

Asimismo el pequeño "Inu", su querida mascota regalo de su hermano, ya no era tan pequeño. Era un hermoso perro de pelaje blanco, al que la joven pelinegra quería demasiado. Había pensado en que tal vez lo llevará con ella a la época Sengoku, cuando regrese con su amado… quizá se lleven muy bien, aunque "Inu" es mucho más obediente (¡No, que va!).

También Aome había convivido con toda la familia de Shinosuke y Rumiko, los hermanos Takahashi, la descendencia de Lin que permaneció fiel a Sesshōmaru y continuaba viviendo en Tokio, en la gran mansión junto al imponente Daiyōkai. Todos ellos disfrutaron juntos las festividades navideñas, y recibieron buenos regalos de su parte. Los papás de Shinosuke le ofrecieron a la mamá de Aome, como regalo conmemorativo, el mejor Home Teather de la marca comercial, que saldría al mercado en dos años. Le obsequiaron al abuelo un seguro médico anual en el mejor hospital de la ciudad… el viejecito ya tenía achaques propios de la edad; y a Sota le regalaron la última plataforma para videojuegos. A la joven le dieron la colección completa del anime, hasta donde se había transmitido, y la última temporada en proceso, junto con otras buenas películas. Los Higurashi fueron los anfitriones y prepararon una gran cena para agasajar a sus invitados.

Y, aunque también el "abuelo" Sesshōmaru fue cortésmente invitado a la velada pues… las ocupaciones con su familia "celestial" no le permitieron asistir, aunado al hecho de que, en realidad, no era de su agrado la idea de salir de su mansión para ir… a una casa donde no entraría. Jaken fue forzado "amablemente" a ir con los nietos, lo que le originó lágrimas al sirviente y un buen susto al abuelo de Aome, quien se mostró sorprendido ante la presencia de un pequeño demonio verde… original y verdadero.

********** Flash Back **********

Aome fue a buscar a Shinosuke, le dijeron que se encontraba cerca de las canchas y el área de los laboratorios de cómputo. Se sonrojó un poco al verlo venir, acompañado de algunos cuantos compañeros, con su uniforme de educación física. A simple vista nadie diría que Takahashi practicaba algún deporte por ser el mejor promedio del Instituto, pero el muchacho también jugaba fútbol, aunque nunca participó en los torneos inter escolares. No quería más atención de la que ya tenía.

¡Aome! — la saludó muy sonriente en cuanto la vio —. ¿Qué te trae por aquí? — preguntó con amabilidad acercándose a la muchacha. No faltaron varios de los compañeros del joven, que se quedaron mirándola con cara de asombro, y alguno que otro puso gesto de baboso, porque es muy linda.

Eee… — ella tartamudeó un poco ante la mirada idiota de los adolescentes. "¿Por qué la mayoría de los hombres son… tan torpes?" pensó la pobre bastante cohibida — ¿Podemos hablar… en privado? — y se puso más colorada, desviando la vista.

Si, claro — dijo él, y les lanzo a sus amigos una de sus intimidantes miradas —. Si me disculpan… los alcanzo más tarde.

Los jóvenes caminaron más aprisa… el tono de Takahashi no aceptaba negativa. Él tomó a Aome suavemente del brazo y caminó con ella por donde la chica había llegado. En cuanto hubo una distancia prudente de sus camaradas, volvió a sonreír.

Bien — dijo con más calma —, ahora podemos platicar con confianza… ¿Qué es tan importante para que te tomarás la molestia de buscarme hasta aquí? ¿Qué me contarás? — y le ánimo a hablar, porque la pelinegra aun continuaba aturullada.

Pues… — reaccionó Aome — pedí permiso a mi mamá y… — aspiró una ligera bocanada de aire para recuperarse — me gustaría invitarte a ti y a tu familia, incluido tu "abuelo" Sesshōmaru y el señor Jaken, a pasar esta Navidad con nosotros… — agregó un poco precipitada —. Digo, tal vez mi casa no es mansión pero… — volvió a apenarse al notar el gesto dudoso de su amigo… a lo mejor no había sido buena idea.

¡Por supuesto! — contestó Shinosuke al instante, sinceramente muy contento —. Precisamente pensaba en invitarte a ti a cenar, desde luego con tu familia — le explicó con entusiasmo —. Mis padres aceptaron gustosos, y mis tíos, Ranma y Akane, estaban más que de acuerdo. El abuelo dio su aprobación — agregó algo más calmado —, pero me parece que él no asistirá… No te ofendas — se disculpó por eso.

¡Oh!, ¿en serio? ¡Gracias, que amable! — la de negra cabellera respiró aliviada —. Entonces hablaré con mi mamá, y nos pondremos de acuerdo para la cena con tú mamá y tu tía — afirmó visiblemente animada —. Por cierto… ¿por qué tu "abuelo" no asistirá? — preguntó en tono de cortés duda, aunque se imaginaba la respuesta —. ¿Acaso va al cielo a pasar estas fechas?

Pues sí — afirmó el muchacho también con la cabeza —, aunque no es porque él celebre algo… prefiere su privacidad entre tanto alboroto — y puso momentáneamente los ojos en blanco —. Pero llevaremos al señor Jaken para que no se quede solo, porque si no… se mete en el privado del abuelo para plañir sus desgracias — soltó una pequeña risita al rememorar varias de esas "escenitas", protagonizadas por el viejo y gruñón sirviente.

Me imagino… — le dijo ella, recordando también las veces que había visto gimotear al diminuto demonio verde —. Entonces te hablo más tarde — y se despidió agitando la mano, encaminándose en sentido contrario del muchacho, sin dejar de pensar en el pobre lacayo llorón.

¡Nos vemos! — le contestó él sin dejar de sonreír, y tomó rumbo hacia los vestidores de chicos para cambiarse.

********** Fin de Flash Back **********

Un tiempo después, con la llegada del fin de cursos, Shinosuke se iría para Londres, Inglaterra, a perfeccionarse en el inglés, que ya hablaba bastante bien, e iniciar su carrera. Ahora, lo que distrajo un poco su atención fue la fiesta de graduación, y la perspectiva de invitar a una chica para que fuera su pareja de baile.

¡Aome! — Shinosuke la alcanzó un día a la salida de clases, cuando faltaba aproximadamente un mes para ello —. ¡Te he estado buscando por todos lados! ¿Dónde te escondes? — le riñó en tono amigable.

Aunque ya todos sabían que Higurashi tenía un novio "estudiando en el extranjero" y que Takahashi lo conocía y nunca había pretendido ligar con ella, todavía algunas chicas le lanzaban miradas de enfado a la pobre morena cuando el apuesto joven se le acercaba para platicar.

¡Hola, Shinosuke! — ella lo saludó muy amablemente —. Me imagino que has estado atareado preparándote para tu ingreso a la Universidad.

¡Qué va! — dijo él encogiéndose un poco de hombros, y caminó junto a la muchacha, rumbo al portón de la escuela —. El examen de admisión fue pan comido.

Sus amigas se adelantaron un poco… Ayumi iba con su novio, y Eri le platicaba a Yuka sobre la posibilidad de aceptar a un tonto de segundo curso que la había invitado al cine el fin de semana. Aome le había comentado a su compañera que definitivamente no saliera con un baboso, pero Eri estaba indecisa.

Mmm… ¿me comunicas, o me presumes? — le dijo Aome a Shinosuke en un tono un poco ofendido, recordando lo que ella sufrió para matricularse en el Instituto.

Perdón, no quise ofenderte — dijo él, y se rascó la nuca un poco avergonzado, sacando también la punta de la lengua para mostrar su arrepentimiento, más inmediatamente recompuso la expresión a una más calmada y alegre —. Así que vine a invitarte a la ceremonia de fin de cursos, mi graduación, como mi pareja… Sé que tienes que ir de todos modos, para recibir tus galardones.

¿Qué dices? — Aome se paró en seco, por poco se cae de la impresión —. Shi… nosuke — tartamudeó abochornada, roja como tomate —, ¿por qué me lo pides a mí? ¡Hay tantas chicas que quieren salir contigo! — puntualizó con voz aguda, casi gritando.

Eso me parece bien — observó él un poco presuntuoso antes de soltar una risita —, pero a mí no me interesa salir con otras chicas — y la sujeto suavemente del brazo para continuar caminando, recuperando la sencillez —. No te vayas a caer, Aome — y le guiñó un ojo —. Todas esas muchachas son un poco… bobitas. Y que conste que no me gusta ofender a las mujeres, porque todas son hermosas, cada una tiene lo suyo.

El tono de su sonrojo aumentó, si es que pueden imaginarlo rojo granate, como quemado por el sol. Era consiente de que tenía que ir a la ceremonia de graduación a recibir el premio de segundo lugar por su novela, además del reconocimiento por haber obtenido un buen promedio en su generación. Aome se sentía contentísima por sus logros, sobre todo después de recordar las que tuvo que pasar al perder tantas clases, por los casi 10 meses que viajó a la época Sengoku; si bien no se arrepentía de nada, pues en ese periodo la estaba esperando el hombre de su vida, su querido Inuyasha. Y… nunca la habían invitado a un baile de gala, ni siquiera había asistido a su propia graduación de secundaria, porque en ese tiempo todavía no ponía sus ideas en orden; no tuvo ganas de ir aunque Houjo la fue a buscar. Ahora, la perspectiva de presentarse al baile con el galán más asediado por todas… para alucinarse. Por rico, educado y atractivo, Shinosuke Takahashi estaba consciente del efecto que producía entre las muchachas, más no abusó nunca de ello.

Eee… — balbuceó la joven nuevamente —, es que no sé… no tengo un vestido muy elegante.

Tú no te preocupes por ese detalle — le dijo el muchacho —. El fin de semana Rumiko y yo pasaremos por ti, para hacer algunas compras, y te regalaremos el vestuario… si no hay problema.

Es que… — volvió a tartamudear.

Oye, confía en nosotros — dijo él sonriéndole otra vez, palmeándole la espalda con amabilidad —. Rumiko te hablará para confirmar la hora — y dejó a Aome en la calle, dedicándole un gesto galante antes de abordar su limusina.

Ese fin de semana…

Aome se arregló para ir con Rumiko y Shinosuke al centro comercial. Se puso un cómodo pantalón capri en color kaki, una linda y fresca blusa azul clara, sandalias a tono y se levantó el negro cabello en una colita alta.

¡Ya me voy, mamá! — dijo mientras salía de la casa —. ¡Se me hizo tarde, adiós!

¡Cuídate mucho, hija! — contestó la señora desde la cocina —. Esa Aome no cambia — sonrió en cuanto escuchó que la puerta de acceso era azotada por su hija al cerrar.

Nuestra amiga iba tan apurada mirando su reloj, que no se había percatado de la linda chica de gafas que la esperaba a la mitad de la escalera.

¡Aome, aquí! — gritó Rumiko mientras agitaba la mano para llamar su atención.

¡Rumiko! ¡Hola! — le saludó en cuanto escuchó su voz, llegando rápidamente hasta donde su amiga se encontraba.

La muchacha vestía un coqueto vestido rosa y bellas sandalias combinables. El armazón de sus espejuelos también hacía juego, y su peinado era suelto. Todo lo que traía puesto era de buena marca.

Mi hermano Shinosuke espera en la limusina — le sonrió Rumiko, mirándola con complacencia —. Por cierto, te ves bien guapa — opinó al tiempo que descendían los escalones.

Tú me ganas, ¡qué lindo vestido! — la joven morena la observó con sus ojos cafés muy abiertos.

Gracias — le contestó su amiga sonriendo —. Y el que te vamos a regalar es más bonito — agregó en cuanto terminaron de bajar las escaleras.

Rumiko… no es necesario que se molesten — Aome pareció un poco apenada.

Aome… no es molestia — le argumentó la chica de gafas sin dejar de sonreír —, el abuelo accedió a ello.

¿Su abuelo? ¿En serio? — nuestra amiga morena se sorprendió… ¿Sesshōmaru, consintiendo que le dieran un regalo?

¡Claro! — aseguró su amiga —. Shinosuke se lo pidió como un favor especial… como mi hermano casi no lo molesta, el abuelo considero que se merecía algo por sus buenas calificaciones. Además… también la abuela accedió gustosa.

Y… ¿cómo es tu abuela? — Aome preguntó curiosa.

Tal vez algún día la conocerás — repuso la otra muchacha mientras llegaban a la limusina, donde su hermano esperaba vestido como para ir a un concierto de rock.

¡Qué guapas señoritas! — saludó Shinosuke muy alegre, acercándoseles con paso firme —. Si me hacen el favor de subir — abrió la puerta del vehículo con un gesto galante, y les cedió el paso.

Ambas subieron al auto y se acomodaron juntas, seguidas por el muchacho, quien se sentó frente a ellas. Posteriormente se dirigió al chófer con cortesía:

Por favor, mi estimado Gosunkugi, llévanos al Centro Comercial de Nerima — indicó.

En seguida, señor — respondió el aludido, y arrancó el automóvil.

Así que dime una cosa, Aome — el joven le sonrió a la morena, guiñándole un ojo con picardía —, ¿cuál es el color que te gusta más? Para que mi traje no desentone con tu vestido.

Shinosuke, es en serio, no tienen porque preocuparse — la aludida volvió a apenarse.

Por favor, Aome — intervino Rumiko, poniendo los ojos en blanco un momento —, ya te dije que no es molestia… pero si sigues así, sí me voy a ofender.

Eee… — ella tartamudeó mientras los dos hermanos la miraron muy serios —. ¡Está bien, les agradezco tanto! — y les sonrió entusiasmada.

Así me gusta — Shinosuke se alegró nuevamente en tanto su hermana aprobaba con un gracioso gesto —. Lo que sea por la "tía abuela".

¡Shinosuke! — Aome volvió a sonrojarse, está vez de forma más notoria —. ¡Me haces sentir vieja!

Al momento los tres rieron ante el comentario, y, en lo que llegaban al centro bebieron un jugo mientras platicaban sobre la transmisión de la primera película basada en la historia de la época Sengoku. Nuestra amiga nunca se hubiera imaginado el enorme éxito que alcanzarían sus hazañas de ese tiempo.

Llegaron a una gran plaza comercial en donde había infinidad de tiendas. No era de lo más lujosa, pero los hermanos sabían que su amiga de negra cabellera no habría aceptado un caro modelo exclusivo, así que decidieron elegir un lugar en donde sí tuvieran un vestido que Aome usaría gustosamente y tal vez más de una vez. Por cierto que la joven veía hacia todas direcciones, asombrada por toda la algarabía… nunca había estado en esa bulliciosa zona, pues el distrito de Nerima es de los más populares de Tokio. "A mis amigas les gustaría venir aquí" pensó, tratando de imaginar la cara de Yuka, Eri y Ayumi si la vieran en ese momento, cosa que no le costó mucho trabajo.

Bueno, chicas, tómense su tiempo — dijo Shinosuke aguantándose las ganas de reírse fuertemente —. Yo voy a comprar unos bocadillos — y se alejó un poco de ellas.

Y es que Rumiko, como toda jovencita curiosa, se quedó mirando embobada, coordinadamente con Aome, todos los bonitos artículos que tenían exhibidos en los escaparates.

¡Ay, Aome, hay tantas cositas para escoger! — señalaba hacia uno y otro lado, en tanto caminaban a paso lento para no perder detalle —. Pero necesitas un lindo vestido y sus accesorios.

Ya saboreando los bocadillos, primero miraron con más atención, y después se decidieron por cinco boutiques en donde verían los vestidos con mucha calma. Shinosuke sólo sonreía ante sus caras y sus expresiones.

¡Éste está precioso! — Aome tomó un lindo vestido fucsia, probándoselo por encima y mirándose en un espejo que se encontraba a la mano.

¡Pero éste te quedaría mejor! — Rumiko se dirigió a tomar un soberbio vestido en azul eléctrico con negro.

Al final, después de dos horas y media, se decidieron por un bello vestido en verde claro, con accesorios dorados: sandalias de tacón alto, una bolsita, pulseras, aretes y cadena. Shinosuke se mandaría a hacer un traje a la medida, y permitió que Aome le regalara una corbata en tela satín dorado, que hacía juego con sus complementos.

… y para ese día irás a casa temprano — Rumiko se dirigía a Aome con júbilo cuando ya iban en la limusina, de regreso al templo Higurashi —, para que te arregle nuestro estilista personal. Por cierto que tu mamá también que puede ir, sé que le gustará.

Rumiko, muchas gracias, — contestó la joven morena, nuevamente colorada de los pómulos… eran numerosas atenciones y ella no pretendía abusar de lo que se puede llamar "un lazo familiar" —, ya me han obsequiado muchas cosas.

Aome, en serio — intervino Shinosuke con tono algo circunspecto —, cuando yo me vaya Rumiko no te consentirá tanto, porque ya podrán hablar con más libertad en el instituto. Así que… — volvió a guiñarle el ojo con picardía, sonriendo abiertamente —… no hay pretextos y acepta la oferta.

¡Qué gran noticia! — Aome le devolvió la sonrisa al muchacho, y después volvió la vista a su amiga, preguntándole emocionada —. ¿Así que ya aprobaste el examen de ingreso, Rumiko?

Sí — afirmó la aludida, bastante complacida consigo misma —. Y, como yo no soy mi apuesto hermano… — recalcó — ninguna pesada te molestará más.

Y continuaron con su amena conversación. Caía la tarde cuando llegaron a la casa de Aome, y se despidieron de forma cortés y amable, mandaron algunas cuantas mercaderías para la familia de su amiga. Ella les dijo adiós agitando la mano en cuanto la limusina se alejó con rumbo a la gran mansión. Por lo menos en el baile podría hablar un poco más con Shinosuke, antes de que él se fuera lejos.

Nota de la autora: La original Rumiko Takahashi nació y creció en Nerima, el lugar donde ocurren las aventuras más simpáticas de Ranma Saotome y compañía, sus fans lo saben, pequeño lapsus cultural. Gracias por leer y saludos a todos los que han disfrutado esta historia.