La Marquise Rebelle.

Cap. 10. Amor verdadero.

"No mientas Lita." Dijo Andrew mirando la tristeza reflejada en los ojos de su esposa. "¿Crees que no me he dado cuenta de como te ha afectado ver que Minna y Sapphire están esperando un hijo?" Andrew tomó una bocanada de aire y continuó hablando. "Se como te preocupa no quedar embarazada, ver que Minna que se casó después de ti ya está esperando un hijo, que la sociedad siempre espera que una mujer quede pronto embarazada, pero quiero que sepas que nada de eso me importa milady." De los ojos de Lita cayeron un par de lágrimas traicioneras mas, pero eran lagrimas de tranquilidad y le echó los brazos al cuello a Andrew, reflejándose en sus orbes azules. "Sólo me importas tú, los hijos vendrán cuando tengan que venir." Le dijo Andrew y se acercó a los labios de ella, atrapándolos en un beso suave y cariñoso.

"Vámonos a casa." Susurró Lita con tono suplicante cuando sus labios apenas se hubieran separado de los de su marido. "No quiero estar mas tiempo aquí, estoy cansada, sé que tú quieres apoyar a tus primos, que te duele todo lo que esta pasando, que a lo mejor soy un poco injusta pero…

Lita no pudo seguir hablando, pues sus palabras murieron en los labios de su marido que atraparon los suyos en un beso, en un beso que ella accedió a que él intensificara abriendo su boca para encontrarse con su lengua, queriendo perderse en las sensaciones que él le provocaba. Deseaba en ese momento llegar a casa, estar a solas con su marido, tumbarse en la cama y que él la estrechara en sus fuertes brazos, que le susurrara al oído lo mucho que la deseaba, quería en pocas palabras estar a solas con él, lejos de todo y de todos, porque sólo cuando estaba con él podía sentirse segura, protegida, sólo con él podía bajar la guardia, dejar de lado esa apariencia de que nada le importaba y olvidar a Sapphire, porque aunque su amor por Sapphire era fuerte y aun ahí estaba como una espina que dolía, al estar con Andrew podía olvidarlo todo y sentirse una mujer plena y feliz.

"Nos iremos a casa." Le susurró Andrew con voz cariñosa. "Pero sólo hasta que él doctor te revise… ¿De acuerdo?" Lita asintió a la petición de Andrew, sabia que no lo iba a hacer cambiar de parecer, y entonces, al ver la sonrisa retorcida en el rostro de su amado sintió como si aquello fuera una caricia a su alma, porque ver aquella sonrisa en el rostro de Andrew, aspirar su aroma, sentirse entre sus brazos le hacia sentirse feliz, olvidarse de todo y de todos. "Cuando estemos en casa entonces me acostare a tu lado, te abrazare y velare tu sueño hasta que te quedes dormida." Andrew hizo una pausa y esbozó una sonrisa. "Perdona, sé que desde que llegamos de Bristol no te he prestado mucha atención, había estado demasiado preocupado por mi tía Catherine que en paz descanse."

Lita besó una de las mejillas de Andrew, aspirando la deliciosa fragancia que de él emanaba, pensando que en definitiva ella no era la clase de mujer que él merecía, no cuando estaba mas preocupada por si misma que por el duelo por el que él estaba atravesando y de pronto, una vez mas se sintió culpable al haber estado evadiendo en días anteriores visitar a la tía de Andrew, ofreciendo su ayuda para cuidarla como haría una buena esposa.

"No te merezco." Dijo Lita.

"No digas eso." Le respondió él. "Eres perfecta para mi. Ahora vamos dentro."

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Dos semanas después…

Después de dos semanas de la muerte de Catherine March, mismas fechas en las que Lita se hubiera lastimado el tobillo al ser empujada por Jedite y que la hubieran echo tener que pasar el tiempo en cama al fin se había repuesto para poder volver a la rutina de su vida normal y ella estaba mas que feliz, pues durante esas dos semanas había estado harta de estar en cama, pese a que Andrew buscara tiempo para pasar con ella y poder cargarla en brazos para llevarla al jardín.

"Al fin puedo caminar bien." Esbozó una sonrisa Lita, quien se encontraba de pie, sujeta a uno de los postes de su cama mientras Rei le ataba el corsset que iba bajo el vestido.

"Es que por lo que veo siempre que tienes un accidente sueles lastimarte uno de los tobillos… ¿Verdad Lita?" Preguntó Rei con un dejo de burla en su voz.

"¿Por qué lo dices?" Preguntó Lita desconcertada.

"Pues, si bien recuerdo me habías dicho que él día de tu noche de bodas en que trataste de huir, de nuevo te caíste de un caballo y te lastimaste una pierna… ¿No recuerdas?... Tú misma me lo contaste"

Lita no recordaba haberle contado Rei sobre aquel incidente, aunque suponía que seguro en algún momento lo habría echo, después de todo, en pocos meses le había tomado mucha confianza a Rei, convirtiéndose no sólo en su doncella de cámara, sino también en su amiga y confidente.

"Es cierto." Respondió Lita. "Pero al menos ya estoy recuperada y podre visitar a Amy ahora que este pasando una temporada en Londres… ¡Muero de ganas por conocer a su bebe!"

Una vez que Rei le ayudara a vestirse, Lita caminó hacia el tocador, sentándose en la silla que estaba frente a este, mirando en el espejo su reflejo y a Rei, quien tras ella le cepillaba los cabellos.

"¿Sabes?" Dijo Lita. "Tengo muchas ganas de ir a dar un paseo, recorrer las tiendas de telas, comprarme algunos listones, algunos libros… ¿Te gustaría salir Rei?... Creo que últimamente has estado tan aburrida como yo, pues no has salido de casa."

"No creo que sea conveniente Lita." Aconsejó Rei. "Apenas te estás recuperando… ¿Te imaginas si te sientes mal?"

Lita tomó una bocanada de aire, en verdad que le agradecía mucho a Rei que se preocupara sinceramente por ella, así mismo a su marido, pero aquellos cuidados ya la estaban agotando… ¿Acaso era difícil entender que ella era un alma libre y que quería salir del encierro?... Estaba a punto de replicar algo, pero entonces escuchó que alguien llamaba a la puerta de su habitación.

"Adelante."

La puerta se abrió y ante Lita se presentó Elizabeth, quien tras dar los buenos días le comentó el motivo por el cual estaba ahí.

"Lady Lita, tiene visitas. Lady Minna Black ha venido a visitarla... ¿Quiere que la haga esperar en la sala o la hago subir?"

Lita se quedó pensativa un momento, en verdad que lo ultimo que quería era ver a alguno de los primos de Andrew o en su defecto a Sapphire, mas no podía estar evadiéndolos todo el tiempo, así que armándose de valor se decidió a recibir a Minna Black.

"Yo misma bajare a recibirla." Dijo Lita esbozando una sonrisa forzada. "¿Puedes decirle que me espere un momento, Elizabeth?"

"Por supuesto milady."

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Después de terminar de arreglarse el cabello, Lita bajó a la planta baja de la mansión y después se dirigió a una de las salas donde Minna se encontraba sentada en uno de los sofás, vestida elegantemente con un vestido azul rey, pero lo que menos le agradó era que venia acompañada por Jedite.

"Lita querida." Saludó Minna poniéndose de pie al verla llegar. "Me da mucho gusto verte caminar por tu propio pie… ¿Te encuentras ya mejor?"

"Por supuesto que se encuentra mejor, hermanita." Dijo Jedite, quien esbozó una sonrisa burlona y la recorrió con la mirada, clavando sus orbes azules en el nacimiento de sus senos. "¿A mi no me vas a saludar prima querida?"

Lita esbozó una sonrisa, queriendo fingir que su compañía le era grata, queriendo ocultar aquella envidia que sentía al saber que en el vientre de Minna si estaba creciendo un hijo y las ganas que tenía de responderle con una majadería a Jedite.

"Me encuentro muy bien." Dijo Lita, quien se acercó para saludarlos. "Muchas gracias… ¿Tú como has estado?... ¿Cómo va tu embarazo?" Le preguntó a Minna, ignorando así a Jedite.

"De maravilla." Respondió Minna. "No he tenido muchas molestia y Sapphire me cuida mucho, es en pocas palabras un marido maravilloso y está muy emocionado con la llegada de su bebe."

"Claro." Respondió Lita. "No es para menos, es su primogénito."

"Ojala tu pronto puedas concebir Lita, porque ya te estas tardando y la sociedad murmura." Dijo Jedite. "¿Sabes lo que por todo Londres se dice de ti?"

"¡Hermano, por favor!" Exclamó Lita ligeramente ruborizada.

"A nadie le importa lo que digan de mi marquesa." Escucharon entonces la voz de Andrew quien al parecer acababa de llegar a la mansión y se dirigía hacia donde se encontraba Lita en compañía de sus primos, abrazándola al llegar y tomándola de la barbilla para robarle un beso apasionado, sin importarle que ahí estuvieran sus primos, sin importarle que fuera correcto o no fuera correcto.

Una vez que sus labios se separaran la abrazó y se dio cuenta de que su prima estaba ligeramente sonrojada, ¿Pero que mas daba? Poco le importaba lo que la sociedad dijera, y si con su presencia de alguna manera incomodaban a su esposa entonces a él tampoco le importaría incomodarlos.

"¡Andrew, que son esas muestras de afecto!" Dijo Jedite. "Así avergüenzas a mi hermana ¿Acaso no sabes que es de mal gusto…

"No me parece que mi linda marquesa sea de mal gusto." Respondió Andrew. "Y de una vez te lo advierto primo, mide tus comentarios, a mi no me importaría que mi esposa no me diera hijos, ella me da todo lo que quiero y así como es soy muy feliz con ella."

"Lo lamento Andrew, te pido una disculpa entonces." Dijo Jedite.

"Las disculpas, Jedite, debes dárselas a mi esposa, no a mi." Respondió Andrew.

"¿Me disculpas entonces Lita?"

"Claro." Respondió Lita esbozando una sonrisa. "Después de todo eres como de la familia y Andrew ya me había advertido que sueles hablar un poco de mas."

"Bueno, en vista de que Lita ya está mejor, ¿Qué les parece si los invito a una cena en mi casa hoy por la noche?" Dijo Minna. "De cierto es que aun estoy guardando el luto por la muerte de mi madre, pero a ella le encantaría vernos a los tres unidos, después de todo Andrew, tú para ella fuiste como un hijo mas."

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Lita se encontraba dentro de su recamara, abrazada fuertemente a uno de los pilares de la cama para facilitarle a Rei el duro trabajo de tener que abrocharle el corsett, pensativa y nerviosa al saber que después de dos semanas de nuevo volvería a ver a Sapphire.

"Estoy harta de Londres." Dijo Lita. "¡Como quisiera volver a Bristol!"

"Te es muy incomodo ir a la casa de los Black, lo comprendo." Dijo Reizel. "¿Te puedo dar un consejo Lita?" Preguntó Rei, después de que le hubiera abrochado el corsett.

"Claro." Respondió Lita dándose media vuelta, para quedar frente a ella.

"Habla con tu marido, se honesta con él" Dijo Rei. "Puede que al principio se moleste un poco, eso no lo podrás evitar, pero si dejas que las cosas sean descubiertas de otra manera entonces quizá puedas arrepentirte, recuerda que él sol no se puede tapar con un dedo y sólo asi entonces él va a apoyarte y entenderá porque no quieres frecuentar a los Black."

"Créeme que lo pensare Rei."

"Bien." Dijo Rei. "Te he elegido dos vestidos para esta noche en vista de que andas muy desganada… ¿Te gustaría ponerte el vestido color rosa o el vestido rojo?"

Lita miró ambos vestidos, de cierto era que no usaba con frecuencia colores brillantes pero aquel vestido rojo había sido un regalo de Andrew y en verdad el diseño y la seda con que estaba confeccionado era exquisitamente preciosos, supuso que a su marido le encantaría verla vestida con él asi que rápidamente Rei la ayudó a vestirse, adornando al final su cabello con una sencilla flor del mismo color.

"Te vez hermosa."

"Y todo gracias a ti Reizel, no sé que haría sin tu ayuda."

"Te quiero decir una ultima cosa antes de que te vayas."

"Dime."

"Esta noche es inevitable que tengas que ir a la mansión Ashley, pero te aconsejo que por favor evites separarte de Andrew, procura mantenerte siempre ha su lado… ¿De acuerdo?"

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Lita se encontraba en silencio dentro del carromato que era conducido en dirección hacia la mansión Ashley; la sola idea de saber que pronto estaría frente a Sapphire, a Jedite y Minna le hacia sentirse incomodada y nerviosa, mas en todo momento se había dicho que no se separaría de Andrew, viéndolo como su tabla de salvación para evitar ser molestada por Jedite o para caer en la tentación que implicaba estar en los brazos de Sapphire, con quien tenia que reconocer muchas veces había fantaseado estar desnuda en la cama, que la besara, que la abrazara y la acariciara, ¿Cómo seria hacer el amor con Sapphire? Si tan sólo alguna vez lo hicieran, ¿entonces se olvidaría de Andrew? No podía saberlo, Andrew le gustaba en demasía, le gustaba como la tocaba, como la besaba, la manera en que sabía llenarla de placer, pero también era con el único que había estado.

"milady ya llegamos." Dijo Andrew, haciendo que Lita se sobresaltara. "Has estado muy pensativa… ¿Qué sucede Lita?"

"Nada." Dijo Lita. "Es sólo que…

"SI Jedite hace un comentario que te incomode te aseguro que yo mismo le tumbare todos los dientes." Dijo Andrew mientras le estrechaba una de sus manos y le besaba el dorso. "Mi primo suele ser así y yo le tengo mucho aprecio al igual que a Minna, pero no voy a permitir que nadie incomode a mi dama… ¿De acuerdo?"

Lita asintió y se acercó a Andrew, besándole suavemente una de las mejillas.

"Me encantaría estar a solas contigo."

Andrew sonrió tiernamente y entonces tomó con una de sus manos la barbilla de Lita, robándole un beso suave que pronto se torno en un beso apasionado, dejándose llevar por su instinto animal de poseerla, olvidándose de aquella cena en casa de su prima; Lita, por su parte, le echó los brazos al cuello, entregándose a las sensaciones de placer que su marido le provocaba, gimiendo cuando entonces abandonó sus labios para besar su cuello, después el inicio de sus senos, mordiéndolos como si quisiera devorarlos.

"¡Me encantas!" Susurró Andrew con voz lujuriosa. "Quiero desnudarte."

Lita sintió que su intimidad se humedecía al pensar en el placer que Andrew le daría aun dentro de aquel espacio tan reducido como lo era un carromato, mas de pronto el momento de placer se vio interrumpido cuando escucharon que fuera del carromato John conversaba con Sapphire.

"Buenas noches John… ¿Acaban de llegar?"

"Sí." Respondió el cochero, quien por su tono de voz se notaba estaba nervioso, pues muy posiblemente había alcanzado a escuchar las muestras de afecto entre sus señores, por lo cual, Lita y Andrew rápidamente se separaron, ella acomodándose el cabello mientras el lanzaba maldiciones en contra de Sapphire que se había atrevido a interrumpir aquel momento:

"Maldito Sapphire, como si no tuviera algo mejor que hacer que estarnos esperando."

Lita se sintió incomodada al saber que vería a Sapphire, apenada al imaginar que pudiera percibir en ella el olor de la pasión o que en su piel notara alguna marca echa por Andrew… ¿Por qué siempre Andrew tenia que marcarla? Se preguntaba en silencio, pero para que quejarse, no tenia caso cuando precisamente disfrutaba que Andrew la devorara de aquella manera tan salvajemente primitiva, aso que cuando menos se dio cuenta Andrew bajó del carruaje y la estaba ayudando a bajarse.

"Buenas noches Andrew, buenas noches Lita." Saludó Sapphire, quien clavó sus ojos en ella, mirándola con una expresión que a ella le pareció era de rabia, celos y melancolía. "¿Les gustaría pasar?"

Lita tomó del brazo a Andrew, entrando junto con él en la mansión Ashley, sintiendo como las mejillas le ardían de vergüenza mientras discretamente se subía el escote del vestido, tratando de tapar una marca rojiza en la piel blanca del nacimiento de sus senos que Andrew le había hecho en aquel arranque de pasión desenfrenada.

Al entrar, inmediatamente fueron recibidos por uno de los sirvientes de los Black, a quien Andrew le entregó su gabardina y enseguida se dirigieron a una de las salas donde se encontraba Minna, quien aun llevaba el luto en sus ropas, acompañada de su hermano.

"Bienvenidos, que bueno que han llegado." Susurró Minna, poniéndose de pie para saludarlos al igual que hizo Jedite, ofreciéndoles después tomar asiento en uno de los sillones para tomar él te en lo que la cocinera terminaba de preparar la comida, así, los cinco estuvieron conversando sobre cosas sin importancia hasta que poco a poco el tema los llevó a conversar sobre los negocios de Andrew.

"Me va muy bien." Respondió Andrew. "De hecho en pocos meses lo que invertí se ha triplicado y estaba pensando que quizá en dos semanas haga un viaje a América para ir personalmente a vender la mercancía y aprovechando que estaré por allá me gustaría adquirir también traer metal y café para comenzar a negociar con eso no solamente en Londres sino también en todo Europa."

La noticia que Andrew acababa de dar dejó sorprendida a Lita, su marido no le había mencionado que estuviera interesado en hacer negocios en América y debía reconocer que a ella la idea de viajar hacia el nuevo mundo no le entusiasmaba, de sobra sabia que esos viajes eran largos, incomodos y que no había punto de comparación entre America y Europa, ¿pero que podía hacer ella?, eran parte de los negocios de Andrew y además, quizá después del todo fuera bueno, así se alejaría de Sapphire y de los primos de su marido.

"¿Y piensas llevar a Lita?" Preguntó Minna mientras dejaba en una pequeña mesita su taza de te.

"Sí." Respondió Andrew. "No veo porque no, Lita es mi mujer y a donde yo vaya ella me acompaña."

"Pues yo no se lo recomendaría." Intervino Sapphire. "Esos viajes suelen ser largos, muy incomodos para una dama, además de que hay caminos que pueden ser peligrosos."

"Viajara conmigo." Replicó Andrew. "Además yo puedo cuidar muy bien de mi mujer."

"No lo dudo Andrew." Respondió Sapphire. "¿Pero que sucederá cuando lleguen a América?... ¿Se supone que estarás todo el día cuidando de ella?... Te recuerdo que por allá no conoces a nadie, no vas precisamente a un viaje de placer y tendrás que dejar a tu esposa sola por varias horas y aun así aunque le pagues a alguien para que cuide de ella no será lo mismo que este en Inglaterra rodeada por la gente en quien tu confías que del otro lado del mundo con gente que no conoces."

Andrew se quedó pensativo en las palabras de Sapphire, de cierto era en un principio no había pensado en no llevarla, pues el viaje era largo, un mes para llegar a América, un mes y medio que tendría que estar por allá y otros mes durante el viaje de regreso, lo cual al final vendrían a ser mas de tres meses lejos de Inglaterra, ¿Cómo dejar por tanto tiempo a Lita? No concebía la idea de separarse de ella, pero por otro lado, después de lo que le había dicho Sapphire había comenzado a dudar, pues lo último que deseaba era ponerla en peligro.

"Eso no es ningún problema." Dijo Lita. "Yo se cuidarme sola, y…

Lita no pudo terminar de hablar pues entonces una de las doncellas llegó a la sala, anunciando que podían pasar al comedor, pues la comida estaba lista.

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Dos semanas después…

Lita se dejó caer sobre el cuerpo húmedo de Andrew tras sentir como llegaban entre gritos y gemidos a la cúspide del anhelado placer, acariciando con sus dedos el pecho desnudo de Andrew, mientras sentía como él pasaba un brazo por alrededor de su estrecha cintura, atrayéndola hacia él.

"Como te voy a extrañar milady." Dijo Andrew mientras besaba la frente de su esposa.

"¿Por qué dices eso?" Preguntó Lita, quien levantó su rostro para encontrarse con los orbes azules de su marido.

"Porque he estado pensando seriamente en el viaje a América." Dijo Andrew. "En un principio había pensado en llevarte porque no soporto la idea de tenerte lejos un solo día, pero las palabras de Sapphire me han hecho pensar mucho y sé que no puedo ser egoísta, no quisiera ponerte en peligro, así que he decidido que te quedaras en Inglaterra."

"Pero yo no quiero quedarme, yo quiero ir contigo." Dijo Lita, a quien de pronto la idea de separarse de su marido le llenó de melancolía, de una melancolía que sólo pensaba sentiría al haber sido apartada de Sapphire. "No le hagas caso a Sapphire, yo quiero…

Andrew no la dejó hablar, silenciándola con un beso en los labios.

"Yo también quiero estar a tu lado, también te voy a extrañar, pero entiende que no puedo llevarte, no me perdonaría si algo llegara a pasarte."

"Nada tiene que pasarme." Respondió Lita con cierta molestia. "Puedo defenderme sola… Además, ¿crees que yo no me voy preocupar si tú estas tan lejos de mi?, ¿sin saber como estas?"

"Mi decisión está tomada Lita." Dijo Andrew. "Además, nada puede pasarme a mi, te prometo que en cuanto suba a bordo comenzare a escribirte cartas y estando allá te comprare muchos regalos, diamantes, esmeraldas de Colombia y…

"¡Vete al demonio!" Exclamó Lita y se dio media vuelta en la cama, separándose de él y dándole la espalda, de pronto sintió que la garganta le dolía, que los ojos le ardían y no pudo evitar que las lagrimas se desbordaran de sus ojos… ¡Odiaba llorar!... Siempre había odiado llorar y mas delante de otras personas, le parecía como una muestra de debilidad y ella no era una persona débil, pero la idea de separarse de Andrew no le agradaba, no podía concebir tener que pasar las noches sin sentir el calor de su cuerpo, en aquella casa que sin su presencia seria demasiado fría, no podía imaginar pasar los días sin su compañía, sin sus besos y con la preocupación por no saber como estaría.

"Lita, no te enojes, ¿Por qué no puedes comprenderlo?" Andrew deslizó una de sus manos por las suaves curvas de ella, queriendo llenarla de besos que la hicieran olvidar su rabieta, pero ella le apartó la mano, así que la obligó a tumbarse de espaldas sobre la cama, rodeándola entre sus brazos y fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba llorando. "¿Estas llorando?"

"¡Idiota!" Lo insultó ella mientras desviaba su rostro hacia otro lado, tratando de evitar que la viera.

"¿Estas llorando por mi?" Preguntó él, tomando de la barbilla a Lita y besándole las lagrimas que corrían por sus mejillas. "Eres tan tierna, aunque quieras negarlo."

Andrew la estrechó entre sus brazos y de nuevo comenzó a sollozar mientras se aferraba fuertemente a los hombros de su marido, escondiendo su rostro en el pecho de él.

"No quiero que te vayas, llévame contigo." Suplicaba ella. "Te amo y no quiero estar lejos de ti Andrew, tres meses es mucho tiempo."

Andrew al escuchar que ella le dijera que lo amaba esbozó una sonrisa, de cierto era que lo sabia, no hacia falta preguntárselo, pero antes sólo una vez se lo había dicho y no podía negarse que le gustara escucharlo, pues por mucho tiempo había estado esperando que de sus labios salieran aquellas dos palabras: Te amo.

"Y yo te amo a ti." Le respondió Andrew, acariciando suavemente una de sus mejillas. "¿Recuerdas que te prometí que te enamorarías de mi?" Lita asintió y él esbozo una sonrisa. "Creo que cumplí con mi promesa… ¿verdad?"

"Sí." Respondió ella dándole golpecito en el pecho con uno de sus puños cerrados. "Fue inevitable y debería odiarte por eso, no debí enamorarme de ti para que ahora me dejes y te vayas."

"¿Pues sabes?" Le susurró él. "Así como te prometí que te enamorarías de mi ahora te prometo, no te prometo, te juro que también te extrañare, que pensare en ti cada día y que tan pronto como vuelva no me voy a volver a separar de tu lado, voy a volver a casa, porque sólo a tu lado puedo sentirme feliz y en armonía."

"¿Feliz y en armonía?" Se echó a reír Lita. "Creo mi Lord que yo le he dado a usted todo menos felicidad y armonía… ¿O acaso no recuerda el escandalo que hice en nuestra boda o…

"Recuerdo eso y también cuando cocinaste aquel pastel con sal para hacerme molestar." Río Andrew. "Pero debo decir que adoro que seas una mujer caótica, nunca quise a una mujer callada y sumisa a mi lado."

"Entonces milord, prepárese para tener guerra." Dijo ella sonriendo y empujándolo sobre la cama, haciendo que él quedara acostado de espaldas para montarse sobre su virilidad, gimiendo de placer al sentir el grosor de su sexo dentro del suyo, controlando los movimientos de cada embestida a su antojo, mientras él la dejaba controlar la situación muy a pesar de que si quisiera y con muy poco esfuerzo la hubiera podido someter.

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El plazo llegado para que Andrew partiera rumbo a América había llegado, después de una semana discutiendo con Lita sobre los peligros que podría implicar llevarla había logrado que ella, aunque fuera de mala gana, aceptara quedarse en Londres, en la mansión Hansford en la cual estaría bajo el cuidado de John y Darien quien se había comprometido a ir cada día, además claro, de tener también la compañía de Rei y de las demás sirvientas.

Andrew por supuesto le había propuesto la idea de que durante su ausencia ella se fuera a Pluckley a pasar aquellos casi cuatro meses con sus padres y su hermana, mas Lita había decidido quedarse en Hansford House la cual se había convertido en su hogar, donde lo esperaría, además de que la relación con sus padres nunca había sido buena, mucho menos después de la muerte de su hermano Anthony.

Así, finalmente llegó el momento en el que Andrew debía partir en un crucero que lo llevaría desde el puerto de Londres hasta América, viaje que seria muy largo, meses en los que Lita lo iba a extrañar.

"Te prometo que voy a escribirte cartas seguido milady." Dijo Andrew mientras pasaba uno de sus brazos por la fina cintura de ella y con la otra mano le acariciaba una de las mejillas, limpiándole una de las traicioneras lagrimas que salían de sus ojos. "Y por favor no llores, antes de partir quiero ver una sonrisa tuya."

Lita no pudo evitar esbozar una sonrisa sincera, sin duda Andrew sabia hacerla sonreír hasta en los momentos en que ella sólo se sentía capaz de llorar y deseosa de que no se fuera, de querer retenerlo a su lado le echó los brazos al cuello, aspirando el olor de su fragancia.

"Te voy a estar esperando." Susurró ella con voz entrecortada. "Voy a contar cada día para que vuelvas y te prometo que si no recibo en un mes una carta tuya yo misma me embarcare a América y voy a ir a buscarte y no me importa que te enojes."

"Y yo te prometo que en cuanto llegue ya tendré muchas cartas que enviarte." Le respondió Andrew. "Pero al menos espera dos meses para recibirla, recuerda que durante un mes estaré a bordo."

"Dos meses entonces." Dijo Lita.

Andrew sacó de entre las bolsas de su gabardina una pequeña cajita de terciopelo negro y la puso sobre las manos de Lita.

"Ábrelo."

"¿Qué es?" Preguntó ella con voz llorosa.

"Un pequeño presente para que durante mi ausencia pienses en mi y recuerdes mi promesa de volver a tu lado."

Lita abrió la pequeña cajita y entonces se encontró con un par de pendientes elaborados con zafiro color rosado, los cuales tenían forma de rosa.

"Son hermosos." Respondió Lita.

"Espero vértelos puestos a mi regreso." Le dijo él y entonces la estrechó entre sus brazos, besándola arrebatadora y pasionalmente, queriendo llevarse consigo el olor de su fragancia, sintiéndose dolido al saber que no la vería por más de tres meses, que no podría besarla, abrazarla o escuchar el sonido de su voz.

"Ahora si tengo que partir." Dijo Andrew cuando el beso se hubiera visto interrumpido por la falta de aire, pero de nuevo volvió a besarla.

"Ojala a tu regreso al fin este esperando un hijo tuyo." Sonrió Lita.

"Seria muy dichoso si así fuera, pero si no fuera así no me hace falta mas nada que no seas tú."

Por tercera vez Andrew volvió a besarla y después, con pesar se separó de ella, subiendo en la embarcación desde donde estuvo viendo a su amada marquesa antes de que el barco se alejara.

Horas despues…

"¿Nos vamos?" Preguntó Reizel una hora después, acercándose a Lita quien aun estaba de pie en el puerto, mirando hacia donde el barco parecía haberse perdido en el horizonte. "No estés triste Lita, en tres meses el estará aquí."

"Nunca creí poder llegar a amarlo tanto Reizel." Dijo Lita llorando amargamente, sin importarle que de nuevo las lagrimas cayeran sobre sus mejillas. "Siento como si me hubieran arrancado la mitad de mi alma, me siento peor que cuando me separaron de Sapphire."

"Eso es por que amas a Andrew." Dijo Rei poniendo una mano sobre el hombre de Lita, clavando sus enigmáticos ojos color amatista en ella. "Y te aseguro que no estarás por siempre separada de Andrew, Lita, él volverá a ti, te ama, pero este tiempo en que estarán separados el destino pondrá a prueba tu amor por él y también el amor que él siente por ti."

"¿Qué me quieres decir, Rei?" Preguntó Lita con cierto temor en su voz.

"Muy sencillo Lita, ahi está Sapphire, quizá lo mejor seria que fueras a pasar una temporada a casa de tus padres en Kent, pero bueno, eso tú lo decides."

"No deseo estar en Pluckley" Respondió Lita. "La relación con mis padres nunca ha sido buena, sobre todo desde que mi difunto hermano falleció así que sólo me presentare por allá en seis meses cuando sea la boda de Molly, para ese tiempo entonces Andrew estará aquí de nuevo, y en cuanto a la tentación que Sapphire pueda implicar en mi vida, por eso no te preocupes, créeme que en estos días en que supe que Andrew partiría a Londres me he dado cuenta de que lo amo tanto que no lo engañaría."

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Octubre de 1958…

Poco mas de tres semanas habían pasado desde que Andrew partiera rumbo a América, tiempo en el que Lita se había pasado contando los días de lo que seria su posible llegada a aquel lejano continente, y por supuesto también el tiempo aproximado que faltaba para recibirá cartas suyas y por supuesto para su regreso que ella con tantas ansias anhelaba.

Durante esas pocas tres semanas su vida había sido por demás tranquila, demasiado para el gusto de ella, que siempre era como un torbellino andante, moviéndose de un lugar a otro, para ahora pasar los días leyendo en casa o yendo de vez en vez a visitar a su amiga Amy, quien por cierto tenia un precioso bebe varoncito al que había llamado Anthony y el cual cada vez crecía mas fuerte y que le provocaba a Lita un poco de envidia y tristeza al ver como él tiempo pasaba y ella no quedaba embarazada, sumergiéndola en una gran depresión que le ocasionó pasar días en cama, llorando por el hijo que tanto deseaba tener, sobre todo en esas semanas en que no estaba al lado de Andrew y que tanto el lecho nupcial como la casa le parecían un lugar frio y gris.

Sobre su familia política, mas precisamente refiriéndose a los primos de Andrew y por ende a Sapphire, para su fortuna habían partido rumbo a Bath a tomar una temporada por allá una semana después de que Andrew se fuera, por lo cual estaba también libre de los Black y de Jedite que tanto la incomodaban.

"¿Puedo pasar Lita?" Escuchó Lita la voz de Reizel desde afuera de su habitación, lo cual le hizo salir de su ensoñamiento.

"Adelante." Respondió Lita con desgano y así, en pocos segundos Rei abrió la puerta y se encontraba dentro de la habitación, sentada al borde de su cama.

"¿Sera que no te piensas poner de pie, Lita?" Le preguntó Rei. "El día está muy agradable, tal vez seria bueno que salieras a caminar al jardín o si gustas podemos ir al pueblo a visitar las tiendas."

"No tengo ganas de nada." Dijo Lita. "Sólo quiero que Andrew regrese."

"¿O si?" Respondió Rei. "Se perfectamente que tienes ganas de verlo, pero no creo que a él le gustaría verte todos los días en cama, cabizbaja y llorando, deberías de estar feliz porque cada día que pasa es un día menos para que él este de nuevo a tu lado."

"No me consuelas." Respondió Lita.

"¿O no?" Dijo Rei. "¿Piensas seguir con esa actitud?... Que lastima porque yo pensaba darte una carta que Andrew te escribió.

"¿Qué?" Preguntó Lita mientras salía de la cama. "¿Cómo que una carta?... Pero si apenas debe estar por llegar a América."

"Vamos, eso lo se." Dijo Rei. "Es sólo que antes de partir me dio una carta que yo debía darte un mes después de su partida, sé que aun faltan un par de días para que se cumpla el mes, y yo como buena amiga pensaba dártela hoy mismo, pero como piensas seguir con esa actitud de…

"¡Te prometo lo que quieras pero por favor dame esa carta Reizel!"

"No me convences." Respondió Reizel.

Lita insistió tanto, prometiendo que sonreiría de nuevo, que saldrían a dar un paseo y que no estaría más metida en cama y llorando que finalmente Reizel accedió a darle aquella carta la cual Lita abrió ansiosamente, leyendo cada línea que Andrew había escrito en ella:

"Mi amada Lita:

Para cuando recibas esta carta muy probablemente ya habrá pasado un mes desde que me subí a ese crucero con destino a América (y digo muy probablemente, porque tan terca y obstinada como eres no dudo que sobornes y molestes a la pobre Reizel para que te la de antes del tiempo estipulado) lo cual significa que seguramente estaré justo llegando a aquel lejano continente o estaré a pocos días de llegar y aunque seguro ya tendré muchas cartas para enviarte, sé que no las recibirás tan pronto como quisieras, es por ello que te dejo esta carta, en la que quiero recordarte que no te olvido, que a cada minuto que pasa estas en mis pensamientos y que no hay nada que mas desee en esta vida como regresar a tu lado y permanecer junto a ti por siempre.

No llores por mi, mi adorada marquesa que pronto a tu lado estaré, mientras tanto ten presente que te amo y que cada día que pasa es uno menos para al fin poder estar a tu lado.

Por siempre tuyo.

Andrew Hansford."

Lita se llevó aquella carta al pecho, abrazándola como si con ello abrazara a Andrew, sintiendo el corazón palpitante de felicidad al poder tener algunas palabras de su amado.

"Lo amo tanto." Dijo Lita. "Muchas gracias Rei, ahora prepárame un baño caliente y un vestido lindo, quiero salir a dar un paseo por el pueblo, podríamos ir a tomar un café y de paso ir a comprar algunos libros, además de papel y tinta, quiero escribirle una carta a Andrew."

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Algunas horas después…

Después de leer aquella carta, Lita había decidido darse un baño, optando por vestirse con un vestido en color café con bordados en color oro, saliendo así de casa para ir en compañía de Rei a comprar algunas telas, después a una cafetería donde estuvieron tomando un café y comiendo pastelillos y después, antes de regresar a casa ir a visitar a Amy, mas antes de que obscureciera habían decido regresar a Hansford House donde al llegar Lita decidió dar un paseo por el jardín, tratando de ser optimista aquel día pero entonces, en medio de aquel paseo escuchó una voz que la hizo sobresaltarse.

"Lita."

Lita se dio media vuelta, sintiendo como el corazón le latía al reconocer aquella voz y efectivamente, se dio cuenta de que quien estaba frente a ella era nada mas y nada menos que Sapphire.

Adelantos del próximo episodio…

Lita no pudo terminar de hablar pues de pronto Jedite la tomó fuertemente del brazo, levantando una de sus manos con la intención de golpearla pero al final pareció arrepentirse.

"¿Cómo te atreviste maldita ramera?" Le preguntó Jedite con furia. "¿Acaso pretendías envenenar a mi hermana?... ¡Eres una maldición para esta familia, mejor deberías largarte y desaparecer!" Exclamó Jedite, empujándola con tanta fuerza que provocó que ella al tratar de defenderse de él pisara su propio vestido y se cayera…

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"No… bueno, últimamente le cuesta mas trabajo a mi doncella ponerme el corsette y a mi me es mas difícil soportarlo." Dijo Lita. "Incluso ella me ha aconsejado dejar de usarlo."

"Creo entonces señora Hansford que está usted encinta." Dijo él medico.

Lita sonrió como no sonreía desde que Andrew había partido a América, aquella maravillosa noticia provocó que las lagrimas salieran de sus ojos, aflorando en ella su lado sentimental, sintiéndose feliz y dichosa ante la buena nueva e instintivamente llevó una de sus manos a su vientre sin poder creer aun que dentro de ella había un pequeño ser que día a día crecía, un hijo suyo y de Andrew que seria su alegría y su motivación para sonreír cada mañana durante él tiempo en que Andrew estuviera lejos y que también seria motivo de alegría y dicha para Andrew cuando él se enterara…

Notas Finales: Bien chicas, aquí está un capitulo mas de "la marquesa" que espero les guste.

Cinthya: amiga hermosa, gracias por tus review, por "las cartas sobre la mesa" y por tu amistad, espero pronto te sientas mejor y no estes triste, se que diras que decirlo es fácil, pero no vale la pena, de verdad, quienes te queremos no haremos berrinche por un regalo (bueno, yo los hago porque tú me torturas haha)

Ross: Querida amiga, como te extrañare en estas tres semanas de ausencia, espero tengas lindas vacaciones en Guanajuato y que pronto vuelvas a la carga con nuevos capítulos de tu fanfic y por supuesto los reviews que me deberas (jajaja, es broma, sabes que odio a quien pide review, tú y todas mis lectoras son libres de leerme cuando quieran y cuando no, entonces yo lo entenderé).

Narela: Muchas gracias por tu review, me da gusto que te hayas animado a dejarme un comentario, y no, mi nombre no es Laura Bozzo, me llamo Gaby, pero aquí mi tocaya "Sailor Gaby" me llama de esa manera para ofenderme porque pongo a su sailor scout favorita de mala, pero mi nombre es Gaby.

Paquita la del Barrio: Ups, perdón, Sailor Gaby, quise decir, pero digo, bueno, ya que te gusta poner apodos a mi también me gusta ponerlos, pues muchas gracias por tu review, que lastima que no hayas entendido la trama, pero si algo no entendiste pregúntame y mira que mi trama es súper sencilla eh, no sé que harías frente a un libro como "Cumbres Borrascosas" que es muy rebuscado.

Cherry Hino: Te extrañaba, gracias por tus review y veras que pronto pongo algo de tu pareja favorita.

Diana: Como te das cuenta Mako no se atrevió a engañar a Andrew y si, la pobre Rei sufrió con las palabras de Darien, pero Rei es una mujer misteriosa, que esconde muchos secretos, espero que lo que traigo para ella mas adelante te guste.

Jahy Kino: ¿Qué te pareció el capitulo amiga? Espero que te haya gustado y como vez, Lita ama a su Andycito.

Lucely: Amiga, te extraño se que pronto leerás esto.

Yannin: Hace mucho no veo tus review pero espero verte pronto.

Saludos también a quien anteriormente me han dejado review y hace mucho no veo: Lita Wellington y Hotaru No Hikaru.

Hasta la siguiente semana niñas.

Atte:

Made.