Capítulo 14 parte 2
Sorry, disculpen la tardanza para actualizar, es que la escuela y mis otras actividades no me habían permitido corregir el escrito, pero ya esta aquí con ustedes, así que no interrumpiré más su lectura.
Ante tanta insistencia por parte de Rumiko Takahashi, quien invitó a Aome para ir más temprano a su casa, la gran mansión de la colina, propiedad del "abuelo" Sesshōmaru, el día de la fiesta de graduación, y así compartir el arreglo personal, la morena accedió gustosa. Y a todo ello contribuyó también la mamá de nuestra conocida.
La señora Naomi se mostró muy agradecida ante el ofrecimiento de la linda chica de gafas, de que su estilista exclusivo iría a arreglarlas a todas, y ya las consideraban parte de su familia más cercana, así que aceptaron ir. Además de que un tío de los primos de Shinosuke y Rumiko, el señor Ryoga Jibiky, pariente cercano del tío Ranma Zaotome, había entablado con Naomi una bella amistad; se conocieron en la Navidad y desde ese entonces eran frecuentes las llamadas y visitas del caballero cuando se daba algún tiempo entre los negocios de la SONHY (hay que darle a la mamá de Aome una pareja para su viudez, ¿no creen?), así que también les insistió en que consintieran la oferta. Por lo que ese día temprano, después de la hora de la comida, nuestra linda amiga y su mamá fueron a la mansión. El chófer de los Takahashi pasó por ellas.
Ya en la mansión, la mamá de Aome se maravilló ante su hermosura y la bella vista de la capital. Fueron recibidas por la señora Nodoka Takahashi, la mamá de Rumiko y Shinosuke, la señora Akane Zaotome, mamá de los gemelos y la pequeña Lin, Rumiko y la propia Lin.
Muchas gracias por invitarnos — saludó la señora Naomi con una sonrisa, y les dedicó una reverencia —. Es un gusto verlas otra vez, tan saludables como siempre.
Por nada, sean bienvenidas y siéntase en su casa — contestó la señora Takahashi de forma amable y educada, haciéndolas pasar después de darles un abrazo de bienvenida.
Las damas fueron conducidas al área de "spa", el sitio elegido por Nodoka y Akane para sus "deleites de belleza", el estilista ya se encontraba allí con un equipo de auxiliares para atenderlas a todas. Las jóvenes se dirigieron a la terraza de juegos para esperar su turno.
¿Y dónde están los muchachos? — preguntó Aome con curiosidad.
Jugando videojuegos — contestó Lin con algo de fastidio —. Y no me dejan jugar porque me tienen miedo, saben que les gano en todos.
Lin, ya conoces como son a veces los hombres de especiales — puntualizó Rumiko como saldando el asunto.
Eso es muy cierto — intervino Aome con una sonrisa —, también Sota tiene sus ratos.
Por cierto, ¿por qué Sota no vino? — preguntó Lin con interés.
Porque tuvo que llevar a mi abuelo al médico, tenía cita precisamente hoy, y después le compraría sus medicinas — contestó la morena encogiéndose un poco de hombros ante eso —; pero nos alcanzarán más tarde — puntualizó.
¡Oh, el abuelito! — pareció que Lin recordó algo importante relacionado con su "abuelo" ante la mención del viejecito pariente de Aome —. ¡Se va a ir por la abuelita! — y volvió precipitadamente sobre sus pasos, tomando rumbo al privado de Sesshōmaru.
¿Tu… "abuelo"… va a ver a… tu "abuela"? — Aome pareció anonadada y se dirigió con curiosidad a su amiga de gafas, después de ver momentáneamente como corría la niña.
Si — afirmó Rumiko, encogiéndose un poco de hombros, pues para ella no era raro —, la abuela quiere felicitar personalmente a mi hermano en este día especial — después continuaron caminando hacia el jardín —. Ahora que Shinosuke se vaya no va a poder verlo tan seguido, porque ni ella ni el abuelo pueden andar libremente en cualquier lado… además de que a él no le gusta mucho salir ni exhibirse ante la gente, eso ya lo sabes.
¿Tu "abuela" viene seguido? — nuestra amiga se mostró asombrada por esa revelación. Shinosuke no le había platicado mucho de la familia real y auténtica de Sesshōmaru, por indicaciones precisas del Daiyōkai, y el joven no iba a desobedecer una orden directa de su "abuelo".
Pues… — su amiga dudó un poco, también estaba al tanto de que a su "abuelo" no le agradaría que se platicara de su "familia celestial". Aome le puso carita de inocente —. Está bien, Aome, te contaré un poquito más, pero no lo digas.
Llegaron a la terraza y se acomodaron en las sillas para platicar. Rumiko le habló muy bajito, y nuestra amiga tuvo que acercarse un poco más a la joven de gafas para entender sus palabras.
Mira, Aome, sólo te diré que sí, la abuela viene más o menos cada mes, cuando el abuelo decide traerla… a veces no está en muy buena disposición para consentirle que venga — la muchacha exhaló con algo de resignación, poniendo los ojos levemente en blanco —. Él sí va cada quince días aproximadamente, tú ya sabes como, y, en alguna de esas ocasiones, la abuela lo acompaña de regreso, quedándose unas dos noches aquí con nosotros — volvió a suspirar un poco antes de agregar con más seriedad —. Ella no puede pasar mucho tiempo en el mundo de los vivos porque… sería terrible por su condición. — y como que le dio un escalofrío en tanto dirigió la vista por un segundo hacia el corredor, asegurándose de que aun no se aproximara su "abuelo" —. Por eso está esperando a que el abuelo muera, para que al fin estén juntos para siempre… — su voz se hizo un poco aguda al añadir —. Pero ya no me preguntes más de eso, no puedo contarte nada.
¿Qué Sesshōmaru muera? — Aome abrió más sus grandes ojos cafés, levantando un poco la voz —. Entonces va a faltar mucho para eso.
¡Sht! — le indicó Rumiko un poco espantada —, ¿quieres que me castiguen? — inmediatamente soltó un nuevo suspiro —. Pues sí — continuó con mohín de resignación por su "abuela" —, pero, a mi parecer, no les preocupa mucho el tiempo en el que eso llegue a ocurrir, considerando que, para nosotros los humanos, el tiempo es… algo difícil de entender — después recompuso una sonrisa al ver el dudoso gesto de su interlocutora —. Pero quita esa cara, Aome — añadió un poco más alegre —, lo bueno es que, a pesar de la aparente insensibilidad del abuelo con todo mundo, la abuela es muy paciente y lo ha amado desde que lo conoció… cuando estuvo viva.
¿Cuando estuvo viva? — Aome volvió a asombrarse, casi se le va la quijada al piso —. ¿Así que lo conoció hace tiempo? — pareció meditar en el tema —. Me imaginó que ella vivió en la época Sengoku… ¿cómo se llama tu abuela? — preguntó con mucha curiosidad, tratando de concebir quien podría ser esa mujer que conquistó el frío corazón del Inugami.
Así es, pero ese dato no puedo decírtelo… — Rumiko se mostró más nerviosa — guarda silencio, por favor, que ya viene Lin y… — y se interrumpió abruptamente.
La pequeña venía visiblemente emocionada, tras ella apareció el imponente Daiyōkai, exquisitamente vestido con un traje oscuro que hacía destacar más la blancura de su piel y sus plateados cabellos. Rumiko y Aome se levantaron tratando de disimular su bochorno al ser casi sorprendidas "infraganti". La joven de gafas le hizo una reverencia a su abuelo.
¿Ya se va, abuelo? — preguntó tímidamente sin atreverse a mirarlo —. Se ve usted muy galán, como siempre.
Por toda respuesta obtuvo una mirada entre escrutadora y algo dulce de Sesshōmaru, por un breve lapso de tiempo. Después, sin decir ni media palabra, el gran demonio blanco volvió la vista al horizonte y ascendió con elegancia y suavidad, a una distancia prudente del balcón. La estola se desenrolló, dándole el aire de imponencia que siempre lo ha caracterizado.
¡Adiós, abuelito, los estaremos esperando! — le gritó Lin agitando la mano.
Aome lo observó elevarse, con la boca abierta, hasta que Sesshōmaru aumentó su velocidad y se perdió rápidamente tras las nubes. En realidad nunca se había acostumbrado a los poderes y habilidades del Daiyōkai.
Oigan chicas, ya pueden pasar — les dijo la niña, disimulando una risa traviesa por el asombro de Aome.
¡Abuelo, espéranos! — en ese momento entraron dos muchachitos corriendo y gritando.
El abuelo ya se fue — les reprochó Lin a los dos recién llegados —. Y conste que les avisé que vinieran, pero no quisieron hacerme caso.
¡Aaahhh, que pena! — suspiraron Kotaru y Kohaku al unísono.
Les dije que no lo verían — Shinosuke también entró corriendo detrás de sus primos, y les habló en tono burlón —, así que me deben 100 yens cada uno — les puntualizó para recordarles la apuesta que seguramente habían hecho —. ¡Aome, me da tanto gusto verte! — saludó a su amiga con una sonrisa —. Me parece que es la hora en que las doncellas van a ponerse más bellas — y les guiñó un ojo, tanto a ella como a su hermana —, porque todas las mujeres necesitan su tiempo para "hermosearse".
Así que las chicas pasaron al área de "spa". Sus mamás y la tía Akane platicaban alegremente cosas de mujeres adultas mientras esperaban a que se les secara el manicure. A la pequeña Lin le habían hecho lindos caireles en sus cabellos y lucía un precioso vestido amarillo. Y, aunque insistió en que la maquillarán también, Akane, su mamá, no lo consintió. La chiquilla hizo su mejor gesto de puchero, pero ni así pudo doblegar la regia voluntad de su progenitora, por lo que no le quedó más que aceptar su derrota. A las muchachas les peinaron y acomodaron el cabello. A Aome le alaciaron un poco la negra cabellera, la cual luciría suelta, y le hicieron luces doradas. Le pintaron las uñas, tanto de manos y pies, de un lindo tono verde como su vestido, y la maquillaron suavemente para destacar su juvenil rostro. El vestido era de una tela vaporosa, de tirantitos por mangas, y caía suavemente con finura desde la altura del pecho hasta un tanto arriba de las rodillas. Se veía tan guapa que hasta ella se sonrojó un poco al admirar su imagen en el espejo. Rumiko ostentaba un vestido azul turquesa, strapless y drapeado, también un poco arriba de las rodillas. La montura de sus anteojos hacía juego con el vestido. Bien puede decirse que las dos jóvenes amigas parecían modelos de pasarela.
¡Pero que bonitas se ven! — expresaron sus mamás al unísono.
¿Verdad que sí? — afirmó Rumiko al tiempo que terminaba de verse al espejo —. Bien Aome, vamos por el galán.
¿Qué? — dijo extrañada la aludida —. ¿Cuál galán? — preguntó ruborizándose excesivamente.
Pues mi hermano — la joven de gafas puso los ojos en blanco por una fracción de segundo, luego le dedicó una sonrisita —. No seas tontita, Aome.
¡Ah! — ella se apenó más por su error, y ambas salieron a buscar al muchacho.
Las chicas llegaron a la sala, y estaban dispuestas a subir por las escaleras cuando… vieron que los traviesos gemelos venían corriendo y riéndose a carcajadas.
¡No nos alcanza, señor Jaken! — decía Kohaku en tono burlón.
¡Parece tortuga, señor Jaken! — Kotaru le hacía segunda a su gemelo.
¡Chamacos groseros, me las van a pagar! — el diminuto sirviente gritaba mientras corría detrás de ellos, hasta que se tropezó y por poco rueda escaleras abajo. Shinosuke le evitó una caída mayor al llegar justo a tiempo por el otro lado de la escalinata.
Kotaru, Kohaku… cuando su papá se entere de esto les va a ir muy mal — Rumiko se dirigió a sus primos con voz de enfado.
Los dos agacharon la cabeza avergonzados, pero después de dos segundos la levantaron para mirar mejor a las señoritas. Shinosuke bajaba los escalones llevando al pobre Jaken en brazos.
Las dos se ven bonitas — dijeron los gemelos al unísono, empleando un tono que pretendía ser adulador.
Pero Aome se ve mucho mejor — concluyó Kotaru para fastidiar a su prima.
Gracias — dijeron las muchachas, pero Rumiko aun los veía con enojo.
Y a la abuela tampoco le va a hacer gracia que sigan haciéndole travesuras al señor Jaken — concluyó la joven de gafas.
Ya sabremos que fue lo que hicieron en cuanto el señor Jaken despierte — intervino Shinosuke al llegar donde se encontraban, mirando también a sus primos con mucha molestia, hablándoles en tono de gravedad —. Y claro que su mamá también se enterará de sus travesuras.
¡No! — ante la mención de su progenitora parecieron asustarse —. ¡Shinosuke, por favor, no le digas a nuestra mamá! — le rogaron con voz trémula.
Jovencitos… — les dijo sin dejar de lanzarles una mirada acusadora —… está semana se han pasado de listos… es bueno que se eduquen de vez en cuando — y volvió la vista a las dos muchachas, guiñándoles un ojo en señal de complicidad, pues en realidad no pensaba acusar a los pequeños; y es que tía Akane a veces era muy enojona.
Por cierto que el joven Takahashi se veía muy guapo con ese traje café claro de buena marca, en corte juvenil, y que acentuaba el tono de sus ojos. Se puso una camisa negra en tela suave y la corbata que Aome le había obsequiado; sus zapatos hacían juego con el traje. En opinión de nuestra amiga morena, el mancebo sí que parecía modelo de comercial.
¡Fiu, fiu! — les chifló a las dos chicas, como si apenas se percatara de su arreglo —. Rumiko, hermanita, espero que no me llamen cuñado muy pronto — dijo en tono coquetón —. Aome, te ves tan bonita… ese color te sienta de maravilla — y les dedicó una gran sonrisa.
¡Qué amable! — le contestó Aome, y se sonrojó otra vez ante el piropo.
Pues a mí no me extraña que tengas muchas admiradoras — le dijo su hermana a la vez, en tono de picardía —, te ves mejor que Brad Pitt.
Rumiko, no confundas, que él ya es bastante mayor — puntualizó el muchacho aparentando ofenderse un poco por la comparación, después retornó a sonreír —. Transportaré al señor Jaken a su cuarto y luego les alcanzo en el comedor, pues sé que nos prepararon un delicioso tentempié… Aunque, más bien — volvió a mirar a sus primos con severidad. Los gemelos se habían quedado de chismosos, escuchando las "indiscreciones" de la gente "mayor" —, ustedes dos llevarán al señor Jaken, que yo acompañaré a estas lindas doncellas.
Pero, Shinosuke… — Kohaku iba a protestar.
Sin peros — le dijo con autoridad.
Así que los gemelos cargaron a Jaken y los jóvenes se dirigieron al comedor.
Aún falta hora y media para iniciar, así que podremos merendar algo ligero — indicó el muchacho mientras caminaban.
Sus mamás, la tía Akane, el señor Jibiky, quien también estaba en la mansión por cuestiones de negocios, y Lin, ya se encontraban ahí, tomando té y saboreando una rebanada de un delicioso y ligero pastel de frutas. La tía Akane preguntó en tono de gravedad:
¿Qué hicieron ahora mis gemelos? — y puso los ojos momentáneamente en blanco antes de volver a ver a su sobrino con una mirada escrutadora, esperando una confesión de su parte.
Pues… al parecer, travesuras al señor Jaken — contestó Shinosuke dubitativo.
Siempre lo he dicho — puntualizó la pequeña Lin con un desdeñoso mohín infantil —, mis hermanos son de lo peor — y se llevó a la boca un buen pedazo de pastel.
Vamos, Akane, no hay porque enojarse hoy — con una gran sonrisa en el rostro, la señora Nodoka le palmeó un hombro a su cuñada para pedirle calma —. Por favor muchachos, siéntense a disfrutar este rico pastel de frutas con nosotros — indicó sin borrar la sonrisa. Los adolescentes se acomodaron en sus asientos, y les sirvieron su merienda.
Por cierto, Aome — su mamá se dirigió a ella, sonriendo también como acostumbra —, ya le hablé a tu hermano y dice que el abuelo está mejor. Así que pasaremos por ellos un poco más tarde porque aun van a arreglarse. El señor Jibiky aquí presente se ofreció muy amablemente — y está vez le dirigió una sonrisita al caballero en señal de agradecimiento.
Naomi, sabes que es un gusto complacerte a ti y a tu familia — respondió el aludido en tono cortés.
¡Eso me da mucho gusto! — contestó la joven morena muy contenta —. Que bueno que mi abuelo pueda acompañarnos sin problemas.
Charlaron alegremente mientras disfrutaban de la ligera merienda. Platicaron sobre los avances del anime hasta que llegaron por ellos. Los señores Daisuke Takahashi, papá de Shinosuke y Rumiko; y Ranma Zaotome, el esposo de la señora Akane, y papá de Lin y los gemelos. A los recién llegados también les sirvieron té y pastel, mientras los jóvenes y los niños terminaban de acicalarse para salir con rumbo a la graduación. Cuando llegó la hora de partir, Aome se fue con la familia Takahashi en la limusina blanca; los Zaotome en el "Lamborgini" rojo del señor Ranma; y la mamá de Aome, junto con el señor Jibiky, en un "Xaguar" amarillo, propiedad de él… ellos pasarían por Sota y el abuelo.
El trayecto fue tranquilo, sin contratiempo. El señor Daisuke alabó la belleza de su esposa, la hermosura de su hija y la simpatía de Aome, la cual enrojeció un poco ante el cumplido de un caballero mayor; y dijo que el galán de su primogénito no pudo llevar mejor acompañante para ese día tan importante en su vida, un paso más hacia sus metas profesionales. Habló un poco de los negocios con su esposa, y sobre los proyectos acerca del avance del anime. Así, en medio de tan alegre charla, llegaron al salón de eventos. Muchos compañeros de Shinosuke ya se encontraban allí, cerca de la entrada. Algunos también habían invitado a chicas de curso menor para que fueran sus parejas en el baile. Asimismo, varias jovencitas iban sin pareja, a ver que pescaban. En cuanto notaron la llegada de Takahashi, casi hacen cerco para verlo pasar.
Adelante, hijo — le dijo su padre al joven después que descendieron del vehículo —, es tu gran día — a continuación agregó en tono algo serio —. Yo llevaré a tu hermana porque me parece que hay muchos muchachos mañosos — y sonrió mientras le ofrecía a su hija el brazo izquierdo con cortesía, pues en el derecho llevaba a su esposa.
¡Papá, por favor — se quejó la señorita Takahashi, pero, aun así, tomó el brazo de su padre en señal de agradecimiento —, no soy una niña pequeña! —. Su mamá sonrió también.
Muy bien, vamos Aome — Shinosuke le ofreció a nuestra pelinegra amiga su brazo derecho con galantería, imitando perfectamente a su progenitor —. Y no me digas que no me porte hoy como caballero — y le dedicó un guiñó picaresco.
Eee… — la aludida tartamudeó un poco, el rubor de sus mejillas no había disminuido mucho, resaltando bastante por el toque de maquillaje que le habían puesto —… no… es decir… vamos.
Cruzaron las escaleras de acceso al salón. Todas las chicas que iban solas, y alguna que otra acompañada, le lanzaron al muchacho miradas coquetas, y a Aome miradas de envidia por ir del brazo del "mejor partido del Instituto". Y entre los muchachos no faltó quien puso cara de bobo en cuanto observó lo bonita que lucía Aome Higurashi en vestido de fiesta. La pobre quería que se la tragara la Tierra en ese instante… "De seguro hasta Inuyasha me reclamaría si…" pensó por un segundo, más dio un suspiro muy bajito, pues ahora el Hanyō de su corazón no se encontraba ahí, y no tendría porque enojarse con ella.
Bueno, Aome — Shinosuke la acompañó al lugar en donde ella debían acomodarse, por los premios que recibiría. Todos los premiados de cursos menores estarían en esa área, y todos los miraron con gestos variados, entre la incredulidad al coraje por ver lo bien que se llevaban —, en cuanto termine el protocolo vengo por ti, para bailar un rato antes de que mis padres quieran retirarse… le prometieron al abuelo no tardar demasiado — y le arrimó educadamente la silla para que ella se sentara —. Y, si me disculpas, tengo que ocupar mi lugar.
Gracias, Shinosuke — le contestó dedicándole una sonrisa —. De aquí te veo.
Nos vemos luego — se despidió cortésmente —. Con permiso, por favor — y pidió el paso a algunas bobitas que lo veían extasiadas.
La ceremonia fue algo larga, pues eran más de doscientos alumnos egresados. Takahashi Shinosuke fue el más premiado de su generación: Primer lugar en el concurso de oratoria inter institutos; primer lugar en el concurso de ciencias y primer lugar en el desarrollo de un proyecto escolar dentro del área de su especialidad; aparte de ser el mejor promedio de su grupo y de toda la generación, o sea, un dichado de virtudes. Él fue el encargado de dar el mensaje de despedida en representación de todos sus compañeros. Fue un discurso emotivo. Su familia aplaudía todas las menciones honoríficas del joven, Aome y los suyos también le aplaudían con ganas.
Llegó el turno de entregar premios especiales a los mejores alumnos de segundo y primer curso, y nuestra amiga también recibió buenos premios, como el segundo lugar del concurso inter institutos de novela fantástica, y apoyo a los nuevos talentos literarios (que nombre tan largo); mención honorífica del club de arquería, por su destacada participación en la exhibición de clubes… ya había superado a varias del grado superior en puntería (tuvo que controlarse un poco para que no le volviera a pasar lo mencionado antes); y, por supuesto, el mejor promedio de su grupo.
Al término de la ceremonia dio comienzo la cena baile. Las familias planearon por lo menos estar dos horas y media en el lugar, para darle tiempo al abuelo Sesshōmaru de pasar un buen momento con su "real familia celestial". Aunque sospechaban que, de alguna u otra forma, él sabría cuando ya era tiempo de regresar… ¿acaso serían los instintos del gran demonio blanco, o, tal vez, el hecho de que tiene muchas más habilidades de las que conocemos? Los señores se sentaron en una mesa y dejaron que los adolescentes se sentaran aparte, a una distancia prudente para vigilar que no llegará algún "jovencito abusivo" a molestar a Rumiko, la cual hizo un gesto de contrariedad ante ese exagerado cuidado a su persona. Sota, los gemelos y Lin se quedaron con sus mamás, a pesar de las protestas de la niña, quien quería estar con sus primos y Aome… recibió una mirada enojada de su primo mayor.
Ya, no te enojes hermana, no es para tanto — le dijo consolador Shinosuke, palmeándole un hombro con suavidad, disimulando una sonrisita burlona —. Yo te conseguiré un buen amigo de confianza para que vayas a bailar, porque tengo mucho que platicar con Aome.
Mejor que sea después — contestó Rumiko ya sin ver a su papá, soltando un leve suspiro —. Yo también quiero escucharte y conocer más cosas sobre la familia… tú sabes mucho.
Es que yo siempre he sido más curioso que tú — le reprochó juguetonamente, apretándole un poco la nariz para fastidiarla —. Y no es porque sea metiche…
No me molestes… grosero — la joven le dedicó un mohín de enfado —, o le diré a papá.
¡Uy, ni aguantas nada! — se carcajeó por lo bajo y la soltó. Aome también pareció divertida con esa actitud, pues ya se había dado cuenta de que los hermanos Takahashi se llevaban bastante bien entre ellos.
Aome, es mejor que tengas un hermano varón que sea menor que tú — especifico Rumiko mirando a su amiga —, porque si son mayores no paran de torturarte.
Eso no es tan cierto — observó la aludida en tono alegre —, hay veces que me gustaría que Sota fuera mayor que yo para que me protegiera… tiene sus arranques infantiles.
Mejor vamos a platicar de las cosas importantes de la vida — intervino el muchacho sin cambiar la sonrisa alegre — y no nos amarguemos con nada, que esta noche es para divertirnos.
Adelante, Shinosuke — dijo la morena igual de sonriente —, muero de curiosidad por estar al corriente de los acontecimientos sucedidos.
Entonces… — respondió el aludido — ¿Qué fue lo último que te conté la vez que platicamos del tema? — le cuestionó en tono amigable.
Ah… — la muchacha lo meditó un segundo —… me parece que… Sí, me dijiste que mi familia materna es también de la descendencia de Lin, de los que ya no quisieron la protección de tu abuelo Sesshōmaru — y volvió a sonreír —. Así que somos primos muy, muy lejanos — puntualizó jocosamente.
Bien, si que lo recuerdas… estás al día — le dedicó un guiñó travieso a modo de recompensa por su buena memoria —. Vamos a ver Rumiko — y le dirigió a su hermana una mirada levemente escrutadora —, ¿hay algo que debas agregar?
Pues… — dudó un poco la aludida — no sé que tanto le hayas platicado, así que continua por favor, si algo te falla te corrijo.
¡Si, claro! — esta vez le guiñó el ojo a su hermana en tanto su tono era de suficiencia absoluta, soltando también una breve exclamación de burla —. Tú sabes que tengo muy buena memoria, por ello no necesito un maestro particular — dijo señalándola con un dedo acusador.
No te burles, Shinosuke — le contestó la muchacha con enfado, lanzándole una mirada de molestia —. El señor Daimonyi es sólo el maestro de piano.
Vaya, Rumiko — intervino Aome con curiosidad —, no estaba enterada de que tocabas el piano — y la miró casi con reverencia.
Sólo un poco, aun me fallan muchas notas — dijo Rumiko algo apenada.
Tal vez algún día des un concierto en el Metropolitan Opera House de Nueva York — interrumpió su hermano mirándola inocentemente, dedicándole una sonrisita que le bajaría el enfado a cualquiera —. No te enojes y, por favor, pongan atención que ya voy a… — decidió guardar silencio en cuanto se percató que ya iban a servir la cena.
Así que, antes de comenzar de nuevo con la historia, se dispusieron a degustar los platillos que venían incluidos en el menú: delicioso pollo en salsa de champiñones, con fresca ensalada, y bebidas en bajo grado de alcohol, o refrescos, al gusto de la persona. También sirvieron mousse de chocolate como postre.
Bueno, Aome — habló Shinosuke nuevamente, saboreando educadamente su porción —, te preguntarás por qué el abuelo participó en conflictos humanos.
Ajá — confirmó la aludida, dándole un pequeño sorbo a su bebida —. Esa parte no me queda clara todavía… recuerdo que nunca trató de llevarse bien con nosotros aunque nuestro objetivo era el mismo: acabar a Naraku a como diera lugar para recuperar la Shikon no Tama.
En realidad… el abuelo no perseguía a Naraku por esa razón — intervino Rumiko —. Lo único que quería era vengarse de ese por haber tenido la osadía de involucrarlo en la búsqueda de la Shikon no Tama…
Pero eso es otro tema que no tocaremos hoy… — Shinosuke se impuso con amabilidad —, así que no pierdas detalle, Aome, porque me voy de corrido… — y carraspeó un poco para iniciar con su relato.
"El abuelo Sesshōmaru siempre ha tratado de mantener la distancia con los seres humanos y sus problemas… tú has de recordar que el periodo Sengoku se caracterizó por diversas pugnas entre las regiones del país, y los terratenientes se enfrentaban entre ellos por conseguir más riquezas y poder. Así que el abuelo se vio implicado en varios conflictos y movilizaciones humanas, porque varios fieles descendientes pelearon por sus gobernantes y por sus territorios. Él no podía negar la promesa de protección hecha a su querida Lin, por lo que tuvo que seguirles y cuidarles hasta donde le fuera posible. Y no le fue nada fácil involucrarse, dado que su aspecto sobrenatural nunca fue su mejor carta de presentación. Ya te imaginaras lo que causaba su presencia.
"Pero esta vez ya no podía ignorar los desastres que traían las continuas guerrillas, sobre todo porque le inquietaba lo que podría ocurrirle a los fieles herederos. Pero, a pesar de su apariencia tan fascinante e imponente, logró adentrarse en el Ejército y llegar a altos rangos".
¿Cómo lo habrá conseguido? — a Aome le surgió esa duda.
Eso es algo que tal vez nunca sabremos… — contestó Rumiko dando su opinión muy personal.
Por favor, señoritas, dudas y cuestionamientos a lo último — les dijo Shinosuke con tono de circunspecto, haciendo una mueca tan graciosa como si estuviera imitando a un erudito en historia antigua.
Lo sentimos — contestaron a coro las damitas, entre avergonzadas y risueñas por la forma en que el muchacho podía hacer gestos graciosos sin perder la seriedad.
Ejem… — volvió a carraspear el joven —. ¿En que iba?... Ah, continuemos…
"También Inuyasha pasó por un proceso semejante, pues tampoco fue del todo fácil para él, a pesar de ser más humano que el abuelo… porque también te prometió proteger a los que amaba…
¿Eso hizo Inuyasha por mi? — susurró Aome emocionada, y se le salió una lagrimita al recordar a su amado Hanyō.
… a sus hijos, a sus nietos, a sus bisnietos, y hasta donde le alcanzó al vida. Así que tuvo que luchar muchas veces bajo las órdenes del abuelo — continuó Shinosuke como si no hubiera escuchado el leve cuestionamiento de su amiga.
Ya me imagino que a Inuyasha no le hizo mucha gracia — interrumpió nuevamente Aome, hablando un poco más alto y con una sonrisita de conmiseración dibujada en su rostro, como diciendo "Ya parece que lo estoy viendo".
Por supuesto que no le hizo nada de gracia, y estoy seguro que al abuelo tampoco — contestó el joven Takahashi mientras su hermana también sonreía, pues había varias cosas que ni ella conocía, y le pareció simpático tratar de imaginar esa "tierna escena familiar" —. Más tuvo que resignarse porque notó que las intenciones del abuelo eran semejantes a las suyas. Pero eso sí — y volvió a guiñarle el ojo a Aome en forma traviesa —, yo imagino que cualquier momento de "paz" era aprovechado por Inuyasha para "desquitarse"… y no dudo que siempre fuera frenado generosamente por el abuelo — y contuvo una carcajada.
Ya veo… siguieron llevándose mal — Aome puso gesto de contrariedad y rendición.
Bueno… — esta vez intervino Rumiko, queriendo encontrar las palabras adecuadas para lo que pensaba decir —… no podemos decir que se querían mucho… — y le sonrió con timidez a su amiga —. Pero, por lo menos, creo que el abuelo nunca intentó matarlo de verdad… si así fuera lo hubiera hecho desde la primera oportunidad — agregó en voz bajita.
Oigan, chicas — dijo Shinosuke con algo de seriedad, como reprochándoles por ser tan habladoras —, por favor déjenme continuar un poco más con la historia… el tiempo va a pasar y no vamos a poder bailar. Además, Rumiko — y, después, miró a su hermana pícaramente —, le dije a mi amigo Hiroshi que te presentaría con él.
¡Oye, Shinosuke, no me comprometas! — le respondió la aludida en tono un poco enojado, y se sonrojó cuando su hermano, aguantándose la risa una vez más, le señaló disimuladamente a su camarada, quien se encontraba como a tres mesas de distancia, y la miraba fijamente con ojos de admiración.
Vamos, Rumiko, Hiroshi no es mal muchacho — observó Aome sonriendo de igual manera —. Es muy amable y sé que te caerá bien.
Eee… continúa por favor con el relato, hermano — dijo la joven de gafas, aun sonrojada, desviando la mirada del amigo y fijándola en su consanguíneo —. Pero que conste que si es un pesado… lo golpeó a él y a ti también — le puntualizó con un tono que pretendía ser severo.
A mamá no le va a gustar que me golpees — él sólo puso cara de inocente.
Pues a papá y al abuelo no les va a gustar saber si tú me presentaste un patán — ella sonrió victoriosa.
Hiroshi no es un patán — el joven habló como si hubiera sido gravemente ofendido —. Dale chance, se van a llevar de maravilla, ¿verdad, Aome? — y miró a la pelinegra pidiéndole su apoyo, el cual le dio gustosa cuando afirmó con un lindo gesto —. OK., entonces no se diga más — continuó Shinosuke al ver a su hermana más serena —, terminemos con nuestra historia por hoy… — y carraspeó una vez más, como si quisiera darse importancia —. La participación de Japón en la Primera Guerra Mundial no fue tan devastadora…
"Las guerras y las guerrillas de periodos anteriores habían sido más crueles, principalmente contra Rusia y China por la defensa de territorios, pero ganadas por nuestros soldados. Por ello el abuelo tiene condecoraciones. Sus habilidades sobrenaturales las empleó en muchas ocasiones para proteger a los japoneses, pero lo hacía principalmente con los que eran la descendencia de su querida Lin, por ellos. De los demás no se preocupaba demasiado. No le importaban en lo más mínimo. Por ese lado el abuelo sigue siendo demasiado frío e indiferente.
Saben que en varios de estos conflictos se fue consolidando nuestra nación como tal (las jóvenes afirmaron con un breve movimiento de cabeza), e incrementando su poderío como gran potencia comercial e industrial. Hasta aquí pudo vivir Inuyasha pues, al ser Hanyō, su parte humana se debilitó en extremo. Tuvo una larga vida después de todo. Así que, en cuanto se dio cuenta que su existencia en este mundo llegaba a terminar, se sintió feliz porque nuevamente estaría contigo, y con sus amigos, en la otra vida. Su entierro fue modesto, pero el abuelo estuvo ahí, presentando sus respetos al pequeño hermano que siempre, aunque nunca quiso admitirlo, fue Inuyasha para él".
¡Pero qué admirable! — Aome sollozó un poco ante esas últimas palabras —. Ya decía yo que en el fondo los dos se quieren… bueno, se querían — se corrigió al final, un tanto apenada por lo que había expresado.
Pero muuuy en el fondo — puntualizó Rumiko, dándole un énfasis a su voz.
Los tres rieron ante el comentario. Unos cinco segundos después…
Bien, Aome — Shinosuke le tomó una mano —, ya habrá tiempo para más, así que… ¡a bailar se ha dicho! — y la jaló suavemente a la pista, mientras que con una seña le indicaba a su compañero que podía invitar a su hermana a bailar.
Se divirtieron bailando animadamente por un buen rato… hasta Sota bailó con Lin porque los hermanos de la niña se negaron en redondo. Y al señor Takahashi le cayó muy bien Hiroshi, así que le dio el consentimiento para continuar danzando con su hija.
¡Papá! — le dijo Rumiko con reproche, ocasionándole a toda su familia y a sus invitados unas risas alegres y contagiosas.
Fue una alegre velada. El señor Jibiky se encargó de llevar a Aome y su familia de regreso a su casa.
Aome, nos veremos pronto — le dijo Shinosuke con amabilidad a la morena cuando se despidieron al salir del salón —, todavía falta un mes para que me vaya, así que bien podremos salir en otra ocasión — dedicándole un guiñó travieso —. O podemos ver la cuarta temporada del anime en casa… cuando gustes, tú sólo pídemelo.
Gracias, Shinosuke, eres un buen amigo — ella le dedicó una sonrisa complacida —. Luego te hablo para ponernos de acuerdo… salúdame a tus abuelos — y también le guiñó coquetamente un ojo antes de entrar en el "Xaguar".
Se despidieron alegremente, con la promesa de verse pronto.
Nota: A mi parecer Aome se la pasó lo suficientemente bien en su época para decidirse a terminar la escuela, también como una promesa hecha a sí misma y a su mamá. Tal vez no estaba segura de volver al Sengoku, más en el fondo de su corazón conservó la esperanza de regresar al lado de su amado Hanyō. Saludos y esperen pacientemente la continuación, porque tengo que corregirla para darle una buena presentación a la historia, como hasta ahora. Gracias por su paciencia.
