Como podrán notar... Este capítulo es más largo que los anteriores, señoritas tiene nada más y nada menos que NUEVE PÁGINAS ENTERAS! Sí señor!
MUCHAS GRACIAS por todos sus reviews, lamento no haberlos respondido, sinceramente no tenía ánimos ni ganas.
Espero que este capítulo les guste, para mí representa un momento de sensibilidad extrema que tuve conmigo misma y con mis amigas, escribí esto en un período muy sencible y sensato para mí, así que espero que les llegue lo que quise expresar. Siempre que leo esto me conmuevo bastante jajaja.
Nos vemos abajo, linduras!
26
De amor, comida y castigos.
-Es increíble que pueda haber tanta gente imbécil en un local tan pequeño-Opinó Tara mientras devoraba con devoción su porción de pizza de muzarella.-En serio…
-No lo sé, quizá tiene razón. Quizá deba dejar de comer tantas porquerías…-Repuso Abby mirando la porción de pizza que reposaba en su plato con tristeza.
Kori le pegó un manotazo en la nuca.
-¡Abby Bee eso es lo más estúpido que has dicho en tu maldita vida!-Rugió la pelirroja. -¿Cómo puede ser posible que una vendedora con sobrepeso te convenza de que estás gorda por un tonto vestido?
-¿Cuál vestido? ¿Esa media amarilla que tenías puesta era un vestido?-Saltó Luna intentando animar a su amiga. Abby sonrió tristemente.-Vamos, Abby, tú sabes bien que te dijo eso porque estaba celosa de ti porque eres delgada.
-Además, Abby tú eres más sana que Garfield y eso que Garfield es vegetariano.-Comentó Rachel. Hubo un silencio repentino en el que todas las miradas reposaron en la tímida escritora.-¿Qué? Es cierto.
-Lo sabemos, pero es tan lindo que tengas novio que admiramos estos momentos para grabarnos en nuestra mente-Dijo Kori sonriendo.
-Sí, es muy divertido ver como te has convertido en un pastelito lleno de caramelo de amor-Declaró Luna mientras le pellizcaba la mejilla a su amiga. Rachel se quitó la mano de Luna de su cara con brusquedad mientras se sonrojaba de una manera impresionante y todas reían con ganas.
-Vamos, Roth. Admite que estás loquita de amor por Logan.-La animó Tara divertida.
-Lo estoy y lo admito. Es el mejor hombre del planeta: atento, respetuoso y dulce.-Respondió Rachel sin querer perder los estribos, pero no pudo evitar sonrojarse aún más.
-¡Ay, es lo más romántico que he escuchado en toda mi vida!-Exclamó Luna conmovida.
-Con todas esas opiniones es extraño que no tengas novio-Dijo Abby observando a su amiga. El rostro de Luna se tornó más sombrío pero no dejó de sonreír. Bajó la mirada y permaneció en silencio por unos segundos mientras Abby recibía un codazo de Kori muy fuerte.
-Dísculpenme, voy al baño.-Luna se puso de pie para irse. Kori saltó de su asiento con la Pizza en la mano.
-Yo te acompaño.
-No, no gracias. Prefiero ir sola.
-No te dejaré ir sola a ningún lado.-Declaró Kori tajante. Luna no dijo nada más y girando sobre sus talones se dirigió al baño. Kori la siguió mientras les dirigía una mirada de sorpresa a sus amigas. Abby apoyó la frente contra la mesa.
-¿Será que hoy nada me sale bien?
Luna se dirigió al baño rápidamente sin mirar al frente. Pronto sintió que impactó contra algo bastante mullido, por lo que sospechó que sería una persona.
-Yo…Yo lo siento mucho-Luna se separó rápidamente de la persona a la que había chocado. Lo observó fijamente y descubrió que había chocado con Frank.-, Frank-Terminó la castaña con timidez sin alzar la mirada.
-Fue mi culpa-Consiguió decir el muchacho.
-Eh, Frank esto no es la cola del cajero así que si te apuras será mejor-Lo empujó Dick muy despacio.
-Siempre tan cordial-Repuso Kori sarcásticamente, apareciendo de la nada.
-Anders-Saludó Dick sonriente.-, siempre tan…
-¿Despeinada?-Lo atajó la muchacha. Los dos jóvenes sonrieron ante el buen humor de la muchacha.-Por eso es que vamos al baño, ¿Verdad, Luni?
-Por supuesto que sí-Balbuceó la muchacha. Kori la tomó de la muñeca, les regaló una amplia sonrisa a los jóvenes y se llevó a su amiga hasta al baño casi arrastrándola.
La pelirroja cerró la puerta del baño y aguardaron en silencio para ver si alguien estaba allí. Al comprobar que estaban solas, dado al silencio que había en la habitación, Kori se dejó caer al piso mientras se apoyaba en la puerta. Luna se acercó al lavabo y se miró al espejo. Observó que su rostro estaba un tanto pálido e intentaba recuperarse el vuelco al corazón que le había producido ese encuentro.
-¿Qué rayos…?-Empezó Kori mirando a su amiga.
-¿Nos pasó?-Completó Luna adivinando a lo que se refería su amiga. Kori se puso de pie y cruzó la habitación dando largas zancadas. Iba y volvía, iba y volvía. Sólo sus amigos más cercanos sabían que la pelirroja era una persona poco paciente y muy ansiosa por lo que su remedio era caminar y caminar para calmar sus nervios. Kori se clavó las uñas en la palma de la mano.
-Nosotras no somos así, solemos actuar como si tuviéramos cerebro en frente de hombres-Terció Kori muy decidida.- ¿Qué mierda nos ocurrió, Luna?
-Quizá nunca tuvimos cerebro y ahora nos damos cuenta-Propuso la muchacha. Kori la fulminó con la mirada pero no pudo evitar sonreír ante el cómico comentario de su amiga.
-En serio. Esto es algo serio.
-Y eso fue algo muy redundante-Kori suspiró para ahogar una risa mientras le daba la espalda a su amiga.
-¿Por qué siempre quieres evitar estos temas tan importantes conmigo, Luna?
-No los quiero evitar, trato de hacerte reír nada más.-Se defendió la castaña encogiéndose de hombros. Las dos suspiraron casi al mismo tiempo.-Lo siento, son cosas de las que no me gusta hablar, sobre todo teniendo mi situación con Frank entre manos.
-¿Tú situación con Frank? ¿Te refieres a ese patético "uh, fue mi culpa…Frank"?-Al imitar a Luna, Kori hizo una voz semejante a la de un niño con trastornos mentales. Luna sonrió.
-¿Y qué tal ese "¿despeinada? Ji ji ji ji, por eso vamos al baño ji ji ji no Luni? Ji ji ji"?-Luna hizo una voz muy aguda con una connotación de niña tonta al imitar a su amiga.
-Yo no me río de esa manera-Se defendió Kori ahogando una carcajada.
-Y yo no hablo como un zombi retrasado-La atajó Luna alzando las cejas con confianza. Las dos se quedaron en silencio por unos segundos sosteniéndose la mirada, pensando en lo que dirían a continuación.
-Quizá sea mejor pensarlo así: el amor nos pone estúpidas-Terció Luna dejándose caer contra la pared hasta quedar sentada en el suelo.
-¿Y quién habló de amor?-Replicó Kori ofendida. Luna alzó una ceja.
-No me digas que no vas a admitirlo y tendré que hacerlo yo-Luna se puso de pie sosteniéndole la mirada a su amiga. Kori esquivó los ambarinos ojos de Luna y dirigió los suyos al espejo.
Luna suspiró.
-No vas a ceder, ¿Verdad? Permanecerás en silencio hasta que yo lo admita.-Luna hizo silencio porque se dio cuenta de que estaba hablando sola. Dio un hondo suspiro y se propuso a decir lo más difícil de toda su vida.-Yo…Admito que estoy enamorada de Frank Bishop-Kori se volvió a Luna con brusquedad y encontró a su amiga muy sonrojada mirando el suelo. La castaña alzó la mirada después de unos segundos y Kori comprobó que sus ojos estaban vidriosos entreabiertos. Una lágrima se deslizó por su mejilla pero ella no podía parar de sonreír. Kori corrió hasta su amiga y la abrazó muy fuerte. La emoción la había hecho romper en llanto.
-¿Ahora lo vas a admitir?-Preguntó Luna por lo bajo. Kori asintió con brusquedad haciendo un gesto con su cabeza.
Permanecieron allí por un largo rato hasta que debieron salir a reencontrarse con sus amigas.
* * *
La mañana del día de la graduación no hubo una muchacha en toda la secundaria que no despertara sin pegar un grito de emoción, excepto claro Kori Anders quien no le veía la emoción al día ya que no comprendía lo que eso significaba.
-¿No estás emocionada Kori?-Preguntó Luna mientras ambas se peinaban frente al espejo.
-No-Respondió la pelirroja tomando el cepillo de una gaveta.-La verdad es que no entiendo porque tanto lío por un noche.
Luna cerró el armario de las toallas de repente y giró su cabeza cual búho hacia su amiga mientras le dirigía una mirada asesina.
-¿Cómo puedes no encontrarle la emoción a tal noche? ¡Es la última noche que compartes con tus compañeros como estudiante! –Kori abrió mucho los ojos al escuchar esas palabras salir de la boca de su amiga. Tuvo un vuelco al corazón al imaginar un mundo sin sus amigas.
-Te…¿Te refieres a que nunca jamás volveremos a vernos después de esta noche?-Balbuceó Kori lentamente, dirigiendo sus ojos color esmeralda a Luna. La castaña se alejó un poco y sonrió tímidamente.
-No es por ser pesimista pero es muy probable, considerando las elecciones de nuestras carreras.
Luna tenía razón: después de la guerra, la elección de cada una había cambiado totalmente. Abby, quien creía estar destinada a encargarse del negocio de su familia, se inscribió en una universidad de cocina para ser chef y era feliz con su decisión. Rachel, quien quería empezar a estudiar para ser escritora, se había decidido, finalmente, por los estudios sociales. Luna fue la que hizo el cambio más brusco ya que la tristeza que había comprendido su pelea con Frank la había incitado a escribir y escribir y a inclinarse al periodismo en vez del dibujo de caricaturas. Kori se sentía como sapo de otro pozo, pues ella había optado por una carrera muy extraña y extravagante: Licenciatura en Artes Visuales.
Lo cierto era que la pelirroja había encontrado un alivio para su ansiedad realizando dibujos muy realistas sobre diferentes cosas, y casi sin darse cuenta, comenzó a adorar el oficio de artista y a comprender porque Luna lo adoraba tanto. Una tarde, se lo comentó a sus amigas y ellas le recomendaron que se inscribiera en la universidad que se refería a esa licenciatura. Kori disfrutó muchísimo conocer el establecimiento y quedó fascinada con el estilo de vida que llevaban los artistas. Jamás en su vida se había sentido tan bien en lugar como allí…
De modo que sus planes para ser una mujer sin oficio se habían acabado y estaba decidida a convertirse en la artista más importante de Nueva York…O de la zona por lo menos.
La única de las mosqueteras que no había cambiado su objetivo era Tara, quien ya estaba ejerciendo como modelo de importancia mundial gracias a su última campaña que consistía en promocionar un perfume de Christian Dior.
Kori salió del baño atónita, pensando en las palabras de Luna. No podía imaginar un mundo sin sus amigas, una vida sin ellas. No soportaba no verlas por mucho tiempo y ¿Debía soportar no verlas por toda la vida? De ninguna manera. Se prometió a sí misma que haría todo lo posible por mantenerse en contacto con sus amigas.
-Vamos, Kori. Las chicas nos esperan abajo para almorzar.-La apuró Luna calzándose con sandalias.
Kori reparó que su castaña amiga siempre se arreglaba bien para salir. No se arreglaba demasiado ni de manera ostentosa o exagerada, sino que lo hacía con gracia y elegancia conservando lo informal. Se sintió la más idiota de todas al reparar en ese detalle luego de dos años de conocerla.
Cuando las dos ya habían bajado a la cafetería para almorzar, buscaron a sus amigas con la mirada. Finalmente las hallaron en una mesa del fondo y decidieron acercarse a hablar con ellas.
Se encontraron con que Garfield y Víctor hablaban con sus respectivas novias y Tara devoraba sagazmente las papas fritas que había en los platos de sus amigas ya que ellas ni se inmutaban.
-Hola-Saludaron Kori y Luna casi al mismo tiempo. Tara hizo un gesto de la mano indicando un saludo mientras Abby y Víctor las saludaban con una gran sonrisa. Garfield se puso pálido de repente y Rachel lo tranquilizó diciéndole algo al oído.
-¿Qué pasa, Logan? ¿Me tienes miedo?-Inquirió Luna un tanto desafiante mientras alzaba una ceja, como era común en ella.
-No, a tí no. A Anders sí.-Explicó el chico. Kori se atragantó al oír las palabras de Garfield y comenzó a toser desesperada. Tara comenzó a darle fuertes palmadas en la espalda hasta que la pelirroja pudo estabilizarse.
-¿Estás bien?-Inquirió Tara mirándola fijamente.
-Si-Respondió de manera ahogada, forzando mucho la voz.- ¿Garfield, tú me tienes miedo? No te haré daño, lo sabes.
Garfield asintió lentamente y Rachel comenzó a reírse por lo bajo.
-No es a ti a quien le tengo miedo, Anders, era una broma-Luego de explicar eso, todos los de la mesa comenzaron a reírse del curioso defecto de la pelirroja de tomar todo en serio. Kori los fulminó con la mirada.
-Ya lo sabía, sólo…Quería seguir con la broma.-Se defendió la muchacha.
-Claro-Aceptó Tara sarcásticamente.-, sólo querías atragantarte y casi morir para seguir con una tonta bromita. Seguro. Debimos haberlo supuesto.-Hubo risas en general hasta que Kitten se acercó a la mesa de los jóvenes y todos permanecieron en silencio mientras la observaban.
-Vaya, Vaya Anders. No puedes dejar de ser imbécil ni siquiera el último día de clases-Soltó Kitten llena de maldad.
-Y tú no puedes usar tu cerebro ni siquiera el último día de clases-Repuso Kori con frialdad mientras seguía comiendo tranquilamente.
-Por lo menos yo sí sé como comer-Kitten se acercó al plato de Kori y tomó un puñado de sus papas fritas y las tiró al suelo.
-¡Ey!-Se quejó Kori poniéndose de pie.
-Créeme-Dijo Kitten dándole palmadas en el abdomen a Kori.-Te hago un favor. Te has dejado estar demasiado, Kori. ¿O debo decir, Gordi?-Las amigas de la rubia comenzaron a reírse estruendosamente y Kori no sabía que decir. Tara, al saber que su amiga se había quedado sin palabras corrió al rescate. Tomó un puñado de fideos del plato de Rachel y se acercó a Kitten. Tomó el cuello de la remera de Kitten y lo estiró hacia su cuerpo para crear una abertura y dejar caer los fideos sobre el cuerpo de la chica.
-¿QUÉ RAYOS ESTÁS HACIENDO HOLMAN?-Tara alzó una ceja complacida y respondió pacíficamente.
-Créeme, Kitten, te hago un favor, puesto a que no tienes nada de tetas, yo decidí conseguirte un poco de relleno gratis.-Tomó más fideos del plato y los exhibió ante todos los estudiantes.- ¿Quieres que coloque este en tu trasero?-Todos los estudiantes comenzaron a reírse ante el comentario de Tara.
-Oh, ¿Crees que ganaste?-Inquirió Kitten desafiante. Tomó comida del plato de un estudiante y se lo arrojó a Tara directamente a la cara. La rubia consiguió esquivarlo por poco y fue a parar a la cara de Kori, quien quedó atónita.
A lo lejos, casi en la puerta de la cafetería, Dick, Frank y Robert se hacían paso entre la multitud mientras observaban la escena. Dick, al ver que "su amada" había sido "herida" se detuvo de repente haciendo que Frank, que iba detrás suyo, tirara su bandeja de comida.
-¡Dick!-Se quejó Frank.
-Ahora no, Frank.-Lo atajó Dick dejando a su amigo atónito.- ¡Nadie toca a MI Kori!
-Lo sabía, esto de llevarla a la graduación hizo que el amor se le subiera al cerebro-Le susurró Frank a Robert.
Dick, haciendo caso omiso de las palabras de su amigo, tomó comida de un plato ajeno y poniéndose de pie en una mesa llamó:
-¡EH KITTEN!-La aludida se volvió ilusionada al escuchar la voz de "su amado".- ¡Nadie toca a MI Kori Anders!-Dick lanzó la comida con tal puntería que le dio a Kitten justo en la cara, dejándola asqueada ante tal ataque.
Pero la rubia no quiso quedarse quieta y tomó más comida de un plato y se lo arrojó a Dick, quien lo esquivó hábilmente al tiempo en el que llegaba a la cara de Frank.
-¡Es suficiente!-Rugió Frank poniéndose de pie en otra mesa junto a Dick y tomando comida para arrojarla. Fue tal la puntería de Frank que la comida fue a parar a la cara de Luna. El moreno abrió mucho los ojos al ver a quien le había pegado.
-Bien-Dijo Luna apretando lo dientes mientras se quitaba la comida de la cara con brusquedad y buscaba a Frank con la mirada para vengarse.-. Si así lo quieres, así lo tienes.-Tomó comida y antes de poder arrojarla recibió otro golpe en su espalda. La castaña giró sobre sus talones y comprobó que Yazmín Wolf había sido la culpable.
-Oye, nadie se mete con mi amiga-La defendió Abby tomando comida de repente y arrojándosela a Yazmín. El tiro de la morena fue certero dándole a Yazmín directamente en la cara. Yazmín quiso tirarles comida pero Víctor se interpuso protegiendo a las jóvenes con su esbelto cuerpo.
-Gracias, Amor-Le susurró Abby al oído dándole un beso en la mejilla.
Mientras tanto, Rachel y Garfield habían optado por esconderse bajo la mesa para no tener problemas, pero la comida llego a ellos de algún modo. Rachel, sacando a la luz su mejor espíritu vengativo, salió del refugio y tomó la mayor cantidad de comida que sus manos permitieron y la dejó caer sin piedad sobre el cabello de Kitten. La rubia se puso a gritar como si le estuviesen cortando un dedo.
Garfield, al oír un grito, salió al rescate y también le echó comida a Kitten pensando que estaba defendiendo a su amada, siendo que en realidad estaba ayudándola.
Robert se entusiasmó con la batalla y tiró comida al azar. Le dio a una persona que se encontraba de espaldas a el y era calva. Supuso que se trataba del maestro de Geometría a quien el tanto odiaba pero se sorprendió al comprobar que se trataba del director.
-¡YA BASTA!-Rugió el director. Los Merodeadores y las Mosqueteras se detuvieron de repente, con la comida en las manos mientras observaban atónitos al director.- ¡ANDERS, HOLMAN, GRAYSON, BISHOP, GROFFIC, ERTOBRACK, STONE, BEE, ROTH, LOGAN, POLILLA Y WOLF REPORTENSE A MI OFICINA YA!-Los aludidos dejaron la comida en los platos y siguieron las órdenes del director.
* * *
Era muy difícil contener la risa para Luna ya que Kitten estaba bañada en fideos con salsa. Su cabello, conocido por ser precioso y reluciente, en ese momento estaba adornado por capas y capas de fideos llenos de salsa. Luna sospechó que su cara debía verse parecida.
Tara estaba llena de papas fritas, y mientras el director se limpiaba la comida que Robert le había lanzado, la rubia aprovechaba para quitarse las papas fritas de la ropa y del cabello. Descubrió una en su oreja, inclusive.
Kori tenía la cara llena de salsa y Dick le había prestado su camisa para que se limpiara, porque según él "su hermoso rostro debía permanecer impecable aún en las peores situaciones". De modo que además de limpiarse la cara con la poca dignidad que le quedaba, debía resistirse a las envidiables abdominales de Dick Grayson que estaban nada más y nada menos que a su lado.
Por otro lado, Frank se había quitado su propia remera para limpiarse la cara se la había pasado a Víctor, a Garfield y a Rachel para que hicieran lo mismo.
Los únicos dos que habían permanecido intactos eran Abby y Robert, quienes, de algún modo, habían conseguido esquivar toda la comida que les había sido arrojada.
Yazmín, por otro lado, no había tenido tanta suerte. Permanecía en un rincón apartado de los estudiantes intentando quitarse la carne picada de las albóndigas del rostro, sin ayuda de nadie.
El despacho del director era un lugar muy conocido para Dick y Frank, ya que habían sido citados allí desde los últimos dos años de primaria, casi siempre por mal comportamiento. El lugar estaba forrado en paredes de una madera muy lustrosa. Cerca del escritorio del director había una enorme biblioteca que contenía algunos libros y unos adornos tan peculiares como inútiles. El techo de la oficina era muy alto y eso daba una sensación de grandeza y esplendor a la habitación.
De repente, se abrió una puerta de al lado de la biblioteca y el director entró a la sala con ropa limpia y totalmente aseado. Podía sentirse el olor a colonia masculina del imponente hombre.
El director se acercó a su escritorio y permaneció de pie detrás de él mientras los desafiaba a los estudiantes con la mirada.
-¡¿PODRÍAN HACERMES EL MALDITO FAVOR, SEÑORES GRAYSON Y BISHOP DE PONERSE SUS REMERAS?! ¡ESTA ES UNA INSITUCIÓN PRESTIGIOSA POR DIOS!-Los aludidos no necesitaron una repetición. En seguida tomaron sus remeras y se las pusieron.
-Gracias-Le murmuró Kori a Dick tímidamente, en una voz muy baja y muy poco audible.
-El placer ha sido todo mío-Respondió el muchacho. Kori sintió como se le formaba un nudo en el estómago.
-No puedo creer-Comenzó el director severamente.-la facilidad que tiene usted, señorita Holman-Dirigió su mirada a Tara, quien se veía totalmente desinteresada.-para meterse en problemas y la gran facilidad de meter en problemas a otros.
-¿Y qué va a hacerme esta vez? ¿Me bajará todas las notas más aún? ¿No le dará a mis hijos recomendación para la universidad?-El director parecía estar a punto de estallar por la insolencia de la jovencita, pero luego una fugaz idea pasó por su mente y su expresión cambió totalmente a una más tranquila y segura.
-No-Respondió apacible. Tara tragó saliva ante la paz que el hombre mantenía, eso no podía significar otra cosa más que algo malo se avecinaba,-. Les advierto que yo estuve ahí así que sé que los que estuvieron directamente involucrados fueron Anders, Grayson, Bishop, Ertobrack, Stone, Bee, Roth, Groffic, Logan y por supuesto Holman, de modo que todos ustedes asumirán el castigo.-Los aludidos se quedaron en silencio mientras Yazmín y Kitten se dirigían miradas llenas de complicidad.
-¡Pero señor yo casi no participé en nada!-Se defendió Robert.
-¿Usted cree que nací ayer? ¡Usted me tiró directamente a la cabeza!-Rugió el director. Robert se hundió en su lugar.-De modo que el castigo para ustedes diez será permanecer en el salón de Algebra del cuarto piso desde las seis de la tarde hasta las tres de la madrugada. Los pisos inferiores y el suyo serán vigilados por profesores que se aseguraran de que no escapen de su castigo.
-¿Qué?-Saltó Abby.-Eso significa que…
-Que ninguno de ustedes asistirá a la graduación, señorita Bee. Eso es lo que significa.-Todos empezaron a quejarse al mismo tiempo, cuestionando la decisión del director en un barullo de voces ilegible. El director rompió el griterío bramando:-¡No se hable más! Hubiesen pensado esto antes de comportarse de manera inadecuada.
-Pero Director…-Pidió Tara en un último suspiro.
-¡Señorita Holman! ¿Cómo puede tener el coraje de…?
-Ya, bueno. Entendí.-Repuso Tara bufando.
-Ahora, retírense de mi vista.-Ordenó el hombre finalmente. Cabizbajos, los diez castigados obedecieron la última orden que el director les dio. Cuando se encontraron lo suficientemente lejos, Frank comentó con sarcasmo:
-Genial, Holman. Eres excelente provocando a los directores e iniciando guerras de comida.-Tara se volvió a Frank con una mirada asesina.
-Nadie te puso un revólver en la cabeza para que lo hicieras, Bishop-La defendió Abby.
-No se preocupen-Saltó Tara sonriente.-. Porque no vamos a quedarnos en el castigo.
-¿Qué?-Los nueve chicos estaban atónitos ante las palabras de la rubia, porque eso no podía significar otra cosa que más problemas.
-¿Acaso el modelaje ya comenzó a secarte las neuronas, Tara?-Inquirió Luna extrañada.
-¿Modelaje?-Repitió Robert mirando a Tara. La aludida asintió orgullosa.-Mira tú, nomás. Nos descuidamos dos segundos y ya te vuelves modelo.
-Ajá.-Respondió Tara.-Pero eso no viene al caso. Lo que viene al caso es que los voy a sacar del lío en el que los he metido.
-Repito mi pregunta, Tara.-Dijo Luna muy segura.
-La respuesta es no, Lunita. No me volví loca. Sé lo que vamos a hacer.
-Esto no saldrá bien-Declaró Dick negando con la cabeza.
-Oigan, Tara suele tener buenas ideas-La defendió Kori poniéndose a la altura de la joven.
-Sí, e iniciar una guerra de comida no es una de ellas, imagino.-Comentó Frank apoyándose en una pared.
-Mira Bishop-Replicó Tara alzando el puño.-si tú quieres quedarte en ese salón y deprimirte, bien por ti, pero no cuentes con mi compañía.-Frank le sostuvo la mirada por unos segundos hasta que decidió romper el silencio.
-De acuerdo. Confío en ti, Holman.
-Haces bien-Repuso la joven sonriendo.-Quiero que todos vayan al salón vestidos de gala, como irían a la graduación.-Todos abrieron la boca para replicar pero Tara los detuvo con un gesto de la mano.-No quiero "peros", sólo obedezcan.
* * *
Garfield intentó hacerse el nudo de la corbata pero falló en el intento. Volvió a intentarlo una y otra vez pero cada vez se convencía más de que parecía un moño y no un nudo. Giró sobre sus talones para ver si todos sus amigos estaban ocupados, y en efecto así era. Miró el reloj y comprobó que en cinco minutos, la súper puntual de su novia Rachel estaría tocando la puerta de su habitación para ir juntos al "castigo".
-¿Creen que Holman hará algo bueno?-Como siempre, Frank rompió el silencio con un tono de seguridad mientras se ataba un perfectísimo nudo en su corbata. Garfield miró el nudo de Frank con una expresión de deseo.
-Digamos que se supieron defender en la guerra-Comentó Víctor poniéndose los zapatos.
-Pero estoy casi un cien por ciento seguro de que todas las ideas fueron de Anders-Comentó Dick saliendo de la ducha. Hubo un silencio en el que todos miraron a Dick extrañados de que decidiera bañarse tan cerca de la hora en la que estaban citados.- ¿Qué?
-¿Recién te bañaste ahora?-Preguntó Robert extrañado. Dick asintió lentamente quitándose la toalla que tenía en la cadera y comenzando a secarse el pelo.
-¿Qué tiene de malo?
-Hmmm…Nada, tan sólo que llegaras como media hora más tarde al castigo.-Dijo Víctor.
-¿Qué más da si vamos a escaparnos?-Repuso Dick encogiéndose de hombros y acercándose al armario para tomar su camisa.
-Así que…Tú confías en Holman.-Jactó Frank.
-Por supuesto que sí-Respondió Dick sonriente.-Es mujer, es rubia y muy delgada. Tiene el complejo de la hermanastra malvada.
-Pensé que las hermanastras malvadas siempre era morenas y curvilíneas-Dijo Garfield confundido.
-No, esas son las hermanastras malas, no las malvadas.-Explicó Frank.
-¿Y qué diferencia hay?
-Las malvadas son muy perras y unas tremendas hijas de puta, pero las malas son solo perras-Garfield pareció comprender la explicación de Frank.
-¿Me haces el nudo de la corbata, por favor?-Pidió el rubio con cara de perro solitario debajo de lluvia.
-Por supuesto que sí-Frank estaba haciéndole un nudo en la corbata al tiempo en el que se abrió la puerta muy repentinamente.
Rachel Roth esperaba parada vestida en un profundo color violeta. Su vestido era strapless y corto, dejando a relucir sus piernas y sus hermosos hombros. Tenía el cabello suelto con algunas ondas perdidas y no llevaba mucho maquillaje. Al principio sonreía hasta que dirigió su mirada a Dick y descubrió que él aún seguía sin toalla en la cadera.
El grito de Rachel fue tan agudo y feroz que casi pudo oírse en los dos edificios. Víctor corrió a la puerta y le cerró a Rachel en la cara. Dick se puso la toalla en la cadera y le abrió la puerta. Miró a Rachel, quien aún se tapaba los ojos y muy desafiante le preguntó:
-¿Acaso nadie te enseñó que debes tocar antes de entrar?
-¿Acaso nadie te enseñó que debes ponerte ropa interior antes de ponerte la camisa?
-Sí, pero yo vivo solito y hago lo que quiero.-Replicó Dick.
-Pues lo mismo para mí.-Se defendió Rachel. Se sostuvieron la mirada por unos segundos.
-No mates a Gar-Pidió Dick sonriendo con malicia.
-Tú no le toques ni un pelo a Kori-Amenazó la muchacha un poco en broma y un poco en serio. Al terminar la frase, se abrió la puerta de la habitación completamente, dejando ver a un Garfield Logan elegante e imperioso, dispuesto más que nunca a llevar a su novia al baile.
El rubio le enseñó su brazo para que ella lo tomara y cuando lo tomó la miró a los ojos y con su más tierno tono de voz le dijo:
-Estás hermosa-Rachel se sonrojó y lo besó tiernamente en la mejilla. La pareja se retiró al instante.
Dick sonrió mientras negaba lentamente y entraba a la habitación.
-Eso de "estás hermosa" y toda la cursilería se lo enseñaste tú, ¿Verdad Frank?-Comentó Dick tomando un bóxer y poniéndoselo lentamente. Frank se peinaba con los dedos en frente del espejo.
-Sí-Respondió el muchacho volviéndose a Dick, mientras Víctor salía del baño, ya listo y cambiado y Robert abandonaba la habitación.-Y tú eres el que me enseñó a llegar tarde, ¿Verdad?
-Soy el mejor haciendo eso.-Dijo Dick sonriendo orgulloso.
-Si no te pones un par de pantalones, Kori te va a arrancar lo que viene debajo del bóxer, y tú sabes de lo que hablo-Declaró Víctor muy serio.
-Mejor me cambio, sé que ella es capaz de eso.-Dick se puso rápidamente los pantalones al tiempo en que Víctor se despedía y abandonaba la habitación.
-Dick-El aludido se volvió a su mejor amigo. Estaban solos por primera vez en mucho tiempo. Ellos solían aprovechar ese momento para hablar de sus conquistas, su pasado, su presente y su futuro. Siempre discutían amablemente sobre las opiniones de cada uno y se cuestionaban diversas actitudes de amigos que ellos tenían en común. Ninguno de los dos sabía muy bien como se había creado la distancia en ése último tiempo, pero ambos la sentían.
Dick sonrió con la corbata desatada colgándole en los hombros. Frank le devolvió la sonrisa.
-Cuando sonríes pareces un imbécil-Comentó Dick.
-Gracias por el cumplido. Aún así, a las chicas les encanta.
-Excepto a una-Lo atajó Dick.
-Justo la que yo quiero.
-Exacto.-Silencio. Corto y repentino en el que Dick aprovechó para terminar de vestirse.- ¿Sabes que? Creo que deberías admitir tu error y disculparte.
-Es complicado.
-Es más sencillo de lo que tú crees.
-Eso no le quita complicaciones-Se defendió Frank, aún pacífico.-. Ella no me merece.
-¡Frank!
-En serio, yo…Sabía que dirías que yo soy un cursi.-Repuso Frank defendiéndose.- ¡Lo sabía!
-Frank, siempre he sabido que eres un cursi, solo y nunca te lo he dicho. Siempre tuve la discreción de disimular que no lo sabía-Dick fue golpeado por un almohadón que Frank le lanzó.-Hey, las cosas son simples, Frankie.
-No me llames…
-Ya sé, ya sé. Las cosas no son como el ajedrez como las mujeres, los malentendidos se solucionan muy sencillamente.
-No es tan sencillo.
-¡Deja de decir que no es tan sencillo!-Exclamó Dick, manteniendo un poco de calma.
-Pero…
-Si nunca lo intentas jamás sabrás lo que podría haber pasado, Frank. Estás lastimándola cada vez más y más. ¿No puedes entender que ella se desvive por ti? ¿Qué deja que hagas esto porque siente que es tu forma de ser?
-Yo…
-Tú nunca lo supiste y yo nunca lo hubiese sabido si no hubiese sido por Kori, persona a la cual tú encuentras inútil y malvada.-Dick jadeó durante unos segundos. Eso había sido muy difícil de decir y aún más difícil de contener durante tanto tiempo.
-Yo no creo que Kori sea una persona inútil ni malvada, Dick.-Repuso Frank lentamente.-Yo creo que es perfecta para ti, idiota. Mi único problema es que te aleja de mi vida y tú eres como el hermano que nunca tuve.
-Y nunca tendrás-Continuó Dick.-. Porque cuando me hicieron, rompieron el molde.
-Menos mal-Frank sonrió tristemente.-. Porque con uno sólo de ti tenemos para rato.
Los dos se abrazaron, ignorando la sensibilidad y lo mal que podía verse esa escena. Ambos sabían todo lo que el otro pensaba y lo mal que se sentían. Los dos estaban seguros de que quizá jamás se volverían a ver y valía la pena unos segundos de madurez y confianza para sobrevivir por una vida entera de alejamiento.
-Eres un imbécil-Susurró Frank alejándose de su amigo.
-Y tú un cursi-Se defendió Dick sonriendo.
-Pero hoy seré un hombre.
-¿Acaso eres travesti?
-Dick, no arruines el momento.-Pidió Frank. Y esas fueron las últimas palabras que pudieron decirse a solas en esa habitación ese par de mejores amigos que durante tantos años recibió el nombre del "dúo del terror" o el "par maligno", nombres que ellos encontraban tontos pero significativos. Los dos prometieron, para sí mismos, no olvidar jamás ese momento.
* * *
-Si alguien sabe que rayos hace Rachel para alistarse tan rápidamente, por favor que me lo diga-Comentó Tara saliendo del baño con un vestido celeste puesto y una toalla en la cabeza que envolvía su cabello.-Porque yo empecé hace tres horas y ella en media hora, ¡MEDIA HORA NADA MÁS! Estuvo lista e irresistible. ¿Se puede saber a que rayos se debe eso?
-Se debe a que tú desperdicias la mayor de tu tiempo hablando y planeando como escaparte de un castigo que alistándote, Tara. En cambio, Rachel es experta en concentrarse en una sola cosa.-Explicó Luna mientras se ataba el pelo frente al espejo. La castaña ya estaba vestida, bañada y maquillada pero aún no decidía si ir con el cabello suelto o recogido. Kori, mientras tanto, se probaba millones y millones de zapatos porque no era capaz de decidir cual ponerse. Abby ya se había retirado con Víctor y Rachel con Garfield, dejando a las tres jóvenes que aún eran solteras alistándose.
-Kori, ¿Dick no debería haber llegado ya?-Inquirió Luna extrañada. Kori salió de debajo de una pila de zapatos y miró a su amiga y luego su reloj.
-¡Oh, por Dios! ¡Es verdad!-Kori tomó un par de zapatos negros y los combinó con su vestido blanco. Se acercó al espejo del baño, apartando a Luna con brusquedad y se peinó lo más rápido que pudo. Se maquilló muy rápido pero prolijamente, como siempre lo hacía y salió al pasillo. Justo allí, frente a sus ojos, como todo un galán, Dick Grayson se presentaba en la escena. Con su corbata perfectamente atada y enfundado esbeltamente en su traje, se acercó a la chica lentamente.
-Oye, estoy buscando a Kori Anders, ¿La has visto?-Preguntó guiñándole un ojo. Kori sintió un retorcijón en el estómago y se clavó las uñas en la palma de la mano.
-Soy yo-Dijo la muchacha tímidamente. Dick dio un salto hacia atrás, alejándose de la chica y alzando las manos en expresión de sorpresa.
-¡Noo! ¿De veras? No me mientas más. Mejor, vámonos antes de que llegue mi cita.-la animó el muchacho tomándola de la mano. Los dos se retiraron sonriendo hasta llegar a la sala de castigo.
¿No fue tierno? Pues bueno, aunque falten cinco capítulos no puedo evitar pensar que ES MUY POCO Y SE ACERCA ELFINAL. Ahora, aprovechando que he cumplido con la reglas de por mucho tiempo de esta historia, volveré a infringirlas:
1-¿Cuál creen que será el plan de Tara?
2-¿Como creen que resultará?
3-¿Lograrán salir del colegio?
4-¿Se resolverán los problemas entre los personajes?
5-¿Se revelaran todos los misterios en el próximo capítulo?
TODO ESTO Y MUCHO MÁS DENTRO DE ALGÚN TIEMPO!
Una pregunta que NECESITO que m respondan:
¿Prefieren que no actualice por algunas semanas así la historia dura más y pueden disfrutarla en vacaciones de Navidad? Haré lo que quieran, será democracia.
GRACIAS POR TODO, LAS LEERÉ SIEMPRE
un beso grande
Cook
