La Marquise Rebelle.

Cap. 11. Ilusiones.

"¿Qué haces aquí?" Preguntó Lita sorprendiéndose del ver a Sapphire, pero sobre todo del echo de que verlo le provocara indiferencia.

"Minna y yo hemos regresado de Bath." Dijo Sapphire. "La verdad es que ya moría de ganas por regresar, pero Minna y yo teníamos unos compromisos allá y no podíamos regresar, pero ahora te prometo que no me iré.

"Por mi puedes hacer con tu vida lo que quieras Sapphire y te voy a pedir que no vengas a mi casa si no es en compañía de Minna y mucho menos sin avisar." Dijo Lita volteando de un lado a otro. "La verdad es que me asustaste y no me parece correcto que una mujer casada como yo este a solas con un hombre."

Sapphire trató de esbozar una sonrisa, pero con ello no pudo evitar borrar la expresión de tristeza de su rostro.

"Esa no es la Lita que yo conocí, pensé que tú no tenias escrúpulos y que no te importaban los dictados de la sociedad."

"Y en efecto no me importan." Dijo Lita. "Pero amo a Andrew y no me gustaría manchar el apellido Hansford. Entiéndelo Sapphire, en él pasado te ame mucho y por tu amor me atreví a hacer pasar vergüenzas a Andrew, a despreciarlo delante de la sociedad, pero con el tiempo él se gano su lugar en mi corazón y eso nadie podrá cambiarlo."

"¿Es que acaso nunca podrás perdonarme?" Preguntó Sapphire con pesar.

"No te guardo rencor Sapphire, estas mas que perdonado." Dijo Lita. "Pero él amor que un día sentí por ti ahora no es mas que un lindo recuerdo, ¿sabes?, a veces me siento culpable por no ser honesta con Andrew, por no haberle dicho desde que nos presentó que tu eras ese novio del que me enamore perdidamente antes de conocerlo a él, pero en cuanto él este de regreso en Inglaterra ten por seguro que lo voy a hacer pues no quiero que entre mi marido y yo haya secretos. Ahora, disculpa si soy grosera pero me gustaría que te retiraras de Hansford House y que no te presentaras a menos que vengas acompañado de Minna."

Lita se dio media vuelta para regresar a la mansión, mas entonces en unas cuantas zancadas Sapphire rápidamente la alcanzó y la tomó de uno de sus brazos obligándola a girarse hasta quedar frente a frente.

"Yo no me resigno a perderte Lita." Le dijo Sapphire. "Te amo y no sabes cuantas veces me he arrepentido de no haber huido contigo muy lejos de Inglaterra, muy lejos de mi mujer y de tú marido."

"Cuanto lo siento Sapphire." Respodió Lita. "Demasiado tarde para pensar en huir." Lita se apartó de Sapphire y dio unos pasos atrás. "Y en verdad te pido que no vuelvas, no quiero verme obligada a pedirle John, al mayordomo o a Darien que te saquen de mis propiedades."

Lita se dio media vuelta y caminó lo mas rápido que pudo en dirección a la mansión, sintiendo un poco de pena por Sapphire al dejarlo ahí de pie, pero sintiéndose bien consigo misma al comprobar que ya su corazón no palpitaba emocionado cuando veía a Sapphire y que él echo de que él estuviera casado con otra ya no le dolía.

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Los días habían transcurrido sin nada trascendental desde la partida de Andrew, después de haber recibido aquella carta, Lita se había sentido muy bien por unos días, pero la euforia había durado poco, pues con el pasar de los días ella seguía extrañándolo, ansiosa por que el tiempo pasara rápido y al menos poder recibir una carta suya, pues suponía a esas alturas él ya debía estar en América tratando aquellos asuntos de negocios que eran tan importantes para él.

Uno de esos tantos días, en que como siempre volvía por el atardecer desde los jardines de Hansford House hasta su casa se encontró en su camino a una de las doncellas a su servicio, quien le comunicó que se había enterado de que al parecer se rumoraba que Minna se había caído de las escaleras y que se encontraba en cama pues al parecer la vida de su bebe que aun no nacía y la de ella también peligraban. Lita no deseaba tener que encontrarse con Sapphire, tampoco con Jedite que la miraba a veces con una mezcla de lujuria y desprecio, mas sabía que era su deber moral ir y bien que mal se preparó para ir a visitar a Minna, no sin antes hornear unas galletas de nuez que le llevaría como presente.

Así, finalmente, media hora después de que hubiera abordado el carruaje en compañía de Elizabeth, puesto que ese día Rei había caído enferma, llegó hasta la mansiòn Ashley donde fue recibida por una de las doncellas y para su suerte ni Sapphire ni Jedite se encontraban.

"¿Como esta lady Minna?" Preguntó Lita a la sirvienta.

"La señora ya está un poco mejor, aunque el medico le recomendó que evite moverse por el bien de si misma y por el de la criatura." Respondió la sirvienta.

Lita siguió a la sirvienta, subiendo por las escaleras en forma de caracol que daban a la segunda planta de la mansión para después dirigirse a la habitación de Minna, la cual estaba decorada con hermosos tapices, finos muebles de caoba, un cuadro en el cual estaba un retrato pintado de ella y Sapphire y por supuesto en el centro de la habitación la imponente cama en la cual se encontraba sentada Minna, con varias almohadas tras su espalda y cubierta de las piernas por una colcha de satín en color naranja.

"Buenas tardes Minna, ¿como estas?" Preguntó Lita.

"Un poco mejor." Respondiò Minna. "Que bueno es que hayas venido Lita." Dijo Minna. "Pensé que no lo harías, de hecho llegue a pensar que podrías estar en Kent con tus padres.

"Decidí quedarme aquí en Londres, es aquí donde está mi casa y aquí estaré esperando por mi marido." Respondió Lita, quien se sentó al borde de la cama de Minna. "Te he traído un pequeño presente." Dijo Lita ofreciéndole a Minna una pequeña caja en color rojo la cual tenia un lazo en color dorado. "Alguna vez escuche decir a Andrew que te gustaban las galletas de avena así que te prepare algunas para traértelas."

Minna tomó la pequeña caja y la comenzó a desenvolver mientras le relataba a Lita como en su infancia, su difunta madre solía prepararles galletas de avena que ella, Jedite y Andrew comían, reflejando en su rostro una expresión de añoranza por los días infantiles mientras Lita se limitaba a escucharla y sonreír por cortesía. Finalmente Minna al terminar de abrir la caja de galletas tomó una y la llevó a su boca, dándole un mordisco y después elogiando a Lita por su talento en la cocina.

"¿Tú las preparaste?" Preguntó Minna.

"Sí."

"Entonces Andrew no se equivocó al decir que cocinas delicioso.

Minna siguió comiendo aquella primera galleta, pero de pronto hizo una expresión de desagrado en su rostro y soltó la galleta, comenzando a toser y a hacer un esfuerzo por respirar.

"Minna... ¿Que te sucede Minna?" Preguntó Lita alarmada, poniéndose de pie para tratar de auxiliar a Minna, quien en ese momento llevó sus manos hacia su garganta y comenzó a tratar de tomar aire con la boca, era obvio que le era difícil respirar pues su rostro se enrojeció.

Lita abrió la puerta y comenzó a gritar pidiendo ayuda por lo cual rápidamente dos de las doncellas subieron hasta la habitación mientras trataban inútilmente de hacer algo por Minna hasta que casi diez minutos después llegó Jedite acompañado de un medico quien pidió que todo salieran de la habitación.

"¿Qué fue lo que sucedió?" Preguntó Jedite mirando con recelo a Lita, una vez que los dos se encontraran en la planta baja.

"No lo se." Respondió Makoto entre preocupada y nerviosa tanto por la salud de Minna como por la presencia de Jedite que le incomodaba. "Estábamos platicando y…

Lita no pudo seguir hablando pues en eso ambos miraron al doctor bajar las escaleras de la mansión y Jedite rápidamente enfocó su atención en él.

"¿Cómo está mi hermana doctor Philemon?"

El medico, quien era un hombre de edad avanzada se quitó los lentes de botella, mirando con seriedad a Jedite.

"Ya he logrado estabilizarla, pero deberían tener cuidado con lo que le dan de comer a Lady Minna." Dijo él medico. "De por si su embarazo ha sido delicado mucho mas pueden complicarlo si le dan de comer alimentos a los que ella es alergia, me parece señor March que debería de hacerle saber a sus cocineras que Lady Minna es alergia a la nuez."

"¿Nuez?" Preguntó Jedite desconcertado. "Pero si las cocineras saben perfectamente que Minna es alérgica a la nuez, han estado trabajando por años con nosotros… ¿Me está diciendo usted que Minna se puso así por ingerir nueces?"

"Sí." Respondió el medico. "Afortunadamente ya se encuentra bien, pero deberían tener mas cuidado con su alimentación, de igual manera si vuelve a sentirse mal no dude en ir a mi casa a buscarme. Ahora con su permiso me retiro señor March."

Una vez que el medico saliera de casa, Jedite se disponía a reprender a la cocinera quien en ese momento se dirigía a la planta alta, mas Lita lo hizo callar.

"No la trates de esa manera Jedite."

"¿Y tú quien demonios eres para decirme como debo tratar a mis sirvientas?"

"Dorothy no fue quien dio de comer nueces a Minna." Dijo Lita. "La verdad es que yo le traje un pequeño presente a Minna, unas galletas de avena con nuez, pero yo no sabia que…

Lita no pudo terminar de hablar pues de pronto Jedite la tomó fuertemente del brazo, levantando una de sus manos con la intención de golpearla pero al final pareció arrepentirse.

"¿Cómo te atreviste maldita ramera?" Le preguntó Jedite con furia. "¿Acaso pretendías envenenar a mi hermana?... ¡Eres una maldición para esta familia, mejor deberías largarte y desaparecer!" Exclamó Jedite, empujándola con tanta fuerza que provocó que ella al tratar de defenderse de él pisara su propio vestido y se cayera.

"¡Eres un imbécil!" Le espetó Lita mientras se ponía de pie. "¿Y quien te crees que eres tú?... No eres mas que un parasito, un holgazán que vive de la fortuna de su hermana y que trata de regodearse entre los miembros de las altas esferas sociales por ser hermano de una baronesa y primo de un marques, pero en realidad sólo eres un don nadie, un parasito con él que ninguna familia de buena estirpe comprometería a su hija."

Lita se dio cuenta de la expresión de rabia en el rostro de Jedite, sabia que había dado en el blanco, que recordarle que tan sólo era una sombra tras su hermana y su primo le había herido en su orgullo por lo cual ella esbozó una sonrisa triunfal, mas Jedite no tardó en responder a su agresión.

"¿Y tú que eres Lita?" Preguntó él mientras la miraba de arriba abajo. "No eres tan distinta de las mujerzuelas con las que mi primo se acuesta, una ramera con una buena dote a la que él tomó, eres una zorra que finge ser una…

"Te prohíbo que le hables de esa manera a Lita." Escucharon de pronto la voz de Sapphire, quien había llegado a la mansión. "¿Acaso no sabes como comportarte como una dama Jedite?"

Jedite miró con burla a su cuñado, esbozando una sonrisa.

"¿Apenas te dignas a aparecer cuñado?... ¿Y llegas aquí mas preocupado por los tratos que le doy a la honorable marquesa que por la salud de tu esposa?... ¿No sabes que esta mujer a la que defiendes estuvo a punto de matar a tu esposa dándole de comer galletas con nueces?"

"Anthony me ha dicho que mi mujer se encuentra estable." Dijo Sapphire mirándolo retadoramente.

Lita temía que entonces Jedite y Sapphire fueran a tener una pelea por causa de ella, así que para evitar cualquier altercado y dejar de ser la manzana de la discordia decidió salir de la mansión.

"Tengo que irme." Dijo Lita, quien clavó sus ojos en Jedite. "Si Minna llega a sentirse mal…

"Dudo que a ti te importa siquiera un poco lo que a mi hermana le suceda." Le reprochó Jedite.

Lita sintió una fuerte jaqueca, ganas no le faltaban de retirarse de la mansión Ashley y estar lejos de su familia política, aquella discusión le había provocado una jaqueca y de pronto al sentir como la vista se le nublaba y la respiración se le dificultaba se agarró del pasamanos de las escaleras que daban a la planta alta sintiendo como perdía fuerzas para sostenerse de pie, supo que iba a desmayarse y de pronto sintió como Sapphire la tomaba en brazos y le hablaba preguntándole como se encontraba mientras a gritos le ordenaba a Jedite que fuera por él medico que seguro aun no había ido muy lejos, después entonces todo a su alrededor se tornó en obscuridad hasta que ya no supo nada.

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Media hora después…

Lita abrió los ojos extrañada al saberse acostada en la cama de una amplia y lujosa habitación que no conocía pero tranquilizándose al ver a Reizel quien estaba sentada a su lado mientras de pie él medico que había atendido a Minna y Sapphire conversaban.

"Veo que ya ha despertado." Dijo él medico regalándole una sonrisa a Lita quien no comprendía que estaba haciendo en esa habitación ni en que momento Reizel había llegado hasta donde ella estaba pues lo ultimo que recordaba era haber estado en la mansión Ashley a donde había acudido sola, sin la compañía de Reizel.

"¿Qué me ha sucedido?" Preguntó Lita.

"Te has desmayado." Dijo Sapphire quien se dirigió hacia ella y se sentó en el otro extremo de la cama de donde se encontraba Reizel, acariciando su frente. "¿Me preocupaste tanto Lita?, pero al menos sé que ya estas mejor. Justo el medico me estaba comentando que te podrías haber desmayado debido a la preocupación por Minna o a falta de una buena alimentación pero…

"Creo que seria mejor que yo mismo le explique a la señora." Interrumpió él medico a Sapphire. "En efecto le comentaba al señor Black que los motivos de su desmayo pueden ser distintas causas pero yo también quisiera hacerle algunas preguntas a la señora." Dijo él medico, logrando que con ello todos guardaran silencio par enseguida retomar la palabra. "Bien señora Hansford, le decía que las causas de un desmayo pueden ser muchas pero también quisiera hacerle unas preguntas para ir descartando posibilidades."

"Usted dirá doctor." Dijo Lita con dificultad.

"¿Se ha sentido fatigada últimamente?"

"Sí." Respondió Lita. "Con mas sueño de lo normal aunque eso se debe a que estoy intranquila desde la partida de mi marido."

"¿Tiene frecuentemente nauseas o mareos?"

"Últimamente siento nauseas por las mañanas."

"¿Ha percibido algunos cambios en su cuerpo?"

Lita por un momento recordó que de un tiempo a la fecha notaba sus pezones mas obscurecidos, aunque sin duda no iba a decirle eso al medico.

"No."

"¿Siente que haya engordado aunque sea un poco?"

"No… bueno, últimamente le cuesta mas trabajo a mi doncella ponerme el corsette y a mi me es mas difícil soportarlo." Dijo Lita. "Incluso ella me ha aconsejado dejar de usarlo."

"Creo entonces señora Hansford que está usted encinta." Dijo él medico.

Lita sonrió como no sonreía desde que Andrew había partido a América, aquella maravillosa noticia provocó que las lagrimas salieran de sus ojos, aflorando en ella su lado sentimental, sintiéndose feliz y dichosa ante la buena nueva e instintivamente llevó una de sus manos a su vientre sin poder creer aun que dentro de ella había un pequeño ser que día a día crecía, un hijo suyo y de Andrew que seria su alegría y su motivación para sonreír cada mañana durante él tiempo en que Andrew estuviera lejos y que también seria motivo de alegría y dicha para él cuando se enterara.

"Un hijo." Susurró. "Un hijo mio y de Andrew."

"Felicidades Lita." Dijo Rei estrechando una de sus manos. "¿Te das cuenta?... Ahora tienes una razón para no estar triste, para cuidar tu alimentación y dejar de usar esos corsett."

"Lo se, y de ahora en adelante prometo que me cuidare, lo hare por mi pequeñito." Dijo Lita a la vez que reía y lloraba. "¡Se pondrá tan feliz Andrew cuando lo sepa!"

Lita por un momento se había olvidado de todo y de todos, del doctor que estaba presente en la habitación, de Minna, de Jedite, tan sólo era consciente de la dicha que ahora le embargaba el saber que seria madre hasta que de pronto escuchó como la puerta se abría y levantó su vista, mirando que era Sapphire quien la había abierto con la intención de huir de aquella habitación, dándose cuenta de que de alguna manera la noticia le había afectado.

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Algunas horas habían pasado ya desde que Lita regresara a su casa acompañada de Reizel en el carromato del medico que se habia ofrecido a llevarlas, era ya de madrugada pero Sapphire aun no podía conciliar el sueño por lo cual se encontraba de pie con las ventanas abiertas del balcón de su habitación mirando el firmamento cubierto de estrellas en aquella noche de luna llena.

¿Por qué tenia que ponerle el destino tan cerca a Lita?, ¿Por qué él se tenia que haber casado justo con la prima del marido de la mujer que él amaba? Si tan sólo Joseph Miller hubiera consentido que él hubiera sido quien se casara con Lita todo hubiera sido distinto y él ahora no estuviera preguntándose por lo que habría sido de haber defendido su amor por Lita y muriéndose de rabia al saber que en el vientre de ella estaba creciendo un hijo de otro, un hijo que seguramente había sido concebido con pasión y amor pues si algo él ya sabia era que aunque Lita en un principio no amaba a su marido , ahora en verdad estaba profundamente enamorada de él.

"¿Sucede algo Sapphire?" Escuchó de pronto la voz de Minna que lo hizo salir de su ensoñamiento y darse media vuelta para mirarla en medio de la obscuridad de la habitación que era iluminada por la luz de la luna que se filtraba por la ventana, renegando para sus adentros de que hubiera despertado e interrumpido su silencio y aquel momento que era sólo para sus buenos recuerdos que tenia con Lita. De cierto era que en un principio, pese a no amar a Minna, había quedado prendado por su belleza y había disfrutado de su cuerpo, mas con él tiempo aquella belleza había dejado de cautivarle y lo que en un principio pensó que podría enamorarlo se terminó convirtiendo en una carga pesada sobre sus hombros, pues aunque Minna fuera hermosa, jamás podría ser su adorada Lita.

"No es nada." Dijo Sapphire. "Es sólo que no podía dormir."

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Mediados de Noviembre de 1958.

Habían pasado ya pocos mas de dos meses desde que Andrew había partido a América, tiempo en el que finalmente había recibido dos cartas seguidas en las que él le hablaba sobre lo fructífero que estaban resultando sus negociaciones, logrando vender en Nueva Inglaterra las especias de la India que había llevado e invirtiendo capital en adquirir oro y otro tipo de metales que llevaría a Europa para negociar así como sus planes de viajar a Brasil para comprar café que pensaba vender en Inglaterra. En su carta le hablaba sobre sus planes, sobre los aborígenes pieles rojas que casi andaban desnudos de los que tanto hablaban quienes habían ya viajado a América, así como de la esclavitud que todavía no era abolida por completo en América, mas nada de eso le importaba a Lita como leer en sus cartas lo mucho que él decía extrañarla. Así mismo, Lita después de mucho pensarlo había decidido reservarse el secreto de su embarazo, guardándose aquella sorpresa para cuando él regresara, que debía ser el próximo mes, antes de navidad para cuando ella entonces ya tendría alrededor de 3 meses y medio de embarazo.

En cuanto a lo transcurrido a su alrededor en Londres, no habia ocurrido nada trascendental, Lita pasaba los días visitando a Amy o en casa, sentada en el fino sillón dentro de su habitación donde tejía una manta en color blanco que aun no terminaba para su bebe que en pocos meses tendría entre sus brazos o bien comiendo cerezas que se habían convertido en su delirio y antojo desde hacia algún tiempo.

Escuchó de pronto que alguien llamaba a la puerta y al saber que era Reizel le respondió con un "adelante", dejando la manta que estaba tejiendo a un lado y preocupándose por el rostro desencajado de su amiga y doncella.

"¿Qué sucede Reizel?" Preguntó Lita. "¿Por qué estas tan seria?, ¿Tienes algún problema?"

"Ha llegado correspondencia para ti."

Lita inmediatamente se puso de pie sintiendo como él corazón le golpeaba violentamente el pecho, podría no tener los mismo dones espirituales que Reizel, si es que así se les podía llamar, pero en los enigmáticos ojos violeta de su amiga vio escrita la tragedia y entonces temió por Andrew.

"Dame esa carta." Dijo Lita hablándole como si estuviera dando una orden y arrebatándole aquella carta que abrió rápidamente y respirando tranquila cuando al comenzar a leer se dio cuenta de que era una carta de su hermana Molly.

"Querida hermana:

Han pasado ya 10 meses desde que contrajiste matrimonio, 10 meses en que no te hemos visto y no te has tomado la delicadeza de escribir carta alguna a nuestros padres, comprendo que al principio estuvieras molesta con ellos, pues fuiste obligada a casarte pero los rumores cuentan que se te ve feliz con el marques o que al menos eso aparentas pues papá se ha enterado de que al parecer aquel hombre está muy cerca de ti lo cual ha agravado su salud que ya desde hace meses se había visto afectada.

¿Tan poco te importamos tu familia Lita?... ¿Sabes que podrías poner en riesgo mi compromiso con el señor Nicholas por tu insensatez?

Atte:

Molly Miller.

-Lo que me faltaba.- Dijo Lita con molestia en su voz.

"¿Qué es lo que sucede?" Preguntó Reizel.

"Al parecer mi padre ha caído gravemente enfermo." Dijo Lita. "La verdad es que no le había escrito carta a mis padres desde que me case, sólo me había estado comunicando con Molly pues mi relación con ellos nunca ha sido precisamente la mejor." Lita hizo una pausa y continuó hablando. "Papá se ha enterado de que Sapphire está cerca de mi, de que ha contraído nupcias con la prima de Andrew y piensa que he dado un mal paso y está preocupado por el echo de que mi mal comportamiento pueda manchar el apellido de los Miller."

Lita se dio media vuelta y se sentó en la silla frente a su tocador, mirando a través del reflejo del espejo como las lagrimas traicioneras salían de sus ojos y resbalaban por su mejillas, no es que ella fuera muy dada a llorar, quizá estaba demasiado sensible por su embarazo y la ausencia de Andrew o tal vez fuera que en efecto estuviera harta y le doliera que sus padres siempre tuvieran quejas para con ella, por no poder ser la hija perfecta que hubieran querido, tal como lo era Molly. Cierto era que siempre se había llevado mal con su padre, quien le había manifestado desde que tenia uso de razón avergonzarse de ella, era el dolor de cabeza de su madre y a la muerte de su hermano mayor, Anthony ella se había sentido devastada pues era él quien la comprendía, quien la protegía y sin él se había sentido temerosa y había sufrido el desprecio y los reproches de sus padres, mas entonces le había quedado el consuelo de su hermanita Molly, aquella niña tierna y sumisa que pese a ser tan distinta a ella la adoraba por lo cual ahora el saber que ella también le hacia reclamos y reproches le dolía.

"Tenemos que viajar a Pluckley." Dijo Lita con voz entrecortada. "No me llevo bien con mis padres, pero pese a todo son mi familia y no quiero que nada malo le suceda a papá."

"Lita, yo pienso que en tu estado no deberíamos viajar." Dijo Reizel. "No es bueno que tengas sobresaltos y como tú bien has dicho tu relación con ellas no es buena, mira, podrías escribirles y yo misma te acompaño al correo para que envíes una carta… ¿Qué te parece?"

"No." Respondió Lita poniéndose de pie. "Viajaremos a Pluckley mañana mismo, ordenare que preparen mi equipaje y algunos víveres, sé que no me llevo bien con ellos, pero pese a todos, mi padre es mi padre."

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Día siguiente…

Apenas habían salido los primeros rayos del sol el carromato de los Bristol había salido con destino a Pluckley, el cual era conducido por el cochero y en el que viajaban además de Lita, Reizel que era su dama de compañía y Darien, quien había insistido a viajar con ellas pues era peligroso que dos mujeres viajaran solas, además de que John el cochero era ya demasiado mayor como para poder defenderlas en caso de ser atacadas en el camino.

Así, finalmente, horas después habían llegado a Pluckley, recorriendo el pueblo en el que Lita había crecido hasta que a las afueras del pueblo, del otro extremo por donde habían entrado, llegaron a la mansión Miller.

"Esta es la mansión Miller." Dijo Lita mas para si misma que para Darien y Rei. "La casa donde crecí y pase mi niñez."

Lita se dirigió junto con sus acompañantes hacia la puerta principal de la mansión Miller, se disponía a tocar cuando la puerta se abrió de par en par y se encontró de frente con Theodore, el cochero de los Miller.

"Señorita Miller… perdón, debo decir, Lady Hansford."

"¡Theodore, cuanto tiempo sin vernos!" Exclamó Lita, dándole un fuerte abrazo a aquel hombre mayor que él correspondió de la misma manera. "Señora, no la esperábamos por aquí, es por eso que nadie ha preparado nada para su recibimiento."

"No te preocupes." Dijo Lita, que después se dio cuenta de la expresión de preocupación en el rostro de John. "¿Qué es lo que sucede John?, ¿Te preocupa algo?"

"No hubiera querido ser yo quien se lo dijera señorita, pero su señor padre se ha puesto muy mal, justo ahora tengo que ir por el medico." Dijo Theodore. "Sí me disculpa tengo que ir por el medico.

Lita se despidió de Theodore y enseguida entró en la mansión Miller acompañada de Reizel, Darien y John, sorprendiendo a los sirvientes que corrían de un lado a otro y hablaban con preocupación del señor Joseph, por supuesto tampoco tardaron en hacer acto de presencia Ellen y Molly, a quienes Lita hubiera querido correr a abrazar, pero no le pasó desapercibido el desprecio con que ambas la miraban.

"Mamá, Molly… ¿Cómo está papá?" Preguntó Lita preocupada.

"Dudo que te interese." Contestó Ellen Miller. "Pero afortunadamente ya está mejor."

"Me alegra." Dijo Lita. "Aunque no lo creas así."

"¿Pues como podríamos creerte Lita?" Preguntó con cierto sarcasmo Molly. "En casi un año de casada no has tenido la delicadeza de siquiera escribir. Ahora paso a retirarme, iré a cuidar a papá, ya que a mi si me preocupa su salud."

Lita se sitió herida ante el trato que le había dado su pequeña hermana, aquella quien siempre había sido tan dulce y tierna con ella, pero ahora le quedaba enfrentar a su madre y hacer las pases.

"Mamá, quiero que te quede claro que para mi ya todo lo sucedido quedó olvidado." Dijo Lita. "Aunque lo duden si me preocupa la salud de papá, digo después de todo es mi padre, me gustaría que hiciéramos las pases y si no te molesta me gustaría hablar contigo a solas y después ir a sus aposentos a verlo."

"No tengo tiempo para hablar contigo Lita, tengo que ir a cuidar a tu padre junto con tu hermana, en cuanto a tu idea de ir a sus aposentos a verlo me parece que eso tendrá que esperar pues él medico le ha recomendado no hacer corajes."

Al igual que Molly, Ellen se dio media vuelta y subió por las escaleras que daban a la segunda planta, dejando a Lita triste, sola y pensativa, arrepentida por algunos momentos de haber viajado a Pluckley.

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Tres días después…

Durante los siguiente días a su llegada a Pluckley, las relación entre Lita y su familia no había cambiado en nada, tanto su madre como su hermana seguían dándole aquel trato hostil, reprochándole con comentarios hirientes él que no se hubiera comunicado con ellos y haciéndole hincapié en que no se atreviera a entrar a los aposentos de su padre por miedo a que ella provocara que su salud se viera afectada. Estaba harta, cansada, triste y deseaba mas que nunca que Andrew estuviera a su lado para abrazarla, mimarla y consolarla de los ataques de su familia pero Andrew no estaba ahí y lo único que por momentos la hacia feliz era pensar en que faltaba poco para que Andrew regresara, en los feliz que se pondría cuando supiera que estaba embarazada y que durante pocos meses tendría a su pequeño hijo entre sus brazos.

En cuanto a sus actividades en la mansión Miller, había decidido por pasar la mayor parte del tiempo encerrada en la que era su habitación cuando vivía ahí, así al menos evitaba encontrarse con la mirada de reproche de su hermana y de su madre y de paso seguía tejiendo aquella pequeña manta blanca para su bebe que le serviría tanto si fuera niño como si fuera niña.

"¡Al fin!" Exclamó Lita con felicidad para si misma cuando al fin terminó aquella manta que por semanas había estado tejiendo. "Ya está lista tu primera cobija bebe, ¿sabes?, espero con ansias el día en que te pueda tener entre mis brazos, nos harás muy felices a papá y a mi." Dijo Lita mientras llevaba una de sus manos a su vientre, acariciándolo, ansiosa por querer sentir los movimientos de su pequeño, aunque como le había dicho Reizel, dos meses y medio de embarazo era demasiado pronto como para sentirlo.

Lita seguía hablándole a su bebe cuando escuchó que alguien tocaba a la puerta de su habitación y creyendo que era Reizel dio su permiso de pasar, mas grande fue su sorpresa cuando se encontró frente a frente con su padre.

"Padre, que gusto me da verlo bien" Dijo Lita sorprendida, poniéndose de pie, debatiéndose entre la duda de quedarse ahí o acercarse para abrazarlo, mas al fin había decidido dar el primer paso, demostrarle que quería olvidar viejos rencores y caminó hacia donde estaba él, dándole un abrazo que él no correspondió pues rápidamente la apartó de su lado.

"Por favor Lita, no hace falta que seas hipócrita, te conozco y desde siempre he sabido que nunca te ha importado nadie, tan sólo te has preocupado por tus intereses, eres una persona muy egoísta."

"Por supuesto que no padre." Respondió Lita. "Aunque muchas veces hemos tenido desacuerdos ustedes son mi familia, ¿Cómo no podría preocuparme?"

"¿Preocuparte?... ¿Preocuparte cuando te estás acostando con ese militar de poca categoría?" Habló molesto Joseph Miller. "¿O que creías, que no me enteraría que ese caza fortunas se casó con la baronesa de Ashley para adquirir el titulo de barón y de paso aprovechar para tomarte como su ramera?, ¿Sabes que podrías dañar la reputación de tu hermana con tu comportamiento?... ¡Si al menos fueras una ramera inteligente pero ni eso eres pues te has convertido en la ramera de un hombre que tiene una posición inferior a la de tu marido!"

Lita se sintió ofendida ante las palabras de su padre, pero no pensaba perder los estribos, no esa vez, pues su padre aun estaba convaleciente.

"Pues si no me cree ese es su problema, Sapphire no es mi amante y no porque me importe lo que la hipócrita sociedad diga sino porque con el tiempo he llegado a amar a mi marido y Sapphire para mi ya no significa nada."

"¡Cuánto cinismo!" Exclamó Joseph Miller. "Siempre me he preguntado porque dios me mandó una hija como tú, y no trates de convencerme con tu hipocresía barata que sé que no te importamos para nada" Joseph Miller hizo una pausa y volteó a ver hacia la cama, donde estaba la cobija que Lita había bordado para su bebe. "Sólo espero que tú marido no se de cuenta de que el bastardo que esperas es hijo de ese maldito militar o es capaz de anular su matrimonio contigo y eso podría poner en riesgo el compromiso de Molly, ¿pero que te va a importar a ti eso si ni siquiera te importó asesinar a Anthony? Ojala perdieras a ese bastardo que llevas en las entrañas"

Las últimas palabras que había dicho Joseph Miller habían terminado por sacar a Lita de sus casillas, podía soportar cualquier cosa, que la despreciara, que la comparara con Molly, incluso que la llamara asesina pero jamás que alguien se metiera con su hijo, ni siquiera su propio padre.

"¿Sabe que?" Le habló Lita molesta, apretando con sus manos la tela de su vestido. "¡Estoy harta de que siempre se queje de mi y me eche la culpa de la muerte de Anthony, estoy harta de que me compare con Molly, de que diga que se avergüenzas de mi!... ¿Qué acaso no se da cuenta de que me lastiman sus palabras?... ¡Le he tolerado todo padre, pero jamás le tolerare que llame bastardo a mi hijo, porque es mi hijo y es su nieto sin importar quien demonios sea su padre!... ¿Y quieres saber otra cosa Joseph Miller?... Usted no es el único que hubiera querido tener otro tipo de hija, yo también hubiera querido tener otro tipo de padre, que no me hubiera vendido como se vende una mercancía al mejor postor, que se preocupara por mi felicidad pero como se da cuenta no todos tenemos lo que queremos, hoy mismo me largo a Londres y no me importara si incluso mañana mismo usted."

Lita sintió las lagrimas amenazando con querer escapar de sus ojos, pero no se iba a permitir llorar frente a su padre así que rápidamente se las limpió con el dorso de su mano y se dio media vuelta, encaminándose hacia donde estaba la maleta la cual tomó y puso sobre la cama, dispuesta a empacar e instalarse en una pensión para pasar lo que quedaba del día y a la siguiente mañana, en cuanto salieran los primeros rayos del sol partir rumbo a Londres, mas de pronto escuchó la voz de su padre llamándola con dificultad y al voltear miró como se agarraba el pecho y poco a poco caía desmayado al piso.

"¡Papá!" Exclamó Lita preocupada y se agachó a su lado, tratando de reanimarlo. "¡Papá, perdóneme por lo que le dije, despierte por favor!...¡Molly, mamá, ayuda, papá se ha desmayado!.- Gritó Lita desesperada, queriendo que rápidamente alguien llegara a la habitación a ayudar a su padre…

Escenas del próximo capitulo…

Tras aquella caída, al escuchar sus gritos, los sirvientes y su familia se habían acercado a Lita, Darien la había levantado en brazos e inmediatamente la había llevado a su recamara mientras que el cochero de los Miller había ido en búsqueda del medico de la familia, quien al llegar inmediatamente había estado atendiendo a Lita, mas nada se pudo hacer para evitar la tragedia en la vida de Lita.

"¿Cómo está mi bebe?" Preguntó Lita abriendo los ojos cuando horas después despertó, llevando una de sus manos a su vientre.

"Lady Hansford, lamento mucho lo que tengo que decirle." Dijo él medico. "Pero ha perdido a su bebe y…- Lita comenzó a sollozar desconsoladamente mientras tomaba la pequeña manta blanca que desde semanas atrás había estado bordando para su bebe.

"Eso no es cierto." Interrumpió Lita al doctor. "¡No pude haber perdido a mi hijo, no, no eso no es posible!"

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En dos semanas que habían transcurrido el mundo parecía haberse derrumbado a los pies de Lita, pues no sólo había fallecido su padre, sino que prácticamente había perdido a su madre y a su hermana y para terminar de hundirse en la tristeza, había perdido a su bebe además de recibir la noticia de que nunca mas podría embarazarse lo cual, al llegar a Londres, la llevó a pasarse días y días encerrada, hasta que el frio mes de noviembre llegó y con ello su cumpleaños, además de una carta de Andrew en la que él le comunicaba que tardaría un poco mas de lo esperado en regresar a Londres pues al parecer le estaba yendo muy bien con su negocio en América.

-¿Quieres escribirle una carta a Andres?- Preguntó Reizel en un susurro.

-No.- Respondió Lita dejando escapar algunas lagrimas de sus ojos.- No lo merece y no creo que le interese, si me amara tanto como dice entonces me hubiera llevado a su lado o hubiera estado aquí a mi lado cuando mas lo he necesitado, no quiero nada.- Dijo Lita, quien tomó la carta y la rompió en pedacitos.

Notas Finales: Chicas, gracias a todas ustedes por su apoyo, hoy no tengo mucha inspiración para escribir las notas finales pero saben que de todo corazón agradezco su apoyo: Maga, Lucely, Ross Kou, Sailor Gaby, yannin, Jahy Kino, Cherry Hino, Diana y por supuesto también a Gendrenne que es una nueva lectora, las adoro.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.