La Marquise Rebelle.

Cap. 13. Pecado y arrepentimiento.

Lita se encontraba sentada frente al tocador mientras Reizel le ayudaba a ponerse sobre su cabello suelto unas peinetas adornadas con pequeñas piedras de cristal color rosadas, las cuales hacían juego con aquel hermoso vestido en color rosa que había decidido usar para acudir a la cena de navidad a la que había sido invitada por parte de Minna. En un principio había querido rehusarse a asistir, pues sabia que ahí estaría Sapphire y ella tan necesitada que estaba de los placeres que le podía dar un hombre no quería tener la tentación de tenerlo cercas; además de que Jedite no era una persona de su agrado, pero al enterarse de que este ultimo no estaría en Londres durante esas fechas había decidido que iría; despues de todo era mejor cualquier cosa que estar encerrada en casa pensando en Andrew y en aquel hijo que había perdido.

-¿Estas segura de que quieres ir Lita?- Le preguntó Reizel.- Yo la verdad no te lo aconsejaría.

-¿Y que me aconsejas Reizel?- Respondió Lita con cierto sarcasmo.- ¿Qué me quede en casa llorando por Andrew? Pues no Reizel, si él está muy feliz en América yo no tengo entonces porque quedarme en casa a llorarle, por eso he decidido que no responderé a sus cartas.

Reizel dejó el cepillo sobre el tocador una vez que terminara de acomodar el cabello de Lita y clavó sus ojos color violeta en Lita, mirándola a los ojos a través del espejo.

-Sí, comprendo perfectamente Lita, soy un simple doncella de cámara, no soy nadie para decirte que hacer o que no hacer.- Dijo Reizel.- Puede que estés molesta con Andrew, y tienes derecho a estarlo, pero recuerda que de por medio también están Minna y su hija, así que Lord Black no es libre. Ahora que ya esta lista entonces me voy.

-Reizel, espera.- Quiso detenerla Lita, dándose cuenta de que la manera en que le había contestado no había sido amable.

-Me retiro Lady Lita.- Dijo Reizel.- Usted ya está lista y si mi compañía no le es grata para que se le quite ese mal humor entonces me voy.

Una vez que se fuera Reizel, Lita se quedó muy pensativa, arrepintiéndose de la forma en que le había respondido, la cual había sido poco amable y reflexionando sobre su comportamiento un poco altanero para con sus sirvientes durante los últimos días; sabia que debía disculparse con todos, especialmente con Reizel, ellos no tenían la culpa de nada de lo que le había sucedido, pero en ese momento ya era un poco tarde así que decidió salir de la mansión y pedirle al cochero que la llevara a la mansión Ashley y entonces, cuando volviera de la cena en casa de los Black ya se disculparía con Reizel.

-0-0-0-

Al llegar a la mansión Ashley, donde fue recibida por una de las sirvientas, Lita se quedó maravillada cuando al entrar al recibidor vio que dentro de la casa había un frondoso abeto el cual estaba decorado con adornos de papel de colores, colgantes y guirnaldas de nueces y bayas, además de hermosas figuras de cera. Dentro de la mansión el delicioso olor de unas galletas de naranja comenzó a expandirse, pese a que la cocina estaba lejos y Lita se quedó perdida en sus pensamientos, recordando sobre una navidad en que su hermano le había regalado una muñeca; mas entonces, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando de pronto, al estar de pie frente al árbol sintió unas fuertes manos acariciando sus hombros y entonces escuchó la voz de Sapphire hablándole al oído.

-¿Cómo está la mujer mas hermosa de Londres?.

Lita no tuvo tiempo de reaccionar, pues ante de que lo hiciera Sapphire la obligó a darse media vuelta y se acercó a ella, rozándole apenas los labios con suavidad, pues Lita lo apartó rápidamente, temerosa de que alguien fuera a verlos.

-¡No Sapphire!... ¿Qué tal si nos ve alguno de los sirvientes o Minna?

-Nadie nos vera.- Sonrió Sapphire con malicia.- Jedite anda en unos negocios en York, la mayoría de los sirvientes se han retirado a dormir, salvo Dorothy y Anne que están en la cocina terminado de preparar la cena, despues de eso se retiraran para tener su propia fiesta, así que estaremos solos tú y yo.

-Eso no es cierto.- Respondió Lita.- También estarán Minna y la pequeña Cathy.

-Es cierto.- Dijo Sapphire.- Minna bajara a cenar, pero seguro dormirá pronto, aun está un poco indispuesta, ha estado un poco enferma y débil después de dar a luz, así que después tendremos tiempo para nosotros solos, claro, si tu quieres.

Tanto Lita como Sapphire se separaron al escuchar unos pasos provenientes de la segunda planta y en efecto pronto vieron a Minna bajar las escaleras, quien iba elegantemente vestida con un vestido en color azul Rey.

-Minna querida.- Dijo Sapphire acercándose a las escaleras y tomándola del brazo cuando llegó al final de ellas.- Que bueno que ya esta lista, justo estaba conversando con Lita sobre nuestra pequeña Cathy, dice que se muere de ganas por conocerla.

Minna esbozó una timida sonrisa y despues se acercó a Lita, recibiéndola en un abrazo, dándole el pésame por la muerte de su padre, lamentándose por la perdida de aquel primer hijo que esperaba y disculpándose por no haberla ido a visitar desde que había llegado de su viaje a Pluckley.

-No te preocupes Minna, así como yo estaba indispuesta tú también lo estaba, Sapphire me ha dicho que aun sigues un poco débil después de haber dado a luz.

-Eso es cierto.- Dijo Minna.- Pero confio en que pronto estaré mejor y lo quise demostrar preparando esta cena familiar, es una lastima que sólo estemos nosotros tres pues Andrew aun no llega de América y Sapphire anda en York.

-Bien hermosas dama.- Habló con galantería Sapphire ofreciéndole un brazo a Minna y a Lita el otro.- Pasemos a cenar, creo que en el comedor podremos conversar largamente.

Y así fue, Lita, Sapphire y Mina pasaron al comedor donde pronto se les sirvió el banquete, el cual consistía en pastel de carne, panecillos, jamón, jalea de fresa, vino e incluso unas deliciosa galletas de naranja que habían degustado al final de la comida acompañadas con te; así, después de largas horas en que estuvieron conversando primero en el comedor y después en uno de los salones, donde jugaron a las cartas, Minna argumentó que tenia sueño y tras ser acompañada por Lita a su habitación, para presentarle a la pequeña Cathy, la invitó a pasar la noche en casa, en una habitación que se había preparado; mas Lita no parecía tener sueño y salió a dar un paseo a las afueras de la mansión con Sapphire.

-Es preciosa tu hija.- Dijo Lita en un susurro.- Tiene las facciones de Minna, aunque su color de cabello y su mirada lo heredó de ti.

-Gracias.- Respondió Lita y de pronto, como si ambos estuvieran pensando en lo mismo se detuvieron antes de llegar al carruaje.- ¿Se supone que seras tú quien me llevara a casa?... ¿No deberías de despertar a alguna de las sirvientas para que fuera de carabina? No me parece correcto que yo, una mujer casada viaje a solas con un hombre que no es de mi familia.

Sapphire volteó hacia la ventana que daba a la habitación de Minna, la cual estaba tan obscura como el resto de la habitación y despues volteó a ver a Lita.

-¿Y no hubiera sido correcto que mejor aceptaras la invitación de mi esposa de quedarte en casa?

-Creo que seria demasiada tentación para los dos que yo duerma aqui.- Respondió Lita.- Mejor llévame a casa.

Lita y Saphire siguieron caminando rumbo al carruaje y cuando al fin llegaron él la tomó de la mano, ayudándola a subir; Lita sentía una excitación terrible al saber que estarían a solas durante el transcurso a Hansford House, mas entonces, reaccionó con sorpresa cuando miró como él en vez de sentarse en el lugar para el conductor del carruaje subía a su lado y la acorralaba contra el asiento del carruaje, poniendo una mano a cada lado.

-¿Estas segura de que quieres que te lleve a casa Lita?- Le preguntó Sapphire demasiado cerca de sus labios.- ¿Es eso realmente lo que quieres?

Lita sintió un nudo en su garganta y pasó saliva, de cierto era que Andrew aun estaba clavado en sus pensamientos y en su corazón, como una espina que dolía al recordarlo, al pensar en él, pero no podía negar para sus adentros que Sapphire no le era indiferente y que con sus galanterías estaba reavivando la llama de la pasión que había estado ahí desde el momento en que se habían conocido, así que Lita no dijo nada, no opuso resistencia y de pronto entrecerró los ojos, sintiendo el roce de los labios de Sappihre, un suave roce que se convirtió en un beso apasionado, lleno de deseo reprimido durante poco tiempo y cuando menso se lo hubieran esperado él ya estaba besando su cuello y aflojándole los listones de la parte trasera del vestido.

-Sapphire.- Susurró ella con voz lujuriosa.

-Quiero estar contigo.- Dijo Sapphire con voz entrecortada.- No sabes cuanto te deseo Lita, ma belle, mi amada Lita.

Lita sintió los dedos de Sapphire rozando su espalda y dejó escapar un gemido de placer, era demasiado excitante que la tocara, sentir su cuerpo tan cerca, desearlo de aquella manera y pensar que en cualquier momento podrían ser descubiertos.

-Tengo ganas de ti mi amada Lita.

-Creo que este no es el lugar apropiado Sapphire, Minna o alguno de los sirvientes podrían darse cuenta.

-No si nos cuidamos de no ser vistos.- Dijo Sapphire apartándose un poco de ella.- Bajemos del carruaje, te llevare a un lugar mas seguro donde estarás mas cómoda.

Lita bajó del carruaje después de Sapphire y tomada de su mano, dejó que él la guiara mientras se echaban a correr por entre los frondosos arboles de la mansión Aslhey, alejándose lo suficiente para no ser vistos, pero sin salir de las propiedad que ahora eran de Minna, hasta llegar a una pequeña cabaña que tenia los vidrios empañados a causa del frio y lucia abandonada.

-¿Qué hacemos aquí?- Preguntó Lita.- No creo que sea el mejor lugar, alguien podría descubrirnos.

Sapphire tomó a Lita de la cintura y la recargó contra la puerta de aquella cabaña, atrapando sus labios en un beso fiero, haciéndola callar de aquella manera y mientras la besaba apasionadamente, mientras ella le respondía echándole los brazos al cuello él abrió la puerta de aquella cabaña y entonces la levantó en brazos, cerrando después la puerta y dirigiéndose a uno de los cuartos donde estaba una amplia cama en la cual tumbó a Lita, levantándole la parte baja del vestido y sacándole las enaguas para al fin poder ver su anhelante sexo.

-No te preocupes ma belle.- Susurró Saphire tiernamente mientras se acomodaba entre sus piernas.- Nadie nos encontrara, ninguno de los sirvientes ocupa esta cabaña.

Los labios de Sapphire atraparon de nuevo los labios de Lita en un beso posesivo, demandante, ansioso, dejando salir todos aquellos deseos reprimidos que por ella guardaba mientras poco terminaba de aflojarle los lazos del vestido y el corset, permitiéndose tocar la suavidad de su espalda y ella, tan necesitada de recibir las atenciones y caricias de un hombre permitió que él fuera descubriendo poco a poco su cuerpo mientras ella también le ayudaba a desvestirse, hasta que poco a poco la ropa cayó al suelo y al fin estaban desnudos, sintiendo el roce de sus cuerpos húmedos.

-Lita, ma belle.- Susurró él con voz entrecortada, levantando su vista para recorrer su cuerpo desnudo.- Siempre supe que eras hermosa, pero no pensé que de esta manera.

Lita no dijo mas nada, sentía las mejillas arderle y como poco a poco el ambiente se calentaba pese a ser invierno y cuando Sapphire la volvió a besar ella respondió a aquel beso con la misma pasión, enredando sus manos alrededor de su cuello, ahogando sus gemidos de placer en la boca de él al sentir como sus manos acariciaban con ansiedad cada rincón de su cuerpo

Sapphire, que desde que conoció a Lita había fantaseado con poder tenerla bajo su cuerpo, como una fiera ansiosa comenzó a recorrer las curvas de su cuerpo, queriendo llenarse de ella, sintiéndose embriagado por el olor a rosas que emanaba de su cuerpo y por aquel delicioso sabor de su piel, pues como un ansioso comenzó a besar y morder su cuello, dejándola marca, dirigiéndose a sus senos que después devoró con ansiedad, escuchando con satisfacción aquellos gemidos que Lita dejaba escapar y que a sus oídos sonaban cual nota musical.

Lita por su parte en ese momento de placer no podía pensar en nada mas, entregada a aquellas sensaciones que él provocaba en ella, olvidándose de todos, incluso de Andrew, como si en el mundo sólo existieran Sapphire y ella, así que tan ansiosa que estaba por él, con aquel deseo que la recorría le enredó las piernas alrededor del cuerpo y con desesperación comenzó a frotarse contra su sexo, pidiendo por mas, rogando con cada movimiento que la liberara de aquella necesidad hasta que por fin sintió como Sapphire con una profunda envestida se clavaba en su intimidad; y así, mientras ambos se perdían en la mirada del otro, él siguió adentrándose en su paraíso una y otra vez, llenándola de placer, queriendo recuperar el tiempo perdido, recorriéndola sin parar, esforzándose por cada rincón de su cuerpo acariciar y de besos llenar, entregados el uno al otro en un solo ser hasta que él fin sintieron la explosión de placer sus cuerpos recorrer.

¿Qué si aquello estaba mal? Sin duda no era algo que no sabían, pero sí algo que ignorarían, que aun en el silencio después de la tempestad de sus cuerpos, ambos sabían que una y otra vez se repetiría, pues ya habían dado inicio a aquella relación prohibida y clandestina que por siempre, de alguna manera los uniría.

-Creo que pronto amanecerá.- Susurró Lita con voz adormilada, sintiéndose feliz, pues sabia que ya no estaba sola, que a su lado, rodeando su cuerpo en un abrazo, estaba un hombre que aunque fuera prohibido la amaba y no la dejaría sola, que a su manera cuidaría de ella.

-Lo se.- Respondió Sapphire quien jugueteaba enredando sus dedos en el cabello ondulado de ella y de vez en cuando besaba sus mejillas.

-Llévame a casa.- Pidió Lita, quien aunque no quería separarse de su lado sabia que en cualquier momento todo mundo despertaría y entonces seria mas difícil que ella pudiera llegar a Hansford House sin ser vista.

Sapphire la obligó a recostarse de espaldas y una vez mas, como lo había ya echo tantas veces durante la noche que hacia poco acababa de terminar se acomodó entre sus piernas, llevando una de sus manos hacia una de sus mejillas, acariciándola tiernamente.

-No quiero susurro.- en su oído.- Te quiero tener desnuda.

-¡Sapphire!- Susurró Lita, quien después de ello se entregó nuevamente al placer en los brazos de Sapphire.

-0-0-0-

Cuando Sapphire y Lita salieron de las propiedades Ashley, para que él la condujera hasta Hansford House, la luna ya se estaba ocultado, dando paso al crepúsculo de la mañana; finalmente, cuando llegaron, por la parte de atrás de las propiedades Hansford, Sapphire hizo a los caballos y se bajó del asiento desde donde conducía para disponerse a abrirle la puerta del carromato a Lita, quien se encontraba adormilada.

-Ya llegamos ma belle.

Lita intento bajarse por su propio pie, pero antes de que siquiera pudiera hacerlo él la tomó de la cintura y la recargó contra el carromato, robándole un beso apasionado.

-Sapphire, es hora de que me vaya.- Susurró Lita en voz baja.- Sí alguien nos ve…

Sapphire puso un dedo sobre sus labios para hacerla callar.

-Antes de que te vayas quiero darte algo. Cierra los ojos.

-¿Qué es?

-Dije que cerraras los ojos ma belle.

Lita cerró los ojos y cuando escuchó la orden de Sapphire para que los abriera se encontró con que él tenia en una de sus manos una cajita de terciopelo negro abierta, dentro de la cual había una gargantilla de finos diamantes y zafiros rosados, la cual, al centro tenia un zafiro rosado mas grande en forma de gota.

-¡Sapphire!- Susurró Lita emocionada.- ¿Es para mi?

-Es para mi hermosa dama.- Sonrió Sapphire.- ¿Puedo ponértelo?

Lita no dijo nada, pero permitió que Sapphire, se parara tras de ella y le echara los cabellos hacia enfrente, poniéndole aquella hermosa gargantilla que seguro había costado un fortuna.

-Espero te guste hermosa.- Dijo Sapphire, quien después la obligó a darse media vuelta y la besó tiernamente.- ¿Sera posible que pueda verte mañana? No podría estar sin ti, ¿Crees que podríamos reunirnos en este lugar?

Lita aceptó y se fundieron de nuevo en un beso, momentos después, ambos se separaron y ella echó a correr hacia la mansión, a donde entró sin siquiera hacer ruido, quitándose los zapatos para subir los escalones. Pese a estarse escondiendo y no querer que ni por error alguno de los sirvientes la viera, se dirigió a la habitación de Reizel, quería hablar con ella sobre lo sucedido; mas al llegar se detuvo al escuchar algo que parecían gemidos.

¿Acaso Reizel estaba con un hombre? No es que le molestara, al contrario, le daba gusto por su amiga, mas tenia curiosidad por saber quien era él que la acompañaba.

-Dime Reizel… ¿Él te lo hace como yo?- Escuchó la voz entrecortada de… ¿Darien?, ¿Desde cuando se suponía que aquellos dos tenían encuentros? Que Lita supiera, Reizel hablaba poco con Darien, no comprendía en que momento se habían mirado de otra manera, o quizá desde hace mucho hubieran dado indicios, pero ella estaba tan sumergida en el dolor causado por sus propias tragedias que lo que sucediera a su alrededor no le importaba.

Fuera como fuere decidió que esa noche no molestaría a su doncella, la dejaría disfrutar de aquel momento y se retiró a su habitación, donde siguió fantaseando con Sapphire.

-0-0-0-

Enero de 1859…

Después un mes de haber hecho el amor con Sapphire, Lita siguió compartiendo intimidad con él casi a diario, encontrándose casi siempre en el bosque y dirigiéndose a una pequeña cabaña a las afueras de Londres que Sapphire había adquirido a escondidas de Minna, utilizando a un prestanombres

Así, los días de Lita transcurrían entre argumentar que daría un paseo, perdiéndose por largas horas desde la mañana hasta el atardecer, cuando al fin volvía a casa con una sonrisa en la cara y sin siquiera hablar de donde se encontraba.

¿Qué si había olvidado a Andrew?... ¡Por supuesto que no lo había olvidado!... Él estaba presente en su mente y en su corazón la mayor parte del tiempo, en las noches, aunque esporádicamente muchas veces solía llorar por su ausencia, incluso mas de una vez se había atormentado pensando en que algo malo le hubiera ocurrido, pero después se tranquilizaba al ver que llegaban nuevas cartas en las que Andrew le decía que la extrañaba, cartas que por supuesto ella no respondía porque no creía que él lo mereciera.

Su estado de animo era extremo durante esos días: feliz cuando estaba al lado de Sapphire, quien la hacia sentir segura y amada; triste y melancólica cuando recordaba los buenos momentos con Andrew y al bebe que había perdido; arrepentida de vez en cuando por serle infiel a Andres y resentida al pensar que para Andrew habían sido mas importante los negocios o celosa cuando pensaba que tal vez al igual que ella le era infiel, quizá él también la engañara a ella con alguna mujer en America.

Así, uno de esas tardes en que tras volver de sus encuentros íntimos con Sapphire, mientras con alegría tarareaba una canción, al irse acercando poco a poco miró como afuera de la mansión había mucho alboroto. No sabia que era lo que estaba sucediendo, así que preocupada de que algo le hubiera sucedido a uno de sus sirvientes aceleró el paso; mas entonces, conforme se acercaba pudo distinguir que entre la multitud estaba Andrew que entre abrazos y vitoreos era recibido por los sirvientes.

Al verlo ahí de nuevo, para Lita fue como si el tiempo se detuviera, sentía como si las fuerzas le faltaran para caminar, debatiéndose entre ir al encuentro de su esposo o salir huyendo para evitar el tan esperado encuentro. Enseguida también pensó en Sapphire, ¿Qué sucedería ahora con la relación que tenía con él?, ¿Acaso tendría que dejarlo y fingir como si nada hubiera pasado?

Sabía que tenia que hacerle frente, que no podía esconderse, pero en esos momentos no tenia fuerzas para huir por lo cual salió corriendo de donde se encontraba, alejándose de Hansford House y sintiendo como conforme se alejaba las lagrimas comenzaban a salir de sus ojos.

No supo cuanto tiempo corrió, pero al fin, cuando estuvo cansada se sentó en el pasto, recargando su espalda contra el grueso tronco de un árbol, meditando sobre lo sucedido, sobre como serian las cosas ahora… ¿Por qué sencillamente no podía tener tanto a Sapphire como a Andrew? No sabia que era lo que haría con su vida, aunque de cierta manera si lo sabía: Sapphire era casado y ella estaba casada con Andrew.

De pronto, mientras estaba ahí en el silencio sepulcral del bosque, escuchó que un caballo a todo galope se acercaba; inmediatamente se puso de pie y al darse media vuelta se encontró de frente con Andrew, quien pese a lucir cansado y con la barba de varios días lucia feliz al estar ahí de frente. Lita deseaba reclamarle por alejarse de su lado, por no estar a su lado en los peores momentos, pero también a la vez sentía arrepentimiento y ganas de abrazarle; mas no fue necesario que ella diera el primer paso, pues tan sólo verla, Andrew bajó del caballo y se acercó a ella, estrechándola en sus brazos y robándole un beso posesivo y apasionado que ella le respondió con la misma ansiedad que la ultima vez que le había visto.

Lita no supo en que momento las lagrimas habían comenzado a salir de sus ojos, hasta que sus labios se separaron de los de Andrew y él le limpió tiernamente las lagrimas que caían de sus ojos.

-milady, no sabes cuanto te he extrañado.

Lita sentía que no era capaz de decir nada, un sollozo se ahogaba en su garganta y entonces, resentida de que la hubiera abandonado le metió una sonora bofetada.

-¡Te odio!- Le gritó y se echó a llorar, sintiendo rabia por el abandono en que la había tenido por casi cuatro meses, sentida porque no hubiera compartido con ella lo poco que duró su embarazo, la muerte de su padre y la triste noticia de que jamás podría darle un hijo.- ¿Crees que puedes largarte y volver después de muchos meses como si nada?

-Sé que me lo merezco pero…

-¡No me interesa que me digas que me amas Andrew, quiero hechos, no palabras!- Le gritó Lita con tanto resentimiento que la sonrisa en el rostro de Andrew desapareció.- ¡Fueron cuatro meses los que me tuviste abandonada en los que muchas veces estuve preocupada por como estabas!... ¿Y sabes mi querido Andrew?... ¡Estaba embarazada, esperaba un hijo tuyo y no estuviste a mi lado cuando lo perdí!... Y lo peor es que nunca voy a poder ser madre. No tendrás al hijo que tanto quieres…

Lita rompió en llanto al sentir como de nuevo se abría aquella herida. De entre las cosas que mas le habían dolido de todo lo que había ocurrido durante la ausencia de Andrew, la peor de todas había sido perder a su bebe y saber que nunca podría ser madre. Sabia que ante esa noticia Andrew podría pedir anularlo si así lo quisiera, y aunque creía que Andrew no merecía sus lagrimas, no podía evitar que le doliera el solo pensarlo; mas sin embargo, para su sorpresa Andrew la estrechó entre sus brazos y pese a que él era discreto pudo darse cuenta de que él también lloraba en silencio.

-Mi amor, no me digas eso.- Dijo Andrew con voz entrecortada, que pese a su orgullo masculino no pudo reprimir que las lagrimas salieran de sus ojos. Se sentía arrepentido de haberse ido, muchas veces al estar en América se había arrepentido de sus sueños ambiciosos de querer aumentar su fortuna, pero de cierta manera sentía que si hubiera estado al lado de Lita, cuidándola como sólo él la cuidaría nada de eso hubiera pasado. ¿Cómo era posible que su amada hubiera estado embarazada y ese hijo se hubiera perdido? ¿Cómo aceptar que nunca podría tener un hijo con ella?

-Pues esa es la verdad.- Dijo Lita apartándose de él y dándose cuenta de que también lloraba.- Estuve encinta, lo descubrí poco después que te fuiste, pero lo perdí y…- Lita hizo una pausa, le era demasiado difícil hablar de eso.- No me gusta recordarlo, sólo quiero que tengas presente que jamás te podre dar un hijo así que si gustas puedes ir buscando la manera de separarte de mi.

-Perdóname.- Se acercó Andrew a Lita, tomándola de la mano y cual si fuera un siervo y ella su diosa se postró a sus pies.- Te amo demasiado como para dejarte.- Le dijo Andrew.- Puedo soportar vivir con la idea de que no tendré un heredero, pero no con la idea de perderte, por favor perdóname milady… sé que no puedo repararlo y nunca voy a dejar de sentirme culpable por la perdida de nuestro hijo, pero al menos déjame hacerte feliz, cuando me case contigo lo hice por conveniencia, pero si volvería a nacer te volvería a escoger, aunque fueras la mujer mas miserable sobre la tierra.

Lita en se momento olvidó sus rencores, sus tristezas, incluso sus remordimientos y a su mente vinieron todos aquellos momentos hermosos que meses atrás había vivido con Andrew, la manera en que poco a poco la había enamorado y se dijo entonces que no quería separarse jamás de su lado.

-No tengo nada que perdonarte Andrew.- Susurró ella.

Andrew se puso de pie y entonces la levantó en brazos se fundieron en un abrazo, mientras que sus labios se encontraron en un beso apasionado, como si en ese momento quisieran recuperar los meses de dolor en que habían estado separados. Había mucho que decir, pero en esos momentos sus cuerpos clamaban por encontrarse piel a piel, por volver a estar unidos como hombre y mujer; y así, sin importarles que estuvieran en medio el bosque y que fuera invierno, la ropa fue cayendo al piso hasta que sintieron el roce de piel contra piel.

Al fin, cuando estuvieron completamente desnudos, Andrew la tomó en brazos y con delicadeza la recostó sobre el piso, besando y acariciando cada rincón de su cuerpo en que sabia a ella le provocaba tanto placer, recorriéndola con la mirada y susurrándole lo hermosa que le parecía y cuanto la amaba, venerándola como si fuera su diosa, hasta que al fin con una profunda envestida se clavó en ese delicioso paraíso femenino en el cual ella con ansiedad recibió su hombría.

No supieron cuanto tiempo fue el que estuvieron en el silencioso bosque, disfrutando de la unión de sus cuerpos y el roce de su húmeda piel, aspirando aquel olor a pasión y humedad a su alrededor, estallando una y otra vez de placer, hasta que de pronto, varias horas después fueron conscientes de que hacia mucho frio y que estaba obscureciendo.

Después de regresar a Hansford House, ambos entre besos y abrazos subieron las escaleras hasta llegar a su habitación, sin importarles que la servidumbre se diera cuenta de las muestras de cariño que tenían el uno por el otro; y ahí, en la soledad del lecho conyugal de nuevo hicieron el amor hasta sentir sus cuerpos cansados.

-Hay muchas cosas que me gustaría decirte.- Susurró Andrew al oído de Lita, mientras la abrazaba y hundía su rostro en el cabello de ella, aspirando su olor a rosas.

Lita no dijo nada, pero se dio media vuelta, sintiéndose feliz y reconfortada en los brazos de Andrew.

-¿Qué es tan importante que me quieras decir mi amado marques?- preguntó Lita mientras acariciaba sus cabellos.

-Las razones por las que no volví pronto mi amor.- Dijo Andrew.- Todo.

Lita sintió miedo de lo que pudiera decirle, sentía celos y rabia de solo pensar que le confesara haberle sido infiel con alguna mujer de América, tal vez con alguna india piel roja, aunque por una parte también deseaba que él hubiera tenido un desliz, así de alguna manera estarían a mano y ella no tendría razones para sentirse culpable.

-Desde el siguiente día en que me embarque a América me arrepentí de haberme ido.- Confesó Andrew.- Pensaba en el mes que faltaba para llegar y en que aun cuando volviera inmediatamente al llegar pasaría mucho tiempo para estar a tú lado. Todos los días te escribía cartas, quería encontrar en ellas un consuelo, al escribirlas me imaginaba como si te estuviera hablando y cuando llegue a América rápidamente vendí la mercancía y adquirí los metales preciosos y el café para vender acá en Europa. Había pasado sólo dos semanas cuando había terminado mis negociaciones y estaba listo para embarcarme rumbo a Europa, quería estar aquí cuando fuera tu cumpleaños pero contraje la fiebre amarilla y me fue prohibido viajar para evitar el contagio a los demás pasajeros.- Andrew hizo una pausa y continuó hablando.- Hubo momentos en que creí que moriría y nada me dolía mas que pensar en morir lejos de tu lado, tú sabes que no soy muy devoto, pero en mis rezos le pedía a dios que me diera salud para volver a tu lado o que si ya era el momento en que partiera de esta vida entonces a ti te diera la fuerza para soportarlo y que encontraras de nuevo la felicidad aunque no fuera a mi lado.

A Lita se le estrujó el corazón tan sólo pensar que Andrew hubiera muerto, que jamás lo hubiera vuelto a ver por ultima vez y entonces se sintió arrepentida al haberlo maldecido, al no haber respondido las cartas que tantas veces él le enviaba, pero sobre todo se sintió arrepentida de haberle sido infiel mientras él agonizaba.

-¿Por qué nunca me dijiste nada en tus cartas?- Le preguntó Lita con reproche.- ¡Eres un tonto, me hubiera subido en el primer barco con destino a América para ir a buscarte!

Andrew tomó una de sus manos, besándole el dorso mientras esbozaba una sonrisa.

-Por eso no quería decirte, porque sabia que serias capaz de eso y no quería que viajaras sola sin mi compañía, que te pusieras en riesgo.- Dijo Andrew.- Además prefería que estuvieras molesta conmigo a que estuvieras triste y angustiada por mi.- Ambos se quedaron abrazados el uno al otro, mirándose en silencio, hasta que finalmente Andrew volvió a tomar la palabra.- Ahora que he llegado me gustaría que hiciéramos un viaje, le pediré a Darien que se encargue de mis negocios mientras tú y yo recuperamos el tiempo que hemos perdido, ¿Qué te parece si hacemos un viaje a Pluckley? Tal vez alejarnos del bullicio seria bueno y de paso podrías ir a ver a tus padres, yo creo que ya es tiempo de que hagas las paces con ellos.

-Eso no será posible.- Dijo Lita.- Mi padre murió hace casi dos meses y mi padre y mi hermana no quieren saber nada de mi. Me culpan de lo sucedido.

Lita comenzó a relatarle que había tenido una discusión con su padre, sin mencionarle, claro, que uno de los motivos de la discusión era Sapphire, le habló de como su padre había muerto tras esa discusión y rompió en llanto cuando le confesó que en sus últimos momentos de vida no dejo de culparla de la muerte de su hermano Anthony.

-Tú no eres culpable de nada milady.- Susurró Andrew acariciando sus mejillas.- Se que no es bueno hablar de los muertos pero tu padre siempre fue un hombre moralista, preocupado por las apariencias, un hombre al que le importó mas emparentar con la nobleza que la felicidad de su hija; así que creo mi amada Lita que él donde quiera que este debe estar mas arrepentido al darse cuenta del daño que te provocó y que aun después de muerto te sigue provocando. Además, no creo que tu hayas sido culpable de la muerte de Anthony, lo se aunque tu nunca me quieras hablar de eso, pero cuando decidas hacerlo sabes que estaré dispuesto a escucharte.

-Eso es lo único en lo que te equivocas.- Dijo Lita con tristeza.- La muerte de mi querido Anthony es algo que siempre pesara sobre mis hombros… Si yo no hubiera sido tan imprudente nada de eso hubiera ocurrido y entonces él estaría vivo y casado con Amy, con mi imprudencia cause la muerte de mi hermano, la infelicidad de Amy y el dolor de mis padres.- Lita hizo una pausa y tomó una bocanada de aire.- Fue un día en que yo por la mañana decidí escaparme de casa para dar un paseo a caballo. Papá le había pagado a una profesora para que nos diera clases de bordado a mi y a Molly, pero la verdad es que a mi la profesora me resultaba antipática, además me aburría en su clase así que decidí escaparme y dar un paseo a caballo. No supe cuanto tiempo había pasado, pero de pronto me di cuenta de que estaba muy lejos de casa, en medio del bosque, quise regresar porque estaba obscureciendo pero en el camino aparecieron tres asaltantes que me acorralaron y me quitaron mis joyas, pero no conforme con ello quisieron abusar de mi y yo comencé a llorar y a suplicar que no me hicieran nada. Sabia que si abusaban de mi entonces mis padres estarían molestos, deshonraría el apellido Miller y entonces ya ningún hombre me iba a querer por esposa, pero entonces, cuando apenas un de esos hombres había puesto sus manos encima de mi apareció Anthony en medio del bosque y me defendió de esos tres hombres, pero uno de ellos le disparó en el pecho y al darse cuenta de que lo había matado salieron huyendo.

Andrew no dijo nada, pero estrechó a Lita en sus brazos, queriendo borrar todo dolor y sentimiento de culpa de su alma.

-Pero eso no fue tu culpa mi amor.- Susurró Andrew.- Sólo estabas en el lugar equivocado y en el momento equivocado, además, cualquier hombre en esa situación defendería a su hermana.

-Cuando la ayuda llegó a nosotros Anthony ya estaba muerto.- Susurró Lita.- Y mis padres que sabían que él había salido a buscarme quisieron que les diera explicaciones… papá se enojo y me encerró en mi habitación, me golpeó una y otra vez hasta cansarse. Me odiaba y me odio desde entonces por haber provocado que su primogénito, su querido hijo muriera, incluso me dijo que hubiera deseado que en vez de eso yo hubiera sido mancillada y asesinada.

-¡Desgraciado!- Susurró Andrew en voz baja mientras Lita lloraba desconsoladamente entre sus brazos.- Perdón que lo diga mi amor, se que pese a todo era tu padre pero si él estuviese vivo entonces seria capaz de ir a buscarlo y matarlo a golpes por tratarte e esa manera.

Andrew comprendió entonces porque Lita siempre se había negado a que fueran a visitar a su padre, entendía también mejor que nunca el porqué de su comportamiento en la iglesia y le pareció que la vida había sido muy injusta con ella, pero él la amaba y mientras ella lloraba entre sus brazos le prometió darle la felicidad y la alegría que muchas veces en su vida le había faltado.

Ya nadie lastimaría a su amada Lita porque entonces él estaría ahí para defenderla de todo aquel que quisiera hacerle daño.

Notas Finales: Chicas, muchas gracias por apoyarme siempre, espero les guste el capitulo y me dejen review niñas preciosas.

Atte:

Made.

P.D.: jaja, ta bueno, si no quieren no dejen review, era broma, como sea las adoro.