Amigas queridas, hemos llegado a los 191 reviews. 191. Nueve más y se hará realidad mi sueño. No podría pedirles más. Muchísimas gracias por acompañarme todo este tiempo, por leer mi fic, por apreciarlo, por todo. Muchísimas gracias porque les gusta lo que yo escribo, gracias por ayudarme en todo lo que pueden, por seguirme a todos lados. Realmente, aprendí mucho en esta trayectoria que está a punto de terminar. No puedo creer que al fin esta historia tiene un punto final. Después de casi tres años de empezarla, porque la empecé a los trece y estoy por cumplir mis dieciseís, al fin la terminé. Y la terminé el año pasado, solo me resta terminar de subirla acá.

Les explico mi lamentable desaparición de la internet: En primer lugar, estoy de vacaciones y no suelo usar mucho la compu porque generalmente mi hermana está usándola; pero siempre me hago un tiempo para actualizar. La verdad es que se rompió mi compu y no sé que miércoles le pasó. La cuestión es que llevo un mes así, como podrán ver, y ayer me la trajeron pero no tengo internet y le tienen que instalar no sé cuantas cosas más. Asi que guardé mis historias en mi mp3 porque me dije, no puedo dejarlas con el corazón en la boca sin continuar esta historia. Así que bueno, si son buenas, me hacen llegar a los doscientos en poco tiempo y yo encuentro un minuto podré terminar de subir esta historia antes de que termine Enero, como prometí el año pasado en el foro donde escribo. (.#45575) Allá están más atrasados.

Pero bueno, no queda más por decir que actualizaré cuando pueda y seguro publicaré pronto otra historia que también está en esa página. Gracias por leerme, disfruten.


30

Ganadores

Tara examinaba su ropero para comprobar que no se olvidaba nada. Se paró en puntas de pie para ver si no olvidaba algún suéter viejo en el estante de arriba, que estaba lleno de polvo. Revisó bajo la cama: jamás se perdonaría olvidar alguna prenda suya.

Luna salió del baño con el cabello envuelto en una toalla y en pijama. Ésta recién se disponía a comenzar a guardar sus cosas, mientras que Kori, con el pelo mojándole la espalda, intentaba cerrar su valija. La pelirroja resolvió sentarse sobre ella para hacer presión y cerrar los cierres. Al final, jadeando exhausta, lo logró.

Abby, que siempre había sido la más ordenada, ya tenía todo listo y guardado. Esa mañana llevaba el cabello prolijamente peinado en un rodete perfecto. No tenía ni siquiera un cabello suelto.

Rachel brillaba por su ausencia, ya que había decidido pasar todo el tiempo posible con Garfield, pero llegó en ese momento para guardar su ropa. Generalmente, ella, junto con Kori y Abby era una de las primeras en estar lista, pero ese día había sido una verdadera excepción desde el principio.

-Guau, miss prolija llega muy desprolija-Comentó Kori sonriendo de lado astutamente, burlándose de su amiga, quien aún llevaba el vestido de la graduación y el cabello despeinado.-Apúrate, nos quedan dos horas antes de la graduación y aunque el look de "me paro en la ruta como puta y espero" te sienta muy bien, no me parece lo más indicado para el último día de clases.-Rachel le sacó la lengua mientras la fulminaba con la mirada.-Vamos, Rach. Una vez en tu vida te gané, déjame gozarlo.

-Porque no te metes el goce en el medio del…

-¡Que lindo es estar todas juntas! ¿No creen?-Las cortó Luna para evitar que Rachel terminara su frase.

-Se, hermoso-Ironizó Rachel tomando la toalla que Luna había usado en su cabello mientras se dirigía al baño.-. Me voy a bañar.

-Pero yo aún tengo el cabello mojado…-Balbuceó Luna.

-Bueno, tienes muchas toallas, imagino-Y dicho eso, Rachel cerró la puerta del baño.

Tara salió de debajo de una enorme pila de ropa, haciendo que Abby se sobresaltara por la sorpresa.

-No puedo hallar mis hermosísimos zapatos colorados carmesí con incrustaciones de cristales húngaros-Confesó la joven con tristeza.

-Emm… ¿Son unos rojos con piedritas?-Preguntó Abby.

-No. Son colorados carmesí con incrustaciones de cristales húngaros-Replicó Tara.

-Sí, Abby, rojos con piedritas-Tradujo Kori.

-Están ahí, debajo de Luna-Indicó la morena, señalando los pies descalzos de Luna. Tara se abalanzó (literalmente) sobre los zapatos y los abrazó con fuerza.

-Oh, mis amados, jamás volveré a perderlos-Y dándole un beso a cada uno los guardó con desprolijidad en su valija.

-Ya veo, no fue que tú los perdiste; ellos se escaparon-Terció Luna observando el poco cuidado que tenía Tara con sus cosas. Tara le sacó la lengua burlonamente.

-Mala-Luna le sonrió y le tiró un beso.-. Te crees superior porque tienes un novio muy sexy.

-Cuidado con lo que dices-Advirtió Luna, escarbando entre sus pertenencias con el fin de hallar el secador de cabello.

-No tienes derecho a reservarte eso-Recriminó Kori sonriendo.-. Tenemos derecho a enterarnos como fue todo-Luna halló el secador de cabello y lo miró tímidamente.-Después de todo, trabajamos mucho para que las cosas se dieran.

-No es algo de lo que me encante hablar-Comentó Luna tímidamente.

-No me interesa-Replicó Tara saltando sobre su valija para cerrarla.-. Dios…Necesito un bolso más grande.

-Yo igual-Aceptó Luna con pesar.

-¿Acaso ustedes quieren llevarse a sus novios en las valijas? ¿Cómo es posible que usen tanto espacio?-Inquirió Abby horrorizada.

-Naa, solo tenemos algo que se llama ropa-Explicó Tara mostrándole una remera a su amiga.-, que a diferencia de los novios, suele quedarse con una.

-Y no es infiel, no lo olvides-Agregó Kori animada.

-Claro, una pollera jamás podría engañarte con un suéter.-Indicó Luna, como si se tratara de algo obvio. Todas soltaron una carcajada.

-Y mucho menos esta pollera-Tara alzó una pollera de color rosa bebé-y este suéter-Alzó uno de color negro de lana, muy despeluchado.-¡Asco!

Todas volvieron a reír.

-Jamás voy a olvidar esto-Comentó Rachel saliendo de la ducha.-. Jamás voy a olvidar esas conclusiones que solo nosotras éramos capaces de sacar.

-Jamás voy a olvidar nuestras charlas-Confesó Tara.-Sobre todo cuando hablábamos de chicos y de ropa.

-Yo nunca olvidaré cuando entré en crisis y le tiré una caja en la cara a Kori-Reveló Abby avergonzada. Kori le dio unas palmadas en la espalda.-. Aunque eso no hubiese ocurrido si ustedes no hubiesen intervenido.

-Jamás voy a olvidar la gran escapada que hicimos para llegar a la graduación-Dijo Tara, y todas soltaron una carcajada.-. Quiero decir, ¿Alguien vio la expresión del profesor cuando lloré? Por Dios…

-Jamás olvidaré cuando me vengué de Kitten junto a Dick-Comentó Kori con picardía.

-Se, porque fue con Dick, no con nosotras…-Repuso Rachel sarcásticamente.

-No, porque fue algo que hice por ustedes-Y todas lanzaron un suspiro conmovidas.-Bueno, basta de cursilerías.

-Yo jamás olvidaré este día-Declaró Luna echándose en su cama, aún con el cabello húmedo. Se quedaron en silencio, sonriéndole a la habitación que habían ocupado por siete años. Ninguna de las cinco creía que llegarían hasta el final.

-Supongo que esa es la gracia de los finales felices: nunca puedes predecirlos-Dijo Sabiamente Kori. Sus amigas le dieron la razón.

-Es lo lindo de las sorpresas, nunca sabes que puedes encontrar-Comentó Luna mirando el suelo tímidamente.

-Me parece que quisiste decir: es lo lindo de Frank, nunca sabes que puedes encontrar-Corrigió Tara divertida. Todas rieron, excepto Luna que se ruborizó.

-Es lo mejor que me ha ocurrido en meses-Declaró ella con serenidad.

-Y creo que te lo mereces, después de todo-Repuso Abby dándole un abrazo a su amiga.

-¡Abrazo de grupo!-Gritó Kori, acercándose a todas y estrujándolas entre sus brazos. Una lágrima corrió por la mejilla de cada una, inclusive de Luna.

Ninguna quería creer que todo había terminado. Pensar que hacía veinticuatro horas atrás estaban pensando en como combinar sus zapatos con sus vestidos.

Era inevitable sentirse nostálgicos. Los alumnos recorrían los pasillos lentamente, tomados de la mano o entrelazando sus brazos con algún compañero.

Las mosqueteras caminaron agarradas de la mano por ese pasillo que había sido sede de tantos momentos, desde llantos a risas y cerraron la puerta de aquel cuarto rosa con dibujos tan lindos con los que siempre se habían identificado. Todas observaron los enormes ventanales y admiraron como los alumnos iban agrupándose lentamente, formando una gran mancha negra, ya que todos llevaban las túnicas y sombreros para graduarse.

Las cinco bajaron por las escaleras lentamente, cuando de repente, apareció la profesora que había querido impedirles que se escaparan en el día de su graduación.

Las jóvenes intercambiaron miradas asustadas, consternadas sobre lo que podría llegar a pasarles, pero decidieron acercársele sin miedo.

La mujer no les sonrió, las miró con desdén y les extendió una mano, que Tara examinó un tanto asustada.

-Una mujer admite sus derrotas-Repuso ella sin mirarlas a la cara. Todas las miradas recayeron sobre Tara, quien entendió que ella debía estrujar la mano de su "enemiga" de tantos años.

-Y otra mujer sabe admitir sus logros-Acotó Tara sonriéndole.

-La veré en las mesas de exámenes, señorita Holman-Prometió la mujer solemnemente

-Me temo que no, levanté todas mis notas. –Anunció Tara triunfal.

-Entonces me consuelo con guardar siempre su recuerdo-La mujer giró sobre sus talones y se fue por el pasillo.

-Guau, no puedo creer que no te haya castigado-Comentó Abby. Tara se encogió de hombros.

-Es el último día, no me verá nunca más.-Explicó Tara.-

-No olvides que además "se consuela con guardar siempre tu recuerdo"-Agregó Luna haciendo comillas con los dedos. Hubo una risa general y sonriendo las jóvenes se tomaron de las manos y bajaron las últimas escaleras, saliendo así al patio.

Una vez allí, cada una se formó en la fila, de menor a mayor, separándose.

A Kori Le tocó estar a la altura de Dick, ya que era una de las más altas y él también. Él le dedicó una tierna sonrisa y empezó a hacer gestos graciosos para que ella se riera y lo consiguió. Se puso bizco y sacó la lengua y Kori comenzó a llorar para contener su poderosa carcajada.

-Eres un imbécil-Susurró ella secándose las lágrimas. Dick Se acercó y le estampó un beso en los labios con dulzura. La preceptora los vio y rugió con fuerza:

-Sepárense, sacos de hormonas-Ordenó cruzando sus manos entre los dos jóvenes. Luego se dio vuelta y las guiñó un ojo.

Ellos se sonrieron.

Mientras tanto, Rachel luchaba en contra de sus lágrimas mientras observaba conmovida a su novio, Garfield, primero de la fila, por ser el más bajo. Intentó no llorar, pero le fue imposible, aún no podía creer que él estaba vivo. Sintió las fuertes palmadas consoladoras de Abby (lo suficientemente fuertes como para sacarle el corazón de lugar).

Una alumna menuda y rubia se acercó al estrado para proclamar unas palabras. Las chicas abrieron mucho los ojos con sorpresa al igual que toda la escuela. Tara, nada más y nada menos estaba en el estrado.

Se acercó al micrófono y acomodó sus papeles. Carraspeó notoriamente y dirigió sus profundos ojos azules en busca de esa persona que ella quería que estuviese ahí. Y allí estaba.

-Hoy no es un día común-Comenzó Tara, tartamudeando un poco por los nervios.-, es un día en el que todos, inclusive los profesores, decimos "adiós"-Hizo una pausa para observar la reacción del público. Algunas madres ya tenían los ojos vidriosos, conteniendo las lágrimas.

Tara suspiró. No pretendía conmover a nadie, sólo quería decir lo que pensaba.

-El "Adiós" siempre indica un final. En este caso, estamos hablando del final de una de las etapas más importantes de nuestra vida: La adolescencia. Ese revoltijo emocional que vuelve locos a tantos padres-Algunos rieron y Tara sonrió.-Usamos el "adiós" cuando nos despedimos de alguien porque indica que terminó nuestro tiempo con ellos. Aunque a veces no reconocemos el valor de un "adiós" y nadie puede culparnos por eso ya que el mundo nos vende la promesa de que siempre existirá un mañana.-Explicó con seriedad.-La incapacidad de poder decirle "adiós" a una persona antes de que se vaya para siempre...-Observó que Rachel rompía el silencio sollozando con calma.-Creo que no es necesario que explique el significado de esta última afirmación-Miró el suelo conteniendo las lágrimas, recordando la noche anterior. Se volvió al público y sonrió con valentía.-Por eso, propongo que hoy, cuando miremos a ese amigo que siempre estuvo ahí, a esa profesora que no soportábamos o simplemente a ese compañero que siempre se burló de nuestro cabello.-Tara miró de reojo a Frank y se escucharon varias carcajadas, una especialmente estruendosa que Tara reconoció como la de Luna.-No digamos "adiós", digamos "hasta luego" o "nos vemos"-El público quedó en silencio, aguardando por la explicación de Tara.-Porque eso es guardar la promesa de que algún día nos volveremos a ver, en vez de asumir el reconocimiento de que esto terminó, pensemos que es el comienzo de algo nuevo.-Los llantos y las débiles sonrisas de decenas de estudiantes llegaron a los ojos de Tara, conmoviéndola hasta a tal punto en el que debió contener las lágrimas.-Por eso, hoy culmino mi discurso diciendo hasta luego compañeros, hasta luego amigos, hasta luego profesores y…Hasta luego, adolescencia.-Una lluvia de aplausos cubrió a Tara, imposibilitando que se escuche su rápido: -muchas gracias.

Tara bajó del escenario y observó como todos los alumnos se ponían de pie para aplaudirla y miles de miradas se posaban en ella. Se sintió, orgullosa como hacía tanto tiempo que no se sentía. Se sintió feliz.

Se colocó en su lugar de la fila y recibió palmadas de todos los que estaban cerca de ella, y felicitaciones por el discurso dado.

El resto del acto resultó ser demasiado aburrido para las cinco chicas. Todas se la pasaron bostezando y haciendo comentarios graciosos.

-Procederemos a la entrega de diplomas-Anunció la profesora que hacía de anfitriona del acto. Los estudiantes aplaudieron con ganas y uno a uno esperaron su llamado. La última chica en subir comenzó a llorar desesperadamente y se acercó al micrófono para decir unas palabras entre gemidos.

-¡QUIERO AGRADECER A TODOS, TODOS MIS COMPAÑEROS y…

-¿Quién es esta loquita?-Inquirió Frank a Luna en voz baja.

-No sé. Creo que una chica que estuvo de intercambio en todo el año.

-¿Y por qué nos agradece a nosotros si ni siquiera la conocimos?

-Quizá transitó por la cama de varios…-Comentó Luna alzando una ceja con disgusto.

-Si transitó por alguna cama fue por la del gato o el perro, seguro.-Explicó Frank sin perder la calma.-De la mía siempre se ha mantenido lejos, aunque tú sabes sobre los curiosos gustos de Dick.

Luna le dio un golpe en el brazo y exclamó:

-¡Estás hablando de mi amiga!-Frank comenzó a reírse con ganas y Luna no pudo contenerse. Tenía una risa tan contagiosa como la de ella.

Así, la escena quedó con una pareja de imbéciles que reían hasta quedarse sin aire de algo que nadie podía entender.

La fiesta terminó y poco a poco los alumnos comenzaron a dispersarse. Frank tomó a Luna de la mano y la arrastró con delicadeza a pasear el enorme patio del campus de la escuela.

Las hojas otoñales bañaban el pasto y lo adornaban de una manera hermosa. Luna admiraba la belleza de las hojas caer, en verdad le gustaba mucho el otoño y siempre lo había admirado. Siempre había sabido descubrir la belleza en las cosas más sencillas, cosa que le había enseñado su viejo abuelo Horace.

Frank se detuvo y eso hizo que Luna se volviera a él para ver que le ocurría.

-¿Qué pasa?-Inquirió Luna mirándolo con dulzura. Frank le sonrió con los ojos vidriosos y la atrajo hasta su cuerpo, abrazándola con fuerza.

-No quiero que te alejes de mí, nunca más.-A Luna le dio un vuelco al corazón al no saber como responder a esa frase. Sintió que unas lágrimas resbalaban por su rostro lentamente, hasta llegar a su mentón. Gimió un poco para contener el llanto y Frank la alejó de él para observar que le pasaba.-¿Qué te pasa?-Luna negó moviendo la cabeza rápidamente de un lado a otro.-¿Qué ocurre? ¿Te hice daño?

-No-Replicó ella firmemente.-Es solo que creí que este momento nunca llegaría.

Frank acarició su rostro con ternura y le quitó unos mechones de la cara.

-Créelo, porque al fin ha llegado-Y con esas palabras, se acercó lentamente a la joven y besó sus labios tiernamente. Se separaron al cabo de unos segundos y Luna lo abrazó de nuevo.

-Gracias por eso-Se mantuvieron así durante unos segundos hasta que decidieron regresar con sus amigos.

* * *

-¡Parece que al fin te has puesto tus huevos en los bóxers!-Comentó Dick dándoles la bienvenida a Frank y a Luna, que salían de entre los árboles abrazados. Kori les silbó mientras Garfield decía algo muy obsceno con respecto a lo que habían hecho y se ganaba un coscorrón de parte de su novia por ser tan pervertido. Tara se unió a Garfield en el coro de insultos, muy abiertamente ya que Benjamín se había ido.

Ya había atardecido y el grupo de amigos se reunía para ir a comer a algún lugar para celebrar y ponerse al día con respecto a lo que cada uno había hecho. Habían arreglado encontrarse en una plaza cerca del colegio, justo en el medio al lado de una fuente.

-Ya era tiempo de que dejáramos de compartirlos, ¿No crees?-Repuso Frank corriendo hacia Dick para darle un amistoso coscorrón en la cabeza.

-Yo tengo una duda-Acotó Luna.- ¿Aún las siguen compartiendo?-Todos se echaron a reír.

-Esa no es mala idea-Reconoció Frank mirando a Luna con picardía. Su novia puso los ojos en blanco y él corrió a abrazarla mientras le daba un beso en la nuca, divertido.

-Nunca pensé que lo diría, pero Frank tiene razón-Dijo Kori, dejando a todos atónitos.-, tal vez eso podría incrementar el tamaño de las de Dick-Y otra vez, todos se echaron a reír.

-Siempre iguales-Comentó Víctor dirigiéndose a Dick.

-Sí, todas pervertidas-Terminó Garfield. Kori los fulminó con la mirada.

-Será pervertida, pero es mi pervertida-Replicó Dick con orgullo, abrazando a su novia por la cintura al tiempo en que ella les sacaba la lengua a sus dos amigos.

-Menos mal-Susurró Robert por lo bajo, lo suficientemente fuerte para que solamente Tara y Abby lo oyeran y comenzaran a reírse.

-¿A dónde vamos? –Preguntó Luna de repente.

-Pues… Podríamos ir a comer una pizza, ¿no? –Sugirió Tara encogiéndose de hombros desinteresadamente. Luna observó en la mirada de su amiga que ésta empezaba a sentirse sola, así que se soltó del brazo de Frank y se enganchó en el de Tara. Kori, Rachel y Abby intercambiaron miradas y asintieron con un gesto de la cabeza; y haciendo tres simples pasos se acercaron a Tara y a Luna y las tomaron del brazo, tomando la misma posición que habían tomado al realizar su primera venganza.

-Tengo una última duda-Reveló Kori recordando algo de repente. Sus amigas no dijeron nada; pero se volvieron a ella con la cabeza.-; cuando nos vengamos de ellos por primera vez había una foto de cada una de nosotras en su cuarto, ¿Quién rayos se las dio? –Las otras cuatro se interrogaron con la mirada, la una a la otra. Finalmente, una de ellas suspiró admitiendo ser la culpable.

-Es una larga historia-Empezó Abby bajando la mirada con una pícara sonrisa en sus labios.

-¿Abby?-Kori estaba que no entraba en sí misma. No se podía creer que su amiga, la que consideraba la más fiel de todas la hubiese traicionado; aunque claro en ese momento no importaba. Abby le regaló una sonrisa nerviosa.

-¡No te enfades, ahora te explico!-Se defendió Abby mientras el resto del grupo reía por lo bajo.-Fue más o menos así: un día que te enfadaste muchísimo con Dick él se deprimió mucho-Explicó.

-Sí-Acotó Dick; quien parecía haber participado en la historia también.-fue el día número doscientos veinticinco desde el que supe que te quería-Kori puso los ojos en blanco.

-Sí, claro-Repuso la pelirroja restándole importancia con un gesto de la mano.

-Créele-Acotó Frank acercándose.-, tenía un almanaque dedicado a tu amor.

-Sí-Agregó Garfield con un dejo de temor en la voz.-, era macabro.-A Kori le recorrió un escalofrío por la espalda pero decidió ignorarlo. Total, ella amaba a ese idiota.

-EN FIN-Cortó con brusquedad Kori el las acotaciones innecesarias sobre su novio.-, sigue Abby.

-La cuestión es que yo caminaba tranquilamente por los pasillos de la escuela, claro está y me encontré con este trío de idiotas-Señaló indiscretamente con un dedo a Dick, Frank y Víctor.-y entonces Dick se puso a molestar con que quería una foto tuya.

-¿Y cediste así nomás?-Frank se echó a reír ante la pregunta de Kori.

-Nos dio una paliza-Aclaró Dick recordándolo con una mueca de dolor. Abby sonrió orgullosa.

-¿A Víctor también? –Inquirió Rachel. Abby asintió riéndose con ganas.

-Pero no se rindieron-Siguió la morena, divertida.- y tuve que golpearlos de nuevo.

-Y claro está que no se rindieron-Comentó Luna sonriendo. Abby asintió con un gesto de la cabeza.

-Así que les dí otra paliza-Tara se echó a reír con ganas.

-¿Bromeas, verdad?-Abby negó con la cabeza. Las mosqueteras rieron con fuerza.

-Veo que a ustedes nunca las ha golpeado Abby Bee-Comentó Frank entre dientes, afligido. Eso sólo hizo que las amigas rieran con más fuerza.

-Y cuando vinieron de nuevo me dije: "¿Qué rayos?" y decidí darles la foto; pero solamente les dí la tuya-Explicó Abby interrogando a los merodeadores con la mirada.

-Está bien-Saltó Frank.-; yo admito que robé una de cada una por si acaso.

-¿Por si acaso?-Repitió Luna observándolo con falso desdén.- ¡Debería darte vergüenza maldito mujeriego!

-¡Tranquila Luna, a ver si le sacas los huevos de nuevo!-Exclamó Dick divertido. Luna no pudo evitar reír, al igual que el resto del grupo. Frank la abrazó por la espalda y le dio un beso en la mejilla.

-Promete que nunca lo volverás a hacer-Le susurró Frank al oído, lo suficientemente fuerte para que sus amigos lo oyeran.

-Naa, es divertido. –Repuso la castaña riéndose.

-¡Luna!

-Está bien, lo haré solamente si es necesario-Y sonrió.

-Yo tengo una duda-Saltó Tara, volviéndose a sus amigas caminando para atrás.- ¿Quién ganó la guerra?

-Al final quedamos en tregua-Explicó Kori encogiéndose de hombros. Hubo un silencio reconfortante que se quebró cuando nuevamente los grupos volvieron a dividirse entre chicas y chicos.

Las mosqueteras intercambiaron miradas llenas de complicidad, adivinando los pensamientos de la otra como hacía mucho que no hacían. Se sintieron bien, llenas de vida y más listas que nunca. Corrieron a dispersarse, del mismo modo en el que habían festejado su primera venganza; y es que eso hacían: festejaban su futura venganza. La final. El último plato. El desempate.

Los merodeadores las observaron atónitos, sin saber que esperar, sin saber que hacer. Ninguno sabía lo que podía pasar, pero poco les importaba; estaban tranquilos.

Kori fue a un kiosco cercano y compró unos pequeños globos para llenarlos de agua. Las mosqueteras acordaron encontrarse en la fuente para llenar los globos y lanzarlos a los que una vez habían sido sus enemigos.

Las cinco chicas se precipitaron a la fuente y llenas de ansiedad, como si fuesen niñas pequeñas, rellenaron los globos con brusquedad. Juntaron dos para cada una y salieron en busca de sus presas. La primera víctima fue Frank, quien recibió un globo por parte de Rachel, quien se delató por su risa.

-¿Qué demonios…?-Exclamó Frank sobándose la nuca, lugar donde la mosquetera le había plantado en globo con agua. Los merodeadores se volvieron, pero no vieron nada. Ellas, como dignas combatientes, estaban escondidas, reprochándose entre ellas el defecto de no poder contener las risas.

-¡Sh, Tara!-Reprendió Abby a la rubia quien no podía parar de reírse. La modelo se llevó un dedo a los labios y se asomó de su escondite y ágilmente le lanzó un globo a Robert que le dio directamente en la espalda.

-¿Qué rayos…?-Se volvieron nuevamente y esta vez la mosqueteras salieron a la carga; sin dejarle otra opción a sus amigos que salir corriendo.

-¡No huyan cobardes!-Y los bombardearon hasta que quedaron totalmente empapados.

Al quedarse sin globos, las jóvenes corrieron a defenderse con las manos y una vez todos reunidos los observaron con una sonrisa triunfadora.

-¿Pero qué demonios…?-Empezó Dick observándolas atónito.

-Es el fin de la tregua-Anunció Kori con orgullo, observándolo con superioridad. Dick alzó una ceja.-, y esta fue la última venganza. –Los Merodeadores no entraban en sí mismos.

-¿Qué rayos…?-Exclamó Garfield mirando a Rachel quien asentía con un gesto de la cabeza.

-¿Quiere decir…?

-¿Qué…Que…?

-¿Perdimos?-Terminó Víctor atónito, diciendo la palabra que todos ellos temían pronunciar.

-Dejémoslo así: ¿Quiénes son los que están mojados?-Preguntó Tara cruzándose de brazos y mirándolos desafiante. Los merodeadores se observaron los unos a los otros y como si no lo supieran comprobaron lo obvio: ellos estaban empapados.

-¿Bromeas, cierto?-Inquirió Robert; pero Tara negó echándose a reír.

-Por supuesto que no-Respondió Luna por su amiga.

-Finalmente…-Murmuró Abby cayendo en la cuenta.

-Lo logramos…-Siguió Rachel con ilusión.

-Ganamos-Finalizó Kori orgullosa. Las mosqueteras le dirigieron una mirada llena de orgullo a su líder; demostrándole con ese gesto que había sido capaz de dirigirlas perfectamente y que estaban orgullosas de eso.

-¡Chanfles!-Exclamó Garfield pisando el suelo con fuerza. Todo el grupo se volvió a mirarlo.

-¿Chanfles?-Repitió Víctor atónito.-¿Quién dice eso?

-Aparentemente Gar-Respondió Robert con sarcasmo. El rubio le regaló una mirada asesina.

-Ya, Roth edúcalo-Pidió Frank con sarcasmo. Rachel lo fulminó con la mirada amistosamente y finalmente todos se echaron a reír.

Se dirigieron a la pizzería y los chicos debieron pagar; como indemnización por la derrota en esa guerra que más que separarlos los había unido más que nunca.

Hablaron animadamente y finalmente se retiraron prometiéndose verse en el verano y lo cumplieron; pero cada uno inició una vida distinta a la que habían llevado, con el único fin de conseguir un futuro mejor; tal vez.


Gracias a todas por leer, prometo actualizar pronto.

Cook