La Marquise Rebelle.

Cap. 15. Verdaderas intenciones.

Aquella tarde previa a la llegada de Minna y Sapphire, Lita había salido a dar un paseo con Andrew, llevando algunos alimentos para comer al aire libre pero al final, Lita de tan nerviosa que estaba había terminado por perder el apetito.

Después de regresar a casa, mil y un pretextos había querido inventarse para no tener que ver a Sapphire y Minna, pero al final había decidido que no se escondería, después de todo, en algún momento tenia que hacerles frente, o mas bien tendría que hacerle frente a Sapphire.

No tenia ánimos para nada, ni siquiera para vestirse por lo cual había dejado su vestuario en manos de Reizel quien le había elegido un vestido en color rosa pálido y su cabello se lo había agarrado, poniéndose en un lado una peineta de pequeñas piedritas en color rosa pálido. No había querido llevar muchas joyas puestas, por lo que sólo se puso sus pendientes en forma de rosa, aquellos que Andrew le había regalado antes de partir a América y por supuesto su anillo de matrimonio que siempre llevaba puesto.

Una vez que Reizel hubiera terminado de ayudarle con su arreglo personal, esta se había quedado dentro de la habitación acompañando a Lita, conversando sobre los miedos que esta tenia de enfrentarse a Sapphire.

"¿Y si Sapphire intenta algo mas?... ¿Y si mi hijo no…- Lita se quedó callada, le daba miedo la sola idea de imaginarse que aquel bebe no fuera de Andrew, sabia que difícilmente podría saberlo pero no sabia si prefería quedarse siempre con la duda o que aquella duda se viera despejada al encontrarle algun parecido con alguno de los dos.

"No sé que decirte Lita, pero si algo es cierto es que el sol no se puede tapar eternamente con un dedo." Dijo Reizel.

"¿Me estas pidiendo que hable con Andrew?"

"Creo que de cualquier forma seria mejor que se enterara por ti a que se enterara de otra manera. Igual puede que nunca se entere y que tú cargues con eso en tu conciencia toda la vida, pero si se entera no quiero pensar en lo que podría suceder."

"Pues tampoco creo que si se lo digo lo toma bien."

"Eso es algo obvio." Respondió Reizel. "Por muy liberal que sea el marques, dudo que lo pueda perdonar, podría incluso pedir hasta la anulación del matrimonio y alegar infidelidad e incluso no reconocer a ese hijo, que te perdone, cabe una posibilidad, te ama, pero creo que de todas formas ya nada podría ser igual:"

Lita se quedó en silencio y llevó sus manos a su vientre que aun no se notaba. Temía por ella y por aquel hijo que se estaba gestando en su vientre, ese pequeño ser no tenia la culpa de sus arrebatos y sin embargo él podría terminar pagando las consecuencias de sus actos, los ojos de pronto se le cristalizaron y entonces, aquel silencio fue interrumpido por el ruido que avisaba que alguien llamaba a la puerta.

No tardó en saber que era Andrew, quien se anunció diciendo que era él. Reizel se puso de pie y le abrió y Lita, antes de que él entrara se limpió las lagrimas que no alcanzaron a escapar y se esforzó por esbozar una sonrisa.

"milady, te vez hermosa." Susurró Andrew, quien se acercó a ella, puso sus manos sobre su cintura, y después la besó en los labios. Después se separó de Lita y volteó a ver a Reizel.

"Reizel, ¿podría ir a atender a los invitados?" Pidió Andrew. "La baronesa y el baron de Ashley han llegado, quiero que les den las mejores atenciones y no confío en nadie mas que en usted."

Reizel asintió y enseguida salió de la habitación dejándolos solos. Lita tan sólo saber que ya habían llegado sintió que las piernas le temblaban, incapaz siquiera de poder dar un solo paso.

"¿Cómo te sientes amor?" Le preguntó Andrew. "¿Te sientes bien?"

"Sí." Respondió Lita. "Gracias por preocuparte. Creo que no merezco todas tus atenciones." Dijo Lita, que cada día que pasaba se sentía más culpable, sobre todo cuando Andrew mostraba preocupación por ella, cuando hacia planes para el nacimiento de aquel hijo o cuando acostados en la cama, después de hacerle el amor besaba su vientre desnudo y le hablaba tiernamente a aquel hijo que aun no nacía.

"No digas eso milady, eres mi mujer así que tanto tú como mi hijo merecen todas mis atenciones." Dijo Andrew. "Ambos son mis mas preciados tesoros." Andrew hizo una pausa y la tomó de la mano. "Antes de que bajemos al comedor me gustaría llevarte a un lugar, tú y yo solos, será rápido."

Lita asintió y junto con Andrew, ambos tomados de la mano, salieron de la habitación y se dirigieron a otra de las tantas habitaciones de la mansión la cual no era usada por nadie.

"¿Qué hacemos aquí Andrew?" Preguntó Lita.

"Ahora veras amor."

Andrew abrió el guardarropa dentro de aquella habitación y sacó un pony de juguete que había comprado así como una preciosa muñeca la cual al igual que Lita tenía grandes ojos verdes, bucles castaños y llevaba puesto un vestido a juego con el color de sus ojos.

"¿Qué te parece mi vida?" Preguntó Andrew. "Ahora que anduve en la ciudad por la mañana pase por una juguetería y entonces pensé en nuestro hijo, no sabemos si será un niño o una niña preciosa como tú, pero como quiera que sea quise comprarle algo." Dijo Andrew que se acercó a ella por detrás y la abrazó con fuerza, poniendo las manos sobre su vientre.

"Andrew, no debiste molestarte." Dijo ella sin poder evitar que algún par de lágrimas traicioneras escaparan de sus ojos.

Andrew al percatarse de que estaba llorando la obligó a darse media vuelta y con el dorso de sus manos le limpió las lágrimas.

"No es molestia milady." Susurró Andrew. "Jamás voy a cansarme de desvivirme por ti y por nuestro hijo, no llores hermosa, te amo, los amo a los dos y sólo quiero hacerlos felices."

"No te quiero perder Andrew." Se aferró Lita a Andrew, abrazándolo con fuerza. "A veces me he equivocado, he hecho cosas de las que me he arrepentido, cosas que quisiera no haber echo, pero en verdad te amo Andrew y créeme que si pudiera cambiar parte del pasado sin dudarlo lo cambiaria. No soportaría perderte."

Andrew esbozó una sonrisa y la rodeó con uno de sus brazos mientras su otra mano le enredaba en su cabellera.

"No me vas a perder preciosa, ¿Cómo podrías decir eso si estoy loco de amor por ti?" Le susurró en voz baja. "Antes de que llegaras a mi vida creía ser feliz con una vida en la que me divertía con las mujeres de los burdeles, las fiestas, el alcohol y la pintura, pero desde que te conocí he conocido la verdadera felicidad, me llenas, sólo por haberte conocido vale la pena haber existido Lita"

Lita esbozó una sonrisa y tiernamente le acarició una de las mejillas.

"Pues si lo pienso bien esas meretrices eran tus musas para pintar." Dijo Lita haciendo un puchero. "Desde que te conozco nunca te he visto haciéndolo."

"Tienes razón en lo segundo que has dicho, desde que te conozco no he vuelto a pintar, ni yo mismo se porque no lo he hecho, pero una cosa le aseguro señora Hansford, usted no es mi musa." Le dijo. "Usted es mi diosa y me inspira mas protegerla y amarla, llenarme de usted, tener a mi marquesa original en vez de estarla viendo en un cuadro."

Ambos se quedaron en silencio, abrazados el uno al otro, hasta que fue Andrew quien de nuevo retomó la palabra.

"Le prometo milady que un día de estos hare un retrato suyo al oleo, aprovechare que mis negocios marchan bien y que tenemos mucho tiempo libre. Si un retrato te complace entonces lo hare, quiero complacerte en todos los sentidos."

"Te amo Andrew."

"Y yo a ti." Respondió Andrew, que la soltó y entonces sacó algo de una de las bolsas de su pantalón. "Por cierto, se me había olvidado decirte, hace días me encontré casi saliendo de los terrenos de Ickworth House esta gargantilla, ¿no es tuya?... Tiene grabadas por la parte de atrás tus iniciales de soltera. L.M. que naturalmente quiere decir Lita Miller."

Lita quien en algún momento había pensado en negarlo se dio cuenta de que era mejor no hacerlo, aquellas iniciales la delataban así que se decidió a inventar lo primero que se le vino a la mente.

"¡Es cierto!" Exclamó Lita. "Si es mio."

"¿A si?" Preguntó Andrew. "Que raro, no me parece habértelo visto antes."

"Es que… en realidad lo uso poco… me lo regaló Anthony." Mintió. "Me lo regaló Anthony en uno de mis cumpleaños."

"Entonces supongo que para ti debe ser muy especial." Sonrió Andrew. "Se cuanto querías a tu hermano si que me da gusto haberlo encontrado, seguro te hubiera dolido perderlo… ¿verdad?"

"Sí." Mintió Lita.

"Bueno, entonces si me permites te ayudare a ponerte la gargantilla, no se mucho sobre modas pero creo que se vería bien con tu vestido."

"Andrew, no es necesario, no vamos a ninguna gran fiesta… digo, sólo vamos a cenar con tu prima aquí en casa."

"Por favor." Pidió Andrew. "Póntelo, es una joya preciosa y a decir verdad, después de que esos dos se vayan te quiero tener desnuda en la cama, solo con esta gargantilla puesta."

Ante la insistencia de Andrew a Lita no le quedó mas que acceder a ponerse aquella gargantilla. Si en un principio ella había pensado en lo difícil que seria hacerle entender a Sapphire que no quería seguir con aquella relación clandestina que tenían, al verla con aquella gargantilla seguro seria mas difícil convencerlo, al portarla tan solo le daría pie a pensar que para ella él todavía significaba algo.

Pese a no querer, finalmente tuvo que salir con Andrew de la habitación y dirigirse a la planta baja. No podía negárselo así misma, a cada paso que daba sentía miedo, presentía como si dentro de poco el cumulo de mentiras que había sostenido se fueran a desmoronar y con ello también fuera a salir mal su relación con Andrew.

Finalmente, al llegar a la sala, ahí estaban Sapphire y Minna, la cual cargaba en brazos a su hija que se notaba había crecido un poco más desde la última vez que la había visto.

"¡Lita!" Exclamó Minna poniéndose de pie nada mas verla. "¡Que gusto verte!"

Minna aprovechó que a su lado estaba Reizel y le encargó a su hija para poder acercarse a saludar a Lita. Después le tocó su turno a Sapphire, quien galantemente y como hace un caballero, tomó la mano de Lita y le besó el dorso.

"Un placer verla Lady Hansford." Dijo Sapphire.

"El placer es mio Lord Black." Respondió Lita.

Tras unos minutos de que los cuatro estuvieran charlando en la sala, una de las sirvientas les avisó que dentro de poco servirían la cena así que los cuatro pasaron al comedor, donde estuvieron charlando mientras degustaban la comida.

"Que bueno que has venido prima." Dijo Andrew. "En verdad te extrañaba mucho y quería conocer a la pequeña Cathy, pero cuando regrese de América lo único que quería era olvidarme de los negocios y recuperar el tiempo con mi dama."

"Me lo imagino Andrew." Respondió Minna. "Y creeme, yo también te extrañaba, tenia muchas ganas de verte pero quien estaba mas entusiasmado con venir a Bristol es mi marido. De ser por mi quizá hubiera esperado, ya sabes, viajar a veces me da un poco de pereza, pero bueno, mi marido me convenció y hemos decidido pasar aquí una temporada."

Al escuchar aquello, Lita sintió ahogarse y comenzó a toser un poco, hasta que todo volvió a la calma.

"¿Has dicho una temporada?" Preguntó Lita. "¿Por cuánto tiempo piensan quedarse?" Lita se dio cuenta de la manera un tanto ofendida en que la miraba Minna, sabia que había formulado mal su pregunta así que se corrigió. "Perdón Minna, digo, es que a mi y a Andrew nos hubiera gustado darles un mejor recibimiento pero desafortunadamente tu carta nos ha llegado justo hoy por la mañana."

"Si no les molesta quizá un mes." Dijo Minna.

"Para nada Minna, para nosotros será un gusto." Dijo Lita. "¿Verdad Andrew?... Me gustara mucho disfrutar de tu compañía, además ya te llevare a pasear por la ciudad."

"Tiene razón mi mujer." Dijo Andrew. "Pueden quedarse el tiempo que deseen, en Ickworth House siempre serán bienvenidos."

Durante la cena Andrew fue la mayoría del tiempo quien acaparó la conversación, narrándoles todo lo que había vivido desde su partida a América, su estancia, sus negocios fructíferos y su regreso, Minna por supuesto se mostró muy entusiasmada y por momento fue ella quien acaparó la atención, hablándole sobre su pequeña Cathy. En cuanto a Sapphire y Lita, ellos por lo regular se encontraban en silencio, él buscando insistentemente encontrarse con su mirada mientras que ella lo evadía y de vez en cuando se unía a la conversación.

Aquella noche, Lita en ningún momento le dirigió la palabra a Sapphire y desde que bajó hasta que cada uno fue a su respectiva habitación no se separó de Andrew, pues temía que Sapphire aprovechara cualquier momento para abordarla, para seguir acosándola como lo hacia en aquellas cartas y hablarle de ese amor que él todavía seguía sintiendo.

Lita agradecía para sus adentros que durante la conversación a Andrew no se le ocurriera hablar sobre su embarazo, temía que Sapphire se enterara y supiera que aquel hijo podría ser suyo, no sabia como lo tomaría, tal vez querría reconocerlo y entonces, si eso sucedía todo se iba a saber y lo que menos quería era separarse de Andrew.

Después de que se dieran las buenas noches y que tanto Lita como Andrew subieran a sus aposentos el cumplió con lo prometido, nada mas llegar comenzó a llenarla de besos, poco a poco fue despojándola de la ropa y cuando la tuvo completamente desnuda, solamente con la gargantilla puesta la depositó suavemente en la cama.

Aquella noche, pese a que Andrew como siempre se esforzaba en complacerla, Lita no pudo disfrutar plenamente de aquella entrega, creía pues, que quizá era por portar aquella gargantilla y en un momento pidió que se la quitara argumentando que le estorbaba. Él hizo caso a lo que ella pedía, le quitó la gargantilla y la dejó en cualquiera lado de la cama, después se dirigió a acariciar su cuerpo, a besar cada rincón de su piel.

A Lita esa noche le costaba concentrarse en lo que estaba haciendo, pese a que le gustaban las caricias de Andrew, en su mente de vez en cuando venían los recuerdos de cuando había estado con Sapphire, no porque lo deseara, no porque lo estuviera comparando con Andrew, pues no deseaba estar con alguien mas que no fuera con su marido, sino causándole remordimiento de conciencia. Tuvo pues, que esforzarse para concentrarse en lo que estaba haciendo y al final no había podido sentir aquella descarga de placer que siempre la recorría.

Una vez que Andrew derramara su semilla en su sexo, se tumbó a un lado de ella, rodeándola entre sus brazos.

"¿Te sucede algo Lita?" Le preguntó él. "Esta noche has estado rara… ¿No te he complacido amor?"

"Tú siempre me complaces Andrew." Susurró Lita. "Es sólo que tengo un fuerte dolor de cabeza… No me siento del todo bien."

"¿Y porque no me lo has dicho?" Le preguntó Andrew mientras la abrazaba tiernamente. "Me hubiera detenido, Lita, si te sentías mal no teníamos por qué hacerlo… no te forzaría cuando te sientes mal"

"No me hubiera gustado interrumpirte y tampoco es que la haya pasado mal." Dijo Lita. "Es esta maldito dolor de cabeza."

"Prométeme entonces que cuando te sientas mal me lo dirás amor." Le pidió Andrew. "Yo no quiero obligarte a hacer nada, cuando estoy contigo, cuando hacemos el amor lo que busco es complacerte, no solo buscar mi satisfacción."

Lita esbozó una sonrisa y se acurrucó entre los brazos de Andrew hasta que poco a poco y sin saber como se quedó profundamente dormida.

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Cinco días después…

Los próximos días a la llegada de Mina y Sapphire, Lita había evitado todo contacto Sapphire. Desde que comenzaba el día hasta que anochecía se la pasaba en compañía de Andrew, de Reizel o de alguna de las sirvientas para evitar que Sapphire la abordara pero muy a pesar de ello, cuando se lo cruzaba por algún pasillo o cuando se sentaban a la mesa a degustar de los alimentos o sencillamente cuando los cuatro juntos salían a pasear no podía evitar sentir la mirada de él que de repente se posaba sobre ella como reclamando su cuerpo como ya lo había tenido antes.

Lita por su parte, ante el temor de que Sapphire sospechara que el hijo que esperaba podría ser suyo le había pedido a Andrew que no le comentara a nadie sobre su estado, sabia que Andrew estaba tan feliz que lo único que deseaba era gritarlo a los cuatro vientos pero al final lo había convencido argumentando que se sentiría devastada si lo hacia publico y al final también perdía a ese hijo por lo cual aquello se guardó como un secreto entre ella y Andrew, un secreto que Lita sabia no podrían mantener toda la vida pero que ella quería alargar.

Uno de esos tantos días, Lita había salido sola de sus aposentos, Reizel estaba enferma por lo cual le había ordenado que se pasara los días en cama, había pedido a otra doncella que la ayudara con su vestuario y aunque la joven era tan buena en esos menesteres como Reizel, no sentía tanta confianza con las demás sirvientas por lo cual al fin le había terminado por pedirle que se retirada.

Lita había querido pasar todo el dia encerrada, Andrew no estaba, Reizel estaba indispuesta y la compañía de Minna para ella era mas un deber que un placer pero al final por cortesía decidió que debía salir a atender a su visita, mas no se esperaba con que en medio del pasillo se encontraría con Sapphire.

"Lita." Susurró él, llegando en unas cuantas zancadas hasta donde se encontraba ella. "Te vez tan distinta." Comentó él con un dejo de reclamo en su voz. "Es como si estos meses en que hubiéramos estado alejados se hubiera acentuado tu belleza. Me atrevería a decir que tienes un brillo especial en la mirada."

Lita dio unos pasos hacia atrás, temerosa de que él insistiera en tener algo con ella.

"No se si algo haya cambiado en mi Sapphire pero si es así seguro es porque estoy feliz. Me siento una mujer plena Sapphire, amo a mi marido. Ahora te pido que te alejes de mi lado, no me parece propio de una mujer y un hombre decentes encontrarse a solas."

Lita quiso apartarse de Sapphire y seguir su camino pero él la tomó del brazo, no la dejó ir y entre jaloneos la obligó a entrar dentro de la habitación que compartía con Minna, recargándola contra la puerta y entonces robándole un beso a la fuerza, un beso que para Lita no tenia ningún significado por lo cual le mordió el labio inferior con tanta fuerza que él se vio obligado a soltarla de puro dolor.

"¡No te atrevas a volver a intentarlo Sapphire!" Le metió ella un puñetazo en el rostro. "¡No tienes ningún derecho sobre mi y mas te vale no volver a intentarlo porque entonces te encontraras con una fiera. No me obligues Sapphire"

Lita con el temor de que alguien fuera a descubrirlos en aquella situación tan comprometedora abrió la puerta, Sapphire tras de ella le pedía que esperaba, pero para su terrible sorpresa cuando salió de la habitación justo ahí estaba Minna quien llevaba en brazos a la pequeña Cathy.

"Minna." Escuchó Lita la voz de Sapphire tras de ella.

"Sapphire, no sabia que hubieras regresado a la mansión, creí que pasarías toda la tarde con Andrew, ¿tanto nos extrañaste a mi y a Cathy que quisiste regresar?"

Lita al escuchar la manera en que Minna le hablaba a su marido, al darse cuenta de la manera en que lo miraba a él y luego a ella provocó que la sangre le bajara hasta los pies. Si Minna se enterara de lo que ellos dos habían tenido seguro no dudaría en armar un escandalo, quizá hasta fuera capaz de decirle a Andrew. Lita no sabia que decir para salir de paso ante aquel momento tan embarazoso pero Sapphire rápidamente solucionó todo.

"La verdad es que me dolía un poco la cabeza amor." Dijo Sapphire. "No me siento muy bien y me vine directo a casa, subi a la habitación pero no te encontré a ti y a mi Cathy." Continuó Sapphire que tomó en brazos a su pequeña hija. "Después escuche que se abría la puerta, supe que eras tú y cuando la pobre de Lita que venia a buscarte me encontró casi se muere de pena."

Minna esbozó una sonrisa discreta, tras la cual Lita no pudo descifrar si se escondía el sarcasmo o si era que en verdad les había creído.

"No te preocupes Lita." Dijo Minna. "De entre nosotros nada se comentara nada. El que nada debe nada teme, solo te recomiendo que recuerdes que es de muy mala educación no tocar a la puerta. Eso aun cuando te encuentres en tu propia casa."

"Claro Minna y mil disculpas a los dos." Pidió Lita. "Ahora con su permiso los dejo solos."

Lita quiso huir de ambos, pero entonces tras de si escuchó la voz de Minna.

"Espera Lita, supongo que si venias a buscarme es porque algo tendrías que decirme, ¿No es así?"

Lita se dio media vuelta para enfrentar a Minna, quien parecía querer acorralarla así que dijo lo primero que se le vino en mente.

"La verdad es que te iba a invitar a salir… Quería aprovechar que no estaban nuestros maridos para invitarte a pasear por la ciudad… Hay algunas tiendas que creo que deberías visitar."

"Pues Sapphire no me necesita a su lado, ahora lo que necesita es descansar para que se le quite ese dolor de cabeza, así que creo que podríamos ir ahora mismo."

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Noche del mismo día…

Lita y Minna habían regresado a Icworth House mucho antes de que obscureciera. Al llegar, la cena ya estaba lista por lo cual habían pasado al comedor donde habían comido los cuatro juntos, además claro, también tenian la compañía de Darien quien había ido a Bristol para hablar con Andrew sobre las cuentas y como de costumbre había sido invitado a comer.

"¿Y Reizel?" Preguntó Darien al no ver en la mesa a la doncella pues más de alguna vez esta había compartido la cena con Andrew y Lita.

"Esta un poco enferma." Respondió Lita. "Pero lo bueno es que su salud ha mejorado bastante así que le ordene que tomara un descanso."

"Vaya que esa gitana es bastante afortunada." Comentó Darien. "De un día para otro entra a trabajar como doncella y no con cualquier dama sino sirviendo a la esposa del marques de Bristol y encima se le tienen tantas consideraciones, no cabe duda de que tiene suerte."

"Se lo ha ganado." Comentó Lita. "Andrew y yo no tenemos prejuicios, no nos interesan las creencias paganas de Reizel, en nada nos afectan, además es una jovencita que ha pasado por cosas muy duras."

"A veces las cosas duras por las que se pasan en esta vida son por mero gusto." Dijo Sapphire quien se ganó una mirada de reproche de Andrew. "De verdad que es afortunada."

"Sapphire, se que estamos hablando sólo de una sirvienta, o quizá así lo verán ustedes." Dijo Andrew. "Pero tanto para mi como para mi esposa Reizel no es una simple sirvienta o una doncella. También a ti te lo aclaro Darien, para nosotros Reizel es una persona muy importante es como si fuera un miembro mas de esta familia y cualquier ofensa hacia su persona es una ofensa a mi familia."

Todos los invitados de los Hansford se quedaron sorprendidos ante el tono de hablar de Andrew al referirse a Reizel, ante aquella manera en que la defendía y en que parecía que le molestaran los malos comentarios hacia su persona; inclusive Lita, quien había estado a punto de salir en defensa de su doncella y amiga se quedó sorprendida ante la manera en que Andrew la defendía.

"Bueno, creo que no tiene caso que juzguemos el pasado de la chica." Dijo Minna. "Después de todo sus razones tendría, no podemos juzgarla tan a la ligera señores. Además, hay damas de sociedad que son mucho peor, frente a todos aparentan ser las mas decentes de las esposas pero tras puerta cerrada no son mas que unas mujeres sin moral, con un instinto tan vergonzoso o mas que él de una meretriz, porque al menos una meretriz no tiene marido, pero una mujer casada se debe a su marido, a su familia y ante todo debe cuidar el buen nombre de los suyos."

Lita sintió como si aquel comentario fuera dirigido a ella y rápidamente cambió el tema de la conversación.

Después de la cena, tanto los Black como Darien se dirigieron a las habitaciones que se les habían asignado. Lita y Andrew por el contrario salieron a caminar un poco por el jardín, era algo que solían hacer frecuentemente, incluso aunque fuera muy tarde y después cuando Lita se hubiera agotado regresaban dentro para ir a sus aposentos y dormir. Mas ese día, después de caminar, Lita aun seguía inquieta por el comentario de Minna, por la forma en que esa mañana la había encontrado con Sapphire; necesitaba desahogarse, hablarle a alguien de sus temores y ese alguien no era mas que Reizel así que se disculpó con Andrew, pidiéndole que la esperara en la habitación y se dirigió hasta la habitación de Reizel que se encontraba en el otro extremo de la mansión.

Al llegar a la habitación de Reizel, Lita enseguida comenzó a escuchar murmullos. Recordó entonces, que tiempo atrás, cuando estuvieran en Hansford House alguna vez al buscar a su doncella descubrió tras puerta cerrada aquellos extraños ruidos de placer y después la voz de Darien por lo que no le sorprendió que de nuevo se encontraran.

Estaba a punto de retirarse, dejarlos a solas, seguir fingiendo que no sabía nada de lo que pasaba entre ellos, dejar que Reizel cuando quisiera le confesara su relación con Darien pero entonces escuchó algo que la hizo quedarse:

"¿Por qué te conformas sólo con las migajas del marques Reizel?" Le preguntó Darien. "A mi no me interesa tu pasado. No me interesa que hayas sido una gitana forajida, ni a lo que te hayas dedicado. A mi me interesa tu presente, es mas, ni siquiera me importa lo que hayas tenido que ver con Andrew, a él le tengo mucho aprecio, pero por tu amor incluso renunciaría a su amistad y a ser su administrador."

"Eso lo dices porque lo que sientes por mi es sólo pasión, una pasión de la que un día terminaras hartándote." Respondió Reizel. "¿Qué pasara entonces si me voy contigo cuando pasen los años?... Te sentirás incomodado al ver como no puedes encajar en la sociedad porque en ella yo no soy aceptada, entonces te enfadaras de mi y… Y entonces yo no podre soportar tus malos tratos."

"Claro, ya entiendo, entonces prefieres ser la amante de Andrew, seguir haciendo tu lucha por recibir un poco de sus migajas a mi amor sincero por ti, prefieres arrastrarte por ser la amante de un noble a tener el amor de un simple administrador, vaya que eres ambiciosa Reizel, confiada de tu belleza para obtener lo que quieres y yo tonto por enamorarme así de ti."

"Tú no entiendes nada Darien." Respondió Reizel. "Lo que yo siento por Andrew es algo demasiado fuerte. Ni siquiera tiene que ver con su dinero."

Lita no escuchó después nada mas, tan sólo algunos besos y los gemidos propios de la pasión entre Reizel y Darien mas eso no le incomodaba, ni siquiera le importaba. En un principio había deseado de todo corazón que Reizel se enamorara, que algún hombre pudiera valorarla por la gran mujer que era, sin tomar en cuenta aquel pasado del que ella era culpable; mas ahora para Lita quedaban al descubierto las verdaderas intenciones de Reizel. Pronto comenzó a atar cabos, a recordar la manera en que se habían conocido, a Reizel acercándose a ella para leerle la mano y fingiendo que no sabía quien era ella. No cabía duda entonces de que todo había sido planeado por la hábil y astuta gitana: primero había fingido no conocerla, después había causado su lastima y se las había ingeniado para que la llevara a su casa, después, poco a poco se había ganado la confianza de Lita hasta que ella le habló de Sapphire… ¡Que tonta había sido!... Reizel había estado ahí, cual víbora ponzoñosa esperando el momento perfecto para entonces encajar su veneno.

Lita sintió entonces una gran decepción al descubrir la clase de persona que era aquella mujer a la que ella había llegado a tomarle tanto cariño, le dolía sin duda pero mas fuerte que el dolor por perder su amistad estaba el miedo a saber que aquella mujer sabia todos sus secretos

Como quiera que fuera no le quedaba mas nada que enfrentarla, y entonces, llena de rabia tocó a la puerta, primero no recibió respuesta y antes de que Reizel preguntara quien era Lita se adelantó a pedir, mejor dicho, a ordenar que le fuera abierta la puerta de aquella habitación.

"Reizel, ábreme en este momento, ya sé que estas con Darien y no me interesa. Ábreme o en este mismo momento voy a ir por el ama de llaves y será ella quien abra la puerta."

Reizel abrió la puerta y Lita le ordenó a Darien que entonces las dejara a solas. Darien por supuesto inmediatamente y sin decir nada salió sin siquiera decir nada y una vez que estuvieran solas, Lita entonces con una mirada descargó todos sus sentimientos de dolor y rabia sobre ella, alzó su mano y entonces estampó una sonora bofetada en el rostro de Reizel.

"¡Eres una maldita ramera hipócrita!" Le gritó Lita. "¿Con que queriendo seducir a mi marido? Quiero que en este mismo momento empaques tus cosas y te largues de mi casa."

Lita alzó su mano de nuevo, dispuesta a golpearla, pero Reizel fue más rápida que ella y le detuvo el golpe, clavando sus orbes color amatista en ella.

"Mucho cuidado con intentar golpearme de nuevo Lita." La miró con dureza Reizel. "Si no te he respondido al primer golpe fue porque estas embarazada y no quiero hacerle daño a esa criatura que no tiene la culpa de tus malditos arranques de locura. No voy a permitir que vuelvas a golpearme, también se defenderme Lita y de no ser por el estado en que te encuentras te hubiera respondido de igual o peor manera y por cierto, mejor ni me hables de hipocresía porque no eres la persona indicada para hacerlo."

"Así que ya estas demostrando quien eres… ¿no?" Se molestó Lita. "¿Qué creíste?... ¿Qué siempre me ibas a mantener engañada?... ¡Cuánto te has de haber burlado viéndome la cara, haciéndome creer que me apreciabas, que eras mi amiga y lo único que siempre has estado tramando es quitarme de en medio para quedarte con mi marido… ¿No es verdad?... No cabe duda de que resultaste ser la mas hábil de todas las rameras… ¡Lárgate ahora mismo Reizel!... ¿Qué pides?... ¿Cuánto quieres por largarte de nuestra vida?... Te doy lo que quieras, pero lárgate porque ni sueñes que permitiré que me quites a mi marido."

Rei esbozó una sonrisa burlona y entonces pidió lo que deseaba:

"No estoy pensando en dejar de trabajar para los Hansford, pero tal vez y si tú deseas pudiera irme, en verdad que no deseo tener por ama a una mujer que no me tiene el mas mínimo aprecio."

"Aprecio te tenia Reizel, pero te has encargado de acabar con la buena imagen que tenia de ti."

"Quiero sólo una cosa y no es dinero." Sonrió Reizel. "Quiero que hables con el marques, que le cuentes toda la verdad mañana mismo."

Lita sintió entonces que el corazón le golpeaba de puro miedo contra el pecho. No cabía duda de que Reizel era demasiado inteligente, no se conformaba con una gran suma de dinero, sino que le tiraba a lo grande, quería todo lo que pertenecía a Andrew y sabía que si este se enteraba de su infidelidad bien podría hasta pedir la anulación del matrimonio.

Lita al imaginarse que Andrew la dejara sintió un gran temor, no solo por el amor que ahora le tenia, sino por el bienestar de aquel hijo que en su vientre crecía.

"¿Qué?"

"Es lo único que pido Lita." Dijo Reizel. "Mas te vale que se lo digas, díselo mañana mismo, de ser posible díselo ahora. Si no se lo dices tú entonces seré yo quien se lo diga, te doy solo dos días para que te decidas."

Hola chicas, aquí está un capitulo mas de "La marquise rebelle", espero les guste.

Comentarios, quejas y sugerencias saben que son bien recibidos.

Saludos.

Atte:

Mademoiselle Rousseau.