Capitulo 17 parte 2

Nota: Siento tardarme pero, como les comentaba en los primeros capítulos, le tengo que dar su pulidita para que se luzca aunque ya está escrito en otro foro, además de la historia que tengo en el foro de DB también me toma algo de tiempo. Sé que sabrán entenderme y lo disfrutaran más. Ahora les doy un poco más de la época actual, para darle saborcito al regreso de Aome.

Las clases en el Instituto continuaban de manera normal. El anime avanzaba y ya iban en la quinta temporada. Además se habían desarrollado varias plataformas para videojuegos basados en la historia. Claro que los primeros que las probaban y aprobaban eran… los descendientes del dueño de la SONHY.

Una mañana de sábado Aome se encontraba en la mansión Taishō, pues Rumiko Takahashi la había invitado, con la aprobación del "abuelo", para ver los avances de la cuarta película y la sexta temporada respectivamente; y disfrutar también del último integrante para la historia de la época feudal… el más reciente videojuego para la plataforma Wii.

Bueno, Aome — decía Rumiko llevando a su amiga hacia la sala de juegos y T.V. —, me darás tu opinión sobre las composiciones artísticas de la sexta temporada — puntualizó emocionada —. ¡Y a ver que te parece el videojuego! — exclamó al final.

¡Ha de ser magnífico! — respondió la pelinegra con la misma emoción —. Ya parece que lo veo.

Llegaron a la estancia y encontraron a los gemelos Zaotome "peleando" en la pantalla. En la realidad traían puestos los aditamentos del juego y los personajes que utilizaban eran "Inuyasha" y "Sesshōmaru". Kotaru personificaba al Hanyō y Kohaku al Daiyōkai.

¡Prepárate, Sesshōmaru, probarás esto! — dijo el primer gemelo en voz muy alta, e hizo un exagerado movimiento con la "Tessaiga" —. ¡Kaze no Kizu!

Kohaku lo "esquivó"… bueno, casi lo logra, pues el corte del viento le voló un pedazo del traje en la pantalla, lo que le descontó 10 puntos a "Sesshōmaru".

¡Eso no es nada, Inuyasha! — le contestó el muchachito a su hermano y blandió su "arma" —. ¡Veamos que haces ante mi poder!

Atacó con su "Tōkijin" en alto, y por poco tumba a su hermano… así que "Inuyasha" perdió 30 puntos. Rumiko y Aome se quedaron con la boca abierta y una gotita anime en la frente, pues la pequeña Lin gritaba como loca.

¡No, Kohaku, estás mal! — regañó en voz muy alta —. ¡El abuelito no lo hacía así!

¡Guarda silencio, Lin! — reclamó el aludido con fastidio, lo que le ocasionó una distracción y…

¡Te gané! — Kotaru lo desarmó con "Tessaiga".

¡Lin, mira lo que hiciste! ¡Perdí por tu culpa! — reclamó Kohaku viendo a su hermanita con enojo, mientras "Inuyasha", o sea Kotaru, saltaba de alegría.

Oigan, chicos — Rumiko decidió intervenir sin poder disimular una sonrisita que representaba su bochorno —, no deben discutir.

La chiquilla casi lloraba de coraje, mirando también a su hermano con molestia. Si tuviera más edad no dudaría en plantarle un buen bofetón por gritarle tan feo.

¡Niños, cálmense! — asimismo, Aome quiso suavizar las cosas —. ¡Sólo es un juego!

En ese instante la gran presencia del "abuelo" los hizo serenarse a todos, menos a Lin, a la cual le salían lagrimitas. El gran demonio entró a la sala, atraído por el ruido que hacían los niños, y porque vio a la pequeña Lin con el semblante triste.

Lin — le dijo Sesshōmaru mirándola con "ternura especial".

Lo siento abuelo, yo… — Kohaku trató de excusarse aunque el Daiyōkai no lo miraba a él, y, avergonzado, agachó la cabeza —… no quería…

¡Abuelito, yo quiero jugar! — lloriqueó la niña.

En la pantalla aún se veía a "Inuyasha" en pose arrogante sobre "Sesshōmaru" vencido. Kotaru había dejado de brincar y también se apenó ante la presencia de su "abuelo". Fue entonces que Sesshōmaru observó por un momento la pantalla… y sonrió brevemente ante la imagen que se le presentaba, comprendiendo que es lo que había sucedido. Estiró la mano para que uno de los niños le entregara un controlador.

Es mejor que tomes otro dispositivo y te coloques junto a tu hermano… pelearan contra mí — le dijo al pequeño Kotaru, el que había manejado a su "yo" virtual, sin cambiar su habitual expresión de indiferencia.

Las chicas y Lin se apartaron un poco… ante alguien tan imponente como el Inugami cualquiera lo haría.

¿Acaso Sess… tu "abuelo" sabe jugar el videojuego? — Aome pareció sorprendida por lo que había escuchado, así que le preguntó a su amiga de gafas.

¿Y quién crees tú que desarrolla toda la programación de los videojuegos? — sonrió la aludida con el asomo de una minúscula gota anime para representar su pena.

¿¡Él!? — nuestra amiga se asombró más y hasta abrió los ojos como platos… esa si que era una noticia increíble.

¡Ya guarden silencio! — les reprochó Lin por lo bajo. Ya había dejado de llorar y se veía emocionada.

En tanto los gemelos obedecieron y, después de configurar nuevamente la plataforma para tres personajes, se colocaron frente a su "abuelo". En la pantalla apareció una imagen de "Sesshōmaru" y dos de "Inuyasha", uno de ellos vestido de negro.

Ya está listo abuelo — le dijeron al unísono.

Pueden atacar cuando quieran, no voy a moverme — volvió a hablar el gran demonio, sin prestar la más mínima atención a lo que harían sus "nietos". Su dorada mirada parecía perdida más allá del ventanal que daba hacia el Fujiyama.

Pues… — por un momento los mellizos no supieron que hacer, indecisos ante el solemne porte de su abuelo, quien continuaba con la misma expresión de estatua griega. Al percatarse de que no tenían la menor idea de como arremeter en su contra les dirigió una significativa mirada de soslayo, animándoles a hacerlo.

Los chicos se miraron el uno al otro, como poniéndose de acuerdo cual sería el mejor ataque, y apretaron los botones correspondientes.

¡Ahora recibirás esto! — y juntos dijeron a una voz con ímpetu, haciendo sincronizadamente el movimiento correspondiente para lanzar un… —… ¡Kaze no Kizu!

Sesshōmaru ni se inmutó, y esa actitud se reflejaba en el "Sesshōmaru" virtual, al cual los ataques golpearían en pantalla. Sólo era cuestión de… sorpresivamente, en un breve instante, se vio un resplandor más luminoso que el del corte del viento de "Tessaiga", haciendo que hasta los niños cayeran de sentón aunque fue un golpe imaginario.

¡Eso nos dolió! — volvieron a decir al unísono.

¿Pero… qué pasó? — y Aome parpadeó de incredulidad y asombro, sin entender nada de lo que había ocurrido.

Y es que el movimiento que había hecho el gran demonio bloqueó ambos ataques… utilizó el poder de "Tōkijin" en posición de defensa. Ni "Sesshōmaru" en pantalla se despeinó de más.

¡Abuelito, eres lo máximo! — la expresión en el rostro de la pequeña Lin era de éxtasis total, y Rumiko también veía a su "abuelo" con cara de adoración.

Su Kaze no Kizu es débil — el Daiyōkai miró por un momento a los niños que ya se levantaban, y se dirigió a ellos sin dar muestras de orgullo —. Deben probar otro ataque.

Bueno, los dos "Inuyasha" perdieron una vida y también se incorporaban con trabajo.

Si abuelo — dijo Kohaku con expresión de dolor y vergüenza en lo que su hermano se sobaba el trasero.

Volvieron a acomodarse y, antes de repetir el movimiento, se susurraron al oído cual sería el siguiente ataque. Inmediatamente se sonrieron un poco, pues consideraron que ahora si no fallarían, y esta vez Kotaru se puso del otro lado del "abuelo"… lo atacarían por dos flancos.

Aún así no me explico como lo hizo Sess… tu "abuelo" — observó Aome nuevamente a su amiga de gafas en voz baja —. Tal parece que se le hace aburrido y no lo tomara muy en serio.

Bueno, ¿qué esperabas? — le contestó Rumiko con tono resignado y puso los ojos en blanco por un instante —. Para él debió ser más interesante haberlo hecho de verdad en su pasado.

El Inugami parecía ignorar todo, conservando la expresión tan indiferente como acostumbra tener, como si no hubiera hecho nada fuera de lo normal para él. En la pantalla se reflejaba lo que acontecía: el "Inuyasha" a la derecha de la misma era Kohaku, el "Inuyasha" de la izquierda era Kotaru, y al centro Sesshōmaru como… "Sesshōmaru".

Esperamos por tu bien que estés preparado, Sesshōmaru — dijeron a coro los muchachitos tratando de imitar el tono áspero del verdadero Inuyasha, haciendo que nuestra amiga de larga cabellera parpadeara de incredulidad al oírlos, sorprendida por esa buena actuación —. Esta vez no correrás con la misma suerte.

Se están tardando — observó el gran demonio como respuesta siguiéndoles el juego, sin cambiar el tono de su grave y pausada voz, y con el controlador sujeto de forma indolente en la garra izquierda.

¡Pues tú lo has querido así… Kongososha! — dijeron al unísono los dos chavales, exagerando el blandir de su correspondiente "Tessaiga".

¡Ya verán como se libra el abuelo! — Lin estaba emocionadísima, y no dudó en gritar con júbilo.

Únicamente se distinguió el resplandor de las lanzas de diamante al proyectarse con fuerza y velocidad contra el oponente. Sesshōmaru hizo un rapidísimo movimiento circular con la "espada" sin esforzarse demasiado… fue tan rápido que no lo notaron hasta que en pantalla se vio de que se trataba. Aparentemente los dos ataques lo golpearían, más un "escudo Souryuha" lo envolvió y, al contacto, los "Kongososha" rebotaron y se dirigieron hacia ambos "Inuyasha". Kohaku apenas si tuvo tiempo de "protegerse" con su "Tessaiga", pero Kotaru volvió a caer hacia atrás y su combatiente perdió otra vida.

¡Abuelo, eso no es justo! — protestó el chico en el suelo, quejándose por el golpe que se dio.

Sigan practicando — le dijo el demonio blanco contemplándolo por un momento, con un gesto de diversión dibujado en su rostro de perfil griego, aunque fue sólo un breve instante —. Lin — posteriormente se dirigió a la chiquilla, la cual acudió a su lado, y le dio cuidadosamente la "espada", mirándola con esa mirada tan especial que solía dedicarle a la primera Lin —, no seas tan arrogante y jueguen como buenos hermanos — abandonando posteriormente el recinto con su paso elegante.

Los largos, abundantes y platinados cabellos de Sesshōmaru ondeaban suavemente sobre su espalda al compás de su andar, lo que hizo que Aome se quedara absorta por un instante al recordar a Inuyasha y su respectiva cabellera albina, tan manejable aunque aparentara lo contrario. Después le brotó una gotita anime al recapitular sobre las últimas palabras pronunciadas por el gran demonio.

Esas son muy buenas lecciones… — y sonrió como tontita al murmurar —. ¡Ojalá Inuyasha y Sesshōmaru hubieran sido buenos hermanos! — soltando posteriormente un suspiro bajo de resignación.

Eee… — Rumiko la escuchó y tartamudeó para contestar, sonriendo con una expresión similar a la de su amiga —… yo creo que ellos eran buenos hermanos… muy a su manera.

Los chicos volvieron a reiniciar el juego después de que Kotaru volvió a sobarse el trasero, y jugaron con su hermanita ante la oculta indicación de su "abuelo", perdiendo estrepitosamente en contra de ella, ya que la chiquilla manejaba la "espada" con mucha precisión… no en balde la pequeña Lin había visto las temporadas más de tres veces, aprendiendo algunos de los movimientos del Daiyōkai. En tanto Rumiko le explicó a Aome de que se trataba el juego, en cuantas partes, misiones o niveles se dividía y que personajes podían utilizarse en cada nivel. El personaje de "Sesshōmaru" no estaba disponible en la primera parte del juego, únicamente en la última parte, en la búsqueda final de "Naraku", y sólo lo podía utilizar el jugador cuyo personaje no haya perdido más de tres veces en las misiones anteriores. Bueno, para las peleas independientes sí podía ser manejado, aunque no contaba con la "Bakusaiga" ni con el "Meidou" de la "Tenseiga" o acabaría fácilmente con todos; así que únicamente podía usar los poderes curativos de esa espada, sus dones demoniacos y la "Tōkijin". "Inuyasha" utilizaba casi todos sus ataques, menos el "Meidou" de "Tessaiga" por las mismas razones que "Sesshōmaru", contando también con sus otras habilidades. Era un pasatiempo entretenido y los jóvenes se la pasaron bien por un buen rato. También las concepciones artísticas de la nueva temporada le parecieron a Aome tan bonitas como las primeras… con ese aire de naturalidad que emanaban los dibujos, como si estuvieran vivos. Asimismo, el guión de la película era estupendo.

Y el tiempo sigue su curso, a veces lento o a veces rápido según sea la impresión de cada quien, y, para la linda señorita Higurashi, su segundo año en el Instituto pasó sin muchas complicaciones. Pero otra de las cosas que nuestra amiga quería era ampliar más su panorama sobre los sucesos hasta ahora desconocidos para ella, especialmente lo relacionado con la familia celestial de Sesshōmaru, pues eso la tenía un tanto intrigada.

Rumiko, amiga — le dijo en tono suplicante un día al salir de la práctica de tiro. Ya eran casi las cuatro de la tarde —, por favor, únicamente quiero que me cuentes un poquito más del Sengoku… ¿sí?

Vamos, Aome, sabes que hay muchas cosas que ni yo conozco — la señorita Takahashi se excusó en tono apenado.

Anda, no seas mala… lo que tú sepas está bien — Aome le hizo a Rumiko un gesto de puchero.

Ay, Aome… — la chica de gafas tartamudeó un poco abochornada, pues su amiga podía ser demasiado insistente —… ¿y qué es lo qué quieres saber? — le preguntó con suspicacia.

Bueno… ¿podrías contarme algo acerca de… la familia legítima de Sesshōmaru? — la de larga cabellera negra le dirigió una mirada suplicante —. Tengo un poquito de curiosidad.

Rumiko Takahashi abrió los ojos de más por un momento… y después los puso en blanco por un instante.

Aome… — dijo la de gafas con expresión resignada y entonación bastante seria —… creo recordar que Shinosuke…

Tranquila, Rumiko, es sólo lo que puedas contarme… — contestó tímidamente la aludida, haciendo un gesto de pedir perdón con ambas manos —… no es necesario que me des detalles… únicamente… un poquito — y le dedicó un gesto de inocencia.

¡Ay, Aome, no seas así! — le reprochó levemente su amiga haciendo gesto enfurruñado.

Anda, di que sí… ¿sí? — y ella le rogó con las manos.

Ah, está bien — contestó la señorita Takahashi sonriéndole —. Nos vemos más tarde en tu casa porque hoy tengo algunas tareas extras — y se subió en la limusina que ya había llegado para recogerla.

¡Gracias, Rumiko! ¡Te estaré esperando! — Aome se despidió de su amiga agitando la mano.

Cerca del anochecer Rumiko fue a visitarla para cumplir con su trato. Primero jugaron un buen rato con "Inu", el perro de blanco pelaje mascota de Aome, en lo que comentaban algunas cosas sobre el Instituto, como sus impresiones sobre los profesores nuevos, sobre las materias y otras cosas típicas de chicas. Ya más adelante, sentadas bajo la sombra del Árbol Sagrado mientras admiraban el encendido de las luminarias de Tokio y disfrutaban un delicioso té para relajarse, entraron al tema principal para la pelinegra.

Muy bien, amiga — dijo Aome después de darle un sorbo a su taza —, cuéntame lo que puedas contarme.

¡Ay, amiga!, si yo fuera tú… — le contestó Rumiko inmediatamente de soltar un breve suspiro de resignación —… me gustaría vivirlo una vez y seguir adelante con mi vida.

Tal vez tengas razón — opinó la pelinegra dirigiendo brevemente la vista hacia el lugar donde Inuyasha había estado sellado en el limbo de los años, al tiempo que acariciaba tiernamente las orejas de su mascota, el cual se había quedado dormido de cansancio —. Pero se supone que eso ya ocurrió en mi pasado y, como no lo recuerdo… — y volvió a mirar fijamente a la de gafas, esperando por una respuesta a su petición.

Bueno… esas son las inestabilidades que pueden ocurrir al atravesar la barrera del espacio – tiempo — la chica de gafas sonrió melancólica. Después habló más segura —. OK., Aome, ponme toda tu atención que no repito, y no preguntes nada más en el futuro.

Descuida, y adelante por favor — la aludida le dedicó a su amiga una de sus mejores sonrisas para animarla.

Rumiko Takahashi tomó aire y también sonrió, y empezó a hablar con voz pausada y algo emocionada:

Mi abuelo Sesshōmaru se casó, como bien ya sabes, en la época Sengoku, con una mujer que lo amó desde el instante mismo en que lo conoció… — en ese momento se le dibujó una leve expresión soñadora.

"Él la hizo volver de la muerte por alguna razón… tal vez porque se dio cuenta que en realidad necesitaba una compañera más allá de la pequeña Lin o el señor Jaken. Como Gran Señor de las Tierras del Oeste le era también primordial tener descendencia propia, aunque tal parece que no quiso buscar entre las de su especie, y con eso me refiero a yōkai hembras".

Aome parpadeó extrañada por esa información… ¿qué Sesshōmaru no se casó con una yōkai? Eso sólo podía significar que tal vez se unió con una humana o una Hanyō, las cuales también debían ser consideradas como una de las rarezas del periodo, tal y como le había ocurrido a Inuyasha.

… Tengo entendido que el matrimonio se celebró un poco más delante de tu llegada, no sé si antes o después de que tú e Inuyasha se casaran, de eso no tengo el dato exacto — agregó Rumiko sin prestar demasiada atención al gesto meditabundo de su amiga —. Puedo imaginar que fue sorprendente para todos ustedes el enterarse de la noticia.

Yo también lo creo — Aome le interrumpió un poco al expresar sus dudas en voz alta —. Por su… peculiar forma de ser.

Vamos, Aome, no me interrumpas — la joven Takahashi sonrió nuevamente, divertida por ver la cara de perplejidad de la pelinegra —. Las personas pueden cambiar y tú lo sabes muy bien, y el abuelo mejoró bastante en su forma de ser, por Lin y por mi abuela… aunque él no es en sí una persona como nosotros — puntualizó.

¡Ay, pero qué lindo! — un suspiro se le escapó a la de larga cabellera mientras trataba de imaginar un gesto romántico en ese varonil rostro de aspecto tan imperturbable como máscara griega. Y se sonrió con timidez al tiempo que se sonrojaba por recordar que por lo menos Inuyasha si le ponía cara de borrego tierno de vez en cuando —. Oh, discúlpame, Rumiko, ¿podrías continuar? — dijo con vergüenza.

Descuida — dijo la de gafas sin dejar de sonreír, y se dispuso a proseguir con su relato —. Antes de que el abuelo Sesshōmaru y mi abuela realizaran sus esponsales, él tuvo que defenderla de alguien más — mencionó en tono serio —, pero no tengo la menor idea de quien fue ese alguien y cuál era su interés en que mi abuelo no se casara con ella.

¿Eso es… en serio? — Aome abrió los ojos como platos ante esa impactante revelación —. ¿Sess… tu "abuelo" peleó por defender alguien más?

Vamos, Aome… — Rumiko la miró con un poco de reproche, puntualizándole en tono formal —… así como lo ves de serio y hasta frívolo si tú quieres, mi abuelo Sesshōmaru protege a los que aprecia porque en el fondo tiene sentimientos… aunque a los demás nunca les haya parecido probable.

Yo… lo siento, en serio — la joven Higurashi se excusó apenada —. Es que aún se me hace algo… increíble.

La joven de gafas suspiró una vez más antes de contestar, pues entendía en el fondo los argumentos de su amiga.

Bueno… me imagino que tienes razón, pues yo no había nacido en esa lejana época y puede decirse que no lo he llegado a conocer del todo — y puso los ojos en blanco por un segundo, admitiendo su derrota —. Y por como lo describes en tu historia él era bastante gélido, egoísta, poco cordial, irónico tal vez… pero, si te fijas bien, desde que conoció a la pequeña Lin, mi antepasado, fue mejorando poco a poco — le especificó volviendo a sonreír un poco.

Mmm… sí, creo que también tú tienes razón — afirmó la morena aceptando ese razonamiento tan propio —. Pero, ahora dime, ¿qué más pasó después de su casamiento?

Bueno… A pesar del matrimonio y la nueva vida como Gran Señor de la región Oeste, mi abuelo continuó visitando a Lin en la aldea, y llevándola siempre a pasear a lejanos y mágicos lugares no conocidos por los habitantes de nuestro país en esa época… — la señorita Takahashi se dispuso a continuar con la interrumpida narración.

"Sé que ella también llegó a ir a la mansión celestial aun antes de que el abuelo se casara, después de resolver algunas diferencias que tuvo con otros yōkai que rivalizaban con él y que tuvieron el desatino de retarlo, y así fue plenamente aceptada en ese círculo debido a la gran estima que se le profesaba por sobre su condición humana. Mi abuelo nunca la abandonó ni cuando ella llegó a la edad casamentera de la época y, aunque ya contaba con su propia descendencia, Lin recibió siempre el trato de hija mayor."

¿Así que Sesshōmaru tuvo hijos? — Aome puso ojitos tiernos, imaginando a unos infantes con una apariencia muy similar a la de Inuyasha, con todo y orejitas.

Sí… hasta donde yo recuerdo tuvo una hija y un hijo — confirmó Rumiko en lo que afirmaba con la cabeza —. Ya los conocerás a su tiempo.

Y, ¿qué fue lo que paso con ellos? ¿Ustedes los conocieron? — preguntó con bastante curiosidad, debido a que, si eran unos Hanyō como Inuyasha, probablemente ya no vivirían en ese tiempo… más recordó haber escuchado que la esposa del gran demonio blanco aun vivía, esperando a que él muriera, así que probablemente sus hijos también eran unos seres más sobrenaturales de lo que su amado llegó a ser. Esa idea le provocó un leve escalofrío por una fracción de segundo.

… — la de gafas pareció dudar un momento antes de contestar, no muy segura de confirmar las sospechas —. Bueno, Aome, sí los conocemos; en la actualidad continúan viviendo en la mansión y los hemos visto varias veces — aclaró la muchacha con algo de seriedad nuevamente —. Aunque no deberías angustiarte por ese detalle, pues ellos no son peligrosos y no han vuelto a descender a tierra desde hace mucho tiempo. Eso es en parte por las condiciones de su concepción y nacimiento… pero no me pidas que te explique ese asunto porque no puedo… — agregó al ver la expresión de desconcierto en el rostro de su amiga —… ya sabrás después, en su momento.

El rostro de Aome pareció ponerse mustio de la desilusión ante el hecho de que se quedaría con una duda, más volvió a cuestionar con curiosidad, rememorando lo que ella sabía sobre el castillo que flotaba en las alturas… ese era el lugar en donde la madre de Sesshōmaru debía habitar todavía.

Bien, pero creo que si puedes explicarme el porqué toda la familia de Sesshōmaru vive allá, ¿verdad?, y también cual es el verdadero motivo de que él este aquí todavía — dijo con serenidad, tratando de no sonar ansiosa.

Claro, Aome — contestó la de gafas con una sonrisa un tanto tímida antes de continuar —. Como bien debes de saber, la mansión en el cielo es la herencia materna del abuelo Sesshōmaru, su verdadero hogar; y las tierras del Oeste, las cuales se extienden mucho más allá del horizonte, son la herencia paterna que el Gran Inu no Taishō dejó bajo su cuidado… — puntualizó para después finalizar un poco apenada —… No vayas a ofenderte pero Inuyasha no hubiera podido con todo "el paquete" por ser un Hanyō.

¡Aaahhh!... ahora lo entiendo — la señorita Higurashi tuvo que admitir la verdad… su amado ojidorado no podría nunca considerarse como un Gran Señor dominador de demonios y gobernador de una gran región por más que se esforzara, pues no hubiera podido imponer su voluntad por sobre su hermano mayor y los otros seres.

Bueno… más detalles de lo que ya te he contado no creo poder decirte — añadió Rumiko con un poco de seriedad para dar por finalizada la plática sobre el tema —, porque hay datos que yo misma no conozco.

Muchas gracias de todos modos, Rumiko, creo que ahora tengo una perspectiva más amplia de mi vida en el Sengoku — dijo Aome en tono complacido.

Además — complementó la señorita Takahashi con aire de diversión —, pienso igual que mi hermano Shinosuke en el sentido de que lo vivas en su momento, y está también el hecho de que al señor Jaken ya no se le puede sacar mucha información sin que nos comprometa ante mi abuelo.

Después se carcajearon con ganas al recordar el método persuasivo que tuvieron que emplear para conseguir que Jaken soltara la sopa sobre varios de los acontecimientos vividos por Sesshōmaru y su grupo, los cuales eran desconocidos por Aome. Así averiguaron la manera en que el gran demonio blanco revivió a Lin, la historia en torno a la espada Tōkijin, lo sucedido la primera vez que Naraku escapó de la muerte por secuestrar a la chiquilla, el enfrentamiento de Sesshōmaru con Jakotsu y Suikotsu por defender la vida de la niña… y varias otras anécdotas vividas con el Daiyōkai en todo ese tiempo dedicado a perseguir y tratar de eliminar a ese engendro del mal llamado Naraku, el que se atrevió a cruzarse en su camino y querer utilizarlo para sus fines perversos, no apreciando del todo su gran poder demoniaco.

********** Flash Back **********

Cuando en la SONHY comenzaban los preparativos del anime…

Por favor, señor Jaken, sólo un poquito — decía Shinosuke al minúsculo ser verde, inclinado frente a él a manera de ruego.

He dicho que no, así que no insistas jovencito — éste le contestó con su dureza habitual.

Ande, no sea así, no se ponga roñoso — y el muchacho le puso cara de inocente —. Le aseguro que mi abuelo no se va a enojar si nos dice algo… no le pido mucho.

Ya dije que no y no quiero que me molesten más — y el pequeño demonio le respondió de mala manera.

Aome miraba a Jaken con una mueca entre fastidiada, molesta y suplicante. Ese yōkai seguía siendo un verdadero malgenio… el tiempo no había mejorado su carácter para nada. La pequeña Lin se encontraba con ellos e hizo un mohín de tristeza para decirle al sirviente unas palabras con voz tierna y quebrada, como si estuviera a punto de llorar de tristeza:

Señor Jaken, si usted no nos ayuda el mundo no va a poder reconocer lo grande que es el abuelo… ni lo útil que es Jaken para él — de hecho, casi le ruedan lagrimitas —. Además, usted no querrá que se cuenten mentiras de su Señor, ¿o sí? — finalizó para mirarlo con aire suplicante.

¡Pero por supuesto que no! — dijo con presteza el pequeño yōkai, ofendido porque alguien pudiera calumniarlos a él y a su "Patroncito" —. ¡Nadie nunca dirá que mi gran amo Sesshōmaru no hizo lo que hizo! Ya verán.

Bueno, entonces… — Shinosuke comprendió que era la ocasión adecuada para obtener la información deseada, así que le preguntó de la forma más amable que pudo, dándole a su tono un aire de veneración y acercándole una silla para que se sentara —… ¿qué puede usted comentarnos de las hazañas de su Gran Señor? Deben haber sido grandiosas.

Eso ni dudarlo… así que pongan atención para que no pierdan detalle — el minúsculo ser verde empezó a hablar con aire de circunspecto, dejándose caer parsimoniosamente en el asiento.

Aome sonrió disimuladamente, complacida por su triunfo, y Shinosuke le dedicó un guiñó discreto… por lo menos así complementarían ciertos vacíos en la trama principal de la historia.

********** Fin de flash Back **********

Bueno — sonrió una vez más Aome al recuperarse de su ataque de risa —, debemos reconocer que Jaken fue de mucha ayuda para completar la serie. Y nuevamente te doy las gracias amiga.

No hay porque — le dijo Rumiko Takahashi con amabilidad y se levantó del asiento para retirarse —. Tengo que irme ya, la limosina no debe de tardar en volver por mi

La joven Higurashi acompañó a su amiga hasta el inicio de las escaleras y se despidieron alegremente en cuanto la limusina llegó por la joven Takahashi. Ambas amigas prometieron verse el siguiente día en la cafetería de la escuela para almorzar juntas.

Después de eso Aome se quedó un rato más ahí, cerca del Árbol Sagrado y acariciando a "Inu" por las orejitas, contemplando un poco absorta el cielo nocturno, en donde brillaba una luna en cuarto creciente. Suspiró una vez más al pensar en la historia de Sesshōmaru.

Una mansión en el cielo… — y le habló al can como si pudiera entenderla, a pesar de que estaba dormido, dirigiéndole una breve mirada de ternura — … para aquella que terminó de ganar su corazón… ¡Ay, "Inu"!, ¿no te parece romántico?

Posteriormente dirigió la vista al árbol, exactamente al sitio donde Inuyasha permaneció sellado hace cientos de años atrás, y que aun destacaba por entre el follaje, y sonrió grandemente con amor, como si pudiera ver ahí al muchacho de plateada cabellera.

Inuyasha… — le dijo con amor y sentimiento —… tú y yo no viviremos en una mansión celestial, pero sé que también seremos felices juntos.

Las ramas se sacudieron levemente con la brisa, y las lindas palabras de amor llegaron a los pensamientos del chico de dorados ojos, que dormitaba plácidamente sobre una de ellas… al otro lado del tiempo.

Nota de la autora: El regreso de Aome al Sengoku está más cerca que al principio… XD. No pierdan lo que sigue aunque me tarde un siglo… no es cierto, jejeje.

P.D. No se jugar con Wii, apenas lo conozco, pero me imagino que sería divertido una versión de la historia para esta plataforma. Traté de que sonara lo suficientemente real. Gomenasai si me equivoque. Un saludo.