La Marquise Rebelle.
Cap. 18. Aun te amo.
Minna se encontraba dentro de los aposentos de su bebe, sentada en la mesedora mientras en sus brazos cargaba a la pequeña Cathy, a quien miraba cual madre amorosa y le cantaba canciones de cuna, tratando de enfocar toda su atención en ella para aunque fuera por un momento dejar de pensar en Sapphire a quien no veía desde hace dos días aun cuando le había preocupado que Andrew lo matara en el duelo
De pronto su momento con su pequeña se vio interrumpido cuando escuchó que alguien llamaba a la puerta y escuchó la voz de una de las doncellas a su servicio a quien le concedió pasar.
-¿Se te ofrece algo Lizzy?- Preguntó Minna.
-Milady, ha venido el señor Black a buscarla, se encuentra afuera de la mansión… ¿Qué le digo?... Ya le dije que usted no quiere verlo pero él insiste en…
-No te preocupes Lizzy.- Dijo Minna poniéndose de pie.- Sólo te encargo que cuides de Catherine, no tardare mucho en volver, seré breve con el señor.
Minna salió de la habitación y mientras caminaba por el pasillo que la llevaría escaleras abajo una lágrimas salieron de sus ojos, pero rápidamente la limpió con el dorso de su mano, pues no estaba dispuesta a llorar, mucho menos por su marido que era un traidor. Desde que había descubierto que Sapphire le era infiel con Lita había planeado que hablaría con Andrew, nada le iba a dar más regocijo que vengarse de esa mujer al saber que con ello Andrew la repudiaría, que quizá la echaría de casa y se negaría a reconocer al hijo que esperaba; pero aquella venganza que pensó tan deliciosa le sabría le había causado por el contrario más sufrimientos y remordimientos pues con ello su querido primo, a quien quería como a un hermano estaba sufriendo (y producto de ello se había alejado de Bristol sin despedirse) y por ello también había puesto en peligro la vida de Andrew y de Sapphire (a quien pese a todo amaba) al enfrentarse estos dos a duelo.
Mas tampoco hubiera querido callar para que Sapphire siguiera engañándola con Lita a la vez que disfrutaba de su fortuna… ¿Era lo correcto?... No lo sabía, pero al menos ya había quedado claro que una tonta no era.
Finalmente al llegar escaleras abajo y salir apenas afuera de la mansión se encontró con Sapphire, quien tenía el brazo vendado, ella hubiera querido correr a abrazarlo, sollozar de alegría al ver que estaba sano (aunque eso era algo que ya sabía, pues aunque no estuviera cerca de él, había encargado a sus sirvientes que averiguaran como había estado Sapphire despues de que Andrew le disparara) mas no lo hizo y se quedó de pie ahí, estoica, como una orgullosa dama.
-¿Qué es lo que quieres Sapphire?- Preguntó Minna.- ¿Acaso no te ha quedado claro que no quiero verte y que no eres bienvenido en mi casa?.- Le dijo recalcando la palabra "mi".
-Minna por favor.- Dijo Sapphire con voz suplicante.- Sé que estas muy molesta y te pido perdón, sé que lo que ha sucedido es vergonzoso pero… por favor nuestra pequeña Cathy no tiene la culpa, ¿quieres que ella pague por nuestros errores?... ¿Qué crezca sin su padre?... Minna, por favor, yo te amo y…
-¡No mientas infame, no digas que me amas porque eso no es cierto!- Exclamó Minna.- Se perfectamente que no me quieres y si estás aquí, más que por Cathy, a quien sería el colmo que no quisieras, es porque sabes que yo soy la que tiene el poder, que tu sin mi no eres nada y que con solo chasquear mis dedos puedo hacer que no seas ni siquiera un miserable militar de bajo rangoo… ¿Acaso crees que soy tonta Sapphire?... No mientas, sé que no me amas, que solo te casaste conmigo por escalar de posición y por estar cerca de Lita…- Minna notó que Sapphire se quedaba sorprendido y prosiguió.- Lo sé todo, sé que fue tu novia a escondidas antes de que incluso ella se casara con Andrew y que el día de nuestra boda ella te propuso huir, pero claro, no te convenía dejar de ser un barón para convertirte en un novio fugitivo que se escapaba con la esposa de un marques… ¿verdad?... Mejor preferiste tenerla como amante mientras los dos gozaban de nuestra posición."
"Minna… por favor, no me separes de Catherine, por mucho que me odies ahora, piensa en ella… ¿Qué será de su futuro teniendo a sus padres separados?... Por mucho que tú seas una mujer poderosa su vida estará rodeada por el escándalo y…
-Y por nuestra Cathy quieres volver.- Dijo Minna sarcásticamente.- Puedes volver Sapphire, pero tengo algunas condiciones. El día de hoy partiremos a Londres, si quieres seguir con este matrimonio puedes venir con nosotros, no volveremos a Bristol a estar cerca de esa golfilla, no quiero enterarme de que tienes amantes, mucho menos a Lita, y hablando de ella, no quiero que vuelvas a ella y por supuesto que ni se te ocurra tener algún lazo afectivo con ese hijo, esas son mis condiciones Sapphire, las aceptas o puedes hacer tu vida lejos de Catherine y de mi. Ahora lárgate, necesito estar sola.
-Yo, volveré Minna, me iré con ustedes.
-Puedes hacer lo que se te de la gana Sapphire.- Dijo Minna, quien de nuevo volvió a casa.
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Meses después…Septiembre de 1859…
Seis meses habían transcurrido desde que Andrew decidiera alejarse de Bristol, donde había dejado atrás a Lita y donde con ella había querido dejar todo el amor que sentía por, pero para su desgracia aquel amor aún seguía latente, a pesar de haberse conseguido a una hermosa amante, tan parecida físicamente a ella, no había podido olvidarla, y para su desgracia, muy seguido en su soledad o aun con ella solía recordarla.
Después de haber partido de Bristol, Andrew había partido rumbo a York, donde había estado por un lapso de dos meses, dedicándose a hacer negocios y a visitar los mejores burdeles donde derrochaba fortuna en poseer a las mejores y más hermosas meretrices; después, hacía tres meses había partido rumbo a Bath invitado por unos amigos, había decidido a quedarse solo por un lapso de dos semanas en aquel lugar pero fue ahí donde conoció a Wanda viuda de Lancaster, una dama quien había ofrecido un baile en su mansión y que había enviado con un mensajero una invitación para Andrew. Al principio pues, Andrew había ido por compromiso, creyendo que se encontraría con una vieja cincuentona, pero para su sorpresa se había encontrado con una joven y hermosa mujer de 23 años, a quien había pedido le concediera el honor de bailar una pieza, pero a final de cuentas había terminado bailando con ella los valses toda la noche y entonces, habia encantado por su belleza de ojos verdes y cabello castaño y por aquel exquisito sentido del humor.
Wada pues, le había coqueteado, y después de ese baile lo había invitado a cenar varias noches antes de que acabara la temporada que Andrew pensaba quedarse por Bath, hasta que finalmente una de esas noches después de la cena habían terminado besándose y finalmente, después de ese beso habían terminado en la recamara de Wanda. Después de aquella primera vez en que había estado con Wanda, esta le había dicho que no tenía que preocuparse, Wanda se había casado demasiado joven con un anciano y desde hacía dos años que había quedado viuda había comenzado a gozar de los placeres de la vida aprovechado que gozaba del estado civil según ella: la viudez.
Así pues, Wanda había viajado con él a la India, habían paseado después juntos por distintos lugares de Inglaterra y finalmente habían vuelto a Bath, donde Wanda tenía su casa y donde Andrew solía visitarla a cualquier hora del día que le diera en gana.
-¿Por cuánto tiempo estarás por Bristol?- Preguntó Wanda con tranquilidad, pero para Andrew no pasó desapercibido que Wanda estaba celosa pese a que en ningún momento habían hablado de que ellos fueran a formalizar algún día su relación de concubinato.
-Sólo por una semana, a lo mucho diez días.- Dijo Andrew.- Tengo asuntos de negocios pendientes que ver con Darien y además quiero ver a mi hermana.
-¿Y que harás entonces?- Preguntó Wanda quien se posó sobre el cuerpo de Andrew.- Sé que te duele hablar de eso y no quisiera meter el dedo en la llaga pero te recuero que estas casado y que por mucho que tu esposa te haya engañado ella está embarazada.
-Wanda por favor, te he dicho que no me gusta hablar de eso.
-Sé que todavía te duele Andrew.- Dijo Wanda sentándose sobre la cama.- Pero algo tendrás que hacer al respecto, aunque te alejes, tarde o temprano no podras evitar verla si sigues manteniéndola como tu esposa, yo sólo te lo digo, y si ella sigue como tu esposa ese hijo pasa a ser ante todos tu hijo legitimo te guste o no.
-Ya lo sé, pero no quiero pensar en eso.- Dijo Andrew con molestia.- Sé que en un momento tengo que pensar en la anulación de ese matrimonio y por supuesto no pienso reconocer a ese niño, pero ahora mismo no quiero pensar en eso.- Andrew se quedó en silencio por un momento, sintiendo aun el dolor por el recuerdo de la traición de Lita, pensando en la ilusión que había sentido cuando supo que estaba embarazada y había creído que ese hijo era suyo. Sentía rabia consigo mismo por no poder dejar de amarla, por saberse incapaz de dejarla a su suerte y por pensar en el bienestar de ella y de ese bebe que esperaba. Temía volver, porque temía que al tenerla cerca el amor lo cegara y que entonces la perdonara y aceptara a ese hijo.- ¿Quieres ir conmigo a Bristol Wanda?
-¿Qué?- Preguntó Wanda sorprendida.
-Te pregunte que si quieres ir conmigo a Bristol
-¿Acaso estás loco Andrew?- Respondió Wanda con otra pregunta.- Está bien que soy una mujer un tanto liberal, ¿pero de ahí a estar en el mismo lugar que tu esposa?...No, por supuesto que no me parece bien, hasta ahora te he acompañado a todos lados pero…
-¿Y qué más da que me acompañes a Bristol?... No te prometo matrimonio porque sabes que no pretendo casarme, al menos no por el momento, pero para mi Lita ya no es mi esposa, además ella no tendría por qué juzgarme ni juzgarte cuando lo que ella hizo fue de lo peor. Tú eres mi amante Wanda, así como ella fue amante de ese desgraciado, pero tú a diferencia de ella eres honesta y autentica, no eres una mosca muerta que va por la vida engañando a alguien.
-Aun así no lo sé Andrew, tal vez tenga que pensarlo.- Dijo Wanda.
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Tras los primeros días después de la partida de Andrew, Lita se la había pasado día y noche llorando su ausencia, escribiéndole cartas en las que le pedía perdón y torturándose por el futuro que le esperaba a su hijo, a veces se esperanzaba con la idea de que Andrew por piedad lo reconociera o pensaba en alternativas como irse lejos a cualquier lugar donde inventaría que era viuda, pero de nuevo siempre se quedaba en casa de Andrew, a fin de cuentas sin saber qué hacer.
Durante ese tiempo, pese a que Reizel ordenó a la servidumbre que trataran a Lita como hasta lo habían hecho antes de lo sucedido, no le pasó desapercibida la mirada que a veces le dedicaban, a veces de reproche, al recordar aquel evento en que se descubrió que tenía amoríos con Sapphire, a veces con lastima. Poco a poco y con el paso de los meses el vientre de Lita había ido creciendo, hasta abultarse y hacerse notorio pese a los vestidos que usaba para disimular su estado de gravidez. Comía apenas muy poco para que su bebe naciera sano y fuerte, pero casi nunca tenia apetito y aunque poco a poco dejó de llorar por Andrew no dejaba de añorarlo, de preguntar por él, de arrepentirse de lo echo y de preocuparse por su bebe que parecía iba a pagar por sus pecados.
Lita, que en ese momento se encontraba caminando por el jardín, como de costumbre, escuchó la voz de Reizel llamándola y entonces se dio media vuelta.
-¿Qué sucede Reizel?- Preguntó Lita esbozando una sonrisa, pues durante esos meses Rei se había convertido en su apoyo, en su más querida amiga.
-Te tengo una noticia.
-¿Qué cosa?... ¿Sucede algo con Andrew?... ¿Llegó carta de él?
-Así es.- Respondió Reizel
.- ¿Qué te dice?... ¿Te pregunta por mí?... ¿Cuándo volveremos a verlo?
-Lita, cálmate.- Dijo Reizel.- No me preguntó por ti.- Y si, dice en su carta que viene por unas semanas.
-Andrew.- Susurró Lita con un dejo de esperanza, aunque también sentía miedo de volverlo a ver y que todo resultara peor que la última vez que se vieron.- ¿Crees que quiera verme?
Reizel esbozó una media sonrisa, no sabía que esperar del regreso de Andrew y podía asegurar que todavía él debía seguir amando a Lita, aunque posiblemente siguiera guardando resentimiento por la infidelidad de esta.
-Lita, tal vez cuando vuelva a verte se conmueva, él te ama y después de todo, ese hijo bien podría ser de él.
Lita se llevó las manos a su vientre, acariciándolo.
-Ansió tanto que este bebe sea de Andrew.- Susurró.- Si este bebe fuera suyo, si se pareciera a él, entonces quizá reconocería a mi bebe, aunque a mí no me perdone nunca. Me gustaría tanto que Andrew sea su padre.
-En verdad eso espero yo también Lita.- Susurró Reizel con pesar.- Por cierto.- Susurró Reizel, quien hasta entonces había tenido las manos cruzadas por detrás.- Esto es para ti.- Dijo a Lita mostrándole la una muñeca de trapo con vestido rosa.- Bueno, no es para ti, es para mí sobrinita.
-Reizel, pero si todavía no sabemos que será, a lo mejor es un niño.- Respondió Lita tomando aquella muñeca.
-Ya te lo digo que no Lita, estoy segura de que es una niña, es una bebita, no un varoncito, hazte a la idea.
-Muchas gracias Reizel.- Dijo Lita tomando la muñeca.- Aunque no sabes cuánto me gustaría que te equivocaras. Debe ser más difícil para una niña ser una bastarda que para un niño. Las mujeres sufrimos mucho, un hombre siempre sufre un poco menos.- Dijo Lita.- Aunque como sea, y sea quien sea su padre lo adorare.
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Algunos días después…
Como cada mañana, Lita había salido después del desayuno a caminar por el jardín de Ickworth House, el cual estaba cubierto de hermosas flores de diferentes tipos, flores que habían sido solo semillas, cuando Andrew en invierno las había mandado plantar para que en algunos meses adornaran Ickworth House, como una manera de alegrarle sus días a Lita.
Desde la partida de Andrew, Lita solía salir a caminar cuando sentía que las penas la ahogaban y muchas veces ahí se iba a leer algún libro o a escribir aquellas cartas a Andrew que nunca le daba, sentada en el pasto, pero poco a poco conforme le fue creciendo el vientre más le fue imposible sentarse, hasta que dejó de hacerlo.
-¿Te gustó pequeña?- Dijo Lita cerrando aquel libro de cuentos infantiles que le había estado leyendo a su hijo, pese a que aún estaba en su vientre.- No sé porque te hablo asumiendo que eres una niña… ya me estoy creyendo lo que dice Reizel.- Dijo Lita quien en ese momento sintió el rugido de su estómago que le pedia alimentarse.- Parece que tenemos hambre pequeño… ¿Qué comeremos?...
Lita estaba pensando en que comer, hablándole cariñosamente a su bebe, sin imaginarse que en el jardín, no muy lejos de ella se encontraba Andrew montado en su caballo, mirándola.
Andrew pues, hacía apenas menos de una hora había llegado a Bristol, había instalado a Wanda en uno de los mejores hoteles de la ciudad y ahí la había dejado mientras iba a casa, pensaba ir rápido, buscar a Reizel, estrecharla en sus brazos y rápidamente salir de la mansión, sin tener que encontrarse con Lita y que se le removieran todos los recuerdos a su lado; mas para su desgracia, al adentrarse por detrás de la mansión Bristol, creyendo que así no miraría a su esposa tuvo que encontrarse con ella, a quien miró de lejos, caminando en el jardín y con un vientre que ya era más que notorio. Tan solo verla había querido irse, mas no había podido hacerlo, se había quedado ahí estático, mirándola a detalle y para sus adentros tenía que reconocerlo, el embarazo le sentaba bien, lucia hermosa… ¡Cuanto le hubiera gustado que ese hijo fuera suyo!... Y no pudo evitar fantasear con que así fuera, con que ese bebe fuera hijo de él, algo tan suyo y de Lita, que ella nunca lo hubiera traicionado y que fueran felices, mas entonces volvió a la realidad; Lita no había sido fiel, no lo amaba como decía y aquel hijo no era suyo, era preferible creer que no lo era a vivir con la duda.
¿Y si acaso ese hijo que llevaba Lita en su vientre si era suyo?... ¿Acaso por no saberlo iba a condenar a ese niño a ser un bastardo sin padre?
¡Cuántas ganas le daban al verla de perdonarla, de abrazarla y reconocer a ese hijo!... Pero de nuevo el rencor y la rabia reaparecían al imaginarse a su esposa en el lecho nupcial con otro hombre, disfrutando bajo su cuerpo, gimiendo y pronunciando su nombre, la sola idea de pensarlo le provocó asco, ira, pero tampoco tenía corazón para echarla a la calle así que decidió que se iría de ahí para no estarse torturando y en vez de ir él personalmente a casa mandaría a Darien para que le diera aviso a Reizel de que se vieran.
"Adios Lita." Susurró en voz baja, mas entonces, cuando estaba a punto de irse se percató de que algo no andaba bien, Lita parecía quererse apoyar de un árbol y se llevó una de las manos al pecho, algo le sucedía y temeroso de que algo le pasara en su estado, más en ese momento en que se encontraba sola le provocó montar a todo galope e ir a su encuentro.
Lita sintió como todo a su alrededor de pronto daba vueltas, de nuevo tenia aquella sensación de asco, vista nublada y sentía que se desvanecería, sabía que no había nadie cerca que la ayudara, se había alejado demasiado y quiso apoyarse del árbol, buscar la manera de sentarse en el pasto antes de caer o al menor evitar que la caída pudiera ponerla en peligro a ella y a su hijo.
-¡Lita!- Le pareció escuchar la voz de Andrew que la llamaba desde lejos.
Andrew al llegar junto a ella rápidamente bajó del caballo, corrió a su lado y la abrazó por detrás amortiguando la caída, levantándola después en brazos al darse cuenta que parecía que a ella las fuerzas la habían abandonado.
-¡Lita, Lita, mi amor!... ¿Estás bien?... Dime algo Lita, por favor.
-Andrew.- Susurró Lita en voz muy baja, casi inentendible, la vista se le había nublado y sentía que las fuerzas le faltaban a su cuerpo, todo a su alrededor daba vueltas, pero aun así sabía que era su marido, reconocía sus brazos, el sonido de su voz y su varonil aroma.
-¡Lita, tranquila, no tengas miedo, te llevare a casa, todo estará bien!- Le murmuró Andrew y comenzó a caminar rápidamente en dirección a la mansión, llevándola a ella en brazos.
Lita poco a poco sintió como las fuerzas volvían a su cuerpo y se recuperaba prontamente, pero aun así siguió fingiendo que se sentía mal, no era pues lo correcto, pero al menos así podía sentir de nuevo a Andrew abrazándola, podía tener su atención aunque fuera un momento.
Al entrar Andrew a la mansión todos estaban en sus labores y se sorprendieron nada más verlo llegar:
-milord.- Murmurò el mayordomo.- No sabíamos que…¿Qué le sucedió a la señora?
-¿Por qué han dejado salir sola a la señora?- Les recriminó Andrew.- ¿Ha estado enferma?... ¿Cómo se les ocurre descuidar y dejar sola a una mujer embarazada?... ¡Por favor ordénele a John que vaya rápidamente por un médico!
Andrew rápidamente subió las escaleras hasta llegar a los aposentos de Lita, donde suavemente la recostó en la cama y se sentó a su lado, tomándola de la mano.
-¿Te sientes mejor Lita?- Le preguntó al ver como sus ojos parecían querer abrirse.
-Si.- Susurrò Lita en voz baja.- Tengo frio.
Andrew rápidamente se puso de pie y tomò una manta, cubriendo su cuerpo.
-No tengas miedo Lita, todo estará bien, dentro de poco vendrá un médico.- Le dijo mientras estrechaba su mano
Lita al sentir la manta sobre su cuerpo se aferró a ella y Andrew, al ver como se pegaba a su vientre abultado no pudo evitar en ese niño o niña que venía en camino, en lo mucho que deseaba que fuera suyo.
-¿Te sientes mejor mi amor?
-Si.- Susurró Lita.- Pero los ojos me pesan… tengo sueño.
-Duerme tranquila, ya pronto vendrá el médico, yo cuidare tu sueño.
Andrew se dio cuenta como Lita cerraba los ojos hasta que su respiración poco a poco se relajaba… Le parecía tan hermosa, mucho más que antes y entonces la curiosidad fue más fuerte y tocó el vientre abultado de su esposa, sintiendo de pronto un golpecito donde la había tocado… ¿Era acaso su hijo?... Lo había pensado por un momento, pero después se dijo que no, no debía hacerse muchas ilusiones, era el hijo de Lita y su amante así que rápidamente se puso de pie y salió de la habitación, no tenía por qué cuidar a Lita, ni quedarse con ella, ya había cumplido con auxiliarla, así que salió de la habitación y le encargó a una de las doncellas que cuidaran el sueño de Lita.
Una vez que Andrew saliera de la habitación, Lita abrió los ojos con pesar… ¡Había deseado tanto que se quedara a su lado!... Desde el momento en que él la había levantado en brazos era como si le hubiera devuelto el sentido a su vacía existencia, y aun cuando se había recuperado, aunque sabía que estaba mal, había fingido estar mal tan solo para tenerlo cerca. Al menos pues, sabía que Andrew aun la amaba, la había llamado "mi amor", se había desvivido por ella aunque fuera por un momento, pero desgraciadamente el orgullo de nuevo le había ganado.
"No te voy a perder Andrew.- Pensó Lita en silencio. -Sé que te falle, pero aunque sea lo último que haga en mi vida te demostrare que te amo, voy a hacer que me quieras como antes".
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Cuando Andrew iba escaleras abajo, aun conmocionado por haber sentido moverse a un hijo que afirmaba no era suyo, se encontró con Reizel, quien venía histérica dirigiéndose a las escaleras.
-¿Cómo está Lita?
-¿No me vas a pregunta cómo estoy?... ¡Hola hermano, que gusto verte!- Dijo Andrew sarcástico.
-¡Andrew por favor, hay cosas más importantes!... ¿Desde cuándo te has vuelto tan egoísta?
-¿Egoísta yo?- Respondió Andrew.- Válgame, no sabía que recibir en mi propiedad a mujeres que están en el mundo solas y con un hijo era ser egoísta.
-Déjate de estupideces y dime como está Lita.
-Hermana, tranquila.- Le dijo Andrew.- Ella tuvo un desvanecimiento pero está bien, ahora mismo está Elizabeth cuidándola… Digo, sé que lo que me hizo fue una bajeza, pero créeme, aun cuando una meretriz o una golfilla se estuviera muriendo no sería tan desalmado como para no hacer nada si está en mis manos.
-¿Cómo puedes hablar así de tu esposa?
Andrew tomó una bocanada de aire y entonces cambió de tema.
-Reizel, estaré hospedado en la posada de Madame Rousseau… ¿Sera que puede llevarte John en la noche para allá hermanita?... Muero de ganas por conversar contigo y por cierto, te he traído unos regalos de la India.
-Ya vere si quiero y puedo ir.
-Entonces es una orden Reizel, te estaré esperando y no quiero que faltes, te lo ordeno como tu hermano mayor que soy.
-¡Esta es tu casa!... ¿Por qué no te quedas aquí?
-Porque no estoy cómodo aquí hermanita, te espero a las 7:00 en la posada.
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Algunas horas después…
Tras un largo descanso, Lita finalmente se puso de pie y salió de su habitación dirigiéndose a la cocina. Temía encontrarse con Andrew, pues sabía que debía seguir enojado con ella, que difícilmente la perdonaría, pero si algo tenía claro era que él la amaba y ella no pensaba quedarse sin intentar algo; mas tampoco quería atosigarlo, quería poco a poco ganarse su confianza, que poco a poco de nuevo la amara, así que aunque ese día no haría acto de presencia en el comedor para no incomodarlo, se dirigió a la cocina para ordenar que prepararan sus platillos favoritos.
-milady, ¿le puedo servir en algo?- Preguntó la cocinera.
-Vengo a ayudarlas a preparar la cena, por favor Margareth, quiero que prepare el platillo favorito del señor, yo me encargare del postre.- Dijo Lita.
Lita entonces se puso a preparar una tarta de arándanos, la cual era el postre favorito de Andrew, quería pues, que tuviera un buen recibimiento a casa, el mejor que fuera posible, y así, estaba tan sumida en sus pensamientos, pensando en él regreso de su Andrew, en la manera en que la había cargado en brazos que se sobresaltó cuando escuchó la voz de Reizel.
-Lita, te estoy hablando… ¿Qué hace?
-Ayudar a preparar la cena.- Sonrió Lita, que por primera vez en muchos esbozaba una sonrisa.
-¡Que raro!- Exclamó con seriedad.- Tenias mucho tiempo sin ánimo de preparar la cena, ¿puedo hablar a solas un momento contigo?
-Claro Reizel.- Dijo Lita dejando por un momento el postre.
-Vamos entonces afuera.
Lita siguió a Reizel, ambas salieron por la puerta que estaba por la cocina y entonces hasta que estuvieron lo suficiente alejadas, Reizel comenzó a hablar.
-Lita, todo este buen ánimo que tienes y las ganas de cocinar es por Andrew, ¿verdad?
Lita se ruborizó al saberse descubierta, pero no pensaba negarlo.
-Tú me dijiste que si lo amaba debería hacer todo por demostrarle que estoy arrepentida y que lo amo, y aunque sé que será difícil que me perdone yo sé que me ama.- Dijo Lita esbozando una sonrisa.- ¿Sabes?... Le amo de verdad, lo quiero y no es sólo porque mi hijo necesite a un padre, lo amo Reizel y voy a hacer hasta lo imposible por recuperarlo, porque me perdone.
-Eso está muy bien Lita, que le quieras demostrar que estas arrepentida, pero también tienes que tener seguro que quizá no sea tan fácil.- Dijo Reizel.- No quiero que te crees en tu mente falsas expectativas.- Reizel hizo una pausa y continuó hablando.- No sabes que se está hospedando en la posada de Madame Rousseau y no aquí… ¿verdad?
Lita sintió que de nuevo todo el ánimo que tenía por reconquistar a su marido se desmoronaba, estaba claro que no quería tenerla cerca y no pensaba perdonarla por mucho que la amara.
-De hecho me ha invitado a cenar en la posada.- Dijo Reizel.- De verdad siento mucho lo que está sucediendo Lita.
De los ojos de Lita escaparon un par de lágrimas, pero rápidamente las limpió.
-Está bien Reizel, lo comprendo.- Dijo Lita.- ¿Sabe?... Lo extraño mucho, me siento muy sola sin él… ¿Crees que estará bien si voy a buscarlo a la posada?
-No lo sé Lita, en verdad no sé que decirte.
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Reizel llegó a la fonda acompañada de John, donde al instante miró a Andrew, que ya estaba de pie afuera esperando por ella; rápidamente pues, bajó del carruaje y se dirigió a su hermano que también caminó a su encuentro y la tomó del brazo, besando cariñosamente su frente.
-¡Que hermosa luces!- Exclamó Andrew.- Ahora si eres todo una señorita.
-Muchas gracias hermano.- Sonrió Reizel.-¿A dónde iremos?
-Iremos a Jane's tea si no es que no quieres otra cosa.- Dijo Andrew.
-Me da igual, la verdad es que no tengo mucho apetito… ¿Nos vamos?
-Espera, aún falta que…
-Andrew.- Escuchó Reizel tras de sí la voz de Darien y para su desgracia él se unió a ellos.- ¿Cómo estas amigo?- Le preguntó estrechándolo en un abrazo que Andrew correspondió.
Después de intercambiar unas cuantas palabras, Darien entonces posó sus ojos en Reizel y como todo un caballero tomó su mano, besándole suavemente el dorso.
-Cada vez que te veo luces más hermosa Rei… perdón, debo decir, señorita Hansford.
-Déjese de adulaciones.- Dijo Reizel.- No tiene por qué llamarme señorita Hansford, no llevó el apellido de mi padre y si hasta hace poco para usted sólo era Reizel la sirvienta no veo porque ahora deban ser las cosas distintas.
Andrew iba a decir algo, pero entonces la voz de Wanda los interrumpió.
-Andrew, ya estoy lista
Tanto Darien como Reizel se giraron al escuchar aquella voz y ambos se sorprendieron cuando Andrew fue al encuentro de aquella elegante mujer a quien le ofreció su brazo y la elogió con un cumplido, diciéndole que lucía hermosa. Era más que obvio que ahí había una relación extraña, una relación en la que Andrew buscaba escapar del dolor, de la rabia que le había provocado Lita y de manera inconsciente o quizá muy conscientemente se había buscado por amante a una mujer muy parecida a ella físicamente.
-Ven Wanda, tengo a alguien que presentarte.- Dijo Andrew.- Él es el señor Darien Shields, mi mejor amigo, socio y administrador y ella es la señorita Reizel, la hermana de la que te hable.
Darien inmediatamente saludó a Wanda, depositando un beso en el dorso de su mano, después Wanda ofreció su mano a Reizel, a quien no le quedó más remedio que aceptar saludar a aquella mujer.
-Mucho gusto Reizel… ¿Sabes?... Tu hermano ya me había dicho que eras hermosa, pero nunca imagine que tanto.
-En cambio a mí nunca me habló de usted.- Dijo Reizel.- Pero debo de decir que se parece demasiado a la marquesa, es decir, a la esposa de mi hermano.
El rostro de Wanda enrojeció, mezcla de vergüenza y rabia cuando escuchó a Reizel hacer aquel comentario, quien por cierto, lejos de retractarse esbozó una media sonrisa; por el contrario, Darien carraspeó nervioso mientras que Andrew miró a Reizel como si la quisiera matar con la mirada.
-Hermana, por favor, tu comentario esta fuera de lugar. Te pido que te comportes o voy a pensar que las clases de etiqueta que has estado recibiendo durante mi ausencia han sido en vano.
-¿Yo?- Se hizo Reizel de la inocente.- ¿Qué dije mal hermano?
-Andrew, ¿no te parece que deberíamos irnos ya?- Interrumpió Darien sabiendo que aquella se podría convertir en una gran discusión.- Seguro la señora se aburrirá de estar aquí parada, seguro debe querer ir a conocer Bristol.
-Tienes razón Darien.- Dijo Andrew, sin apartar su mirada de Reizel.- Vamos.
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Después de casi una hora de haber llegado a Betty's Tea y degustar de los deliciosos pastelillos y bebidas del lugar, la charla se había centrado en los negocios de Andrew, en la educación que Reizel había estado recibiendo hasta que finalmente la conversación se centró en Wanda, quien mencionó que a los 16 años se había casado y hacía dos años, a los 21, había quedado viuda.
-¡Que triste que su marido haya muerto!- Exclamó Reizel.
-Era ya bastante mayor.- Comentó Wanda.- Le dio un ataque al corazón.
Rei rió por lo bajo ante el comentario de Wanda.
-Y yo creo que le volvería a dar si viera que su mujer viaja sola con un hombre que no es de su familia y que encima de todo es casado.
-¡Reizel!- La reprendió Andrew.
-¿Qué?- Dijo Reizel.- Es la verdad, pero bueno señora, disfrute de su estado civil, que según se es el mejor que puede haber, dese el lujo de disfrutar, que usted ya no tiene nada que perder, eso sí, no se haga muchas de matrimonio con el granuja de mi hermano, porque le recuerdo que es casado.
-Señorita, no entiendo porque usted me habla así, usted me ofende
-En fin Andrew.- Interrumpió de nuevo Darien.- Me habías dicho que querías hablar conmigo y Reizel de algo importante… ¿Se puede saber qué es?
-Es cierto.- Dijo Andrew que posó sus ojos en Darien y luego en Reizel.- Darien, quiero que te ocupes de Reizel.- Dijo Andrew a su amigo, haciendo que este se quedara sin palabras y que Reizel enmudeciera.- Sabes tú que le he tomado mucho cariño a mi hermana aun cuando tengo poco de conocerla y a pesar de que tenga la lengua demasiado afilada.- Dijo dedicándole una mirada a su hermana.- Pero mis negocios y mis viajes no me permiten a veces viajar de un lado a otro con ella, ni estar cerca para cuidarla, así que, Reizel, creo que ha llegado la hora de que contraigas matrimonio.
-¿Qué?- Se quedó sorprendida Reizel.
-Reizel, no te asustes, por supuesto no te pondría en manos de cualquiera.- Dijo Andrew.- Te daré una buena dote y algunas tierras, incluso ya tienes un pretendiente. El conde de Burlington me ha pedido tu mano.
-¡Que!- Exclamó Reizel poniéndose de pie.- ¿Acaso te has vuelto loco Andrew?... ¡No voy a consentir que me cases con quien a ti se te de tu gana!
-¡Reizel por favor compórtate!
-Lo siento Andrew, pero esta vez tu hermana tiene razón.- Dijo Darien.- ¿Cómo se te ocurre? Ella no es una mercancía.
-Tranquilos los dos porfavor.- Dijo Andrew.- No estoy hablando de que te cases ahora mismo Reizel, incluso quiero que trates a Damon, es un buen hombre, tiene salud, riquezas y es joven. Eres tu quien va a decidir si lo quieres o no por marido hermanita y en todo caso, Damon no será la única opción, organizare bailes para presentarte en sociedad, eres hermosa y rica, así que candidatos no faltaran.
-¡Al demonio contigo Andrew, antes prefiero volver a andar errante por los caminos, yo no me quiero casar con ningún baron, nisiquiera con un rey, no me quiero casar con nadie!
Reizel se puso de pie y salió del lugar hecha una furia, pero para su sorpresa, sintió de pronto que alguien la jalaba obligándola a darse media vuelta y entonces se encontró con su hermano.
-¿Qué es lo que quieres ahora Andrew?
-Hablar contigo, no entiendo que te hice Reizel… ¿Por qué te comportas así?... Yo sólo quiero ver por tu bien, pero tú tendrás la última palabra, yo no te voy a obligar a nada.
-¿No será que esa golfilla sinvergüenza te está metiendo ideas?... ¡No será que ella quiere que me case para que te deshagas de mí!
Andrew tomó una bocanada de aire para tratar de tranquilizarse.
-Wanda no te hizo nada, no comprendo… ¿Por qué la tratas asi?... Ella ha tratado de ser amable contigo.
-¡Porque es una mosca muerta y no me agrada!- Exclamó Reizel.- ¿Qué, acaso me vas a negar que es tu amante?...¿Y que solo la estas usando para olvidarte de Lita?
-¡Lita, Lita!- Exclamó Andrew.- Estoy harto de escuchar su nombre, te he dicho que no quiero que me la menciones y en todas tus cartas te encargabas de mencionármela.
-¡Pues te recuerdo que ella es tu esposa, cometió un error, pero te ama como nadie nunca te podrá amar tonto!
-¡Reizel, me tienes harto con lo mismo, en serio!... Sé que tú la aprecias, que le estas agradecida, pero entiéndelo, lo que me hizo no fue cualquier cosa, me engaño y ahora espera un hijo que podría ser de otro… ¿Acaso te parece poco?... Juzgas a Wanda de golfa, pero al menos Wanda es viuda, Lita es mi mujer, traicionò mi amor… ¿Cómo puedes creer que me sentí cuando supe que me engañaba?... ¿Crees que es fácil imaginármela con otro hombre?... Aceptarla después de lo que me hizo y aceptar a su bastardo significaría perder mi honor.
-Ya, lo entiendo.- Dijo Reizel.- En esta maldita sociedad un hombre es justificado si se mete con una y otra meretriz, pero una mujer que caiga en el pecado de la carne no merece perdón… Si, entiendo, Lita se equivocó, pero está muy arrepentida, de verdad te adora, pero puedes hacer lo que quieras Andrew, ya no me voy a meter, no puedo pedir que perdones eso que tanto te avergüenza, y si, tienes razón, no se te puede obligar a que aceptes a un hijo que sabemos podría no ser tuyo, pero también me doy cuenta de que estar lejos de ella te está convirtiendo en un infeliz amargado que quiere olvidar todo con excesos. En verdad Andrew espero que no te arrepientas, pero eres mi hermano y hagas lo que hagas, decidas lo que decidas te apoyare.
Reizel pues se alejó, dejando sólo a Andrew, quien de nuevo se quedó pensando en su Lita.
¿Cómo serían las cosas si la perdonara?
"Ni pensarlo." Se decía así mimos, pues por mucho que la amara no aceptaría ser un cornudo y mucho menos soportaría aceptar a un hijo que día y noche le recordaría la infidelidad de Lita.
Hola Chicas!
Aquí tienen un capitulo mas de la marquesa. Espero les guste.
Atte:
Mademoiselle Rousseau.
