Capitulo 10
Abandonaron la espesura del bosque bien entrada la tarde. A su alrededor el paisaje fue cambiando drásticamente según avanzaban. El característico verdor del campo se fue extinguiendo según continuaban el camino y ante ellos se encontraron un camino rodeado de peñas y rocas que finalizaban en una garganta muy profunda excavada en la roca por un rió tras siglos de erosión. Se asomaron al precipicio para comprobar cuan profundo era. Al fondo se veía el caudal salvaje de un río. Un precario puente unía ambas orillas de la garganta, sin ofrecer muchas garantías de su resistencia.
- Habrá que cruzar de uno en uno- aseguró el monje, examinando las cuerdas que sostenían la pasarela- no se si será capaz de soportar el peso de todos a la vez.
Sango subió junto al pequeño Shippo en una transformada Kirara que les cruzó al otro lado volando, mientras el bonzo comenzó a avanzar con cautela sujetándose con las lianas situadas a ambos lados del puente. Cuando llegó al otro lado hizo señas a Kagome e Inuyasha para que le siguieran.
Sango iba a enviar a la gata a por alguno de ellos, cuando a lo lejos por la senda apareció un torbellino que se acercaba rápidamente. De el, surgió un herido Kouga que apenas tuvo tiempo de frenar antes de chocar con la espalda de Miroku. Cayó arrodillado, con la respiración agitada por una tremenda carrera. Se le notaba exhausto como si hubiera hecho un terrible esfuerzo por llegar hasta ellos. Una amplia herida circundaba su hombro y un fino reguero de sangre corría por su brazo hasta gotear por una de sus manos. El bonzo se agachó hacia el con la intención de examinar sus heridas, seguido de Shippo que le miraba asustado.
- ¿Qué ha ocurrido?- preguntó.
- No te preocupes por mi, en un par de horas la herida se habrá curado- contestó el lobo con voz forzada por el cansancio e intentando detener la hemorragia de su hombro con la mano del brazo contrario- ¿dónde esta el Inuyasha?
Todos se quedaron pasmados por la seriedad con que Kouga hablaba, poco acostumbrados a que el lobo se refiriera al hanyou por su nombre y no por el apelativo despectivo con que le solía nombrar.
- ¡Ese bastardo viene hacia aquí, hay que alejar a Kagome lo más que sea posible!- habló, sin rodeos.- ¿dónde demonios esta el perro?- terminó gritando ante el silencio de sus oyentes
- Ellos están al otro lado, no tardaran en llegar- contestó al fin la exterminadora, llegando hasta ellos junto a Kirara, ante la visible impaciencia del chico- ¿quién viene?, ¿Naraku?
Como no veía otra salida, comenzó a narrar como hacia unas horas se había encontrado con Byokuya y una horda de demonios que le seguían. Como les atacaron, a el y sus lobos, comenzando una pelea en la que no estaban en igualdad de condiciones, aun así se las arreglaron para frenarles en su avance porque estaba claro que a la extensión de Naraku buscaba algo o a alguien porque le dijo que no podría entretenerse con el demasiado tiempo ya tenia una misión mas importante que cumplir.
- ¿Y que tiene eso que ver con Kagome?- preguntó el kitsune, confundido.
- Cuando me reconoció me pregunto muy insistentemente donde estaba Kagome y me dio mala espina- dijo en un suspiro- al final le sonsaqué que Naraku tenia planes "especiales" para ella.
- ¿Especiales?, ¿a que te refieres con especiales?- interrumpió la taijina.
- No me quede tanto tiempo como para averiguarlo, salí corriendo para avisaros, pero conociendo a Naraku te puedo asegurar que no es nada bueno, de eso estoy seguro.- aseveró- ¿dónde esta Kagome?
- Esta... allí- contesto la taijina, señalando el otro lado de la garganta donde se hallaba la chica ajena a toda la conversación.
Inuyasha con su fino oído había escuchado todo desde el otro lado de la pasadera y se quedo algo confuso ante lo que oyó decir al lobo.
¿Naraku tenia planes especiales para Kagome?
Aquel bastardo ya había intentado hacer daño a la chica en varias ocasiones, pero fueron por que la necesitaba para buscar el último fragmento. Ahora Naraku ya tenia la perla completa ¿para que precisaba a Kagome? Lo único que le comenzaba a quedar claro es que no podía exponerla a ser capturada por ese bastardo de nuevo y la única manera era alejarla y esconderla hasta que fuera seguro continuar el viaje. Eso les retrasaría en su búsqueda pero la seguridad de la chica era vital para el. No podía fallarle de nuevo o no se lo perdonaría nunca.
Mientras pensaba que debía hacer, la chica ya había comenzado a cruzar el destartalado puente. Con cautela y sujetándose como podía, estaba llegando hasta el centro del inestable puente.
- Esperad hay otra cosa...- intentó continuar el lobo.
- ¿Qué?
- Antes de toparnos con esos engendros nos encontramos al sirviente de Sesshomaru, ese con pinta de sapo.
- Andan detrás de Magatsuhi- le aclaró el bonzo- Sesshomaru dijo la última vez que le vimos que ese era su presa.
- El tal Magatsuhi le dio una paliza al sapo y secuestró a la niña que va siempre con él.
- ¿Y Sesshomaru, no estaba con él?
Kouga se encogió de hombros.
- Yo no lo vi, pero cuando se entere...
El hanyou seguía oyendo la conversación con su finísimo oído.
Primero esa niña y ahora Kagome, desde luego Naraku tenia un plan en mente y las dos chicas formaban parte de el ¿qué pretendía Naraku secuestrando a la protegida de su hermanastro y a Kagome? De seguro viendo llegar a la caterva de demonios, no tardarían en averiguarlo
Se acercó al borde del puente con la idea de hacer regresar a Kagome, pero antes que pudiera actuar, la horda de demonios encabezados por Byokuya se cernió sobre sus amigos al otro lado.
Se maldijo por no haber cruzado antes. No sabía si el puente aguantaría el peso de los dos pero tenia que llegar a la chica. Con cautela avanzó hacia el centro del puente donde Kagome se había quedado parada.
- ¡Vaya lobito!, parece que sin los fragmentos de tus piernas no eres tan rápido después de todo.- dijo la extensión de Naraku descendiendo hasta el suelo- ¡vamos, entregarme a la chica!
- ¡Jamás!- gritó el zorrito haciéndose el valiente.
- Por las buenas o por las malas esa miko vendrá conmigo, así que ahorrémonos la pelea, no tenéis nada que hacer.
- ¿De que demonios esta hablando este tipo?- susurró una confusa taijina a su novio que se encontraba a su lado- se cree que se la llevara sin que hagamos nada.
- Al parecer Naraku quiere secuestrar de nuevo a la señorita Kagome, pero ni idea de para que.
- Kouga, ¿no dejaras que se lleve a Kagome verdad?- interrumpió Shippo aferrándose a sus piernas.
- ¡Claro que no, idiota!- profirió este- por quien me tomas.
- Bien, que fastidio, no hay mas remedio- terció Byokuya- ¡atacadles!
Cientos de demonios se abalanzaron sobre ellos con intención de matarles. Kirara se elevó intentando repeler los ataques que les llegaban desde la altura. Muchos de ellos cayeron bajo el boomerang de Sango y la kazaana del houshi, pero aún así parecía que su número no descendía. Cientos de monstruos seguían lanzándose sobre ellos una y otra vez. El lobo se unió a ellos en la pelea pateando a diestro y siniestro intentado detener el avance de aquella horda que se abatía sobre ellos. Debían acabar con ellos antes de que llegaran hasta su objetivo. Incluso el pequeño kitsune intento prestarles su ayuda con su fuego de zorro queriendo evitar por todos los medios que aquellos demonios cruzaran el puente.
Mientras ellos luchaban denodadamente, Byokuya aprovechó la distracción para llegar hasta la chica que se hallaba en el centro de la pasarela, viendo la pelea paralizada. Se quedó levitando en su pájaro de papel frente a ella, mirándola amenazadoramente. Kagome solo pudo interponer su arco entre ellos con la esperanza de amedrentarlo.
- No...no te acerques
- Vamos miko, solo tu puedes detener esto, ven conmigo y tus amigos no sufrirán- y riéndose de ella- ese arco no te sirve de nada sin tus poderes, ¿verdad?
Aquel maldito estaba en lo cierto. Sin sus poderes, aquel arco no era más que un trozo de madera inservible en sus manos. Solo podía golpearle con el y dudaba de que eso, produjera algún efecto en aquel desgraciado.
- ¡Agáchate Kagome!- le llegó la voz del hanyou a sus espaldas.
Inuyasha lanzo el kaze-no-kizu contra Byokuya al tiempo que Kagome se arrojaba sobre las tablas del puente, pero de pronto, una barrera protegió a la extensión y rechazó el ataque, haciendo que una onda de energía golpeara a la chica, la hiriera en el tórax y la dejara colgando en el vacío de una de la lianas que sujetaban el puente.
La joven del futuro intentaba sujetarse con todas sus fuerzas en la liana a la que había conseguido aferrarse, pero el peso de su mochila la empujaba hacia el abismo. A duras penas consiguió deslizar los tirantes de esta hasta librarse de ella para quitarse el peso añadido. La observó mientras caía al abismo. El arco, había quedado abandonado sobre las tablas del puente.
- Inu...yasha...ayu...da...me- balbuceó asustada.
- ¡Iluso!, ¿en serio querías dañarme con ese ataque? Acaso has olvidado que soy la persona más poderosa que ha creado mi señor- se rió Byokuya.
- ¿Persona? ¡Y un cuerno, no eres mas que otro de los esclavos de Naraku!- le gritó el hanyou, mientras se acercaba, espada en mano, con intención de salvar a la chica.
El sonido de una liana al quebrarse hizo que su mirada se dirigiera directamente sobre Kagome. Su sujeción se deshilachaba a gran velocidad, amenazando con romperse.
Sino hacia algo de inmediato, la chica caería al abismo.
Se lanzó sin pensar hacia ella soltando a colmillo de acero, que siguió el camino de la mochila de la chica. Antes de que pudiera alcanzarla percibió el ruido inconfundible de la liana al romperse, y el grito desesperado de Kagome precipitándose a la sima.
- ¡Kagome nooo!!!
- Que lastima, aún seguiría viva si se hubiera venido conmigo- dijo la extensión mirando al vació- volveré junto a Naraku a darle tan triste noticia – añadió suspirando- nos vemos Inuyasha- terminó, alejándose de el.
El hanyou ni siquiera se dio cuenta de que la extensión de Naraku había abandonado el escenario de la pelea, continuaba horrorizado mirando al vació con su mano aún en el aire. Inexplicablemente una bruma espesa se había formado de la nada impidiendo al medio-demonio ver donde había caído el cuerpo de la miko.
