Candy.
Entre sigilosamente a tu escritorio, esperaba encontrarte enterrado entre papeles, con la mirada fija en ellos con el rostro serio. Cada vez que te encuentro en tu escritorio trabajando, me doy esas pequeñas licencias de no más d minutos, donde te miro, realmente te observo. Exudas inteligencia, te ves imponente, maduro, tan serio. Y es que ni yo misma pude adivinar cuando te volviste un asunto tan serio. Suelo sacudir mi cabeza ante estos pensamientos, pero no se van; ¿en que momento desapareció el príncipe, el abuelo William, y apareció esta nueva versión de Albert?...de Bert, mi Bert.
Y es que pensé que estaba tan destrozada, que jamás seria digna para otro. Pero no me di cuenta cuando esa sombra se fue borrando, desdibujando, para dejar de doler. Ahora es otro el dolor que mi alma acarrea, y es que me confundes Bert. Adoro esa fracción de segundos cuando tus ojos dejan los papales para fijarte en mi, tus ojos se iluminan, tu sonrisa se ensancha y el calor me recorre. Pero es eso, solo eso, una fracción de segundos que pronto desaparece para ser otra vez el tipo simpático, pero compuesto. Es ahí cuando se me abre el piso, porque se que no te tengo.
Me abruma darme cuenta de lo fuerte de este sentimiento, y no es que mis sentimientos por Anthony o Terry fueran banales, cada uno ocupa un lugar en mi muy importante, a cada uno lo ame de forma tan diferente, pero igualmente intensa, al punto de pensar que el ultimo me dejaría dañada de por vida. Pero entonces apareciste tu, haciéndome compañía, no dejándome claudicar, siempre cuidándome. Y es que desde siempre has estado ahí, para salvarme, apoyarme, levantarme. Miro los brazos en los que siempre me cobijaste, encada uno de esos momentos y sin embargo ahora anhelo estar en ellos de una forma tan distinta. Este amor que siento es tan diferente, pausado, maduro e intenso. No puedo evitar sentir como se me suben los colores al rostro, y sonrió mientras me sacudo de esas ideas.
Ahora, al entrar te veo perdido, pero no entre papeles, en tus pensamientos, ves por la ventana pero realmente no miras. Me buscabas a mi, amor mio? ¡Dios pero que digo! Quizás y esta pensando en los negocios, en la familia, o quizas...en otra?.
"Dios no permitas que sea otra"
Digo esta pequeña plegaria sintiéndome una egoísta, pero nunca he pedido nada para mi, será que por una vez, solo por esta vez, pueda ser egoísta y pedir que las cosas salgan a mi favor? Es mucho pedir que ese hombre tan maravilloso, se fije en mi? Acaso no me lo he ganado? Acaso nunca podré vivir un amor a cabalidad, sin separaciones, sin perdidas irremediables? Es que acaso estoy infringiendo alguna regla o ley, por ser la hija adoptiva de los Andley?... ¡Dios! ¡No había pensado en eso!, Pero yo renuncie hace mucho a ese nombre, no tengo pasado que me ate a nadie, perfectamente podría comenzar de nuevo, e ir por mi felicidad con el hombre al que amo.
"Dios, ya he entregado tanto de mi, y he perdido tanto en el proceso. En mi vida han habido más dolores que alegrías, es acaso mucho pedir un destino diferente para mi? ¿Qué es lo que tienes guardado para mi?"…
Aunque que quisiera, no podría hacerle esto, si fuera otra la que ocupa su pensamiento, no querría otra cosa para él, salvo que sea feliz. Y así como lo he hecho otras veces en mi vida, renunciaría a él, a mis fantasías y anhelos, con tal de verle bien. Él se merece estar con una buena mujer, que lo cobije, que lo entienda, que sea su compañera, lleva tantos años solo…
Si…aunque sea sin mi.
La tristeza me invadió nuevamente, no pude evitar suspirar ruidosamente, mirando hacia el suelo, lo cierto es que me duele demasiado, me martiriza, pero es que acaso hay posibilidades reales para nosotros, o más bien dicho, para mi?...
-Candy- llamo mi atención- ¿Qué pasa pequeña?...
Lo mire largamente…¿Qué pasa? ¿Cómo si quiera comenzar a explicarte lo que me pasa?...
-Nada- le sonreí-No pasa nada…- la voz quebrada no ayudaba
Se levanto de su asiento y comenzó a acercarse a mi, no podía controlar los temblores y la tristeza me hizo presa, saliendo a borbotones.
