Candy y Albert.

El ambiente se notaba cargado, algo había cambiado y Albert podía percibirlo, pero a la vez le nublaba el entendimiento, tenía que dejar de pensar y dedicarse a trabajar. En eso, sintió unos suspiros a su espalda. Era ella, siempre era ella. Pero esta vez algo andaba mal.

-Candy… ¿Qué pasa pequeña?-

-Nada- sonrío, pero su sonrisa no se reflejaba en sus ojos-No pasa nada…- la voz quebrada, estaba a punto del llanto.

Se levanto rápidamente para darle alcance, para abrazarla y darle consuelo, no soportaba verla en tal estado.

-Heyy…¿Qué ocurre pequeña?- tomo su rostro para que le mirara.- ¿No quieres hablarme? ¿No me vas a contar lo que te pasa?- inquirió preocupado, mientras la abrazaba.

Respirando con dificultad, de alguna forma tomo aliento alejándose del abrazo de Albert.

-¿Cómo saber si estoy enamorada?-

La pregunta le quito el piso, haciéndole caer profundo…Pero a quien se refería? Terry?

-Solo si tu corazón late desbocado- comenzó a acercarse a ella- si no paras de pensar en él, si quieres darlo todo, aunque no recibas nada a cambio, si sientes que el aire te falta cuando está presente- Candy respiraba con dificultad.- Si vives para él, sin olvidarte de ti-

Albert le dio alcance y con una de sus manos limpio el camino que seguía una de sus lagrimas, Candy no pudo evitar suspirar.

-Si lo deseas siempre muy cerca, si deseas sus labios, si sus brazos al rodearte te hacen sentir segura…- No pudo seguir hablando. Estaban tan cerca…

-¿Qué hacer si no corresponde a mi amor? ¿Cómo saber si…me corresponde?- dijo apenas en un murmullo

Más él no pudo contestar su pregunta, perdido en sus cavilaciones y en esa boca.

¿Se referiría a él? ¿Y si la besaba? Se arruinaría todo entre ellos?


Hasta aquí esta esta historia, lo cierto es que no se si continuarla, ya no tendría sentido el nombre de esta...Pero si las musas me reclaman, pues ahí vere de continuarla...