Día 13 – En un cuento de hadas


Capítulo 13:
El mago y su príncipe


"¡Cariños, estamos en ca-asa!" llamó Dean mientras él y Cas caminaban por la puerta principal de la casa de Sam y Jess. La familia se estaba reuniendo en su casa este año para la barbacoa anual de Winchester y compañía desde que a Katie no se le daba muy bien viajar aún.

"Oh, bien, aquí," dijo Jess saliendo por la puerta de la habitación de Katie. Katie estaba sentada en su cadera, mirando alrededor con sus ojos cafés muy abiertos. "¿Puedes cargarla un momento? Es difícil hacer una ensalada con un bebé en tu cadera."

"Ven aquí, preciosa," dijo Cas arrullándola, alcanzando a la pequeña niña. Katie fue felizmente a sus brazos, agarrando mechones de su cabello con sus pequeñas manos.

"Se está poniendo grande," comentó Dean.

Jess se rió. "Justo como su padre."

"Si, justo como tu padre, ¿no es así?" preguntó Dean a Katie, inclinándose y besando su cabeza. "Excepto que no estás ni cerca de ser lo molesta que él era."

"Escuché eso," dijo Sam, acercándose desde el patio trasero. Sonrió y abrazó a Dean y Cas, entonces besó a Katie y a Jess. "Mamá y papá deberían estar aquí en diez minutos. Bobby, Ellen y Bill vienen con ellos. Jo y Ryan no estarán aquí hasta más tarde con los padres de Ryan. Los padres de Jess no están disponibles, ni tampoco su hermana Bethany. Pero Diane estará aquí pronto."

"Podríais leerle un cuento mientras esperamos por todos," les dijo Jess mientras volvía a la cocina.

"Es una niña de seis meses de edad, Jess. No sabe lo que es una historia," respondió Dean.

"En realidad, es muy bueno leer a los niños," dijo Cas, balanceando ligeramente a Katie mientras iba a sentarse en el sillón. Esparcidos sobre la mesa de café habían pequeños libros de cuentos de hadas. "Les ayuda a aprender el lenguaje con más rapidez."

"Y le gustan las imágenes," agregó Sam.

"Lo que sea," dijo Dean, tomando asiento al lado de Cas, Cas le extendió a Katie a Dean y éste puso una mano en su espalda y la otra en su estómago para ayudarla a sentarse.

"¿Qué hay de la Bella Durmiente?" preguntó Cas.

Dean se encogió de hombros y meció ligeramente a Katie, causando que riera. Efectivamente, tan pronto como Cas abrió el libro, Katie comenzó a hacer ruiditos y a agitar sus manos ante las imágenes.

"Nunca me gustaron los cuentos de hadas," dijo Dean una vez que Cas hubo terminado. "Siempre pensé que eran algo tontos."

"Oh, vamos, Dean," dijo Jess, apareciendo tras el sillón e inclinándose sobre él. Extendió un dedo hacia Katie, quien lo agarró y balbuceó feliz. "¿No te gustaban las batallas épicas por el amor verdadero y el felices para siempre?"

"Los villanos y las batallas, claro, solo que nunca creí en el felices para siempre," dijo Dean.

"Bueno, yo lo hice," dijo Sam, uniéndose a ellos. "Y tuve el mío."

Jess sonrió y se enderezó para besarlo, sus brazos entrelazados tras su cuello.

"Ew, asqueroso, no en frente de la niña," se quejó Dean, poniendo una mano sobre los ojos de Katie, los que ella apartaba juguetonamente.

Los jóvenes padres se separaron y rieron, entonces volvieron para preparar la barbacoa.

"Me gustaban los cuentos de hadas," dijo Cas. "Solo que siempre quise uno donde un príncipe encontrara a su príncipe encantador."

"Bueno, el mundo es más inclusivo ahora," dijo Dean. "Quizás hayan cuentos de hadas homosexuales en el futuro." Se detuvo y se sonrojó. "Quizás habrá uno sobre un estúpido indigente que se enamora del mago del reino."

Cas sonrió y besó la frente de Dean. "Quizás habrá uno sobre un mago que se enamora de un príncipe, pero cree que el príncipe está comprometido con una princesa."

Dean se rió. "Ese sería realmente un buen cuento de hadas."