Kate abrió los ojos, aturdida. Sentía frío, mucho frío. Sólo quería permanecer recostada, relajándose, sintiendo el calor de las mantas sobre su cuerpo. Pero el sonido de su celular la sacaba de sus casillas. Tomó la llamada justo en la última timbrada.
Era Ryan, había un caso.
Se vistió, tomó una taza de café y salió como quien huye de la tentación, encontrándose con una fina capa de nieve comenzando a cubrir las calles. Sintió como el frío se le colaba por los huesos, dándole esa sensación de que se le quebrarían los nudillos en cualquier segundo. Deseó llevar un saco más grueso y un par de guantes.
Sabía que estaba tarde, pero no pudo contenerse al ver un pequeño cafetín - de esos que abren las veinticuatro horas - en el camino. Bajó, pidió el mismo café de siempre y volvió al auto.
Quiso tomarlo en el camino, pero no había tráfico que la hiciera parar y los semáforos parecían coordinar entre ellos para no ponerse en rojo cuando ella pasaba. Claramente eran las 5 de la madrugada.
Intentó maniobrar y tomar un sorbo sin tener que estacionarse. Le salió bastante bien. Entonces decidió intentarlo de nuevo; fue entonces que un coche con el volumen al tope atravesó la calle secante por la que pasaba y tuvo que frenar en seco.
Mierda. El café se le había caído encima. Y aún peor, ya no tenía tiempo para regresar y cambiarse el pantalón.
Maldijo, y con esa molestia, condujo hasta la escena del crimen: una librería cercana al Central Park.
Llegó e ignorando las miradas y burlas de sus compañeros debido a su atuendo arruinado, pasó a observar la escena del crimen.
- Veinticinco años - dijo Lanie, anteponiendose a su regular pregunta, pero Kate no la escuchaba. Estaba con la mirada fija sobre el pecho de la víctima. En sí, lo que había captado en sí la atención de la detective era el libro que el cadáver tenía abierto sobre el pecho. Storm Fall.
- Lanie… ¿Estaba el libro ahí originalmente?
La forense la miró con cara de obviedad.
- Claro que sí, Kate. Ni que me hubiese puesto a leer en medio de la inspección - se dirigió con sarcasmo y, ante la mirada que su amiga le dedicó, decidió agregar: - De las dos, tú eres la fan.
Rick no había podido dormir bien, se había pasado la noche pensando en que tenía que entregar un nuevo manuscrito y no tenía ni una miserable línea. Ya no quería tampoco hacer secuelas de sus novelas anteriores. Nada de Derrick Storm ni Clara Strike. La verdad era que Rick Castle estaba necesitado de algo nuevo, algo impredecible.
Entonces pensó en un detective duro, forajido, que no tuviera miedo de pasar encima de quien sea. Un personaje con carácter.
Escribió un par de líneas ni bien tomó el ordenador. Las borró al darles una leída.
Sonaba muy cliché.
Pensó durante media hora más, pero no había inspiración. Y sin inspiración no importaba cuánto lo intentase, no iba a poder escribir algo. Ni siquiera algo decente.
Decidió ver televisión, ya le había funcionado antes, un par de veces.
Hizo zapping, y cuando estuvo a punto de darse por vencido, se detuvo al ver que estaban pasando "Orgullo y Prejuicio" en un canal del cable.
Ya había visto esa película, y fue en ese instante en que se dio cuenta que necesitaba un personaje como Elizabeth Bennet. Un personaje complicado, con conflictos internos, diferente. Especial. Frustrante pero extraordinario.
Eso era precisamente lo que necesitaba.
Y tan pronto como apareció esa idea en su cabeza, se difuminó debido al sonido del timbre.
- ¿Sr. Castle? - preguntó uno de los dos hombres ni bien Richard abrió la puerta -. Detectives Ryan y Esposito, NYPD. Necesitamos hacerle un par de preguntas.
Rick estaba confundido. Y con ese sentimiento acompañó a ambos detectives hasta su comisaría.
Lo dejaron en la sala de interrogatorios. La verdad es que no tenía ni idea de lo que había hecho. No había hecho nada escandaloso. No había tratado mal a nadie. Ni siquiera había pasado el límite de velocidad al conducir.
Pero fue entonces que notó el letrero que estaba frente suyo: Departamento de Homicidios.
Definitivamente no había matado a nadie. Y se asustó, porque eso significaba que alguien conocido estaba muerto. Estaba prácticamente seguro, porque eso era lo que hacían cuando mataban a alguien en sus libros: llamar a los conocidos.
De pronto se abrió la puerta, dando paso a una figura femenina que tenía la vista pegada en el folder que llevaba sobre el brazo.
- Señor Castle, ¿lo conoce? - preguntó la detective, mientras le pasaba la fotografía de la víctima y evitaba una mirada.
Richard fijó la vista en sus nudillos después de mirar la fotografía y se relajó, e incluso se permitió suspirar. Pero eso no contaba para la inspectora, necesitaba escuchar un "sí" o un "no".
Entonces ambos levantaron la mirada y se fundieron en los ojos del otro. En ese instante Rick lo supo. Estuvo seguro. Y nada más importó. Se olvidaron del cadáver, de la sala de interrogatorios, de Ryan y Esposito que observaban la escena desde el otro lado del vidrio y más bien recordaron aquel día, de noche, bajo una luz roja y frente a lo ojos del otro.
Kate bajó la mirada.
- ¿Señor Castle? - le preguntó volviendo al tema.
- No, no sé quién es - dijo sin quitarle la vista de encima, buscándola con la mirada -. ¿Qué tiene él que ver conmigo? ¿O lo has usado como excusa para conocerme? - dijo tratando de aligerar el ambiente y de paso, ponerla en una situación.
Kate no supo qué decir. Por un segundo se le pasó por la mente el hecho de que sí la recordaba. Pero el Rick que conocía de los periódicos de espectáculos le dejaba claro que el escritor estaba intentando seducirla. Entonces ignoró la última pregunta.
- Por como encontramos la escena del crimen - le tendió la foto.
- Al menos se deduce que tiene buen gusto en la lectura - comentó el escritor.
- Señor Castle… - comenzó Beckett, algo harta por sus comentarios, y parándose de la silla para acercarse más a él.
- ¿Es una estrategia? - preguntó Richard dejando confundida a la mujer -. El pantalón. ¿Es estrategia, método de seducción o algo? Porque no funciona - aclaró señalando la mancha de café sobre la ropa de la inspectora.
- ¿Eso cree? ¿Que necesito seducir a alguien para que me diga lo que sabe? - preguntó Kate enojada por el insulto.
- No, lo que creo es que si lo tiene por esa razón es ridículo. ¿Y sabe porqué? - Rick se paró y se puso a la altura de la detective, a escasos centímetros de su rostro -. Porque creo que no lo necesita.
Kate parpadeó un par de veces. Rick respiró entrecortadamente. Y Ryan y Esposito se miraron completamente confundidos.
- En ese caso, tendría que decirme lo que sabe - comenzó Kate nuevamente, pero sin alejarse ni un milímetro del escritor.
- O podría quitarse la blusa.
- ¿Y eso en qué ayudaría?
- Tengo unas ideas.
- No - dijo Kate acercándose un poquito más y dejando a la vista parte de su escote, ante la fija vista del escritor -. En realidad no tienes ni idea.
Y se fue, dejando a Ryan y Esposito con un par de miradas atónitas grabadas en la cara.
Pero ninguno podía compararse con Richard, que no podía dejar de mirar la puerta, esperando a que se abriera y diera paso a la inspectora nuevamente.
Suspiró, se recostó en la silla cuando supo que no volvería, y sonrió. Sonrió porque la había encontrado. Sonrió porque estaba seguro de que era ella. Sonrío porque encontró a su nueva musa, a su Elizabeth Bennet.
Pido mil disculpas por la demora.
Sé que dije un fin de semana. Y sé que demoré dos.
Lo lamento. Esta semana ha sido terrible para mí. He tenido que hacer como diez planos y dibujos y una maqueta que aún no está lista. He peleado con mis compañeros de grupo y mi único tiempo libre lo que empleado para ver una película malísima.
Como dije, ha sido terrible.
En serio lo lamento. Y espero poder tener más tiempo en estos días para subir el siguente capítulo.
Como siempre, muchísimas gracias por las reviews, que me dan ánimos para seguir con esta fic. Así que no duden en dejar una, ES GRATIS! :)
Gracias a todas mis lectoras, porque creo que son puras chicas (Si hay un chico, gracias a ti también). Y he notado que la mayoría son de España, así que un saludo por allá. También he notado que hay un par de de mi país, lo cual es alucinante porque no sabía que veía el show por aquí.
Anyway, un abrazo psicológico a todo aquel que lea esto donde quiera que esté y miles de gracias:3
