Era un día nublado y más frío de lo que normalmente era New York. La nieve, que cubría las calles y obligaba a todos a alojarse en casa, había comenzado a caer cuando Rick estaba de paso en la casa de Beckett.
- Creo que debí venir en otro momento. El archivo podía esperar - dijo el escritor en modo de disculpa.
- No es por mí por quien tienes que preocuparte, ahora no puedes volver a casa hasta dentro de algunas horas - le contestó una Kare relajada.
Pero pasado ese tiempo ambos supieron que el periodo sería aún más largo. Las calles, que eran despejadas por algunos trabajadores, volvían a cubrirse en un instante e impedían a cualquiera salir y conducir.
Ya alrededor de las nueve de la noche se fue la luz y, por ende, ambos comenzaron a sentir el frío que la calefacción - ahora fuera de funcionamiento - impedía que sintieran. La inspectora vio a su acompañante cerrarse la casaca la que llevaba puesta y, sin preguntar, decidió abrir una botella de vino. Para entrar en calor, le había dicho. Pero lo cierto era que ella necesitaba de esa sensación ligera de mareo para poder seguir actuando con normalidad, porque la idea de estar, seguramente, toda la noche - y sin luz - con él, le estaba comenzando a jugar malas pasadas.
Y Rick, de tener alguna idea, no podía juzgarla ya que él se sentía tan cercano a los pensamientos de la detective como sus ropas hacia su piel.
Su piel.
Su delicada y sexy piel.
Sentía desfallecer en cualquier momento si no la tocaba. Tenía unas ganas tremendas de rozar sus mejillas, su cuello, su escote.
Oh, su escote.
Y Kate, que no sabía en su subconsciente si había sido a propósito, vestía un polo en cuello V, dejando un perfecta y provocativa vista desde donde Richard observaba.
Pero ella sabía los efectos que provocaba en él al seguir su mirada y, aun así se sentía incapaz de reprocharle. Pero no todas las miradas que se dedicaban eran de deseo. Sí, se tenían ganas. Y muchas, pero había momentos en los que se quedaban mirando a los ojos, diciéndose lo que sentían. Me importas, más que todo. Pero al instante siguiente hacían como si nada hubiese pasado, siguiendo una conversación sin importancia y mandándose, esta vez, indirectas provocativas.
- Es sorprendente cuán caliente estás - comentó Beckett cuando sus manos se rozaron con las del escritor darle su copa de vino.
- Dios inspectora, qué mal ha sonado eso - le dijo él con aires de ofensa, cuando en realidad habría sufrido un mini ataque cardíaco al escuchar sus palabras.
Kate se rió, más de la situación que de vergüenza y le ofreció otra copa. Él aceptó, pero Kate tuvo que disculparse al ver la botella vacía.
- Sólo me queda tequila - le dijo mordiéndose el labio inferior.
El escritor se quedó embobado ante su expresión. Quería besarla, desesperadamente.
Se contuvo.
La detective notó la reacción que había provocado en él y se inclinó hacia su cuerpo, muy cerca.
- ¿Te sirvo, entonces?
El escritor asintió y cuando ella se paró, la siguió con la mirada hasta la cocina. Mientras sacaba los vasitos, la sal y los limones. Mientras volvía y se sentaba a su lado.
Rick fijó la vista de nuevo en su escote, pero esta vez más descaradamente.
- Conque te gusta el tequila, ¿eh? - comentó Kate intentando sacarlo de los pensamientos que, estaba segura, él tenía.
- Mas bien, no pensé que te gustara de ti.
- Pues, más me gusta en compañía.
Rick creyó verla guiñarle el ojo y sintió ya no poder contenerse. Le preguntó por dónde estaba el baño y se encerró en él. Se miró al espejo y lo poco que podía ver reflejaba desesperación pura.
De ella.
Y Kate no estaba muy diferente, porque no sabía si esa calentura que sentía era producto del vino o por la razón que parecía más obvia.
Rebobinó en su mente los últimos minutos y se sintió fatal.
- Parezco una adolescente, no una detective de homicidios - se dijo bajito en tono de regaño. Sin embargo, lo que en realidad quería no implicaba un buen comportamiento. O al menos no uno controlado.
Se rió despacito y mentalmente se preguntó cuánto demorarían en ir al campo de venus.
Quiso abofetearse por siquiera pensarlo.
Suspiró y se tomó un trago directo del tequila.
- Madre mía, Kate - exclamó Castle al verla así ni bien salió del baño con la cordura ya repuesta - ¿No pretendías esperarme?
Kate no respondió y sirvió la primera ronda.
Tomaron.
El calor aumentó. Y ya no parecía que estuviesen rodeados de nieve, sino mas bien de desierto. Puro. Ardiente.
Se miraron a los ojos y se acercaron con lentitud. Matadora. Sin piedad ni anestesia.
- Rick - murmuró Kate.
Pero él no quiso averiguar si era un pare o una petición, sólo queria besarla, como llevaba soñando.
Cerró sus ojos. Kate lo miró y no pudo contenerse más.
Lo besó, primero lento y luego con desesperación, sin pensar en nada, dejándose llevar.
Él la tomó por las caderas y la acercó a su cuerpo. Ella no se quejó. Rodeó sus brazos alrededor de su cuello para acercarlo más. Y más. Nunca parecía ser suficiente. La fricción de sus cuerpos comenzó a enloquecerla. Y él ya no creía poder durar más.
Se movían frenéticamente y, cuando el escritor comenzó a alzarle el polo a la detective, esta lo frenó.
- Vamos a mi habitación.
Él no dudó en seguirla.
A partir de entonces las cosas comenzaron a tomar un rumbo distinto y la necesidad de ver esos ojos, de los que una vez vieron reflejados el apoyo y los miedos del otro, comenzó a distorsionarse. Las miradas tomaron un nuevo significado y las palabras "aquí" o "allá', lo hicieron también.
Nadie lo notó. Ni Ryan ni Esposito ni el capitán. Ni Alexis ni Lanie.
- Richard. La gente no podrá notarlo, pero una madre sabe hasta cuando necesitas ir al baño - le insinuó Martha una noche mientras Rick salía de casa apurado.
- Hay un caso - se explicó. Y, aunque podría haber sido una verdadera excusa, Martha notó que en realidad era simplemente eso: una excusa.
Y eso era que lo hacían Kate y Richard, crear excusas para aquellos encuentros furtivos que terminaban siendo una cortina para tapar aquello que sí necesitaban en realidad: al otro.
Antes que nada, quería darles las gracias por tomarse estos 2, 5 o 10 minutos para leer esto y además, dejar una review.
Y bien, ese capítulo lo he escrito entre ayer y hoy, así que si hay algo incoherente avisenme y lo corregiré :)
Gracias también por responder la pregunta del capítulo, al parecer van a sorprenderme todas las veces. Y hablando de la pregunta... Preeegunta! ¿Cual es tu libro favorito? y ¿Cual estas leyendo ahora? (Sí, son 2 en 1)
- El mío es "Cien años de Soledad" (Por cierto, RIP Gabo), así que si no lo han leído aún, ya tienen a alguien que se los recomienda. Y ahora estoy leyendo "Once Minutos" de Paulo Coehlo (también se los recomiendo)
Anyway, como siempre sus respuestas y reviews.
Un abrazo! :)
