Día 20 – Comprando juntos
Capítulo 20:
¡Fiesta de Pie!
"Bien," dijo Cas, echándole un vistazo a la lista de compras. "¿Puedes traer el pan y las cosas de este pasillo? Voy a buscar el Tylenol.
"Lo tengo," respondió Dean, estrechando la mirada ante la variedad de marcas y tipos de barras de pan.
Cas sonrió, entonces se hizo camino fuera del pasillo de los productos de grano y alrededor del área de la farmacia. Encontró rápidamente el Tylenol, luego agarró una caja de pañuelos solo por si acaso, y una botella de vitaminas, ya que saldría a correr en una o dos semanas. Entonces volvió al pasillo en el que había dejado a Dean, encontrándolo vacío. Frunció el ceño y avanzó un poco más antes de encontrar a su novio en la comida congelada, mirando fijamente los pies.
"Bebé," dijo Dean enfáticamente cuando Cas deslizó un brazo alrededor de su cintura. Dean apuntó los pies.
"Lo siento, querido, no esta noche," respondió Cas, entonces agarró el carrito y caminó fuera del pasillo.
Hubo otra pelea mientras caminaban a través del área de repostería y Cas tuvo que arrastrar, literalmente, a Dean lejos de los atractivos pies recién horneados. Se sintió mal al respecto, pero tenía sus razones.
"Es porque me estoy poniendo gordo, ¿verdad?" preguntó Dean cuando llegaron a la fila, sonando bastante como una novia molesta. "No me dejarás tomar el pie porque me estoy poniendo gordo."
"Oh, por favor," dijo Cas, dándole a Dean una mirada fulminante. "No estás gordo, y no te estás poniendo gordo. Solo no vamos a tener pie esta noche."
Dean parecía poco convencido, así que Cas envolvió sus brazos alrededor de él y le besó breve pero apasionadamente, y recorrió con sus dedos el vientre de Dean cuando se apartó.
"No estás gordo," repitió Cas. "Solo tienes una pequeña barriguita, la cual amo."
"Está bien, de acuerdo," dijo Dean con una sonrisa. Echó un vistazo a la lista de compras. "Uh, Mago, ¿trajimos las zanahorias?"
"Oh, mier-" dijo Cas, mirando a la pequeña niña y a su madre en la fila detrás de ellos. La madre rodó los ojos de buen humor. "Iré a traerlas."
Dean asintió. "Genial. Esperaré aquí."
Cas volvió cinco minutos más tarde y Dean ya estaba a medio camino del proceso de pago. Cargaron las compras fuera, hacia el auto de Dean, y estaban manejando a casa cuando Cas le echó un vistazo al recibo, el cual había sido más costoso de lo que había calculado.
"Qué-" se detuvo cuando vio los tres pies listados en la boleta. "Dean, ¿agarraste los pies cuando estaba buscando las zanahorias?"
Dean se sonrojó. "Quizás."
Cas suspiró. "Dean–"
"Te lo reembolsaré," dijo Dean. "Solo quería algunos pies, ¿y cuál es el punto de la libertad en América si un hombre no puede tener algunos malditos pies para sí mismo?"
Cas comenzó a reír entonces y Dean lució confuso. "¿Qué?"
"No, es…" Cas sacudió su cabeza. "Ya había conseguido algunos pies más temprano. Están esperando en mi departamento. Te compré cuatro pies para esta noche."
Dean le dio una mirada incrédula mientras se acercaban a una luz roja.
"Se suponía que sería una sorpresa," dijo Cas, encogiéndose de hombros.
Dean se rió y sonrió ampliamente. "¡Tendremos una fiesta de pies! Declaró felizmente, entonces se inclinó para besar fuertemente a Cas. "Y tú eres el mejor novio de todos los tiempos."
Cas sonrió. "Lo sé."
