Kate, sentada en su escritorio, tecleó con furia. El caso la había dejado exhausta y con los ánimos por los suelos. Éste no era sólo un asesino, sino que también era un violador. Un asqueroso violador, que hacía que la detective se sintiera de lo más impotente. Por sólo poder atrapar al asesino después de que se consagrara como tal y no por no poder evitarlo. Evitar la muerte. Evitar el dolor.
- Ese es nuestro trabajo, Kate - le había dicho el capitán Montgomery múltiples veces, sabiendo cómo se sentía la detective.
Pero el sólo imaginarse, teclear, pensar en ello, querer darle una explicación, la hacía sentirse fatal.
Quiso un abrazo. Uno fuerte. Pero su orgullo, como siempre poniéndose frente todo, le impidió la capacidad de ir hasta donde Ryan o Espo para pedírselo.
Y ni qué decir Lanie.
"Deberías estarle pidiendo ese abrazo a Castle, quizás no sólo un abrazo", sabía que le iba a decir. Entonces se quedó en su escritorio sufriendo en silencio.
Por la víctima. Por ella. Por Castle.
Porque ella estaba preocupada por él. Y, por más raro que pareciese, estaba viviendo en trance.
- ¡Beckett! - le alzó la voz el capitán al verla sumida en sus pensamientos. Esta se volteó inmediatamente, con un ligero rubor sobre las mejillas -. No sé qué es, Kate - le dijo el capitán. Y, cuando la mujer mostró de nuevo confusión, Montgomery prosiguió -. Lo que te tiene así, Kate, pero tengo mis sospechas.
En realidad, todos la habían notado ida y cada uno de ellos tenía sus sospechas.
Pero nadie, en parte, querían admitir que 'Kate-falta de corazón-Beckett' estaba flaqueando por un hombre.
Y todos parecían saberlo con seguridad excepto Castle.
- Está sospechando, hermano -. Le dijo una tarde Esposito al escritor en la sala de descanso.
- ¿Y que te hace creer eso?
- Pues todo el mundo sospecha algo. Y anoche... anoche se ha reunido con Lanie -. Relató el detective poniéndole con el tono de voz bastante seriedad al asunto.
- ¿Y qué le ha dicho? - el escritor preguntó con nerviosismo.
- Nada - Castle lo miró confuso -. Y eso es precisamente lo que está mal. Ellas se cuentan todo. ¡Todo, Castle! Y todos nos hemos dado cuenta que traes algo entre manos. Kate tiene que saber o sospechar algo. Y tiene que ser serio si no le habría comentado algo a Lanie.
Richard suspiró dejando la taza de café a un lado, para prepararle una a Kate.
Su Kate.
Todo era por ella. Por él. Por su felicidad.
- Sabes que lo que sé yo es más serio y...
- Richard - lo interrumpió Esposito -. No la cagues. Estás a tiempo de tirarte atrás, lo sabes.
Pero Rick no lo consideró.
Le entró por una oreja y le salió por la otra.
Porque estaba cegado, por la necesidad de felicidad; de ella, de él, juntos.
Siempre.
- Papá - le habló su hija mientras estaba encerrado en su estudio, leyendo unos archivos.
- ¿Alexis? ¿Que haces aquí? - Exclamó al verla parada en el marco de la puerta.
- Buscándote. Preocupándome. Por tí, porque tú has dejado de hacerlo por mí - le dijo derramando un par de lágrimas.
Rick sabía que era verdad. Hacía casi un mes ambos tenían la mejor relación padre-hija del mundo. Y dejó de serlo cuando él quiso involucrarse con el mismísimo fuego.
- Quien con fuego juega, se quema - le dijo su madre como si le hubiese leído la mente y él supo que tenía que abandonar.
Pero no podía.
Ni siquiera por Alexis.
Necesitaba saber la verdad, encontrarla y hacerla conocer.
Desenmascarar. A quien sea. Como sea.
Y no iba a parar.
Kate se tomó un vaso más de tequila y recordó aquella noche en la que comenzó todo; y se arrepintió por un segundo. De darle la mano y que él se fuera hasta el codo... quizás más allá. Y más abajo.
Se rió bajito por pensarlo.
Pero se arrepentía de enamorarse. Porque ella estaba enamorada, por más que no quisiera ni aceptarlo.
Pero lo que el corazón quiere...
- ... la mente lo demuestra - se susurró a sí misma.
Se sirvió un vaso más y agarró la libreta de notas que descansaba sobre su mesa de noche.
Tomó un lápiz y comenzó a escribir todas aquellas razones por las que Richard estaba alejado.
Incomodidad. No parecía ser una razón siquiera considerable. Ellos estaban bien. Así, con su relación de 'en tu casa o en la mía', todo parecía estar bien. Sin ataduras, por más que eso quisiera Kate.
Pero entonces recordó que su padre una vez le dijo, "si el río suena, es porque piedras trae"; y Kate lo sabía.
- ¿Qué traes entre manos, Castle? - susurró a la nada.
Y con eso no podía hacer un listado. Ni siquiera podía poner el número uno.
Beckett decidió irse a dormir. O al menos descansar sus ojos, porque dormir no pudo muy bien.
Y ni qué decir Rick, que se llevó las docenas de papeles a su habitación para seguir con su investigación.
Johanna Beckett.
John Raglan.
Gary McCallister.
Roy Montgomery. Dios, Montgomery. Jamás pensó que el capitán, a quien tanto respeto tenía, iba a estar involucrado también.
Dick Coonan.
Hal Lockwood.
Cole Maddox.
Michael Smith.
Vulcan Simmons.
William H. Bracken. El dragón asqueroso Bracken.
Rick se tiró bocarriba en su cama, mirando el techo, pensando. En cómo hacer caer al senador, en todo lo que pudo ser si Johanna nunca se hubiese metido en la boca del dragón. Literalmente.
Pero si Johanna no hubiese sido asesinada, él nunca hubiese conocido a Kate. Nunca la hubiese estrechado en sus brazos, ni le hubiese besado la frente entre sueños.
No hubiese rozado su piel. No hubiese visto su sonrisa. Sentido su risa, sus caricias, su pasión.
Pensó en ella y quiso llamarla. Decirle lo que sentía, pero podía hacerlo con palabras, mas sí con acciones; e iba a demostrarlo, atrapando a Bracken, poniéndolo tras las rejas. Para siempre.
Ahí ya podría abrir su corazón.
¿Y si ella no corresponde?, pensó nervioso. Porque el que él la quisiera no significaba que ella también sentiría lo mismo.
Y no podía simplemente cortar esa pequeña relación que tenían por un deseo del corazón.
Kate Beckett. Escribió al borde de la hoja, pensando en ella. Y comenzando a soñar con ella y por ella.
Kate sintió cómo el aire abandonaba sus pulmones. Lentamente. Dejándola sin aliento. Casi agonizante.
Comenzó a desesperarse. Y supo que eso era lo peor que podía hacer.
Tengo que resistir, se dijo mentalmente.
Ya no sentía sus manos. El frío comenzó a colarse en sus huesos. Y ya casi ni podía respirar.
No flaquees.
Tuvo una sensación de sangre en la garganta. O quizás no era una sensación. La vista se le nubló.
Un poco más.
Forzó sus piernas unos metros más y paró tras correr más de lo normal en el Central Park.
Creyó caer al suelo en cualquier momento y se dio cuenta que la rutina casi tomada de beber tequila todas las tardes comenzaba a voltear la situación en su contra.
Se sentó en la banca y abrazó su estómago. Pensó en Rick. Y deseó que él estuviera abrazándola, evitando su caída.
Lo deseó hasta que sintió una mano posándose en su hombro.
Volteó inmediatamente.
- Me dijeron que seguramente te encontraría aquí - comentó su acompañante con la voz ronca.
- Espo, ¿qué sucede? - preguntó la detective preocupada al ver a su, más que compañero, hermano; con tal preocupación.
- Kate... han encontrado a Montgomery muerto.
Al parecer se me está haciendo mala costumbre esta de postear cada dos años (ok, no tanto, pero se entiende el punto (?) y realmente lo lamento. Sé que siempre pongo excusas y no debería ser así, asi que hoy no pondré ninguna por más que la tenga.
Al grano, ojalá que les guste y me dejen de odiar por la demora (? Me han hecho reír mucho con las reviews pasadas así que espero estas también.
SON GRATIS! :)
Postearé pronto, I PROMISE. El sgte ya está en proceso así que no creo ser tan piña como para que pase algo que lo retrase otras dos semanas más.
Anyway, gracias por leer y tomarse un tiempecito para dejarme una review.
Y... PREGUNTAAA... ¿Qué haces si ganas la lotería? (después de saltar, gritar y restregárselo en la cara del vecino xd)
- Yo me iría de viaje con mi familia alrededor del mundo y pondría un negocio para no quedarme sin plata después (:
Un saludo!
