Katherine Beckett nunca pensó oír lo que había oído en ese preciso instante. Ni siquiera en sus más absurdos sueños - o pesadillas - se le habría cruzado por la mente. Entonces de momento no le daba crédito. Y si alguien se lo hubiese contado, probablemente lo habría mandado al diablo.
Al diablo. Donde ahora ella quería mandar a Richard.
Y a pesar de su indirecta declaratoria se sentía Kate llena de furia, porque nunca pensó que él le haría algo como eso: meterse con la muerte de su madre.
Él lo sabía, sabía cuánto ella deseaba que se mantuviera al margen acerca de ese tema. Y lo ignoró. Sus deseos, sus sentimientos. Todo por completo.
Quiso ahora sí tener un arma y pegarle un tiro.
En la cabeza.
Rápido.
Sin piedad.
Se dejó caer sobre el suelo de la calle en donde estaba, escondida detrás de una caja bastante grande, usando la oscuridad como cobijo.
Abrazó sus rodillas, quiso llorar de la frustración, del enojo, de la decepción. Tremenda decepción. Y antes de que pudiese comenzar a reprimirse, la primera lágrima ya caía sobre el frío pavimento. Frío Rick por atreverse y por todo lo que ella proyectaba en ese preciso instante.
Ya no le importaba que los hombres siguiesen discutiendo dentro del callejón, ni siquiera si alguien atravesando la calle la veía en ese estado. Sólo quiso desaparecer. Llorar hasta desaparecer.
Bajito, le importó a su madre fuerza.
El escritor llegó a casa antes de las cuatro de la madrugada, y sin cerciorarse de la llegada de Alexis, se dio una ducha de agua fría.
Repasó frase a frase la conversación que había mantenido en aquel callejón.
- Smith, sabes que no puedo abandonar - le había dicho Rick, intentando hacérselo entender, con toda la sinceridad posible emanando de sus palabras.
- Esto está cada vez más grande, Richard. Sabes qué es lo que sigue si no paras. No es muy difícil imaginarlo y como escritor, tú debes ya saberlo.
Entonces Rick se tensó, porque como escritor - y especialmente de novelas de misterio-. Siempre se imaginaba el peor escenario.
De pronto, cada parte de su cuerpo se endureció de la furia y su corazón comenzó a latir cada vez más fuerte.
Dijo que lo tuvo que decir, aflorando sus sentimientos y la causa misma y partir de entonces Smith comprendió de qué se trataba todo. Ya no era sed de justicia. No era sed de venganza. No más. Era necesidad de amor.
- Richard. Si crees que Kate te va a amar porque encierres al asesino de Johanna, estás muy equivocado.
Y por más que lo negara, esa era la razón por la que tanto luchaba. El amor de Katherine.
Se sintió mal, ya que de momento creyó que Smith dijo que la detective, de ninguna manera, lo iba a querer,
A partir de ese momento se quedó callado y su mirada se perdió en la oscuridad de las sombras, apuntando a donde ni su subconsciente sabía estaba Kate.
Pues bien, ahora estaba todo oficialmente perdido.
A Smith le bajó un sentimiento de culpabilidad y sintió pena. Por Rick. Por Kate. Por Montgomery. Incluso hasta se sintió mal por Johanna, porque sabía que jamás alcanzarían a atrapar a su asesino y su muerte quedaría impune, tal como llevaba tanto años.
El dragón seguiría afuera y tendría a Bracken, haciendo de las suyas.
Quiso reírse por la causa perdida, de pena, de un conjunto de emociones, sin embargo se contuvo al recordar la presencia de Rick.
Pobre, pobre Rick.
Y antes que el escritor notase algo, Smith ya se había esfumado.
Al poco tiempo Kate ya había olvidado cómo rayos había llegado a casa, porque su interior estaba en estado automático y había parecido mágicamente en su cama al día siguiente.
Revisó su celular en busca de a hora, y terminó con un aviso que la sorprendió.
Diez llamadas perdidas de Lanie. Dos de Esposito. Tres de Ryan. Una de Castle.
Se sorprendió al ver aquella llamada. Seguro Lanie le había contado sobre su desaparición repentina a Espo, éste a Ryan y el detective desesperado seguramente no habría sabido a quien recurrir sino Castle.
Dios, se lamentó estar lo suficientemente ocupada llorando y durmiendo para no poder contestar su llamada.
No le importaban las otras quince, tan sólo quería oír su voz. Entonces recordó cuán enojada estaba con él.
Cuán enojada debía estar con él
- ¡Primero fue Johanna y ahora Montgomery! ¡¿Quién ahora sigue? ¿No crees que es ella?! Entonces, ¿quieres que deje al amor de mi vida morir?
Aquellas palabras se habían quedado grabadas en su mente, tal cual tatuaje, tal cual cicatriz.
No sabía qué la enojaba más, el hecho de que haya estado hurgando en el asesinato de su madre, o que nunca le haya dicho cómo se sentía con respecto a ella.
Pero se dio cuenta de que si él se lo hubiese dicho, aquella revelación sobre Johanna habría sido mucho más dolorosa.
Como si se pudiera.
El dolor era ya sofocante y asfixiante. Le asfixiaba el alma y el corazón, sin dar énfasis a ninguna otra cosa más.
Vio la hora de la llamada. 5:47 am. Se alegró, porque al menos había salido vivo de esa pelea y quiso en ese momento saber quien era el misterioso acompañante.
No era joven, eso por seguro. Su voz lo revelaba pero eso como única pista no le ayudaba de mucho.
Aun así, se esforzó por recordar la conversación que había mantenido el escritor con el hombre. Recordar cada detalle antes de que ella se desconectara debido a tremenda frase pronunciada por el escritor.
Habían hablado de Montgomery, de su madre y el asesinato.
Pues, ¿Qué rayos tenía que ver Montgomery con todo aquel lío? En definitiva no lo sabía, y por más que le diese vueltas al asunto, sólo había una respuesta que ocupaba sentido.
- Montgomery nos ha traicionado. A mí, a mi madre, a nuestras familias. A la comisaría.
Richard se pasó toda la mañana poniendo al día a su madre. Le llegaba una mierda si es que era en exceso peligroso tenerla al tanto, le llegaba al cuerno.
Martha se sorprendía más cada que el relato iba aumentando de intensidad y a pesar de que Rick, narrador de profesión, no le estaba agregando un toque personal a la narración.
Su madre lo cortó casi antes de la llegada del final.
- ¿Es así en verdad hijo? ¿Es verdad como te sientes por Katherine?
Richard sólo asintió, cuando su interior quería gritarlo.
De pronto sintió deprimirse.
- Hijo, sabes que eso no es verdad - comentó la mujer en cuando su hijo tradujo lo dicho por Smith -. Los he visto. Son polos opuestos.
Rick supo que se refería al magnetismo entre los opuestos de un imán.
- Ella y yo somos la excepción.
Martha, frustrada, explotó.
- ¡¿Y por qué?! ¡¿Por que un desconocido te lo dijo?! ¡¿Por eso?! ¡Pues no te puedes atrever a creerle a un cualquiera por sobre tu madre!
Rick comprendió el punto que su madre sujetaba y sabía que tenía razón, como su subconsciente sabía que Kate tenía sentimientos por él.
Y no eran los descritos por ella.
- ¡No puedo soportarte! - recordó que la detective había exclamado repetidas veces durante su primera semana como compañeros, pero todo ya era distinto. Ahora se trataban bien, o al menos lo habían hecho hasta el día en que él decidió dar un paso adelante en el caso Beckett.
Y ahora estaba dispuesto a retroceder. Por ella.
Porque todo había sido por ella.
Siempre.
Queridos lectores, aquí está el sgte capítulo ¡Y en menos de dos semanas!... creo (?
Anyway, espero que les guste, like always, y que esperen con ansias el sgte está que arde - #toosoonmeme -jaja.
Como siempre, la pregunta del capítulo.
PREEEGUNTA!
¿Cuál es tu personaje favorito de la serie? (como sé que escogerán a Castle o Beckett, la pregunta admite dos respuestas - Castle o Beckett y otro :D)
-El mío, ante toooodos los personajes es KATHERINEHOUGHTONBECKETT/KICKASS-KATE/CHERRYGIRL. Primeramente porque es la única detective de homicidos que me haría volver lesbiana y la razón más importante: porques Kate es la versiónficticia de mí.
Sí, exactamente eso.
Desde que ví la serie me identifiqué con ella y en sí, vi un destello suyo en mí.
El segundo, - como dije y ya que no puede ser Castle -, sería Ryan. Seguramente porque es un excelente amigo/compañero/esposo, porque canta en karaoke como yo - espantosamente - y porque tiene unos ojazos-baja-bragas.
#TEAMRYAN #TEAMBECKS
