Autor: Vladirmir
Personajes: Los personajes no son míos son de J.K.R
Pareja: Dramione
Categoría: Romance
Ranking: T
Correctora: ILSLY
EDITADO
Mi hurón
.Cap 3 "Verdades"
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Y tal cual ella lo dijo hizo de mi esclava solo en esa clase el resto de los días, sin si quiera hablarlo pareciera que consensuamos que eso no se mostraría en las clases normales donde sus amigos la seguían, pero si en las que ambos habíamos tomado extras.
Por lo general, en runas mágicas y aritmancia
Su compañía era agradable y aunque no se lo pedía me ayudaba con ciertas cosas, y aunque Pansy quería matarla por haber arrebatado su puesto, no parecía sorprendida de que en ocasiones habláramos, porque como yo lo hacía mofándome de la castaña por ser mi esclava, ella lo tomo como que yo la chantajeaba con algo para que hiciera todo lo que quisiera, uno de esos días le susurre que se quedara hasta que todos se fueran y ambos nos tardamos más de lo normal en guardar nuestras cosas, estando solos sonreí.
- sabes… me gusta cuando obedeces… cuando eres mi esclava, siendo que podríamos entendernos si sigues así
- no te ilusiones hoy es el último día, así que si quieres pedir algo que sea ahora
-está bien… bésame – note como se ponía de todos colores mirándome anonadada apoyo una mano en la mesa tomando aire- no mejor algo más… ábrete de piernas, tendremos sexo en esta mesa
- ¡¿Qué? – sonreí complacido de notar que estaba excitada por su acelerada respiración si por ella hubiera sido disfrutaría habiéndose de piernas Para mí pero tenía que aparentar.
- me has escuchado… esclava ábrete de piernas quiero tener sexo contigo
- no.. . no puedo cumplirte eso… soy virgen y no quiero que solo porque si –se quedó callada en notar que estaba contando algo completamente intimo a una persona como yo, su peor enemigo.
-sabes sucia…. – sonriendo me acerque tomándole el mentón mientras me pegaba a ella- si me lo niegas se me hace aún más apetitoso – estaba casi rozando sus labios mientras mi mano por poco tocaba su pecho, la mire de reojo, su pecho subía y bajaba por su respiración, cerró los ojos lentamente y deje escapar una risa burlesca- estás loca, jamás en mi vida me metería con una mugrienta como tú, eres libre
Salí triunfante por mi malicia, sabia cuanto me deseaba ella pero yo podía controlarme, siempre digno de mi grandeza y superioridad no caería tan bajo como para enredarme con una simple muggle.
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Volví a prestar atención en las clases y a subir mis notas, necesitaba ocupar mi mente en algo pues a cada momento de ocio ella se venía a mi mente, así que en vez de ello pase más tiempo en la biblioteca intentando estudiar más de lo requerido, pero no creo que mi decisión allá sido la mejor porque el lugar que más visitaba Granger era ese, quizás inconscientemente había escogido ese lugar justamente por eso, uno de los días que estudiaba para Ruinas antiguas la vi acercarse sin ningún problema de seguro porque en ese lugar estábamos solos, dejo su libro en la mesa mientras se sentaba frente a mí.
- ¿hiciste el trabajo para mañana? –no me miro a los ojos pero me estaba tuteando eso era algo a lo que lentamente me iba acostumbrando.
- claro ¿quién me crees? No soy como tus amigitos, sabes que hago los trabajos el mismo día que el profesor la manda… - ella cada día notaba que sabía más de mí y era espeluznante
- sí, tienes razón, bueno la verdad es que yo lo termine ese mismo día, puedo… preguntar cómo estas… te veo algo mejor pero tal vez solo intentas aparentar
- estoy bien, supongo que ya lo he asumido- era realmente incomodo estar hablando con ella así pero a fin de cuentas era la única que lo sabía.
- nunca lo hubiera imaginado de Snape… por lo que había en la libreta… ¿les pillaste juntos?, ¿besándose o confesándose su amor? – jugueteaba con la pluma en su mano, no sabía como habíamos llegado a esto pero no me desagradaba mientras alguien no nos viera.
- no, peor aún… se suponía que saldría con mi padre y regresaríamos muy tarde pero él recibió una llamada y me ordeno volver a casa, no tenía demasiados ánimos de vagar así que le hice caso, en llegar a casa me abrió la puerta el elfo y los escuche, desde la entrada se escuchaban…. –guarde silencio un momento y voltea la mirada para no topar con los ojos de ella-… los gemidos de mi madre, sabía que no podía ser mi padre así que subí lo más silencioso que pude y los vi… teniendo sexo
- que horrible… yo no sabría qué hacer en una situación así, reconozco que alguna noche escuche a mis padres pero me pongo el mp4 e intentó evitar imaginar cosas pero… esto es muy diferente – no necesite mirarla para saber que estaba sonrojada.
- pues si… en algunas ocasiones se vienen esas imágenes a mi cabeza y te juro que me dan ganas de vomitar…no quiero hablar de esas cosas, ¿y que es un Mp4?
- es un aparato que te permite escuchar música de manera personal, las veces que quieras – le mire sin entender demasiado pero haciéndome una imagen mental de algo así- son muy útiles, a mí me sirven para olvidarme de las cosas por unos minutos
- ¿y cómo funciona una cosa así? Porque los Muggles no usan magia- noté el brinco de mi corazón, la curiosidad, aquella que cuando pequeño me fue sancionada con unos cruciatos estaba volviendo a nacer en mí y lo peor es que notaba que Granger estaba feliz de poder contarle a alguien sobre su mundo, lo peor era que me gustaba saber que yo era el causante de esa felicidad.
- bueno es una propiedad física que descubrieron en base a experimentos – ella dejo escapar una risita y busco entre sus cosas extendiéndome un aparato cuadrado pequeño de color rosa, del que salían dos cables de color negro que terminaban en dos pelotas esponjosas.
- ¿esto es un MP4? ¿está hecho de lo mismo que un automóvil? ¿Funciona como los semiforos? – me maldije mentalmente por evidenciar que sabía algo, aunque era poco, de aparatos Muggles.
- la verdad es que esta hecho de otro material, pero si funciona similar a un semáforo –sonrió y apretando un botón se acercó a mí y metió el extremo esponjoso en mi oreja, me aparte asustado pero en escuchar una melodía deje que lo hiciera, sin notar que ella se ponía el otro extremo en su oreja y quedábamos muy cerca el uno del otro.
- ¿de esta forma nadie más escucha lo que yo verdad? – ella afirmo y apunto el extremo que estaba en su oreja.
- bueno en este caso yo también estoy escuchando, pero en teoría ambos van en tus orejas, y bueno yo lo he modificado para que funcione mediante magia –sonrió y volteando el aparato quito una parte de este mostrando un orificio en donde una pequeña esfera roja emanaba una fuerte luz.
- yo uso de esos para mantener los candelabros de mi habitación encendidos –me voltee para mirarla y note como nuestras narices se rozaban lentamente, ella sonrojada se quitó el aparato de la oreja y me lo entrego.
- puedes quedártelo, para que cuando empieces a recordar esas cosas desagradables escuches música, no sé si los temas que tengo puestos te gusten, pero no puedo cambiarlos hasta que valla a casa para vacaciones.
Estaba a punto de sonreír cuando recordé que ella no tenía ni una sola gota de sangre mágica en sus venas
- bueno ya hablamos demasiado por hoy no quiero que piensen que he caído tan bajo como para juntarme con una sucia como tú- a pesar de lo que dije metí el aparato en el bolsillo de mi capa sin que ella lo notara.
- me gustaría que dejaras de llamarme así… - musito intentando que yo no le escuchara.
- pero es tu realidad, nunca dejaras de ser una sucia, y por tanto nunca te tratare como un igual, eres inferior a mi Granger, acostúmbrate
Salí sin decirle nada más aunque por alguna extraña razón me sentí mal, nunca en los 6 años de decirle cosas hirientes me había sentido mal de hacerlo, pero esta vez fue diferente, pero ya lo había dicho así que solo seguí mi rumbo a el baño de chicos, ya era la hora de ir a clases particulares con Snape, deje mi bolso escondido como solía hacerlo y fui a la sala de clases, él ya estaba esperándome como siempre.
- llegas tarde, dijimos a la hora, saca tu varita hoy no tengo tiempo para gastarlo contigo – algo había pasado… él nunca me hablaba así.
- está bien yo también tengo cosas que hacer – en un movimiento rápido ambos nos miramos concentrándonos en el otro y sin usar varita alguna note a Snape más débil que otros días moví la varita sin apuntarle, en mi mente conjure y lo logre.
Era invierno, el aire estaba frio, frente a Draco había una casa abandonada, o eso aparentaba, vio a Snape caminar rápidamente por el frontis de la vivienda y abrir la puerta con un movimiento de su varita, allí dentro una mujer jugaba con su cabello con la misma expresión distante de hace años, pero esta vez su rostro lucia demacrado, su semblante era triste y sus ojos tenían el contorno negro por las ojeras, el recuerdo de su madre a los 17 entristeció a Draco, su madre había cambiado mucho pero estaba seguro de que seguía amando con la misma intensidad a ese hombre moreno que tenía en frente, y eso se evidenciaba en su amargura por no tenerle cerca. Ambos estuvieron en silencio unos segundos hasta que la mujer se quitó una gargantilla que solo ahora Draco se preguntaba quien se la abría regalado pues siempre dedujo que fue su padre, pero como estaban las cosas, ya no sabía que pensar, al quitársela se la extendió a Snape.
- lo siento… esto no puede continuar Snape, te amo y lo sabes…. Como yo sé que tú me amas, pero… se acabó, no quiero arriesgarme a que mi esposo se entere… y ya está sospechando
Cuando él se acercó tomando el collar abrió la boca para decir algo pero fui expulsado de la mente de Snape quedando pegado contra una de las estanterías no por el solo poder de su mente sino por el de su varita me había hecho un "expulso" me miraba con odio por haber encontrado aquellos recuerdos.
- ya lo estás empezando a dominar, pero desde mañana traeré a otra persona, aunque creo que ya no tendremos más clases.
- no, quiero que ahora me enseñes a hacer hechizos sin tener que usar la varita.
- sabes que eso no está permitido y que es algo que aprenderás luego de salir de Hogwarts
- vale entonces sin decirlos en voz alta… así como este pero todos los demás
- ya lo sabes, no quise decírtelo pero aprendiendo uno ya puedes hacer lo demás requieren la misma concentración.
No le agradecí ni nada solo sonreí y salí de allí para ir a lo que hacía siempre a esa hora, ir al baño quitarme la ropa y transformarme en hurón, espere a la sucia como siempre pero no aparecía, tal vez ese día no tenía ruta, no sabía que hacer así que espere y note como la puerta se abría lentamente, apareció ella en pijama, me sonrió y abrió los brazos hasta que corrí a ellos.
- pensé que hoy no vendrías, hoy no me toco cuidar el castillo, pero sabía que estarías esperándome – no subimos a su habitación y me sentó en el gran sillón rojo de la sala común mirándome a los ojos- ya lo sé…. Sé que eres un animago, pero… ¿Quién eres?
¿Me había descubierto? Era imposible que lo supiera, me miraba detenidamente como esperando que yo le respondiera así que intentando disimular moví la cabeza a un lado como suelen hacer esos animales y ella sonrió.
- soy una tonta, solo eres un animal muy inteligente, pero es que se me hace extraño que vengas siempre, ya parece que fueras mío, aunque te confieso algo, agradezco que no seas un humano, porque me muero de vergüenza con lo que hiciste el otro día, además tu eres el único que sabe todo lo que siento por ese estúpido
Me tomo en brazos y me llevo a su recamara nos metimos a la cama, acaricio mi pelo y las orejas jugando, parecía pensativa noté un aroma nuevo en ella olfatee y ella dejo escapar una risilla por el cosquilleo
- es cierto… hay que ponerte nombre… aunque no se me ocurre ninguno… desgraciadamente no puedo ponerte Draco porque si me escuchan llamándote así todo sabrán nuestro secreto… ¿drami? ¿No es muy masculino verdad?…. La verdad soy mala inventando nombres, lo siento huroncito, abraxan, si, lo leí en el libro que Malfoy me prestó, si no me equivoco así se llama su abuelo, si no puedo ponerle el nombre de él, le pondré el de algún familiar
Me hizo gracia que me apodara como mi abuelo, pues lo detestaba, pero al menos no era un nombre feo y además había buscado uno de la casta pura, le di una lamida en el brazo y ella lo tomo como una aprobación de mi parte. Volví a hacer lo de todos los días espere que se durmiera me vestí en el baño de chicos y fui a las mazmorras pero allí en la puerta estaba Snape esperándome.
- no son horas para estar fuera de la casa, pero supongo que me hago una idea de lo que hacías, es normal a tu edad, vamos a mi despacho tenemos que hablar – lo que menos me apetecía a esas horas era hablar con él, pero no tenía más remedio de seguro me castigaría.
- sé que viste en los recuerdos lo que paso con tu madre…. Ella me ha pedido que por mucho tiempo mantuviera un secreto, pero yo considero que es algo que deberías saber…
Su timbre de voz me preocupo demasiado, pero note que no me diría la verdad así que tontamente intente usar Legeremancia pero no pude, se notaba que no me dejaría hurgar en sus recuerdos nunca más.
- no te servirá de nada, yo no te lo diré, pero he citado a tu madre para mañana por un asunto escolar, quiero que mañana entres a mi despacho a las 4 de la tarde cuando ella estará, y le preguntes tú mismo, dile que ya sabes la verdad que no quieres que te mienta más, dile que sabes lo de Yorkshire
- pero no entiendo nada… ¿por qué no puedes contármelo tú? – le mire sin entender, el levanto su puntiaguda nariz y sonrió.
- porque a mí no me creerías, y no hay nadie que te pueda dar más veracidad que ella misma… a las 4 aquí Malfoy, lo que ella te contara cambiara toda tu vida como la tienes percibida…
Me asusto, me despacho de su escritorio y camine hasta mi recamara pero no podía conciliar el sueño, lo que él me había dicho me tenía perturbado, porque nunca pensé que mi madre me guardara un secreto, aunque a vistas de las cosas que me había enterado las últimas semanas ya nada podía sorprenderme ¿o sí?
¿Qué era lo que mama debía contarme?, ¿Qué seria eso que cambiaría mi vida por completo? Claramente tenía que ver con mi madre… ¿tendría que ver también con Snape? … por más que pensaba no se me ocurría nada, no quise pensar demasiado y me acomode quedándome dormido algo preocupado.
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A la mañana siguiente no preste atención a nada más que a mi reloj, no respondí a ninguno de los tontos que me preguntaban porque estaba tan callado, ese día Granger no se me acerco en todo el día, tal vez aún estaba molesta por lo que le dije, así que no quise presionarla después de todo, siempre podía verla por las noches.
Eran alrededor de las 3 cuando paseaba desesperado por los pasillos cercanos, me escondí cuando vi a mi madre entrar al despacho, ni siquiera se miraron a los ojos con Snape, me pareció extraño, llevaba días deseando que se separaran pero ahora que les miraba, me dolió el corazón ver esa cara triste de mi madre, quizás había influido el ver que su amor venia de mucho antes de que mi padre y ella salieran juntos o se casaran, porque en el fondo entendía lo que significaban las bodas planeadas, y en el fondo yo temía pasar por algo así. Espere hasta la hora acordada y entre sin tocar, estaban metódicamente revisando mis calificaciones sin ningún tipo de cercanía.
- madre, necesito hablar contigo y tiene que ser ahora, no me importa la presencia de Snape, quiero que me digas la verdad, llevo años intuyéndolo, pero no eres capaz de decírmelo, quiero que me mires a la cara y me digas que fue lo que paso en Yorkshire.
- D-Draco… yo... ¿cómo sabes?… -palideció como nunca a pesar de que su piel ya era blanca, se tuvo que volver a sentar y me miro a los ojos- hijo siéntate…
- no quiero mentiras Narcisa –me miro en notar que la llamaba por su nombre, yo era el niño más mimado del mundo así que sabía que terminaría saliéndome con la mía a pesar de que realmente no sabía cuál era esa verdad.
- hijo… yo no quería tener que contarte esto, y quiero que sepas que no cambiara nada entre nosotros – me tomo las manos mirándome a los ojos seriamente note en su voz un tiemble de angustia y temí, me dio miedo saber aquella verdad- hace 16 años quede embarazada de tu padre, ambos lo deseábamos demasiado, llevábamos años intentándolo hasta que al fin se cumplió, le contamos a todo el mundo y vivíamos felices…. Hasta que un día, James Potter…. Si ese maldito… él… se enteró de mi relación con Snape en ese entonces por un imprevisto, y no pasaron muchos días para que apareciera en nuestra casa gritando estupideces a diestra y siniestra…. Insinuaba que mi hijo no era de Lucius… tu padre enfureció y estallo una batalla, James era más dotado que tu padre en esa época y temí por su vida, tontamente interferí entre ambos… ese día… aun lo recuerdo por completo, luego de proteger a tu padre mi piernas se llenaron de sangre y no importo la ayuda que me dieron los médicos…. Perdí a mi hijo, Lucius y yo no podíamos aceptar la perdida
No entendía nada, comprendía la historia en si…pero si habían perdido al niño… ¿no se suponía que ese niño era yo? …. No concebía la relación de las cosas o peor aún… realmente no quería entender lo que ella me quería decir.
- días después, tu padre paseaba por las calles de Yorkshire y vio a un bebe… de piel blanca como el mármol, nariz respingada perfecta y cabellos cual oro, tu padre enloqueció, llego a casa diciendo que era su hijo, que se lo habían robado y es que cuando lo vi… era idéntico a Lucius y yo también enloquecí, acepte ayudar a tu padre a hacer… lo más horrible que en mi vida hubiera imaginado… robamos al pequeño… de las manos de su madre con solo 1 año de edad….
No necesitaba más explicaciones, estaba en shock, no podía articular palabra las cosas iban y venían desorientándome, solté las manos de ella como si me diera asco y ella lo noto, Snape solo se levantó acercándome un vaso de agua de la que no bebí solo apreté el vaso sin poder dar crédito a todo, sin querer aceptar todo eso.
- soy…. ¿esa familia era maga verdad? ¿Eran sangre pura como ustedes? ¿Aún les ven? ¿Están vivos? – las preguntas salían una tras otra confundiéndome a mi más que a mi madre, la cantidad de interrogantes que me avecinaban eran innumerables, Narcisa solo empezó a llorar sin saber cómo responderme
- no, Malfoy eres un muggle, vives en la familia Malfoy has sido aceptado como tal, pero tus verdaderos padres eran Muggles… y no… no están con vida – Snape me respondió en notar el silencio de Narcisa.
Di un salgo de mi asiento y apartando las manos que intentaron retenerme salí de allí a toda prisa, no quería verles, no quería decir cosas que no sentía, pero sobre todo no quería contenerme, sabía que si me quedaba intentaría no herirla pero terminaría haciéndolo, camine lo más rápido que pude, no pretendía que nadie me viera llorar, no quería que nadie sospechara de mi tristeza, tenía que controlarme…. Pero… ¿Por qué? Ya no era un malfoy…. Para mi había dejado de ser el hijo de Lucius Malfoy.
Corrí al lago junto al colegio notando como los alumnos caminaban en la otra dirección pero no me incumbía, ya nada me importaba, necesitaba llorar, no me importaba nada más que desahogarme de una vez, llegue y me recosté en el suelo flectando las rodillas escondí mi cara entre mis brazos dejando caer las lágrimas una tras otra temiendo ahogarme por la falta de aire en tan desesperado llanto….
Lo peor de todo era que la única persona en la que podía pensar para intentar desahogarme de aquella noticia que aún no puedo creer sea verdad…
Ella: es mi peor enemiga, la persona que he estado molestando por mero placer durante 6 años.
Y no era por la confianza que tuviéramos ni mucho menos porque ella tuviera conocimiento de lo que me pasaba, simplemente llevaba días pensando en ella, observándola, y porque en el fondo era la única persona que se me ocurría poder contarle lo que me tenía mal, porque nadie más podría saber que la familia Malfoy no era más que una farsa.
No muy lejos de allí apoyada en uno de los arboles Luna miraba a Draco con una mano en el pecho intentando controlar el dolor que le causaba verlo así y no poder acercarse como años atrás había hecho sin que nadie lo notara, pero es que a ella realmente no le importaba cuanto tiempo paso desde la última vez que estuvieron juntos bajo ese árbol, porque aún seguía sintiendo lo mismo que desde que se dio cuenta de que Draco no era ese chico engreído, soberbio, arrogante y embustero.
