Pestañeé y le lancé mi polerón riéndome.
-¡Jacob!-reía, corrí hacia él y me apretó en un abrazo.-¿Te gusta escalar mi ventana?-pregunté apartándome un poco para ver sus ojos.
-No es exactamente escalar tu ventana lo que me gusta.-repuso sonriendo. Me dio un pequeño beso.
Nos sentamos durante un rato sobre la cama, abrazados.
-¿Por qué viniste?-pregunté de pronto.
-Quería despedirme de ti.-dijo con naturalidad.
-Ya te despediste de mi hace rato…
-Ya sé… Sólo debía decir una excusa.
Sonreí complacida y cerré mis ojos con cansancio. De pronto escuché unos ruidos en el piso de abajo.
¡Diablos…! Mis papás habían llegado.
-Jacob.-salto incorporándome.
-Tranquila, Cam.-repuso sin comprender. Me sorprendió de verdad que no los oyera.
-¡No, Jacob!-dije alarmada.-¡Tienes que esconderte!
Los pasos que subían por la escalera que sonaron a continuación hicieron que Jake entendiera.
-¡Ya, escóndete, escóndete!-susurré mientras se levantaba de un salto.
-¡¿Dónde me escondo?! ¡Soy muy grande!
Tuve que taparme la boca para ahogar la carcajada que estuve a punto de soltar.
Jacob también parecía aguantarse la risa, pero aun así parecía aterrado de no saber dónde ocultarse.
Entonces se abrió la puerta y él de una zancada se colocó detrás de ella.
-¿De qué te estás riendo?-preguntó mi padre con interés.
Cogí el libro que estaba sobre mi velador y lo sacudí enseñándoselo.
-Esto.-repuse nerviosa. Disimuladamente miré el libro, y luego a Jake.
-Te lo has leído cien veces.
-Nunca dejará de hacerme reir.
Detrás de mi padre apareció mi madre. Hice un esfuerzo para no mirar ni un segundo ahora a Jacob.
-¿Está bien Dean?-preguntó mamá.
-Perfectamente.
-¿Le diste comida?
-Ni que fuera un perro, mamá.-me reí nerviosamente.
Ella sonrió.
-Iré a verlo.-y desapareció.
-Duérmete pronto.-dijo como despedida mi papá.
-Claro.-sonreí.
Y cerró la puerta.
Ambos soltamos un suspiro de alivio.
-Wow.-exclamé y Jake sonrió.
Se acercó hasta mi con dos pasos largos y se lanzó encima de mí, haciéndome caer sobre la cama. Nos reíamos mucho, inevitablemente, asi que tuve que apartarlo diciéndole entre risas:
-¡Shhh! La casa está repleta.
Él sólo sonrió, me abrazó y besó mi frente.
-No sabes hace cuanto tiempo deseaba esto.-había un tono sincero en su voz que hacía que me diera un vuelco el corazón.
-¿Por qué no lo hiciste?-le pregunté en un murmullo mirándolo y apoyándome en su hombro como he hecho ya miles de veces.
-Tenía miedo.-contestó jugando con un mechón de mi cabello.
Sonreí.
-Yo también tenía miedo.
Iba a besarme de nuevo, pero yo me levanté, sonriéndole, tomé mi pijama y me dirigí al baño. Cuando giré la cabeza para verlo, sonreía burlón.
Me lo puse y salí, pero Jake no seguía en el mismo lugar. Por un segundo creí que se había marchado, pero solo estaba observando el atrapasueños, igual que Dean unas horas atrás. Me acerqué a él y me sonrió. Me rodeó repentinamente con sus enormes brazos y me llevó en vuelo hacia mi cama, haciéndonos caer allí y riendo por lo bajo.
-Tienes que irte, ¿A que sí?-aventuré mirándolo.
Asintió y aunque no me sorprendió en absoluto, una tristeza me embargó.
Y debió de haberse reflejado en el rostro, como me ha pasado muchas veces antes con él y Max, porque, retorciendo sus grandes manos , dijo:
-Okay… Sólo un rato más.
Quizás mis ojos se iluminaron porque me vio y se dibujó una sonrisa en su cara otra vez. Me metí debajo de la cama y él se colocó encima. Yo me di vuelta, apoyando mi cabeza en la almohada, y él rodeó mi cintura por detrás con un brazo. Sonreí (sonrojadísima) y cerré mis ojos.
-¿Te va a retar Sam?
-Es lo más seguro.-rió, pero muy bajito.-A penas se les pasa el enojo por haber desaparecido casi toda la tarde. No podían creer que había estado jugando a las escondidas.
Esta vez yo reí.
-Cierto. No nos íbamos a ver hasta mañana.-recordé.
-No podía aguantar más no contártelo.
-Pero no era sólo esto.-caí en la cuenta de repente.
-¿Te refieres a esto?-preguntó estrechándome a él.
Me ruboricé.
-Sí.-me limité a decir.
-Sí, había algo más.-admitió.-Peor no tiene mucha importancia por el momento.
-¿Seguro? Parecía urgente en su minuto.
-Seguro.-prometió.
Un bostezo se me escapó. Jake retiró un mechón de cabello de mi cara, diciendo con "ternura":
-Deberías dormirte ya.
Arrugué un poco el ceño pero antes de replicar, él interfirió:
-Es mejor, así no te das cuenta cuando me marche.
Era una buena sugerencia. Lo sopesé. Él debía irse pronto…
-Bien… Trataré de dormirme.
Cerré nuevamente mis ojos tratando realmente de dormirme. Pero con Jacob atrás, era un poco imposible….
Y además, un recuerdo acudió a mis pensamientos.
-A Dean le recuerdas a Nate.-salté.
-¿Si?-pareció sorprendido.
-Sí…-afirmé pensativa. O quizás sólo adormilada.
-¿Volverá Nate?-preguntó con interés.
-Espero que sí.-murmuré.
Jacob besó mi cabeza delicadamente.
-Buenas noches, Cam.
-o-
Estaba corriendo por el bosque, llamando a gritos a mi hermano Nathan. Jake corría junto a mi, aunque en realidad era un lobo. Nos detuvimos en un claro enorme, y al fondo vi a Max, con mi hermano pequeño en sus brazos. Señalaba con su índice algo. Creí que sería Nate así que seguí con la mirada a dónde señalaba, pero allí entre los árboles no había nada. Me acerqué y me asomé por los árboles buscando…
En ese instante, algo me dio un golpe de lleno en mi cara.
-¡¿Qué?!-me levanté sobresaltada. Lo primero que me percaté fue que Jake seguía a mi lado, que se había quedado conmigo.
Lo segundo me dejó inmóvil: Max en el umbral de la puerta alzando una ceja a modo de pregunta.
-Max.-masculló Jacob con voz ronca. Sonrojado.
-¿Qué haces tú aquí?-preguntó incrédula.
Jake no contestó. Yo me levanté, tiré a Max hacia a delante y cerré la puerta. Casi tropiezo con el cojín que me había tirado para despertarme.
-Shhh, ¡Mis padres no saben que él está acá, Max!-dije alarmada.
-¿Tú sabías, verdad?-preguntó y me reí.
-Yo…-le eché una mirada a Jake que se había sentado en la orilla de la cama y se estiraba.-Yo sí.
Max bufó, divertida con la escena:
-¿Y bien?-nos miró esperando.
Con Jacob empezamos a soltar excusas a la vez:
-Él no…
-…yo solo…
-…Se iba pero…
-…dormía y…
-Eh, ¡Eh!.-nos interrumpió Max riendo y nosotros callamos con una sonrisa de disculpa.-Ya entiendo. Sólo déjenme preguntar algo: Ustedes sabes que no llevan ni un día de novios… ¿no?
Yo solté una risa y Jacob le sonreía al suelo. Aun así nadie respondió.
-De todos modos, Camie, ¿Sabes qué hora es?
Le eché un vistazo a la hora y quedé paralizada.
Max lo notó.
-Ajá… Así que tú.-señaló a Jake amenazándolo falsamente y él retrocedió siguiéndole el juego.-¡Largo! Te vas o te tiro por la ventana.
Estuviera Max de broma o no, Jake sí debía irse. Nos miramos por unos segundos fijamente.
-Adiós.-masculló con un gesto torpe de su mano.
-Adiós…-me moría de ganas de lanzarme a su cuello pero con Max en frente me daba algo de vergüenza.
Jacob abrió la ventana y tras una última mirada, saltó fuera.
Me di la vuelta y con Max nos miramos con fijeza un minuto entero. Luego ella sonrió. Salté sobre ella y la abracé exclamando:
-¡¿Parezco la persona más feliz del planeta?!
-Sí.-respondió riéndose.
-Pues lo soy.-repuse y reí con ella.
