Disclaimer: Los presonajes no me pertenecen son propiedad del gran maestro Akira Torimaya.

¡UN APLAUSO PARA ÉL!

Capitulo 3.


- Oh Kami, Pan, ¡tienes que probar esto! – Gritaba emocionada una chica de cabellos azules, junto a su amiga, vio la "bolita" de mas amigas que estaban entre ella emocionadas, comentaban cosas de que era cierto, que con lo que estaban "jugando" era algo poderoso.

- ¿Bra que es esto? – Pregunto alarmada al ver un tablero que le hacían preguntas y este les "respondía"

- ¿Cómo que, que es? – Hizo una cara de sorprendida al ver su amiga no sabia en verdad que era – Que mas va a ser, es una guija – Contesto simple, no le importaba saber que con lo que estaba jugando era peligroso.

- ¿Qué no sabes que esa cosa atrae demonios? – Le dijo furiosa, le molestaba lo poco prevenida que a veces podía llegar a ser su mejor amiga.

- Osh, Pan, esos solo son cuentos baratos, ¿Apoco les vas a creer? Vamos, hazle una pregunta – Vio la cara de seriedad de su amiga, sin molestia, sin un ceño fruncido, sin nada – Yo se que quieres – Insistió.

- No, puede llegar el maestro y te pueden sacar de la escuela por traer esas cosas –

- ¿Acaso sabes con quien estas hablando? Mírame, soy una Briefs, jamás sacarían a un Briefs. –Lo dijo muy segura de si misma, y es que ella había escuchado varias veces las travesuras de su hermano y Goten cuando ellos estudiaban en la misma escuela en la que estaban ahora y sonaban malas pero a pesar de eso, jamás sacaron a Trunks, trataron de sacar a Goten pero era conocido de Bulma y Bulma tenía dinero, el dinero ganaba, y era el gran aliado de estos 2 – Además el maestro no vino, tenemos hora libre –

- ¿No vino el maestro? – Hizo la pregunta al aire, no podía creer que no había ido el maestro, era un gran alivio saber que tendría libre una hora – Bien, iré a dar una vuelta ¿Vienes? –Le pregunto a la peli azul.

- No, yo si quiero probar esta cosa –

- Bien, vendrá un demonio a comerte en la noche –

- No podrá, lo seduciré con mi gran encanto y no me hará daño, mas o menos lo que hizo mi mamá con mi papá – Bromeo y compartieron unas risas. Después de esto Pan salió, fue hacia las escaleras, sin rumbo solo caminaba, se sentía aprisionada en ese lugar, quería salir volando por la ventana, salir y jamás regresar.


Se fue a sentar en la entrada del edificio y miro hacia el cielo, ese día tenía un hermoso color celeste, recordó el cabello de Bra, su peluche celeste que tenía desde niña, hasta recordó unos ojos, los ojos de n. 18, esos ojos que le daban escalofríos, daban miedo verlos fijamente, ella tenía una costumbre de mirar a las personas directo a los ojos y con esa persona nunca podía, tenía la necesidad de desviar su mirada hacia otro lugar, eran tan diferentes a los de su hija Marron, los de ella parecía que con solo verlos hasta te podías curar de alguna enfermedad, recordó cuanto tiempo tenía sin ver a su amiga de la infancia, ese tiempo en el que Marron a veces la cuidaba a ella y a Bra, cuando jugaba con sus peluches y Marron, una vida simple, como le gustaría volver a esos tiempos, esos tiempos en lo que volar significaba ir muy rápido en el columpio , cuando sus amigos hablaban de protección se referían a usar un casco y rodilleras, cuando el lugar mas alto del mundo era sobre los hombros de su padre, cuando el dolor mas fuerte que podía haber era el de las rodillas raspadas ¿Cuándo dejaron de ofrecer agua para ofrecer cerveza? ¿Cuándo todo eso se fue a la mierda?

Soltó un suspiro, todo desde el día que había ido a la fiesta de su amiga se convirtió en un mundo feo, asqueroso, sin remedios, sin pudor, la fiesta para ella había sido traumática, iba prácticamente enganchada a Bra, primero pensó que sería una fiesta muy divertida pero no lo fue, entro y pudo observar a gente besándose sin vergüenza, casi teniendo sexo, vio a 2 mujeres besando al mismo tiempo a un mismo hombre, venían y le ofrecían cerveza ilegal, droga ilegal, cigarros y hasta condones. Había sido, sin duda alguna, una fiesta traumática, ver todo eso y para colmo a Bra ni siquiera le importaba, era como si Bra viera eso todos los días. De pronto se sintió tan sola, una soledad que necesitaba calmar, que necesitaba irse, quería sentirse diferente.


Miro hacia el cielo, quería salir, ya faltaba poco, tenia unas ganas inmensas de salir corriendo de ese lugar, si le estaba gustando, pero se sentía encerrado, extrañaba la libertad, poder volar por los aires sin preocupación, sentirse extasiado por tanta libertad que puede tener, sentirse al limite de la felicidad.

Volvió a mirar su reloj, menos de 10 minutos y ya estaría saliendo de la escuela camino a casa de… ¡Olvido decirle a Pan que viviría en casa de su abuelo! ¡Tenía que decirle! ¡Pronto! Sabía cuanto se enojaría si no le decía antes de que ella supiera por otra parte.

Al fin tocó el timbre se salida, tomo rápidamente la libreta que tenía sobre el pupitre y salió corriendo, estaba buscando el ki de Pan pero con tantos alrededor le era prácticamente imposible, se fue acercando mas al campus secundario y se le hacia todo mas claro, sintió el ki de ella en un aula prácticamente sola, su ki estaba algo perturbado pero no le tomo importancia, se acerco hacia ella, sigiloso, sin ruido alguno.

- Ya te sentí, Uub – Ni lo volteo a ver – Esconde la próxima vez tu ki – Aconsejo

- Bien, oye, olvide decirte algo en el almuerzo – Soltó una risa nerviosa, estaba nervioso, a veces Pan podía ser muy impredecible – Já, iré a vivir en casa de tu abuelo Goku – Tenía una mano tras su nuca, no sabía que reacción tendría por parte de la joven, esperaba un grito, ya fuera de enojo o de emoción, pero estaba esperándolo y esperando se quedo.

- Bien – Tomo la ultima libreta y se colgó la mochila, comenzó a caminar dejando a Uub confundido.

- ¿No dirás nada? –

- No, bueno no se que quieras que diga –

- No sé, ¿Qué te pasa? – se preocupo de saber que tal vez algo malo le pasaba a Pan – Sentí tu ki algo raro pero no le quise tomar importancia, ahora veo que si te paso algo. Dime, puedes confiar en mí – La miro intensamente a los ojos, en su voz se podía escuchar la preocupación que sin querer salía por si misma.

- Nada es solo que… agh, estoy cansada, solamente –

-¿Del lunes? Oye a nadie le gusta el lunes pe… –

- No es el lunes, es todo, es raro, desde… –

- ¿Desde la fiesta que me contaste? – Termino de completar la oración de la chica.

- Si – Miro hacia el suelo, sentía que su mundo era totalmente diferente, de la nada dejo de ser un mundo lleno de hermosos colores para ser un mundo lleno de gris, de tristeza, de adicción, de enfermedades, de cosas que ella prácticamente desconocía.

- Oye, Pan, yo se que tal vez esa fiesta fue fea, ver como personas prácticamente tenían sexo en medio de la pista, que te ofrecieran droga así como si nada y que tu mejor amiga te deje sola sin importar lo que te pudo pasar es algo que no se puede olvidar fácilmente pero tienes que dejarlo ir, o al menos dejar de tenerle miedo, es el mundo en donde estamos, personas tontas que quieren droga, sexo y alcohol, es el mundo en el que tenemos que vivir ahora – No la pudo mirar, sabía que ella necesitaba apoyo, un apoyo que él no podría darle, él mismo le tenía miedo, tal vez era de los mas fuertes del mundo pero eso no lo hacia indestructible y sin miedos, odiaba ese mundo gris y sin nada en el que vivía, le tenía miedo, tenía miedo de él caer en eso, en ser igual a todos e ir a buscar lo que todos querían pensando que eso da felicidad.

- Lo siento – Su cabeza mirando hacia el suelo, no quería mostrarse débil pero Uub la conocía mas que ella misma, sabía que Uub sin decir nada él ya sabía lo que tenía, increíble.

- No tienes porque – La miro con ternura y le sonrió de la misma manera –Nada más ya quiero que estés normal –

- Bien, entonces ¿Te iras conmigo a la casa de mi abuelito? –

- Si, pero primero avísale a Gohan – Soltó una risa que hasta parecía nerviosa – Já, hoy todos me advirtieron de ti, que tu y Gohan y cosas así –

- Oh, ya se de que, pero es que todos piensan que mi papá me protege mucho, es decir, solo porque no me da permiso de ir a fiestas como las que ellos acostumbran no es sobreprotegerme, es solo cuidarme bien –

- Ya sé, bien, ya vámonos, tengo hambre – Grito su ultima frase, él no era un sayayin pero tenia el apetito de uno, una vez Goku le había explicado algo sobre que era la reencarnación de un villano muy poderoso y a eso se debían sus poderes y su gran apetito.

- ¿Has probado la comida de mi abuela Milk? Pues… – Siguieron su camino hacia la casa de los Son, iban caminando, no les importaba si se cansaban más o hacían mas tiempo, querían hablar, comprenderse, escucharse, saber mas del otro.


- Pan, oye, creo que unas amigas tuyas, no sé, me invitaron a una fiesta este sábado, creo, ¿Vamos? – Pregunto muy animado, en su voz se podía notar la ansiedad y emoción.

- No sé, si quieres ve tu, yo no tengo tantas ganas de ir – Ni siquiera lo miro, veía hacia el suelo, iba muy concentrada mirando el piso, viendo sus zapatos, divagando en su mente.

- Oh, vamos, ¡Será divertido! –

- No Uub, enserio si quieres ve tu, yo no tengo ganas –

- Esta bien – Se resigno a la contestación de su amiga y hubo un silencio, una gran y largo silencio; se entristeció al ver lo poco animada que estaba, lo ocupada que estaba en su mente, su mente estaba en otra parte, su cuerpo prácticamente estaba caminando por pura costumbre, noto como su cara no tenia esa cara a la que el estaba acostumbrado ni esa voz animada que escuchaba cuando hablaban por teléfono, su cara estaba falta de brillo, ese brillo y alegría que siempre veía en las fotos que le mostraba Goku una que otra vez, ella no era Pan, ¿Cómo había sido tan ciego? Pan tenía algo mas, no era solamente molestia por ver como su mundo ahora era una mierda literal ni por sus amigas que ahora eran unas de la manada de tontas que iban tras un sexo rápido y sin compromiso ni era solamente por el hecho de que casi toda la gente que conocía perfecta y sana de su mente ahora consumía drogas, era algo mas allá.

- ¿Qué tienes? – Pregunto sin saber muy bien a lo que quería llegar - ¿Por qué? –

- ¿Por qué que? – Ni siquiera lo miraba, iba pateando una piedra pequeña parecía que la entretenía mucho o no quería mirarlo.

- No me respondas con otra pregunta, sabes a lo que me refiero, es decir, tú no eres así. Andas algo rara –

- No, no me siento rara ni ando rara já – Trato de sonar normal, sin nervios aunque los tenía sabia lo bien que Uub la conocía y ella en verdad no tenía ningún animo de profundizar en el asunto, quería solamente llegar a su casa y dormir, olvidarse de todo y todos un rato, sentirse sin presión sin nada por un buen rato.

-Dime la verdad, sabes que puedes confiar en mí, ¿Qué pasa? ¿A dónde vas? –

- No me pasa nada – Mintió, no podía, era demasiado, se sentía culpable, se sentía mal, ella sabía que lo que hacia estaba mal, que tarde o temprano acabaría con ella y saldría a la luz, dejándola en total vergüenza – Solamente voy callada, y voy a un lugar donde no puedan ver que volamos y ya – Corto su "platica" no quería más, le costaba mucho mentirle a Uub, quería echarse sobre los brazos de su amigo y llorar amargamente, desahogarse. Eso le faltaba, tener un hombro en el cual llorar, pero no cualquier hombro uno que viera igualmente todo lo que pasaba a su alrededor, obviamente no el de Bra, ella veía tan normal y extraordinario lo que pasaba, quería ser parte de todo eso pero ella no, ella era diferente, su forma de pensar, de ver el mundo; su mundo ahora era más que diferente, se estaba pudriendo, podía ver prácticamente el smog generado por tantas fabricas y autos, podía ver como una a una de sus amigas se perdía en ese mundo asqueroso y sin pudor, que parecía solamente ella lo veía así.

- Esta bien – Se tenía que resignar a las respuestas cortantes de su amiga, sabía lo que podría ocasionar si fuera más insistente.

El resto del viaje fue un silencio absoluto, ningún ruido, solo ellos dos volando por la ciudad, ajenos a lo que pasaba el otro, cada uno en sus pensamientos, tratando de saber que harían con sus vidas y como lo lograrían, como uno lograría olvidar su pasado en esa isla que tanto le hizo daño y la otra tratando de sobre llevar una vida que escondía un oscuro secreto, un secreto asqueroso, un secreto que ni siquiera ella quería mantener aunque debía.


- Llegamos – Aviso sin ánimos la chica, comenzó a caminar y entro por la puerta de la casa.

- Hola, abuela – Le dio un beso en la mejilla y se encamino hacia un cuarto.

- Hola, Pan; oh, Uub, que bien que estas aquí, ya está tu habitación lista – Lo guio hacia el antiguo cuarto de Goten.

- Señora Milk, ¿Goten no se molesta por que duerma en su habitación? – Pregunto Uub tímido, aún no tenía tanta confianza con Milk y temía la reacción que podría tener Goten acerca de su llegada sin previo aviso.

- Oh, no te preocupes Uub, él hace mucho se fue a vivir en un departamento de la capital, ya casi no viene, solo viene cuando el muy interesado tiene ganas de mi comida – Uub pudo notar en su voz la tristeza y decepción, tal vez Milk esperaba que Goten se quedara por siempre a su lado –Bien, ahí están tus cosas acomódalas, y en un momento estará lista la comida –Le indico el ropero, los cajones para playeras mas informales y más cosas en donde podría poner todo lo que llevaba, aunque fuera poco.

Tal y como le indico Milk, Uub guardo lo que traía y se dispuso a descansar un momento, se echo sobre la cama bien tendida del algo pequeño cuarto y se quedo mirando el techo, quería dejar su mente en blanco igual de blanca que el techo, quería olvidar todo, quería dejar de sentirse culpable, quería sentirse diferente. Entonces recordó que cuando llego Pan lo acompañaba, ¿Dónde estaría? Comenzó a buscar su ki, nada, no lo podía encontrar ¿Por qué lo escondía? Se concentro más, trato de buscarlo más detenidamente, con más clama y lo pudo al fin percibir, estaba algo cerca, así que fue en busca de la chica.


- ¿Qué tienes? ¿Por qué mantienes tan bajo tu ki? – Pregunto alarmado, ya sabía que su amiga no estaba bien o se sentía bien, pero había algo más ella no era así, no era su forma de ser, jamás había sido una chica callada, siempre hablaba para nunca callar, siempre tena un brillo especial en los ojos y no había ningún rastro de brillo en estos, no había nada, ni siquiera una sonrisa fingida, parecía como si estuviera perdida en su mente, tratando de buscar la respuesta de algo.

- perdón, no sabía que lo tenia bajo – Sin mirarlo, sin nada, solamente viendo el río que corría delante de ella, admirado la belleza de la naturaleza, solo podía observar, sentirse ajena a la felicidad y la simplicidad, solo observar.

- ¿Quieres dar una vuelta? Dijo la señora Milk que tardaría un poco mas en hacer la comida – Trataba de hacer contacto visual con ella pero no lo obtenía, parecía que ella trataba de no mirarlo, de desviarse, de estar sola.

- Esta bien – Se paró y comenzó a caminar - ¿A dónde vamos? – Trato de sonar un poco mas animada y por el cambio de expresión de su amigo precia que lo logro.

- Vamos a dar una vuelta al centro y comer helado ¿Quieres? – Pregunto junto a ella, tratando aún de hacer ese contacto visual al que estaba tan acostumbrado.

- Claro, me caería bien un helado – Comenzó a elevarse y elevar la velocidad de su vuelo, mientras mas subía mejor se sentía, se sentía mas libre, sin presión, sin ese sentimiento de culpa, se iba todo, solo quedaba ella en el cielo, en donde solo pocos podían estar sin necesidad de una nave, solo ella, siendo ella, sin fingir, sin sus secretos.


-Llegamos – Anuncio contento el chico de cabello negro.

- Ya he venido aquí, son muy buenos, ¡hacen las mezclas que quieras! – Dijo en un tono igual de animado que el del chico-

- Entremos – La invito a seguirlo, entraron y después de un pequeño espacio de tiempo se decidieron por los sabores que querían. Se dispusieron a comer sus helados cuando la chica comenzó a hablar.

- Oye Uub, mejor a comerlos afuera – Comenzó a caminar hacia la salida y fue seguida por el chico.

Entonces hubo un silencio, silencio excesivo, desagradable, melancólico, gris.

- Uub, ¿Alguna vez has tenido un secreto o alguna cosa por la que te sientas muy mal? – Pregunto sin estar en si, salió de sus pensamientos, aún no estaba lista para confesarlo ¿Ahora como la vería su mejor amigo?

- Si – Ella se volteo a mirarlo y pudo ver en su cara el enojo, como se convertía de una que estaba en paz a una que parecía furiosa y roja por el enojo. –Estaba con mamá de compras, era la visita a la ciudad que hacíamos cada mes, fue la primera vez que dejamos solos a mis hermanos… – La voz del moreno comenzaba a quebrarse y escucharse con furia – un hombre, lastimo a mi hermana, la golpeo primero por que no lo dejo robar y después la … – Le dolía mucho hablar de eso, lo llenaba de impotencia el hecho de recordar que habían lastimado a su hermana menor/mayor y él no había podido hacer algo para impedirlo – la violo, hasta desgarrarla – Una lagrima comenzó a caer por su mejilla pero no era de tristeza, era de enojo, de impotencia, de sentimientos llenos de furia que crecían dentro de él.

- Lo… Lo lamento Uub, no debí – No atino a decir mas y se echo sobre los brazos de su amigo para tratar de hacerlo sentir mejor.

- Esta bien, tu no sabías, y ella siguió o mas bien trato de seguir su vida normal, es solo que lo que yo hice no estuvo bien –

- Pero tu no sabias, no fue tu… – No pudo continuar por que él la interrumpió.

- Cuando llegue, el enojo me cegó y lo mate – Tan simple lo dijo, aunque le dolía y esa era la verdad, cruda realidad – Tu tienes un secreto y no me lo quieres contar – Le dijo muy seguro de si mismo, sabía que su amiga escondía un secreto y si lo quería saber y ayudarla debía sincerarse.

Soltó un suspiro – Esta bien – Tomo valor para lo que seguía, no sabía si esperaba que su amigo la despreciara o la apoyara – Cons… – No tenía el valor suficiente, se sentía como una verdadera cobarde pero debía hacerlo, ese secreto la estaba consumiendo prácticamente – Cons… Consumo algo – Tenía los ojos bien apretados, tenía miedo.

- ¿Qué clase de "algo"? – Pregunto con la cara seria, no le hacia nada bien la confesión de su amiga.

- Droga – La cabeza mirando hacia el suelo y su voz casi inaudible; avergonzada, se sentía avergonzada.

- ¿Cuál? – Su semblante jamás cambio.

-Ecstasy – Su voz parecía que cada vez se hacia mas quebradiza y aguda.

- Cuéntame –

- Bien – Tomo valor – En una fiesta me la ofrecieron y Bra me había dejado sola así que estaba con otras amigas y ellas me presionaron… – Comenzaron a salir lagrimas, sin previo aviso salieron, llevaba tanto tiempo guardando esas lagrimas. – La tome y me gusto, así que comencé a buscarlas mas y mas, hasta que, no podía dejar de tomarlas un día, llevo así 4 meses, en la fiesta de la que te conté me volvieron a ofrecer y esta vez no me tome solo una sino tres, no pude dormir hasta ayer, y antes de ir a la escuela me tome una – Puso su cabeza en el hombro de su mejor amigo, se aferro fuerte a él – ¡SOY UNA MALDITA ADICTA! ¡SOY UNA CERDA! – Comenzó a gritar, sollozos y gritos, lagrimas amargas, sus brazos se aferraban fuerte a la cintura de él y él se aferraba fuerte a su pequeña figura.

- Yo te ayudaré, yo no dejare que nadie te lastime – Le sonrió con ternura y compasión.


Se que es corto pero enserio tenía muchas ganas de actualizar, me emociona mucho ver sus reviews, (son 3 pero me emociona)

Gracias a KarlaBloon (no sé si lo escribi bienxD) Que sigue la historia ¡Graciaaaaaas! Y tambien a los que pasan, leen y no dejan comentario ¡Igual los amo!