Q: Tranquila, estas bien, todo esta bien.-Susurraba mientras acariciaba el cabello de la morocha.-Estoy aquí, contigo.-En ese momento Rachel perdió la conciencia.
Era ya la décima vez que Rachel cumplía su castigo y Quinn ya no soportaba más. No podía ayudar a la morena y no le gustaba verla sufrir cada día.
Llegaba a la orilla gracias al vaivén de las olas. Un brazo y una costilla rota más la herida en la frente eran los daños que sufría. Murió ahogada, pero ese no era mucho sufrimiento, así que después de unos minutos de estar inconsciente en la arena, despertaba gritando y llorando, era ese momento en el que Quinn trataba de tranquilizarla, segundos después se desmayaba.
Despertaba con un par de brazos rodeándola, acomodada entre sus piernas y descansando la espalda sobre su pecho.
R: ¿Quinn?.-Susurró sin ver nada más que oscuridad.
Q: Quien más podría ser
De alguna forma su miedo había desaparecido. Tal vez el despertar siempre en algún lugar oscuro ayudaba, y el sentir a Quinn tan cera, ayudaba aún más.
Q: ¿Se fue el dolor?
R: Si.-Respondió moviendo su brazo para comprobarlo.-Me encanta que me abraces, siento un tipo de calidez cuando lo haces.
Q: ¿Enserio?.-Preguntó nerviosa.
R: Si, es muy raro el poder sentirme cómoda contigo.-Respondió jugando con las manos de Quinn.
Q: Eh, bueno, será mejor que salgamos .
Se levantó ayudando a Rachel a salir lo más rápido posible, lo que menos quería en ese momento era a un guardia tocando a su puerta.
R: ¿En donde estamos?.-Cuestionó cuando se dio cuenta que no era el lugar que solían visitar.
Q: Es mi departamento. Estaba anocheciendo, así que e traje.
R: ¿Me cargaste hasta aquí?
Q: No eres tan pesada.-Respondió recostándose en el sillón.
Con una mirada recorrió el departamento. No había muchas cosas, una biblioteca personal, un sillón y una mesa pequeña eran las únicas cosas que adornaban lo que parecía ser la sala.
Se sentó en el suelo con la espalda recargada en la mesita ratona, de frente a Quinn.
R: ¿Hace cuanto que estás aquí?
Q: Umm no lo se, hace mucho, un año, tal vez.-Dijo colocándose de costado para mirar a la morena.
R: Aún no me has dicho ¿Cómo moriste?
Q: Me ahorqué, ahí.-Dijo señalando la habitación oscura en la que acababan de estar.
R: ¿Por qué?
Q: Consideraba que mi vida tenía que acabar. Sentía que ya había vivido todo. Ya nadie me necesitaba, ni yo misma, así que decidí adelantarme un poco.
R: ¿Cuántos años tenias?
Q: 25
R: ¿Te arrepientes?
Q: No, ni un poco, creo que tomé la dedición correcta.
R: Pero, tus padres, tus amigos…
Q: Soy huérfana, y nunca tuve amigos, de hecho, pocas personas fueron a mi funeral.
R: Como lo sabes.
Q: El primer día que llegué aquí, me escapé, ya sabes, por los limites de la ciudad. Cuando di un paso fuera me transporté a mi funeral. Tuve suerte de caer en el camino de la Tierra.-Rachel la miró interrogante.-La ciudad está rodeada por ocho lugares, uno es la Tierra, los otros siete son los siete pecados capitales.
R: ¿Podemos ir a la Tierra?
Q: ¿Para que?
R: Solo, quisiera ver que ha pasado.
Q: Será mejor no hacerlo, puede ser peligroso.
R: Quinn.-Dijo con un tono de suplica.
Q: Rachel…
R: Por favor.
Q: No.
R: Pero…
Q: No.
Gracias a una ventana abierta, el viento entró agitando las cortinas.
Q: Vete.-Dijo levantándose.
R: Pero…
Q: Vete, ya es mi hora, nos vemos mañana.
Rachel la siguió hasta la puerta.
R: Está bien, está bien, hasta luego.
Q: ¡Rachel Rachel Rachel!
R: Quinn.-Dijo abriendo la puerta.- Te agradecería tanto que no tocaras la puerta como desesperada, ya te he dicho que eres libre de entrar y salir cuando quieras.-Guardó silencio al ver como la ojiverde estaba perdida.-Y deja de mirar mis pechos.
Q: No es mi culpa sentirme más cómoda así.-Respondió girándose para entrar en el departamento.-Más te vale no estar viendo mi trasero.
Q: No lo hago.-Respondió desviando su mirada.
Q: Bien, necesito que te vistas.
R: No.-Dijo ocultando su rostro en una almohada.
Q: Rachel, que esté muerta no significa que no tenga necesidades.
R: Quinn, que esté muerta significa que no tengo temor alguno de que la gente me vea desnuda.-Respondió sentándose para mirar a Quinn.-Espera, ¿Necesidades?
Q: Si Rachel, ya sabes, "necesidades".-dijo representando las comillas con los dedos.
La morena caminó hasta arrodillarse frente a la ojiverde.
R: Quinn, necesito que por primera vez desde que entraste dejes de mirar mis pechos y que me respondas con sinceridad. ¿Podemos tener sexo?. Ósea, nosotros, los que estamos aquí.-Explicó.
Q: S-solo en casos especiales.
R: ¿Cómo…?
Q: Es difícil de explicar, y es más difícil aun si estas desnuda entre mis piernas.
R: Mira el techo.
Q: Solo los reductores de condena pueden hacerlo, con su protegido obviamente.
Rachel masculló algo y se alejó de la rubia para tirarse bocabajo en el sillón.
R: ¿Y como se si tengo un reductor de condena?
Q: Eso lo tienes que averiguar tu sola, nadie te puede ayudar con eso.
R: ¿Cómo rayos sabré que hacer para descubrirlo si ni siquiera se que hacer?
Q: ¿Por qué tanto interés?
R: Digamos que en la Tierra era algo así como…Ninfomana.-Quinn solo enarcó una ceja.-Quiere decir que soy, era, adicta al sexo.
Q: Ya se lo que significa, pero, ¿Tu? ¿El ser mas adorable que he conocido en todo este tiempo?
R: No te fíes de las apariencias.
Un silencio se instaló en la habitación dejando que las dos chicas estructuraran preguntas.
R: ¿Tenías novia?
Q: Si, Santana- Latina. Teníamos 6 años de noviazgo, de hecho estábamos comprometidas, pero bueno, sucedió esto.-Dijo señalándose.-¿Y tu?
R: Novio. Noah Puckerman. Judío, igual que yo. Muy buen sexo.-respondió sin mucha importancia.
Q: Bien, bien. Eh, parece que ya es tarde ¿Nos vamos?.-Preguntó incomoda. No le gustaba esa conversación.
R: Claro.
Q: Ni creas que te voy a cargar así.-Decía con los brazos cruzados sobre su pecho.
R: Deberías aprovechar.-Dijo dándole la espalda.
Ya estaban en aquel risco, y para mala suerte de Quinn, Rachel decidió ir desnuda, y no es que a la rubia le molestara ver a alguien como Rachel desnuda, eran las miradas que los demás lanzaban al perfecto cuerpo de la morocha. Así que el camino hacia la playa fue un completo desafío para Quinn, quien se preguntaba si podría matar (de nuevo) a alguna de esas personas.
Q: Quisiera poder hacerlo.-Susurró
R: ¿Qué?.-Preguntó volteando.
Q: Nada, nada.
R: Bien, eh, oye, ¿Enserio no podemos ir a la Tierra?.-Preguntó bajando su vista al suelo.
Q: ¿Para…?
R: No lo se, visitar, ver…-Jugaba con sus manos.
Q: Es muy peligroso.-dijo rascando su nuca, pero al ver como la morena cambiaba su expresión a una parecida a la tristeza reflexionó.-Pero podemos intentarlo.
Elevó su mirada y esbozando una gran sonrisa se lanzó sobre Quinn.
R: Gracias, gracias.
Quinn se petrificó al sentir a la morocha rodear su cuello con sus brazos, y se paralizó aun mas cuando la morena alejándose un poco, pero sin tratar de aumentar el espacio entre las dos, la besó.
Un roce. Apenas un ligero roce entre sus labios que a pesar de todo provocó tanto entre las dos chicas.
Inmediatamente después de perder contacto Rachel se lanzó de espaldas hacía el agua, dejando a Quinn confundida.
Numero 722.-Una voz grave la llamó.
Estaba en problemas.
¡Vacaciones por fin!
Eso significa que podré dedicarme más a mis fics.
Gracias a todos los que sigan leyendo y a los que dejan reviews.
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