No sabía exactamente cuanto tiempo llevaban caminando pero el sol ya comenzaba a iluminar lentamente toda la ciudad.
En todo el camino ninguna de las dos pronunció palabra alguna, solo se dedicaban a ver como las calles comenzaban a llenarse de personas.
R: Eh ¿Quinn?.-Llamó rompiendo el silencio.
Q: ¿Si?
R: ¿Estás…estás enfadada conmigo?
Q: Claro que no.-Respondió con una sonrisa.
R: ¿Estás enojada por lo que viste?.-Quinn negó.-¿Entonces?
Q: Simplemente estoy pensando Rachel. Si, me sorprendí cuando vi…eso, pero no estoy enojada, Santana merece ser feliz, tarde o temprano tenía que encontrar a alguien más.
R: Pero fue muy pronto, solo un año.
Q: Se que me amaba…que aun me ama, pero así es Santana, necesita a alguien, y ella sabe escoger a las personas que le hacen bien, no tengo por que preocuparme o enfadarme.
Rachel se mostró seria al ver como la rubia volvía a enfrascarse en sus pensamientos.
R: ¿Te importa si vamos a ver a Noah ahora?
Q: No, vamos.-y de nuevo sus manos se unieron.
Se encontró sola en medio del pasillo, mirando a los lados para intentar localizar a Quinn.
R: ¿Quinn?…¡Quinn!.-Gritó.
Q: ¿Rachel?.-Preguntó saliendo del departamento de la morena.-Por un momento pensé que habías vuelto al departamento de Santana.-Bromeó
R: ¿Por qué aparecimos separadas?
Q: Yo pensé en el departamento y tu en el pasillo.
R: Cierto, punto a tu favor pequeñuela.
Q: Soy más alta que tu.
R: Deja de quitarle la magia a las cosas Quinn.-Reclamó con un puchero al mismo tiempo que ingresaba al apartamento.-Bienvenida a mi humilde morada Señorita Quinn, le ofrecería algo de tomar pero bueno, ya sabe la situación, pero si gusta podría darle un breve recorrido por la estancia.
Q: Rach, ya conozco este lugar.-Dijo riendo por las ocurrencias de la chica.
R: ¡Quinn!.-Exclamó golpeando el suelo con un pie como una niña.-¡Acabo de decirte que no le quites la magia a las cosas!
Q: ¡Esta bien! Lo siento, me encantaría que me mostraras el lugar.
R: Ya no lo haré.-dijo enojada.
Q: Oh vamos Rachel, muéstrame el departamento.
R: Sala, cocina, comedor, habitación y baño.-Dijo rápidamente señalando cada lugar.-Listo.
Q: Fascinante, el mejor recorrido de toda mi vida.-Dijo girando los ojos.
R: Espero que te agradara.-Caminaba hacía su habitación con Quinn siguiéndola.-Cuando quieras puedo mostrarte el par…
Q: ¿El par…?.-Preguntó entrando después de la morena a la habitación, pero pronto comprendió por que no había continuado.
Ropa, libros, discos y fotografías que parecían ser de la morena, se encontraban tirados en el suelo. Un fuerte olor a perfume llegó hasta Quinn poco antes de descubrir la botella rota en el suelo.
Al centro de la habitación, en la cama, un chico permanecía acostado, llorando aferrado a un vestido de Rachel. El también parecía un desastre.
Quinn miró a Rachel.
Su rostro reflejaba confusión mientras intercalaba su mirada de la habitación a su ex-novio.
R: Noah, levántate.-Dijo con voz firme mientras se acercaba a un costado de la cama.-Vamos Noah.
Q: Rachel, no lo toques, le puedes hacer daño.-Advirtió al ver las intenciones de la morocha.
R: ¡Levántate carajo!.-Gritó desesperada tratando de mover al chico con su brazos, pero solo lograba atravesarlo provocándole escalofríos.-¡Deja de comportarte como un idiota!
Q: Rachel…
R: No llores por estupideces, vamos Puckerman.-Siguió gritando al hico.
Quinn observaba desde lejos la escena con los brazos cruzados sobre el pecho. Quería alejar a la morocha antes de que algo sucediera, pero sabía que era un momento de desahogo.
De repente te do cuenta de que algo no estaba bien. El chico ya n o sollozaba, ahora estaba totalmente petrificado, n siquiera respiraba.
Q: Diablos
Se acercó a Rachel abrazándola por la espalda y cargándola la sacó de la habitación.
R: ¿Qué estas haciendo Quinn!
Q: Te dije que no lo tocaras, le has hecho daño. Atravesaste su corazón. Ahora te vas a quedar aquí mientras yo me cercioro de que el esté bien.
La ojiverde atravesó de nuevo la pared que dividía los dos cuartos, se acercó al chico y con su mano traspasó su pecho para llegar a su corazón, un suave impulso le devolvió la vida.
Q: Si se enteran de esto me matan.-Susurró al ver como Noah tosía.
Dio media vuelta dispuesta a volver con la morocha, pero un papel en el suelo la distrajo.
Pudo haber pasado desapercibido entre todo el desastre de la habitación, pero era el único papel en todo el lugar.
Se arrodillo par leer un poco mejor.
"Noah, Hiram y Leroy. Leer después de mi funeral"
Quinn frunció el ceño ¿Una carta de suicidio! Claro que era una carta de suicidio y al parecer nadie la había leído aun ya que estaba sellada.
Miró a Noah de nuevo y aprovechando que el chico estaba distraído movió la carta justo frente a la puerta. Sería imposible que alguien no la viera.
R: ¿Cómo está?.-Preguntó al ver que la rubia volvía.
Q: Bien, solo se paralizó por el frió.-Mintió.-Me prometiste que obedecerías todo lo que te ordenara.
R: Lo siento.-Dijo mirando el suelo.-No pude contenerme.
Q: Te entiendo, pero trata de hacerlo.
Rachel solo asintió. Quinn no pudo resistir mas y la abrazó, la morocha no perdió tiempo y rodeo la cintura de Quinn con sus brazos mientras ocultaba su rostro en el cuello de esta.
Q: Dime que puedo hacer para verte sonreír de nuevo, me rompe el corazón verte así. Si quieres vamos de nuevo con Santana para que veamos lo que hace con su nueva novia, pero no te pongas así..
R: ¿Puedes…puedes besarme?
Q: ¿Qué?
R: Cuando te besé en el risco me diste valor para saltar, me hiciste estar en paz. ¿Podrías hacerlo de nuevo?
Q: ¿Qué te parece si primero salimos de aquí?.-Dijo sonriendo.
R: No es justo
Q: ¿Qué no es justo?
R: Tu me prometiste un beso y aún no me lo has dado.
Q: ¿Perdón? Yo no te he prometido nada.
R: Claro que si, me dijiste que primero deberíamos salir de mi departamento y en lugar de darme mi beso me trajiste a una aburrida biblioteca.-Dijo cruzando sus brazos sobre el pecho.-Totalmente injusto.
Q: Eres adorable hasta cuando te enojas. Frunces la boca y caminas mas rápido para no hablarme.-describió lo que hacía la chica .- Totalmente adorable.
R: Como sea.-Dijo aligerando el paso.-¿Qué hacemos aquí?
Q: Busco un libro.-Respondió mirando los estantes.
R: ¿Qué libro?
Q: Este.-Dijo deteniéndose frente a un pequeño cajón de madera con tres libros dentro, uno rojo, uno verde y uno amarillo.
R: ¿Braille?.-Preguntó al leer el letrero del cajón.
Q: Eso dice.
R: ¿Sabes leer braille?.-La rubia negó.-No te entiendo Quinn, enserio, ni un poco. Primero, ¿Para que quieres venir a una biblioteca si no puedes tocar los libros. Segundo, ¿Para que buscas libros en braille sabiendo que no puedes leerlos?
Quinn sonrió.
Q: Tienes razón, ni yo se que hago aquí. Oye, ¿Puedes ir a ver la hora? Hay un reloj en el mostrador.
R: Bien, pero después nos vamos.-Dijo caminando hacia el mostrador.
Quinn aprovechó ese momento a solas para llevar a cabo su plan.
Volteó de nuevo hacia el cajón poniendo sus manos a cada lado de este y concentrándose lo hizo desaparecer poco a poco. Cuando ya no había nada entre sus manos pudo notar como el color regresaba a su cuerpo y como el aire comenzaba a entras a sus pulmones.
Q: Mierda.-Susurró.
R: Quinn, son las 7:56. ¿Podemos irnos?
Q: C-claro, claro vamos.
R: ¿Te pasa algo?.-Preguntó entrecerrando los ojos.
Q: Eh, no, no ¿Por qué lo preguntas?
R: Estas muy nerviosa, ¿Segura que estás bien?
Q: No, en realidad estoy un poco cansada.-Mintió.-¿Podemos ir a mi cuarto oscuro?
R: Pero, si vivías con Santana ¿Cómo es que ahora vives aquí?
Q: Me suicidé en este lugar.
R: ¿Y como es que nunca escuché del rumor de la chica que se suicidó en el apartamento del frente?
Q: ¿Cuánto tiempo llevabas viviendo ahí?
R: Siete meses.
Q: Yo llevaba muerta un año tres meses, la gente pierde el interés por ciertas cosas, además al dueño del edificio no le convenía que la gente supiera que una chica se había suicidado ahí.
R: Cierto, otro punto a tu favor.-Dijo acomodándose en los brazos de Quinn.-Creo que has eliminado mi fobia a la oscuridad.
Q: Ósea que si me alejo ahora mismo.-Dijo levantándose.-¿No tendrás miedo?
R: Quinn no hagas eso….¿Quinn?.-Preguntó al no sentir a la rubia cerca.
Completo silencio. Al parecer solo la oscuridad la acompañaba.
R: Vamos Quinn, no es nada gracioso.
Q: Para mi lo es.-Susurró en su oído.
R: Vale, deja de jugar y abrázame.-Ordenó
Q: Mmmm, no, es mejor irnos. Ya me siento bien.
Q: Aun no comprendo por que dejé que tu eligieras la película.
R: Porque no me besaste.
Q: Cierto, pero al menos no tuve que pagar por ver esa abominación.
Después de salir del edificio de departamentos y al notar que tenían tiempo de sobra Rachel decidió ir al cine para ver la nueva película de la saga Crepúsculo, cosa que molestó a Quinn pero se dejó convencer por la chica.
R: Exacto, es lo bueno de estar muerta.-Dijo con una sonrisa.-Pero no comprendo por que no te gustó.
Q: Es una película para adolescentes hormonales y manipulables.-Dijo encogiendo los hombros.
R: A mi me gusta.-Susurró avergonzada.
Q: Eso me quedó claro, pero bueno señorita hormonal, ¿Estas segura de querer visitar a tus padres?.
R: Claro, ¿Por qué no querría?.-Preguntó confusa tratando de esquivar a todas las personas que avanzaban hacia ella.
Q: Es que, ya viste como se puso Noah, y no creo que con tus padres sea distinto.
R: L-lo se, pero quiero verlos para estar tranquila.
Q: Esta bien, entonces, ¿A dónde me llevará, Señorita Berry?.-Preguntó graciosamente.
R: …Y por eso terminamos Día de Acción de Gracias en la cárcel.-Terminó de relatar.
Quinn la miraba con la boca abierta y las cejas fruncidas.
Q: P-pero ¿Cómo rayos apareció un delfín en tu piscina?
R: No lo se.-Dijo encogiendo sus hombros.-Pero cuando papá Hiram y Noah se juntan no hay quien los pare.
Q: Tu familia es un poco…peculiar.
R: Exacto, los Berrys somos únicos.-Dijo con una gran sonrisa.
Q: Eso ya lo comprobé. Rachel Berry, eres única.
Agradecía ser un fantasma, así no se podía sonrojar ante cada halago que la rubia le hacía o cada sonrisa que esta le dedicaba.
R: ¡Ahí es!.-Dijo señalando una casa.
Un jardín con varias flores daban la bienvenida a las dos chicas. Quinn extendía los brazos para tocar las rosas que se movían ante las suaves caricias de sus dedos.
R: A papá Leroy le encanta la jardinería.-Explicó.
Siguió a la morocha que ya atravesaba la puerta principal.
Q: Linda casa.-Dijo mirando hacía todos lados.-Tus padres si que saben como decorar.
R: Yo también se decorar.
Q: Tu departamento es una clara muestra.-Dijo caminando tras la morena.
Y por tercera vez en el día pudo observar como Rachel se quedaba sin palabras.
En el comedor había don hombres sentado el uno junto al otro.
Uno era alto y con gafas, el otro parecía ser mas pequeño.
Los dos comían en silencio, apenas y despegaban la vista de sus platos. Sus rostros mostraban una gran tristeza y las ojeras que no habían dormido durante días.
El más pequeño comenzó a llorar en silencio y las lagrimas caían sobre la mesa. Su esposo sujetó su mano entrelazando sus dedos y dándole una sonrisa de apoyo un tierno beso fue depositado en sus labios.
La pareja se levantó de sus asientos y abandonaron la habitación.
Quinn observó a Rachel, quien seguía en un estado de catatonia mirando os asientos ahora vacíos.
Con un suave movimiento entrelazó su mando con la de Rachel. La morena se sorprendió al sentir la mano tibia de Quinn contra la suya. Miró a la ojiverde quien le sonrió de esa manera que tanto le gustaba. Sin poder soportarlo más se arrojó a sus brazos ocultando su rostro en el pecho de Quinn.
Una suave brisa alborotó su cabello haciéndola reaccionar. Lentamente se separó de Quinn.
Una extensa y hermosa pradera las rodeaba, con aves cantando y algunas liebres corriendo.
R: Quinn ¿Qué…?
No pudo articular alguna otra palabra porque unos labios rosas cubrieron los suyos.
Y ahí estaba esa sensación. No sabia muy bien que era, pero obviamente le gustaba. Le gustaba como sus labios se movían con una sincronización exquisita. Le gustaba como podía percibir ligeramente el sabor de los labios de Quinn. Le gustaba como las manos de la ojiverde rodeaban su cintura acercándola aun más a su cuerpo.
Le gustaba Quinn.
Lentamente y con algo de dolor, sus labios se separaron pero unieron sus frentes para seguir con la conexión.
R: ¿Q-que fue eso?.-Susurró aun con los ojos cerrados.
Q: Descubrí que no soporto verte triste..-Respondió dándole otro tierno beso a la morocha.
Rachel abrió los ojos lentamente, pestañeando para acostumbrarse a la luz y todo ese brillo que desprendían los ojos de Quinn.
R: ¿Y-y este lugar?
Q: Pensé que lo mejor era sacarte de ahí, aunque si quieres volver…
R: No.-Interrumpió.-No, hiciste bien.-Dijo para dar un beso mas a la chica
Q: ¡La encontré!.-Gritó entusiasmada.-¡Rachel, la encontré!
R: Bien Quinn, pero no necesitas gritar.-Dijo caminando hacia la ojiverde.
"Rachel Barbra Berry
1987-2012
Una gran persona se fue,
Pero una nueva estrella nació."
R: Wow, nunca pensé que me gustara tanto un epitafio.
Q: Si, es lindo.
Rachel se tomó unos minutos para mirar su lapida, el lugar en el que su cuerpo descansaba.
R: Es raro murar tu propia tumba.-Dijo frunciendo el ceño.-Pensé que cuando estuviera aquí sería muy emotivo, pero, nada.
Q: ¿Será porque no tienes sentimientos?
R: Sabes a lo que me refiero.
Q: Claro. Pienso que no sientes nada porque, de alguna forma, sigues aquí como un alma, o lo que sea, así que tu cuerpo fue un objeto por medio del cual podías hacer cosas que ahora no puedes.
R: Si, algo así.-Dijo confundida.-En fin, ¿Tu en donde estás enterrada?
Q: Me cremaron.-Respondió caminando para salir del cementerio.
R: Bueno, ¿Tus cenizas?.
Q: En el departamento de Santana.
R: ¿Y no las vi porque…?
Q: Estabas muy ocupada con lo que Santana hacía en la cama
R: No me puedes culpar.
Q: Claro que puedo, Rachel.
Q: Con ese van 4.-Dijo mientras la morena seguía riendo.
Después de su breve visita al cementerio, decidieron ir a Central Park . Se recostaron sobre la hierba para mirar las nubes. Estaban tan distraídas que no notaron que alguien las había atravesado y Rachel en lugar de hacer una mueca de desagrado, comenzó a reír, y hacía eso con todos los que las pisaban.
R: Siento cosquillas cada vez que lo hacen ¿Por qué?.-Preguntó ya más tranquila.
Q: Por que estás en paz, hija mía.-Bromeó.
R: Quinn…
Q: ¡Es enserio! Que estés relajada influye mucho en que es lo que sientes.
La morena le sonrió para después desviar su mirada al cielo. Después de unos minutos dijo:
R: Si sigues sosteniendo mi mano tendré un ataque de risa por cualquier cosa.
R: ¿Segura que es este?
Q: Si Rachel, estoy segura de que lo es.-Dijo por décima vez
R: Si tu lo dices.-Murmuró.
Q: Bien, hora de volver a casa.-Anunció a la morocha mientras le sonreía.
R: ¿Tenemos que volver ahí?
Q: Si.-Dijo apoyándose en el tronco del árbol que delimitaba las dimensiones.
R: ¿Y si no lo hacemos?
Q: Un guardia vendrá a buscarnos y nos aplicará un castigo más que infernal.
R: Bien, creo que es hora de volver.-Dijo asustada.
Q: Exacto, ahora, ¿Recuerdas el árbol de Selfish Town?.-La morena asintió.-Piensa en el, concentrate en llegar a el. ¿Lista?
R: Si.
Q: Bien, pero antes, necesito hacer algo que no podré hacer en mucho tiempo.-Dijo ante la mirada confusa de Rachel.-Besarte.
De nuevo sus labios se unían, al principio en un beso dulce y lento, pero después aumento su intensidad marcando un beso desesperado, lleno de necesidad y hambre.
Q: A la cuenta de tres.-Susurró sobre los labios de la morocha.
1..2..3.
R: ¿Y crees que podamos volver?.-Preguntó balanceando sus pies al borde del risco.
Q: Tal vez podamos ir en navidad. Extraño la nieve.
Las olas comenzaron a chocar insistentemente contra el risco, llamando a Rachel.
R: Umm, bueno, gracias Quinn.-Dijo levantándose.
Q: No hay de que.
La morocha se acercó para besarla, pero justo en el momento en el que sus labios estaban por tocarse, Quinn movió su rostro para recibir un beso en la mejilla.
Q: Nos vemos abajo.-Dijo antes de darle la espalda y alejarse de ella.
R: Claro.-Susurró antes de lanzarse.
Tanto tiempo sin actualizar *Snif*
Lo siento, pero mi musa se fue, no tengo inspiración alguna, por eso eh tardado tanto en actualizar. Prometo hacerlo más seguido.
Alguna duda, critica o comentario Review o MP. (Háganme saber que les sigue interesando la historia)
Gracias por leer!
