Q: Marley, hey.-Saludó a la morena sentándose junto a esta a la orilla del techo de aquel edificio..-Me asusté cuando no te encontré en el departamento.

Marley Rose. Morena, alta, ojos azules que te atrapaban al mismo instante en la que la conocías, personalidad burbujeante. En fin. Todo un ángel.

Tal vez podría ser un ángel.

M: Solo quería pensar un poco.-Dijo encogiendo sus hombros.

Q: Aquí no necesitas pensar.

M: Claro que lo necesito. Mis pensamientos y recuerdos son lo único que me queda ahora.

Q: También me tienes a mi.

M: Algún día te irás o yo me iré y me quedaré sola.

Q: No iré a ningún lado, lo prometo.

M: Todos me dijeron lo mismo, y mira a lo que llegué.-Sonrió con tristeza.

Q: Pero este es un nuevo comienzo, y yo no soy como los demás.

M: Creo que me convertiré en un de ellos.-Señaló a las almas que pasaban debajo de ellas.-Alguien sin motivación alguna. Un simple zombie.

Quinn estaba debatiendo contra si misma. ¿Decirle o no? ¿Revelar su gran secreto o no?

Q: ¿Y si te dijera que tienes una oportunidad de sentirte viva?

M: Eso no me serviría de nada. Estoy aquí precisamente porque no quería seguir con mi vida.

El viento se hizo presente alborotando su cabello y jugando con su rostro. Se removió inquieta lista para irse, pero Quinn la detuvo.

Q: No te rindas, por favor.-Suplicó mirándola a los ojos, notando como el color que en un principio despedían comenzaba a desvanecerse transformándose en una sombra grisácea.-Se que hay alguien ahí afuera para ti, que te hará sentir mejor.

M: Creo que ese alguien ha tardado un poco.

Eso fue lo ultimo que escucho antes de ver como la chica caía del edificio de 13 pisos para chocar estrepitosamente con el pavimento.


K: Un consejo: Si vas a suicidarte asegúrate que no sea tomando veneno.-Dijo sentándose junto a la morocha

R: Eso sonó un poco cruel.

K: Pero lo digo enserio. Es horrible el dolor que sientes. Debí haber escogido algo parecido a lo tuyo.

R: ¿Escogido?

K: Cuando llegamos aquí nos dieron a escoger la forma en la que queríamos cumplir la mitad de la condena. Nos dieron una lista gigantesca de formas de suicidarte, yo elegí esto porque pensé que sería menos doloroso, pero es un horror.

R: ¿Tu también tienes un cuarto oscuro en tu departamento?

K: No, ¿para que lo quiero?

R: Para recuperar energía, tal vez.

K: Nosotros no utilizamos la oscuridad para eso, de hecho nos hace mal. La luz es la que nos alimenta.

R: ¿A Quinn también?

K: Aja. A los ángeles mas que a nadie les hace mal.

R: Que extraño.-Murmuró

K: Ummm, oye, ya que ya que hablabas de departamentos quería proponerte algo.-Rachel giró para escucharla.-Bueno, ahora estamos juntas ¿No? Y como ya te dije, no quiero a Quinn cerca de ti, así que porque no te mudas a mi departamento, digo, está mas cerca de este lugar, podremos estar todo el tiempo juntas, y lo mas importante de todo, Quinn no estará cerca de ti.

R: Algo me dice que no quieres a Quinn cerca de mi.-Bromeó.

K: Simplemente no quiero que algo mas suceda, y si, estoy celosa.

R: Que linda.-Dijo besando su mejilla.-Y claro que iré a vivir contigo, no me despegaré de ti ni un segundo.

La brisa llegaba hasta ellas indicándoles que era momento de terminar la platica.

K: Eso espero, o tendré que encadenarte a mi.-Dijo ayudando a la morena a ponerse de pie.

R: Eres tan romántica.

K: Me sirve de mucho para conquistar chicas.

R: A la única chica a la que debes conquistar de ahora en adelante será a mi.-Dijo besando los labios de la rubia.

K: Mmmm. Lo pensaré.

Rachel solo sonrió antes de lanzarse.


Despertó en la oscuridad, como siempre lo hacía. Esos brazos protectores la rodeaban, pero algo había cambiado y lo podía ¿sentir?. El calor que antes la invadía cuando la abrazaba se estaba yendo, apenas y podía distinguirlo.

M: ¿Quinn?

Q: Mhm.

M: Suéltame.

Q: ¿Qué?.-Preguntó abriendo los ojos.

M: Suéltame y vete.-Susurró removiéndose inquieta.

Q: Marley…

Antes de que pudiera decir algo más, Marley se había librado de su abrazo para buscar la salida de ese lugar.

Q: Espera.-Dijo cuando la alcanzó.

Tomó su muñeca para que la morena volteara pero de inmediato la retiró. Marley estaba helada.

Q: Oh no.-Susurró mirando los ojos de la chica. El azul había desaparecido totalmente para ser remplazado por un gris oscuro.


K: No duele, ¿o si?.-Preguntó caminando junto a la morena.

R: No mucho.-movió su brazo ocultando una mueca de dolor.-supongo que se me quitará después.

K: Lo siento, aún no se calcular bien el tiempo.

R: Pudiste haber esperado que despertara.

K: Pero me estaba aburriendo y la herida de tu frente ya había cerrado, no creí que…

En verdad le dolía mucho. El brazo, la cabeza y el costado izquierdo eran lo que mas le dolía. ¿No se suponía que Kitty sabía de tiempos de recuperación y esas cosas? Bueno, Quinn lo sabía así que ella también debería tener esos conocimientos.

Quinn

¿En donde estaría Quinn? Ya llevaba un tiempo sin saber de ella. Algunas veces iba a su departamento y tocaba la puerta llamando a la morena, hasta que se cansaba o hasta que Kitty llegaba y la sacaba de ahí, pero al no recibir respuesta dejó de aparecerse por el lugar. ¿Por qué?

Tal vez estaba arrepentida por intentar robar el alma gemela de su pupilo, o tal vez le había sucedido algo…

K: ¡Y ni siquiera me estás escuchando!.-Gritó llamando la atención de la morena.

R: Lo siento, pero con el dolor que siento no puedo concentrarme en nada más.-Dijo tratando de librarse de la situación.

K: Ya me he disculpado, ¿Me lo echarás a la cara a cada vez que lo recuerdes?

R: ¡Es la primera y ultima vez que lo hago!

Eso también sucedía a menudo; las discusiones. Por una parte lo comprendía, el temperamento de Kitty y el suyo eran casi parecidos, así que chocaban constantemente, pero, ¿No se suponía que era su alma gemela? Obviamente no todo iba a ser miel sobre hojuelas, pero por lo menos esperaba un poco mas de ¿cariño? Por parte de la rubia.

Eso la llevaba a pensar en Quinn de nuevo. Con la otra rubia si que era el paraíso.

R: ¿Es un niño?.-Preguntó señalando una pequeña figura sentada en la acera.

K: Obviamente.-Dijo girando los ojos.-Ni se te ocurra acercarte a el porque…¡Rachel!

La morocha hizo caso omiso a los llamados de la rubia mientras avanzaba hacia el pequeño. Un niño de no mas de 8 años miraba directamente al cielo sin ninguna emoción en el rostro.

R: Hola pequeño ¿Estás perdido?

El niño solo posó su mirada en ella, penetrándola con unos grandes orbes de un gris oscuro que le daban un aspecto tétrico.

Rachel alargó su brazo para tocar el rostro del pequeño. Algo le decía que tenía que hacerlo.

K: ¿Qué rayos haces?.-Dijo empujando la mano de la morena justo cuando sus dedos estaban a punto de tocar al niño.-Te puede hacer daño.

R: Es solo un niño, no es como si me pudiera matar si lo toco, somos iguales.

K: No lo son.-Dijo alejándose de ahí con la morena.-Tu eres casi como yo, tienes sentimientos y a veces puedes percibir temperaturas, si lo tocas te congelará la mano y nunca más podrás utilizarla.

Rachel solo se dejó llevar.


Q: Hola.-Saludo sentándose junto a el, y como esperaba no obtuvo respuesta.-Hoy no fue un buen día para mi. Creo que he perdido a la ultima amiga que me quedaba en este lugar, mentira, tu eres el ultimo amigo que me queda aquí. No se que más hacer pequeño, no se como solucionar todo este enredo.-Guardó silencio por unos segundos.-De seguro te estoy aburriendo ¿Cómo fue tu día?

-Como siempre.-Susurró.-Bueno, hoy sucedió algo distinto.

Q: Cuéntame.-Pidió. No siempre tenía la oportunidad de escucharlo.

-Una señorita me habló e intentó tocarme, pero llegó otra señorita y se la llevó.

Q: ¿Una señorita?.-Preguntó con media sonrisa. A veces le impresionaba la forma en la que hablaba.-¿Cómo era esa señorita?

-Era chiquita.

Q: ¿Cómo tu?

-No.-Dijo riendo.-Chiquita como alguien chiquita.

Q: Oh, claro, entiendo.-Sonrió.

-Y tenía una nariz graciosa, era grande.

Q: Pero tu me dijiste que era chiquita.

-No, su nariz.

Q: ¿Su nariz es chiquita?

-¡No! Ella es chiquita y su nariz es grande.

Q: Ah, eso se dice antes pequeño.-Dijo riendo, de pronto notó que estaba oscureciendo.-¿Qué te parece si te llevo a casa?.-El niño asintió levantándose. Quinn tomó su mano mientras caminaban.-¿Y solo viste eso de la señorita?

-Si, pero la imaginé muy guapa.

Q: Lo es.

-¿Cómo lo sabes? Nunca la has visto.

Q: Claro que si pequeño. Cada vez que pestañeo ella está ahí..


Creo que se me están agotando las ideas .-.

(se aceptan sugerencias)

Gracias por leer :D