Llevaba días sin saber de Rachel. Últimamente llegaba tarde a su departamento por llevar a su pequeño amigo a su casa y en las mañanas Rachel ya se había marchado.
Ese día su rutina se adelantó un poco y logró llegar temprano al edificio.
Q: Rachel.-Tocó la puerta.-Rachel, abre por favor.-No recibió respuesta.-Está bien, no quería hacer esto pero me estás obligando, voy a entrar.
La puerta estaba cerrada con seguro, obviamente, pero Quinn podía atravesar paredes. Punto a su favor.
Entró y se encontró con la sala vacía. Siguió con el cuarto de la morena y de nuevo, vacío. En su armario no había ropa y el lugar parecía deshabitado desde días atrás.
Se sentó en la cama a pensar, pero la respuesta sus preguntas llegó aún antes de tocar el colchón.
Caminaba cuidadosamente por las oscuras calles de la ciudad. Odiaba salir de noche, lo odiaba más que a Kitty en esos momentos.
Encogió sus hombros cuando pasó delante del lugar que más odiaba.
Poco más de cien personas estaban tiradas en el suelo, todas cubiertas con sangre, algunos sin miembros del cuerpo, algunos otros estaban en llamas y unos pocos parecían descansar por la serenidad que su rostro transmitía. Los guardianes le decían "El coliseo" por la gran cantidad de personas que habían participado en aquel acto suicida.
La primera vez que lo vio vomitó, la segunda vez se desmayó y la tercera se soltó a llorar. Maldecía a aquella persona que asignó el departamento de Kitty cerca de ese lugar.
Apresuró el paso para evitar mirar todo ese desastre, solo faltaban dos calles más y estaría libre de esa tortura. Cuando vio la puerta del edificio de la otra rubia corrió directamente hacía esta y se soltó a llorar recargando su frente en la pared.
A veces odiaba ser un ángel. ¿Por qué tenía que ser tan sentimental?
Después de unos minutos se recuperó un poco, limpió sus lagrimas con el dorso de su mano y respiró hondo "Vamos Quinn, tu puedes" se animó.
Justo cuando estaba por abrir la puerta del edificio escuchó como un coche derrapaba y segundos después se estrellaba contra el muro junto a ella provocando un ruido estruendoso.
Algunos pedazos de vidrio terminaron en su cabello y pudo escuchar uno que otro lloriqueo de parte del conductor antes de que este "muriera"
Se quedó justo en la misma posición. Tomando la manija de la puerta y mirando la madera de esta y pronto supo que su miedo había vuelto. A su mente llegaron las imágenes de el día de su muerte.
Flashback
Había salido temprano del trabajo. Ya había entregado los últimos planos a su ultimo cliente del mes y se sentía maravillosamente bien. Atravesó la acera para llegar a una pastelería y comprarle algo a su novia.
Trouty Mouth era el nombre del local, pertenecía a un amigo de la universidad llamado Samuel que decidió seguir sus sueño de abrir una pastelería.
El nombre hacía referencia a un apodo que su novia había puesto al chico por el tamaño de sus labios, y un día de copas prometió que su pastelería se llamaría así.
Q: Hola Sam.-Saludó al chico detrás del mostrador.
S: Hey, al parecer alguien está de buen humor hoy.
Q: Al parecer lo está.-Respondió con una gran sonrisa en el rostro.-He acabado mis últimos planos solo me queda relajarme por los próximos dos meses.
S: ¡Enhorabuena! ¿Qué te parece si celebramos con un café?.-Sugirió.
Q: Me parece buena idea pero que tal si lo dejamos para mañana, lo único que quiero ahora es llegar a casa con Santana.
S: Claro, claro, como si no la vieras todos los días.
Q: Calla celoso, me pasé todo el fin de semana en tu departamento.
S: No basta con eso.-Sonrió.-¿Te pongo lo de siempre?
Q: Por favor.
Salió de el local despidiéndose de Sam prometiéndole pasar más tiempo con el.
Esperó pacientemente junto al semáforo para poder cruzar la calle y llegar a su coche. A su lado una mujer y su hijo también esperaban, pero la señora estaba más interesada en su celular que en lo que sucedía a su alrededor.
El semáforo cambió a amarillo frenando el avance de los autos, pero un desconsiderado siguió avanzando creyendo que le ganaría.
El niño avanzó sin percatarse del coche acercándose a el.
Q: ¡Cuidado!.-Gritó la rubia siguiendo al niño y empujándolo lejos de ella lo salvó.
Ella no corrió la misma suerte y quedó tendida a 5 metros del auto que se detuvo al instante de entrar en contacto con su cuerpo.
Lo ultimo que pudo ver fue a Sam arrodillado junto a ella, diciéndole que se mantuviera despierta.
Despues de eso todo pasó muy rápido y no llegó a comprender como su alma llegó al cielo, inmediatamente le concedieron el honor de ser un ángel por arriesgar su vida por la de un ser inocente sin pensarlo. Lo único que entorpeció su vida en el cielo fue el temor que desarrolló por los autos, pero un poco de terapia y descanso fueron suficientes para superarlo.
Fin del flashback
Ahora estaba ahí, sentada en la acera de ese edificio, llorando y temblando al pensar que tan cerca estuvo de tocarla. Claro, no le haría daño porque bueno, ahora era un ángel y era prácticamente invencible, pero el temor aún estaba muy dentro de ella.
Al tranquilizarse un poco recordó los ejercicios recomendados para una situación como esa: maldice todo lo que quieras hasta que el nerviosismo se pase.
Ver a Kitty dormir no era su pasatiempo favorito. Odiaba cuando llegaba la noche y la chica caía dormida por el cansancio, dejándola sola en ese gran departamento. Y para colmo ese estupido coche que siempre se estrellaba contra el edificio provocando un leve temblor en el suelo que le asustaba.
Se levantó de la cama para mirar por la ventana en donde pudo observar el coche totalmente destruido que expulsaba humo del capote. Lo que era nuevo era la chica que le gritaba y de vez en cuando lo pateaba.
"¡MALDITO HIJO DE PU…"
R: ¿Quinn?.-Susurró al reconocer la voz de esa persona.
Q: Y-y de seguro tu madre era prostituta coche de mier…
R: ¿Quinn, que haces aquí?.-Preguntó detrás de la rubia.
Quinn se giró para quedar frente a la morena quien la miraba con una mueca de confusión en el rostro.
Q: Ho-hola.-Saludó.-Solo, solo estoy insultando al coche.
R: Ya lo veo, ¿se puede saber por que?
Q: Bueno, me asustó.-Respondió rascando su nuca.-Y tenía que liberar presión.
R: ¿Te encuentras bien?.-preguntó acercándose para tocar la mejilla de la rubia quien se ruborizó.-Aún no me acostumbro a eso.
Q: Eh si, estoy bien. Solo vine a verte.-Dijo nerviosa.-Te extraño.
R: Yo también te extraño.-Sonrió
Q: Te amo.-Soltó de la nada
Rachel dejó de mover la mano que aún seguía en la mejilla de la rubia y la miró interrogante.
R: ¿Qué?
Q: Y-yo te amo.-La miró con ojos llorosos.
R: Quinn, estoy con Kitty, ella es mi alma gemela.
Q: No digas eso, cada vez que lo haces me rompes el corazón.
R: Pues lo siento Quinn, pero lo seguiré diciendo porque es verdad.-Dijo seriamente mientras se alejaba de la rubia.-Creo que será mejor que te vallas Quinn.
Q: Rachel por favor…
Tenía tantas ganas de decirle que ella era su alma gemela, pero sabía que no podía hacerlo porque condenaría a Rachel a un infierno.
R: No Quinn. ¿No te bastó con engañarnos a Kitty y a mi? Yo estaba tan segura de que tu eras mi alma gemela pero descubrí que solo eres una mentirosa, una usurpadora.-Dijo con dolor.-Vete Quinn, ya no quiero verte nunca más.
Rachel entró al edificio cerrando la puerta tras de ella. Dejándola sola en esa calle desierta, con el sol que comenzaba a salir y con un mar de lagrimas resbalando por su rostro.
Q: Prométeme que te cuidaras, que atenderás tus horarios y te portarás bien.-Dijo poniéndose de rodillas frente al pequeño.
-Te lo prometo.-Dijo levantando la mano derecha para sellar el pacto.-¿En verdad tienes que irte?
Q: Me temo que si pequeño.-acarició el cabello del niño.-La razón por la que vine dejó de tener sentido.
-Me odias por lo que te hice, ¿verdad?.-Preguntó cabizbajo.
Q: ¡Nunca vuelvas a decir eso!.-Dijo alarmada.-Tu no tuviste la culpa de nada pequeño, fue un accidente.
-Pero si yo hubiera visto la calle antes de cruzar…
Q: Nada. Fue un tonto accidente y ya ¿Comprendido?.-El niño asintió.-Bien, ahora tengo que irme. Dame tu mano.
Cuando sus manos se tocaron una luz comenzó a desprenderse de ellas y Quinn pudo notar como poco a poco los ojos del niño tomaban un color azulado.
Q: Listo.-Sonrió de medio lado.-Te quiero pequeño.
-Y yo a ti, Quinn.
Tal vez eso había sido mala idea, pero ya no podía hacer algo para cambiarlo.
Caminaba apresuradamente con el cuerpo de Marley entre sus brazos y tenía que llegar a su destino antes de que esta despertara. Suspiró aliviada cuando vio su objetivo.
Dejó el cuerpo de la chica delante de la puerta, limpió un poco la sangre de su rostro y le dio un beso en la frente.
Q: Nos vemos Marley, lo siento si es que esto no funciona.-Susurró como si la morena la escuchara.
Llegó a la punta de aquel risco del que Rachel siempre se lanzaba y respiró hondo. Tenía que hacerlo ya o si no se arrepentiría. Cerró los ojos y se lanzó. Pero antes de que su cuerpo tocara el agua sus alas se desplegaron y comenzó a volar hacía el horizonte, sin mirar atrás.
Kitty caminaba a su departamento. Después de una discusión que tuvo con Rachel decidió ir a caminar un poco para despejar su mente y evitar asesinar a la morena.
Mientras más se acercaba podía observar como un cuerpo descansaba en la entrada de su edificio. Era mujer, eso era obvio. Morena, de facciones suaves y con una gran cantidad de sangre a su alrededor.
K: Muy bien, ¿Quién fue el gracioso que dejó un cadáver frente a mi puerta?.-Preguntó en voz alta como si hubiera alguien que le contestara.
Bufó al darse cuenta que la puerta no abriría si no apartaba a la chica de ahí. Temerosa de que algo sucediera estiró la mano lentamente y con un solo dedo la tocó. Increiblemente no le sucedió nada y eso era extraño.
Cundo miró el rostro de la chica de nuevo algo cosquilleó dentro de ella y como si lo hubiera hecho por toda la vida levantó a la morena y la cargó hasta un cuarto oscuro.
K: Que carajos pasa conmigo.-Susurró dejándose llevar por sus piernas.
¡Chic s, chic s! No se que escribí :D
Por si no quedó claro: El niño con el que Quinn habla es el mismo por el que arriesgó su vida y Quinn se fue de Selfish Town.
Y por favor, si tienen dudas, pregunten, no me molesta en lo absoluto. Mientras más comprendan más disfrutarán la historia, y eso es lo importante.
