Después de saludar a algunos conocidos, cenar un poco y darse un merecido baño relajante salió a dar un paseo por la ciudad. La noche era agradable y ya que estaba despejado las estrellas resplandecían maravillosamente.
Apretando los puños cada vez que veía un auto llegó sana y salva al parque.
Se recostó sobre la hierba evitando mirar a todas esas parejas a su alrededor, dedicándose solo a observar el cielo.
-Vaya, vaya. Así que los rumores eran ciertos.-Dijo alguien frente a ella.-Quinn Fabray regresó.
Q: Hola coach.-Saludó con una sonrisa en el rostro pero sin despegar la vista de las estrellas.
S: Sue para ti Fabray.
Cualquiera pensaría que los presidentes del cielo serían personas amables, cariñosas y comprensivas y bueno, la mayoría lo eran, la única excepción era Sue Sylvester. La despiadada y pocas veces amigable Sue Sylvester.
Siempre estaba paseándose por las calles, verificando que todo estuviera en orden y al más mínimo error enloquecía. Por lo menos esa actitud tan estricta los había llevado a ser la mejor ciudad del cielo.
S: Y bien nariz operada, ¿Por qué volviste antes de tiempo, y peor aun, sin nadie?.-Preguntó sentándose junto a la rubia.
Q: Por milésima vez.-Exclamó llevándose las manos al rostro.-Mi nariz no es operada.
S: Claro y la cara de Madonna es real.-Dijo con sarcasmo.-Deja de mentir y contesta mi pregunta.
Q: Ella decidió quedarse con Kitty.-Dijo después de suspirar.-Y yo no quise interferir.
S: Tu imitación barata.-Quinn asintió rodando los ojos.-Se quedó con TU alma gemela.-Volvió a asentir esperando alguna clase de consuelo.-A veces eres tan idiota.
Q: Gracias por los ánimos.-Murmuró
S: Alguien tiene que recordártelo.-Dijo encogiendo los hombros.-Ahora, ¿Te gustaría decirme como sucedió eso?
Quinn se incorporó
Q: El día que llegamos a Selfish Town nos dijeron como funcionaba todo ahí para que nos orientáramos y todo eso. Se suponía que Rachel, mi alma gemela, llegaría al día siguiente y la de Kitty, Marley, tres días después, así que preparé todo para su llegada mientras Kitty esperaba.
Todo iba bien por unas semanas excepto por que Kitty no lograba encontrar a su gemela, y como buena guía que soy me ofrecí a ayudarla.
S: Tenías que ser Quinn Ángel Fabray.-La interrumpió.-Lo que me recuerda ¿Por qué no tienes tus alas afuera?
Q: Porque son grandes y estorbosas.-Sue le dio una mirada de reproche.-Bien.-segundos después sus alas descansaban en su espalda llegando a cubrir también a Sue.-¿Contenta?
S: Si tuvieras nariz estaría contenta. Ahora continua con lo que estabas.
Q: Claro.-Murmuró con un poco de rabia.-Me ofrecí a ayudar y no fue tan difícil encontrar a Marley, solo que Kitty no se fijaba en los mas ensangrentados, ya sabes como es.-Sue asintió. La chica era muy arrogante como para mancharse las manos con sangre.-Y justo el día en el que iba a contarle a Kitty sobre Marley a Rachel se le ocurrió esconderse en mi armario.
S: Gaaay.-Quinn la miró enarcando una ceja.-No, no, no. No me des la ceja, era mi oportunidad de lucirme. Sigue.-Ordenó.
Q: Como iba diciendo a Rachel se le ocurrió esconderse en mi departamento.-Cambió las palabras.-Entonces cuando comencé a describir a Marley Rachel la confundió con ella misma porque tienen muchas cosas en común. Rachel salió de su escondite y se fue con Kitty creyendo que era su alma gemela, se alejaron de mi, cuando pude hablar con Rachel me pidió que me fuera y bueno, aquí estoy.
S: ¿Y la otra chica…Carly?.-Preguntó.
Q: Marley.-Corrigió.-Se volvió una más de ellos porque no tenía la energía que Kitty debía brindarle.
S: ¿Y por que simplemente no le dijiste a la tal Carchel que era tu alma gemela?
Q: Rachel.-Murmuró.-Porque al llegar nos dieron una serie de reglas, ya he roto algunas, pero fue justificadamente.-Se apresuró a decir después de ver la cara de Sue.-Pero la más importante es nunca decirle a tu gemela quien eres o la condenarías a un aislamiento.-No podría entrar al cielo ni al infierno. Se quedaría siempre ahí.
S: ¿Y como diablos suponen que las almas gemelas se encuentren entonces?.
Q: Una tercera persona se lo tiene que decir y bueno, yo me quedé sin Kitty y sin Marley, así que no había nadie que pudiera decirle a Rachel.
S: Pero te das cuenta que es tu alma gemela y no la de Kitty ¿No?
Q: Si, pero recordé esos casos especiales en donde las cosas cambian y una parte se enamora de otra alma.-Dijo cabizbaja.
S: ¿Quinn Fabray dándose por vencida? Por eso olía a fracasada desde la esquina, eras tu.
Q: Creo que si.-Susurró.
S: Me decepcionas Q. Yo te creía una joven pero no tan apuesta Sue Sylvester, pero creo que solo eres una más del montón.-Se levantó.-Por cierto, ¿Cómo llegaste aquí?
Q: Con estas.-Dijo moviendo sus alas.-Son muy fuertes.
S: ¿Lo ves?, eres una idiota. Como si no supieras tele transportarte.
Mientras veía como Sue se alejaba pensaba en todas las horas de viaje que pudo haberse ahorrado.
Odiaba su no-vida.
Estaba dentro de un cuarto oscuro sintiendo como su energía disminuía considerablemente mientras abrazaba a una chica que la llenaba de sangre.
No sabía porque rayos estaba haciendo algo por una extraña que cuando despertara no se lo agradecería.
Y ahora esa misma extraña se revolvía entre sus brazos.
M: ¿Quinn?.-La escuchó susurrar.
K: ¿Qué?.-La había llamado Quinn. Esa extraña la había llamado Quinn. QUINN.
Marley se separó de la chica cuando no reconoció su voz. Trató de mirarla pero la oscuridad no se lo permitía.
M: Ah, ¿Hola?.-Murmuró.-¿Quién, quien eres?
K: Me llamo Kitty.-Susurró extrañada.
¿Por qué le contestaba? ¿No era mas facil salir de ahí?
M: Kitty, ¿se puede saber que haces aquí? ¿Acaso no había cuartos disponibles?
K: Yo solo trataba de ayudarte.-Aún no podía pensar con claridad.-Estabas en la puerta de mi edificio y-y te traje hasta aquí.
M: ¡Oh! Te lo agradezco, supongo..-Murmuró ante lo extraño de la situación.-Creo que será mejor salir de aquí.
K: Cierto.
La dos se levantaron y abandonaron el cuarto. Entonces Kitty encegueció.
Frente a ella estaba parada una morocha hermosa, más que hermosa.
Tenía unos ojos azules tan penetrantes pero a la vez calidos y su cabello castaño y ondulado ya sin sangre brillaba y descendía en ondas por sus hombros. Su rostro parecía cincelado tan suavemente, como una obra de arte. Era un poco más alta que ella pero eso no le importaba porque le daba más tiempo de explorar con su mirada el perfecto cuerpo que la muchacha poseía.
M: ¿Estas bien?.-Preguntó ante el mutismo de la rubia.
K: S-si.-Balbuceó mirándola a los ojos.-¿Por qué me llamaste Quinn?
M: Te confundí con una amiga que a veces me traía a los cuartos oscuros antes de que despertara.-Explicó.
Interesante. ¿Por qué Quinn tendría tan escondido ese secreto?
Marley era diferente, como ella o como Rachel. Obviamente no era una de las almas de ese lugar y su actitud lo demostraba. Ella estaba dispuesta a hablar y no poseía ese tétrico tono gris en los ojos o en la piel como los demás.
K: Entiendo. Eh, tengo que irme, pero no lo haré hasta que me digas tu nombre.-Dijo sonriente.
M: Marley Rose, mucho gusto.-Extendió su mano e inmediatamente Kitty la tomó.
De nuevo ese extraño cosquilleo la recorrió de pies a cabeza cuando la tocó.
K: Bien, nos vemos por ahí.-Se despidió.
Recostada en el suelo lanzaba una pelota de tenis al aire, solo para hacer algo y evitar pensar en Rachel o Marley.
-¡Quinn Fabray!.-Gritó alguien ingresando en su cuarto.
Volteo el rostro hacia la puerta, pero olvidó la pelota que ahora se estrellaba contra su mejilla.
Q: Ouch.-se quejó incorporándose.-Las personas normales tocan antes de entrar a un lugar. ¿O es que tus padres no te enseñaron modales Mike?
Mike Chang (o "asiático numero uno" como lo llamaba Sue) era su mensajero personal además de su mejor amigo. El chico era aficionado de los videojuegos y de vez en cuando Quinn se le unía en una partida.
M: Pues normal no soy, tampoco creo ser una persona, mis padres si me enseñaron modales, ero solo aprendí a servir té o hacer reverencias, así que seguiré haciendo lo que se me de la gana.-Dijo encogiéndose de hombros para después abrazar a la rubia levantándola del suelo.-Te extrañé como loco.
Q: Yo también te extrañé.-Dijo correspondiendo al abrazo del chico.-No sabes cuanto deseaba poder jugar video juegos contigo.
M: Me imagino.-Sonrió devolviendo a la chica al suelo.-Espera, yo venía a otra cosa.-Chasqueo los dedos, un sobre apareció en su mano y se la extendió a Quinn.-Hay una misión en la Tierra para ti.
Q: ¿Tan pronto? Acabo de llegar.-Suspiró cansada.
M: Ya sabes que Sue no tolera a los perezosos.-Sonrió.-Además, dijo que este era un caso exclusivamente para ti.
Q: ¿Por qué?.-Preguntó abriendo el sobre.
M: Dijo que tu harías hasta lo imposible para resolver el problema.
Y Sue tenía razón.
En la hoja se podía leer el nombre de Hiram Berry en letras mayúsculas, mientras de bajo de estas se encontraba el motivo por el que Quinn tenía que ayudarlo:
Pensamientos suicidas.
Hay muchas cosas de esta historia que me he guardado solo para mi, así que solucionaré eso:
*Las almas que habitan en Selfish Town no tienen sentimientos y no pueden hablar, ademas de que su piel y sus ojos son grises.
*Un ángel o un alma del cielo tienen energía positiva que solo pueden pasar a su alma gemela, por eso Rachel y Marley hablan y tienen su color natural.
*El niño con el que Quinn habla no murió en el accidente del que lo salvó.
No se que otra duda exista así que me gustaría que preguntaran.
Gracias por leer, por comentar, por seguir la historia y todo eso.
P.D: Fuckbray, casate conmigo :D
