Mike siempre creyó que la mejor forma de despertar a alguien era haciéndole cosquillas. ¿Quién no quiere despertar riendo?. Bueno, esa mañana descubrió que a Quinn Fabray no le gustaba, después de que la rubia lo golpeó a almohadazos cuando le saltó encima.

Mi: Oh vamos Quinn, no me digas que no es divertido.-Rió cubriéndose con sus brazos para evitar ser golpeado.

Q: No lo es cuando solo duermes tres horas porque tu amigo te secuestra con un maratón de películas.-Gruñó empujándolo.

Mi: Y fueron las 5 mejores películas de tu vida, ¿O no?.-La abrazó evitando que siguiera luchando.-No se por que me retas si soy mas grande que tu.

Q: ¡Suéltame Mike!.-Pataleó cuando el chico la levantó sobre su hombro.

M: No hasta que admitas que valió la pena.

Q: ¡Valió la pena!.-Gritó.

Mi: Ahora admite que soy el hombre más guapo de todo el mundo además de ser el mejor bailarín.

Q: Eso será difícil porque mis padres me dijeron que decir mentiras es malo.-Bromeo.

Mi: Me pregunto si una caída desde donde estas dolerá.

Q: ¡Está bien!.-Se rindió.- Eres el hombre mas guapo de todo el mundo además de ser el mejor bailarín. ¿Feliz?

Mi: No mucho.-La bajó recibiendo un golpe en el hombro.-Pff, hay tanta violencia en este mundo.

Q: ¿Me puedes decir por que me despiertas tan temprano?.-Dijo lanzándose bocabajo en su cama.-Son como las 7 de la mañana.

Mi: Debes de hacer más productivos tus días, Q. Ya llevas una semana aquí y solo haz salido una vez del departamento.-Se recostó junto a ella.-Así que te comentaré nuestro itinerario para este día.-Se aclaró la garganta.-7:30: Tratar de hacer el desayuno, 8:00: Desayunar, 9:00: Limpiar el desastre que hicimos por tratar de hacer el desayuno. 9:30: Lo que se nos plazca.

Q: Lo que se nos de la gana.-Murmuró.-Yo solo quiero dormir.

M: Eso no está en la lista.-Cantó.-Ahora levántate, tenemos que hacer un desastre.


S: ¿Qué rayos estaban haciendo.-Gritó enfadado a los dos chicos frente a ella.

Q, Mi: Hacíamos waffles.-Dijeron cabizbajos.

S: Así que unos entupidos waffle provocaron un incendio que destruyó medio edificio!.-Señaló las llamas que salían de la construcción mientras los bomberos las combatían.

Mi: Se nos salió un poco de control.-Susurró.

S: ¿Un poco? ¿UN POCO?, ¡nos tomará toda una semana arreglar todo y solo porque a los niños se les ocurrió cocinar!.-Dijo dando vueltas en círculos.

Q: Oh no.-Susurró para que solo Mike lo escuchara.-La vena de su frente te ve desde aquí.

Mi: Vamos a morir.-Tragó saliva.-De nuevo.

S: Los quiero 4 horas en el cuarto de castigo.-Los miró fijamente.

Q, Mi: Si Sue.-Respondieron.

S: AHORA.-Gritó y los dos chicos corrieron lejos de ella.

Cerró los ojos masajeando su sien. Esos dos a veces se comportaban como niñitos.


-Oh, pero que milagro verlos por aquí.-Saludó una pelirroja de ojos grandes detrás de su escritorio.-Antes los veía una o dos veces por semana.

Q: Hemos decidido dejar el vandalismo Emma.-Sonrió.-Ahora solo nos dedicamos a los negocios limpios.

E: ¿Cómo incendiar un edificio entero?

Mi: Fue solo la mitad.-Se defendió.

E: Eso no fue lo que escuché.-Bromeó.-por cierto, Sue me pidió que les hiciera unos especiales para ustedes.-Dijo entregándoles dos panfletos.

"Cuando eres un peligro para la sociedad" y "Como cocinar alimentos que no intoxiquen se muevan por si mismos o causen incendios."

Q: Amm ¿Gracias?.-Dijo con una ceja enarcada.

E: Por nada.-Sonrió ante la cara de confusión de Mike.-Ahora, ¿Cuántas horas?.-Dijo fijando su vista en la computadora.

Mi: Cuatro.

E: Uff, lo siento.-Dijo tecleando para después levantarse.-Vamos.

Caminaron por el largo pasillo con muchas puertas. De los quince cuartos solo dos estarían ocupados pero Emmma se aseguró de llevarlos al ultimo. Abrió la puerta dejando ver un cuarto totalmente oscuro por el que Quinn y Mike entraron, después cerró la puerta y gracias a un interruptor fuera de la habitación encendió las luces, marchándose rápidamente del lugar.

La paredes el suelo eran completamente blancos y las luces solo hacían resplandecer el lugar. Y eso era algo que las almas del cielo odiaban.

La mayoría de las almas habían visto el famoso túnel blanco antes de morir o una explosión, las brillantes luces de un auto o un destello, y eso se había vuelto un trauma. Obviamente Sue gozaba con el sufrimiento de los demás, así que creó esos cuartos totalmente blancos, otros con flashes y otros con miles y miles de bombillas blancas en lugar de paredes.

No podías cerrar los ojos ni cubrirte con las manos, estaba prohibido, podías ver fijamente a tu camisa o algo de tu ropa pero resultaba frustrante hacerlo, ya que en cualquier momento sentías a necesidad de mirar a tu alrededor.

Q: Teníamos que hacer el desayuno.-Murmuró tratando de concentrarse en la camisa de Mike.-Ahora mismo podría estar durmiendo en mi cama.

M: Oh vamos, no es tan malo.-Respondió sonriente.

Q: Claro, porque puedes mirar mis pechos sin que te reclame.

Mi: No miro tus pechos.-Dijo indignado.-No soy tan depravado como tu.

Q: ¿Depravada yo? Soy un ángel, soy toda pureza.

Mike sonrió de medio lado para después quitarse la camisa dejando ver sus marcados abdominales. Los ojos de Quinn se pegaron automáticamente a los seis cuadritos.

Q: Esto es diferente.-Dijo ruborizándose.-Yo solo aprecio el cuerpo humano.

Mi: Claro que si, y yo soy la reina de Inglaterra. Toma.-Dijo entregándole su camisa.

Q: Solo funcionará por una hora.

Mi: Peor es nada.-Sonrió recostándose.

Quinn se colocó la camisa en los ojos a modo de venda, después se recostó en el abdomen de Mike.

Q: Nunca mas volveremos a cocinar.

Mi: Secundo la noción.


Mi: Esto me dejará cicatriz.-Dijo acariciando las marcas en su costado.

Q: Lo siento. La camiseta se esfumó antes de tiempo, no estaba preparada.

Mi: En peores lugares me has enterrado las uñas.-Bromeó recibiendo un golpe de Quinn.-Tranquila fiera.

Q: Y ahora que hacemos.

Mi: Vamos a seguir la lista.-Cantó.-Hacer lo que se nos plazca.

Q: ¿Y eso es…?

Mi: Dejemos que el viento nos lleve.-Encogió los hombros sonriendo de medio lado.

Q: Oh no. No, no, no.

Mi: Por favor hace mucho que no me llevas a volar.

Q: Planear con estilo.-Corrigió.

Mi: Bien, planear con estilo. Por favor.-Puso cara de cachorro triste.

Quinn suspiró y dejó que sus alas salieran, no podía negarle nada a su amigo.


Mi: Se llamará Oshibaru.-Gritó dejando el peluche gigante de un panda en la cama de la rubia.

Q: Oye, si es mío yo debo ponerle nombre, ¿no crees?

Mi: Eres muy torpe poniendo nombres. Tu ultimo perro se llamaba cerdo. ¿Qué persona en su sano juicio llama a un perro Cerdo?

Q: Es un nombre muy original.

Mi: Claro que si.-Giró los ojos.-Por eso se llamará Oshibaru.

Quinn se lanzó sobre el peluche abrazandolo.

Q: Gracias por hacerme salir.-Sonrió.-Necesitaba despejar mi mente.

Mi: Lo que sea para la rubia del hogar.-Dijo haciendo una reverencia.

K: ¡QUINN!

Los ojos de la rubia se abrieron a su máximo esplendor al ver a Kitty entrar en su habitación y saltar sobre ella.

K: ¿Por qué rayos te fuiste? ¡Llevo dos días enteros buscándote! ¿Qué rayos Quinn? ¿Qué RAYOS?.-Gritaba sujetando el rostro de la rubia.

Q: ¿Q-que haces aquí?.-Preguntó aturdida mientras alternaba su mirada entre su amigo y la rubia frente a ella.

K: Rachel.-Susurró viendo en los ojos de Quinn como algo se rompía.


Había muchas formas de escapar de Selfish Town. Era muy fácil, pero obviamente tenías que enfrentarte a los peligros que podías sufrir al caer en una de las ocho ciudades que lo rodeaban: Gula, Avaricia, Lujuria, Envidia, soberbia, Pereza, Ira y la Tierra. Si eras un extranjero en cualquiera de las ciudades podías sufrir un verdadero infierno. Selfish Town era el cielo a comparación de esos lugares.

Quinn al ser un ángel sabía la ubicación de cada uno para poder evitarlos, así que cuando se marchó lo hizo por su propia cuenta, sin avisar a los jefes de la ciudad, lo cual fue un gran error.

Q: ¿Es que no lo entiendes? ¡Tengo que entrar!.-Gritó a la mujer frente a ella.

-Calma bonita.-Dijo subiendo sus pies al escritorio.-Recuerda que sin mi no puedes entrar.

K: Señorita Holliday, es importante.-Suplicó.

H: Mi manicura también lo es y ustedes dos.-Las señaló con una lima de uñas.-la acaban de interrumpir.

Q: Tiene que dejarnos entrar.-Murmuró con furia.

H: Oh, ella.-Señaló a Kitty.-Puede entrar, tu no.

Q: ¿Qué? ¿Por qué?

H: Te fuiste sin avisar linda. Abandonaste la ciudad, te esfumaste ¿Lo entiendes? Si hubieras pedido un permiso como la otra rubia las cosas serían diferentes.

Q: Pero tengo un permiso especial, soy un ángel.-Sacó sus alas para que la mujer frente a ellas las viera.

H: ¿No me escuchaste o que?.-Preguntó incorporándose.-No puedes entrar.

K: Tiene que haber una forma de que la dejes pasar. Haremos lo que sea, por favor.-Suplicó.

Holly las miró unos segundos, pensando en su propuesta. Sus ojos se clavaron en Quinn y una sonrisa malvada se asomó en su rostro.

H: Tus alas son muy lindas. Se verían bien en cualquier pared.-Tamborileó sus dedos en el escritorio.-Las quiero.

Apretó los puños lo más fuerte que pudo y su respiración se agitó.

Sus alas por Rachel.

No sabía a ciencia cierta si podría recuperar a Rachel, por lo que Kitty le contó las cosas apuntaban a que no podría. ¿Valía la pena desangrarse hasta casi morir por Rachel?

Q: Dame un cuchillo y tendrás las alas.


¿Han leído Difficult History? A mi me encantó el inicio.

Gracias por los reviews. Cualquier duda o comentario son bien recibidos.

:D