Q: Y le dije: Mike, "ella" es más bien un "el".-Contaba con una sonrisa.-Y el me respondió: Pues ya va siendo hora de hacerme gay.
Rió estrepitosamente al recordar la seriedad en el rostro de su amigo cuando lo dijo, pero se calló cuando vio que su acompañante solo la observaba.
Q: Si, tal vez no sea tan gracioso como lo pensé.-Murmuró moviendo sus pies.-Es una estupidez, siento aburrirte, Rach.
La morena solo siguió observándola con sus grises ojos. Quinn suspiró cansada. Ya habían pasado cuatro días desde su llegada y Rachel apenas presentaba cambios.
Prestaba atención cuando le hablaban pero no respondía, solo pegaba su mirada a donde creía que la voz provenía y había aprendido una rutina que Quinn y Kitty le habían enseñado: en lugar de quedarse en la calle al termino de su castigo se dirigía al departamento de Marley, en donde construyeron un cuarto oscuro.
Pero eso era lo único en lo que la morena avanzó y a Quinn ya no le quedaban esperanzas ni fuerzas.
Estaba herida física, espiritual y mentalmente herida por la condición de la morena.
Cada vez requería de más energía para suministrarle y Kitty tenía que ayudarle para no morir cada vez que la morena absorbía su fuerza.
Sus dos brazos habían dejado de ser funcionales, se congelaron al tratar de sujetar a Rachel siempre que huía y su mente construía retorcidas historias en las cuales Rachel nunca se salvaba.
Todo se estaba derrumbando poco a poco, y ella solo podía observar.
K: Creo que será mejor que te vallas.-Murmuró.
Quinn alzó la cabeza en su dirección.
Q: ¿Qué?
K: Tienes que irte Quinn, al cielo.
La rubia la observó interrogante por unos segundos, notando el nerviosismo de Kitty ante esa acción.
Q: No tengo una sola razón para hacerlo.-Respondió tranquila mientras volvía a observar sus manos, tratando de moverlas.
K: Estás mal Quinn, y no me refiero solamente a tus brazos.-Se apresuró a decir cuando la rubia iba a replicar.-Toda tu estás desmejorada, pocas veces te he visto reír y eso es una mala señal viniendo de un ángel.
Q: No soy un ángel.-Murmuró.
K: Que no tengas alas no quiere decir que…
Q: Ya no soy un ángel Kitty, desde el preciso momento en el que perdí mis alas dejé de serlo..-Interrumpió alzando la voz, provocando que Rachel fijara su atención en las dos.
K: Está bien, ahí tienes tu razón para regresar. Ya no eres un ángel, ya no tienes tus súper poderes, ahora eres solo alguien normal.-comenzó a gritar.-Así que deja de jugar a la heroína y date por vencida porque no se como pretendes salvarla.-Señaló a la morena- Si eres un maldito desastre.
Q: Voy a hacer lo que sea.-Habló entre dientes.-lo que sea por ella y si eso implica convertirme en una más, eso haré Kitty. Nada de lo que digas me hará cambiar de opinión.
Kitty pasó una mano por su cabello mientras sonreía incrédula, mirando de reojo a Rachel que parecía muy atenta a la situación.
K: Si eso es lo que quieres.-Se encogió de hombros.-pero de ahora en adelante no tendrás mi ayuda. No seguiré apoyándote en esta misión suicida.
Q: ¡Bien!.-Gritó.-No te necesito. Yo la sacaré adelante por mi propia cuenta.
K: Solo no quiero que vengas a lloriquearme cuando la pierdas de verdad.-Dijo adentrándose en el cuarto de Marley dando un portazo detrás de ella.
Q: Idiota.-Susurró dejándose caer en el sofá y enterrando su rostro entre sus manos.-Idiota, idiota, idiota.
Mientras trataba de relajarse y despejar su mente sintió que el sillón se hundía a su lado. Levantó la vista y vio a la morena junto a ella, penetrándola con sus orbes y sujetando una de sus manos. Quinn sonrió de medio lado.
Q: Todo está bien.-Le dijo.-Solo es una tonta discusión, pero tenemos que irnos de aquí.
M: He llegado.-Canturreó cerrando la puerta dirigiéndose a la rubia para besarla.-Hola
K: Hola.-Forzó una sonrisa.
Tomó a Marley por la cintura, guiándola para que se sentara a horcajadas sobre ella.
M: ¿Estás bien?.-Preguntó recostándose en su pecho.
K: Si.-Respondió cerrando los ojos mientras acariciaba la espalda de la morena.-Tuve una pequeña discusión con Quinn.
M: ¿Por?
K: Le aconsejé que se fuera al cielo.
M: Y por eso discutieron…
K: Ella lo tomó a mal o como una orden y comenzó a gritarme. Yo no iba a quedarme callada.
M: Pero debiste haberlo hecho.-Dijo levantándose.-¿En donde está Quinn?.-La rubia murmuró algo in entendible.-No entendí.
K: Se fue.-repitió desviando su mirada.-Se fue con Rachel.
M: Kitty…
K: ¡No fue mi culpa!.-Se defendió.-Yo no la eché, ella quiso irse.
M: Pero supongo que no hiciste nada por detenerla.-Kitty se quedó callada.-Bien, hasta que no vuelvan al departamento no te molestes en hablarme.
Q: Vamos Rachel, entra.-Era la tercera vez que decía eso ya que la morena seguía sin moverse.
Desde que salieron del departamento de Marley se detuvieron unas 10 veces porque la morena perdía la concentración y era un poco difícil que volviera a centrarse.
Ahora le insistía para que entrara en su antiguo departamento después de haber luchado con la perilla al no tener control de sus brazos.
Q: Rachel, cariño, mírame.-La morena obedeció.-Está bien, voy a estar contigo pero necesito que entres, por favor.
Otro momento más de espera y la morena entró.
Q: Aquí vivías.-Dijo después de cerrar la puerta.-¿Lo recuerdas? Solías pasear desnuda por aquí
Realmente no esperaba respuesta pero aún así siguió mirando a la morena que observaba todo a su alrededor.
Recorrió toda la casa para prender las luces con su nariz y tratar de abrir la puerta de la habitación. Regresó a la sala en donde encontró a la morena en la misma posición. Se recostó en el sillón mirándola.
Admirándola.
Comenzó a moverse por el espacio. Mirando por la ventana, dando vueltas por el salón y la cocina, deteniéndose en cada detalle que, al parecer reconocía.
Pronto Quinn se dio cuenta de que estaba llorando. No era nada fácil ver a Rachel totalmente perdida en un mundo lejano del cual ella no podía liberarla.
Si tuviera sus alas las cosas hubieran sido distintas. La morena ya estaría bien.
"Estará bien, ella estará bien" Pensaba.
Q: ¿Rachel?.-Notó que la morena no estaba en la sala o en la cocina. Limpió su rostro y se levantó para ir a la habitación.
De nuevo, no esperaba que Rachel le contestara o diera alguna otra señal de recuperación, pero definitivamente no esperaba encontrarse con la escena que estaba frente a ella.
Rachel sentada a la orilla de la cama, mirando sus pies completamente desnuda.
Q: Rachel…-Susurró incapaz de moverse. Podía sentir las lagrimas en su rostro. De nuevo.
Eso le bastó a la morena para mirarla, conectando sus ojos como muchas otras veces, pero había algo nuevo en ella, algo que hizo sollozar a Quinn.
Una sonrisa.
Q: Estarás bien. Realmente estarás bien.
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