A: ¡Mami! ¿Viste que tan alto volamos? ¿Lo viste?.-El niño corría hacia ella una vez que aterrizaron.

R: Casi tocas una nube, ¿No es así?.-Sonrió ante su entusiasmo.

A: Si, pero mamá no me dejó.-Cruzó sus brazos sobre su pecho.

Q: No entiendo porque yo soy mamá y ella es mami.-Dijo sentándose junto a ellos.

R: Porque soy más tierna que tu, es obvio.

Q: ¡Claro que no! ¿Haz visto mi cara de suplica?

R: Eso no cuenta, yo soy naturalmente tierna, tu tienes que fingirlo.

Q: Cariño.-Se dirigió a Alex.-Dile a Rachel que soy tierna.

R: ¡Lo estás obligando!

Q: Soe incapaz de hacerle eso a mi hijo.

R: Solo admite que soy tierna y lista.

Q: No le eres.

R: Si.

Q: No.

R: Si.

Q: N…

A: ¡Basta!.-Gritó interrumpiéndolas.-Las dos son tiernas y son las mejores mamás que pueden haber.

R: Eso fue tan tierno.-Dijo limpiando una lagrima de su rostro.

Q: Es cierto pequeño, tu eres más tierno que las dos juntas.

Los tres se recostaron en el suelo, abrazados para contemplar el ultimo amanecer que verían en Selfish Town.

R: Pero yo soy más tierna que ella.-Susurró al oído de Alex haciéndolo reír.


Caminaban detrás de un guardián; Alex en medio de las dos, Rachel a la derecha y Quinn a la izquierda. Se sonreían entre los tres tratando de tranquilizarse.

Llevaban tal vez diez minutos caminando por un túnel que parecía no tener fin.

Q: ¿Cuánto falta para llegar?.-Preguntó al guardia.

-No lo se, yo solo tengo que distraerlas mientras preparan todo.-Respondió sin detenerse.

R: ¿Preparar que?

-Su despedida.

R: Oh Dios. Quinn, nos harán una despedida.-Dijo a punto de llorar.

-Puedes traerlas.-Una voz se dejó escuchar por todo el túnel.

-Bien, giren.

Obedecieron y justo frente a ellos apareció una puerta de madera.

Q: Esto es muy raro.-Susurró. Cuando quiso preguntarle algo al guardia, este había desaparecido.-Muy, muy raro.

Tomó el pomo de la puerta y supo, inmediatamente, que lo que vería del otro lado no le iba a agradar.


H: ¡Y aquí están!.-Gritó al verlas aparecer.-Vamos todos a darles un gran aplauso.

Una reverencia, un par de lagrimas y tal vez un desmayo eran las ideas que tenía Rachel para hacer su gran entrada triunfal, pero todo plan se esfumó para ser remplazado por una estrategia e escape.

Frente a los tres se hallaba un gigantesco grupo encabezado por Sue y Holly, detrás de ellas estaban algunos guardias y aún más atrás cientos de habitantes de Selfish Town, con su piel pálida y sus ojos sin vida.

Aplaudían al mismo tiempo que Holly, logrando un sonido tan desesperante como el de los manecillas de un reloj.

H: Me encanta todo esto.-Dejó de aplaudir y los demás también lo hicieron.-Tengo que agradecérselos, sin ustedes yo no podría hacer nada de esto.

Pronto se dieron cuenta de que hablaba, justo en el momento en el que pasaba una mano por su cabello. Todos (a excepción de Sue) repitieron el mismo movimiento.

Ella los controlaba. Por ese día todos eran sus marionetas.

H: ¡Oh vamos! Es su ultimo día aquí, y como la tradición lo dicta, tiene que ser memorable., para mi y para ustedes. Acérquense, de prisa.

Avanzaron con paso dudoso. El único consuelo que tenían era la presencia de Sue; ella no dejaría que alguna injusticia se cometiese.

H: Alto.-Ordenó cuando estaban a tan solo unos metros de distancia.-Vamos a hacer una dinámica. Denme un número del uno al diez, dependiendo del que elijan se les asignará un..desafío.

Miraron a Sue esperando una señal, pero esta no hacía nada.

A: ¿Puedo…puedo elegirlo yo?.-Llamó su atención.

R: Claro.-Le sonrió.

A: Ocho.-Gritó a Holly.

H: Interesante.-Murmuró con una sonrisa demoníaca.-Esto es lo que harán: Van a recrear su escenario de muerte aquí, frente a todos. Ustedes mismos tendrán que observar también. Si tratan de impedir algo, si desvían la mirada o cierran los ojos se quedarán aquí para siempre.-Quinn podría golpearla ahora.- Tendrán cinco minutos entre cada condena para prepararse o que se yo ¿Entendido?.-No esperó respuesta.- Decidan quien comenzará.

S: Primero hablaré con ellas.-Dijo avanzando.

H: No pue…

S: Cierra la boca Holliday.

Q: ¿Qué rayos pasa, Sue?.-Preguntó entre dientes.

S: Como se ve que no pusiste atención.-Se detuvo frente a ellos.-Es su prueba final y tienen que cumplirla, quieran o no.

R: Pero eso es muy cruel.-Interfirió.

S: Mira en donde estás, Raquel. Es la segunda ciudad más cruel de las doce dimensiones. Además tuvieron suerte de que no les tocara algo aún peor. La rubia y Marley tuvieron que ayudarse a morir.

H: Estoy esperando.-Escucharon que Holly gritaba.

S: Tu, Rachel y el niño, en ese orden.-Fue lo último que dijo antes de alejarse.

H: ¿Y bien?

Q: Yo primero.-Avanzó.

H: Comencemos entonces.-Extendió su brazo señalando detrás de la marea de seres que se fue dispersando dejando ver un árbol del cual colgaba una soga.-No perdamos tiempo.

Giró un poco su rostro para dedicar una sonrisa tranquilizadora a sus dos morenos.


H: Esto ha sido tan aburrido, chicas.-Se acercó tomándolas por los hombros.-Creo que sus amigas dieron un mejor espectáculo. Solo espero que guardaran lo mejor para el final.-Miró a Alex.-Cinco minutos.

Rachel tuvo que detener a Quinn para que no fuera detrás de Holly.

A: No quiero que me vean.-Susurró abrazando las piernas de la morena.

R: Sabes que respetamos tu privacidad.-Se arrodilló.- Pero tenemos que hacerlo si queremos salir de aquí.

Q: Solo cierra los ojos.-Acarició su cabeza.-Haz de cuenta que no estamos aquí.

A: Pero si estarán aquí y…y me odiarán porque soy horrible y…

R: Nunca vuelvas a decir eso.-Lo frenó.-Nosotras te querremos siempre pase lo que pase.

Q: Cierto.-Sonrió.-Aunque no me digas mami siempre te querré.

H: Se acabó el tiempo.-Canturreó detrás de ellos.

R: Ve, después de esto todo será mejor, lo prometo.-Dijo dándole un abrazo fugaz para después empujarlo en dirección de Holly.

Ninguna de las dos sabía en que consistía el suicidio de Alex, y sinceramente no querían saberlo nunca, pero las circunstancias habían cambiado y en manos de Holly vieron al culpable de la muerte del chico.

Un revolver.

R: Abrázame.-Alcanzó a pronunciar cuando el pequeño tomo el arma. Detrás de ella Quinn estaba paralizada.-Quinn, por favor-Sollozó.

El arma subía lentamente hasta posicionarse en la sien del niño, quien la preparó y colocó su dedo en el gatillo cerrando los ojos.

Pronto sintió las a las de Quinn envolviéndola en un fuerte abrazo y ella las acarició tratando de controlarse.

Lo que sucedió a continuación fue muy confuso.

Sabía que Sue las estaba mirando insistentemente, podía sentirlo pero no sabía por que.

Realmente después de eso su mente se nubló. Podía ver algunos flashes: el sonido del arma, sangre, aplausos y unas gigantescas alas doradas.

A partir de ahí todo sucedió en cámara lenta. Las alas de Quinn abandonaron su cuerpo mientras Sue se acercaba a ellas con Alex en sus brazos, entregándoselo para volver a la multitud.

El pequeño estaba despierto, sin rastros de sangre o algo que pudiera recordarle al anterior evento.

Quinn le decía alfo pero no podía entender. Cuando despegó su vista de Alex vio algunos destellos blancos y dorados correr a todos lados.

¿Qué estaba sucediendo?

S: ¡Váyanse ahora!.-Fue lo primero que escuchó.-¡Ahora Quinn!

Los brazos de la rubia rodearon su cintura.

Q: Sujétalo bien.-Gritó y antes de que pudiera preguntar que sucedía se vio elevada a gran distancia del suelo.

R: Mami, ¿Qué pasa?

R: No lo se cariño.-Respondió.-¿Quinn?

Q: Tropas.-Susurró mirando a todas partes.

Todos esos destellos que Rachel había visto antes ahora se presentaban ante ella como ángeles que volaban a gran velocidad para después aterrizar y, al parecer, luchar contra todos los seres de Selfish Town.

-¡Quinn!.-Un gritó se dejó escuchar entre todo el ruido.-¡Quinn!

Q: ¿De donde viene?.-Preguntó mientras planeaba para buscar mejor al dueño de esa voz.

A: ¡De hallá!.-Señaló a su derecha, en donde un par de alas se acercaban.

Q: ¿Mike?.-Se preguntó asombrada.

Mi: Sígueme.

Q: Tengo que llegar al cielo.-Gritó avanzando.

Mi: ¡No, sígueme! ¡Son ordenes de Sue!.-Indicó cambiando de dirección.

A Quinn no le quedó de otra más que seguirlo.

Se abrieron paso entre los cientos de ángeles que iban y venían hasta llegar a un lugar despejado.

Mi: ¿Están bien?.-Preguntó a los dos morenos, quienes asintieron.

Q: ¿Por qué tienes alas?

Mi: Sue me las dio para guiarte.-Respondió aminorando la velocidad.

R: ¿Qué pasó ahí abajo?

Mi: Es un motín.

Q: ¿De parte de Sue?.-Cuestionó extrañada. Si, la mujer estaba loca, pero no tanto.

Mi: No, de Holly.-Suspiró antes de comenzar.-Cuando vinimos a darte tus alas Sue notó algo raro en la rebelión de los habitantes de Ira. Como sabes esa ciudad está sumamente protegida para evitar una fuga como la de ese día, solo con ayuda podrían haberlo hecho ¿Y sabes quien los ayudó?

R: Holly.-Susurró.

Mi: Exacto. Ese fue su primer intento para conquistar las nueve ciudades. Quería conseguir aliados en Ira para garantizar su éxito pero corrió con mala suerte porque Sue notificó la fuga a las demás ciudades para que ayudaran a controlarla. Desde ese día Sue se encargó de vigilar a Holly para averiguar su próxima movida, que resultó ser hoy.

Q: Pero no comprendo…

R: Shhh.-La silenció

Mi: Solo en ocasiones especiales tiene el poder de manipular a todos los seres de Selfish Town, así que aprovechó esta oportunidad para rebelarse. Planeaba sacar a todos los habitantes de Ira para comenzar a derribar ciudad por ciudad hasta llegar a la Tierra.

Q: Pero eso es imposible, no podría llegar a Ira ella sola. No tiene la fuerza suficiente.

Mi: Aquí es en donde entras tu.-Dijo sorprendiéndola.-El primer motín pudo llevarse a cabo por tus alas. Las utilizó como llave para abrir el campo de fuerza de la ciudad. Como Sue arruinó su primer intentó tenía que conseguir de nuevo esa fuente de energía. Tu.

R: ¿Pero como?

Mi: Esta "ceremonia" era una farsa, no las dejaría ir. Planeaba capturarlas y volverlas sus mascotas.

R: Está loca.

Mi: Completamente.

Q: ¿Y por que no me dejaste ir al cielo? De hecho, ¿A dónde rayos vamos?.-Preguntó dándose cuenta de que llevaban mucho tiempo aleteando.

Mi: Imaginó todos los escenarios posibles, incluso un escape, así que todas las salidas están vigiladas por guardias, bueno, menos una que es en donde estamos volando.

Los dos morenos y la rubia voltearon hacia abajo para ver una ciudad completamente en ruinas.

Q: Ira.

Mi: Exacto. Está abierta para que así los refuerzos pudieran entrar más rápido.

Q: ¿Y no deberíamos estar ayudando a Sue a luchar?.-Mike negó.

Mi: Las otras ciudades se aliaron con nosotros para luchar. Supongo que en unas cuantas horas tendrán todo controlado.

Q: Eso espero.

Guardaron silencio. Cada uno enfrascado en sus propios pensamientos, bueno, Mike quería darles privacidad y no era para menos, ese podría haber sido el peor día de sus no-pero-si vidas.

A: ¿Mamá?

Q: ¿Si?

A: ¿Ha donde vamos?

Q: A nuestro hogar, pequeño.-Respondió mirándolo.

A: ¿Hogar como el de una familia?.-Preguntó en un susurro.

R: Si, el de nuestra familia.-Sonrió acariciando el cabello del niño.

Nunca lo supieron, pero Mike lloró en ese mismo momento.


Gracias.