Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo sólo les doy vida y juego con ellos.

Debí de haber esperado un rato más para salir. Los pasillos estaban desiertos, tan solo se escuchaban mis torpes pisadas. Poco a poco empecé a notar que el zumo de naranja de esta mañana estaba haciendo efecto. Me estaba haciendo demasiado pis.

Corrí en dirección a los servicios, donde, casualmente se encontraba una limpiadora con una fregona. Pasé corriendo dispuesta a entrar a un cubículo.

-¡Alto ahí! ¿No ves que acabo de fregar el suelo? ¡Ni se te ocurra manchar mi trabajo!- ¡la limpiadora debía de estar loca para decirme eso!

-Señora no puedo aguantar más, se lo prometo, ¡se trata de la vida de mi vejiga! ¿Usted no querrá que explote, verdad?- mi cara debía de ser totalmente desesperada.

-¡Si digo que no, es que no! Los jóvenes de hoy en día cada vez tenéis menos respeto. Estropear el trabajo de una pobre anciana que tiene un sueldo mínimo...- ¡Dios mío señora, cállese y déjeme entrar!

Yo no podía aguantar más, si la limpiadora seguía hablando me iba a mear encima.

Cálmate, Bella. Respira y no pienses en agua.

-Señora le prometo que lo limpiaré yo misma si mancho algo, déjeme entrar por lo que más quiera- iba a explotar, iba a explotar.

Una mano blanca tiró de mi repentinamente hacia un lado del pasillo.

-Hey Belly-Bells, te veo apurada - ¿Emmett Cullen me había puesto un ridículo apodo? -No te preocupes, ¿ves ese pasillo a la derecha? Al final del todo encontrarás los servicios de mantenimiento.

-P-pero son de mantenimiento, está prohibido que los alumnos entren en él. - Vale estaba sonando demasiado cobardica.

-Vamos Belly-Bells, lánzate a la piscina, no te va a pasar nada. Nunca hay nadie ahí, y la amargada de Beatrice -señaló a la parlanchina limpiadora- no se va a mover de aquí en un buen rato.- La voz de Emmett sonaba emocionada.

-Muchas gracias Emmett, te debo una.- Le dediqué una sonrisa, la cual me correspondió enseguida.

-Corre Bella, corre como el viento – dramatizó Emmet subiendo las manos al aire.

Riendo emprendí mi carrera hacia mi liberación, literalmente.

El servicio de mantenimiento tenía colocado en la puerta un cartel de "solo empleados"

Me sentía mala, me sentía rebelde. Ugh, Bella, cómprate un amigo o algo, esto se te está llendo de las manos. Una vez más, mi conciencia me traicionaba.

Abrí la puerta corriendo y me giré para cerrarla sin mirar hacia dentro, más una exclamación ahogada llamó mi atención.

-¿Edward? ¿Qué haces aquí? - pregunté confundida y un poco cohibida debido a su presencia.

-Yo podría preguntarte lo mismo. Éste es el servicio de mantenimiento.- Se encontraba en la otra esquina del servicio, agarrando con fuerza un lavabo. Sus nudillos estaban totalmente blancos.

-Y-yo, e-esto, umm, quería...- ¡Qué vergüenza! - ...quería, mmm, lavarme las manos.- Genial Bella, ahora puede pensar que eres una maniática de la limpieza o vete tú a saber.

En su rostro se formó una expresión de furia. Soltó el lavabo y se fue a paso rápido de servicio.

¿Pero qué...?

¡Menudo gilipollas!

Unos minutos después corría a Biología totalmente liberada.

Cuando entré en biología la clase ya había comenzado. Me sonrojé, como de costumbre, y caminé hacia mi asiento.

-Veréis clase, hoy terminaremos el tema, lo que significa que el examen tendría que ser pronto- Murmullos de desaprobación se escucharon por toda la clase -¡silencio!, aún no he terminado. He decidido que este tema no tendrá examen, pero – continuó antes de que nos formáramos ideas equivocadas – haremos un trabajo por grupos. Todavía no tengo claro como os agrupareis por lo tanto, el lunes se decidirán. Señor Newton, borre esa sonrisa de la cara, los grupos los decidiré yo.

Mike me había estado mirando desde que el señor Banner había dicho que el trabajo era en grupo, seguramente imaginando cien formas de pedirme que esté en su grupo. De todas formas yo ya había pensado doscientas maneras de librarme.

Al salir de clase, Jessica me abordó mientras Ángela se puso a mi lado.

-¿No será emocionante? Yo ya me imagino en la casa de los Cullen haciendo el trabajo mientras Edward se agacha a recoger un lápiz que se me ha caído "accidentalmente", con lo cual tendré una buena visión de su trasero. Él como todo caballero, me lo dará, nos miraremos y nuestros rostros se irán acercando poco a poco...- Jessica estaba ensimismada en su propia fantasía, sin notar que a su lado, Ángela y yo estábamos aguantando la risa.

Ángela tembló levemente y yo no pude más. Mis carcajadas se oían por todo el pasillo.

Jessica me miró enfurecida.

-¿Crees que no puede ser posible o qué? - Jessica se veía en verdad ofendida.

-No es solo que.. es solo que- intentaba recuperar el aire después de tanto reír. No pude más y me tiré al suelo sujetándome el estómago.

Jessica miró en nuestra dirección molesta y siguió hacia delante a paso rápido.

-¿Qué tal el trasero de Edward, Jessica?- Nunca esperé que Ángela fuera tan directa. Al parecer la única tímida aquí era yo. - ¿Besa bien en tus pensamientos?

Ángela y yo nos reímos ante su pregunta sin saber que alrededor nuestra se había aglomerado un grupo de alumnos. Edward Cullen destacaba entre ellos. Mi cara se puso lívida.

Le di un codazo a Ángela, quién seguía riéndose. Rápidamente su cara se puso pálida.

-Esto... ¡hasta luego Bella!- Ángela se despidió corriendo, la muy traidora. Luego me las pagaría.

Me levanté lo más rápido posible y me fui rumbo a mi siguiente clase a paso rápido.

Llovía al salir de mi última clase.

-Hey, Bella, me preguntaba, ya que hoy es viernes, si querías ir conmigo al cine, ya sabes a eso de las ocho.

-Ya... creo que no va a ser posible Mike, tengo mucho que estudiar para los exámenes...

-Los exámenes no son hasta dentro de dos meses- contestó rápidamente Mike.

-Y además tengo que hacer muchos deberes...

-Puedes hacerlos el sábado y el domingo.

-Emmm- joder, este chico no captaba las indirectas- hoy me toca hacerme la manicura en los pies. Pero si quieres te vienes y te la hago a ti también. El rosa coral te vendría muy bien...- fingí meditar.

-eehhh,será mejor que vayamos otro día-JA! Lo sabía- Adiós Bella.

Mientras iba camino hacia mi camioneta me volví a reír por la reacción de Mike.

Al otro lado del aparcamiento Edward me miraba serio.

¿Qué problema tenía ese tío?

Salté hacia mi camioneta dispuesta a tener un relajante fin de semana y poder despejar mi cabeza.